Elefantes gigantescos, usados por los Haradrim como bestias de guerra. Transportaban torres de guerra y también asustaban a los caballos; prácticamente invulnerables, los Haradrim avanzaban parapetados tras ellos en la batalla. Los Olifantes eran enjaezados con todo el aparato de la guerra: estandartes rojos, bandas y arneses de oro y bronce; sobre sus lomos llevaban grandes torres desde las que luchaban arqueros y lanceros. Poseían un deseo natural de lucha y eran muchos los enemigos que perecían aplastados bajo sus patas. Con sus trompas derribaban a los enemigos y, en el combate, sus colmillos se enrojecían con la sangre de los contrarios. No podían ser combatidos por jinetes a caballo, porque los caballos no osaban acercarse a ellos; tampoco por la infantería, que podía ser atacada por flechas y lanzas desde los Olifantes o aplastada. En la guerra eran a menudo como torres que no pueden ser expugnadas; los muros de escudos se rompían ante ellos y los ejércitos se dispersaban.
Los Montaraces de Ithilien los llamaban mûmakil (sing. mûmak), que quizá fuera su nombre en oestron, sindarin o la lengua de los Haradrim. Olifantes fue el nombre que le dieron los Hobbits.
Enciclopedista: Angband
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Editada el 11-10-2007
por Angband