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NotaPublicado: Dom May 20, 2007 12:46 pm 
Señor de las Palabras
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Registrado: Jue Jul 15, 2004 11:02 am
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Ubicación: Detras de tí. Buuuuuu!!!
Walo se dió media vuelta intentando tapar el desastre que había echo con su cuerpo, pero Imdralis ya lo había visto.

- Na... nada.- balbuceó.

Gwirdyon se despertó sobresaltada por el ruido al igual que Isilya. La úniuca que seguía durmiendo era Tuilere, que tenía el sueño muy profundo. Gwiryon estaba a punto de decir algo, cuando unos pasos resonaron en la torre. Alguien subía por las escaleras. Todos se pusieron a la defensiva. Mientras Esdaleon intentaba despertar a Tuilere, sin conseguir muy buenos resultados, los demás prepararon sus armas.

Pronto vieron asomar las orejas a un elfo de negros cabellos que los miró sorprendido.

- QUien eres.- preguntó Isilya apuntándole con su arco.

- Yo tan solo oí ruidos aquí en lo alto y vine a investigar. pensé que podríais ser orcos, pero ya veo que me he equivocado.

En ese momento despertó por fin Tuilere. Se incorporó desorientada y preguntó:

- ¿Qué ocurre?- en ese momento vio al elfo. La cara se le iluminó con una sonrisa y de un salto se levantó y corrió a abrazar al elfo.- ¡¡¡Lassemalinë!!! ¡¡¡Cuanto tiempo!!!

- ¡Tuilere! ¿Qué haces aquí?

Los dos se besaron apasionadamente bajo las perplejas miradas de los demás.

- Os presento a Lassemalinë.- dijo Tuilere.- Es mi prometido. ^^

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NotaPublicado: Dom May 20, 2007 1:10 pm 
Viajero Asíduo
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Registrado: Dom May 13, 2007 7:15 pm
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Ubicación: Donde se necesite algo de amor (Sevilla)
"- Os presento a Lassemalinë.- dijo Tuilere.- Es mi prometido" Mil dagas se clavaron en el cuerpo de Imdralis al oir eso. Pronto el caballero corrió hacia su saco mientras todos miraban y hablaban con el nuevo... Esdaleon pronto fue detras de Imdralis.

- ¡Eh! espera Imdralis, se lo que sientes, te comprendo...- dijo Esdaleon, el cual cuando vio los ojos de Imdralis ya no eran esmeralda se volvieron negros, de un negro profundo y por sus mejillas corrian dos lagrimas...

- Me voy este viaje no tiene sentido para mi ya... mi rey podrá espererar un tiempo a que me recupere de tan duro golpe...- dijo Imdralis con voz orgullosa y poco sabia.

- Imdralis, por favor, acompáñanos ya no por la utilidad que tengas en el grupo, sino por la amistad que as creado con ellos. No te dejes vencer solo por que ella esté prometida...- dijo Esdaleon agarrandolo del hombro y reconduciendolo hasta el fuego- ah y... ¿Qué le han pasado a tus...

- Nada, no les pasa nada- dijo interrumpiendolo Imdralis- No preguntes por favor.



Pasaron la noche tranquíla, Tuilere y Lassemalinë hablaron toda la noche, pues hacía mucho que no se veian y tenían mucho de lo que hablar. Igual pasó toda la mañana y la noche posterior. Les quedaban pocas horas para llegar a Isengard. Imdralis se adelantó, no podía soportar más ver juntos a Tuilere y Lassemalinë. Pero el era un caballero, no interferiría en su amor, era muy respetuoso en ese campo. No interferiría para nada. Ya vieron una pequeño poblado en la tierras de Isengard, ya cruzado el rio Isen. Desde allí se podía ver los, ya poblados de arboles, territorios dentro del circulo de Orthanc


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NotaPublicado: Dom May 20, 2007 1:21 pm 
Señor de las Palabras
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Registrado: Jue Jul 15, 2004 11:02 am
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Ubicación: Detras de tí. Buuuuuu!!!
Entraron en la pequeña ciudad de Isengard y nada más cruzar sus puertas, una joven llegó chillando y gritando:

- ¡Lassë! ¡¡¡Lassë!!! ¡Tu hijo, ha nacido ya!- y se le tiró al cuello dándole un sonoro beso en los labios. Tuilere se quedó de piedra, se acercó a la joven y dijo con voz imponenete.

- ¿Tú quien eres? ¿Qué eres de Lassemalinë?

- Soy su esposa.- respondió feliz la mujer.- Y la madre de sus hijos.

Tuilere, hirviendo de furia, pegó un puñetazo a la mujer, luego una bofetada a Lassemalinë y se adentró en la ciudad corriendo y llorando desconsolada.

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NotaPublicado: Dom May 20, 2007 1:39 pm 
Viajero Asíduo
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Registrado: Dom May 13, 2007 7:15 pm
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Ubicación: Donde se necesite algo de amor (Sevilla)
Tuilere esta rota, pronto busco alguien en quien apoyarse, busco a Imdralis pero el no estaba alli... no...

-Esdal ¿Dónde está Imdralis?- dijo entre algunos sollozos Tuilere

- Está en Orthanc, tenía que hablar con los sabios moradores de allí- dijo Esdaleon viendo a la desconsolada Tuilere.

Mientras en Orthanc Imdralis visitaba a los que quizás fuesen los seres más sabios de la tierra media, los Ents

-Oh sabios Ents, pastores de arboles, ojos de la tierra, hijos de Yavanna, ahora he vuelto, como antes os dije, vuestras enseñanzas me hicieron hombre sabio. Vengo ahora a presentaros mi respetos cuando he acabado mi formación.- dijo Imdralis haciendo una reverencia.

-Imdralis... ojos esmeralda eran los tuyos, amor transmitian, ¿por qué ahora se tornan en negros como la noche... ?- dijo un ent de gran envergadura con un pesado hablar... como si los segundos le afectasen como años.

- Mi sabiduría disminuye, sabios ent... hablo ahora con orgullo y mis ojos son reflejo de ello....pediros consejo querría. ¿Qué he de hacer cuando la amada persona a la que te gustaría dedicar tu vida no siente lo mismo por ti?- dijo Imdralis mientras un par de lagrimas corrían por su cara...

- oh, ¿y tan seguro estas de eso...?- sonrrió el ent.

Imdralis no sabía como pero de repente, sintió algo que le impulsaba ha buscar a Tuilere, ha abrazarla, ha besarla. Corrió sin tan siquiera despedirse de los ents y corrio hacia el pueblo. Cuando llegó vio a Tuilere llorando, le llamo gritando, le abrazó y misteriosamente le besó. Sus ojos ahora se tornaban verde esmeralda


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NotaPublicado: Dom May 20, 2007 1:42 pm 
Señor de las Palabras
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Registrado: Jue Jul 15, 2004 11:02 am
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Ubicación: Detras de tí. Buuuuuu!!!
Tuilere se dejó llevar. Lo necesitaba. Imdralis se separó unos centímetros de ella y le preugntó:

- Qué te ocurre?


Mientras tanto, el resto del grupo buscaba una posada dodne poder alojarse, pero sin dinero y siendo Tuilere la única que tenía suficiente decidieron separarse para buscarla.

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NotaPublicado: Dom May 20, 2007 4:45 pm 
Maestro Narrador
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Registrado: Mié Mar 07, 2007 1:56 pm
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Ubicación: Aquí y allá
Isilya fue caragando con Walo mientras Esdal y Gwirdyon fueron por su cuenta a buscar a los dos tortolitos.
- Pobre Tuilere, se habrá llevado un palo horrible.- Comenzó a decir Gwirdyon.
- Se lo merecía.- Contestó Esdaleon rápida y secamente.
- ¿Cómo?.- Dijo Gwirdyon asombrada ante la frialdad de la sorpresa. - Era su prometido.-
- Si, bueno, el no ha sido un buen partido, pero ella tampoco es una santa, si mi prometida se dedicase a juguetear con otros por mi parte podría irse al infierno.-
- En eso tienes razón, la verdad esque no fue muy fiel que se diga.-
- Si alguien me da pena de éste asunto es Imdralis, el pobre es muy iluso, todabia necesita que le den muchos palos para aprender un poc de lo que es la realidad.-
Derrepente Esdal se corto al encontrarse con Tuielere e Imdralis llorando y besándose abrazados en medio de la calle.
- Por favor, dime que es un sueño.- Dijo Esdal casi tan perplejo como su compañera.- Menudo calzonazos está hecho Imdralis.-

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Sea mi alma mi espada mi amor mi armadura y mi ira el viento que me empuja a la batalla


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NotaPublicado: Dom May 20, 2007 5:56 pm 
Maestro Narrador
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Registrado: Jue Jun 29, 2006 4:21 pm
Mensajes: 274
Ubicación: Orilla este del Lago Evendim
- Por favor, dime que es un sueño.- Dijo Esdal casi tan perplejo como su compañera.- Menudo calzonazos está hecho Imdralis.-
- Bueno lo mejor será no meterse en asuntos de alcoba.- dijo Gwirdyon perpleja-
- Descuida, descuida que yo por mi parte no pienso hacerlo. Eh! Tuliere- exclamó Esdaleon- anda ven aquí que necesitamos tu ayuda-
Tuliere miró a Imdralis, le dio un beso en la frente y fue a donde estaban los dos semielfos.
- Si ya se lo que queréis, tengo que conseguir dinero para el alojamiento. Está bien me pondré manos a la obra, ah! y por favor no me hagáis preguntas! demasiado he vivido hoy- Tuliere no dejó opción a que sus compañeros abrieran la boca; se alejó de allí dando saltos dejando a los tres sin palabras.
- Imdralis amigo, ¿de quién te has ido a enamorar?- dijo Esdaleon meneando la cabeza y poniendo su mano sobre el hombro del caballero.
- Bueno, bueno, poco a poco todo volverá a su cauce, o al menos eso espero. Pero por favor no dejemos que esto afecte a nuestro cometido- dijo Gwirdyon con voz firme.
- Estoy totalmente de acuerdo. Anda, vamos a buscar a Walo e Isilya y esperemos todos juntos a Tuliere.

Mientras tanto, en otra parte de la ciudad, el viejo y la elfa buscaban a Imdralis y Tuliere sin éxito.

- Estoy harto- dijo Walo parándose en seco y cruzándose de brazos.- Tener que buscar a la elfa loca, mientras podríamos estar descansando, porque te recuerdo señorita Isilya que yo no estoy para estos trotes. ¡Estoy cansado, hambriento, y con los huesos todavía húmedos!
Isilya miró a Walo. Desde luego tenía merito todo lo que había aguantado el viejo desde Bree hasta Isengard; él también era un valiente, a su manera.
- Vamos Isilya, ¿no podríamos esperarlos en la posada? Seguro que la cerveza de aquí es buenísima. Además a estas alturas seguro que Esdal ya los ha encontrado. ¡Y yo necesito un descanso!
- Está bien, está bien - dijo la elfa que en el fondo era una blanda- anda vamos, los esperaremos allí.
Walo se agarró del brazo de Isilya, para sorpresa de ésta.
- ¿Qué pasa? ¿También le vas a negar el placer de tener una cita a un pobre viejo como yo? Te recuerdo que ni Esdal ni Imdralis se han enamorado de ti, así que tendrás que conformarte conmigo.
- Desde luego no tienes remedio- dijo Isilya entre risas- venga entremos de una vez.

Los dos compañeros entraron en la posada. Dentro había mucha gente; algun que otro viajero, unos cuantos aldeanos pero sobre todo había soldados gondorianos que disfrutaban de un descanso al mediodía. Muchos giraron la cabeza para ver entrar a los viajeros: todos los días no se veía a un viejo extranjero del brazo de una bella elfa.
Walo e Isilya se acercaron a la barra, pidieron dos pintas y se sentaron al fondo, en un rincón.

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Habitaban la mayor parte del tiempo en los límites de las florestas, de donde salían a cazar o cabalgar y correr por los espacios abiertos a la luz de la luna o de los astros.


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NotaPublicado: Dom May 20, 2007 9:04 pm 
Aprendiz de Escriba
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Registrado: Jue Mar 08, 2007 10:53 pm
Mensajes: 98
Ubicación: Ya ni lo se
Isilya y Walo bebieron tranquilamente en un rincón de la posada esperando a sus otros cuatro compañeros.
Walo mostraba una sonrisa de oreja a oreja, por fin despues de mucho tiempo volvia a sentirse como en casa, y encima tenia buena compañia. Antes de que la elfa se diera cuenta, el anciano se bebió tres pintas de cervezas, segun él, para recuperar el tiempo perdido, pagandose las bebidas con dinero de su propio bolsillo, que se lo habia guardado para él sin decir nada a sus compañeros. Empezaron a hablar sobre el viaje, e Isilya, sin intención de interrogar a Walo, le preguntaba sobre su misión, pero el anciano solo le decia incongruencias, y se iba por las ramas, y le contaba aventuras que supuestamente habia vivido aunque parecia que las adornara un poco.
La puerta de la posada se abrió y por ella entraron tres personas


-Walo hombre, nosotros buscandoos y resulta que estabais aqui bebiendo como vagos -Le dijo Esdaleon que venia con Gwirdyon e Imdralis- seguro que has arrastrado a Isilya hasta aqui maldito borracho
-No le grites, -le dijo la elfa- ha sido idea de los dos, estabamos muy cansados y queriamos relajarnos un poco, total, la historia amorosa entre el -señaló a Imdralis- y su elfa ligera de cascos no nos incumbe.

