| El tormento, la destrucción y la pérdida de integridad que Mandos predijo a los Exiliados, especialmente a la Casa de Fëanor, y a aquellos (de los Sindar y los Edain) que se involucraran en su fútil intento de recuperar los Silmarils. La maldición se debió a la desobediencia de los Noldor a la voluntad de los Valar y la Matanza de los Hermanos, que profanó Aman. Debido a la Maldición los hijos de Fëanor se volvieron traicioneros, engañosos y arrogantes; la quema de los barcos de Losgar, la desconfianza de Thingol hacia la Casa de Fëanor y las muertes de Finrod y Dior mostraron el efecto de esa mancha en el espíritu de los Noldor.
Pronunciada por Mandos cuando los Exiliados llegaron a la frontera septentrional de Aman, la Maldición también fue conocida como Profecía del Norte, Hado de los Noldor y Maldición de Mandos.
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