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NotaPublicado: Mié Abr 18, 2007 11:27 pm 
Maestro Narrador
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Registrado: Mié Mar 07, 2007 1:56 pm
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Ubicación: Aquí y allá
Esdal y Gwirdyon volvieron al campamento con los otros, Tuilere y Walo estaban misteriosamente hablando sin sacarse los ojos, en cuanto les vieron llegar se callaron.
- Valla, ya veo que ahora os llevais mejor, ¿puedo participar?, ¿de que hablabais?.- Preguntó Esdaleon miestras se acercaba esbozando una sonrisa seguido por gwirdyon.
- Vosotros teneis vuestros secretos, nosotros también.- Se limitó a contestar Walo algo molesto por verse de lado por el único amigo que tenía en el grupo.
- No tratávamos ningún secreto hombre.- Contestó Esdaleon.
- ¿A no?, entonces, ¿qué necesidad habia de esconderse?.- Dijo Gwirdyon desafiante.
- Estabamos hablando de vostros.- Dijo Gwirdyon.- El caso esque no nos pareció bien acerlo delante vuestra, no os preocupeis, no dijimos nada malo, al contario, os hemos cojido cariño.
Walo se sonrojó, Tuilere se quedó callada tratando de redimir una sonrisa.
- Bueno, entonces nos direis de que cichicheabais vosotros?.- Dijo Esdaleon sonriente.
- Pues la verdad esque también hablávamos de vosotros, aunque no tan bien como vostros.
Esdaleon se le quedó mirando, luego mirí a Gwirdyon, y por primera vez en todo el viaje comparetieron unas risas todos juntos.

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Última edición por Esdaleon el Sab Abr 21, 2007 6:05 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Jue Abr 19, 2007 5:53 pm 
Aprendiz de Escriba
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Registrado: Jue Mar 08, 2007 10:53 pm
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Ubicación: Ya ni lo se
Parecía que todos eran más amigos ahora, y en realidad asi era, pero Walo estaba mosqueado por la conversación entre Esdaleon y Gwirdyon, y estaba enfadado con su amigo, no con la semielfa. Que escusa más tonta esa de que estaban hablando sobre Tuilere y él, que lo viejos son como los niños a la hora de decir la verdad, no para tragarse escusas baratas, y el cabezota de Walo no estaba a gusto con esa justificación. Se acercó a Esdaleon para hablar con él sin que les oyeran las otras dos, que iban hablando tranquilamente tirando del carro juntas

-Oye Esdaleon, se supone que somos amigos ¿qué le puedes decir a esa semielfa que no me lo puedas decir a mi? -le preguntó en un tono lastimero casi teatral, a lo que Esdaleon se rió, pues comprendió lo estupido que podia llegar a ser su amigo cuando creia estar de lado.
-Pero si ya te he dicho de lo que hemos hablado -Walo le negó con la cabeza- Bueno, quizas no te lo hallamos dicho todo, pero tu tampoco nos has dicho de lo que hablabais tu y Tuilere.
-Bah, de qué ibamos a hablar, ya me conoces, pongo verde a todo el mundo a sus espaldas, ella me escuchaba más que nada, tampoco es que os tenga en muy alta estima, pero le da un poco igual todo esto, eso es lo único de lo que hemos hablado.
A Esdaleon le daba lo mismo que su amigo le pusiera verde a sus espaldas, pues cuando estaban juntos lo hacian constantemente con otras personas, de todas formas sabia lo pesado que podia llegar a ser su amigo, y realmente no le interesaba saber lo que habian hablado, lo que le molestaba era que no le incluyeran en la conversación. -Oh Walo, si hemos hablado de cosas que no te interesarian, en serio, lo hemos hecho para que no os preocupeis los dos innecesariamente.
-Venga ya Esdaleon -Gritó Walo, lo que hizo que Gwirdyon y Tuilere les miraran, aunque al poco siguieron conversando cuando vieron que los dos seguian hablando tranquilamente- Dime de que hablabais, no le dire nada a Gwirdyon si es que te a obligado que no me lo cuentes.
-No digas bobadas mi buen amigo, si he sido yo el que se la a llevado para hablar -le dijo el guerrero dandole unas palmadas tranqulizadoras en la espalda.
-¿A caso es que querias ligar con ella bribón? -le dijo Walo mientras le daba codazos en el costado maliciosamente, lo que hizo que Esdaleon se sonrojara, por que tal y como se habian ido, se daba a entender muchas cosas- si ya sabia yo... cuando te vi en el Poney Pisador hablando con ella, ya me di cuenta de tus intenciones, que suerte que esta mision os halla unido, ahora tendras tiempo para cortejarla jejeje.

Esdaleon le miró con el ceño fruncido, ¿porqué tenia que llegar a ese tipo de conclusiones? Intentó hacerle cambiar de idea a su amigo diciendole muy por encima la misión que se le había encomendado, pues no queria involucrarle como había prometido a Gwirdyon, pero el cabezota de Walo que creia saberlo todo, se reia de él y se divertia con la frustración del guerrero intentando convencerle.
Al cabo de un buen rato en el que Esdaleon ya habia desistido convencerle, Tuilere y Gwirdyon les pidieron que siguieran ellos tirando del carro. El semielfo como venganza, y en vistas que les quedaba poco para llegar a Tharbad, contó a Walo terribles historias de terroa sobre la ciudad fantasma y los tumularios que se podrian encontrar, lo que hizo que el pobre viejo se olvidara de su inventado romance y le invadiera el temor
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Izad vuestras banderas donde no brille el sol !!


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NotaPublicado: Mié Abr 25, 2007 3:22 am 
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Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
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Ubicación: La Comarca, Eriador
Habían caminado un buen trecho del camino cuando vieron a lo lejos los primeros restos de construcciones de lo que en tiempos había sido la ciudad de Tharbad. Sin duda había sido una ciudad importante, pues se encontraba en el cruce de dos ríos, lo cual aseguraba una buena vega de cultivo y provisiones para todo el año para la ganadería y los habitantes de la ciudad, pero precisamente eso había sido la perdición de la misma, pues unas lluvias torrenciales desbordaron ambos ríos y anegaron toda la ciudad, destrozando lo que había en pie y sembrando la peste y la desolación entre los ciudadanos, que vieron cómo toda su vida se perdía en unas horas.
- ¡Mirad! -Exclamó Tuilere- allí se ven una casas. A lo mejor pueden darnos algo de comer.
Esdaleon miró a Walo y luego a Gwirdyon, tanto el primero como la segunda optaron por el silencio.
- Tuilere, -contestó finalmente Esdaleon- dudo mucho que nadie pueda darnos nada en este lugar, pues según tengo entendido, se trata de una ciudad fantasma y aquí ya no vive nadie desde hace muchos años.
- ¡Huy, qué bien! nunca he estado en una ciudad fantasma -Contestó la elfa emocionada- a lo mejor vemos algún fantasma de verdad y todo.
Los tres compañeros la miraron y cada uno se guardó para sí mismo sus pensamientos.
- Creo que la visita turística por la ciudad no va a ser posible en esta excursión, Tuilere -Le dijo Walo.- Por lo que me ha contado Esdal, la ciudad está infestada de tumularios y no son buenos anfitriones.
Todos rieron y se liberó un poco la tensión acumulada durante el trayecto. Walo y Esdal transportaban el carro y las dos chicas iban delante mirando a ambos lados del camino.
- Será mejor que acampemos antes de llegar a Tharbad -sugirió Esdaleon- y así podremos cruzar la ciudad mañana con luz de día.
Gwirdyon le miró preocupada. Tanta prudencia viniendo de parte del semielfo le puso alerta.
- Creo que es una buena idea. -Secundó la semielfa. - Podríamos quedarnos debajo de ese enorme árbol que hay a la orilla del camino.
Esdaleon y Walo dirigieron el carro hacia el enorme árbol y una vez todos allí sacaron las mantas para pasar la noche. Tuilere cogió unas lascas para encender un fuego.
- ¡Ni se te ocurra! -Esdaleon le quitó las piedras de la mano- Si nos quedamos aquí es para que no nos vea nadie. Si enciendes un fuego será como alertar a todo el que esté a un Km a la redonda de nuestra presencia.
Tuilere se arrebulló en su manta y se hizo un ovillo. Tenía frío y tiritaba. Esdaleon estaba de pie apoyado en el tronco del árbol, vigilando cualquier mínimo ruido o movimiento, como siempre. Walo se había resguardado con otra manta, pero aún así también tenía frío. Se levantó y se dirigió a las chicas.
- No malinterpretéis mis intenciones, pero estaríamos todos más calentitos si nos juntáramos.-Lanzó una mirada picarona a Esdaleon.
- Claro, Walo, ven, te hacemos un hueco aquí, entre Tuilere y yo.
-Gracias, Gwirdyon. Ya soy muy viejo y no estoy para pasar las noches a la intemperie.
- Sí, ya, le sacas bastante partido a tu vejez - contestó Tuilere. Gwirdyon miró de reojo a la elfa y sonrió. Esdaleon se rió desde su posición.
El siguiente turno lo hizo Tuilere. Esdaleon la despertó bruscamente y la elfa se sobresaltó.
- Me asustaste. -Le recriminó Tuilere.
- Lo siento. Te toca, luego desierta a Walo. -Esdaleon se recostó en el lugar de Tuilere, y se tapó con la manta, pero su altura no le permitía estar cubierto del todo.
Tuilere se colocó en cuclillas al lado del tronco del árbol. Al cabo de unas horas Walo se despertó.
- Esdal,-el anciano susurró el nombre de su amigo y el semielfo se despertó al instante.- ¿Ya me toca el turno de vigilancia?
- Cuando te avise Tuilere. -Contestó su amigo.
- Pero es que no está. -Informó Walo. Esdaleon se levantó de un salto. Con el ruido, Gwirdyon también se despertó y miró hacia arriba.
- ¿Ocurre algo? -Preguntó ella.

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"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


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NotaPublicado: Mié Abr 25, 2007 9:21 pm 
Señor de las Palabras
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Registrado: Jue Jul 15, 2004 11:02 am
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Ubicación: Detras de tí. Buuuuuu!!!
Tuilere cabeceaba mientras hacía su guardia. De pronto oyó un ruido tras de sí que la despertó automáticamente. Era un gemido, un lamento... Se puso en pie y siguió el ruido hasta llegar a la ciudad. Allí no había nadie, ni nada. El aire estaba quieto... demaciado quieto... denso... Se adentró por la calle principal mirando todo a su alrededor. Volvió a oír el gemido, esta vez, justo encima suyo. Miró, pero no vio nada... Dio varias vueltas. Un escalofrío le recorrió la espalda. COmenzó a correr para regresar al campamento de sus amigos aterrorizada, pero no encontró el camino. estaba perdida.


Walo se despertó.
- Esdal,-el anciano susurró el nombre de su amigo y el semielfo se despertó al instante.- ¿Ya me toca el turno de vigilancia?
- Cuando te avise Tuilere. -Contestó su amigo.
- Pero es que no está. -Informó Walo. Esdaleon se levantó de un salto. Con el ruido, Gwirdyon también se despertó y miró hacia arriba.

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NotaPublicado: Vie Abr 27, 2007 1:10 pm 
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Ubicación: La Comarca, Eriador
- ¿Ocurre algo? -Preguntó Gwirdyon.
- La elfa no está. - Contestó Esdaleon lacónicamente.- Estaba en su turno de guardia y no está.
Esdaleon empezaba a ponerse nervioso. Miraba al suelo en busca de algún rastro, pues eso se le daba muy bien, pero no encontraba nada.
- Los demás dormíamos, y ella vigilaba. -Dijo el semielfo en un tono más fuerte.- ¡¡y nadie se ha enterado de que no está!! ¿Por qué tienen que ser tan sigilosos estos malditos elfos?
- Tanquilo Esdal -Susurró Walo en un intento por calmar a su amigo.- A lo mejor está por aquí cerca.
- Walo, -Esdaleon se acercó a su amigo y se agachó para poner su cara a la la altura de la de él.- ¿Estamos hablando de la misma elfa que me robó el dinero y luego me lo devolvió, que te dejó tirado en el camino cuando te caíste, que fue apresada junto contigo por una panda de orcos, que estaría encantada de ver un fantasma de verdad?!!!! ¡Está loca! Puede estar a tres metros de aquí o jugando a las cartas con una docena de tumularios en Tharbad.
- Esdaleon tiene razón. Y creo que deberíamos irnos de aquí. Tanto si la han secuestrado como si se ha ido por su propio pie no es sensato permanecer en este lugar.
- Si la hubieran secuestrado -aportó Esdaleon- ¿por qué no nos han hecho nada a nosotros? Habría rastros en el suelo de alguna pisada más, pero no los hay. Creo que se ha ido por su cuenta.
Gwirdyon se fijó en el carro de los equipajes. Se acercó a él y revolvió entre las bolsas. Tras mirar unas cuantas apareció la bolsita pequeña de Tuilere.
- No creo que se haya ido por propia voluntad sin sus cosas. Algo o alguien se la ha llevado.
Walo miraba a su amigo y luego a la semielfa. Lo único que quería era seguir durmiendo y se temía que ya se había acabado el sueño por esa noche.
- Bien, ¿qué hacemos? Vamos a buscarla o seguimos nuestro camino? -Preguntó Esdaleon a la semielfa en un tono más tranquilo.
- Hay que encontrarla. Cuando se esguinzó el tobillo, le di algo para curarla que le reveló demasiada información sobre mí. No es bueno que esté por ahí sola sabiendo lo que sabe. Hay que encontrarla y no volver a perderla más.
- Muy bien, pongámonos pues en camino.
Los dos semielfos estaban ya de pie cuando Walo comenzó a levantarse. Lentamente y de mala gana, recogió su manta y se acomodó la ropa para tener un aspecto más decente. Miró a Esdaleon con desdén y cuando estuvo a su lado se quejó.
- Esta elfa loca no nos trae más que problemas. Ya empiezo a estar harto de tantos secretos. ¿Tú sabes de qué hablaba Gwirdyon cuando se ha referido a lo que le dio para curarle el pie? Tuilere no me ha contado nada de eso.
- No sé, Walo, no sé. -Cabeceó Esdaleon mientras volvían a poner el carro en medio del camino rumbo a Tharbad.

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NotaPublicado: Mié May 02, 2007 10:10 pm 
Maestro Narrador
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Registrado: Mié Mar 07, 2007 1:56 pm
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Ubicación: Aquí y allá
Esdal preparó raudo cuatro antorchas por temor a cruzarso con algún que otro espectro pues no habia otra arma sino la luz para combatirles.
- Walo, tú quédate aquí, es mejor que no te cruces con nigún tumulario.- De pronto Walo se mostró muy agradecido de que le dejaran de lado y aceptó una de las antorchas que Esdaleon le tendió.
- Gwirdyon, tu ven con migo.- Le dijo mientras le tendía otra de las tres antorchas que le quedaban.- No necesitarás las armas, pero no sueltes la antorcha por nada del mundo.
De pronto un grito les interrumpió y ambos se alarmaron.
- A prisa.- Dijo Gwirdyon a la par que salía corriendo en la dirección del grito y Esdal salía tras ella.
- Ten cuidado con los espectros, tratarán de dominarte, se aliementarán de tus miedo, te llamarán y tratarán de convencerte para que vallas con ellos con falsas promesas, tienes que crear un muro mental que pare sus llamada y que te ensordezca de su voz.- Decía Esdaleon mietras corría a su lado.
Al llegar a unas ruinas distingueron a Tuilere, absorta, con la mirada perdida en el horizonte, seguiendo a un espectro que le miraba con una siniestra sonrisa mientras le hablaba. Vieron más espectros a su alrededor, Esdal hoyó algunas dulcespalabras sobre el regreso de su padre y de Lirenim y automáticamente levantó su muro, un muro cegador de algo que a él le sobraba y le servía para insensibilizarse ante todo, la rabia.
Gwirdyon también hoyó voces en su cabeza que le hablaban.- El mar Gwirdyon, el sonido de las olas, el canto de las gabiotas, los paseos al atardecer por la playa con lo pies bajo el agua...- No, mentira.- contestaba ella, - Dejarme.
Esdla se lanzó corriendo y gritando enfurecido hasta Tuilere, la cogió por la cintura y la alejó todo lo que pudo del espectro que le había poseidomientras Gwirdyon le entretenía agitando su antorcha frente al espectro para ahuyentarle, entonces Tuilere despertó.
- ¿Que ocurre?.- Dijo ella sorprendida, como si no supiera que había pasado durante los últimos cinco años.
- No les vuelvas a escuchar, si lo haces te sacrificarán, no te despegues de Gwirdyon y de mi.- Le contestó rapidamente mientras la soltaba y le daba una antorcha.
Ambos corrieron hacue Gwirdyon y se colocaron en círculo espalda con espalda mientras a su alrededor cada vez apareían cada vez más y más espectros.
- No les ecucheis.- gritaba Edaleon.- No les escucheis.

