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Nuevo tema Responder al tema  [ 47 mensajes ] 
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 Asunto: Maneras de vivir
NotaPublicado: Mié Feb 13, 2008 12:33 am 
Arquero del Rey
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Ubicación: Girona
No había dia en que Anskari no volviera magullado a casa, si no era el labio partido era un ojo morado, un arañazo, un corte... ,incluso una vez apareció frente a la puerta con un profundo tajo en la cabeza - me han dado con un palo mamá - dijo sin inmutarse mientras la sangre se deslizaba por la mitad de su cara.
Derehnia, su madre, al principio se desesperaba y se pasaba dia tras dia con el corazón en vilo mientras se ocupaba del pequeño huerto que les daba para comer. Siempre pendiente del regreso de su querido hijo.
Ahora después de soportar casi tres años los "accidentes" que sufria Anskari, lo miraba con resignación y atendía sus heridas en silencio. - soy un heroe - le susurró un dia, como si le confesara un secreto.
Y estaba convencido de serlo. De hecho ese era el motivo de que practicamente todos los crios del poblado se ensañaran con él. No porque buscara problemas, sino porque acudia siempre donde los había.
Una oscura noche tiempo atrás consiguió hacerse con la espada de su difunto padre y se autoproclamó defensor de la justicia y de los débiles para después devolverla al arcón donde se guardaba junto con la cota de cuero, las botas y demás pertenencias de su progenitor. - un dia esto será tuyo - le dijo su madre mientras le acariciaba el pelo.
Y así Anskari, un chico de apenas diez años, moreno y delgaducho con ojos vivaces y amplia sonrisa, se enfrentaba con cualquiera que estuviera haciendo alguna fechoria, tuviera la edad que tuviera.

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Cada brazo tiene su arco,
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NotaPublicado: Dom Feb 17, 2008 3:04 pm 
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Registrado: Jue Ene 31, 2008 6:40 pm
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Ubicación: En Bree...si hay brumas...
No muy lejos de donde vivían Anskari y Derehnia habitaban ,en unas desvencijadas cabañas unas 3 familias de enanos, que cansados de las Minas, y con la falta de una pierna alguno, se habian establecido en el poblado. Procuraban no llamar la atención, evitaban todo contacto posible con los habitantes, pero los 4 niños que había, sí jugaban, o se peleaban con Anskari, sobre todo Angrim, que le azuzaba algunas veces provocándole cuando le espiaba mientras jugaba con su espada, aunque le admiraba, muy en el fondo, cosa que jamás aceptaria...de momento.
.-Este es el dia.- pensó mientras se ocultaba entre unos arbustos, desde donde veía todo lo que el niño hacia .-Ahora vremos cómo te defiendes.- Angrím recordaba las veces que Anskari evitó que algún que otro caballo saliera espantado por los golpes que le daba , o cuando tendia una cuerda para que al paso de algunas mujeres, estas cayeran al suelo...escapando los 4 enanos riéndose a carcajadas, perseguidos por él, para llegar a casa, y recibir una reprimenda de sus padres, cosa que le sentaba peor que si se hubies peleado...y hubiese perdido, como siempre...hasta hoy...

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Tyelpëa Taurenna


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NotaPublicado: Mié Feb 27, 2008 12:01 am 
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Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
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Ubicación: Girona
Esperó a que se acercara y cuando Anskari estaba junto a los matorrales, Angrim saltó apareciendo de repente frente a él.
- Bonita espada. - le dijo.
El crio retrocedió un paso para blandirla amenazadoramente. Conocía de sobras a Angrim, le había perseguido más de una vez hasta su poblado y tambien casi siempre acababa vapuleado por él con la ayuda de sus amigos.
-¿Donde están los demás? – preguntó - No os tengo miedo.
El enano se encogió de hombros – por ahí, he venido solo.
Señaló con el dedo a lo lejos con cierta desgana para después dirigir su atención al pequeño elfo que siempre le fastidiaba sus planes.

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NotaPublicado: Vie Feb 29, 2008 9:14 pm 
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Registrado: Jue Ene 31, 2008 6:40 pm
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Ubicación: En Bree...si hay brumas...
Angrim no quitaba los ojos de la espada que blandia Anskari, esperando el momento oportuno, y quitarsela, aunque solo sería para devolverle las que le debia..-trataba de pensar cómo .-

.- Hoy estoy solo, no los esperes.- ...esto...qué haces??? vas a partir a algún sitio, a luchar, y estás entrenando???.- comentó en tono jocoso , tratando de desviar la atención del elfo, sin apenas mirarle, caminando con despreocupados ademanes. Queria despistarle. Aunque este de momento no se fiaba, y le seguia, sin dejar de mirarle, aferrando su espada con fuerza.

.-Ahora que estamos solos podríamos medirnos, creo que te ganaria.- Angrim tendió el cebo, esperando que Anskari aceptara, era pequeño, pero su fuerza superaba la media de los niños de la aldea. Sabía este siempre era más suspicaz, le desmontaba muchas jugarretas, y ahora no veía manera de alejarle de su espada.

Se oyeron cascos a lo lejos, ambos miraron...

