Destino especial de los Hombres, que Ilúvatar les otorgó en la creación, de que los deseos y destinos de los Hombres se extenderían más allá del diseño preestablecido de la Ainulindalë. Al morir en Arda, los Hombres van a los recintos de Mandos, pero luego pasan a un destino desconocido más allá de los Círculos del Mundo. De ese modo, a diferencia de los Elfos, los Hombres envejecen y mueren por completo respecto a Eä, pero esta muerte es el medio para alcanzar una mayor libertad.
En las Edades Segunda y Tercera esta bendición con frecuencia fue considerada como una maldición por los Hombres de aquel tiempo, en especial los Númenóreanos, que no veían más allá del fin del sus vidas en Arda. Por lo tanto con frecuencia se lo llamó Destino de los Hombres. También Don de Ilúvatar.
Enciclopedista: Silme
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Editada el 13-04-2005
por Nenya