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NotaPublicado: Mar May 08, 2007 11:46 am 
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Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
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Ubicación: La Comarca, Eriador
Tras oír el grito de Tuilere, Gwirdyon siguió a Esdaleon hacia el corazón de la antigua ciudad de Tharbad. A medida que se iban internando entre sus desangeladas calles, comenzaba a oír unas voces cada vez más fuertes en su cabeza. Y de repente dejó de escuchar ningún sonido y sólo el murmullo del mar se adueñó de su mente. Gwirdyon se quedó paralizada, dejó de correr y miró al infinito. Las olas chocaban contra la orilla, la brisa le acariciaba la piel, los barcos navegaban a lo lejos y podía sentir el chapoteo de las aguas en sus pies. Hacía tanto tiempo que disfrutó aquellas sensaciones por última vez que no quiso renunciar a ellas.
- ¡Crea un muro en tu mente, Gwirdyon, es mentira todo lo que escuchas!- Gritó Esdaleon.
Entonces, la medioelfa despertó de su éxtasis y se encontró de nuevo en las calles de la ciudad abandonada rodeada de tumularios.
- Era mentira -susurró ella decepcionada, mientras una lágrima rodó por su mejilla. - era mentira.
Los dos semielfos se dirigieron hacia Tuilere, que se encontraba apoyada en la pared mientras un espectro la vigilaba. Esdal se lanzó corriendo y gritando enfurecido hasta Tuilere, la cogió por la cintura y la alejó todo lo que pudo del espectro que le había poseido mientras Gwirdyon le entretenía agitando su antorcha para ahuyentarle, entonces Tuilere despertó. Se encontraba completamente desubicada y no recordaba nada de lo que había ocurrido. Ambos corrieron hacia Gwirdyon y se colocaron en círculo espalda con espalda mientras a su alrededor aparecían cada vez más y más espectros. Tuilere seguía sin entender qué hacía allí ni por qué se encontraban en esa situación.
- Tuilere, no pueden volver a poseer tu mente, debes crear un escudo en el interior de tu cabeza que te aparte de sus pensamientos. Y de paso piensa en alguna manera de salir de aquí. - Gritó Esdaleon.
- Pues si estamos rodeados de esta gente tan rara, - contestó Tuilere,- lo mejor será salir por arriba.
Gwirdyon miró a Tuilere asombrada. Esdaleon miró a Gwirdyon para ver si ella había entendido algo y luego ambos miraron a todos lados.
- ¿por arriba? - Preguntó al fin Esdaleon. - Estamos en medio de una calle, si vamos hacia arriba, luego iremos hacia abajo y estaremos unos metros más allá pero en la misma situación y más cansados.
- Entonces, - dijo Gwirdyon, - o nos abrimos hueco a la fuerza, o vamos hacia abajo. Creo que esto que estoy pisando es una entrada al sistema de aguas subterráneas que funcionaba hace muchos años, cuando la ciudad estaba en pleno auge. si vosotros entretenéis a estos fantasmones, quizá yo pueda levantar la trampilla y colarnos por aquí.
- Se va a hacer de día. Se supone que la luz del sol les ahuyenta. -Aportó Tuilere. - ¿Y si los entretenemos hasta que salga el sol?
Mientras debatían sus opciones, seguían moviendo sus antorchas hacia los tumularios con el fin de mantenerlos a raya. Entonces, escucharon un grito a lo lejos que les dejó petrificados. Los tumularios se quedaron quietos y miraron hacia el fondo de la calle. Una figura encapuchada, de pie, con las piernas abiertas y bien apoyadas en el suelo, portaba un arco y un cuchillo y una lechuza revoloteaba a su alrededor. Volvió a emitir otro grito tan agudo que los tres guerreros tuvieron que taparse los oídos para que nos se reventaran sus tímpanos. Al momento escucharon un fragor a lo lejos. Como un batir de alas sin tregua, cada vez más fuerte, cada vez más cerca. La figura negra seguía en la misma posición. Los tres compañeros de viaje vieron cómo una bandada de águilas volaron por encima de la cabeza de la extraña figura y ahuyentaron a los tumularios. Luego también ellas desaparecieron.
Esdaleon miró asombrado a lo lejos, la figura negra había desaparecido. Tuilere miraba a todos lados en situación defensiva por si volvían. Gwirdyon yacía en el suelo, sin sentido.
- ¿Estáis bien? - Dijo una voz muy dulce.
- Sí, - Contestó Tuilere.
- ¿Eso lo has hecho tú? -Preguntó Esdaleon.- Gracias. ¿Quién eres?
La figura se retiró la capucha negra y dejó ver un bello rostro blanco como la luna, de ojos grises y pelo largo negro que se confundía con la capa.
- Mi nombre es Isilya. ¿Qué le ha pasado a vuestra amiga?

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NotaPublicado: Mar May 08, 2007 3:54 pm 
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Tuliere y Esdaleon miraban atónitos al extraño personaje. Tanto que ni siquiera se habían percatado del estado de Gwirdyon.
- vuestra amiga…parece inconsciente.- insistió Isilya.
Esdaleon reaccionó volviéndose hacia Gwirdyon. ¿Qué le había pasado? Tuliere y él se agacharon inmediatamente para auxiliarla.
–Gwirdyon despierta, vamos ¿Qué te ocurre?- chilló Tuliere
-Quizás entre tanta confusión se haya dado un golpe –dijo Isilya- o se haya desmayado, este lugar hace estragos en nuestras mentes.-
Mientras ella hablaba, Esdal y Tuliere cogieron a Gwirdyon y la recostaron sobre una roca, a un lado de la calle. El cielo se había vuelto de un gris muy claro; estaba amaneciendo.
-Bien…eh muchas gracias, por ayudarnos, pero comprenderás que tu presencia en este lugar es de lo más insólita- Esdaleon quería convencerse, al fin y al cabo la elfa podía ser una visión más fruto de los tumularios.
- Comprendo.- sonrió Isilya- aunque vuestro paseo nocturno por esta ciudad también ha sido una sorpresa para mí.
- Fue mi culpa.- interrumpió Tuliere- habíamos acampado a la entrada de la ciudad, y mientras estaba de guardia empecé a escuchar unos sonidos….yo…no debí….- la elfa miró a Esdaleon; sentía todo lo que había ocurrido.
- Está bien, no pasa nada, no te preocupes, lo importante es que estamos sanos y salvos.- dijo Esdaleon- Nos dirigimos hacia Gondor, eso es todo- dijo volviéndose hacia Isilya- Mi nombre es Esdaleon, ella es Tuliere y nuestra compañera indispuesta es Gwirdyon. Y ahora que ya te hemos dicho quienes somos y a donde vamos, nos gustaría escucharte a ti.
- De acuerdo, aunque has sido muy escueto.-Isilya le miró con curiosidad- Bien, yo me disponía a regresar a casa. He estado durante un tiempo vagando por las aldeas de Rohan y algunas de Gondor. Anoche acampé en la entrada de la ciudad, en el lado completamente opuesto a vosotros. Todo estaba tranquilo hasta que mi amiga Aurë me avisó de vuestro peligro. Me acerqué con cuidado, y al ver que no erais orcos decidí ayudaros….-
- ¿tu “amiga” Aurë? supongo que te refieres a la lechuza que volaba contigo ¿dónde demonios está?- preguntó Esdaleon mirando hacia los lados.
- Ahí- Isilya señaló a lo alto de una columna medio derruida. Era una lechuza de gran tamaño, y su blancura destacaba entre los colores lúgubres de aquel siniestro lugar. Tenía los ojos cerrados, parecía descansar.- Gracias a ella, vinieron las águilas y nos ayudaron.
- ¡Las águilas!.- exclamó Tuliere.- apenas las ví un unos segundos. ¿eran de la raza de las Grandes Águilas?
- No Tuliere, eran águilas comunes, pero han sido más que suficiente para ahuyentar a los tumularios.
En ese momento Gwirdyon se movió, y murmuró algo ininteligible. ¡Gwirdyon! exclamaron a la par Esdaleon y Tuliere. La semielfa abrió los ojos lentamente, estaba bastante aturdida aunque logró distinguir a sus compañeros. De pronto un rostro femenino se le acercó poniendo en su nariz un puñado de hierbas. Isilya se había agachado a examinarla, sacando un saquito de ramitas de diferentes clases.
-Esto te espabilará- dijo.
- No, mentira ugh todo es una ilu-ilusión – balbuceó Gwirdyon asustada.
- No, Gwird tranquila, los tumularios ya se han ido.- dijo Tuliere
Gwirdyon aún no entendía nada pero respiró profundamente. El aroma era tan intenso y profundo que en seguida noto el efecto.
- ¡Vaya! -Dijo sorprendida, volviendo completamente en sí-
-¿Estás bien? Gwirdyon pero que te ha pasado?.- preguntó Esdaleon, aliviado de ver casi recuperada a su compañera.
-eh…pues- comenzó Gwirdyon
De pronto un grito, en la distancia puso a todos en alerta. Isilya se incorporó inmediatamente cogiendo su arco.
-No espera- le detuvo Esdaleon- Esa voz nos es más que familiar.
Y en ese instante doblando una esquina, apareció Walo, tirando del carro con mala gana, tropezando con las piedras de la calle, y haciendo un ruido espantoso. Tenía la cara roja como un tomate.
- ¡Maldita sea! viejo amigo casi te habíamos olvidado! Esdal corrió a ayudar a su amigo que parecía algo fastidiado.
Isilya le miraba atónita, con los ojos muy abiertos. “hacía tiempo que no me encontraba con gente tan singular” pensó entre divertida y sorprendida.

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Habitaban la mayor parte del tiempo en los límites de las florestas, de donde salían a cazar o cabalgar y correr por los espacios abiertos a la luz de la luna o de los astros.


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NotaPublicado: Mar May 08, 2007 7:42 pm 
Señor de las Palabras
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- ¡Walo! ¿Qué ocurre? ¿Te encuentras bien?- preguntó Tuilere. El viejo gruñó como única respuesta.

- Debemos seguir camino.- dijo Esdaleon.

- Pero... hace mucho sueño...- protestó Tuilere. Los demás la miraron recordándole que no habían dormido por su culpa. :.

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NotaPublicado: Mié May 09, 2007 12:54 am 
Maestro Narrador
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Tuilere se acercó a Esdaleon timidmente.
- De verdad que lo siento mucho.- Le dijo ella arrepentida.- Debí haberme quedado en mi sitio haciendo la guardia.-
- No te preocupes, el error a sido nuestro, la proxima vez no nos olvidaremos de atarte a algún árbol con una correa.- Dijo Esdaleon sonriente, aunque a Tuilere no pareció hacerle tanta gracia el sarcasmo.- No importa, en serio, no le des más vueltas.
Esdal dejó un momento su conversación para acercarse a Isilya en el centro del grupo.
- Quiero que sepas que estoy enormemente agradecido, bueno, en realidad lo tenía todo perfectamente controlado, pero gracias a ti me he ahorrado el esfuerzo de...- Esdaleon calló al ver como sus compañeros cambiaban de tema dándole la espalda y hablando entre ellos a la vez que Isilya se sentía sorprendida ante tal comportamiento.
- No empieces Esdal.- Dijo Gwirdyon.
- La confianza da asco.- Dijo Esdaleon disgustado.
A los pocos minutos el sol comenzó a salir creando un mar de anaranjado fuego que se estendía en el orizonte y bañaba el frío y oscuro cielo nocturno de la claridad e un nuevo dia.

PD: Bienvenida Isilya

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NotaPublicado: Jue May 10, 2007 12:14 am 
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-De acuerdo, ya que parece que no vamos a dormir, al menos comamos algo para coger fuerzas.- sugirió Tuliere
-Aunque parezca mentira estoy de acuerdo con la elfa- dijo Walo sentándose en una roca e improvisando un pequeño desayuno.
Sin mediar palabra, sus tres compañeros de viaje le imitaron. Querían dejar cuanto antes aquel lugar tan hostil, no obstante estaban hambrientos y veían necesario comer algo antes de salir. Isilya se había alejado un momento a lo largo de la calle, curioseando el lugar.
-Y bien, ¿qué va a pasar con “vuestra” amiguita la elfa?- preguntó Walo sin levantar mucho la voz.
- Es solo una viajera de regreso a su casa. No parece sospechosa, simplemente nos echó una mano, eso es todo- le contestó Tuliere convencida.
Gwirdyon permanecía callada, absorta en sus pensamientos. Pensaba en Tselerg. Probablemente ya se habría dado cuenta de la jugarreta que le hizo en la Posada y la estaría buscando sin descanso. Se estremeció. Quería partir cuanto antes, aunque no estaba segura de la ruta a seguir.
Esdaleon también estaba pensativo. Dibujaba mapas en su mente, e intentaba recordar todos los caminos posibles desde la posición en la que estaban. De pronto miró a Isilya; se había acercado lentamente y ahora estaba frente al carro mirándolo con interés.
-¿Buscas algo?- le preguntó con voz grave.
- No, claro que no, perdona- contestó Isilya; no quería parecer una cotilla.- ¿vais a tomar el paso de Rohan?- preguntó.
- Aún no lo hemos decidido- contestó Esdaleon-¿Por qué lo preguntas?
-Porque si tomáis ese camino debéis de tener mucho cuidado.
Esdaleon sonrió- gracias por el consejo, pero no era necesario. He viajado mucho a lo largo y ancho del mundo, y se que los pasos son lugares peligrosos, aún en estos días.
-No dudo de tu experiencia caballero, pero yo me refería a otra cosa- el rostro de Isilya mostraba preocupación.
-¿a qué cosa?- preguntó Tuliere impaciente. La última frase de Isilya había despertado el interés del resto del grupo.
- Veréis- comenzó la elfa.- fue hace cinco días. Descubrí por casualidad un campamento en mitad de la noche, y me acerqué a inspeccionar con mucho cuidado. Pensé que serían apestosos orcos pero me llevé una sorpresa; eran algo peor, más horribles. No logré distinguirlos bien pero eran muchísimo más corpulentos y tenían una voz muy desagradable; discutían, y parecían furiosos.
- ¿y qué era lo que decían?- preguntó Gwirdyon bastante agitada.
- Lo siento, pero no me quedé a averiguarlo. Tampoco se hacia donde se dirigían, solo te puedo decir que estaban en el Paso. Nunca había visto nada parecido, y debo reconocer que sentí bastante miedo.
Los cuatro compañeros se miraron; sus caras lo decían todo. A Walo le horrorizaba la idea de saber que había una horda de “Tselergs” esperándoles en el Paso de Rohan .
-Muchas gracias por la información Isilya- dijo Gwirdyon intentando parecer serena- ahora nosotros debemos partir.- Acto seguido colocó su mochila en el carro y lo empujó hasta incorporarlo en la calle. Sus compañeros también recogieron sus mochilas y la siguieron.
Isilya los observaba en silencio. Finalmente se atrevió a preguntar:
-¿Puedo ir con vosotros?
Los cuatro volvieron la cabeza sorprendidos. La pregunta era clara y directa.
-¿Puedo acompañaros a Gondor?

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NotaPublicado: Jue May 10, 2007 7:47 am 
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Tuilere sonrió y afirmó sacudiendo la cabeza.

- Por mi no hay problema.^^. Puede venir con nosotros, esdal? puede, puede?- Suplicó tironeando de la manga de Esdaleon.