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Tyelpëa Taurenna


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NotaPublicado: Jue Mar 13, 2008 2:15 pm 
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Entonces oyeron cascos a lo lejos, ambos miraron para ver como un grupo de cinco jinetes se acercaba al paso por el camino que salía del bosque.
Solo su aspecto ya intimidaba. La cota de malla que aparecía entre sus oscuras ropas y grises capas, desprendía reflejos rojizos y amarillentos bajo el sol del atardecer al igual que sus cascos. Las botas polvorientas y los bajos embarrados de sus capas daban a entender que llevaban recorrido un largo viaje.
Los dos crios se quedaron mirándolos con curiosidad conforme se acercaban, hasta que a Angrim le cambió de repente la expresión de su rostro. En uno de los caballos colgaba un escudo circular totalmente negro con una pezuña de oso sobre una serpiente pintados en oro. Agarró a Anskari por el brazo izquierdo y lo arrastró con él.
¡Vamonos! Corre, hay que esconderse. – casi gritó.
El pequeño elfo de un manotazo se zafó del enano - Yo no tengo miedo – y clavó su espada frente a sus pies esperando a que la extraña compañía pasara junto a él.
Serás idiota – contestó Angrim agarrándolo de la cintura y cargándoselo en los hombros para, dando tumbos llegar hasta la maleza.
¡Espera! – gritó – mi espada.
Anskari empezó a patear y revolverse al ver que su espada había quedado metros atrás clavada en el suelo hasta hacer caer a los dos.
Los jinetes ajenos a los dos niños pasaron frente a ellos sin hacerles el menor caso.
- ¡Mi espadaaaa! – volvió a gritar Anskari mientras se levantaba.
Uno de los jinetes se detuvo entonces y inclinándose hasta casi caer de su caballo cogió la espada por el puño y la observó detenidamente. El pequeño elfo corría ya hacía él mientras Angrim visiblemente horrorizado saltaba al interior del bosque si parar de correr.
- ¿Es tuya esta espada? – preguntó el jinete con curiosidad, al doblarse hacía delante el cabello largo y negro se deslizo por sus hombros medio tapandole la cara.
- Sí. – contestó desafiante.
El guerrero la alzó para que sus cuatro compañeros pudieran verla.
- Tus padres deben ser muy generosos o muy estupìdos para dejarte tener una espada como esta.
Los demás rieron socarronamente.
Mi padre murió y me dejó su espada, ¿vas a dármela o no?
Al oir como las risas aumentaban Anskari se agachó y cogió una piedra que apenas le cabia en la mano.
¿Qué vas a hacer con eso? – preguntó el jinete entre risas. Tuvo el tiempo justo de apartarse cuando la piedra voló hacia su rostro.
- Esta bien - dijo mientras saltaba de su caballo.
Anskari hizo ademán de escapar pero continuó de pie, el guerrero se acercó apuntándole con la espada con aire amenazador.
-Deberías salir corriendo – dijo.
-No hasta que me des la espada – alcanzó a decir el pequeño elfo antes de que el desconocido le agarrara por la muñeca y y lo apretujara de espaldas contra su pecho.
- Traed un hacha, vamos a darle una lección al maldito crio.
Ante las risas de sus hombres lo arrastró hasta el tronco de un árbol caido soportando las patadas, manotazos y gritos de Anskari. Lo lanzó al suelo a un lado del tronco y pasando sobre él sin soltarlo se colocó al otro lado dejando el brazo tendido encima del tronco. Levantó su pierna y colocó su bota sobre el hombro estirando para mantenerlo inmovil.
Dos de los hombres observaban desde sus monturas mientras otros dos se acercaban a pie, uno de ellos blandia un enorme hacha de dos filos.
Anskari empezó a gritar presa del pánico – Vamos date prisa, me estoy quedando sordo – dijo el que lo sujetaba haciendo muecas.
Alzó el hacha sobre su cabeza bajo los gritos desesperados del pequeño que, cerrando los ojos intentaba soltar su brazo.
Hasta que el hacha bajó dando un golpe seco en la madera. Los gritos se convirtieron en un largo murmullo, casi un sollozo, cuando al abrir los ojos vió el hacha clavado a pocos centimetros de su brazo. Entonces el extraño lo soltó.
-Escúchame jovencito, de la valentía a la imprudencia solo hay un paso. Ten por seguro que te hubiera matado si no fuera por la… - Entonces una voz de mujer interrumpió la reprimenda – Veo que aún sigues asustando niños, Cendrum de Montenegro.
Todos se volvieron hacia el bosque de donde procedía la voz. Una figura femenina apareció de entre la maleza.
-¡Mamá! – gritó Anskari echando a correr hacia ella.
Cendrum se irguió lentamente sin dejar de mirarla. Se quitó el casco y se apartó los cabellos que le cubrían el rostro con la mano.
-¿Derehnia? – preguntó – Hace mucho tiempo… - la elfa volvió a interrumpirle.
- ¡Diez años! No lo suficientes para olvidar tu desagradable voz.
Cendrum levantó las palmas de las manos encogiendose de hombros y volviendose hacia sus hombres.
-No opinabas lo mismo entonces.

Lejos de allí Angrim abria la puerta de su cabaña, tenía el rostro desencajado por el cansancio y las lágrimas aún caían por sus mejillas.
- Están aquí padre, el oso y la serpiente... – alcanzó a decir para caer agotado.

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NotaPublicado: Sab Mar 15, 2008 11:08 am 
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Registrado: Jue Ene 31, 2008 6:40 pm
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Ubicación: En Bree...si hay brumas...
Sus padres se miraron. Una chispa de odio cruzó la mirada de ambos. .-Está bien Angrim, no saben que estamos aquí, no te preocupes tanto.- le contestó su padre , revolviendo su encrespado pelo.- tratando de darle confianza. No esperó mucho más a descansar, la rabia y la impotencia eran más fuertes que él mismo. Cogió de la mesa unos trozos de pan, algunas manzanas, las guardó en su pequeña bolsa, escogió un hacha de hoja doble, una daga, casi mayor que él, y volvió sobre sus pasos, sabía que sus padres eran unos supervivientes, debía ayudar al humano, aunque no fueran amigos.
Aprovechando que ellos comentaban la situación, y evaluaban cómo actuar, sin percatarse de él, salió al camino, echando a correr en busca de Anskari, reclutando de paso a algún chico más, que solo se unían por curiosidad, no por ganas de enfrentarse a ellos, cosa que Angrim, ofuscado no veía.
.-Espero que no le hayan hecho nada...son capaces....-cerraba sus pequeños puños con tal fuerza que sus venas parecian explotarle.-
Oyó hablar a la humana, y oculto tras un arbusto, esperó dispuesto a saltar en cualquier momento...

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Tyelpëa Taurenna


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NotaPublicado: Sab Mar 15, 2008 7:59 pm 
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Registrado: Mié Feb 27, 2008 11:51 pm
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Ubicación: El Norte
El sol comenzaba a descender tras las montañas que cercaban el valle, tiñendo de anaranjado las escasas nubes que se veían en el cielo y anunciando que el crepúsculo no tardaría en llegar.
Anskari estaba de pie junto a su madre, con temor y rabia a la vez, dispuesto a defenderla si era necesario, cuando escuchó un leve chasquido a sus espaldas. Los mayores no le prestaron atención, pues la tensión que había entre ellos les impedía atender a nada más.
Miró disimuladamente y alcanzó a distinguir un trozo de tela amarilla, en la que reconoció la casaca de Angrim, sobre la que había sido transportado hacía un rato. Le reconfortó que su nuevo ¿amigo? estuviese ahí, pero le hizo una leve seña con la mano para que no se moviera. Si era necesaria, su ayuda sería inestimable, pero de momento su madre parecía tener la situación bajo control y él quería que siguiesen hablando, porque se daba cuenta de que aquella conversación podía ser muy intersante.

Derehnia miraba a Cendrum muy erguida, sin demostrar ningún temor, pero sí un sentimiento que se adivinaba intenso y no muy agradable.

-¿Debería creer que es la casualidad la que os trae por aquí precisamente ahora? Preferiría que fuese así, pero creo que ya no soy tan inocente como antes...