Imdralis miró a la elfa con el ceño fruncido. Los tres se sentarón junto a sus compañeros para hablar más tranquilamente

-Bueno, tal vez no os incumba su lio amoroso -empezó a decir Gwirdyon, pero somos un equipo y nos debemos ayudar entre todos, no lo olvides.
-Solo queriamos descansar, nada más -dijo Walo con una tristeza muy teatral.
-De acuerdo, ya esta todo solucionado, solo tenemos que esperar a que vuelva Tuilere.
-Pues venga, bebemos todos felices, os invito yo -Gritó Walo levantando su jarra.
-¿pero es que tienes dinero acaso? -prguntó Esdaleon muy extrañado

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Izad vuestras banderas donde no brille el sol !!


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NotaPublicado: Dom May 20, 2007 9:58 pm 
Arquero del Rey
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Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
Las llamas consumian lentamente el cuerpo de Tserleg.
Enumanus trabajó duro toda la tarde hasta tener una pira decente donde dar sepultura a su maestro. Ahora, agotado, aún no se había recuperado de la impresión de su muerte.
-Siempre crei que acabariamos enfrentandonos tu y yo. Dijo Enumanus dirigiendose a las llamas.
Una pequeña brisa avivó el fuego como si este le respondiera. El olor de la carne putrefacta de los orcos se mezclaba con el de la leña que ardía. Enumanus, sentado a pocos metros del fuego, hacía garabatos con una rama en el suelo. Parecía hablar solo.
- Hubo un tiempo en que fuiste más humano que Uruk-hai, Adarom Tserleg. Hasta que la parte más oscura te venció.
La ramita se partió en dos.
- Por que tuviste que matar a Slironëe – lavoz se le quebró y refulgentes lágrimas corrieronpor sus mejillas – yo nunca te traicioné.
Lanzó el trozo de ramita al fuego.
- Estás muerto y eso me hace libre! Gritó entre sollozos.
Un golpe de aire levantó su capa y tuvo que protegerse la cara con los brazos. Calló.

El amanecer se acercaba y el fuego iba apagándose cuando Enumanus se despertó al calor de las llamas. El cansancio había podido con él y se había quedado dormido sin darse cuenta.
Tomó un buen trago de agua y se levantó torpemente.
- Ya no hay nada que me ate a ti – lanzó el pergamino que le había dado dias antes a las pocas llamas que aún quedaban – vuelvo al Poney.
Recogió sus cosas y empezó a caminar por donde había llegado.

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Cada brazo tiene su arco,
cada arco tiene su flecha.


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NotaPublicado: Dom May 20, 2007 11:35 pm 
Señor de las Palabras
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Registrado: Jue Jul 15, 2004 11:02 am
Mensajes: 391
Ubicación: Detras de tí. Buuuuuu!!!
Tuilere llegó poco despues de media noche a la posada y vio a sus compañeros de viaje dormidos en una mesa, aún con las jarras en mano. Vencidos por el alcohol y el cansancio. Se acercó al posadero, un hombre joven , de cabellos pelirojos peinados en dos trensas largas.

- Perdone...- dijo tímidamente. El hombre la miró de arriba a abajo y exclamó:

- ¿otra viajera que viene sin dinero? si no le importa aquí no servimos a quienes no pagan.

Tuilere lo miró indignada.

- Primero, tengo dinero. Y segunedo yo solo qu3ería pedirle que me dijera cuanto deben mis amigos (señaló al grupo de sus compañeros) para pagárselo y que nos diera algunas habitaciones.

EL hombre sonrió.

- ¿Cuantos días se van a quedar?

- La verdad es que no lo sé...

- Bien,- el hombre miró un libro que había sobre la barra.- solo quedan tres habitaciones libres, espero que no les importe.

- En absoluto, dijo la elfa y, sacando una bolsa llena de monedas que dejó caer en el mostrador agregó:- que alguien nos suba el desayuno al amanecer.

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NotaPublicado: Lun May 21, 2007 12:42 am 
Este Huésped puede elegir título
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Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
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Ubicación: La Comarca, Eriador
Gwirdyon no había bebido apenas, pero el cansancio de los dos días había podido con ella y se había quedado dormida apoyada en la mesa como los otros. Escuchó la voz de Tuilere y justo después el sonido de las monedas cayendo sobre la mesa. Se despertó rápidamente.

- ¿De dónde has sacado tanto dinero Tuilere? -Preguntó Gwirdyon.
- Huy, si estás despierta -contestó Tuilere sobresaltada.- Pues ya sabes, yo siempre me las arreglo para conseguir unas moneditas.
- ¿En qué te lo estás gastando ahora? Sería más útil usarlo para comprar caballos.
- Estoy pagando lo que habéis bebido mientras yo estaba fuera consiguiendo este dinero y ahora estaba contratando una habitaciones para dormir.
- Disculpa. Han cogido la cerveza con ganas, y eso que esta no es como la de Mantecona -El posadero miró a Gwirdyon con cara de pocos amigos- No se ofenda, no es mejor ni peor, sólo he dicho que no es igual.
- Ya. Sólo tienen tres habitaciones, así que nos podremos apañar, no? -Le preguntó Tuilere a la semielfa en tono pícaro.
- Yo creo que sí. Posadero, apunte solo dos, no necesitamos la tercera.
- ¡Pero Gwir...-Exclamó Tuilere indignada.
- Una para las chicas y otra para los chicos, justas, dos. -Interrumpió Gwirdyon dejándola con la frase sin terminar- Tenemos un largo camino que recorrer y lo que nos espera a partir de ahora no va a ser fácil. Así que cuanto menos nos despistemos mejor.

Los demás comenzaron a despertarse justo entonces y se levantaron de la mesa como pudieron.

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"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


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NotaPublicado: Lun May 21, 2007 12:56 pm 
Arquero del Rey
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Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
Subieron lentamente las escaleras, aferrandose a la barandilla de madera como si fuera una tortuosa ascensión a un alto pico.
La puerta de las dos habitaciones quedaban una frente a la otra, Gwirdyon le entregó una llave a Imdralis que parecía el más entero y ella se dispuso a abrir la de su habitación.
Imdralis dudó mientras metia la llave en la cerradura. Miró a Tuliere.
-Venga hombre, que nos morimos de sueño. Dijo Esdaleon dandolé una palmadita en la espalda.
-Buenas noches Tuliere. Dijo Imdralis.
-Buenas noches. Respondió ésta mientras cerraba la puerta.
Imdralis se quedó embobado mirando, las manos aún sujetaban la llave en la cerradura.
- Esto no hay quien lo aguante!. Quita, quita. -Esdaleon apartó las manos de Imdralis y abrió bruscamente la puerta - venga para adentro.
Walo, sentado en el suelo apoyando la espalda en la pared, dormía profundamente.
- Dioses, dadme paciencia.
Esdaleon se inclinó, agarró a Walo por los hombros y lo arrastró hacía el interior, la puerta se cerró lentamente dejando el pasillo vacio.
En la habitación continua Tuliere y Isilya empezaron a quitarse la ropa para dormir.
-Que haceis? preguntó Gwirdyon.
-Que vamos a hacer pues ponernos comodas para dormir lo mejor posible. Respondió Tuliere, Isilya tras ella asentia.
- Ni hablar, no sabemos si nos persiguen todavia. Así que quitaos solo lo imprescindible por si tenemos alguna sorpresa esta noche.
Las dos miraron a Gwyrdion esperando una explicación más convincente.
- Acaso te da verguenza? preguntó Tuliere con cierto sarcasmo.
- Que si me da...., que insinuas. Gwyrdion se abalanzó contra Tuliere riendose.

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NotaPublicado: Lun May 21, 2007 4:07 pm 
Maestro Narrador
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Registrado: Jue Jun 29, 2006 4:21 pm
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Ubicación: Orilla este del Lago Evendim
- Al menos déjanos quitarnos las botas- dijo Tuliere dándole un almohadazo a Gwirdyon.
- De acuerdo, pero no durmáis separadas de las armas- le contestó Gwirdyon en un tono más relajado

Las tres chicas se quitaron el calzado, así como las capas y cinturones; se asearon en una pequeña pila que había en la habitación y después se sentaron en una de las camas para charlar un poco.

- Hay que ver el numerito que habéis montado Imdralis y tú, por no decir tu ex prometido ¿Cómo se llamaba? ¡Ah! si, Lassemalinë- comenzó Gwirdyon.
- Sí la verdad que ahora mismo la cabeza me da muchas vueltas, tengo tanto que pensar…¿vosotras creéis que Imdralis y yo hacemos buena pareja?- contestó Tuliere.
- Pues claro tonta, si ya mismo os vemos casados! – empezó a bromear Isilya poniéndo una sábana sobre la cabeza de Tuliere, a modo de velo. Ésta comenzó a hacer poses por la habitación con la sábana en la cabeza provocando una carcajada general.
- chsssssss bajad la voz por favor- rogó Gwirdyon, poniéndose un poco más seria- recordad que estamos en un lugar extraño-
- Vamos Gwird, en Isengard no tenemos nada que temer, aquí no corremos peligro, así que no seas tan estirada- le contestó Isilya, que por fin se estaba divirtiendo en muchos días.
- Vaya, ya habló Isilya la listilla, la única que no está al corriente de nada, la única en la que no termino de confiar y la única prescindible para mí.- le increpó la semielfa en tono borde, para sorpresa de las otras dos chicas.
- Eres una maldita desagradecida, yo te ayudé cuando estabas herida- La elfa estaba empezando a hartarse -
- Y nadie te lo pidió- le contestó Gwirdyon desafiante.
Isilya estaba tan dolida por el continuo desprecio de la semielfa que terminó de perder los papeles
- ya, pues que pena que Tselerg muriera, a lo mejor te merecías lo que venía a hacert..- Isilya no pudo terminar de hablar; como respuesta, Gwirdyon le propinó un sonoro bofetón.
- ¡Ay madre! ¡¡Estaros quietas!!-

La pobre Tuliere no daba crédito a lo que veía. Isilya humillada le devolvió un bofetón aún más fuerte, y Gwirdyon a su vez se enganchó del pelo de la elfa tirándola al suelo.

Ambas se acababan de enzarzar en una ridícula pelea, como dos niñas que se pelean por el mismo caramelo.

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NotaPublicado: Lun May 21, 2007 7:03 pm 
Maestro Narrador
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Registrado: Mié Mar 07, 2007 1:56 pm
Mensajes: 207
Ubicación: Aquí y allá
En la habitación de los hombres se dió un ambiente mucho más tranquilo, y, por supuesto, más sutil, pues no había amenaza posible que le imidiera despelotarse tranquilamente antes de dormir, escepto Walo, que estaba dormido desde antes de entrar en la habitación. Al poco todos se acostaron, pero, para desgracia de Esdal, a Imdralis le dió uno de sus repentinos ataques de verborrea.
- Oye Esdal, ¿qué sabes de mujeres?.- Comenzó Imdralis en voz baja.
- No mucho, de hecho, no creo que exista criatura capaz de entender a una mujer, ni siquiera ellas saben lo que quieren, de todas formas si es por Tuilere solo puedo aconsejarte que no sigas por ahí.- Dijo el guerrero recostándose en su cama.
- ¿Por qué dices eso?.- Contestó el romántico caballero ofendido.
- Una vez insinuaste que a mi me faltaba sabiduria, lo que hay que oir.- Comenzó Esdal con voz somnolienta.. Esa mujer estubo coqueteando con tigo a pesar de estar prometida, y, probablemente enamorada, lo cual indica que tu no eres más que un jueguecito para ella, si fueras inteligente le dirias que te dege en paz, tu eres un caballero, un noble, ella una vulgar ladrona con estreñimiento moral.
Imdralis se quedó callado, dándose cuenta de que Esdal tenía toda la razón, pero de repente un montón de gritos y un fuerte escándalo que provenía de la habitacion de enfrente le hizo levantarse en seguida, ponerse los pantalones e ir corriendo a ver que pasaba. Esdaleon tiró la puerta de una patada y automáticamente sellevó las manos a la cabeza, Imdarlis se puso en medio para impedir que se sigueran matando, pero en un momento recibió tantos golpes (no dorogidos hacia él) que decidió cambiar de estrategia, meintras tanto Esdal cogió a Gwirdyon, que estaba encime de Isilya y la puso sobre su hombro boca arriba mientras esta seguía golpeando y pataleando hacia el aire, entonces Imdralis aprobechó para sujetar a Isilya.
- ¿Se puede saber que ocurre? creí que cogimos dos habitaciones y no tres para evitar que nadie se canse demasiado durante la noche (entonces miró, no muy amablemente, a Tuielre) y que mañana estemos bien descansados, pero veo que no ha sido muy efectivo.- Dijo Esdaleon con alzando la voz.- Si tengo que ataros a las camas para dormir tranquilo os juro que lo hago.-

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NotaPublicado: Lun May 21, 2007 8:33 pm 
Viajero Asíduo
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Ubicación: Donde se necesite algo de amor (Sevilla)
Imdralis pensó en lo que Esdal le había dicho. En su cama repasaba toda su vida. Pesaba: Yo la amo, me da igual que sea una vulgar ladrona su verdadera nobleza esta en el alma.... Imdralis se levanto salio a la calle y corrio hacia un valle con su saco, allí abrió uno de sus dos misticos libros. Era oscuro como la noche con un medallón plateado en el centro que era una runa ilegible de eras muy antiguas. Al abrirlo salió un destello plateado que se apagó poco a poco. Imdralis leyó un poco del libro.