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NotaPublicado: Jue May 10, 2007 2:25 pm 
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Gwirdyon vigilaba disimuladamente a Isilya, no tenía idea de cómo ni de dónde había aparecido, pero había algo en ella no le gustaba. Quizá esa seguridad que demostraba en sí misma en todo momento, o ese afán por ser admitida por el grupo sin aparentar que ese era su deseo. No tenía muy claro por qué, pero a Gwirdyon no le gustaba Isilya. Sin embargo Esdaleon y Tuilere estaban encantados con ella. Posiblemente esa era una razón más para que la semielfa tuviera sus reticencias. Demasiados gallos para un solo gallinero.
- Esdal, ¿podemos hablar un momento a solas? - Preguntó Gwirdyon sorprendiendo a todos de repente.
- Bueno, sí, claro -Titubeó Esdaleon, pues realmente no le apetecía quedarse a solas con la semielfa.
Isilya miró a Gwirdyon a los ojos y luego bajó la cabeza. Tuilere se encogió de hombros y Walo siguió ensimismado en sus cosas. Los dos semielfos se alejaron unos metros del camino.
- Bien, oigamos lo que tienes que decir -Adelantó Esdaleon sin mucho ánimo de colaborar.
- ¿Recuerdas la conversación que tuvimos la última vez que hablamos a solas?
-Sí, claro. - Afirmó Esdaleon.
- Te dije que Faramir me pidió que no involucrara a nadie. ¿Qué pretendéis, acoger a todo aquel que nos encontremos por el camino?
- ¡Eso no es así! - Esdaleon se enfureció.- Isilya tan sólo nos ha ayudado a salvar el pellejo, que por otro lado, para eso estoy yo aquí, pero bueno, por una vez... y no creo que se merezca todo tu desprecio por eso.
- ¿es que estás ciego? - Ahora también se enfureció Gwirdyon. - ¿Cómo puedes confiar de esa manera en la primera persona que te hace creer que te ha ayudado?
- ¿que me hace creer? ¿Acaso se sacó las águilas de debajo de la manga? No es una Istari, es una elfa, y parece ser noble y leal, aunque yo no tenga mucha simpatía por los elfos.
- No, Esdaleon, he conocido muchos elfos corrompidos, y créeme cuando digo que hay algo en ella que no me despierta ninguna confianza. ¿No dijo que iba de vuelta a su casa desde Rohán? ¿Qué sentido tiene que vuelva allí otra vez? ¿No se te ha ocurrido pensar que puede ser una trampa? ¿que puede querer guiarnos a una emboscada? ¿Y si está compinchada con la avanzadilla que dice haber visto en el paso de Rohan? Por Eru, ¿es que nunca desconfías de nadie, salvo de mí?
Esdaleon se quedó callado. Miró a Gwirdyon muy serio durante unos segundos, tras los cuales contestó.
- Tienes tus razones para desconfiar, y las comprendo, pero no me pidas que yo también lo haga. ¿Por qué si no te salvó la vida cuando te desmayaste? ¿No lo has pensado?
- Claro que lo he pensado. Tserleg me quiere viva. Comenzó un trabajo conmigo y no lo pudo terminar. -Gwirdyon se echó mano al hombro que le dolía.- No permitirá que nadie me mate, ya que es algo que se reserva para él. Puede que Isilya me busque en su nombre y tenga orden de llevarme con vida para que Tserleg pueda desquitarse a gusto. ¿Por qué si no me salvó la vida? Hace ya tiempo que no creo en las buenas intenciones, sólo en los intereses.
Esdaleon volvió a quedarse pensativo.
- Bien, si todo lo que dices fuera cierto, ¿no crees que sería más sensato tenerla vigilada a nuestro lado que dejarla ir de nuevo por libre?
- Supongo que eso tiene sentido -contestó Gwirdyon.- Así podemos vigilarla de cerca y evitar que se ponga en contacto con nadie.
- Muy bien, entonces, volvamos con el resto. Le diremos que puede venir con nosotros y ya veremos hacia dónde van sus intenciones y qué interés tiene en este asunto.
Gwirdyon afirmó con la cabeza y volvieron con los demás.

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NotaPublicado: Vie May 11, 2007 12:31 am 
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- Espera, espera, espera.- Dijo Esdaleon agarrando a capa de Gwirdyon como si acabara de recordar algo.- Ven un momento.
- ¿A dónde?.- Preguntó ella sin más siguendole un poco mñas lejos.
- Tu hombro, por lo que he visto hasta ahora he podido deducir quete lo disclocaron, ¿No es esí?.- Preguntó Esdaleon palpando el hombro de su compañera ante la incomodidad de ésta.-
- Cuidado.- Gritó apartando la mano del semielfo.- Si, me lo dislocaron, luego me lo volví a colocar, pero no ha vuelto a dejar de dolerme.
- Bien, me pasó algo parecido, es muy probable que se te halla quedado pillado en las articulaciones algún tendón o un nervio.... Hay que dislocarlo de nuevo para volver a colocarlo.-
- ¿Estas loco?, ¿tienes idea de lo que duele?.- Preguntó ella asustada.
- Ya te he dicho que si, se lo que duele, y es mejor pasarlo de golpe que que se quede el dolor toda la vida.-
- Está bien, pero ten cuidado.- Se convenció ella finalmente.
Esdaleon le ayudó a sentarse en el suelo, puso una mano en el hombro de su ompañera y la otra en el brazo y dió un poderoso tirón, ella en un terrible esfuerzo por reprimir el grito se agarró al brazó de Esdaleon con su brazo bueno con todas sus fuerzas dejando escapar unas tímidas lágrimas por entre sus fuertemente cerrados párpados, entonces Esdaleon dio otro tirón, ahora en dirección contraria que hicho crijr el hombro de su amiga y todo quedó en su sito.
El dolor era tan agudo que Gwirdyon n podía ni hablar, luchaba ahora nocon no gritar si no con no desmallarse.
- Tranquila, tranquila, ya está.- Le decía Esdaleon con voz consoladora mietras la recostaba en el suelo,a Gwirdyon apenasle llagaban las palabras.- No te preocupes, descansa un rato, duerme, en veinte minutos te despierto.-
Gwirdyon avedeció subconscientemente, aquella noche no había dormido apenas, había luchado contra una legión de tumularios, y ahora este dolor le obligó a abandonarse al sueño, por un lado estaba agradecida a Esdaleon, por el otro tenía muy claro que en cuano se despertase lo mataría.
- Tranquila, en una día habrás recuperado latotal mobilidad del brazo, ahora duerme.- Fue lo último que Gwirdyon oyó

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Sea mi alma mi espada mi amor mi armadura y mi ira el viento que me empuja a la batalla


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NotaPublicado: Vie May 11, 2007 4:51 pm 
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Mientras Gwirdyon descansaba, Esdaleon volvió con el grupo a informar que partirían en unos veinte minutos.
- Por cierto Isilya, puedes venir con nosotros si eso es lo que quieres.- le dijo a la elfa.
Isilya no dijo nada, asintió con la cabeza, y se puso a ayudar a terminar de recoger el equipaje con los demás.
Cuando ya todo estaba listo para partir, apareció Gwirdyon. Esdaleon la miró; estaba algo pálida, pero parecía serena. Sin duda el dolor en el hombro estaba remitiendo poco a poco. Después miró al resto de sus compañeros:
- Bien, ya nos hemos demorado bastante hoy. Partamos.

Los cinco compañeros se incorporaron al camino y siguieron rumbo al sur. Esdaleon, como buen caballero, se ofreció primero para tirar del carro, que ahora pesaba un poco más debido a la mochila de la nueva compañera.
De momento seguirían por el Viejo Camino del Sur, dejando para más adelante la decisión de tomar el Paso de Rohan o no.

Isilya meditaba todo lo ocurrido. Estaba contenta y sorprendida, pues el grupo la había aceptado sin hacerle ninguna pregunta. – Yo tampoco haré preguntas, de momento.- pensó, a pesar de que la curiosidad le comía por dentro. Se acercó a Gwirdyon, que caminaba detrás del carro.

- Antes te tocabas mucho el brazo, ¿te encuentras mejor? Si puedo hacer algo…
- No, gracias. Y no te empeñes en ser mi enfermera en todo momento porque no lo necesito.- le contestó Gwirdyon algo brusca.
Isilya no entendió el mal humor de la semielfa pero no dijo nada. Al fin y al cabo acababa de conocerlos y no quería discutir.

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NotaPublicado: Sab May 12, 2007 1:44 pm 
Señor de las Palabras
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Mientras avanzaban por el camino, Tuilere iba dando saltitos por todo derredor cnaturreando feliz.

- ¿Qué te ocurre?- preguntó Esdaleon un poco cansado ya de verla moverse como conejillo inquieto por todas partes.- No hagas tanto ruido.

- Es que estoy muy contenta. ^^- respondió la elfa.- Tenemos una nueva compañera de viaje.- al decir esto de un salto se colgó de la espalda de Isilya. Esta sonrió ante la alegría de la elfa.- Hacía años que no me lo pasaba tan bien.

La sonrisa se borró de su cara, se soltói de Isilya y comenzó a caminar cabizbaja. Suspiró...

- Te ocurre algo?

Tuilere forzó una sonriza y dijo:

- No, nada. Oye Esdal, no te has cansado ya de llevar el carro? Si quieres lo llevo yo. ^^ O podríamso hacer un alto. Para festejar que somos uno más en el grupo. ^^ :P

Tuilere abrió su mochila y sacó una botellita que contenía un líquido transparente como el agua.

- Un trago por Isilya!!!- Esclamó. Bebió un sorbo y le pasó la botella a Walo.- Bebe. - dijo.

El viejo bebió y sintió como el líquido le quemaba la garganta.

- cof, cof... esto que es!?

- Wiski. XD

La botella fue pasando de boca en boca y todos bebieron por Isilya, incluso la propia Isilya.

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NotaPublicado: Lun May 14, 2007 11:52 am 
Aprendiz de Escriba
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Todos bebieron y rieron juntos, incluso Esdaleon que jamas tomaba un sorbo de alcohol, tomó un trago por no hacer el feo, la botella pasó de mano en mano, pero no volvió a su dueña. Tuilere no le dio importancia, pues estaba muy contenta hablando con su nueva compañera de viaje y posible amiga.
Walo sin que su intención fuera esa, aunque no hizo nada por evitarlo, acabó con la botella de wiski en su posesión y cuando ya todos dejaron de beber, el continuo su propia fiesta con la botella y se la bebió entera. Todos iban hablando tranquilamente y Walo se encontraba apartado de todos dando tumbos, y la primera que se dio cuenta de ello fue Tuilere


-Walo, ¿te encuentras bien? -preguntó la elfa muy extrañada- oye Esdaleon, creo que tu amigo esta más raro que de costumbre.
Esdaleon que estaba charlando con Isilya se giró y vio que efectivamente Walo hacia cosas muy raras, en ese mismo instante tropezó y se cayó al suelo, por lo que el semielfo fue corriendo a asistirle -Walo viejo amigo, ¿qué te pasa?- Esdaleon no tardó en ver la razón cuando vió la botella en su mano, Tuilere tambien se dio cuenta.
-¡Maldito viejo! esa botella era para compartirla entre todos, o en su defecto para mi sola, no para satisfacerte a ti solo -dijo muy irritada.
Esdaleon se acercó a la elfa y la tranquizó -Dejale tránquilo, piensa que es humano, y tiene un serio problema con el alcohol, asi no vas a ayudarle, te prometo que yo te pagaré una nueva botella de wiski cuando llegemos a un pueblo.
-Si ese no es el problema, me lo puedo comprar yo misma, pero es que ahora no queda nada de alcohol para el resto del viaje, a saber cuando encontramos un pueblo decente -dijo tuilere resignada, aunque más tranquila y sin aparentar estar enfadada.
Esdaleon agradeció la compresión de la elfa y la indicó que volviera con las demas, que el se encargaba de Walo.
-Dichoso viejo borracho, ni siquiera ahora puedes dejar el alcohol, deberia dejarte aqui tirado, si no fuera por que Gwirdyon me echaría la bronca.
-Esdaleon... ¿te he dicho alguna vez que eres un cretino? -dijo Walo sin apenas pronunciar las palabras.
-Infinidad de veces me lo has dicho, pero eso debería llamartelo yo a ti, me prometiste que no beberías durante el viaje -le espetó el elfo.
-Que soy viejo, no tonto, yo no te prometí eso, lo que pasa es que no contabas con que tu amigita tuviera... jejeje. -Esdaleon le miró con el ceño fruncido, parecia que estaba mas cuerdo de lo que parecia al fin y al cabo.
-Igualmente no pienso cargarte durante todo el viaje, si nos vuelven a atacar, dejare que te mate una horda de orcos, o que el propio Tserleg se te lleve.
-¡No, no!, no digas eso, Esdaleon, es broma, sabes que aunque te llame cretino te quiero mucho, eres un buen amigo, dame un abrazo amigo -Walo abrazó al semielfo que no se lo esperaba y puso una cara como si quisiera que se lo tragara la tierra, sobre todo cuando sus compañeras les vieron y se rieron por lo bajo. Tras conseguir apartarle le dijo
-Tranquilo Walo, no te dejaria nunca tirado, solo son amenazas para ver si aprendes, si la culpa es mia por no estar detras de ti, a veces me olvido que eres debil de espíritu.
-Si tu tampoco supieras nada de tu pasado y tu vida fuera un asco, seguro que tambien serias debil como yo -le respondió el anciano malhumarado.
Esdaleon meneó la cabeza y se dedicó a seguir ayudando a su amigo a andar. Tras un rato Walo le dijo a su compañero
-¿Qué opinas de nuestra nueva y bella compañera? ¿Es digna de la confianza del gran Esdaleon? -preguntó con sarcasmo.
-Pues eso no es algo que debiera preocuparte, me fio tanto de ella como de tu palabra de no volver a beber alcohol. -respondió riendose de su amigo, el cual no le dió importancia.
-Bueno, pues si no te fias de ella, ya que hay mujeres donde elegir, yo te dejo a Gwirdyon que se que estas loquito por ella, y para mi la nueva, por que Tuilele... tululi... o como se llame, no me cae bien y es muy joven.
A pesar de que se suponia de que estaba hablando con su amigo, las otras pudieron oirle sin ningun problema y se rieron
-¿De qué se rien? -preguntó el viejo
-Quien sabe amigo mio... quien sabe.

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NotaPublicado: Lun May 14, 2007 4:29 pm 
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Walo caminaba a duras penas agarrado de su amigo Esdaleon, quienes habían ralentizado el ritmo de la marcha. Isilya y Tuilere se hacían cargo del carro mientras charlaban y se reían. De vez en cuando miraban a Gwirdyon que iba un poco más adelantada arrastrando los pies y cuchicheaban entre ellas. Luego se volvían hacia los dos amigos y seguían cuchicheando y riéndose.

- Si lo que queremos es pasar desapercibidos, creo que va a ser imposible -dijo Gwirdyon volviéndose. Tenía el rostro desfigurado y muy blanquecino.- No podemos seguir así, somos un reclamo para cualquier salteador de caminos.
- No creo, -contestó Walo en tono jocoso.- cualquier salteador que se acerque a nosotros se irá corriendo asustado al ver la cara que llevas. Pareces una tumularia, ja, ja, ja
Walo comenzó a reirse desenfrenadamente. Esdaleon intentaba sin mucho éxito hacer callar a su amigo, y las dos nuevas amigas se quedaron mudas ante el comentario del borrachín.
- Al menos lo que a mí me ocurre está fuera de mi control y ajeno a mi voluntad -contestó Gwirdyon, respirando con dificultad- no como tú que no eres capaz de controlar tus impulsos ni siquiera fuera de la posa...
y eso fueron las últimas palabras que dijo antes de desmayarse y caer al suelo como un saco lleno de piedras.
Tuilere lanzó un chillido y soltó el carro. Isilya también lo soltó y corrió a auxiliar a la semielfa. Esdaleon miró la escena unos pasos más atrás mientras hacía lo que podía por mantener de pie a Walo, que no paraba de reirse.
- Walo, amigo, lo siento mucho, pero te voy a dejar sentado en el suelo y voy a ver qué ocurre. Si aparece un salteador de caminos en estos momentos alguien tendrá que defender a las chicas.
- Sí, sí, claro, Esdaleon, el magnífico, al ataque, wiiiiii -exclamó Walo sumergido en su mundo de vapores etílicos.
Isilya tocó la frente de Gwirdyon y necesitó escasos segundos para darse cuenta de que ardía. Su rostro estaba lívido y su respiración era cada vez más costosa. La elfa se fijó en su hombro derecho y se percató de que estaba muy abultado. Entonces comenzó a retirarle la ropa en esa zona.
- Mira Esdal, Isilya le está quitando la ropa a tu elfita, je, je, eso no te lo puedes perder. -Rezongó Walo desde donde estaba sentado en el suelo.- Ayúdame a llegar hasta allí, que yo también quiero verlo mejor.
Esdaleon miró a su amigo con pena y dio medio vuelta. se acercó a las chicas y cuál fue su sorpresa cuando debajo de la ropa descubrieron un hombro terriblemente enrojecido y abultado.
- ¿Qué le han hecho a esta pobre criatura? - Exclamó Isilya compasivamente. - ¿y estas marcas?
Tuilere, Esdaleon y la curandera se acercaron para ver las susodichas marcas.
- Es como una costurita - dijo Tuilere. - qué mona.
- Pues le tuvo que doler muchísimo. -Apuntó Isilya. -Este brazo ha sido arrancado y colocado de nuevo en su sitio. Y a juzgar por la buena labor que veo me atrevería a adivinar quiénes lo hicieron. Los mismos de los que aprendí el arte de curar. -La elfa levantó la cabeza y se encontró con las miradas atónitas de Esdaleon y Tuilere.
- Así que no estaba dislocado como yo creía...-Pensó Esdaleon en voz alta, y Tuilere le oyó.
- ¿Y por qué creías tú que podía estar dislocado? Nadie sabíamos nada de su brazo, sólo que le dolía. -Contestó la elfa.
Isilya inspeccionó mejor el hombro y luego levantó la cabeza hacia el semielfo con cara muy seria.
- Esdaleon, mientras estábais allá alejados del resto, intentaste colocarle el hombro en su sitio, verdad? ¿por eso tardó tanto en bajar?
El semielfo bajó la cabeza avergonzado.
- Lo hice con buena intención, quería curarla. Pensé que lo tenia simplemente dislocado.
- Si es que siempre haces lo mismo -Se oyó la voz de Walo que se había acercado como había podido hasta el grupo.- Pones el corazón antes que la cabeza y luego, así te va.
- Cállate ya, Walo, ya te he aguantado bastantes tonterías. Si has podido caminar hasta aquí, puedes hacerlo solo el resto del camino. -Contestó Esdaleon en tono firme.- Isilya, ¿puedes hacer algo por ella?
- Por supuesto. Pero necesitaré ayuda. Le voy a inmovilizar el hombro con unas vendas y luego le daré unas hierbas que le ayudarán a soportar mejor el dolor. Pero no creo que recupere nunca ese brazo. Está muy dañado. Sólo los Magos Azules podrían hacer algo por ella, pero están muy lejos de aquí. Por ahora esto le ayudará.
Esdaleón y Tuilere ayudaron a la elfa silvana a colocar el vendaje en el malogrado hombro de Gwirdyon, que seguía inconsciente. Cuando teminaron, Isilya sacó unas hierbas de su bolsa y las machacó con una piedra, colocando en la boca de la semielfa las gotas que había obtenido de ellas. A los pocos segundos la enferma abrió los ojos.
- ¿qué pasa, por qué me miráis todos así? -Preguntó Gwirdyon extrañada mientras seis ojos se clavaban en su cara.- ¿Por qué estamos parados? continuemos el viaje.
Gwirdyon intentó ponerse en pie, pero sus fuerzas no le sujetaron y no pudo levantarse. Tras varios intentos se rindió ante su impotencia y suspiró, dejando escapar una lágrima en la que estaba toda su rabia contenida.
- No te preocupes, yo cargaré contigo - Esdaleon la levantó del suelo como si de algo muy frágil se tratara. La semielfa se dejó llevar por el agotamiento y cerró los ojos sintiéndose protegida en los fuertes brazos del caballero. Tuilere miró a Isilya y sonrió. Walo contempló la tierna escena como un mero observador y luego miró a Isilya y también le sonrió.