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NotaPublicado: Lun Mar 17, 2008 12:08 am 
Arquero del Rey
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Ubicación: Girona
- En parte estás en lo cierto – contestó Cendrum – tenemos una misión que cumplir… – observó a la elfa en silencio esperando su reacción - … pero no tiene nada que ver contigo. A decir verdad ni siquiera sabia que estabas por estas tierras.
- No digas más, no me importa qué te ha traido hasta aquí. Devuélveme la espada y sigue tu camino.
Cendrum sonrió, sus hombres habían subido a sus caballos y le esperaban tras él impacientes para seguir su camino.
- Antes quiero hablar contigo…, a solas.
Derehnion no ocultó un gesto de preocupación al oir esas palabras. Apretó con fuerza los hombros de su hijo y se agachó para mirarle a los ojos.
- Espérame aquí y no te muevas por nada, ¿entendido?, yo estaré bien. Sobretodo no hagas ninguna tontería.
Anskari asintió en silencio para ver como su madre se alejaba siguiendo los pasos de Cendrum para detenerse a una decena de metros del grupo. -¿De que pueden estar hablando? – se preguntaba.
La oscuridad empezaba a adueñarse del lugar y la imagen de su madre y el desconocido guerrero empezaba a confundirse en las sombras.
- Ha crecido mucho … - empezó a decir Cendrum - …le habría matado si no hubiera reconocido la espada. – Derehnion escuchaba sin decir nada. - ¿Cuál es su nombre?
- Anskari, como su padre.
Cendrum cerró los ojos como si aquel nombre le infligiera un enorme dolor, a simple vista nadie diría que era un medio elfo, sin duda la parte humana se imponía a la elfica. Su cuerpo corpulento, su rostro curtido por el paso de los años y los modales que mostraba no tenían nada que ver con el pueblo de las estrellas.
-¿Le has hablado de mi? Quiero decir, ¿sabe que tiene un tio?
- Eres el hermanastro de mi difunto esposo, fruto del abuso de su madre por un humano. Crecisteis juntos para desaparecer después de su muerte. ¿Por qué debería haberle dicho nada?
- Me enteré años depués de la muerte de tu esposo, ¿de qué murio?¿a manos de algún engendro del mal?
El ruido de una sonora bofetada hizo volver la atención de los allí presentes hacia la pareja que conversaba a lo lejos.
- ¿Tú me lo preguntas? ¿Tan necio eres? – Derehnion estaba fuera de si – Murió poco a poco consumiendose su vida, pues no podía soportar la enorme perdida de su madre y la de su amado hermanastro.
Cendrum cayó de rodillas con su mano izquierda aún en la mejilla.
-¿De tristeza dices? Nunca crei que … - la espada de Anskari empezó a temblarle en su diestra hasta que la soltó dejándola caer sobre la oscura hierba – yo…, sabes que debía marcharme…, no podía soportar… - calló mordiendose los labios y alzó la mirada para observarla.
Antes de que Derehnion le escupiera creyó ver un pequeño brillo en sus ojos.
-¡Malnacido! – le susurró al agacharse para recoger la espada.
Se levantó y empezó a caminar orgullosa hacia su hijo dejando a Cendrum postrado en el suelo ante la mirada perpleja de sus hombres.
- Anskari, vamos a casa – alcanzó a decir con un leve temblor de voz.

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NotaPublicado: Mar Mar 18, 2008 7:05 pm 
Señor de las Palabras
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Registrado: Mié Feb 27, 2008 11:51 pm
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Ubicación: El Norte
Mientras los veía alejarse, su mirada se clavó en la figura del muchacho, tan parecido a su padre y a él mismo muchos años atrás. A su mente acudieron imágenes felices y lejanas de juegos, risas y aventuras bajo el sol y las estrellas, complicidades, descubrimientos...
Una voz le sacó bruscamente de su abstracción.
-Señor, está oscureciendo y debemos buscar dónde pasar la noche, aunque no creo que encontremos ninguna posada por aquí. Estas tierras parecen bastante descuidadas.
-No Dorum. Será mejor buscar un lugar discreto y apartado para acampar. Prefiero que pasemos lo más inadvertidos posible, aunque este encuentro no ayude mucho a eso.
Montó en su caballo y dirigió a los hombres bordeando el bosque hacia unas rocas que sobresalían sobre los árboles, alejadas del camino. Debía planear muy bien sus próximos movimientos.

Angrim los observaba alejarse desde los arbustos. Los chicos que habían venido con él le dejaron solo hacía ya bastante rato, al ver que había demasiadas armas en aquella reunión y sin muchas ganas de enfadar a aquellos hombres grandes y de rostro feroz. Al fin y al cabo, a ellos el emblema del escudo no les decía nada, para su suerte.
Sabía bien a dónde se encaminaban los jinetes, él conocía el lugar pues había jugado muchas veces entre aquellas peñas. Quizá su amigo el elfo se animase a participar en una expedición nocturna, así que dio media vuelta y entró en la arboleda

Delante de él, Derehnion y Anskari caminaban en silencio. El chico notaba que ella prefería callar, por lo que decidió dejar sus abundantes preguntas para más tarde, cuando estuviesen protegidos por las paredes y el fuego del hogar. Ella le apretaba la mano con fuerza, pero sus pensamientos estaban muy lejos de allí en la distancia y en el tiempo, en una población de construcciones hermosas y gentes alegres, en fiestas de verano junto a las hogueras, en dos jóvenes apuestos y felices...
De pronto, su hijo se detuvo.
-He oido algo-dijo en voz baja, intentando distinguir entre las sombras a quien había hecho el ruido.
El pulso de Derehnion se aceleró, por un momento, temió y deseo que Cendrum les hubiese seguido.

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NotaPublicado: Mar Mar 18, 2008 8:41 pm 
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Registrado: Jue Ene 31, 2008 6:40 pm
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Ubicación: En Bree...si hay brumas...
Cuando Angrim escuchó tambien el chasquido de una rama al romperse apuró sus pasos para llegar al niño, y amparado en la sombras musitarle que no estaban solos. En la penumbra se alejó, dejando a un ya sobresaltado Anskari, que cofiando en su madre se preguntaba qué pasaría ahora..- en buena hora cogí la espada hoy, debería estar peleando como todos los dias...y madre???...qué pasará??? .- se reprochaba, aguantando las lágrimas de rabia e impotencia.-

Cendrum envió dos hombres a la última cabaña que encontró en el pequeño poblado, allí vieron una buena hogera aún templada, con una mesa descolocada, los útiles de cocina, las ollas, platos, y alguna cuchara de buena madera desparramados.- Estos se han ido no hace mucho, y por su tamaño juraria que son "enanos".- comentó el más joven, con una risotada.- No estoy para aguantar mucho más, un poco de paja, y algo para echar al buche, es cuanto quiero por hoy... mañana nos espera algo peor .-fue la respuesta de su compañero.- Ambos recogieron lo comestible que habia, colocándose para dormir, sin saber que estaban vigilados por dos caras...
En el sendero mientras tanto, Cendrum seguia los pasos de madre e hijo. Deseaba hablar con ella.- He de saber donde viven, solo eso.- Se justificaba.- Atravesaba unos árboles tupidos, con ramas bajas, que apartaba a manotazos, cuando su cuello notó algo afilado y frio... De esta no escapas.- exclamó una grave voz en su oido.-