Luego Imdralis creyendo que no había nadie, pero Esdaleon le siguió, cerca sacó su espada y comenzo a entrenar con un estilo que antes Esdaleon había visto en una ocasión. En uno de sus viajes conoció a un guerrero de extraña sonrisa, que luchaba de modo similar. Esdaleon miraba a Imdralis, era un estilo de lucha algo señorial, pero no le valdría de nada en la batalla. "No le servirá de nada en una batalla de verdad" decia Esdaleon.

Luego se fue viendo que el tonto de Imdralis solo estaba haciendo tonteria rituales.


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NotaPublicado: Lun May 21, 2007 9:16 pm 
Arquero del Rey
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Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
Enumanus esperó paciente a que la liebre saliera de su madriguera, llevaba todo un dia de camino de vuelta y queria almenos, tener una buena cena antes de continuar hasta Bree.
Apoyó su brazo en el tronco de un árbol y no dejó de apuntar, empezaba a oscurecer y pronto sería difícil sino imposible poder acertar desde aquella distancia.
Los minutos pasaban y el brazo empezó a perder su temple.
-Mejor me acerco. Se dijo a si mismo.
Entonces, habiendo desviado su atención de la liebre, se dio cuenta que alguien se acercaba por detrás. Bajó lentamente su arco en busca de la espada que colgaba de su cinturón, cuando sintió un resoplido en el cogote.
-Que demonios! Dijo girándose sobre si mismo.
Ante él, el caballo que dias antes había robado lo miraba con aire tranquilo.
-Vaya, que sorpresa - exclamó mientras le acariciaba la crin – espera un momento. Se llevó los dedos a los labios en signo de silencio volviendose hacía el agujero, allí estaba la liebre, inmóbil husmeando la hierba. Disparó su flecha y cayó muerta al instante.


Horas más tarde Enumanus apuraba el último hueso del asado en compañía del pequeño fuego y el del caballo robado.
Mientras lejos de allí Esdaleon una vez había vuelto de espiar a Imdralis intentaba mediar entre Gwirdyon y Isilya.
-Deberiais disculparos las dos.
La elfa y la semielfa estaban de pie frente a él.
- Y Imdralis? Preguntó Tuliere.
- En la calle, mejor que vayas a buscarlo Isilya, no sea que se meta en algún lio. Así se te calmaran los animos.
Isilya bajó la cabeza avergonzada y salió de la estancia sin apenas dirigirles la mirada.
-Ahora nos vas a explicar a Gwirdyon y a mi a que estas jugando con Imdralis.
Tuliere se dejó caer de espaldas sobre la cama y empezó a gimotear escándalosamente.
Los dos se miraron, Gwirdyon hizo ademan de irse pero Esdaleon la agarró del brazo.
- Tu te quedas aquí no sea que la vayas a armar de nuevo, y bien Tuliere, estamos esperando.

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NotaPublicado: Lun May 21, 2007 10:12 pm 
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lejos de allí Imdralis, oraba a Eru mediante unos ritos con la espada y al terminar, corrió hacia Orthanc. Allí habló un rato con los sabios ents, e intentó, sin conseguirlo, habrir la puerta de la torre negra. Estaba tan cerrada, ni las palabras podía abrila. Luego Imdralis, sin querer, vió que la ventana estaba abierta... era un lugar por el cual subir. Un ent le dejo que se encaramase a sus ramas y subió pero le quedaba un trecho asta la ventana. Entonces el ent le dió animos, pues este ent era relativamente mas joven que los otros, y con un pequeño empujón de sus manos, saltó hasta la ventana. A duras penas consiguió entrar y cuando ya estaba dentro comenzaba a amanecer. Entró en la torre, su arquitectura era preciosa, y lo primero que hizo es bajar a la planta inferior y buscar la llave para abrir la puerta (hay que decir también que no entraron en la torre anteriormente otras personas porque los ents no les dejaron pues era su cometido, no dejar pasar a nadie a la torre) pero era imposible, ni por dentro siquiera se podía abrir la puerta.... Imdralis ya cuando se dió por vencido, fue rapidamente a la biblioteca y buscó con ansia entre los desordenados papeles. Hay estaba... era un libro de los secretos de los anillos, un libro de los planes de Saruman, un libro de sus conocimientos, un libro de gran grosor y de pasta aterciopelada roja. Era impresionante. Imdralis se sentó en el trono de Saruman y comenzo a leer...


Mientras los otros viendo que no le sacarían nada a Tuilere se pusieron a buscar a Imdralis, Esdal cabreado vio que no estaba donde antes lo vió. Y rapidamente imagino que estaria en Orthanc. Fueron allí pero los ents eran estrictos con el paso a Orthanc y solo les dejaron pasar despues de mucho divagar y mas tarde, mucho mas tarde, le dijeron que Imdralis había entrado en la Torre. Imdralis que oyó los gritos de sus amigos se asomó, cogió el libro y de un portazo cerró la ventana quedandose el afuera y la torre cerrada hermeticamente para siempre.... o no... Imdralis con mucho esfuerzo saltó y con ayuda de Isilya se levantó. Le explicó a todos lo que vió en la torre y a los Ents les dió mil gracias por todo. Entonces todos partieron de nuevo hacia el pueblo, esta según los planes de Esdaleon seria la ultima mañana que pasaría allí


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NotaPublicado: Mar May 22, 2007 7:19 am 
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Amedio día, llegó tuilere a la posada con siete fuertes caballos, tres negros, tres blancos y uno marrón.

- Bien, ya tenemos caballos.- dijo Tuilere. Walo contó los caballos y dijo:

pero son siete, y nosotros somos seis. La elfa sonrió y dijo:

- En uno pondremos algunas cosas de neustros bolsos para uqe si hemos de huir, los caballos que montemos puedan correr más veloces. Todo los que no sea imprescindible se puede poner en este caballo y llegado el caso lo abandonaremos. Está entrenado para seguir la pista de su dueño, y Yo soy su dueña ahora.- dijo palmenado el morro del animal.- yo me quedo este.- dijo acariciando las crines de una yegua negra que tenía los cabellos mucho más largos que los otros.- La Llamaré... Noche.- y le dió un beso en el morro.- Vosotros cuales cogeréis? Son todos de muy buena raza, me han cosatado caro. jejeje

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Última edición por Tuilere el Mar May 22, 2007 2:59 pm, editado 2 veces en total

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NotaPublicado: Mar May 22, 2007 11:40 am 
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Estaban los seis compañeros frente a la posaba con los nuevos siete caballos, Tuilere tardó poco en elegir el suyo, asique los demás se aplicaron al cuento, Esdaleon se quedó con uno especialmente grande de color negro, hizo un par de bromas diciendo que le pondría su propio nombre porque cuando le miraba por debajo le recordaba a si mismo, pero al final le terminó llamando Conan, Walo se quedó con otro negro y le puso por nombre Ron, Gwirdyon, Isilya e Imdralis se quedaron con lo blancos. Estaban dispuestos a marchar cuando de rrepente aparecieron dosce hombres con palos y cadenas y cara de muy pocos amigos.
- Esa elfa nos ha robado, dejarnoslá y a vosotros no os aremos nada.- Dijo uno de ellos.
- Eso jamás.- dijo Imdralis desenvainando la espada.
- Imdralis, guarda eso, no mataremos a nadie por haberles robado, tiene derecho a intentar recuperar su dinero.
- ¿Es que no vamos a hacer nada?.- preguntó Imdralis nervioso.
- Si, pero sin la armas, no es justo.-
Según terminó de hablar Esdal dió un salto y desdentó al hombre que más cerca tenía de una patada, entonces Imdralis se puso a su lado para pelear mientras Gwirdyon derribaba a otro de forma parecida, no eran más que unos borrachos, la pelea duró poco, pero e uno de los saltos a Esdal se le habrió una de las heridas que se hizo en el costado luchando contra Tserleg y comnenzó a sangrar bastante.
- Dejame ver.- Dijo Isilya mientras le levantaba la camisa para ver la herida.- Por Eru, esta fatal, tengo que cosértela.-
- Déjalo, ya parará, hay que irse.- Dijo Esdal apartándole las manos del costado.
- No seas cabezota, no tardaremos mucho si me haces caso.- comenzó a ponerse Isilya en plan mandona, asique Esdal no puso mucha más resisitencia.
Ambos subieron a una de las habitaciones que cogieron Esdal preparó una de las pilas con agua caliente y luego se quitó la ropa a excepción de los calzones y se metió en la pila.
- ¿Qué haces? te recuerdo que ya no tienes nada que ocultarnos a ninguno de nosotros.- Empezó a bromear Isilya.
- Por eso mismo, para que no le cojas vicio.- Le respondió con sorna el medioelfo mientras Isilya le empezaba a limpiar las heridas.
Despues de limpiar las heridas y poner un unguento sobre las que se habían infectado preparó una aguja e hilo.
- Voy a tener que coserte el costado, puede que duela.-
Isilya comenzó a coser la herida, Esdal sentía los pinchazos pero los pocos segundos dejaban de dolerle, despeus de limpiar toda la sangre se veía que la herida tampoco era tan grande. una vez terminada la labor de Isilyaomenzó a aguardar todas sus cosas en un estuche.
- He notado que no te llevas muy biencon Gwirdyon.- Dijo Esdal mientras se secaba para vestirse.
- Eres muy observador.- Bromeó Isilya.- No se porqué pero no confía en mi.
- Bueno, la verdad esque a m también me gustaría saber porqué vienes con nosotros a Gondor.- Dijo Esdaleon terminando de vestirse.
- Tú tampoco confías en mi, pero si acabo de curarte.- Empezó a enfadarse Iisilya.
- Solo desconfiaré de ti si te niegas a responderme.- Dijo Esdal ahora adoptando una postura más seria.- Vamos, confía tú en mi, si lo que quieres es guardar un secreto puedo hacerlo, pero si me dejas a medias no podré evitar que Gwirdyon te destripe mientras durmes.-

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Última edición por Esdaleon el Mar May 22, 2007 11:12 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Mar May 22, 2007 1:13 pm 
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- Que tiene que responderte? -preguntó Walo, había subido preocupado por Esdaleon y entraba de repente por la puerta- Os estamos esperando, que haces ahí tumbado medio desnudo?preguntó con sorna.
-A ti que te parece. Respondió Esdaleon.
Walo lo miró sin inmutarse, lo repasó de arriba a bajo y despues miró a Isilya.
- Haber si haces más ejercicio, se te está poniendo un barrigón que para mi lo quisiera. No se que habrás visto en él Isilya.
- Seras ca.... - Esdaleon le lanzó una bota.
-Os espero abajo en la barra. Gritó Walo mientras corría por las escaleras.
Isilya observando a Esdaleon no pudo contener una sonrisa.

En aquel mismo momento Enumanus entraba a caballo en la ciudad.

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NotaPublicado: Mar May 22, 2007 2:53 pm 
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- Tuilere, ¿de dónde sacastes el dinero para comprar los caballos? ¿es verdad que lo robastes?- preguntó Isilya intrigada mientras regresaban a la posada.

- ¡Claro que lo robó! es una maldita ladrona.- respondió molesto Esdaleon.

Tuilere gruñó:

- Lo gané honestamente. jugando a las cartas. Ni siquiera tuve que hacer trampas. Si esos hombres dicen que les he robado es porque estaban borrachos y son muy mal perdedores.

- De verdad no les robastes?- preguntó incrédulo Esdaleon.

- No, no robé. Puede uqe sea ladrona, pero mi palabra es de fiar.

Salieron a buescar lso caballos, los dejaron caballeriza y el grupo volvió a entrar en la posada y vieron a Walo ya borracho. Pidieron cervezas y se sentaron todos en un rincón a descansar. Estaban charlando alegremente, cuando de pronto entró un hombre corriendo y gritando a la posada:

- Orcos! Que vienen los Orcos! Acaban de entrar en la ciudad!

Gwrindyon se acercó corriendo al hombre y preguntó:

- Cuantos son?

- Medio centenar.- respondió el hombre.

- A dies para cada uno.- calculó esdaleon.- También podemos dejarle alguno a Walo.