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NotaPublicado: Lun May 14, 2007 8:59 pm 
Viajero Asíduo
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Registrado: Dom May 13, 2007 7:15 pm
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Corre una tenue brisa, siento que estoy cerca. Son ellos- dijo Imdralis avistando a 5 viajeros- gracias Erü


Se acerco a la compañía, ataviado con su traje de caballero de Dol Amroth al igual que su montura y con varias mochilas de carga en la misma.
Con una breve inclinación dijo:
-Saludos Gwirdyon, no digais nada- dijo interrumpiendo cuando todos ellos se disponían a hablar- Erü te mira hoy con ojos misericordiosos Semielfa.- saltando de su montura la figura se acerco a la devil Gwirdyon- Gondor ya esta junto a ti, reconfortate pues los grandes señores me envian como el cisne de esperanza- comento tocando el brazo de la joven y sacando de una frágil bolsa unas semillas que le dió a Gwirdyon.

-¿Quién sois?- dijo con voz dolorosa Gwirdyon, mientras esdaleon se puso erguido y colocó su mano sobre su espada.

-Soy Imdralis de la casa de Imrahil de Dol Amroth, los principes cisne nunca olvidan a su rey y menos a las personas que le sirven con tal lealtad- haciendo una pequeña pausa para respirar pues estaba asfixiado y quitandose el casco, dejando asi ver un rostro no muy atractivo pero si misterioso y a la vez reconfortante, amable y cariñoso, dijo- Esdaleon no tienes que luchar contra mi, ni en mis más oscuros momentos desearia yo dañaros, puro y bueno es tu corazón pero tu mente todavía esta algo falta de sabiduría- y girando la cabeza dejo ver unos preciosos ojos esmeralda que parecian ser joyas elficas.- Tomad este medallón como prueva de mi lealtad- y abrió la mano de Esdaleon con suavidad dejando en ella el medallón de la casa de Dol Amroth, el cual ya conocía Esdaleon.

-Pero... ¿Quién es este que viene de repente y dice ser un principe de una ciudad de cisnes?- dijo Walo afectado por el Wiski

-Calla viejo... este viajero nos dice toda la verdad- dijo Esdaleon mirando asombrado el medallón.

P.D: Espero que haya estado bien mi entrada y no os descoloque mucho la historia


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NotaPublicado: Lun May 14, 2007 9:13 pm 
Arquero del Rey
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Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
La noche anterior en Bree.
Ya se disponía a cerrar cuando Enumanus escuchó desde la trastienda que alguien entraba a su taller. Resopló con aire cansado y miró hacia la puerta.
-Está cerrado! Gritó.
Había trabajado sin descanso durante meses y aquella noche tenía la intención de cerrar antes para al fin poder ir a tomarse una cerveza. Colocó con cuidado los arcos que quedaban, dentro de las cajas y gruñó.
-Por Erü que nadie va a impedir esta noche que vaya al Pony. Se dijo a si mismo.
Salió con aire decidido de la estancia encontrándose con una figura corpulenta de espaldas al mostrador. Vestía una túnica negra y parecía examinar uno de sus arcos largos con curiosidad.
-Perdón señor, está cerrado. Si quiere…
El desconocido se dio la vuelta y le miró con aire burlesco.
-Tserleg!. Exclamó Enumanus.
La siniestra figura sonrió.
-Vaya, vaya, veo que aún te acuerdas de mi, cuando me dijeron que te habian visto en la ciudad no podía creerlo.
Caminó lentamente hacía el mostrador, sus ojos terriblemente oscuros se le clavaban desafiantes.
-Que quieres? Hace tiempo…
-Sí, hace mucho tiempo – Interrumpió Tserleg con ira - hace años que nos dejaste. Pero la Alianza aún te recuerda.
Tserleg apoyó sus manos como garras sobre el mostrador inclinándose hasta tener su cara frente a la de Enumanus.
-Tengo un trabajito para ti. Volvió a sonreir dejando ver su afilada dentadura y desprendiendo su putrefacto aliento sobre Enumanus.
Este aguantó sin girar la cara sosteniendo la mirada con expresión seria.

Tserleg se incorporó y llevandose una mano entre los pliegues de la túnica sacó un pergamino enrrollado dejandolo sobre la mesa.
-No aceptaré un no por respuesta. Le miró fijamente y dandose la vuelta se dirigió a la salida.
-Que pases una buena noche Enumanus – gritó.
Cerró la puerta de golpe y un silencio tenebroso se adueño del taller.
Enumanus permaneció inmovil durante un instante, entonces como accionado por un resorte, saltó facilmente sobre el mostrador y corrió hacia la puerta mientras agarraba un puñado de flechas y un arco.
En el exterior una figura a caballo se alejaba calle abajo. Sin dudarlo Enumanus observó al jinete unos segundos y despues apuntó con su flecha, tensó el arco y se dispuso a disparar.
-Maldito seas Tserleg. Susurró.
Bajó su arma y quedó mirando como el inesperado visitante desaparecia al doblar la esquina.
Volvió a colgarse el arco en el hombro y entró al taller cojeando con aire pesadumbrado.

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Cada brazo tiene su arco,
cada arco tiene su flecha.


Última edición por enumanus el Dom Sep 09, 2007 3:13 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Mar May 15, 2007 3:22 am 
Maestro Narrador
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Registrado: Mié Mar 07, 2007 1:56 pm
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Esdaleon se fijó en el recién llegado, había soltado su heroico discurso sin saltarse una coma del protocolo, dando aires de prepotencia y hablándo como si pensase que se alzaba sobre ellos con la más extrema sabiduria y nobleza, como si realmante Eru le hubiera enviado personalmente para acallar los dolores y el sufrimirnto en el mundo, en todo ello se notó que era nuevo en su ofocio, y Esdaleon no pudo contener una carcajada.
- ¿Puedo saber qué os resulta tan dibertido?.- Preguntó Imdralis ante la carcajada.
- Hablas de mi sabiduría como si fueras un genio, dime, ¿qué te hace creer que me falta sabidia eh?.- Preguntó Esdaleon sin borrar su sonrisa probocando así el desconcierto del recién llegado.
- Bueno... me dijeron que es costumbre tuya lanzarte al ataque sin pararte a pensar y yo....- Titubeaba cuando Esdaleon le cortó.
- No puedo decir que sea mentira, y sin embargo tras incontables combates sigo vivo, si fuera tan poco sabio por ello sería imposible que estubiera aquí ahora.- Contestó Esdaleon.- Verás, si el método de combate que utilizo me va bien, ¿no seria sabio seguir utilizándolo?.-
- Tenga en cuenta que en ningún momento quise insultarle.- Se enrogeció Imdralis.
- Lo se joven, y no me siento ofendido, solo quiero que quede claro que esto no es un regimiento de cisnes de Dol Amroth, si quieres ayudarnos trátanos como es debido y no como si estubieses por encima de nosotros, aquí no reina ningún timo de disciplina militar, solo somos una pequeña compañía que quiere llegar a Gondor, asique si quieres que nos llevemos bien no permitas que la sobervia te domine, ¿de acuerdo amigo?.-
- Está bien, lo entiendo, esque me enseñaron a...- Esdaleon volvió a cortarle
- Te repito que no estás con un regimiento militar, solo con unos viajeros.- Le dijo Esdaleon sonriendo.- Bien ahora si quieres ser de verdadera ayuda bájate del caballo y déjame poner todos los fardos sobre él para vaciar la carreta y que mi amiga valla más cómoda.
Imdralis ovedeció y ayudó a Esdal a poner todas las mochilas sobre el caballo y atarle la carreta a la grupa. Esdaleon dejó con cuidado a Gwirdyon en el carro de la forma más cómoda que pudo utilizando para ello un par de mantas.
- Oye Isilya, ¿sabes algo de esas semillas?.- Dijo Esdaleon apuntando a la mano del caballero de Dol Amroth.
- Si, son muy buenas aunque de lenta efectividad, le ayudarán a reducir la inflamación el dolor.- Dijo cogiéndoselas a Imdralis y dándoselas a Gwirdyon lentamente con agua.- ahora dormirá y tardará en volver a despertarse, pero cuando despierte se sentirá mucho mejor, aunque no garantizo que eso le cure el brazo definitivamente.-
- ¿Seguimos?.- Dijo Tuilere ahora que ya estaba todo preparado.
- Si, será lo mejor, vamos con mucho retraso.- Contestó Esdaleon y todos se pusieron en marcha.
Tuilere e Isilya ivan delante del grupo hablando de sus cosas, Imladris iva detrás diriendo al caballo que ahora cargaba con todo, Esdaleon iva detrás, junto al carro por si Gwirdyon necesitase cualquier cosa y vigilando que Walo no callera redondo al suelo por causa de la borrachera a la vez.
- Jejejeje, el gran Esdaleon está triste poruqe le han robado a su princesa de los brazos.- Empezó a soltar tonterías el viejo amigo de Esdaleon.
- Ya vale Walo, no stoy tan dsesperado como tú, y deja de mirarle el culo a Isilya.- Le regañó Esdaleon, a lo cual su amigo respondió ruborizandose como un niño pequeño al que le han pillado espiando en un baño femenino.

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NotaPublicado: Mar May 15, 2007 7:28 am 
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(off topic) Esdal.... sé que no soy la más indicada para decirlo... pero esa ortografía hasta a mi me ha hecho daño. XDDDD (en of off topic)XD



Llevaban ya un buen rato caminando y el caballo comenzaba a bufar cansado.

- Deberíamos descansar un poco.- sugirió Esdaleon. COsa uqe todos hicieron sin más reproches. Tuilere se acercó a Gwirdyon y la miró preocupada. Su rostro seguía pálido, pero ya tenía mejor aspecto.

- Deberíamos acercarnos a algún pueblo, necesita descanzar y la carreta no es lo más adecuado para que se cure...- pensó en vos alta.- Por sierto, donde estamos y qué camino cogeremos?

- Pues...- Esdaleon comenzó a buscar un mapa entre los bolsos. Mientras el deshacía todos los equipajes, Isilya y Walo miraban. Tuilere vio de pronto moverse entre los matorrales. Era un gran conejo gris.

- Ya tenemos cena.- sonrió, y se acercó sigilósamente al animal este se quedó quieto mirándola y, cuando menos se lo esperó, la elfa lo cogió por las orejas y lo levantó en alto.- Ir preparando el fuego que hoy comeremos conejo!- Exclamó.

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NotaPublicado: Mar May 15, 2007 2:49 pm 
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Se detuvieron junto a un árbol a unos siete metros del camino y prepararon un fuego en una pequeña hendidura en la llanura del suelo, algo lejos del árbol.

Mientras los todos comían Imdralis no lo hacía, llevaba su armadura que le hacía parecer uno de los grandes señores de gondor, súper fornido, noble, valiente. Pero en ese momento todos oyeron un ruido. Al mirar hacia Imdralis observaron que estaba cavando.

-¿Por qué cavas Imdralis?...-dijo Esdaleon observándolo de forma extraña.

-Para volver a la vida- dijo sin para de cavar.

-Creo que el cisne se ha vuelto majareta, jajaja- decía Walo.

-Yo no soy un guerrero fornido, ni un valeroso caballero, ni un famoso guerrero como vos Esdaleon. No, solo soy el aprendiz, me gusta aprender de todo, ser sencillo humilde, sin olvidar claro mi descendencia y utilizando la lengua y la escritura de foma correcta pero a la vez simple y noble. Ser un sabio sobre el amor, el respeto, el cariño, la sinceridad... ese es el destino que me quiero forjar, no quiero ser un alto caballero y pido disculpas si mis palabras, mi cortesía o algo en mi comportamiento se pasase de lo humilde, simple y recatado. Si miráis mis bolsas solo veréis libros, papeles, plumas y tintas...- dijo cavando con la cabeza hacia el suelo.

Cuando hubo terminado de cavar se desato la armadura mientras decía unas extrañas palabras tan débilmente que no se podían oír casi nada y cuando hubo terminado la metió en el orificio y volvió a echar la tierra antes sacada. Su ropa ahora era de cuero muy parecida a la de los montaraces pero con símbolos de Dol Amroth. Por último se puso una capa negra con capucha la cual llevaba algunos bordados muy simples en un plateado azul. Se colocó su espada en el cinturón y cogió un poco de comida.

- Ahora soy Imdralis, vuestro siervo y el del Rey, ya no soy el príncipe (Off topic el segundo en la línea de sucesión off Topic) de Dol Amroth...- dijo mientras se acercaba al fuego y se sentó en el suelo y no en las rocas como todos.

-Siéntate aquí, en esta roca- Dijo Tuilere con voz tranquila y agradable.

-Gracias de todo corazón, pero el humilde de corazón no tomará por costumbre los dulces placeres sino que los cederá a otros para su propio agrado- dijo con una voz de esas que te hacen pensar y te atraen mucho- no se si lo comprenderéis, es difícil.

Dicho esto todos comieron hablando tranquilamente. Pero Tuliere vió algo raro en Imdralis, Era muy joven pero hablaba como los viejos sabios de Numenor antes de la epoca oscura de esta.


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NotaPublicado: Mar May 15, 2007 4:14 pm 
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Tuliere se quedó perpleja con las palabras del caballero Imdralis, mientras que Isilya la observaba divertida; todos los intentos de ligar de la elfa ladrona se iban al traste.

Al rato terminaron al fin de comer. El guiso preparado por Tuliere había sido el mejor banquete que habían tenido desde hacía semanas. A Walo la resaca le dio tanta hambre que se tomó dos platos, y acto seguido se echó una cabezadita apoyado contra el árbol.
Imdralis se quedó al lado del montículo que minutos antes había excavado; parecía meditar.
Tuliere se levantó y fue a echarle un vistazo a Gwirdyon que aún dormía en el carro. La elfa se había preocupado de guardarle una ración de guiso a la semielfa. – verás cuando despiertes Gwird- le dijo en voz baja- este plato te va a resucitar y no los hierbajos de Isil-
A todo esto Esdaleon, que había sido el primero en terminar de comer, se había levantado y estaba examinando el camino.
- Esdal- Isilya se acercó al guerrero- ¿ves algo?
- No, solo intentaba calcular los días que nos quedan para llegar al Paso de Rohan, aunque ni siquiera se si esa será la ruta a coger. Las Montañas Nubladas están cada vez más cerca, pero vamos demasiado lentos.
- Bueno, a ver si ahora con el caballo tirando del carro aligeramos el paso- dijo la elfa.- estás esperando que Gwirdyon despierte para decidir qué camino coger ¿verdad?- Isilya sabía que la semielfa era esencial en el grupo (aunque no entendía muy bien por qué) y que todas las decisiones las tomaba ella junto con Esdaleon.
El guerrero miró a la elfa.- Así es, no quiero tomar una decisión yo solo. Parece ser que este tal Imdralis ha venido por el sur desde Dol Amroth, pero ese camino creo que lo descartaremos, pues de lo contrario nos llevaría meses-
-Oye Esdal- Isilya fue directamente al grano- ¿Por qué Imdralis sabía vuestros nombres? Al menos el tuyo y el de Gwirdyon. Y también dijo algo así como que “los príncipes cisne nunca olvidan a su rey y menos a las personas que le sirven con tal lealtad” ¿qué tenéis que ver vosotros con el Rey? ¿Vuestro viaje tiene un motivo político? ¿Y por qué…?
-¡Basta por Eru! ¿Cuántas preguntas piensas hacerme a la vez?- preguntó Esdaleon agobiado. Estaba claro que la aparición de Imdralis y sus palabras habían sido muy indiscretas y habían echado por tierra el “viaje secreto”. Miró a Isilya de arriba abajo; desde luego no le parecía peligrosa y deseaba contarle todo, o al menos la parte que sabían Walo y Tuliere. Pero si lo hacía. Gwirdyon se enfadaría muchísimo con él (una vez más) y eso era lo último que quería el semielfo.
-¿y bien? Isilya le miraba con los ojos muy abiertos, esperando respuestas que saciaran su curiosidad- ¿no vas a responderme?
- Aprovechas mi indisposición para sacarle información a mi compañero ¿verdad?
Isilya y Esdaleon giraron la cabeza. La que había hablado era Gwirdyon que al fin había despertado.