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Tyelpëa Taurenna


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NotaPublicado: Jue Mar 20, 2008 12:34 am 
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Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
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Ubicación: Girona
Sirildian era un joven elfo que malvivia en el poblado con lo que conseguía sacar cantando y tocando en la pequeña taverna del lugar, aunque, de cuando en cuando hacía algun trabajillo si lo recaudado no era suficiente para pagarse una cena acompañada de una buena cerveza.
La gente del lugar lo apreciaba por su contagiosa alegria pero intentaban mantener su bolsa lo más lejos posible de sus manos. Aún así, nadie le deseaba ningún mal, e incluso hacian broma cuando creian haber perdido algo de valor.
Como cada noche desde que la conoció, Sirildian rondaba la casa de Derehnion, pasaba horas y horas inventandose letras para sus canciones a la espera de poderla ver de nuevo. Pues, estaba locamente enamorado de la elfa.
Incapaz de confesarle sus sentimientos, se deleitaba viéndola a escondidas. Sus movimientos, su expresión, su voz…, le dejaban como hipnotizado, para después reprocharse una y otra vez su cobardía. Tan grande era pues, el temor de ser rechazado.
Aquel atardecer se dirigía hacia la cabaña de su amada cuando la vio subir junto a su hijo por el camino del bosque. Sintiendose descubierto se ocultó antes de se visto y esperó a que pasaran de largo. Entonces la fortuna hizo que descubriera a aquel hombre que la seguía, por la manera de moverse dedujo que sus inenciones no eran de fiar, así que armado del valor de quien espera una grata recompensa se dispuso a sorprender a aquel rufian.
Cuando lo tuvo a su alcance saltó tras él y le colocó el pequeño cuchillo que usaba para cortar la fruta, justo debajo del gaznate. Una sonrisa se le dibujó en la cara al imaginarse la gratitud de Derehnion al verse salvada por él, al fin sería digno de merecer su amor.
Tan ensimismado estaba en sus pensamientos que apenas reaccionó cuando el desconocido le dio un codazo mientras le agarraba la mano en que sujetaba el cuchillo para retocersela, se volvió entonces arrebatándole el arma y haciendolo caer al suelo le clavó su propio cuchillo en la garganta antes que pudiera decir nada.
-No estoy para tonterias – se dijo a si mismo Cendrum. Levantó la vista para ver a Derehnion y Anskari a lo lejos y continuó siguiendolos.
Sirildian tardó unos segundos en morir, allí sobre la hierba, bajo los árboles, reia para sus adentros sobre lo absurdo de sus actos. Tan cobarde para expresar sus sentimientos y tan valiente para morir por ellos.
A pocos metros de él, Angrim, apenas podía moverse horrorizado como estaba, lo había visto todo.

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NotaPublicado: Jue Mar 20, 2008 11:34 pm 
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No conocía demasiado a Sirildian, ya que sus caminos nunca se habían cruzado, al menos hasta aquel desafortunado momento, pero su muerte le había dejado petrificado. Se debatía entre regresar a casa y avisar a sus padres de que los acontecimientos iban de mal en peor o correr para alcanzar a Anskari antes de que aquel individuo les pudiese hacer algún daño, ya no había duda de que era capaz de cualquier cosa. El conocía el bosque mejor y podía llegar a la casa antes que él.
Por fin se decidió a seguir, pero antes se arrodilló un momento junto a Sirildian, sólo para comprobar que no respiraba y, sin querer, mancharse las manos con la sangre pegajosa que había escapado por la herida de su cuello. Se limpió apresuradamente en unas hierbas cercanas con un gesto de repugnancia y espanto en el rostro y se puso en camino, intentando producir el menor ruido posible a la mayor velocidad posible, como sólo un enano sabe hacer.

Era ya totalmente de noche cuando Anskari y su madre llegaron a casa. Encendieron unas lámparas, aún en silencio, pero el muchacho no pudo aguantar más.
-¿Le conoces?
Derehnion se sentó con una expresión cansada en el bello rostro. Tardó unos momentos en responder y su hijo mientras tanto tomó asiento junto a ella.
-No creí que nos encontraría, ni él ni nadie en realidad, pero debí suponer que el Destino tiene sus propias leyes.
-¿Y conocía a mi padre?
-Sí, le conocía muy bien, mejor que yo, creo.-hizo una pausa, como intentando encontrar las palabras exactas- Cuando les vi por primera vez, eran unos jóvenes alegres y valerosos que disfrutaban de la vida...
En ese momento, unos golpes suaves y apresurados, casi como un roce, se escucharon en la ventana de atrás. De no haber coincidido con una pausa del relato ni siquiera les hubiesen prestado atención.
Anskari se levantó y se acercó despacio. La luna aún no había salido y le costó trabajo reconocer el capuchón de Angrim bajo la luz de las escasas estrellas. Abrió y el enano saltó dentro resoplando y con restos de sangre en las manos. Desde luego, no era una visita muy tranquilizadora.

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NotaPublicado: Vie Mar 21, 2008 4:50 pm 
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.- Alguien os ha seguido...y le ha mata...le ha...lo mató...ese lo ha vuelto a hacer...LO HA MATADO !!!!...y no tarda...no tardará... .- Resoplaba más que hablaba Angrim al entrar como una exhalación en casa del chico, mirándolos a ambos, tratando de avisarles, pero no hacían nada, solo le miraban sin acertar a entender lo que les decia.- Debéis iros...os matará también!!! no os dais cuenta ?? .- les encomió a moverse, pero seguían atónitos.-
.- Cálmate y cuenta despacio qué pasó, porqué tus ropas, y tus manos están manchadas de sangre.- Le calmó Derehnion, sentándole y poniendo delante de él un vaso con leche fría.
.- Nos seguías, verdad ???.- preguntó Anskari.- El enano asintió, metiendo casi su cabeza en el vaso, para que no se viera su turbación.- Solo trataba de saber que estabas bien, y de avisaros.- murmuró aún cabizbajo.- debéis iros...os matará..seguro, como mató al bardo ese que canta siempre en la taberna, de él es la sangre....-les pidió ya calmado, casi llorando.-
Madre e hijo se miraron incrédulos, justo entonces escucharon unos cascos de caballo, y fuertes golpes en la puerta. Esta se abrió, dejando ver a Cendrum.
Angrim ya no estaba sentado...

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NotaPublicado: Vie Mar 28, 2008 2:39 pm 
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Ubicación: Girona
Angrim ya no estaba sentado, al oir los golpes se deslizó bajo la mesa y a cuatro patas se dirigió hasta una pesada cortina que hacía de puerta entrando en la habitación de Anskari. Allí, oculto en la oscuridad espiaba por la rendija que quedaba abierta entre el marco y el trozo de tela.
-¿Esta es tu casa? – preguntó el recien llegado. Desde la entrada se veia una amplia estancia, dos aberturas a la derecha y otra a la izquierda con cortinas como puertas debian dar a las habitaciones y la cocina, en el centro una mesa redonda de madera con cuatro sillas y unos pocos muebles más le daban el aspecto de un hogar humilde bordeando la pobreza. Tan solo el fuego de la chimenea alcanzaba a dar un poco de color a las grisaceas paredes.
Derehnion sujetó a su hijo sin saber que contestar. Si era cierto lo que acababa de decir Angrim, podía esperar cualquier cosa de aquel semielfo aunque lo conociera desde hace tiempo.
El ruido de cascos de caballo se hizo cada vez más fuerte a espaldas de Cendrum para callar de repente. A la vez que la sombra de un jinete a la luz de la luna se detuvo frente a la casa, llevaba otro caballo agarrado por las riendas y parecía sobradamente exhaltado.
- ¡Señor! – gritó – Dorum a encontrado algo, cerca de aquí.
Cendrum levantó su mano sin volverse, indicando que lo había oido. Miró a Derehnión como si no la conociera - ¿Así piensas criar a tu hijo, en la miseria?¿Dónde está toda la fortuna de Anskari?
EL jinete habia descabalgado y ya estaba a espaldas de Cendrum, le puso la mano sobre el hombro derecho – Debemos irnos…, es la cabaña del enano - le susurró lo suficiente alto para que los demás le oyeran escepto Angrim que permanecía oculto.
Se volvió sin decir palabra y corrieron hacia sus caballos para desaparecer en la noche.

