De las muchas criaturas que Melkor crió en la oscuridad, una fue el murciélago chupador de sangre. Los deseos y las costumbres del murciélago estaban bien adecuados a los propósitos malignos, y las leyendas cuentan que el más poderoso de los siervos de Melkor usaba la forma del murciélago en momentos de necesidad. Ésa era la forma de Thuringwethil, la Vampira, y el mismo Sauron se transformó en un gran murciélago de anchas alas cuando huyó tras la caída de Tol-in-Gaurhoth.
La historia de los hobbits cuenta también que en la Batalla de los Cinco Ejércitos, en la Tercera Edad del Sol, nubes tormentosas de murciélagos marcharon al combate, junto a legiones de orcos y lobos, para enfrentarse a los hombres, enanos y elfos.
Enciclopedista: Silme
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Editada el 15-10-2007
por Angband