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Habitaban la mayor parte del tiempo en los límites de las florestas, de donde salían a cazar o cabalgar y correr por los espacios abiertos a la luz de la luna o de los astros.


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NotaPublicado: Mar May 15, 2007 5:45 pm 
Viajero Asíduo
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Registrado: Dom May 13, 2007 7:15 pm
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Ubicación: Donde se necesite algo de amor (Sevilla)
- Aprovechas mi indisposición para sacarle información a mi compañero ¿verdad?
Isilya y Esdaleon giraron la cabeza. La que había hablado era Gwirdyon que al fin había despertado.


Imdralis se acercó rápidamente a Gwirdyon, la observó y cogió con delicadeza a Isilya de la mano para que se agachase a observarla junto a él.

-¿Está mejor no crees?, su piel tiene más color que cuando vine y su brazo parece recuperado, al menos en parte- dijo Imdralis con voz segura a Isilya.

-Sí, pero como dije hace tiempo no creo que ese brazo se recupere nunca- dijo con voz baja y delicada, como un susurro doloroso pero en parte reconfortante.

-Me encuentro mejor- dijo Gwirdyon con voz algo adormilada intentando levantarse.

-No te muevas, todavía no estas bien del todo- dijo Esdaleon firme pero con algo de euforia al ver que su amiga ya estaba mejor.

Pronto todos pasaron un rato hablando con Gwirdyon, pero luego la mandaron de nuevo a dormir y ellos también lo hicieron.
Imdralis insistió en hacer la guardia toda la noche, ya que el había pasado una jornada poco complicada.
Tuliere durmió un poco pero a las tres horas despertó y se sentó junto a Imdralis. Él la miró con sus ojos esmeraldas.

-Eres una elfa bellísima ¿lo sabías?, tus cabellos son únicos, son tan refulgentes como los antiguos fuegos del Orodruin pero tan delicados, preciosos y bellos como el fuego blanco de los Istar.

-Gracias- dijo ella con algo parecido a una sonrisa pero que no llegaba a ser tal.

-No me malinterpretes solo te lo digo... no se... porque... es verdad...-dijo algo nervioso Imdralis.


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NotaPublicado: Mar May 15, 2007 9:59 pm 
Arquero del Rey
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Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
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Ubicación: Girona
No había sido difícil seguir el rastro del grupo, sobretodo si iba a pie empujando un pesado carro.
Enumanus hacía rato que los observaba escondido entre los arboles.
Le dijeron que eran cinco los que formaban el grupo a eliminar, así que el elfo dueño del unico caballo que disponian, era una incognita para él.
Le sorprendió la confianza con que aceptaron que hiciera la primera guardia de la noche el mismo dia en que lo conocieron.
Podría acabar con él de un solo tiro pero negó con la cabeza.
- Aquello terminó.- se dijo a si mismo en un susurro.
Al poco rato vió como alguien se sentaba al lado del elfo, la luz de las llamas recortó su figura en la oscuridad. Nunca acabaría de acostumbrarse a la belleza de las elfas. Cerró la boca y tragó saliva.
- Ahora es el momento -pensó.
Se deslizó hacia el lugar donde tenian atado el caballo y lentamente empezó a llevarselo hacia la oscuridad.
- Eh, tú! - alguien gritó.
Esdaleon, sentado en el suelo increpaba a la parejita.
- Menos hablar y más vigilar, que luego pasa lo que pasa.
Imladris se levantó de un salto y Tuliere roja como un tomate se giró hacia Esdaleon.
-Esdal, eres un insensible.
- Jua, jua, tampoco te lo tomes así. Venga a dormir.
Lejos de allí, Enumanus sonreia al imaginarse la cara de todos cuando descubran que se han quedado sin caballo.

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Cada brazo tiene su arco,
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NotaPublicado: Mar May 15, 2007 10:37 pm 
Maestro Narrador
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Registrado: Mié Mar 07, 2007 1:56 pm
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Ubicación: Aquí y allá
- ¡Mi caballo!.- Se oyó gritar a Imdralis, con lo que se despertó todo el grupo, poco antes del amanecer.- ¡Ha desparecido!.
Imdralis corría de un lado a otro y silvando en busca de una pista. Esdaleon se levantó despacio con un únicopensamiento en la cabeza: lo mato, juro que lo mato.
- ¿Que ocurre?- Preguntó Tuilere desperezándose.
- He ido a darle algo de agua y ya no estaba, es imposible que se haya escapado, estaba bien atado.- Gritaba Imdralis desesperado y averngonzado.
- La próxima vez que vallas a ligar con alguien preocupaté de que sea durante la guardia de otro.- Dijo Esdaleon enfurecido.- Si tu caballo ha desaparecido es tu problema, asique te tocará a ti hacer de mula de carga.-
- Tranquilos, tiene que estar por alguna parte.- Dijo Isilya tratando de piner paz, en ese momento Gwirdyon se despertó y Esdal fue a sentarse a su lado.
- Tenemos compañía.- Dijo Esdaleon seriamente asegurándose de que, con la bronca que estaba armando Walo ahora que acababa de despertarse nadie les escuchase.
- No creo que haya sido Tserleg, él nos habría aplastado sin darle más vueltas al asunto.- Contestó Gwirdyon ahora que se sentía mucho mejor.
- Lo se, lo más probable es que haya sido algún siervo suyo en busca de rretrasar nuestra marcha para facilitar a la bestia que nos alcance.- Gwirdyon se mostró de acuerdo con Esdal, como si ella hubiera pensado lo mismo.- ¿Qué tal el brazo? de algún modo me siento responsable.
- Está mucho mejor, no te preocupes.- Contestó ella llevándose la mano al hombro.- ¿Qué aremos so Tserleg nos alcanza?
Esdal no contestó en seguida, se quedó un rato pensativo.
- Una vez, cuando era muy joven tuve en sueño que nunca se me olvidará, soñaba que un leopardo del tamaño de un toro me perseguía para devorarme, yo no hacía otra cosa que correr y correr atemorizado, solo mirarle hacía que me meara en los pantalones, veía esos ojos asesinos y esos dientes afilados y enormes como sables y no me atrevía ni a rrespirar, solo a correr, pero el siempre me alcanzaba y me destrozaba con sus garras, aunque de algun modo sobrevivía para uir una vez más, solo corría esperando a que me matase para que me atrapara y me escapara magullado para volver a empezar con ese macabro juego, pero llegado un momento me arté, decidí plantarle cara, si iva a matarme lo aría de cualquier modo, solo si le atacaba yo a él, aunque fuera un suicidio, tendría alguna posibilidad de librame de su juego, así que cuado volvió a comenzar a seguirme no uhí, simplemente me lancé a por él liberándome de todo el miedo, y de este modo resultó que aquella criatura no era tan terrible como la pintaba mi temor, y así fue quetras una larga pelea la derroté (fue un sueño real que tuve hace tiempo, fue tan chulo que pensé que merecía la pena ponerlo).- Esdaleon se quedó callado mientras Gwirdyon le miraba como si no entendiera que quería decir.- La próxima ez que vea a Tserleg combatiré a muerte con él.-
- Eso es una locura, no podras derrotarle.- Contestó Gwirdyon.
- Lo mismo pensaba del leopardo mientras uhía de él. Más te vale recupertarte rápido, necesitaré el apoyo de tu arco.
Esdaleon de levantó y dejó a Gwirdyon pensativa recostada entre sus mantas.
- Oye Imdralis, hasta ahora solo nos has traido problemas en forma de equipaje con el que cargar, ¿cómo se que no estás del lado de los que nos siguen y pretendes atrasar el fin de nuestro viaje?.- Dijo Esdaleon desafiante mirando al caballero que se quedó voquiabierto.
- ¿Nos siguén? ¿quién nos sigue?.- Preguntó Isilya preocupada, Walo y Tuilere se estremecieron ante la posibilidad de que Esdal tubiera razón.

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NotaPublicado: Mié May 16, 2007 12:26 pm 
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Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
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- ¿Nos siguén? ¿quién nos sigue?.- Preguntó Isilya preocupada, Walo y Tuilere se estremecieron ante la posibilidad de que Esdal tubiera razón.
Isilya se puso en pie de un salto. Desde el principio el grupo le había parecido de lo más pintoresco, pero no había sopesado la idea de que fueran una fuente de problemas para todo aquel que se acercara a ellos. Imdralis miraba a Esdaleon asustado y avergonzado a la vez.

- Tenéis razón, caballero Esdaleon. La pérdida de mi caballo ha sido culpa mía. -Se arrodilló a los pies de Esdal y bajó la cabeza mirando al suelo.- Ni siquiera tengo derecho a llamarme su aprendiz. El más torpe de los aprendices hubiera tenido más cuidado que yo esta noche.
- Quita, quita de mi vista, menos reverencias y más actuar. Si tu caballo ha sido robado, habrá dejado huellas en el suelo, pelos de su crin sueltos, restos de defecaciones, algo que pueda decirnos dónde ha sido llevado. Ponte a buscar ahora mismo.
- Sí, mi señor, gracias por encomendarme una nueva misión a pesar de haberos fallado.
Esdaleon giró la cabeza molesto.
- Tuilere, -habló Gwirdyon desde el carro, la elfa se giró y la miró sonriendo.- Buena amiga Tuilere, sé que has estado cuidando de mí, y mi corazón te lo agradece. También sé que tú no tienes la culpa de ser tan bella y haber cautivado la atención de Imdralis, pero el caso es que tú también estabas despierta y tampoco te enteraste del robo del caballo.

Tuilere cambió la sonrisa por un gesto de preocupación. Una ladrona robada por un ladrón. Estaba perdiendo facultades.
- Esdaleon -le llamó Gwirdyon incorporándose en el carro.- Ayúdame a bajar de aquí. Ya he estado demasiado tiempo sin hacer nada y no quiero seguir siendo un estorbo. Por lo que tengo entendido pillaste a estos dos ligando, por lo tanto tú también estabas de vigilia y tampoco viste ni oíste nada. ¿no es así?
- Cierto. - Esdaleon miró a Isilya y respiró hondo.- Y sé que tengo la misma culpa que Tuilere.
- Muy bien, pues nos enfrentamos a alguien que tiene mucha experiencia en el robo de caballos y me atrevería a decir que en muchas cosas más. Puede que no sea tan peligroso como Tserleg, pero igualmente habrá que estar al tanto con él. Somos seis y estamos todos armados, y aún así no ha tenido ningún problema para robarnos de noche. A estas alturas estará ya muy lejos de aquí. Dile a tu escudero, Esdaleon, que no malgaste su energía buscando al caballo, por muchas pistas que encuentre. De ahora en adelante iremos siempre acompañados, nunca ninguno de nosotros se quedará rezagado por su cuenta. Y mantened los arcos bien tensados y las espadas afiladas.
- Quien haya robado el caballo buscaba algo más. -Apuntó Isilya- Esto no ha sido más que una señal para que no nos confiemos. Quiere que sepamos que nos sigue. Quiere asustarnos y obligarnos a dar un paso equivocado. ¿Y cómo sabemos que no ha sido uno de nosotros? Yo no os conozco, puedo desconfiar de todos.
- ¡Maldita seas! -Se exasperó Gwirdyon- Hasta ahora confiaba en mis tres acompañantes, de repente apareces tú en plan salvadora, no nos das ninguna explicación de por qué nos quieres acompañar y te acoplas a nosotros como una polilla. ¡Yo sí que desconfío de tí!
- Pues no tienes por qué. -Contestó Isilya en un tono relajado.- Desde que estoy con vosotros no he hecho otra cosa que cuidar de tí. Haces bien en desconfiar de los extraños, pero conmigo te equivocas, pues nunca he traicionado a nadie. Es más, ¿por qué no le preguntamos a Imdralis de dónde ha salido y cómo es que sabía vuestros nombres cuando se encontró con nosotros? A lo mejor ha sido él mismo quien ha robado su propio caballo para retrasar la marcha.
Imdralis se volvió sobresaltado.
- No, yo jamás entorpecería el camino del Valido de Faramir ni de la dama Gwirdyon. Pues su alta posición pol...
- ¡Cállate! -Interrumpió Gwirdyon a Imdralis.- ¡Hiciste un juramento! ¡Cúmplelo!
Isilya miró a Gwirdyon con sorpresa, pues la soberbia que acababa de mostrar no era la reacción esperada.
- Perdóneme mi señora, siempre hablando más de la cuenta.
- Creo que tenéis que dar muchas explicaciones. -Dijo Isilya.
- Después de las tuyas.- Contestó Gwirdyon. - Pero este no es ni el lugar ni el momento. Ahora mismo deberiamos recoger todo y continuar el camino por una ruta alternativa. Me da igual que Imdralis haya robado su propio caballo o que hayas sido tú Isilya, o que haya sido un ladrón de verdad. Confío en Esdaleon, Walo, Tuilere e Imdralis, con eso me basta.
Los nombrados la miraron sobrecogidos y sonrieron orgullosos. Esdaleon miró a Imdralis con recelo. No sabía que él y Gwirdyon se conocieran de antes y menos aún que también lo conociera a él.
- Esdal, saca el mapa, necesitamos una ruta segura y discreta para llegar a Gondor. Imdralis, deja de lamentarte y recoge todo en la carreta. Partiremos cuanto antes.

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"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


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NotaPublicado: Mié May 16, 2007 2:46 pm 
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Imdralis miró a todos, vio rabia, algo de orgullo y odio... le dolía mucho esos sentimientos, era una persona con una alta percepción de los sentimientos ajenos y rápidamente vió en el suelo los bultos de su caballo, estaban allí. No se había llevado su bolsa de viaje con sus libros.

-Mis libros, gracias Erü- dijo cogiendolos y echándose al hombro la bolsa de viaje.

Luego Imdralis cogió todo lo demás lo puso en la carreta y saco de su bolsa un papel, y discretamente lo miró un rato alejado del grupo. Pronto lo guardó de nuevo y se acercó al grupo

- Creo que deberíamos pasar por La Marca y más en concreto por Isengard. Tengo amigos allí ellos nos podrán dar nuevas provisiones- dijo Imdralis.

-¿Estas totalmente seguro de que esa senda no nos causará problemas?- dijo Esdaleon con algo de antipatía.

Imdralis afirmó con la cabeza y miró de reojo a Tuliere.

-Además será un lugar perfecto para descansar sin preocuparnos de nada, pues mis conocidos allí no permitirán que nos ocurra ningún infortunio- dijo Imdralis convencido.

-Bueno pues si tan seguro está vallamos por allí ¿No Esdaleon?- dijo Gwirdyon mirando a Esdaleon todavía algo sofocada por lo ocurrido anteriormente.

-No se... Bueno... vallamos...- dijo Esdaleon con algo de indecisión y de resignación.

Entonces prepararon todo y comenzaron la marcha, el primero que llevaba el carro era Esdaleon pues estaba algo más enérgico que los demás. Imdralis mientras estaba en la cabeza del grupo con un pergamino en la mano y escribiendo. Tuliere entonces algo curiosa y con la rapidez que le era característica cogió el pergamino cuando vió que Imdralis había terminado y rápidamente comenzó a leer

Cuándo conociste
a elfa tan bella,
que atrás deja al mar,
a la luna y
a las estrellas.
Rojo pasión sus cabellos,
sus ojos los más bellos.
Cuando me siento a su lado
me quedo como helado.
Lo simple lo más bello,
lo bello lo más simple.

-¡He devuélveme eso!- dijo Imdralis algo sonrojado.

- jajajaja Si toma...- dijo Tuliere con delicadeza y una preciosa sonrisa, que a Imdralis le sentó como mil días fríos sentados junto al fuego de una reconfortable casa.