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NotaPublicado: Vie Mar 28, 2008 7:18 pm 
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Derehnión roja de ira y despecho cerró de un seco golpe la puerta, lo que hizo reaccionar a su hijo .-Madre van por los padres....- calló al darse cuenta que su amigo seguia en la casa, esperaba que en su pequeña alcoba, y que no hubiese escuchado nada. .-Los padres de...?? .-saltó el enano saliendo de su escondite tras la tela.- esa parte no la he oido bien.- Anskari intentó hablar, pero sus palabras no salian, buscó la complicidad de su madre, poniendo cara de la pena que realmente sentía por él...

Cendrum rabiaba .- Cómo se atreve a criar a su hijo en ese cuchitril...ni un mísero...si su padre estuviese... .- Llegando a la pequeña cabaña recordó haber oido algo de el enano, no tendría la maldita suerte de encontrase otra vez con ese enano...NO, tanta casualidad no es posible.- Sacudió la cabeza , espantando un mal presagio.- no pensaré como una charlatana ociosa, seguro que es algún pariente, él no será, seguro!!!.- Desmontó y abriendo la puerta de la pequeña cabaña entró en la diminuta cocina. La alacena confirmó que los Grinmel estuvieron allí.
Apretó los puños..- aquí los espero...

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NotaPublicado: Dom Mar 30, 2008 8:34 pm 
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Pero por mucho que esperara, los enanos no tenían intención de volver a la casa. Precavidos como eran y sabiendo que álgún día quizá intentaran encontrarles, tuvieron buen cuidado de construir su cabaña sobre un terreno en el que se abrían unos túneles naturales y poco profundos. Así, cuando escucharon hombres y caballos merodeando alrededor, corrieron la portezuela disimulada en la parte inferior de la pared trasera y se deslizaron al interior del pasadizo, cerrando tras ellos la trampilla, que quedaba totalmente invisible. Desde allí vieron cómo registraban su casa y comían sus provisiones. No necesitaban ver más, así que dieron media vuelta y comenzaron a caminar encorvados a la ténue luz de un farol, cuando Durfin exclamó:
-¡Maldición! He olvidado el mapa de las Minas sobre la repisa. Si lo encuentran sabrán que somos nosotros.
-Más me preocupa haber olvidado a nuestro hijo, tenemos que encontrarle.- respondió su esposa.
El enano apretó los dientes y siguieron avanzando hacia la salida, que se abría a menos de un kilómetro de allí, en unas rocas entre los pinos que crecían cerca de la casa de los elfos.
Cuando llegaron, aún en silencio, apartaron las zarzas que cubrían la abertura y miraron cuidadosamente alrededor. En ese momento, Cendrum y su acompañante salían de la casa de Derehnion.
-Es él, seguro.- murmuró sombrío el enano- Pero no puedo creer que sea amigo de esa elfa, aunque no me gusten demasiado.
-¡Mira, ahí hay un enano!- la madre había reconocido el capuchón de su hijo recortado en el resplandor mortecino de una ventana.- ¡Es Angrim!
Tenemos que ir allí.
Se deslizaron fuera sigilosamente y, poco a poco, se acercaron a la pequeña casa.

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NotaPublicado: Lun Mar 31, 2008 12:59 pm 
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Derehnion se agachó frente a Angrim poniendo cariñosamente sus manos sobre los hombros del pequeño enano que, con cara de preocupación, esperaba oir las palabras que él adivinaba.
-Creo que van hacia la cabaña de tus padres, dime. ¿Qué relación hay entre tu familia y Cendrum? – interrogó la elfa.
- Alguien se acerca ocultandose entre los pinos – gritó entonces Anskari que se había asomado a la ventana vigilante.
Su madre se puso en pie y se acercó a su hijo, de entre las sombras le pareció ver dos figuras que se acercaban. Debían ir agachados pues su estatura no era la de un humano. – Anskari, traeme el arco y las flechas de mi habitación y ajusta todas las ventanas – dijo friamente - Angrim, cierra la puerta con el travesaño de madera, por favor. Y vuelve a esconderte.
Se volvió en busca del enano pero éste ya había salido de la casa en busca de sus padres, Derhenion entonces, corrió hacia la puerta que estaba abierta de par en par.
– ¡Angrim, vuelve! – Alcanzó a gritar antes de coger el arco que le ofrecía su hijo.
El enano corría entre sollozos sin percatarse de las dos figuras que se acercaban a la casa a pocos metros de él cuando oyó su nombre dicho por una voz que le era gratamente familiar.
- Angrim hijo, estamos aquí.
Derehnion había salido al porche de la casa y los apuntaba con su arco, tras ella el resplandor del hogar que salia por la puerta le daba un aspecto de una hermosa guerrera.
- ¡Dejad al enano si quereis vivir! – gritó.
- ¡Espera!, Son mis padres. – respondió Angrim lleno de emoción.

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NotaPublicado: Mié Abr 02, 2008 11:04 pm 
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Derhenion entonces bajó el arco, cogió a su hijo, y caminó hacia ellos.- No me gustaís, pero vuestro hijo y el mío son amigos...y se que conoceís a Cendrum, aunque no de qué...entrad en mi casa, comed algo, y calentaos, la noche está fresca, y Angrim está agotado....- aunque su tono era amable sus palabras sonaron firmes, hizo un gesto de adelante, dejó libre el paso y la familia entró en la vivienda.- Ella preparó en un plato unos trozos de queso, y algo de pan, Anskari mientras atizó la pequeña lumbre que habia, sonriendo tímido a su amigo.
Durfin intentó decir algo, pero un leve codazo de su mujer, mirando hacia los niños que picaban algo, y bebían su vaso de leche, le hizo cerrar la boca, lo que provocó la sonrisa de la elfa, relajando la tensión, y haciendo cómplices a las dos mujeres...cuando los niños acabaron miraron expectantes hacia los adultos, pero la firme mirada de Derhenion hizo que s levantasen y juntos se fueran a dormir. Esta vez sonrió Brinmar, la madre de Angrim.
.- Antes de nada está decidido que ya que vuestra casa está "ocupada" os quedareís aquí a dormir, junto al fuego estaréis bien, es lo menos que puedo hacer, ya que más no puedo daros, pero aceptadlo, de corazón.- Y ahora explicad qué os pasó con Cendrum...si es que no estáis muy cansados, aunque mañana valdría ..pero me temo que volverá, y quisiera saberlo, lo que no condiciona que os preste toda la ayuda que necesiteís de mí....- los esposos se miraron, él dando un suave gruñido asintió y Brinmar comenzó a contar...