- No vienen solos...- volvió a gritar el hombre en el cilencio d ela posada.- Un ser de extraña forma los sigue! Debemos huir!



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off topic: Ya tenemos nuevo malo. XDDD

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NotaPublicado: Mar May 22, 2007 5:00 pm 
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Los orcos comenzaron a bloquear con barricadas las salidas de la ciudad; tenían la orden de no dejar salir a nadie. La gente corría despavorida de un lugar a otro, muchos guardias salieron al encuentro de los malhechores iniciándose así un combate.

En la posada también había un gran revuelo; muchos se atascaban en la puerta para salir corriendo; otros tantos subían escaleras arriba para refugiarse en los dormitorios; y los más borrachos solo alcanzaban a esconderse debajo de las mesas, o tras la barra.


- ¡Han bloqueado las salidas con fuego! ¡Nos han tendido una trampa!- exclamó Tuliere que estaba mirando por una de las ventanas.
- ¡Pues salgamos a matarlos a todos!- dijo Esdaleon desenvainando su espada; Imdralis hizo lo mismo.
- ¡No! espera Esdal! es demasiado peligroso, está claro para lo que vienen- Gwirdyon se llevó la mano a su regazo, donde escondía el pergamino- no puedo arriesgarme- dijo con voz suplicante.

Esdaleon la miró un segundo, quizá tenía algo de razón, era esencial que los orcos no vieran a Gwirdyon; esta vez eran demasiados, y otro sicario igual, o más fuerte que Tselerg los respaldaba.
Todos miraban a Esdaleon esperando una orden, menos Isilya que en un arranque desesperado se lanzó hacia Gwirdyon y comenzó a zarandearla.


- ¿Por qué Gwirdyon? ¿Por qué nos persiguen? ¿Para que te buscan? ¿Para qué? Es el fin! ¡vamos a moriiir! ¿verdad?- La elfa no paraba de gritar, victima de una profunda crisis nerviosa; Esdaleon la agarró como pudo.
- Para por favor, Isilya, no te vengas abajo ahora.- El guerrero la dejó en una silla donde la elfa se dejó caer completamente exhausta, y se volvió hacia sus compañeros-
- Escuchadme, las cosas pintan muy feas, hay que intentar encontrar la forma de salir de aquí. Mi moral no me permite huir ni esconderme, aunque entiendo que hay que actuar con precaución. Bien, ahora saldremos fuera Tuliere, Imdralis y yo y lucharemos junto a los guardias y mataremos todos los orcos que podamos. De camino también evaluaremos la situación, veremos que se nos ocurre.- Esdaleon miró a Gwirdyon- Tú te esconderás aquí con Walo e Isilya.
- ¿Qué?- la semielfa miró de reojo a la elfa, que tenía toda la cara roja, a causa del sofoco.
- Isilya- dijo Esdal dirigiéndose a ésta- antes en la habitación te pedí que confiaras en mí y te lo vuelvo a pedir ahora. Por favor protege a Gwirdyon; se que no lo entiendes pero es muy importante.- Isilya le miró y asintió resignada, aunque algo más tranquila.

Acto seguido se dirigió a la puerta donde le esperaban Imdralis y Tuliere con las espadas en alto.

- Suerte Esdal vuelve entero!- exclamó Walo
- pues claro amigo, la duda ofende- le respondió éste saliendo rápidamente de la posada.

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Última edición por Isilya el Mar May 22, 2007 11:17 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Mar May 22, 2007 7:43 pm 
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Tuilere, Imladris y Esdaleon salieron corriendo de la posada y se acercaron a la multitud de orcos. Guardando las distancias observaron la situación. Los tres observaron aterrados que los seres brillaban.

- Ataquemos.- Sugirió Esdaleon, y antes de que pudieran hacer nada, se lanzó hacia los orcos. Solo uno de ellos salió a su encuentro. Los demás guardaron sus puestos con todal organización. La piel del orco brillaba a la luz del fuego. Esdaleon descargó toda su fuerza en una única estocada letal, pero tan solo se pudo oir un ruiido como cuando dos metales se encuentran, y la espada resbaló por la piel del orco. El orco no se movió en absoluto. Esdaleon lo miró desconcertado y volvió a atracar, pero esta vez el orco esquivó el ataque y se defendió lanzando un puñetazo que lanzó a Esdaleon varios metros atrás. Tuilere inconscientemente corrió a ayudar a su compañero. El orco se acercaba a Esdaleon, que yacía en el suelo sin poder respirar del dolor, con paso seguro. Tuilere se interpuso. Con su forma de lucha desordenada y veloz, atacó al orco primero por el frente y luego por la espalda. El orco se movía en todos los sentidos intentando quitarsela de encima. Tuilere aprovechó que el orco le daba la espalda por un segundo para atender a Esdaleon que había intentado clavarle la espada en la pierna, para saltar a la espalda del orco y colgarse de ella. Imladris lo observaba todo desde lejos sin saber muy bien qué hacer. La disiplina de los orcos le confundía, y ese brillo extraño y el sonido metalico le preocupaba. Tuilere clavó profundamente la espada tras la cabeza del orco, en un pliege de su metálica piel. El ser se removió lanzandola lejos y, al esdaleon clavarle su espada tambien en otro pliegue de su piel, se desplomó al ser alcanzado en el corazón. Tuilere yacía en el suelo. Iba a ponerse en pie cuando otro orco de metálica piel se le acercó corriendo y la levantó por el pelo y se la llevó corriendo tras la barrera de orcos y fuego.

- Aaaaah!!! Ayudadme!!!- CHillaba la elfa sin poder hacer nada. SU espada estaba demaciado lejos, clavada en el cuerpo del orco, y no sabía como soltarse.- Ayuda!!!

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NotaPublicado: Mar May 22, 2007 9:52 pm 
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Ubicación: Girona
-Tuilere! Gritó Imdralis corriendo hacía los orcos.
De pronto alguien saltó sobre él haciendolo caer al suelo. Imdralis se revolvió dispuesto a defenderse cuando vio a un elfo de cabellos oscuros que le impedia levantarse con el pie apretando su pecho.
-Lassemalinë, que estas haciendo.
El elfo espero a que Imdralis se calmara, Esdaleon no tardó en aparecer entre el tumulto de gente que iba y venia.
-Deja en paz a mi amigo! - Dijo amenzando al elfo con su espada - Imdralis levanta.
- Iba derecho hacía los orcos, habrían acabado con su vida. Se excusó Lassemalinë con aire orgulloso.
-Se han llevado a Tuilere, no podia permitirlo.
-El elfo tiene razón, no hubieras podido hacer nada. Esdaleon apoyó su mano sobre el hombro de Imdralis.
- Vamos volvamos a la posada, no somos los únicos que podemos defender Isengar.

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NotaPublicado: Mar May 22, 2007 11:40 pm 
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Registrado: Mié Mar 07, 2007 1:56 pm
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Esdal e Imdralis volvieron corriendo a la posada donde se volvieron a encontrar con sus compañeros.
- ¿Dónde está Tuilere?.- preguntó Gwirdyon.
- La han cogido, no sabemos qué le habrán hecho, ha sido culpa mía por lanzarme sin medir al enemigo.- Se lamentó Esdal.- Tenemos que organizarnos, Isilya, necesitarán tu arco en la defensa, deberías ir a colocarte a alguno d elos muros o alguna torre de guardia junto con los soldados de Isengard, y tú Imdralis, colocaté en la linea defensiba de la puerta oriental, esa puerta debe quedar limpia cuanto antes, esta aldea necesitará una via de escape en caso de que ocurra lo peor, Walo y Gwirdyon vendreis con migo.
En seguida salieron Imdralis e Isilya por la puerta y Esdal envainó su espada y se hizo con dos martillos de cabeza bastante pesada, estaba claro que un golpe contra un craneo recubierto de metal es más efectivo que un corte de una espada, después cogió una cadena de dos metros de las que sujetaban el poste de la entrada, al poco salió seguido de Gwirdyon y Walo.
- ¿A dónde vamos?.- Preguntó Gwirdyon asustada. ¿No sería mejor esconderse?.-
- Voy a sacaros de aquí, vamos a las cloacas de la ciudad.- Dijo Esdaleon seriamente.
No tardaron mucho en dar con una de las rendijas que daba al subsuelo de la cuidad, pues elantiguo complejo de cavernas que infestaban el subsuelo de Isengard fueron aprovechasdaspara crear un canal que desembocaba en un rio un par de kilómetros de la ciudad, las húmedas y no muy agrdables al olfato cloacas estaban totalmente a oscuras y la vista del grupo no llegaba más hallá de lo poco que alumbraba la antorcha de Esdal. El grupo siguió durante un largo rato el canal principal (facilmente reconocible porque era el más grande) oyendo el continuo gorgoteo del agua mezclado con los gemidos de Walo, alcabo de una hora llegaron a la salida.
- Aquí estareis a salvo manteneron alejados de la ciudad, si os veis en peligro huid hacia Fangorn, los orcos nunca entrarían ahi.- Dijo Esdal mirándoles atentamente.- Yo voy a ayudar en la ciudad, si mañana al medio día no hemos vuelto seguir vosotros con el viaje.- Esdaleon se dio media vuelta para volver a entrar en la cueva cuando Gwirdyon le cogió de la mano.
- Ten mucho cuidado.- Le dijo tras un rato de silencio, como si hubiese estado buscando las palabras exactas.
- Volveré a por ti, te lo juro.- Contestó Esdal epretando su mano con fuerza hasta que la soltó y se volvió a adentrar en la cueva.
-Oye Esdal, lo de la barriga era una broma, vuelve por favor.- Dijo Walo sin muchas esperanzas de que le oyera su amigo.
Ahora Esdal fue corriendo y tardó mucho menos en volver, subió a la calle por la primero rendija que vio donde se libraba una encarnizada batalla y rápidamente, empuñando el martillo con la ano derecha y sujetándose la cadena al brazo izquierdo se puso manos a la obra, rápidamente le aplastó el craneo a un orco y a otro a la vez le enganzó el cuello con la cadena y se lo partió de un tirón, el frenesídel combate si hizo poco a poco con él, y el grupo de soldados que había a sus alrededores lo notaron. Mientras tanto, Isilya e Imdralis hacían un buen trabajo en el lado opuesto de la ciudad.

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NotaPublicado: Mié May 23, 2007 12:42 am 
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Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
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El antiguo complejo de cavernas que infestaban el subsuelo de Isengard fueron aprovechadas para crear un canal que desembocaba en un río a un par de kilómetros de la ciudad. Gwirdyon y Walo caminaban fatigosamente por la orilla izquierda del río. El paisaje que les rodeaba invitaba al silencio. El grado de humedad en el ambiente era muy alto y el suelo casi se hundía a cada paso que daban. De repente la semielfa se paró en seco y le dijo a Walo que hicieran un alto.

- ¿Por qué quieres parar? ¿No tenías tanta prisa por salir de aquí?- Preguntó Walo sin entender nada.
- Porque nos estamos olvidando de un detalle muy importante que explica por qué se han llevado a Tuilere. -Respondió Gwirdyon retomando el aliento.
Walo la miró con cara de no entender nada.
- Recuerdas el incidente en la posada, cuando Tserleg peleó con Esdaleon y de repente vino un águila y se llevó a Tuilere volando y Tserleg se fue corriendo de la posada?
- No. Yo estaba borracho y según Esdaleon yo destrocé la posada. Aún no he logrado comprender cómo, pero si él lo dice, yo lo creo.
- Bueno, pues en mitad de la pelea apareció una amiga águila que se llevó a Tuilere sobrevolando la posada. Yo metí en su bolsillo una cosa que venía a buscar Tserleg, y esa fue la última vez que ese monstruo lo vio. Cuando diera el informe de la situación, daría una descripción de Tuilere como la persona a la que vió con el pergamino en su posesión. Y su sustituto ha ido directo a por ella.
- Entonces, ¿no la han cogido por equivocación? -Preguntó Walo.
- No. Y lo pero es que aunque ella sí sabe que llevaba ese pergamino encima, porque ya os lo expliqué en la posada, no tiene ni idea de su contenido. y la torturarán hasta que consigan información o la maten.
- ¿Y lo tiene ella?
- No, Walo, ya no.
- Pues si se enteran de que no lo tiene ella la matarán y volverán a por todos nosotros.
- la torturarán igualmente hasta sonsacarle la poca información que tenga. -Gwirdyon zarandeó a Walo por los hombros,- Tenemos que encontrarla como sea.

y siguieron la marcha a paso ligero por el camino en busca del lugar donde pudiera estar Tuilere.