Imdralis lo guardó de inmediato y andó sin mirar a Tuliere durante algún tiempo... que vergüenza había pasado


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NotaPublicado: Mié May 16, 2007 3:40 pm 
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Tuilere se acercó a Imdralis y mordisqueandole la oreja le susurró:

- bonito poema, escribes bien. Aunque la rima es algo forzada.

Se alejó y comenzó a cuchichear con Isilya. Ambas rieron y comenzaron a cantar con una melodía popular el poema de Imdralis. El pobre se puso rojo de vergüenza. Esdaleon lo miró sonriendo y le dijo en voz baja:

- Sí, son peligrosas.

Ambos rieron.

Gwirdyon los miró reprochandoles su actitud infaltil y murmuró algo por lo bajo.

- Ven Walo, amigo, ven!- llamó Tuilere invitándolo a unirse a la conversación.- Ven a hablar con nosotras, y tu tambien Gwirdyon. Ven y alegra esa cara mujer, que la vida es bella. jiji jiji

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NotaPublicado: Mié May 16, 2007 4:19 pm 
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Todos iban muy contentos Gwirdyon estaba mejor del brazo, Esdalon estaba contento, Walo... bueno... ya sabeis como es walo, Isilya reia con Tuilere y Imdralis, bueno el aunque todavía algo rojo por la vergüenza que había pasado, sonreia, pasaron 6 horas caminando sin parar, el son estaba refulgente y muy luminoso ese día. Cansados ya comenzarón a preguntar cuando pararían

-¿Cuándo toca parar estoy molido?- dijo Walo que estaba un tanto cansado.

- Creo que deveríamos seguir caminando, todavía nos queda un trecho y no me gusta este lugar para pasar la noche- dijo Esdaleon mirando el horizonte.

Imdralis se acercó a Esdaleon y conversó un poco con él sobre lo de para un rato

-Paremos un rato Esdaleon, ellos no son tan resistentes como tú, y yo tampoco- dijo con humildad Imdralis.

-Bueno hagamos un alto en el camino, si eso es lo que deseais pero solo poco tiempo. Tenemos prisa os lo recuerdo- dijo Esdaleon con una voz de advertencia y un tanto severa.


Así pues dejaron los bartulos y descansaron un poco a la sombra de un par de jovenes arboles. Walo sacó algo de comer e Isilya y Tuilere lo acompañaron en su afan por tomar algo, pues según él ya notaba como sus tripas se estaban autodevorando


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NotaPublicado: Mié May 16, 2007 5:38 pm 
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Tras el breve almuerzo, Esdaleon comenzó a mirar el mapa con Gwirdyon. Ambos sopesaban la propuesta de Imdralis de ir a Isengard y discutían acerca de todo lo que había ocurrido desde el comienzo del viaje.
El robo del caballo les había puesto especialmente alerta. No habían encontrado ninguna huella de él, ningún rastro. Además la idea de que alguien les pudiera estar siguiendo les ponía especialmente nerviosos.


- Seguir por este maldito camino me desespera.- dijo Gwirdyon algo angustiada- Por cierto Esdal, no se si eres consciente de que la misión casi se va al traste-
- ¿A qué te refieres exactamente?.- preguntó el semielfo- al fin y al cabo solo era un caballo…
- Sí, solo han robado el caballo gracias a Eru. Pero ¿Te imaginas lo que hubiera ocurrido si también hubieran robado mi mochila con el pergamino incluido?.- las últimas palabras de Gwirdyon fueron casi un susurro.
Esdaleon alzó la cabeza rápidamente y comenzó a buscar con la mirada la mochila de la semielfa.
-Tranquilo, me he encargado de que ya no siga ahí- Gwirdyon se acercó al guerrero y le dijo en voz baja- a partir de ahora lo llevaré encima.
Esdaleon asintió complacido y aliviado, y continuaron mirando el mapa.

Ajenos a esta conversación descansaba el resto del grupo a la sombra de un par de abedules.
Isilya se encontraba aislada de todo, sumida en sus pensamientos, y recordando la discusión que había tenido lugar seis horas antes. Las palabras de Gwirdyon le habían dolido, y de no ser por la amistad que le brindaba Tuliere se habría sentido de veras desdichada
. “Que cosas tan horribles han debido de ocurrirle a Gwirdyon para que vea en mí peligro o desconfianza” pensó Isilya con tristeza. “Debí haber ido a Gondor yo sola cuando tuve la oportunidad, en Rohan”
En realidad le aterraba llegar a Minas Tirith y afrontar la cruda realidad ella sola “y por eso soy tan insensata que me engancho al primer grupo de viajeros que encuentro” La elfa se sonrió a sí misma; reconocía que había actuado sin pensar, y aunque Gwirdyon no quería contarle nada, era más que evidente que se encontraban en mitad de una secreta y peligrosa misión. Pero ahora ya no había marcha atrás.
Miró su arco y su carcaj: estaba lleno de flechas y el corazón le decía que pronto habría de usarlas. Suspiró desganada y acto seguido se hizo un ovillo con su capa.

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Habitaban la mayor parte del tiempo en los límites de las florestas, de donde salían a cazar o cabalgar y correr por los espacios abiertos a la luz de la luna o de los astros.


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NotaPublicado: Mié May 16, 2007 9:24 pm 
Señor de las Palabras
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Tuilere tuvo escasos segundos para empujar a isilya y hacerla rodar fuera de la trayectoria de una flecha que jue a clavarse justo donde antes yacía hecha un nudo.

- Estás bien?

- Qué ocurre?- Preguntó imladris.

- Nos atacan!- alertó Walo.

- Walo, ponte detrás de mi.- ordenó Tuilere desenvainando su espada. Isilya se puso en pié rápidamente y, colocando una flecha en la cuerda, tensó el arco lista para atacar. Todos se encontraban con sus Armas preparadas esperando la batalla.

El silencio los rodeaba. Se podía oír la respiración agitada de Walo y un susurro de pasos entre las ojas.

De pronto algo salió de entre los árboles

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NotaPublicado: Mié May 16, 2007 10:30 pm 
Arquero del Rey
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Un ciervo ya adulto de pelaje gris y majestuosa ornamenta, saciaba pausadamente su sed bebiendo del riachuelo que cruzaba el bosque.
Ocultas tras la maleza, dos figuras observaban el bello animal.
-Así, Adarom?
Los grandes ojos de un niño miraban al acompañante buscando su aprovación, el cabello negro le caia sobre los hombros y con sus manos tensaba un arco demasiado grande para su edad.
-Bien Enumanus, el brazo firme y los hombros relajados. Ahora apunta un poco más arriba del blanco. Susurró la otra figura mucho más corpulenta.
Con un silbido salió la flecha disparada atravesando el cuello del ciervo, este dio un par de saltos y cayó muerto en la orilla.
-Lo maté, lo maté, Adarom. El niño salió de su escondite dando saltos y corrió a abrazarse a su maestro. Alzó su cabeza y para ver la cara de Tserleg sonriendo orgulloso.

Enumanus despertó de golpe. En el suelo frente a él se encontraba el pergamino que dias atrás le entregó Tserleg.
-Debió caerseme mientras preparaba el escondite. Se dijo a si mismo.
Alargó el brazo sin dejar de estar estirado y lo agarró, tumbado boca arriba empezó a darle vueltas con las manos.
Debía ser un poco más de mediodía, recordó como despues de llevarse el caballo, galopó durante un buen rato para despues abandonarlo a las puertas de una ciudad abandonada.
El camino de vuelta lo hizo a pie. Cuando creyó que estaba lo suficientemente cerca del grupo buscó un buen lugar para dormir y cayó rendido.
Una amplia sonrisa se le dibujó en la cara y se levantó.
-Hay trabajo que hacer.
Mientras bastante lejos de allí tres enormes orcos se abalanzaban sobre Esdaleon y compañía. Armados con sendas espadas iban directos hacia Gwirdyon sin hacer caso del resto del grupo.

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NotaPublicado: Jue May 17, 2007 12:01 am 
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De pronto tres enormes orcos irrumpieron en el improvisado campamento, no se detuvieron a mirar al grupo, ni a pensar en sus posibilidades de ganar o perder, si no que se lanzaron directos a Gwirdyon, la pobre estaba desarmada pues todabía no tenía el brazo preparado para el combate y no pudo hacer más que tratar de alejarse hasta que Tuilere y Esdaleon cortaron el paso a los orcos.
La pelea no fue muy larga, no costosa, en un santiamén Esdaleon acabó con uno de los orcos, Tuilere con el otro, y el tercero recibió un par de flechazos del arco de Isilya y fue rematado por la espada de Imdralis, el cual, a pesar de ser un hombre de estudios había recibido el adiestramiento de cualquier caballero de Dol Amroth cuyo estilo de combate era sencillo y rápido de aprender pero muy aficaz.
- ¿De donde han salido así de repente?.- Comenzó a preguntar Tuilere mientras Imdralis la miraba idiotizado.
- Sois maravillosa con la espada, casi tanto como vuestra belleza y...- Comenzó Imdralis.
- Ya vale Imdralis.- Dijo Esdal malhumorado, parecía que nada haría paralizar a su eterna lengua.- No se de donde han salido pero tengo alguna idea.-
Mientras Esdaleon se acercaba a Gwirdyon y la alejaba un poco del grupo para hablar Walo salió de detrás de un matorral berreando en contra de la falat de educación de los orcos por interrumpir a la gente mientras come.
- Está claro que eran siervos de Tserleg.- Comenzó a decirle Esdal a Gwirdyon vigilando que nadie les oyera.- Te atacaron a ti exclusivamente sin reparar en nada más que en tu presencia.-
- Estoy de acuerdo, y esto quiere decir que Tserleg ya sabe donde estamos.- Gwirdyon se quedó mirando el horizonte y le pareció ver muy a lo lejor movimiento tras un matorral, pero no le prestó atención.- Te advierto que hay una gran diferencia entre un leopardo y Tserleg.-
- Recuerdamelo cuando tire de mi espada para sacarla de su corazón.- Dijo Esdaleon arrogante, lo cual a Gwirdyon no pareció agradarle mucho.
- Hablo en serio.-
- Yo también, solo necesito que seas capaz de usar el arco cuando llegue el momento, se me ocurre una manera de derrotarle, ya que no hay forma de acerme más fuerte que él aprovecharé la agilidad y la velocidad, convretiré su enorme tamaño en una desventaja.-
- Sigue soñando.- Dijo Gwirdyon sonriendo, anda, volvamos con los otros no valla a ser que nos echen de menos, hay que seguir con la marcha.-
Esdal y Tuilere volvieron al grupo y en unos minutos organizaron todo para seguir con la marcha un rato más, Esdal sentía en el ritmo de sus latidos que el momento del enfrentamiento se acercaba cada vez más y eso le hacía morirse de impaciencia, pues deseaba vatirse contra Tserleg, tenía que demostrarse así mismo que era capaz de defender a otros, que ya no permitiría que desapareciera la gente que le importa, no, en su interior se negaba a que se repitiera lo de Lirenim, la pobre Lirenim, solo eçél podía ayudarla, y le falló.

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NotaPublicado: Jue May 17, 2007 7:17 am 
Señor de las Palabras
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Recogieron todo en cosa de segundos.

- Quien me ayuda a tirar del carro?- preguntó Tuilere ofreciendose para llevar los bultos.

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NotaPublicado: Jue May 17, 2007 12:59 pm 
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Enumanus se agachó y con una ramita removió los restos del extinto fuego. Como suponía, los viajeros, al descubrir la desaparición del caballo se apresuraron en recoger y abandonar lo antes posible aquel lugar.

Observó a su alrededor, las huellas de pisadas iban ivenían por todo el claro, podía imaginar la sensación de inseguridad que movía sus actos.
Permaneció inmóvil observando el lugar desde donde la noche anterior él los vigilaba.

Dudó un instante sobre si había hecho bien. Ahora ya sabían que alguien los seguía y serán más cautelosos y desconfiados.
-Debí acabar con ellos uno a uno. Susurró.
Se sorprendió al oirse a si mismo decir aquello.
-No! - exclamó en voz alta - retrasaré su viaje cuanto pueda, el trabajo sucio que lo haga Tserleg.
Se levantó y caminó hacía un trozo de papel doblado que había en el suelo.
Lo cogió y leyó lo que había escrito

Cuándo conociste
a elfa tan bella,
que atrás deja al mar,
a la luna y
a las estrellas.
Rojo pasión...

Acabó de leer el pergaminó y se preguntó quien del grupo lo habría escrito.

Lejos de allí Tuilere se ofrecía para tirar del carro.
La lucha con los orcos había acabado tan de repente como empezó, los tres cuerpos de las bestias yacían sobre la hierba muertos.

Esdaleon se dirigió a Gwirdyon, esta vez sin disimular.
- Dos veces nos han sorprendido en muy poco tiempo, para mi que alguien les señala el camino por donde vamos. - Miró de reojo a Imdralis.

Este, mientras subido a una roca observaba el camino por donde habian venido.
-Acercaos todos un momento. dijo.
- Que rollo vas a soltarnos ahora Imdralis, tenemos que partir. gritó Esdaleon.
-Alomejor nos recita uno de sus poemas. Bromeó Tuilere.
Imdralis con aire orgulloso se dirigió al grupo.
-Esdaleon, todos, llevais desconfiando de mi desde que me uní a vosotros. Has llegado a insinuar que voy marcando el camino a nuestros perseguidores. estas equivocado.
-Mirad a vuestras espaldas, dijo señalando el sendero por donde habían llegado. Todos se dieron la vuelta.
-Que veis? Solo un ciego es incapaz de no ver los surcos de las ruedas del carro, llevais tirando de el desde que salisteis del Pony. No hay mejor manera de indicar el camino a nuestros perseguidores. - Imdralis saltó de la roca y se encaró con Esdaleon.

Debemos abandonarlo.

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NotaPublicado: Jue May 17, 2007 4:20 pm 
Señor de las Palabras
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- ¿eh? ¿abandonar el carro? ¿Estás loco?- exclamó Tuilere indignada.- Llevamos muchos bultos.

- Pues habrá que alivianar.- Razonó Gwirdyon.- Venga, todo el mundo a coger sus bultos, que dejaremos aquí la carreta.

Cada uno cogió su equipaje y se lo colgó al hombro. Los que llevaban mucho peso, alivianaron. Todos, menos imladris, que se negaba a abandonar sus libros.

Tardaron menos de dies minutos en continuar el viaje, esta vez cada uno llevando sus bultos y en menso de media hora, dejaron el carro atrás y lo perdieron de vista.

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NotaPublicado: Jue May 17, 2007 8:07 pm 
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Walo, harto, aburrido y cansado de ese maldito viaje, estaba más que asqueado con tener que abandonar el carro, aunque realmente se enfadaba sin justificación pues el apenas llevaba equipaje: el zurrón con sus más que escasas pertenencias, una cantimplora y una móchila con un poco de comida y ropa de viaje que le dió Mantecona; pero aun asi le molestaba tener que cargar con ello. Ademas estaba confuso, cuando se recupero de la borrachera resulta que se había acoplado al grupo un joven con verborrea, pero bueno a él todo eso le daba igual, ya le parecía lo suficientemenre caótico el grupo, a lo mejor con algo de suerte el nuevo miembro tenía alguna bebida alcoholica

-Buenas Imdralis -dijo de improviso asustando al pobre noble que iba ensimismado en sus pensamientos- veo que te gusta mucho hablar, yo tambien hablo mucho cuando bebo... por cierto ¿no tendras algo de beber? tengo sed y una buena bebida me daría fuerzas para continuar.
Imadris le miró extrañado, sin duda el anciano era el sujeto más extraño de ese grupo ¿por qué narices cargaban con él? ni siquiera parecía ser sabio y mucho menos un guerrero -Buen anciano, puedes saciar tu sed con el agua de tu cantimplora, claro que si esta vacía te dare yo de la mía, no tengo ningun problema.
-Veras -le dijo Walo acercandose al joven y hablandole en voz baja- yo me refería a alguna bebida... alcoholica.
-mmm... lo siento noble anciano, nunca llevo ese tipo de bebidas en mis viajes, no me gusta embotar mis sentidos, podría ser peligroso en caso de un ataque enemigo.



Walo se entristeció al escuchar las palabras de Imladris, que aunque sensatas, a él le parecian absurdas y sin sentido, y sin decirle nada más e aparto de él, cosa que al joven le sorprendió por la sequedad con la que se fue.
El anciano se acercó a Esdaleon, ya que no sabia con quien más podia hablar, todos parecian demasiados preocupados u ocupados para perder el tiempo con él


-Oye Esdaleon, este viaje no me gusta, ¿por qué me obligas a venir? es muy peligoso y duermo muy mal por el miedo que tengo, lo único bueno es que como todos los dias, pero prefiero emborracharme en una posada y olvidarme del hambre
-Venga Walo, no seas pesado, ya bastante problemas tenemos para que ahora me vengas con estas, no tienes nada que temer, ya sabes que antes de que nadie te tocara un pelo, tendria que pasar por encima de mi -dijo Esdaleon intentando tranquilizar a su amigo.
-Bah, eso no te lo crees ni tu... me basta con que en el próximo pueblo que paremos compremos algo de beber.
-¿Es que no tuviste suficiente con mi botella de wiski? -Dijo Tuilere maliciosamente que se habia situado silenciosamente detras de ellos.
-¿No ves que estamos hablando nosotros? no deberias meterte en conversaciones ajenas -le reprochó Walo a la elfa, aunque realmente no estaba enfadado.