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NotaPublicado: Jue Abr 03, 2008 7:51 pm 
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-En realidad, no es nada personal con ese hombre, si exceptuamos algún puntapié que Angrim le propinó en alguna situación tensa. Pero él está al servicio de otro, no menos peligroso, pero sí más poderoso.
Desde la habitación de Anskari, sentados en el lecho, los dos muchachos no perdían una palabra del relato que el enano conocía en parte.
-Trabajábamos y vivíamos en las Montañas de Hierro, en una población prospera y apacible. Los metales y las gemas que extraíamos de las minas nos permitían vivir bien, tranquilos y en armonía.
Hizo una pausa y su esposo retomó el relato.
-Hacíamos negocios con las gentes de alrededor y de lejos, más allá del río Rápido. Uno de estos hombres llegó un día con la intención de obtener una de las piedras sobre las que corrían ciertos rumores. Según se decía, en lo más profundo de la montaña esperaba a ser encontrada una cámara repleta de joyas semejantes a la legendaria Piedra del Arca.
-¿Y eso era cierto?- quiso saber la elfa.
Los enanos se miraron un momento y Durfin continuó.
-Yo también había escuchado los rumores, claro, pero nunca nadie dió con ese lugar. Un día mientras trabajábamos en unas nuevas galerías profundas,se produjo un pequeño derrumbe. Yo quedé al otro lado de las piedras caídas y esperando a que las retiraran, me dediqué a explorar unos túneles demasido estrechos, retorcidos y agobiantes. Cuando ya no pude avanzar más, y casi sin luz, hallé una rendija por la que apenas pude introducir mi cara y la mano con la lámpara. Los destellos me cegaron un momento, lo poco que alcanzaba a divisar de las paredes del interior centelleaba con un fulgor de estrellas escarchadas.
Cuando me repuse de la sorpresa alcancé a escuchar las voces de mis compañeros llamándome, así que taponé como pude la rendija con barro y unas pequeñas losas que se amontonaban en un rincón y di media vuelta. Al aparecer entre ellos, ya en el exterior, Cendrum me miraba sombrío y siniestro.

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NotaPublicado: Mié Abr 09, 2008 6:24 pm 
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.- Entonces por eso le falta la pierna a tú padre??.- susurró Anskari al niño, este asintió .- sí creo que fue a causa de ello, pero no recuerdo bien, era muy pequeño.- respondió con mirada triste y añadió .- en casa nadie habla de ello, solo guardamos venganza para él, y ahora será mejor que descansemos algo...ya te contaré otro día.- Angrim se acostó, cerro los ojos tratando de evitar las lágrimas que pugnaban por salir. Una se deslizó por su sonrojada cara, pero Anskari no la vió por estar acostándose. El enano con un rápido gesto la limpió y al sentir cerca a su amigo, inconscientemente, suspiró relajándose...

La elfa con tacto se levantó, sacó una botella guardada de su mejor vino, y sirvió en dos vasos que colocó delante de los esposos, para ella puso algo de hidromiel que solo tomaba cuando creía que debía celebrar algo.
.-Hace mucho que no hablábamos de ello.- Brinmar miró con ternura a su marido.- Él quiso saber si había encontrado algo, y porqué se había derrumbado la mina.- una mueca sarcástica acompañó las palabras de la enana.- ...cómo si fuese suya, o le importara ... el caso es que cuando Durfin después de ser rescatado se encaró con Cendrum, le dijo que ni había encontrado nada, ni sabia el porqué del derrumbe, este se fue, amenazando, y mascullando sobre lo mentirosos que éramos...dos días despues por orden de "alguien" y en una encerrona le dejaron como ahora ves, con el mensaje que erámos afortunados por permitirle seguir vivo. Siempre nos encuentra, ya sea de una u otra manera...ahora los planos de la mina están encima de la mesa de nuestra cabaña.- las manos de Brinmar se revolvían nerviosas.- es nuestro fin.- acabó negando tristemente la cabeza.
El enano se levantó como si algo le hubiese picado.- No se quedará con nuestra Mina...ni ahora ni NUNCA.- La elfa le cortó el paso...

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NotaPublicado: Vie Abr 11, 2008 8:59 pm 
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La elfa entonces le cortó el paso pues Durfin, fuera de si, se disponía a salir de la cabaña.
-¿Acaso quieres que te maten? – le dijo colocándose entre la puerta y él – si encuentran los planos se iran y os dejaran en paz.
-Padre, ¿es estó lo que perdiste? – se oyó a Angrim que medio dormido había salido de la habitación seguido de Anskari. En su mano mostraba un papel de tono amarillento doblado en varios plieges – lo cogí sin darme cuenta cuando salí de casa en su busca. – se disculpó señalando al pequeño elfo tras él..
El rostro de Brinmar se iluminó y de un suave gesto le arrebató de la mano el papel, desplegándolo sobre la mesa.
-Sí, es este. – Dijo sonriendo – por una vez has hecho algo de provecho hijo mio, aunque sea sin querer.
Derhenion fue a acercarse a la mesa pero fue Durfin quien se interpuso esta vez en su camino. La elfa lo miró sorprendida.
-Esto es asunto de enanos – dijo en tono arisco – Brinmar guárdalo a buen recaudo. Nos vamos. Debemos alejarnos de aquí cuanto antes.

La enana guardó el papel en algún oculto bolsillo bajo su capa y se levantó perezosa hechando una mirada de resignación a Derehnión que, todavía perpleja, no sabía como reaccionar. Al final se volvió y abrió la puerta de par en par con brusquedad.
- Si eso es lo que quereis, podeis iros, esta debe ser la famosa gratitud del pueblo de los gonnhirrim– dijo ofendida - partid si despreciais mi hospitalidad y la seguridad de mi hogar.