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"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


Última edición por Gwirdyon el Mié May 23, 2007 10:24 am, editado 3 veces en total

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NotaPublicado: Mié May 23, 2007 10:15 am 
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Ubicación: Ya ni lo se
Gwirdyon y Walo llegaron a la salida del desagüe de la ciudad. Por suerte lo orcos no habian vigilado esta posible via de escape y no se encontraron con nadie.
Estaban en mitad del campo al lado del rio al que desembocaba, y a pesar de lo lejos que se encontraban de la ciudad, podian verla a lo lejos y se oia el griterio propio de una batalla, asi como hileras de humo


-El enemigo debe tener un campamento fuera de la ciudad, lo más seguro es que tengan alli a Tuilere -empezó a decir la semielfa muy nerviosa- tendremos suerte si no se la han llevado ya lejos de aqui.
-¿No pretenderas que busquemos el campamento de esos energumenos, nos colemos y rescatemos a Tuilere? -Grito Walo asustado
-Realmente es una insensatez, sobre todo teniendo en cuenta que a la que buscan realmente es a mi, y soy yo la que tengo el pergamino -dijo Gwirdyon- pero en estos momentos su campamento debe estar mas bien poco protegido, todos estan en combate. Nuestra compañera nos necesita Walo, y puede que esta sea nuestra única posibilidad de salvarla, ¿y si nuestros amigos no consiguen contener al enemigo?

Walo miró a la elfa como si estuviera loca, él no era un heroe y sabia que no podrian hacer nada de lo que decia, pero igualmente si Gwirdyon iba y el no, sobreviviera o no la semielfa, Esdaleon se encargaria de matarle de la forma más horrible posible.
Los dos fueron en dirección a la ciudad en busca de Tuilere, deseando poder encontrar a alguien que les ayudase, aunque eso parecia mas bien poco probable

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NotaPublicado: Mié May 23, 2007 11:44 am 
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Mientras Gwirdyon y Walo caminaban por la vera del río en busca del campamento orco, en la ciudad la lucha se hacía cada vez más intensa.

Imdralis había llegado a la puerta oriental tal y como Esdaleon le había ordenado. Allí orcos y guardias libraban un combate encarnizado. A los lados de la puerta yacían cadáveres de ambos bandos.
Los aldeanos más valientes, también ayudaban desde dentro, intentando sofocar el fuego, para facilitar las cosas a los soldados y evitar una catástrofe mayor.
Imdralis desenvainó su espada y se colocó en la puerta. Intentó apartar a Tuliere de sus pensamientos y concentrarse en la batalla. Aunque le fue difícil, logró mantener el temple y la cabeza fría.

Esquivó a un orco que se le acercó por el lado izquierdo y le asestó un golpe mortal con su espada en el cuello, justo en el pliegue de la armadura. Con la maestría de un gran guerrero giró sobre sí mismo y seccionó la cabeza de otro orco, que estaba a punto de acabar con un soldado.


- ¡Apuntad a los pliegues de la armadura, en el cuello están desprotegidos! – ordenó Imdralis al resto de soldados que luchaban a su lado.

En otra parte de la ciudad Isilya corría veloz hacia la muralla. Por el camino observó horrorizada varios aldeanos muertos a manos de los orcos; el corazón le latía a mil por hora y las lágrimas le quemaban en los ojos.

Llegó al fin a la puerta sur y trepó ágilmente a la muralla. Desde allí se veía bien el panorama; en realidad no eran medio centenar de orcos como habían calculado en un principio, eran muchos más, aunque bien es cierto que muchos yacían sin vida.
El humo se elevaba desde la puerta, y aunque le quitaba visibilidad, también la hacía pasar desapercibida.

Isilya tensó el arco. Observó un segundo las armaduras metálicas de los orcos y apuntó. Con la precisión de un asesino la flecha traspasó el cuello de un orco haciéndole caer en seco. Antes de que nadie reaccionara, otra flecha se clavó en el ojo de otro, que cayó fulminado.

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NotaPublicado: Mié May 23, 2007 12:51 pm 
Arquero del Rey
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Ysilya dejó de apuntar y miró hacía el lugar desde donde salió la flecha.
Un humano ataviado con una capa negra disparaba una y otra vez sin errar ni un solo tiro.
Éste al sentirse observado levantó su cara y vio a la elfa, alzó la mano saludandola y continuo disparando.
Ysilya se disponia a disparar cuando un orco que había conseguido escalar el muro la agarro por la muñeca intentando lanzarla al vacio.
-Aguanta! Gritó Lassemalinë que apareciendo de repente, con un rapido gesto cortó el brazo del orco.
-Gracias.
-No debes distraerte, esto no es ningún juego. Dijo el elfo antes de salir corriendo hacia donde losorcos acababan de asaltar la muralla.
Entonces Ysilya se agachó para cobrar aliento cuando una mano se puso sobre su hombro.
-Estas bien? preguntó el extraño.
Se agachó junto a ella, observando su arma.
-Tienes un buen arco, si te quedas sin flechas puedes disponer de las mias. Me llamo Enumanus.
Desde aquella posición alargó el brazo sacó una flecha y sin dudar disparó hacia los orcos contra los que combatia Lassemalinë.
-Guapo el elfo. dijo Enumanus guiñandole el ojo a Ysilya.

Mientras Lejos de allí, Walo caminaba tras Gwirdyon arrastrando los pies.
-No tendras algo para beber. Preguntó
No le hacía nada de gracia tener que morir sin poder hechar un trago.

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NotaPublicado: Mié May 23, 2007 11:33 pm 
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Esdal no daba a basto con tanto orco por todas partes, estaba en una plazoleta con otros diez soldados cuando aparecierron orcos por tres de las cuatro calles, rápidamente el guerrero se lanzó al ataque, primeron le abolló, literalmente, la cabeza a uno haciéndole sacar su triturado cerebro por la boca y la nariz, luego, enredó la cadena a los pies de uno haciendole caer violentamente contra el suelo dejándole a merced de los demás soldados, no pasó mucho rato hasta que dejaron de aparecer orcos, y Esdal y su grupo siguieron haciendo limpieza a la ciudad, la cosa empezaba a ir bien para Isengard, después de todo hacían falta muchos más orcos para doblegar la voluntad de los homres de Gondor.
Tras un largo rato paseándose por la calles eliminando orcos y ayudando a apagar fuegos y a sacar a la gente viva de entre los escombros la cuidadcomenzó a vaciarse de escoria orca y la abanzadilla de Esdaleon llegó a la puerto ariental donde Imdralis y otro montón de soldados luchaban a muerte con un montó de orcos.- Por la gloria.- Gritó Esdal y el grupo selanzó a todo correr con las armas listas al frente donde tubieron la bienreibida oportunidad de matar un montón de orcos. Esdal no paraba de subir y bajar el brazo aplastando craneos mientras se dedicaba a inmobilizar a sus enemigos con la furiosa cadena cerca de Imdralis, que también luchaba con valentía, al poco los orcos dejaron de ser un problema, pero llegó una enorme criatura, parecida a Tserleg, que con su enorme maza iva barriendo a todos los soldados que se le cruzaban rompiendo así la linea defensiba. Imdralis trató de detenerle, pero tambén salió despedido por los aires, Esdal furioso fue a por él, primero le lanzó el martillo a la cara, pero su enorme enemigo lo esquivó con agilidad, luego desenvainó la espada para atacarle, el montruó le lanzó un mazazo que Esdal esquivó dando una voltereta llegando a parar entre sus puernas, pero cuando fue a clavarle la espada una terrible patada le lanzó por los aires.
- Tu debes ser Esdaleon, no puedo creer que un alfeñique como tu matara a Tserelg, menudo balndo estaba hecho.- Decía aquella inmensa mole mientras se acercaba al guerrero para rematarle.
El monstruo se acercaba más y más cuando de pronto una veintena de flechas se avalanzaron sobre él, que hizolo que pudo para evitar que ninguna le cegara, rápido otra nuve de flecha se lanzó a por él obligándolo a retirarse con la promesa en los labios de volver a por Esdaleon, el cual estaba tirado en el suelo sin verse muy capaz de levantarse, entonce vio que Isiliya junto con un hombre de negro y una veintena de arqueros fueron los que llegaron justo a tiempo. Iislya fue corriendo a socorrer a Esdal.
- ¿Estás bien Esdaleon?.- Prenguntó preocupada.
- Lo estaré en quince minutos, ¿cómo va la batalla?.-
- Bien, hemos ganado, los orcos se retiran.- Dijo Isilya aliviada.
- Me alegro, anda, ve a ayudar a Imdralis, debe de andar por ahí tirado por los suelos.

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Sea mi alma mi espada mi amor mi armadura y mi ira el viento que me empuja a la batalla


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NotaPublicado: Jue May 24, 2007 12:30 am 
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Mientras Lejos de allí, Walo caminaba tras Gwirdyon arrastrando los pies.
-No tendrás algo para beber. Preguntó
No le hacía nada de gracia tener que morir sin poder echar un trago.
Gwirdyon le miró a los ojos y negó con la cabeza, luego le puso una mano en el hombro y le dijo con voz firme:
- Walo, en estos momentos te necesito más sereno y sobrio que nunca. Pues el futuro de mucha gente está en nuestras manos. Y si no puedo apoyarme en ti cuando me sienta vulnerable, ¿qué esperanza me queda?
Walo la miró pensativo, como si no supiera muy bien qué respuesta elegir entre las que se paseaban por su cabeza. Al final se quedó con la más sencilla.
- Supongo que no nos queda mucha esperanza, pero si me pides que te ayude, pues lo haré. Puedes apoyarte en mí. - Respondió Walo mientras hacía lo que podía para no caer al dar un traspiés.
Caminaron durante cientos de metros cuando escucharon un ruido que les era familiar. Gwirdyon le hizo a Walo una señal para que no hiciera ningún ruido. Le señalo a lo alto de un árbol con el dedo. Los dos miraron y vieron a Aurë apoyada en una rama. Gwirdyon levantó el brazo izquierdo en ángulo de 90 grados y la lechuza de Isilya voló hasta ella y se apoyó en su hombro. Walo dio un paso atrás, pues las lechuzas y las aves en general no eran de su agrado. Gwirdyon le acarició el lomo y la lechuza cerró los ojos en señal de aprobación.
- Aulë, si pudieras volar y averiguar dónde han llevado a Tuilere, luego nos podrías guiar. -Le dijo la semielfa mientras seguía acariciándola. La lechuza levantó un ala y empezó a rascarla con el pico. Entre las plumas llevaba algo enganchado que le molestaba. Gwirdyon se dio cuenta y extendió las plumas del ala con la otra mano.
- Mira Walo, lleva algo enganchado a las plumas. - la semielfa calmó a la lechuza con unas palabras extrañas y separó con cuidado un trozo de tela desgarrado que le molestaba en el ala.
- Esa tela me es conocida, - dijo Walo - se parece a la qe la ropa que usa Tuilere.
- Eso es. Muy bien Aulë. Ve y busca a la dueña de esta tela. Y luego vuelve y llévanos hasta ella.
-Espera, -interrumpió Walo- podríamos aprovechar para mandar un mensaje a Tuilere. Si la lechuza es capaz de encontrarla, también puede entregarle una nota diciéndole que vamos a buscarla o algo así.
- O mejor aún, diciéndole lo que debe saber acerca del pergamino que buscan los orcos que la secuestraron. Si ella sabe por qué la tienen retenida le será más fácil mantenerlos entretenidos con cualquier excusa.
Gwirdyon sacó un trozo de papel de su mochila y con un carboncillo del suelo escribió una nota. Luego la dobló hasta convertirla en un canutillo y la ató a la pata derecha de la lechuza con una cuerdecilla.
- Vuela Aulë, lleva la nota a su destino y vuelve. - Aulë pareció entender sus palabras y desplegó la otra ala y alzó el vuelo siguiendo el cauce del río.
- Seguramente se encontraba cerca de los orcos cuando capturaron a la elfa o incluso puede que intentara defenderla. En cualquier caso si la encuentra tendermos una pequeña oportunidad y quizás ganemos tiempo.
Walo miraba al cielo y veía cómo la blanca lechuza se perdía en la inmensidad del cielo hasta convertirse en un punto pequeñito que pronto dejó de verse.

Mientras, en la ciudad la lucha seguía siendo encarnizada. Con los consejos de Imdralis e Isilya los guerreros de la ciudad habían conseguido igualar la batalla, pero aún así empezaban a mermar las fuerzas. Esdaleon seguía repartiendo martillazos a diestro y siniestro y la cadena volaba a su alrededor con un orco distinto en cada golpe. Isilya se dio cuenta de que hacía un rato que no veía a Imdralis por ningún lado y eso la preocupó.
- ¿Hay algo más aparte de esta pelea que te inquieta, bella guerrera? -Le preguntó Enumanus.
- Sí, salvar mi vida. -Le contestó Isilya en tono desafiante. - ¿a tí no, forastero?
Al momento vio aparecer a Enumanus con un cubilete humeante en una mano y una flecha en la otra. Mojó la punta de la flocha en el interior del cubo y la disparó. La flecha se clavó en la frente de un orco y la sustancia que remojaba la punta de la flecha comenzó a deshacer el metal a su alrededor hasta hacer un verdadero cráter en medio de su frente por donde manaba la sangre por doquier.
- Espíritu de Vitriolo, lo mejor para destrozar cualquier superficie. He preparado suficiente como para mojar todas las puntas de la flechas que tenemos y algunas más. Si aprovechamos los disparos sólo necesitaremos uno para cada orco.
- Ya sabía yo que tus conocimientos nos serían útiles algún día, Imdralis. -Le sonrió Isilya. Enumanus lo miró de reojo.
- Seguid vosotros, voy a echar una mano a Esdaleon -Dijo Imdralis pasándoles el cubilete de ácido. - Parece ser que ese mastodonte le está poniendo las cosas difíciles.
- ¿Mastodonte dices? - Preguntó Enumanus. - Vayamos todos allí a ayudarle.
Lanzaron una lluvia de flechas infectadas en espíritu de Vitriolo y se deshicieron de los pocos orcos que quedaban atacando. Acto seguido acudieron a ayudar a Esdaleon que se enfrentaba solo a un ser muy superior a él en tamaña y fuerza.

