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 Asunto: Las otras pequeñas batallas
NotaPublicado: Mar Ago 01, 2006 12:31 am 
Arquero del Rey
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Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
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Ubicación: Girona
-Malos tiempos para vagar por estas tierras.-Se dijo a si mismo.
Estaba tendido sobre el suelo en lo alto de una pequeña colina y observaba oculto entre la alta hierba, como a lo lejos una columna de cerca de un centenar de orcos o eso parecían, caminaban a grandes zancadas y a la luz del dia en dirección a Isengar por los llanos de Rohan.
Se tumbó hacía arriba, se protegió los ojos con una mano mientras que con la otra se acercaba la cantimplora a los labios gruesos y resecos por el sol y tomó un trago corto.
Anibas permaneció inmóvil largo rato como sopesando la siguiente acción a seguir.
Desde el cielo se adivinaba un humano de estatura media, vestido de ocre y gris con altas botas de cuero y un largo manto verde oscuro. A su lado un arco y un carcaj lleno de flechas se apoyaban sobre una roca junto a una bolsa de cuero.
-Esta noche hay trabajo que hacer- susurró.

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Cada brazo tiene su arco,
cada arco tiene su flecha.


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NotaPublicado: Jue Ago 03, 2006 9:08 am 
Montaraz nómada
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Registrado: Sab Jul 15, 2006 12:03 am
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Ubicación: Eldanor
Las múltiples pisadas de los orcos hacían temblar el suelo, se escuchaba el retumbar de sus pasos como truenos que anuncian una gran tormenta, el aire se enviciaba con el fuerte olor a carne putrefacta que desprendían en cada movimiento...

Era evidente, tiempos difíciles se acercaban y la hora de tomar grandes decisiones era inevitable. Huir para sobrevivir o luchar para vivir... Para cada una de las criaturas de la Tierra Media había llegado el momento de decidir porque tarde o temprano la oscuridad llegaría hasta los rincones mas inesperados y ya no habría escapatoria, era ahora o nunca, vivir esclavizados bajo el látigo de mal o arriesgarse a morir ahora luchando por su libertad...

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NotaPublicado: Vie Ago 04, 2006 1:35 am 
Arquero del Rey
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Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
Anibas recogió sus cosas sin prisa, el sol dentro de poco empezaría a ocultarse entre las montañas y tenía muy claro la dirección que habían tomado los orcos.
Además no le sería dificil seguirles el rastro.
Una vez los tuvo a suficiente distancia para no ser descubierto, se levantó
y empezó caminar como quien pasea por el campo disfrutando del paisaje.
Como habia supuesto los orcos acamparon en la parte este de unas enormes rocas que parecian dientes surgidos de la misma tierra.
Ya había oscurecido cuando los tuvo de nuevo a la vista.
Ahora al acercarse vio que no eran tantos como habia creido al principio, una docena dormian bajo la protección de las rocas mientras que al rededor del fuego habia cuatro grupos separados de entre 3 y 5 orcos.
Ahora solo faltaba localizar a los que hacían guardia.
-Vaya una treintena deben ser y algunos con buenos arcos. Espero que no tengan muy buena vista.

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NotaPublicado: Dom Ago 20, 2006 6:07 am 
Montaraz nómada
Montaraz nómada
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Registrado: Sab Jul 15, 2006 12:03 am
Mensajes: 19
Ubicación: Eldanor
El silencio de la noche era interrumpido por el constante murmullo de un grupo de orcos que permanecían de pie cerca de la fogata, aparentemente molestos discutían, uno de ellos reclamaba descanso, otro comida, uno más parecía harto de las caminatas sin acción y el ultimo permanecía en silencio solo asintiendo con la cabeza... Un orco de gran tamaño y con cara de pocos amigos se aproximo a ellos rapidamente y con una mirada llena de furia les grito:

-IDIOTAS¡¡¡¡, ¡cierren el ocico de una vez o se los cerrare yo para siempre!, ¿no se dan cuenta del peligro que corremos?, son tan estúpidos que no se dan cuenta de que hay un hombre siguiéndonos, debería dejar que les cortara la cabeza el humano para que aprendan a permanecer callados y realizar mejor su trabajo de vigilantes.-

-¿Un humano?, jajaja por favor, que puede hacernos un humano jajajaja-
-No lo subestimes, puede ser que no venga solo-

-¿Como es posible que asegures que nos vienen siguiendo, pero que no sepas cuantos sean?-

-¿Para que crees que te sirven esos dos asquerosos agujeros que tienes sobre a boca imbecil?¡¡¡ Puedo oler humanos, pero no se cuantos sean en realidad-

Los demás orcos empezaron a olfatear en todas direcciones, mirando de un lado a otro completamente alertas, el orco de gran tamaño dio la media vuelta y se retiro, dejando a los 4 vigilantes asustados y en silencio....

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Nai Eru varyuva len

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NotaPublicado: Lun Sep 18, 2006 10:29 pm 
Aprendiz de Escriba
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Registrado: Mié Abr 20, 2005 10:04 pm
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Ubicación: Algún lugar de Bree
La vigilancia no podía ser mermada enviando muchos orcos a una batida sobre las proximidades. La noche no perdona ni a los seguidores del oscuro, y hay criaturas que ni ellos pueden amedrentar.

