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Poemas de El Silmarillion
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| Balada de Leithian (fragmento) Entonó un canto de hechicería, de ocultaciones y revelaciones, de falsedades y traiciones. Allí Felagund respondió de pronto con un canto de obstinada firmeza, de guerra contra el poder y resistencia, de secretos guardados, de una fuerza de torre, de confianza, de libertad, de huida; deformas cambiantes y móviles, de emboscadas fallidas, trampas destruidas, de prisiones abiertas, y de cadenas rotas. Los cantos se adelantaban y retrocedían, flaqueando, zozobrando, y cuanto más crecía la fuerza de ese canto, más Felagund luchaba, y puso en sus palabras el poder y la magia que había traído de Elvenesse. Suavemente en la sombra oyeron a los pájaros que a lo lejos cantaban en Nargothrond, y el suspiro del Mar mucho más lejos, más allá del mundo del oeste, en la arena, en la arena de perlas del País de los Elfos. Se espesó entonces la sombra; creció la noche en Valinor, manaba la sangre roja junto al mar, donde los Noldor mataron a los jinetes de la espuma, donde robaron las naves blancas de velamen blanco de los puertos claros de lámparas. El viento se lamenta, el lobo aúllo. Los cuervos vuelan. El hielo murmura en las bocas del Mar. Los cautivos lloran tristes en Angband Retumba el trueno, los Juegos arden... Y Finrod cae a los pies del trono. |
Lay of Leithian (excerpt.) He chanted a song of wizardry, |