Tuilere se rio y se fue a hablar con Isilya, la cual conversaba con Gwirdyon sobre el camino que iban a cojer, parecía que aun no estaban muy convencidos de que ruta seguir. A Walo le daba lo mismo el camino a seguir, todos le parecerian igual de cansados y aburridos y no paraba de darle la lata a Esdaleon. El semielfo queria acabar cuanto antes con ese maldito viaje solo para poder librarse del pesado de su amigo

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NotaPublicado: Jue May 17, 2007 11:34 pm 
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Ubicación: Girona
Tserleg salió de la tienda dispuesto para la lucha, había oido rumores de que pronto partirían hacia Gondor para librar la más sangrienta de las batallas, ante él centenares de fuegos de campaña iluminaban la noche. Caminó con aire desafiante entre los orcos que formaban aquel pequeño ejercito, su condición de medio Uruk-Hai y medio humano le daban un aspecto más temible que los primeros. Era enorme y musculoso, a la vez que tenia la agilidad y destreza propia de los humanos, pocos habían como él, tal vez era el único.
Los orcos de Sauron lo odiaban y los pocos Uruk-hais que escaparon de Rohan, le despreciaban.
Sí, porque negarlo, a veces se sentía solo.
Continuaba su paseo, sumido en sus pensamientos cuando unos gritos llamaron su atención.
Una veintena de orcos saltaba y corría de un lado a otro dando gritos y riendo. Se acercó para ver que sucedía cuando algo salio por los aires para caer a pocos metros de él.
La orda de orcos pareció enloquecer, todos salieron corriendo hacia Tserleg como si de una carrera se tratase.
Un amasijo de trapos en forma de bola esperaba ser recogido del suelo, Tserleg se acercó y lo agarró, para descubrir una cria de humano llena de moretones y heridas envuelta entre la ropa. No debía tener más de 2 años.
Los orcos le rodearon, hubo un instante de silencio hasta que uno de ellos se adelantó.
-Devuelvenos nuestro juguete, Tserleg.
El semi Uruk-Hai le miró con desprecio.
-Se acabó el juego, el niño es mio.
Un murmullo salió del grupo a la vez que cerraban más el círculo sobre él.
-Está muerto, para que lo quieres. Dijo otro orco.
En ese instante Tserleg sintió como una mano de la criatura agarraba uno de sus dedos. Un escalofrio recorrió su cuerpo.
-Está vivo y será mi esclavo. Cuando muera podreis hacer con él lo que querais, teneis mi palabra.
Los orcos se revolvieron impacientes gritando y cerrando aun más el círculo. Algunos intuyendo que habría pelea se apartaron, otros se adelantaron empuñando sus armas.
-De que vale la palabra de un mestizo Uruk-Hai. Alguien gritó.
Tserleg con un rápido gesto se deshizo de la túnica negra que llevaba y blandió su espada.
Los orcos dudaron al verlo. En posición de combate, ataviado con su negra armadura, sujetando al niño contra su pecho y con la derecha alzando amenazante su espada, giró sobre si mismo esperando al primero en atacar.
Entonces la llanura se llenó del sonido estremecedor de los tambores, y un murmullo fue creciendo entre las filas de los orcos.
-A Gondor, a Gondor. Se oia una y otra vez.
El circulo de orcos se dispersó, dejando a Teserleg solo en el centro.
Un orco pasó a su lado y le miró con desdén.
-Ten cuidado Tserleg, no vayas a convertirte en humano.
El medio Uruk-hai miró a la criatura que tenía en brazos.
-En humano…, así te llamarás, espero que hayas valido la pena Enumanus.
El niño abrió los ojos y le miró.
-Enumanus… susurró Tserleg volviendo a la realidad.

El sol empezaba a ponerse y de los cuatro orcos que había enviado a por Gwirdyon aún no tenía noticias. Se levantó, la espera le estaba haciendo recordar tiempos olvidados y tenía una misión que cumplir.
-Recoged el campamento, nos vamos. Gritó.

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NotaPublicado: Vie May 18, 2007 12:55 am 
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El grupo siguió caminando llegando a parar a un claro cercano a una laguna, el grupo pensó en la pisibilidad de un baño, pero para desilusión de todos la laguna era una anorme charca de barro y algo de agua en el centro a medio secar, lo que dibujó en sus rostros una expresión de chasco, asique decidieron pasar de largo cuando de rrepente, de la forma más imprivista posible, apareció una enormísima figura a una veintena de metros envuelta en una túnica negra como la muerte.
- ¿Qué diablos...- Comenzó a decir Imdralis.
- Es Tserleg, no pensé que nos alcanzaría tan pronto.- Dijo Gwirdyon muy seria.
Tserleg rompió en carcajadas al ver la sorpresa delgrupo cuando, a espaldas de los compañeros apareció una docena de orcos, justo en el lado opuesto al que utilizó Tserleg para hacer su aparición. Los orcos parecían casi tan sorprendidos como el grupo de haberse topado con Tserleg, el cual les dio unas instrucciones de última hora, ayudarle a acabar con el grupo.
- Tuilere, Isilya, Imdralis,cuento con vosotros, acabar con esos orcos, Walo, corre, Gwirdyon, tomaté tu tiempopero necesitaré tu arco.- Dio las onstrucciones Esdal cuando todos ovedecieron al instante, Walo incluso antes de que terminara.
Imdralis y Tuilere avanzaron en cabeza a por los orcos mientras la impecable tiradora de Isilya comenzó a disparales flechas, no tardó mucho en derribar a uno, se dio un choquede bandos, Imdralis mostró valentía y disciplina al combatir, utilizando estocadas limpias y circundantes disparos de su espada, por el contrario Tuilere tenía un estilo mucho más dinámico pero también efectivo, mientras que Imdralis dificultaba que el enemgio rompiera su fierme barrera defensiba Tuilere les engañaba con susu mivimentos hasta el punto de que nadie sabía donde estaba, no tardaron mucho en acabar con los cinco primeros, pero Imdralis comenzaba a tener probemas al verse rodeado.
Mientras tanto Esdal se queitó toda la ropa a escepción de sus pantalones, nada debía dificultar sus movimientos. Tserleg parció imitarlo y se quitó la túnica dejando a la luz su musculosa e inhumana estampa. Esdal se lanzó a por él, Gwirdyon trató de tensar su arco pero un enorme pinchazo en el hombro se lo impidió, mientras tanto Esdal corria gritando como un dragon montado en cólera por su enemigo con su espada de doble filo en mano, pronto se encontraron cara a cara, primero Esdal lanzó una estocada contra el corazón de Tserleg que se convirtió en una salto hacia un ladopara evitar un golpe de Tserleg, volvió a amagar contra su costado, Tserleg se volvió hacia él lanzando un golpe lateral con una de las dos enormes hachas que empuñaba que el guerrero evitó dando un salto mortal que le lleó sobre los hombros de su enemigo, lo que le dio la oportunidad de hacerle un ligero corte en el hombro y volver a saltar para refugiarse del poderoso enemigo.
- Valla, veo que no erestan peligroso como parece.- Fanfarroneó Esdal mientras sentía como la ira recorría todo su cuerpo.
Tserleg gritó y se volvió al ataque contra queña mosca revoltosa que no parecía para de moverse a un lado y a otro, lelanzó otro golpe lateral que Esdal esquivó agachándose, pero cuando el guerrero selevantó para atacar al desprotegido pecho de Tserleg, pero este cambió de sentido su golpe y le dio un tremendo golpe en el pecho con el hasta del hacha, lo que le lanzó a dos metros del enemigo y lo dejó aturdido en el suelo, ocasión que Tserleg aprovechó para acercarse y levantar el hacha para acabar con el molesto medioelfo.

Una flecha abatió a uno de los orcos que acosaban a Imdralis y una estocada de Gwirdyon acabó on otro, lo que permitió al caballero abandonar su postura defebsiva y así acabar con los otros tres que le habían hecho pasar un mal rato, uno de los ods orcos que quedaban fue alcanzado por un asesino disparo de Isilya, el último huyó.

Esdal estaba volviendo en sí uando se encontró a Tserleg sobre él, apunto de incrusatrle un hacha en la cabeza cuando una flecha llegóa hasta su ojo derecho, Gwirdyon mientras tanto descansava del profundo dolor que le causó ese disparo. Esdla aprovechó la ocasión para volver al ataque, ya no slo contaba con la ventaja de ser de menor envergadura si no que ahora a Tserleg le faltaba la mitad de la visión a la que estaba acostumbrado. Tsreleg grutaba mientras lanzaba golpes en todas direcciones, comenzaba a notar omo se abrían cortes en su cuerpo uno a uno, derrepente notaba un tajo y cuando iva a buscar la causa notaba otro en otro lugar, Esdal estaba en extasis, ni él era del todo consciente de lo que pasaba , él solo se dajaba llevar por la ira mientras atacaba una y otra vez hasta que una mano de Tserleg que se había liberado de su hacha para ganar velocidad le atrapó del cuello y lo levantó a una metro de altura, aunque su elevación no duró mucho gracias a un profundo corte que Tuilere lepreopino en la muñeca, de rrepente Esdal se dio cuenta de que allí estaban todos y que ya no quedaban orcos, eso facilitaba las cosas, Tserleg dió un tremendo golpe al Imdralis que no fue capaz de esquivarlo debido a suestilo más estático y defensivo y salió disparado, Esdal le habrió un corte en la espalda a Tserleg y heccó a correr al ver que éste le seguía, dio en tremendo salto asegurándose de que el monstruoso enemigo le imitaba y fue a parar a la charca de barro undiéndo se hasta las rodillas. Tserleg cayó justo delante suyo, pero alpesar mucho más que él se vio undido hasta el pecho.
- Has caido en la trampa.- Dijo Esdal con una sonris satisfecha.
Esdal había tirado la espada poco antes de saltar para que no le estorbase pues confiaba en su plan, Tserleg nunca podría salir él solo del barro, pesaba demasiado, entonces el medio uruk hai alargó el brazo hasta aferrarse al cueño de Esdal y comenzar a estrujarlo. Esdal sabía que no aguantaría mucho, pero ya no importaba, sus amigos estaban a salvo, cerró los ojos, de pronto Tserleg lanzó un grito ahogado aflojando la mano, Gwirdyon le había salvado por segunda vez y se desplomó a causa del dolor, segudos despues Esdal vio como su propia espada atravesaba el craneo del gigantesco enemigo, pero lo que más le sorprendió fue que las manos que empuñaban su espada no eran otras que las del aterrorizado Walo.
Esdal cerró los ojos agotado por el esfuerzo a medio undir en el barro.- Lo he conseguido Lirenim, lo he consegudio.- Repetía una y otra vez.

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NotaPublicado: Vie May 18, 2007 7:36 am 
Señor de las Palabras
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Cuando por fin se hubo acabado, Tuilere corrió a dodne yacía Imdralis.

- Estás bien?- preguntó poniendose en cuncliyas al lado del hombre.

- Sí, dama Tuilere. Me encuentro bien.

- Me alegro.- dijo Tuilere y le regaló un beso en los labios. antes de que él pudiera reaccionar, corrió donde sus bultos, que habían quedado tirados al comenzar el combate. Abrió el bolso rebuscando hasta que porfin dio con lo que buscaba. Suspiró aliviada.
Levantó en alto una botellita pequeña medio-llena y gritó:

- Festejemos la victoria con buen ron de las tierras del norte!!!- y dió un trago.

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NotaPublicado: Vie May 18, 2007 12:57 pm 
Arquero del Rey
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Todos bebieron contentos y satisfechos, por fin habían acabado con su perseguidor, que casualidad encontrarlos tan de repente , que suerte el poder acabar con todos los orcos sin sufrir ningun rasguño. De verdad que Erü estaba de su lado.
Y ese malnacido de Tserleg, duro de pelar hasta el final. Pero cayó.
El grupo estaba de fiesta, se sonreian unos otros, pasando la botellita de ron.
- Walo no te la acabes. gritó Tuilere.
Demasiado tarde, Walo la miró dando un sonodo eructo. La botella estaba vacía.
- Jua, jua. -Se rio Endaleon- Walo nunca cambiarás.
Al fin tenian camino libre para cumplir su misión.

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NotaPublicado: Vie May 18, 2007 1:24 pm 
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Gwirdyon no bebía. Estaba aturdida, pero no solo por el dolor y el cansancio; Tselerg había muerto y eso suponía un hervidero de pensamientos en su interior. Estaba tan ausente que ni siquiera se había percatado de que Isilya se había acercado a ella para atender su brazo. La curandera apenas tenía rasguños, pero estaba pálida de espanto; la imagen de ese Tselerg no sería fácil de olvidar. Ahora si que tenía preguntas que hacer al grupo, aunque desde luego ese no era el momento.

- Anda, deja que te eche un vistazo, te voy a ajustar la venda y aplicar un tónico, los movimientos bruscos no le han beneficiado para nada a tu brazo.-
Gwirdyon no dijo nada. No le importó que la elfa en la que tanto desconfiaba le curara (una vez más); tenía otras cosas más importantes en la cabeza.

-Esdaleon has estado impresionante- le dijo Imladris con admiración.
- Bueno, tarde o temprano esto tenía que ocurrir, además vosotros también habéis estado a la altura, por no mencionar el remate final de mi querido amigo Walo- Le contestó Esdaleon; estaba de barro hasta el cuello e intentaba disimular el dolor de los cortes que había recibido.

Walo y Tuliere bebían felices espatarrados en el suelo. - ¡Qué bien vamos a dormir esta noche sin temer que nadie nos ataque! Exclamó la elfa ladrona con júbilo; ya empezó a notar los efectos del ron.

Gwirdyon miró a Tuliere con cara de circunstancias; estaba contenta, era evidente, pero no estaba segura de que todo hubiera acabado.

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Habitaban la mayor parte del tiempo en los límites de las florestas, de donde salían a cazar o cabalgar y correr por los espacios abiertos a la luz de la luna o de los astros.


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NotaPublicado: Vie May 18, 2007 2:20 pm 
Viajero Asíduo
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Registrado: Dom May 13, 2007 7:15 pm
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Cuando la noche llegaba ya a su punto álgido Tuilere se encontraba en el suelo tirada muy cansada y algo afectada por la bebida, Walo se encontraba totalmente dormido, Esdaleon estaba bebiendo un poco junto al fuego mirandolo con detenimiento con aspecto cansado y algo aturdido y por último Isilya y Gwirdyon estaban hablando tranquilamente. Ah! se me olvidaba... Imdralis Caballero de los libros... estaba sentado, no había probado nada de alcohol, la verdad no le gustaba mucho aunque en su tierra había algo de importación de bebidas de Dorwinion. Él estaba cansado sentado en el suelo junto a un arbol. Pronto se acercó a Esdaleon.


- Esdaleon, hay algo que me gustaría daros, y no os negeis a aceptarlo bajo ningún comcepto- le dijo Imdralis, el cual llevaba toda la noche raro haciendo algo bajo el arbol pero que nadie se preocupó en aberiguar- Tomad, este es mi simbolo de respeto y mi señal de eterno servicio, amistad y cariño- y le entregó a esdaleón su espada, está desde que matase a Tselerg no había sido vista por el ni por sus amigos y tampoco había puesto mucho interes en buscarla, pero la cual llevaba en el centro del mango de la espada llevaba una joya minuscula menor en tamaño que uña y de color azul.

Esdaleon miró raramente a Imdralis.

- Acercate a la joya y mirala con detenimiento- dijo Imdralis.

- Parece como si... tubiese un mundo dentro... como si...- Pronto cuando la tocó Esdaleon se sintió muy reconfortado, era una joya preciosa y él no sabía por qué había echo esto Imdralis, ni que le daría como agradecimiento.- Muchas gracias Imdralis, te juzgé mal al principio, eres noble por nacimiento, pero humilde y realmente bueno como persona. ¿Cómo te lo puedo agradecer?

- Dame un abrazo, solo eso, pues tu aceptación y que apartir de ahora me consideres un amigo en el que puedes contar para todo, es lo más importante e impresionante que me podrías dar- dijo Imdralis.

Dicho esto Imdralis y Esdaleon se abrazaron como hermanos. Luego Imdralis vió a Tuilere en el suelo, preparó, con un par de mantas gruesas que llevaba en su saco, una cama en el suelo bajo el arbol un poco reconfortante, y la tendió allí. Le miró fijamente, miró sus labios, quiso besarla, quiso tocar su pelo y que solo separasen sus ojos un par de centimetros, pero no... el no podía hacerlo era un hombre noble de alma y la respetó, no hizo nada de lo que deseaba hacer, cosas que claramente se reflejaban en su mirada.

