Después de que Melkor el Vala y Ungoliant la Araña Gigante extinguieron la luz del mundo al destruir los Arboles de los Valar, Manwë y los otros Valar construyeron numerosas fortificaciones y defensas en las Tierras Imperecederas por temor a que aquellos seres malignos regresaran con sus legiones. Entre las más efectivas se encontraba el enorme rosario de islas a lo largo de la costa oriental de las Tierras Imperecederas. Éstas eran las Islas Encantadas y las aguas que las rodeaban recibían el nombre de Mares Sombríos. Las islas estaban bajo el efecto de un poderoso sortilegio: su laberinto de canales confundía a cualquier marino y, si alguno desembarcaba, caía inmediatamente en un sueño profundo y eterno.
Enciclopedista: Akerbeltz
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Editada el 13-04-2005
por Akerbeltz