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Silmarils
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Las tres joyas hechas por Fëanor antes de que Morgoth destruyera los Dos Arboles de Valinor. Tenían la apariencia de estar hechos de diamante, pero eran más resistentes todavía. En su interior estaba atrapada la luz mezclada de los Arboles Telperion y Laurelin. Resplandecían con luz propia si se encontraban en la obscuridad, pero si se los iluminaba, recibían la luz y la devolvían en matices maravillosos. Se dijo en Valinor que Fëanor tuvo la idea de hacerlos cuando comentaron que en las trenzas de Galadriel resplandecía la luz de los Arboles.

Varda consagró los Silmarils y así ningún mal podría tocarlos sin quemarse y Mandos predijo que en ellos estaba guardado el destino de Arda: la Tierra, el Cielo y el Mar.
Al ser expulsado Fëanor de la Ciudad de los Elfos, se llevó los Silmarils a Formenos, su fortaleza del norte y ahí los guardó. De este lugar los robó Morgoth después de haber destruido los Árboles. Ungoliant estuvo a punto de devorarlos, pero los salvaron los sirvientes de Morgoth. Él los engarzó en su corona de hierro y los custodió celosamente en Angband.

Fëanor y sus hijos juraron que recuperarían las joyas con un Juramento maldito, que los llevó a cometer muchos actos infames. Muchas guerras se libraron para recuperar los Silmarils, pero los Elfos no lograron nada hasta que Beren y Lúthien entraron solos en Angband, por encargo del Rey Thingol de Doriath y arrancaron una de las gemas de la corona de Morgoth. Al huir de Angband fueron acorralados por el lobo Carcharoth y el animal devoró el Silmaril junto con la mano de Beren que lo sostenía.

Las entrañas del lobo se quemaron al contacto de la joya sagrada y desesperado huyó hacia el sur, causando grandes destrozos a su paso. Beren y Lúthien huyeron por los aires llevados por las Águilas y así llegaron a Doriath, a donde Carcharoth llegó después de un largo camino. Entonces se prepararon en Doriath para ir a cazar al lobo y el perro Huan de Valinor mató a Carcharoth y así recuperaron el Silmaril, que le fue dado al Rey Thingol.

El Rey mandó a engarzar el Silmaril en el Nauglamír, el hermoso collar que habían hecho los Enanos tiempo atrás. Pero los Enanos sintieron deseos de poseer el Silmaril y mataron a Thingol e intentaron huir de Doriath con el collar, pero fueron perseguidos por los Elfos y solo dos de ellos escaparon con vida. Estos dos llegaron a Nogrod, su ciudad, y grande fue la ira de los Enanos.

De Nogrod salió un ejército que cruzó Beleriand y llegó a Doriath, pero esa tierra ya no estaba protegida por el poder de Melian, que había partido hacia Valinor. Nadie comandaba a los Elfos y por lo mismo no pudieron resistir el avance del ejército enano, que penetró en el palacio y saqueó el tesoro, llevándose el Silmaril.

Beren les salió al encuentro y recuperó el collar con el Silmaril, que le llevó a Lúthien como consuelo. Se dice que Lúthien llevó el collar en el pecho mientras vivió y al morir se le envió a su hijo Dior, que había tomado la corona del reino de Doriath.

Los hijos de Fëanor exigieron les fuera devuelta la joya, pero Dior se negó. Entonces los hijos de Fëanor atacaron Doriath y mataron a Dior y a muchos Elfos de esa tierra, pero también murieron Celegorm, Caranthir y Curufin, y no pudieron recuperar el Silmaril, pues se lo llevó Elwing, la hija de Dior, hacia las Desembocaduras del Sirion.

Maedhros se sintió culpable de sus malas acciones en Doriath, y dejó un tiempo a Elwing y el Silmaril en paz, pero no podía olvidar el juramento hecho y los suyos volvieron a exigir la gema sagrada. Elwing y el pueblo de las Desembocaduras del Sirion se negaron nuevamente y más porque Eärendil, el esposo de Elwing se encontraba en alta mar.

Los hijos de Fëanor se unieron de nuevo y atacaron al pueblo de Eärendil y Elwing y casi los aniquilaron, pero Maedhros y Maglor (pues solo ellos dos de los hijos de Fëanor sobrevivieron al asalto, Amrod y Amras murieron) no obtuvieron lo que buscaban, pues Elwing se arrojó al mar con el Silmaril.

Ulmo, el Señor de las Aguas, sacó a Elwing del mar y la transformó en un ave, que voló al encuentro de Eärendil. Elwing le contó a su esposo lo sucedido y no encontrando esperanza alguna en la Tierra Media, decidieron navegar hacia las tierras de Aman, a pedir perdón y ayuda a los Valar.

Eärendil se puso el collar en la frente y con la luz de la joya guió su barco hasta las costas de las Tierras Benditas. Ahí fueron perdonados y los Valar comenzaron a preparar el ejército que enviarían contra Morgoth.

El barco de Eärendil fue elevado hasta los mares del cielo y le fue trazado un camino en ellos. Eärendil, con el Silmaril en la frente, fue visto desde la Tierra Media y se creyó que era un buen augurio y se lo llamó Gil-Estel, la Estrella de la Esperanza.

Las huestes de los Valar llegaron a la Tierra Media comandadas por Eönwë, el heraldo de Manwë y atacaron a Morgoth, que al final fue vencido y los dos Silmarils restantes fueron arrancados de su corona de hierro.

Maedhros y Maglor pidieron los Silmarils que habían sido recuperados, pero Eönwë les replicó que por su malas acciones ellos ya no tenían derecho de poseerlos, a menos que regresaran a Valinor, pidieran perdón a los Valar y los poderes les concedieran de nuevo la pertenencia de las joyas.

Los hermanos no estuvieron dispuestos a hacer esto y entraron de noche al campamento de las huestes de Valinor y robaron los Silmarils. Eönwë no permitió que mataran a los hijos de Fëanor y pudieron huir con las gemas.

Como sólo quedaban dos Silmarils y dos de los que habían hecho en un principio el juramento maldito, decidieron que cada uno se quedaría con una de las joyas, pero era verdad lo que había dicho Eönwë: los Silmarils ya no les pertenecían, por toda la sangre inocente que manchaba sus manos, les quemaban las manos con gran dolor. Maedhros, desesperado, se tiró junto con la joya a una grieta abierta en la tierra, murió y quedó enterrado para siempre. Maglor tampoco soportó el dolor y arrojó el Silmaril a las aguas del mar y se perdió.

Se dice que ya no podrán estar reunidos los tres Silmarils, a menos que se rompa la Tierra y el Mar y Arda sea rehecha. El único que todavía puede ser visto es el Silmaril que Eärendil porta en la frente, en el cielo y más brillante que nunca cuando está cerca del horizonte, poco antes de que el sol salga o cuando acaba de ponerse.

Enciclopedista: Akerbeltz - Editada el 13-04-2005 por Akerbeltz

 

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