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NotaPublicado: Jue May 24, 2007 12:56 pm 
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Cuando llegaron hasta Esdaleon, los orcos ya se retiraban.
-Donde está el mastodonte? preguntó Imdralis con ansiedad.
Esdaleon dejó de quitarse el polvo de la ropa y señaló un grupo de orcos que huía a un centenar de metros hacía la salida de la diudad.
-Es aquel. Dijo seriamente mirándo con curiosidad al extraño que acompañaba al elfo.
Imdralis al darse cuenta agarró a Enumanus por el brazo y lo acercó a Esdaleon.
- Este es Enumanus, ayudó a Isilya en la muralla, es bueno con el arco.
Los dos se miraron, Enumanus sonrio y le tendió la mano.
-Así que tu eres Esdaleon, me han dicho que fuiste el que acabó con Tserleg.
- Sí, bueno, no. Quien lo mató de verdad fue Walo. Respondió Esdaleon, mientras se rascaba la espalda con una flecha que había recogido del suelo.
-Walo? dijo Enumanus, con signos de extrañeza.

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NotaPublicado: Jue May 24, 2007 1:27 pm 
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- Oye, dejemos de hablar de Tselerg y vamos a lo que nos ocupa ¡Hay que rescatar a Tuliere!- exclamó Imdralis

- ¿Tuliere? ¿Quién es Tuliere?- preguntó Enumanus
- Es una amiga nuestra, somos un grupo de viajeros...más o menos, pero ignoro el motivo de su secuestro- le respondió Isilya preocupada.

Enumanus encontró sinceras las palabras de la elfa; realmente parecía no estar al corriente de nada.

- ¿Nos ayudarás valiente arquero?- continuó Isilya, agarrándole del brazo

Enumanus asintió con la cabeza y Esdaleon en ese momento no le dio importancia a esta repentina ayuda del forastero.

- Bien, pues entonces, vamos- ordenó Esdal.

Lejos de allí Gwirdyon y Walo se sobresaltaron al escuchar un clamor. Se asomaron entre los arbustos y vieron cómo las tropas de orcos abandonaban la ciudad.

- ¡Maldita sea! no esperaba que regresaran al campamento tan pronto, aunque tiene sentido pues creen haber cumplido con la misión de atraparme- dijo Gwirdyon nerviosa.
- Espero que Esdal haga algo y pronto!- susurró Walo.
- Yo también lo espero- le contestó la semielfa- y también espero que Aurë haya llegado al campamento, vamos no perdamos el tiempo!

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Habitaban la mayor parte del tiempo en los límites de las florestas, de donde salían a cazar o cabalgar y correr por los espacios abiertos a la luz de la luna o de los astros.


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NotaPublicado: Jue May 24, 2007 2:25 pm 
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No muy lejos del lugar desde el cual Walo y Gwirdyon habían escuchado el clamor de los orcos, un figura enorme se abría paso entre la maleza, flanqueado por ocho orcos de color metálico, avanzaban destrozando la hierba que encontraban a su paso. El viejo y la semielfa se agacharon y miraron hacia el suelo. El grupo de guerreros y su cabecilla gigante llegaron hasta el campamento y gritaron unas frases en su lengua que se podían escuchar a decenas de metros a la redonda. la figura grande se paró frente a una puerta e hizo una señal al orco que la vigilaba.

-¿Habías visto antes algo semejante? Es monstruoso -Preguntó Walo a Gwirdyon.
- No, pero supongo que es el sucesor de Tserleg. Eru quera que no sea él quien se encargue personalmente de Tuilere.

Dentro del campamento, en el suelo, yacía Tuilere con las manos y pies atados y la boca amordazada. Vió una sombra por fuera de la tienda y unos segundos más tardes un ave blanca se coló por ella. Tuilere expresó su alegría como pudo pues no podía hablar. Aulë se acercó a ella y picoteó las ligaduras de sus manos hasta que consiguió deshacer ligeramente uno de los nudos. Tuilere aprovechó su habilidad como ladrona para quitarse las ligaduras y la mordaza. Acarició a la lechuza y le hizo una señal para que no hiciera ruido. Aulë levantó su pata derecha para mostrarle a la elfa el canutillo con el mensaje. Tuilere volvió a sorprenderse y lo recogió. Desdobló el papel y lo leyó. Entonces se escucharon ruidos al otro lado de la tienda. Una enorme sombra acompañada de otras de orcos se pararon frente a la entrada de la tienda. Tuilere tembló. Volvió a leer el mensaje y luego se lo metió a la boca y se lo tragó. Se volvió a colocar la mordaza y disimuló que seguía atada. Aulë consiguió salir volando justo cuando la abertura que servía de puerta se abrió dando paso a la bestia.

-Vaya, vaya, mira lo que tenemos aquí. Si es una preciosa Elfita. - El monstuo soltó una carcajada que hizo temblar el suelo. Tuilere le miró desafiante.

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NotaPublicado: Jue May 24, 2007 10:28 pm 
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-Hemos registrado sus ropas y no hay rastro del pergamino. Se oyó una voz tras la enorme figura.
Tuliere buscó con la mirada algo que pudiera utilizar como arma, a su izquierda a pocos metros, bajo una manta roida por las ratas aparecía el puño de su espada.
El enorme ser pareció adivinar el pensamiento de la elfa y dio un par de pasos a su derecha colocandose entre el arma y Tuliere.
Los casi tres metros de altura que media, hacían que su cabeza rozara el techo de lona de la tienda, así que tenía que estar encorvado hacía delante, los brazos largos y gruesos le colgaban bajo las hombreras de hierro tachonado, una enorme correa de cuero que cruzaba su torso desnudo lleno de cicatrices sujetaba a su izquierda una enorme maza tan grande como su cabeza.
-Si esto es un orco, es el mas grande que he visto en mi vida. Pensó Tuliere.
Con un rápido gesto la agarró por la garganta y la levantó hasta tener su cara frente a la suya.
-Ahora me dirás donde está el pergamino.
Tuliere, pataleaba en el aire sin apenas poder respirar, empezó a golpear el brazo con ambas manos para que la soltara ante la sorpresa de su captor.
-Está desatada! Su cara reflejó una mueca y apretó más fuerte su mano.
Tuliere se ahogaba, dejó de golpear aceptando la superioridad de su enemigo y cerró los ojos.
Antes de perder el conocimiento sintió como era lanzada por los aires golpeando con fuerza el duro suelo.

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NotaPublicado: Jue May 24, 2007 11:43 pm 
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Antes de perder el conocimiento sintió como era lanzada por los aires golpeando con fuerza el duro suelo. Su cuerpo cayó como un saco lleno de paja y se quedó inerte. Uno de los orcos se acercó hasta su cara y le dio una bofetada para que despertase, pero la elfa no respondió ante el estímulo.

- ¡Esto te despertará! -Rugió el gigante echándole un cubo de agua fría sobre la cabeza. El cuerpo de Tuilere se movió debido a la fuerza con que caía el agua, pero seguía inmóvil, como un muñeco sin vida. El gigante acercó su mano hasta el cuello de la elfa y buscó su pulso.

- ¡Diablos! no tiene pulso. Está muerta. Maldita sea, ya no nos sirve de nada. -Y dió un mazazo en el suelo con tanta fuerza que se abrió un boquete.
- ¿Qué hacemos con ella? -Preguntó uno de los orcos, mientras jugueteaba con su pelo.
- Échala a los buitres. Recoged el campamento, si la elfa no llevaba nada encima debemos apresurarnos, pues ya deben de llevarnos ventaja. -Salió dando un puntapié a la abertura de la tienda y desmontándola por un lado. Dos de los orcos cogieron a Tuilere, uno por los pies y otro por los brazos, y la sacaron de la tienda.

Walo y Gwirdyon seguían escondidos vigilando el campamento de los orcos.
- Gwirdyon, mira -susurró Walo- Están saliendo de la tienda. ¿Qué es eso que llevan ahí?
- Shhh, calla. Nos van a oir. - Gwirdyon se agachó más y señaló a Walo que hiciera lo mismo.
- Pero, es que, llevan a Tuilere, y parece que está dormida. -Los ojos de Walo se volvieron vidriosos por un momento.- No, no duerme, está muerta.

Los orcos tiraron el cuerpo de Tuilere en una explanada al sol. Uno de ellos se entretuvo en remangarle la ropa, pero un grito del jefe apresurándole y ordenándole no perder el tiempo le hizo abandonar sus sucios pensamientos. Dejaron abandonada a Tuilere y marcharon con el resto del campamento orco.

Walo estaba como en estado de shock. No podía creer que Tuilere yaciera frente a ellos sin vida. Gwirdyon le tiró de una manga y le increpó a bajar hasta donde estaba su amiga
- Rápido, tenemos que actuar antes de que sea tarde. Sólo quedan unos minutos para que el antídoto pueda hacerle efecto.
- ¿Antídoto? ¿De qué estás hablando? Esos orcos la han golpeado hasta morir y tú hablas de antídotos?
- No les ha dado tiempo a golpearla, se les ha muerto antes de que empezaran el interrogatorio. O eso creen ellos.

Walo y Gwirdyon bajaron rápidamente hasta donde se encontraba Tuilere. La semielfa sacó algo de su bolsa y se lo metió a la elfa yaciente en la boca justo debajo de la lengua. Unos segundos después Tuilere comenzó a respirar de nuevo y tosió. Gwirdyon sonrió. Walo suspiró aliviado.
- Hola de nuevo, amiga, veo que seguiste las instrucciones que te puse en el papel.
- ¿Qué le pusiste en el papel? -Preguntó Walo intrigado.
- Se trata de un pergamino que siempre llevo encima impregnado con uns sustancia que provoca una especie de estado cataléptico durante unas horas, pero que es irreversible si no se administra el antídoto a tiempo.
- Si, pero qué le escribiste? -Volvió a preguntar Walo.
- Pues, -Gwirdyon sonrió a Tuilere- le puse: "Vamos a rescatarte. Lee bien este papel y luego trágatelo".
- Interesante, sí señor, muy interesante. - Contestó Walo.

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NotaPublicado: Vie May 25, 2007 7:17 am 
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Ubicación: Detras de tí. Buuuuuu!!!
A tuilere la cabeza le daba vueltas y le dolía terríblemente. Estaba mareada y un poco confusa.

- Santo Eru... que dolor de cabeza...- susurró dolorida llevándose la mano a la frente.

- Es por la falta de oxígeno.- explicó Gwirdyon.- dentro de un momento se te pasará, no te preocupes. Puedes ponerte en pie?

La elfa se puso en pie y caminó tambaleándose.

- Venga, vámonos.- dijo Gwirdyon sugetándola para que no cayera de nuevo al suelo.

- Pero... mi espada... mi pequeñana Nana (nana es la espada)... la tienen ellos.

- Ya te comprarás otra.- dijo Walo nervioso. - Ahora vámonos.

Comenzaron a caminar, a los pocos minutos Tuilere ya se encotnraba bien y ya no necesitó apoyarse en Gwirdyon para seguir.

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NotaPublicado: Vie May 25, 2007 1:13 pm 
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Ubicación: Girona
Mientras en Isengard los compañeros de Tuilere se disponían a cruzar la puerta para ir a su rescate.
Esdaleon, Imdralis, Isilya y el desconocido Enumanus se abrian paso entre la gente que tras la puerta observaba como los orcos abandonaban rapidamente la batalla que habían empezado.
Esdaleon se volvio hacía los otros con aire decidido.
- Venga vamos.
Entonces una mano surgió de entre la multitud y lo sujetó.
- Donde crees que vas, tú y tus compañeros?. Lassemalinë con aire serio apareció de repente.
- Solo sois cuatro, en campo abierto no tendreis ninguna oportunidad.
- Tienen a Tuilere, ya lo sabes. Esdaleon agarró el antebrazo de Lassemalinë y se lo quitó de encima lentamente.
- El elfo tiene razón, hay que buscar otra manera. Se oyó desde atras.
Enumanus apoyado en su arco los observaba a los dos esperando una respuesta.
- Las cloacas!- dijo Esdaleon- Gwirdyon y Walo nos estan esperando, seguramente desde allí podamos llegar a su campamento sin que puedan vernos.
Esdaleon hechó a correr siguiendole los demás.
- Vienes Lassemalinë? gritó Isilya sin pararse.
El elfo dudó unos segundos y salió corriendo tras Enumanus.
- Vaya, ahora conoceré a ese Walo. Pensó éste mientras les seguía.

