Los Muertos de Sagrario vagaban por los laberintos de la antigua ciudadela de Rohan. Habían sido en otros tiempos Hombres de las Montañas Blancas, que en la Segunda Edad del Sol juraron alianza al rey de los Dúnedain pero que, en tiempo de guerra contra el Señor Oscuro, Sauron, rompieron ese juramento y traicionaron al rey. A partir de entonces quedaron malditos y se convirtieron en espíritus vagabundos. Durante todos los años de la Tercera Edad estos hombres vagaron por la Senda de los Muertos. Todos los que entraban en aquellos túneles se volvían locos de miedo y se perdían. Pero, en los últimos años de esa edad, Aragorn, hijo de Arathorn, legítimo heredero del Rey de los Dúnedain, llegó de las tierras salvajes del norte y convocó a los Muertos de Sagrario para que cumplieran el juramento que habían traicionado mucho tiempo atrás. Éstos cabalgaron junto a Aragorn hasta Pelargir y lucharon en la tierra y en el mar contra los Corsarios de Umbar, a los que hicieron huir aterrorizados. Así los Muertos de Sagrario se redimieron. Sus almas quedaron liberadas y el gran ejército se desvaneció como una niebla en el viento del amanecer.
Enciclopedista: Akerbeltz
-
Editada el 13-04-2005
por Akerbeltz