Se organizó un grupo de cinco para explorar más alla de las rocas. Lrurgkh encabezaba la expedición. Según se alejaban la oscuridad se hacía profunda y la luna apenas alumbraba. Debían guiarse por el ligero olor que desprendían los humanos que acechaban.

Nadie era capaz de seguir más de dos pasos sin desorientarse. Los humanos debían ser muy astutos o estar muy desperdigados entre si, y la noche no perdonaba. Todo era oscuridad salvo el resplandor de la fogata del campamento.

Decidieron volver al campamento antes que el fuego se consumiera y perdieran el rumbo.

En ese momento uno de ellos cayó al suelo. La flecha le atravesaba el gaznate, no le dió tiempo ni a gritar su muerte..

"En guardia, todos a cubierto. Escudos en alto, juntemos las espaldas". Las flechas caían sobre ellos, su velocidad y fuerza atravesaba los escudos, el miedo les impedía organizarse. Lanzaron flechas a ciegas tratando de adivinar desde donde caían. No pudieron evitar salir corriendo malcubriendose la retaguardia.

Las flechas impactaron en sus brazos, piernas y espaldas, cayó uno, cayeron dos, cayeron tres y no quedó ninguno.

Aún moribundo, Lrurgkh pudo ver una silueta que se acercaba cual fantasma. Quizá es la muerte que viene en persona. Quizá es la sombra que los devora.

_________________
La vida da muchas vueltas, pero siempre gira en dirección correcta.

http://www.historiasdequeso.blogspot.com


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NotaPublicado: Jue Sep 21, 2006 6:48 am 
Montaraz nómada
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Registrado: Sab Jul 15, 2006 12:03 am
Mensajes: 19
Ubicación: Eldanor
La oscuridad de la noche era tan densa que no permitía ver mas allá de un par de metros de distancia, sin embargo los sonidos viajaron con gran rapidez, no había pasado mucho tiempo de que se había iniciado el ataque cuando todos los demás orcos de esa compañía ya se habían percatado de que alguien o algo los estaba atacando.

De inmediato todos se pusieron de pie y alertas, tratando de agudizar sus oídos ya que sus ojos no les eran de mucha ayuda, el ataque continuaba, no sabían que venia una flecha hasta que ésta les atravesaba el cuerpo, uno a uno empezaron a caer, los orcos desperados comenzaron a lanzar flechas en todas direcciones, las flechas se impactaban contra los brazos, piernas y espaldas de sus mismos compañeros, mientras que el astuto atacante permanecía agachado entre la hierva disfrutando de tan cómico espectáculo a una distancia segura.

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Nai Eru varyuva len

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NotaPublicado: Lun Dic 10, 2007 4:24 am 
Maestro Narrador
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Registrado: Vie Nov 24, 2006 5:27 pm
Mensajes: 242
Ubicación: Ora aquí, ora allá, ora acullá...
Las flechas se impactaban contra los brazos, piernas y espaldas de sus mismos compañeros, mientras que el astuto atacante permanecía agachado entre la hierba disfrutando de tan cómico espectáculo a una distancia segura.

- ¡Elfo! ¡Ei, Lauren! ¡Ven, prepara las dagas, pero creo que no queda ni uno!- susurraba Anibas en la penumbra
- Ya voy, es que... ¿dónde...? ¿Has visto mis fle...? ¡¿Por qué no pides las cosas?!
-¡Shhhhh! Ten, aquí quedaron algunas.

Anibas desenvainó la espada, y el Elfo, el cual se había enrolado en la misión como mercenario, llevaba sus dos dagas en las manos. El escudo a la espalda ambos llevaban, y bajaban en silencio. Allí abajo los vieron, el Orco "olfateador" y un grupete, no más de diez Orcos asustados, que miraban a todos lados. Anibas se acuclilló.

- Yo a los cinco de allá, tú al resto. El Jefe es mío
- ¡Mío!
- ¡¡Shhhhhh!! Yo pago, yo me llevo al grande. Yo fui elegido por el mismísimo Rey Théoden para eliminar al tal Magdlûk, ahí está, yo lo mato
- ¿Al final para qué me pagas?¿No he hecho más que poner a tu diposición mis flechas desde que me enrolé como mercenario a las afueras de Edoras.
- No te enrolaste, te salvé la vida

_________________
En todo hay una fisura,
por allí siempre entra la Luz.

Leonard Cohen


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NotaPublicado: Lun Dic 10, 2007 10:27 pm 
Arquero del Rey
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Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
Se miraron divertidos con cierto aire de complicidad.
A los pocos segundos ya se habían fundido con la oscuridad cada uno dirigiendose hacia su presa.
Un orco gritó dolor desde el lugar donde se encontraba Laurefinwe, seguido de pisadas apresuradas.
- Allí - gritaron los demás.
Antes de que pudieran reaccionar Anibas saltó entre ellos y despues de dar varios mandobles de espada volvió a desaparecer en la oscuridad.
- ¡Reagruparos idiotas! - se oyó gritar desde el campamento - volved aquí.
Una flecha atravesó la graganta del orco que vociferaba a la luz del fuego. El pánico apareció entre los orcos y los pocos que quedaban con vida echaron a correr hacia todos lados perdiendose en la noche.
Pasaron unos minutos en que el silencio se hizo dueño del lugar, entonces una figura se acercó al fuego con aire desafiante para detenerse a su lado.
- Anibas, ¿donde te has metido? - gritó Laurefinwe bañado por rojiza luz de la hoguera.

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