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NotaPublicado: Vie May 25, 2007 1:27 pm 
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Gwirdyon, Walo y Tuilere retrocedieron el camino pro el rio y volvieron a entrar a lac cloacas.

- que asco...- murmuró Tuilere.

- Aquí esperaremos a los demás,- dijo Gwirdyon.


Mientras tanto en el otro extremo el otro grupo también entraba en las cloacas. Guiados por Esdaleon tardaron aproccimadamente 10 minutos en llagar donde se encontraban Gwirdyon, Walo y Tuilere.

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NotaPublicado: Vie May 25, 2007 7:12 pm 
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Ubicación: Girona
Cuando Gwirdyon vio que se acercaban cinco figuras entre las sombras no dudó en pedir a sus acompañantes que se ocultaran lo mejor posible.
-Quien va! gritó.
-Y tu, quien eres. Respondió Esdaleon.
Poco a poco se iban acercando, Gwirdyon sacó su espada, el primero del grupo parecía Esdaleon, pero no eran dos sino cuatro los que venían con él.
-Gwirdyon? - Gritó Imdralis - no temas somos nosotros.

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NotaPublicado: Sab May 26, 2007 10:35 pm 
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Gwirdyon, Walo y Tuilere caminaban por el tunel con mucha precaución atentos a cualquier ruido que pudiera alertarles de cualquier peligro. Enseguida escucharon los pasos de un grupo no muy lejano. A Gwirdyon se le cortó el aliento. Walo la miró asustado y Tuilere fue a echar mano de Nana y una vez más se dio cuenta de que no contaba con ella.

- Gwirdyon? - Gritó Imdralis - no temas somos nosotros.
La semielfa salió al centro del camino y contó cinco figuras que se correspondían con las cinco sombras que había visto anteriormente. Ella había dejado a tres luchando contra los orcos y de repente volvían dos más, eso le hizo desconfiar.
- Te prometí que volvería a buscarte, - Le dijo Esdaleon cuando llegó a su encuentro. Quiso acercarse a ella cuando la semielfa dio un paso atrás y puso su espada entre los dos.
- ¿Quiénes son esos dos? - su actitud defensiva hizo que Isilya soltara una carcajada.
- Ya empezamos con las desconfianzas. Id acostumbrándoos, pues esto es siempre así. - Dijo Isilya a Enumanus y Lassemalinë.- A mí todavía no me concede ni el beneficio de la duda, así que a vosotros os someterá al tercer grado por lo menos.
- ¡Isilya, qué alegría me da verte! - Gritó Tuilere desde su escondrijo.
- ¡Tuilere, estás viva! - Exclamó Esdaleon.
- Sí, otra vez estoy viva. Se puede decir que soy como los gatos, que tengo siete vidas.
Tuilere se abrazó a su amiga Isilya. Walo también salió al encuentro de su amigo Esdaleon, quien le recibió con una palmada en la espalda. Gwirdyon se quedó en medio del túnel observándolos a todos. Finalmente Imdralis se acercó a ella y se arrodilló diciéndole:
- Noble dama, mi corazón palpita de felicidad al volver a verla con vida. Esto me dice que haber puesto mi vida en juego no ha sido en vano.
Gwirdyon le hizo un gesto para que se levantara, pues Enumanus estaba mirando y a la semielfa no le gustó la presencia de ese nuevo personaje.
- Imdralis, - dijo Gwirdyon al oido,- ¿quién es el del parche en el ojo? ¿Cómo ha acabado uniéndose a vosotros?
- Dama Gwirdyon, permitid que os presente a Enumanus.
Gwirdyon dio un paso atrás y lanzando un grito levantó su espada en alto, gritó a Esdaleon que se pusiera en posición de defensa y a Walo y Tuilere que se retiraran de él.
- ¡Es un traidor! Oí su nombre por primera de boca de Tserleg y se refería a él en tono familiar. No viajarás a mi lado sin explicar antes qué haces aquí y qué relación te unía a ese monstruo.

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NotaPublicado: Dom May 27, 2007 12:03 am 
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Amanecía, el pequeño campamento que los orcos habían instalado a la ladera de la montaña empezó a anirmarse conforme iban despertándose.
Un orco apareció de repente de dentro de una tienda y cruzó corriendo el campamento gritando,
-Ha escapado, el elfo ha escapado.
Tserleg se levantó de golpe al verlo llegar.
-Que estas gritando Scargol.
El orco se detuvo midiendo la distancia, pues conocía la ira de Tserleg y no quería sufrirla en sus carnes. Cogió aliento y lo miró con miedo.
-El elfo no está, sus ligaduras están cortadas en el suelo. Y la tienda está rasgada.
Tserleg frunció el ceño y bajó la cabeza mirando al orco con desprecio.
-Has dejado que escapara delante de tus narices.
Scargol retrocedió negando con la cabeza.
-No!, he hecho guardia toda la noche en la entrada y no vi ni oi a na.... – La cabeza de Scargol rodó por los suelos. Tserleg de pie empuñando su espada goteante de sangre miró con ira a la decena de orcos que se habían congregado alrededor.
- Buscadle! Gritó.
Se dio la vuelta y entró en la tienda.
-Que ocurre Tserleg?
Un joven humano esperaba al medio Uruk-hai, de pie colocandose la espada en el cinto.
-Alguien a ayudado a escapar al elfo, hay un traidor entre nosotros Enumanus. Le dijo mirandole con desconfianza.

-Es un traidor.

Las palabras se le clavaron como dagas ardiendo. No era la primera vez que le acusaban y aún así se sintió incomodo por la actitud y agresividad que provenía de la medio elfa.
Enumanus sonrió.
Todos le obsevaban con curiosidad, ávidos de oir su explicación. Incluso Lassemalinë se separó de su lado llevandose la mano a su espada.
-Quieres saber de qué me conoce Tserleg? Respondió con tono de ofendido.
Sacó su espada y se desprendió de su arco ofreciendolos a los demás.
-Este no es buen lugar para las explicaciones, si dudais de mi tomad mis armas. Cuando estemos fuera de las cloacas tendreis mi respuesta.
Extendió los brazos hacía Gwirdyon y esta las recogió.
-Registradle. Dijo sin dejarse impresionar.
Enumanus alzó los brazos sin dejar de sonreir.
-No sabía que fueras la jefa del grupo. Cuando oigas mi explicación tal vez debas darme una disculpa.
Esdaleon le quitó el carcaj, la mochila y una pequeña daga sin tener muchas ganas de hacerlo.
-La jefa del grupo… Susurró.
Desde cuando el grupo tiene quien le mande. Pensó mientras empujaba al humano hacía las cloacas de vuelta a Isengard.

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NotaPublicado: Dom May 27, 2007 1:23 am 
Maestro Narrador
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Todos caminaron lentamente por las cloacas. Al principio ninguno hablaba, pero pasados unos minutos, Tuliere rompió el silencio y comenzó a narrar con pelos y señales su aventura con los orcos y el peculiar rescate ideado por Gwirdyon.

- Desde luego ha sido muy ingenioso por tu parte Gwird - le felicitó Esdaleon- aunque también es cierto que fue arriesgado y que me desobedeciste eh?- añadió.
La semielfa no dijo absolutamente nada. Caminaba mirando al suelo fijamente y con una expresión en la cara mezcla de indignación, confusión y rabia.

Al cabo de un rato llegaron por fin a la ciudad. Allí, la gente se había puesto rápidamente manos a la obra; los soldados que no habían resultado heridos, se afanaban en retirar escombros y sofocar lo poco que quedaba de las barricadas; algunos aldeanos trasladaban a los heridos; otros recogían a sus muertos…En cualquier caso, aunque la organización de soldados y ciudadanos resultaba ejemplar, la visión que ofrecía la ciudad en aquella hora no podía ser más dantesca y desoladora.

- ¡Debemos echar una mano! - exclamó Isilya con un gesto de horror en su rostro- yo puedo ayudar con los heridos-

Gwirdyon no tenía ningunas ganas de discutir con la elfa otra vez. Además se sentía en parte responsable de todo aquello, pues al fin y al cabo los orcos habían atacado Isengard única y exclusivamente para encontrarla a ella.

- Isilya, desde luego que vamos a echar una mano, no podemos quedarnos de brazos cruzados- le dijo con una voz lo más serena posible- pero antes Enumanus nos tiene que aclarar un par de cosas-

Isilya miró a Enumanus. Lo último que hubiera pensado es que aquel misterioso hombre que tan gentilmente la ayudó en el combate pudiera ser un traidor. “¿Pero un traidor de qué?” se preguntó Isilya, molesta por los continuos recelos y sospechas por parte de Gwirdyon. “Espero que solo sea un malentendido”, pensó. Inconscientemente deseaba que Enumanus se uniera a ellos.

- Escuchadme, vayamos a aquel cobertizo; allí hablaremos tranquilos y aclararemos todo lo que haya que aclarar- propuso Esdaleon que quería acabar con aquel misterio de una vez.

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NotaPublicado: Dom May 27, 2007 2:09 pm 
Arquero del Rey
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Ubicación: Girona
Al entrar en el cobertizo vieron que no era tal sino una cuadra, un amplio pasillo dividía las celdas de los caballos en dos. A la izquierda todas, estaban vacías con su puerta abierta, el cadaver de un orco batido a flechazos yacia en la entrada de la más cercana a la puerta. A la derecha asomaban tres caballos ya tranquilos que oservaron con curiosidad a los recien llegados.

Caminaron hasta el fondo y se sentaron rodeando a Enumanus que les observaba perplejo con apoyando la espalda a la pared.

Se aclaró la garganta y iba a hablar cuando Walo lo interrumpio.
-Voy a la posada, alguien quiere cerveza. Dijo ya de pie.
-Una pinta, yo media, yo dos... - Empezó a oirse.
Gwirdyon lo miro inquisitoriamente, aquello era serio y los demás solo pensaban en refrescarse el gaznate.
Enumanus aprovechando la ocasión sacó una bolsita llena de monedas y se la lanzó a Walo.
-Yo invito. Gritó sonriendo.
Aquello ya era el colmo, un posible siervo de Tserleg invitando al grupo a una ronda.
- Ya basta! Gritó levantandose.
-Walo ve a por esas cervezas y los demás prestad atención que esto es muy serio.
El grupo la miró y bajaron todos la cabeza.
- Tenemos sed. Susurró Isilya.
Gwirdyon entonces se dió cuenta de que era demadiado estricta y que se había pasado. Se sentó sin replicar y miró a Enumanus.
-Vaya con la jefa. dijo éste irónicamente.

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NotaPublicado: Lun May 28, 2007 12:25 am 
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Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
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Gwirdyon entonces se dió cuenta de que era demadiado estricta y que se había pasado. Se sentó sin replicar y miró a Enumanus. Luego miró a Isilya y ésta le devolvió una mirada de reproche. Tuilere miraba a Imdralis, sentado a su derecha y a Lassemalinë sentado a su izquierda. Gwirdyon miró finalmente a Esdaleon a los ojos.

- Entiendo que estáis cansados y sedientos. Habéis combatido una dura batalla ahí fuera contra unos orcos muy superiores a los que estamos acostumbrados a ver. Y si no hubiera sido por vuestro valor, valentía y coraje, seguramente Isengard sería ahora un sembradero de cadáveres de gente inocente. -Gwirdyon bajó la cabeza y suspiró. - No soy quien para deciros lo que tenéis que hacer, pues habéis demostrado sobradamente vuestra lealtad a vuestra tierra y os debo mi propia supervivencia, y todos los recelos que pudiera tener hacia cualquiera de vosotros han desaparecido después de ver cómo habéis defendido la vida de esta gente a costa de perder la vuestra.

Isilya levantó la cabeza y miró a Gwirdyon desconcertada. Esdaleon sonrió y se levantó, alzando su enorme figura al lado de la semielfa. Enumanus miró a todos lados e hizo una mueca parecida a una sonrisa. Tuilere seguía mirando a uno y otro elfo que tenía a los lados.
- Yo he luchado para salvar a mi gente y a mi familia -Dijo de repente Lassemalinë levantándose.- No sé qué motivos tenéis vosotros, pero volvería a poner mi vida en juego para defender la de mi mujer y mis dos hijos. Os proporcionaré la ayuda que me sea posible, pero no os acompañaré, pues mi puesto está en esta ciudad al lado de los míos.
Tuilere miró a Lassemalinë sorprendida, pues por unas horas se había olvidado de que el elfo que fue su prometido tenía otra mujer y unos hijos que defender. Imdralis se levantó y respondió a Lassemalinë.
- Yo he sido testigo de tu valentía y lealtad a nuestro rey Elessar, y puedes tener por seguro que tus hazañas en este día se recordarán y serán conocidas, así como recompensadas, pues nuestro rey no olvida a los que luchan por su reino.
- Agradecido te estoy, Imdralis, no necesito mayor recompensa que saber que mi familia está bien, y que la bella Tuilere cuenta con un caballero a su lado que la defenderá en todo momento. - Lassemalinë se levantó y tendió su mano a Imdralis en señal de cortesía. Tuilere enrojeció.
- Cada uno tiene distintos motivos para estar aquí, pero lo importante es que estáis aquí. Perdonadme si no he demostrado cuánto valoro vuestra ayuda, pero yo también soy vulnerable, y ahora mismo tengo una gran preocupación en la cabeza. Pero creo que unas cervezas nos vendrán bien para despejarnos un poco. Así que acepto tu invitación Enumanus, vayamos pues a celebrar que seguimos todos vivos.