Durfin gruñó y torpemente, debido a su pierna de madera, pasó ante ella saliendo del edificio. Brinmar se acercó cabizbaja para detenerse levemente al pasar enfrente.
-Perdónanos, llevamos demasiado tiempo huyendo… - alcanzó a decir antes de que Durfin le mandara la prisa. - vamos Angrim, tenemos que irnos. – acabó diciendo con un hilo de voz.
Anskari que hasta entonces había permanecido callado sujetó al pequeño enano por un hombro.
- ¡Angrim no se va! él no és un cobarde como vosotros. – le hizo volverse para mirarle a la cara – ¿verdad, Angrim?
El silencio entonces se apoderó de la estancia, Derehnion observaba a su pequeño, y le pareció mucho más mayor de lo que era, le pareció ver en él, el vivo retrato de su padre…
- Déjales marchar hijo, no están obligados a quedarse – dijo emocionada.
Entonces el pequeño enano, dudó un instante. Fuera, bajo la luz de la luna su padre les esperaba paciente, mientras que en la puerta su madre lo miraba sonriendo dulcemente con los ojos en lágrimas.
De un manotazo se soltó de Anskari y salió corriendo al exterior, su madre entonces agarró lfuertemente las manos de Derehnion despidiendose.
-Cuide de nuestro hijo, seguro que volverá. Aquí eramos felices, hasta..hoy.
Dicho esto salio rapidamente cerrando la puerta tras ella para después perderse los tres en la oscuridad de la noche. La elfa cerró los ojos con las manos aún unidas por el expontaneo gesto de la enana. Las abrió y en ellas un papel amarillento doblado varias veces apareció de repente.
- El plano. – susurró.

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NotaPublicado: Dom Abr 13, 2008 12:38 pm 
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Angrim caminaba al ritmo de su padre, y de vez en cuando miraba a su madre, que le hablaba dulcemente, a lo que el enano gruñia, pero dejaba hacer. Entraban casi en el bosque cuando el niño tiró de la falda de su madre e indicó hacia un lado....-nos están siguiendo creo, déjame ir por detrás...- escapó antes de obtener respuesta.
Corrió como nunca en su vida, Anskari ya le esperaba...

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NotaPublicado: Dom Abr 13, 2008 7:07 pm 
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Cuando los enanos dejaron la casa, Derehnion comprendió que debía esconder bien el mapa. Cendrum no tardaría en volver al no encontrarlos en su cabaña, y hallar aquello en sus manos no ayudaría mucho a mejorar las cosas entre ellos.
Anskari lo miraba sin entender por qué lo tenía su madre.
-Sin ese plano, Angrim y su familia no podrán encontrar el camino a la cámara de las joyas.
-Quizá por eso me lo dio Brinmar, para evitar que su esposo se volviese a meter en problemas. Pero no sé cómo reaccionará él al darse cuenta de que no lo tienen.
-Voy a ir a buscarle.- antes de que su madre pudiese retenerle, abrió la puerta y se lanzó a la oscuridad.
Derehnion vaciló en el umbral, pero al instante reaccionó y cerró la puerta. Entró en su habitación levantando la pesada cortina, encendió unas velas y sacó de un cajón una bolsita en la que guardó el mapa. Tras cerrarla fuertemente, se puso un anillo de plata grabada que hasta entonces llevaba colgado del cuello, entre los pliegues de la túnica y se acercó a la cama, situada en una esquina de la estancia. Colocó una luz en el suelo y con agilidad se deslizó debajo, apartó trabajosamente una caja del rincón más alejado y casi a tientas, localizó lo que parecía un nudo de las maderas del piso. Al segundo intento, el relieve de la sortija encajó en el lugar preciso y una trampilla se abrió hacia abajo. En la oscuridad, sólo una zona más negra permitía adivinar la entrada de otro de aquellos túneles naturales. Arrojó la bolsa al fondo con fuerza mientras recordaba la voz de Cendrum: "¿Dónde está toda la fortuna de Anskari?"
Se preguntaba si lo que tenía allí oculto podía considerarse toda una fortuna, pero estaba muy claro que ahora más que nunca debía seguir siendo un secreto. Cuantos secretos...
Accionó de nuevo la cerradura, colocó la caja y salió de debajo de la cama, arreglándose los vestidos y el peinado. Entró en la sala y se acercó a la ventana, intentando descubrir señales de su hijo en el exterior..

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NotaPublicado: Dom Abr 13, 2008 9:06 pm 
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Lejos de allí, en la cabaña de los Grinmel, Cendrum no podía dormir. Sus hombres habían registrado todo los rincones de aquel edificio para no hallar ni rastro de los enanos. – Alguien les avisó de nuestra llegada – pensó. – tal como encontramos la casa muestra que salieron precipitadamente.
- Señor – interrumpió Dorum sus pensamientos. – Hay un pasadizo, un estrecho túnel.
Lo siguió lentamente atravesando el salón para llegar hasta la parte de atrás de la cabaña donde le esperaban el resto de los hombres. Uno de ellos el de complexion y estatura menor, intentaba abrirse paso por la cavidad que habia a sus pies. Al verle salió del agujero maldiciendo y sacudiendose el polvo de la ropa.
-Demasiado estrecho para pasar, hay recodos que incluso un enano tendría dificultad para continuar.
Cendrum chasqueó los labios malhumorado, - ve a saber donde debe estar la salida del túnel, puede estar al otro lado de la casa como del mismo valle. – comentó en voz alta.
- Perderiamos mucho tiempo explorando los alrededores, cuanto más tardemos más lejos estaran. – contestó Duram – aunque si pudieramos entrar en el tunel…
- ¿Qué estas pensando?
- Nosotros somos demasiado grandes para pasar, pero un crio lo suficientemente insensato para meterse hay dentro… - sonrió – podria encontrar la salida y indicarnos donde está.
Cendrum lo entendió enseguida, con un gesto le indicó que le siguiera. En su pensamiento el niño elfo, Anskari, seria ideal y presionado lo suficiente no tendría más remedio que hacerle caso.
Así que junto con Duram montaron sus caballos y cabalgaron hacia el hogar de Derehnion.

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NotaPublicado: Mar Abr 15, 2008 3:27 pm 
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La Elfa sintió los cascos mirando por la ventana, con una rápida ojeada alrededor vió su arco, y buscó la daga entre sus ropas.- solo por precaución, supongo que Cendrum no será capaz...pero sus "amigos"...- pensó, rogando mientras que no aparecieran los niños ---sabía que los enanos tenían demasiado orgullo cómo para volver--abrió la puerta antes que llamaran.
.- Y ahora qué se te ocurrió venir a decirme Cendrum...si viene Dorum un ejercito debe estar al acecho, no??? .- les recibió con media sonrisa sardónica que demostrba una sangre fria que estaba lejos de sentir, miró a este último con una chispa de odio que solo duró una milésima de segundo.- Pasad, la noche es fria, qué quereís...???

Los dos niños escondidos entre las sombras se acercaron por detrás de la casa, al ver los caballos decidieron esperar, aunque Anskari iba ideando una treta que por ser infantil , les daría resultado...

Durfin caminaba sumido en sus pensamientos, cuando se dió cuenta del silencio.- Hijo no te enfades, es solo una manera de sobrevivir... eh...pero donde...??? .- se encaró a su mujer.- le has dejado marchar...