Pero Tuilere no estaba dormida... no... solo se hacía la tal....


Última edición por Imdralis el Vie May 18, 2007 3:48 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Vie May 18, 2007 2:57 pm 
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Gwirdyon miró a Tuilere dormir y a Imdralis al lado de ella. Qué bonita estampa. Entonces se dio cuenta de que estaba tan absorta en sus preocupaciones que ni siquiera había caído en la cuenta del estado de sus compañeros. Imdralis se había visto acorralado por cinco orcos y había salido victorioso. El niño que conoció hacía años, aquel que jugaba a las batallas con sus compañeros de entrenamiento en Dol Amroth se había convertido en todo un guerrero, y había ayudado a que todos salvaran la vida. Gwirdyon se arrepintió de lo mal que se lo había hecho pasar mientras ella ocupaba aquel cargo político. Ahora lo miraba y veía en él a un joven instruido, culto, siempre preocupado por los demás, si hasta se había enamorado! y de Tuilere nada menos. ¡Cómo había pasado el tiempo, demasiado tiempo!

¿Y quién era realmente esa elfa de pelo negro que clavaba cada flecha con una precisión extraordinaria? ¿Dónde habría aprendido a disparar así? ¿Quién sería realmente? Después de ver a Tserleg no se lo pensó dos veces a la hora de dispararle. Estaba claro que no estaba en su bando. ¿Qué tenía esta mujer que le hacía desconfiar continuamente de ella a pesar de las muestras de lealtad y sinceridad que demostraba continuamente? El caso es que Gwirdyon deseaba conocer mejor a isilya, pero le asustaba saber demasiado de ella. Había estado hablando con ella por la tarde, y aún así no conseguía la suficiente confianza como para abrirle el corazón. Su lechuza ululó y se movió entre los árboles.

¿Y dónde estaba su fiel Esdaleon? Juró que pondría su vida en juego si era preciso para defenderle y casi lo había cumplido. Atrás quedaron las discusiones y luchas por el control del grupo. Lástima que Faramir no hubiera podido ver esta pelea. Hubiera estado orgulloso de él y del entrenamiento que le facilitó. Vió a Isilya curando los abundantes y grandes cortes que Esdaleon llevaba por todo el cuerpo. Le pareció ver también una tímida mirada de complicidad entre ellos dos. Gwirdyon los miró con nostalgia, en tiempos ella tuvo un gran amor, pero se lo arrebataron todo, y ya sólo le quedaba la pena en el corazón y un insoportable dolor en el brazo. Ni siquiera había tenido valor suficiente para enfrentarse cara a cara con quien se lo había infligido, y ahora ya estaba muerto y era demasiado tarde. Incluso muerto Tserleg había vuelto a hacerle daño.
Walo y Tuilere seguían riendo y disfrutando del momento. Parecía ser su filosofía de vida. Los envidió por unos segundos. Luego volvió a centrarse en sus pensamientos, esos que habían nacido tras la derrota de su perseguidor. Sabía que detrás de él mandarían a otro. Y esta vez podría ser peor.


- ¿En qué piensa, dama Gwirdyon? -había interrumpido sus pensamientos Imdralis.- Está aquí pero sólo en cuerpo, no en alma. ¿Qué duda embarga la serenidad de la que siempre ha hecho gala?
- Imdralis, descendiente de Amroth y Nimrodel, versado en innumerables ciencias y dotado de una gran sabiduría. Eru ha querido que nuestros destinos se crucen en este preciso momento. Llegaste desprevenidamente para ofrecernos tu ayuda, y hoy has puesto tu vida en peligro para defender unos ideales. ¿no puedes dormir? Ni siquiera al lado de tan bella dama encuentra tu cuerpo descanso? Generoso es tu corazón, ví el regalo que le hiciste a Esdaleon. Tiene mucho valor, teniendo en cuenta lo importante que era para tí esa espada. Aunque creo que Esdaleon debería devolvértela, o por lo menos prestártela por un tiempo, puesto que debes mejorar tu lucha si quieres seguir con vida, pues los peligros que a mi lado vas a encontrar no entienden de protocolos ni de normas educadas. Aprende todo lo que puedas de Esdaleon y de Tuilere. Y llegarás a ser un gran gobernante cuando tu hermano te necesite.
- ¿Por qué me dice eso? ¿No pasó ya el peligro con la muerte de esa bestia? -Preguntó Imdralis.
- Hasta ahora estaba tranquila porque sabía quién era mi perseguidor. Lo conocía y sabía de qué era capaz. Pero tras su muerte encargarán la nuestra a otro sicario más peligroso y sanguinario que él. No sabremos cuándo ni dónde lo encontraremos, pero debemos estar preparados.
- Si es vuestro deseo que aprenda del caballero Esdaleon y de mi bella dama Tuilere, así lo haré. -hizo una inclinación con la cabeza y se retiró a un lugar tranquilo. Sacó un librito minúsculo de su túnica y se dispuso a leerlo. La luz era muy escasa, por lo que en seguida lo cerró y volvió a su cama improvisada. Miró a Tuilere y le retiró unas hojas del pelo que le habían caído mientra dormía.
Esa misma tarde, Walo había estado recordando una y otra vez el momento en que le había clavado la espada a Tserleg en el cráneo y Esdaleon, Isilya y Tuilere se habían reído con él regocijándose por lo que consideraban su pequeño gran triunfo.
En ese momento, Esdaleon se percató de que Gwirdyon se encontraba sola y se acercó a ella.
- No lo has celebrado con nosotros.
- ¿Qué hay que celebrar? - Preguntó Gwirdyon en un tono muy serio.- Has ganado la primera batalla, pero la guerra sigue estando en pie. El tiempo corre en nuestra contra. Cada minuto que perdemos riéndonos y bebiendo, lo aprovechan en el sur para reagruparse y prepararse para la guerra. Y dentro de poco mandarán a otro a por nosotros. Son muy poderosos, y no se quedarán de brazos cruzados.
- Pero mírales. Por primera vez en muchos días están contentos y felices. no les fastidies este momento. Déjales disfrutar, fíjate como duermen. Al amanecer partiremos de nuevo.
- De acuerdo, pero no permitas que beban más. Debemos estar preparados para cualquier cosa en cualquier momento. - Gwirdyon miró a Esdaleon a los ojos- Tengo miedo, mucho más que antes.
Esdaleon se acercó a ella y la protegió entre sus brazos. Ella se dejó proteger.
- Disfrutemos nosotros también de este momento, aunque sólo dure unos segundos. -Le susurró Esdaleon al oído. La semielfa cerró los ojos y una gota se deslizó por su mejilla. Estaba empezando a llover.

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"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


Última edición por Gwirdyon el Vie May 18, 2007 10:03 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Vie May 18, 2007 5:42 pm 
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Registrado: Mié Mar 07, 2007 1:56 pm
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Ubicación: Aquí y allá
Esdaleon abrazó a Gwirdyon con energía pero con ternura, sentía lástima por ella solo con mirarle a los ojos, no estaba seguro de si era lo correcto abrazarla así después de todo pero no hizo nada por evitarlo ya que le reconfortaba infinitamente. Empezó a caer una por una lágrimas del cielo, gotas de agua cálidas y frescas a la vez aliviaron el escozor de los múltiples cortes del medioelfo, ambos se miraron y se produjo un silencio incómodo, a Esdal se le pasaron por la cabeza tantas cosas a la vez que no se llegó a enterar de ninguna, pero de repente una voz familiar hizo que ambos se soltaran rápidamente incomodados ante la idea de ser pillados.
- ¡ESDALEEOOOOON!. ESTOY MUY BORRACHO Y NO ESTAS HACIENDO NADA PARA IMPEDIRLO- Se oyó vocear a Walo que se acercaba dando tumbos.
- Será mejor que vallamos con los otros.- Dijo Gwirdyon bajando la mirada.
- Si, casi mejor.- Contestó él ruborizado da arriba abajo con una risita nerviosa al ver el estado del anciano.
Ambos se acercaron a Walo y le cogieron cada uno por un hombro para volver al grupo. Imdralis escribía probablemente otro de sus versos) mientras miraba a Tuilere que conversaba con Isilya mientras, mal disimuladamente trataba de poner poses sexis para su enamorado caballero. Tras la visión Walo empezó a partirse de risa y de pronto bomitó sobre el pobre Esdal que se quedó perplejo y asqueado.
- Gracias hombre, empezaba a preocuparme por el olor a fango.- Contestó Esdal irónico conteniendo su rabia.
- De nada hombre, tu sabes que yo aría cualquier cosa por ti.-
- Aprovecha la lluvia para darte un baño, no seas bobo.- Dijo Gwirdyon riéndose.
- Está bien, pero si quereis algo darme un silvido o algo, estaré algo ligero de ropa.- Contestó Esdal mientras se alejaba entre los arboles malhumorado y maldiciendo a Walo.

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Sea mi alma mi espada mi amor mi armadura y mi ira el viento que me empuja a la batalla


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NotaPublicado: Vie May 18, 2007 8:18 pm 
Señor de las Palabras
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Registrado: Jue Jul 15, 2004 11:02 am
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Ubicación: Detras de tí. Buuuuuu!!!
Esdaleon se encontraba bañándose, cuando de pronto oyó un fuerte grito.

Era Walo que chillaba junto a Isilya cuando Tuilere, en un alarde de caradurez, había plantado un beso en los labios a Imladris y le había robado lo que acababa de escribir sin que este se diera cuenta. Después de susurrarle unas palabras cariñosas al oído al perplejo caallero, volvió con sus dos amigos y les enseñó el papel.

- Qué es, que es...- preguntaba impaciente Isilya. La elfa lo desdobló y vieron asombrados que se trataba de un retrato de la elfa. Una gota que se coló entre las ojas del árbol donde se resguardaban cayó sobre el dibujo.

- que bonito...- susurraron a la vez.- que bien que dibujas.

Imladris se dio cuenta en ese instante del robo y se acercó confuso a pedirlo. TUilere al verlo acercarse se diómedia vuelta y chilló escandalizada:

- Por Eru! Eldareon!!! Cúbrete con algo!!! Eru santo!!!

Isilya se dio media vuelta tambien y lo vio y chilló a su vez.

Esdaleon se tapó con las manos como pudo y corrió donde estaba su ropa.

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NotaPublicado: Sab May 19, 2007 4:33 pm 
Maestro Narrador
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Registrado: Jue Jun 29, 2006 4:21 pm
Mensajes: 274
Ubicación: Orilla este del Lago Evendim
Esdaleon se tapó con las manos como pudo y corrió donde estaba su ropa.

- ¡Maldita elfa! ¡Siempre estás haciendo de las tuyas!- se quejó Esdaleon mientras se vestía detrás de unos matorrales.
La oscuridad de la noche y la fina cortina de lluvia, había evitado un desnudo integral por parte del guerrero, por suerte para él, aunque para decepción de más de una fémina que se quedaron con las ganas.

- ¡Qué traviesa eres, dama Tuliere!- dijo Imdralis quitándole con delicadeza el dibujo de sus manos.
- ¿Traviesa? ¡Está loca de atar!- dijo de nuevo Esdaleon mientras salía de los matorrales ajustándose el cinturón.
Tuliere se limitó a guiñarle un ojo a Imdralis y a sentarse en una roca, entre Walo e Isilya.

Poco a poco los ánimos se fueron calmando, las carcajadas dieron paso a risitas en voz baja, y los chistes y las bromas se tornaron en cuchicheos y leves susurros; tanto fue así que al cabo de media hora el grupo estaba sumido en un incómodo silencio.
Era noche cerrada y las nubes tapaban la poca luz que proyectaba la luna. No había parado de llover, y no parecía que lo fuera a hacer en toda la noche.

El grupo permanecía sentado debajo de un árbol; estaban calados hasta los huesos y ninguno hablaba. Unos miraban al cielo preguntándose cuando escamparía, otros miraban al suelo resignados, pero todos tenían la misma cara de crispación y desánimo. Walo rompió el silencio.


-Achííííss!! - el estornudo del viejo fue tan exagerado que todo el grupo se removió.
- ¿Estás bien? – le preguntó Gwirdyon preocupada.
- Pues no, la verdad es que no. Yo ya no tengo edad para estar así a la intemperie con la ropa mojada y a no se cuantas millas de un lugar decente, con lo bien que estaría ahora en el Poney bebiéndome una pinta junto al fuego y cantand..
- Vale, vale, Walo amigo, de nada sirve lamentarse, todos estamos cansados, aunque entiendo que tú lo estés llevando mucho peor- intentó consolarle Esdaleon- ¡escuchadme todos!- dijo poniéndose de pie- por lo que veo nadie es capaz de conciliar el sueño y yo por mi parte estoy cansado de esperar aquí sin hacer nada.-
- ¿Y qué propone Esdaleon?- preguntó Imdralis.
- Pues que prosigamos el camino, escucha Gwirdyon- dijo volviéndose hacia la semielfa- Tselerg murió hace unas cuatro horas escasas, y si bien es cierto que no debemos de bajar la guardia, al menos aprovechemos esta situación. No se cuanto tardará el enemigo en saber la muerte de Tselerg y en enviar a más sicarios pero al menos debemos aprovechar estas horas de incertidumbre y movernos de aquí cuanto antes.-
- Pues tienes toda la razón- dijo Gwirdyon poniéndose de pie de un salto- ahora contamos con algo de ventaja y no podemos desperdiciarla, ¡vamos levantaos, debemos de llegar cuanto antes a Isengard!

“¡Desde luego! ¡Y una vez allí creo me encerraré en la Torre de Orthanc para siempre!, o mejor aún, os encerrare a vosotros y me tragaré la llave!” pensó Isilya resignada, que había decidido tomarse todo esto con humor.

- Estamos a dos días a pie de Isengard.- dijo Imdralis, una vez que el grupo se había incorporado al camino.
- Muy bien, pues pongámonos en marcha cuanto antes- le contestó Esdaleon- Esta noche adelantaremos todo lo que podamos.

Y el grupo comenzó a caminar en silencio perdiéndose en la noche lluviosa.

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NotaPublicado: Sab May 19, 2007 10:23 pm 
Arquero del Rey
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Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
-Uno, dos, tres, cuatro,… -Enumanus iba contando los cadáveres de los orcos conforme se iba acercando al lugar de la lucha.
Llevaba más de un día y una noche buscando el rastro del grupo, el hecho de que abandonaran la carreta había dificultado el poder seguirlos y tuvo que ir explorando una a una las posibles rutas que habrían tomado.
Permaneció inmóbil observando el claro frente al lago, ante él una docena de orcos yacían dispersos pasto de los carroñeros, algunos cosidos a flechazos, otros con claras heridas de espada.
-No tuvieron ninguna oportunidad, sin duda menospreciaron a su adversario y eso les llevó a la derrota. Pensó.
Allí de pie, envuelto en su túnica negray apoyado en su arco largo, Enumanus parecía mucho más alto de lo que era. Un carcaj lleno de flechas le colgaba en bandolera sobre el hombro izquierdo, sobre el derecho una pequeña mochila abultaba bajo su capa. Su cota de cuero teñido de negro, embutía un cuerpo atlético para sus años, entornó los ojos y repasó el horizonte con la mirada. Entonces lo vió.
Supo que era él en cuanto descubrió la enorme figura sobre el lodo, caminó despacio entre los muertos. Su corazón se aceleró a la vez que la garganta se le secaba.. Sí, era Tserleg.

Lejos de allí en aquel instante, Walo rebuscaba en el interior de la mochila de Gwirdyon. El sol apuntaba a mediodía y el resto del grupo dormía plácidamente. Habían caminado toda la noche bajo la lluvía hasta encontrar una pequeña torre, estaba en ruinas pero era suficiente para protegerlos del agua que caía sin cesar.
Estaban tan agotados que ni siquiera se plantearon que alguien hiciera la guardia.
-Con este tiempo no creo que nadie nos persiga – dijo Esdaleon- además Tserleg ya está criando malvas.
Todos asintieron y se dejaron caer extenuados entre las cuatro paredes que les servían de refugio.
Llevaban cinco horas durmiendo profundamente, Walo seguiría durmiendo sino fuera por la irremediable necesidad de llevarse algo de beber a su estomago.
-Me pareció ver una botellita el otro día…- empezó sin darse cuenta a vaciar la mochila y desparramarlo todo alrededor.
Imdralis se revolvió para quitarse de encima el brazo de Tuliere, abrió los ojos un segundo para volver a cerrarlos.
Se revolvió de nuevo para coger una buena postura y entonces abrió los ojos.
-Walo, que demonios haces. Susurró.

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Cada brazo tiene su arco,
cada arco tiene su flecha.


Última edición por enumanus el Dom Sep 09, 2007 3:17 pm, editado 1 vez en total

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