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"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


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NotaPublicado: Lun May 28, 2007 11:59 am 
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Ubicación: Orilla este del Lago Evendim
En ese momento entró Walo con una gran bandeja, y sobre ella ocho jarras con espumosa cerveza.

- Venga, venga ayudadme, coged cada uno la suya.- gruñó

Todos tomaron una jarra y bebieron ansiosos; realmente tenían la garganta seca. Walo miró a todos sus compañeros.

- Bueno, y ¿Cuándo vais a empezar a tiraros de los pelos?- preguntó con sarcasmo.
- Anda amigo siéntate a mi lado y bebe tranquilo. Nuestros verdaderos enemigos son los que han atacado hoy Isengard, no ninguno de los que estamos aquí.- le dijo Esdaleon contento.

Minutos después, todos bebían y charlaban sosegadamente. Isilya se levantó y se sentó junto a Gwirdyon.

- Oye Gwird, realmente ¿ya no estás enfadada conmigo?
- Pues a pesar de todo…creo que no. Desconfié de ti, pero como ya he dicho, habéis demostrado con creces que estáis de nuestro lado.- Gwirdyon dio un sorbo de cerveza y prosiguió- pero escúchame Isilya, a partir de ahora el camino va a ser más peligroso aún si cabe y no tienes que venir con nosotros si no lo deseas, pues entiendo que quieras salvar tu pellejo.
Isilya meditó un momento las palabras de la semielfa.
- Se que estáis metidos en un peligroso asunto, pero el hecho de que vuestra misión sea llegar a Gondor y encontraros con el Rey me tranquiliza, pues al menos veo que se trata de un asunto relevante y nada turbio como en un principio pensé. Pero no voy a abandonaros, necesito llegar a Minas Tirith y sospecho que no podré entrar sola.
- ¿Que no podrás entrar sola en la ciudad?¿Pero por qué? reconóceme al menos que tú también guardas muchos secretos.
- Sí, pero no es nada turbio u oscuro eh- Isilya sonrió- hace diez años me echaron de la ciudad por culpa de un soldado mezquino…mezquino sí, pero muy influyente. Y desde entonces no he vuelto.
Gwirdyon la miraba extrañada, las palabras de Isilya sonaban tristes y con un cierto aire de reproche.
- ¿Entonces por qué quieres volver ahora?- le preguntó intrigada
- Para que me devuelvan lo que me pertenece- contestó la elfa con voz firme.
- ¿Pero qué…?

- ¡¡Eh mirad!!- exclamó Tuliere riéndose a carcajadas- Lassemalinë y Walo están compitiendo, a ver quién bebe más!!
Walo tenía la cara completamente colorada y Lassemalinë parecía algo mareado,
- Me rindo.- dijo el elfo. Acto seguido cayó al suelo como un saco provocando una carcajada general.
- Bueno, bueno, creo que ya está bien por hoy – dijo Esdaleon tratando de poner un poco de orden- salgamos de aquí, y vayamos a descansar o a lo que cada uno quiera, mañana será otro día.

Tuliere e Imdralis cogieron a Lassemalinë y lo sujetaron como pudieron.
- Nosotros vamos a ir a llevarlo a su casa y de camino iremos a ver a los caballos y asegurarnos de que están bien- dijo Tuliere saliendo ya del cobertizo.

Isilya miró a Gwirdyon, dejó la jarra en el suelo y se levantó.
- Yo voy a ayudar a los enfermos, con vuestro permiso.
- Muy bien, pero luego ve a descansar; mañana el día será largo- le aconsejó Esdaleon.

La elfa asintió, miró de reojo a Enumanus y se marchó sonriente.
Walo yacía durmiendo plácidamente, en un rincón de la cuadra. Esdaleon y Gwirdyon se quedaron sentados con las jarras vacías en sus manos, mirando a Enumanus, que estaba de pie, y sin saber qué decir ni qué hacer.

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NotaPublicado: Lun May 28, 2007 1:19 pm 
Arquero del Rey
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Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
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Ubicación: Girona
Enumanus observó por un instante sus armas que distraidamente las habían dejado apoyadas en una de las columnas del establo.
volvió su cara hacia Gwirdyon y el semielfo que esperaban sentados su explicación.
- Buen grupo... dijo mientras se sentaba en el suelo ante ellos.
Su rostro había cambiado de repente, dejó de sonreir y una gran sombra pareció caer sobre él.
- Antes de empezar quiero deciros que no tengo ninguna obligación en daros explicación de nada. - Miró a Isilya que marchaba hacía la posada con los demás- Escepto a la elfa, con la que he luchado frente al enemigo y a quien tus palabras le han inflingido la duda sobre mi honor. Miró a Gwirdyon.
Pasaron unos segundos de silencio y Enumanus empezó a hablar sin dejar de mirar la jarra de cerveza que sujetaba con las manos.
- Hace mucho tiempo Tserleg me salvó la vida, me tuvo como esclavo durante años y saldé con creces esa deuda. Un dia escapé. El semi Uruk-hai nunca se dio por satisfecho y tuve que huir y huir para que no me encontrara. Me instalé en Bree y allí crei que estaría seguro hasta hace unas semanas. Lo vi en la ciudad, pensé que me estaba buscando, así que decidí marcharme lo antes posible. Buscar otro lugar donde fuera más dificil hayarme, Isengard me pareció buena opción.
Al dia siguiente partí, todo iba bien hasta que de camino hacia aquí encontré los restos de una escaramuza con los orcos y allí estaba Tserleg muerto entre el lodo del barro.
Dudé entre seguir y volver pero no podía arriesgarme a que algún servidor del mal tuviera noticias de mi existencia y intentara acabar lo que no hizo Tserleg.
Así que puesto que estaba más cerca de Isengard que de Bree me decidí por el primero.
El resto ya los sabeis, atacaron la ciudad y los acontecimientos me llevaron hasta vosotros.
No tengo porqué seguir vuestro camino, ni siquiera os lo he pedido. Así que no se por qué tanta desconfianza.

Enumanus calló, se llevó la jarra a los labios y se dió un buen trago.

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NotaPublicado: Lun May 28, 2007 5:01 pm 
Aprendiz de Escriba
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Registrado: Jue Mar 08, 2007 10:53 pm
Mensajes: 98
Ubicación: Ya ni lo se
Gwirdyon y Esdaleon se miraron mientras Enumannus bebia, sin saber muy bien que hacer, fuera cierta o no su historia, no podian hacer otra cosa que creerle, pues ellos no eran quienes para juzgarle y culparle sin ninguna prueba convincente, sobre todo despues de la ayuda desinteresada que les habia ofrecido durante la batalla. Gwirdyon se disponia a seguir hablando cuando oyeron unos quejidos

-Que gran historia Enunanos -dijo Walo levantandose en el rincón que se encontraba y tambaleandose.
-Enumanus es mi nombre -le corrigió el hombre
-Eso... aunque la verdad es que no me he enterado de nada, intentaba dormir y solo deseaba que os callarais... en fin me ire a la posada, estoy cansado y me duele la cabeza -Walo se dirijia hacia la puerta cuando Enumanos le retuvo.
-¿Tu eres Walo no? he oido hablar de ti.

Walo le miró aunque mas bien parecia que su mirada estaba dirigida al vacio. Esdaleon se quedó muy extrañado

-¿De que conoces a Walo si puede saberse? -preguntó el semielfo.
Enumanus sabia que era mejor inventarse uns historia en la que no estuviera Tserleg de por medio -A menudo le vi por el Poney Pisador, jamas pensé que le veria en un grupo de guerreros como este, no sabia que le fuera la aventura.
-Y no le va, esta con nosotros por que tiene que estar, nada mas, anda Walo vete a dormir que da pena verte -dijo Esdaleon, tras lo cual Walo se fue como si no se hubiera enterado.

Enumanus vio marchar a Walo. Cuando le dijeron que el responsable de la muerte de Tserleg habia sido Walo, se imaginó a un guerrero como Esdaleon o incluso más poderoso, pero ¿qué clase de broma era esa?, ese viejo borracho no podria haberse acercado a alguien como Tserleg sin perder al menos un miembro, o le habian tomado el pelo, o habia algo que no encajaba en todo eso. Para colmo parecia que los dos semielfos seguian desconfiando de él y que no se lo pondrian nada facil

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NotaPublicado: Lun May 28, 2007 10:11 pm 
Señor de las Palabras
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Registrado: Jue Jul 15, 2004 11:02 am
Mensajes: 391
Ubicación: Detras de tí. Buuuuuu!!!
Tuilere e Imladris llevaron a rastras a Lassemalinë hasta su casa. La puerta estaba abierta. Entraron y la elfa recibió un sartenazo en la cabeza.

- Pero que!!!

- Lo siento... lo siento...- se disculpó una elfa avergonzada.- pensé que seríais saquadores. Lo siento mucho...- Vio a lassemalinË tirado en el suelo.- Pero que le habéis hecho a mi amor? ASESINOS!!!

- Tranquila... solo está dormido.- dijo Imladris dugetando a la elfa que iba a darle otro satenazo a tuilere.- Ha bebido demaciado.

La elfa miró al elfo que roncaba en el suelo y de una sola patada lo despertó. Él estába desorientado...

- Que ocurre...???

- Levanta! Gandúl!!! Prometistes que no beberías más.

Tuilere río por lo bajo, se lo merecía.

- Será mejor que nos vayamos.- susurró Imladris. Ambos salieron de la casa y volvieron a la posada.

Cuando llegaron, iban a subir por las escalareras cuando la elfa sugetó pro el brazo al caballero y le dijo:

- Tengo dinero, podemos coger una habitación para los dos. querrías pasar una noche conmigo?

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NotaPublicado: Lun May 28, 2007 10:38 pm 
Maestro Narrador
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Registrado: Mié Mar 07, 2007 1:56 pm
Mensajes: 207
Ubicación: Aquí y allá
Esdal Gwirdyon y Enumanus seguían a lo suyo en el cobertizo.
- Está bien, si no piensas seguirnos no hay más problema.- Dijo Esdal levantándose del suelo.- Simplemente te estaría agradecido si te largases.
- Está bien, me iré, no hace falta que me agradeccais mi ayuda.- Dijo indignado marchándose por la puerta.
El enigmático Enumanus se fue por la puerta dejándo un silencio hasta que los dos semielfos se aseguraron de que se había ido.
- Esdal, me has sorprendido.- Dijo Gwirdyon algo dibertida.- Que duro te has puesto.
- No me gusta un pelo ese tio, no me preguntes porqué.- Dijo Esdaleon seriamente.- Vamos, volvamos a la posada, mañana debemos partir antes de que amanezca, hemos perdido mucho tiempo aquí, además, cuanto más tiempo pasemos aquí más pondremos en peligro esta ciudad, a partir de ahora evitaremospasar por zonas pobladas, no quiero que se repita otro ataque por nuestra culpa.
- Supongo que tienes razón, pero habrá que llenarse bien de probisiones.-
- Me hubiese gustado aprovechar la muerte de Tserleg para dejar atrás al resto del grupo, pero ahora que el nuevo enemigo los conoce no queda más remedio que seguir juntos. Venga, vallamos a la posada, debemos descansar.
Gwirdyon y Esdaleon fueron a paso ligero hasta la posada, entraban por la puerta cuando oyeron a Tuilere hacer su propuesta a Imdralis.
- De eso nada bonita, esta noche tenemos que descansar, mañana partimos antes del alba.- Le gritó Esdal algo molesto por er cmo jugaba con su amigo, el cual pareció algo aliviado ante la prohibicion de Esdal.
- Vete al infierno desgraciado.- Le gritó Tuilere y subió corriendo las escaleras hasta desaparecer en un momento.
- ¿En qué andaría pensando esa chica?- Dijo Gwirdyon sorprendida ante la actuación de la elfa.
- Imdralis te dije que pasaras de ella, está jugando con tigo, y lo triste es que no le resulta muy dificil.- Dijo Esdal cogiendo a Imdralis del hombro.
- Esdal eres más frio que el hielo, ella me aprecia.- Dijo Imdralis soltándose.
- Aprecia lo que llevas entre las piernas.- Dijo Esdal con desprecio cuando Gwirdyon le interrumpió.
- Esdal dejaló, es asunto de ellos dos.- Dijo Gwirdyon haciéndole callar.
- En fin, todo el mundo a dormir de una vez.- Dijo Esdal y cada uno se fue a su habitación.

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