Ceremonia durante la cual el niño Noldo elegía su propio nombre. Ocurría en una fecha no fijada, posterior al essecarmë, pero no antes de que el niño pudiese desarrollar su lámatyávë (es decir, en torno al décimo año de vida). El nombre elegido era privado (que no secreto), y lo conservaría toda su vida. Posteriormente, no obstante, podría añadir títulos a ese nombre, pero no derogarlo. Era usado sólo por el círculo más íntimo, y sólo en ciertas ocasiones; si alguien lo usaba sin permiso se consideraba presuntuoso e insultante (así, su ocultamiento no era por razones mágicas ni por tabúes, como se encuentra en los Hombres).