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Última edición por Celebwën el Jue Abr 17, 2008 8:03 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Mié Abr 16, 2008 8:51 pm 
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-Sí.- respondió ella apartándole del camino para llevarle detrás de un grueso tronco- No sé exactamente qué planes tenías, pero si piensas volver a la Mina, no estoy dispuesta a arrastrar a nuestro hijo de nuevo a ese largo viaje.
-¿No te das cuenta de que esa elfa conocía a Cendrum? Cuando no nos
encuentre, irá allí y si ve a nuestro hijo...-el enano estaba furioso.
-Su amigo le esconderá, y Derehnion no dirá nada, son buena gente. Estará más seguro con ellos.
-¡No podemos dejarle allí! Y además, podemos necesitarle.
-¿Para qué? ¿Para entrar en una mina derruida? Eso ni lo sueñes.- Brinmar esperaba que no le pidiese el mapa, pues su plan era alejarse un tiempo hasta que Cendrum y sus hombres se marcharan y sólo entonces confesarle que ya no estaba en su poder para después volver junto a Angrim.
Antes de que Durfin tuviese tiempo de responder, un rumor de gente acercándose por el camino hizo que se ocultasen entre las retorcidas raíces del roble.

Anskari y Angrim se agacharon bajo la ventana trasera de la cabaña, a través de la que les llegaban retazos de la conversación que se desarrrollaba en el interior.
-¿Dónde está tu hijo?- Cendrum se había sentado a la mesa y recorría el austero interior con la mirada.
-¿Por qué quieres saberlo?- Derehnion se palpó la daga a través de la túnica con un imperceptible gesto.
-Le necesito para hacer un trabajito propio de gente menuda.
-¿No será un trabajo sucio? Creo que esos los haces muy bien tú solo.
-Veo que me conoces muy bien, por lo visto no he cambiado mucho en estos años.- su tono se hizo más agrio- ¿Dónde está?
-Ha salido a buscar leña y a dar un paseo para ver las estrellas, puede que tarde.
-Bueno.- Cendrum se acomodó todo lo que pudo en la silla- Aprovecharemos para charlar un poco. Me dijiste que mi hermano murió de pena.- hizo una pausa y miró a la elfa, que se mantenía de pie, muy erguida- No te creo. El era el más fuerte de los dos, el mejor en todo. Al menos eso pensabas tú. ¿Como iba a dejarse morir abandonando a su mujer y a su hijo a merced del mundo?- su tono se endureció aún más- Dime la verdad.
Derehnion sintió un escalofrío. Miró a Dorum, que se apoyaba en la chimenea siguiendo la conversación con interés hasta que su superior le ordenó.
-Dorum, sal a ver si encuentras al observador de estrellas.
Este obedeció sin mucho entusiasmo, y ella se sentó frente al hombre mirándole a los ojos como intentando adivinar cual sería su reacción.
-No. No murió de pena.- hizo una pausa y respiró hondo- Le mataron.
-¿Que estás diciendo?- Cendrum saltó de la silla sosteniendo la mirada de la elfa.

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NotaPublicado: Vie Abr 18, 2008 4:40 pm 
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Los niños daban vuelta a la casa al sentir que la puerta se abria, y salía Dorum, sabían que estarian perdidos a menos que hiciesen algo. De común acuerdo y por señas se propusieron evitar que el soldado les encontrase, el enano sacó la cuerda que siempre llevaba encima, causa de tantas caídas entre los moradores del pueblo -y del mismo Anskari- buscando entre los dos la manera de dejarle fuera de combate... uno por cada lado, contando sus pasos, esperaron que pasara, estiraron d la soga, y este cayó al suelo, entonces el enano subió a horcajadas al cuello, llevando una pequeña estaca de la leña que la familia tenia fuera, mientras el otro niño ataba mejor sus pies. Angrim sin miramientos, y una fuerza que hasta ese momento no sabía que tenia acercó el madero a la yugular de Dorum.- si te mueves, o hablas eres hombre muerto...tú verás .- dijo con todo el odio tantas veces contenido, en sus palabras y ojos, que el hombre sorprendido ni por un momnto dudó que así sería...
Dentro de la cabaña la Elfa se encaró a Cendrum.- eso he dicho, SÍ, lo mataron, y creo que tú no lo ignorabas...esas son las noticias que tengo.- respondió mirándole con mezcla d rabía y tristeza.- Donde estabáis tú y "esos" -señalando hacia la puerta- cuando le tendieron la emboscada...???

La pareja de enanos esperaron que pasaran por el camino aquellas gentes y...

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NotaPublicado: Vie Abr 25, 2008 1:29 pm 
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La pareja de enanos esperaron que pasaran por el camino aquellas gentes y despues con expresión preocupada salieron al camino.
-¿Viste sus insignias? – preguntó Durfin. La enana asintió en silencio.
-De nuevo el oso y la serpiente – continuó – he contado unos veinte, no vamos a poder escapar nunca de su abrazo. – se lamentó.
Hizo ademán de irse cuando Brinmar le agarró del brazo. - ¿Acaso piensas abandonar a tu hijo? ¡Van hacia la cabaña de Derehnion!
- Tu misma has dicho que con ella estaria más seguro que con nosotros, debemos continuar.
La enana estaba fuera de si, con los brazos en jarras se le enfrentó. – No creia que fueras tan cobarde. Durfin se llevó la mano a los pantalones y le mostró el muñon de su pierna de madera.
- ¿Cobarde dices? Esto es lo que me costó mi silencio.
- Eso no es valentía, es avaricia por la dichosa mina, si les hubieras dicho… - Dufin la interrumpió malhumorado. – Si hubiera hablado entonces, nos habrían matado a todos una vez descubierto el tesoro.
Se miraron en silencio. - Tenía razón – pensó Brinmar para despues maldecir el dia en que hubo el derrumbe.
Un ruido de caballos volvió a alertarles y fueron a esconderse , al poco un grupo de cuatro jinetes aparecía bajo la luz de la luna. Los enanos al reconocerlos salieron de su escondite.
Frente a ellos, Delenal un leñador fanfarron con aires de grandeza que se las había ingeniado para hacer de aguacil en la aldea, los miró sorprendido. Junto a él, Discoron, Suliram y Bretalcul, sus inseparables amigos de la misma calaña que su cabecilla, aunque buena gente en el fondo.
- Buenas noches maese Durfin. – Saludó Delenal – Hemos tenido noticia de que un numeroso grupo de gente foranea anda rondando por los alrededores, dicen que van armados y hemos decidido salir a su encuentro para saber de sus intenciones. ¿Quereis uniros al grupo?
El enano gruñó, mientras inclinaba la cabeza hacia arriba para contestarle. No le gustaba la gente que hablaba montada a caballo, le hacía sentir más pequeño de lo que era.
- Quien buscais, acaban de pasar hace poco camino de la cabaña de Derehnion, son unos veinte y sí, van armados, aunque no pude adivinar si tenian malas intenciones. – Delenal seguía observándole sonriendo esperándo una respueta a su propuesta. Durfin bajó la cabeza sin saber que decir.
- Estamos buscando a nuestro hijo, Angrim, ¿acaso no lo habreis visto? –dijo de repente Grinmar – encuanto lo encontremos nos uniremos a vosotros, si vemos a alguien de la aldea tambien le pediremos que nos acompañe.
Todos asintieron como si fuera buena idea.
- Bien nos vamos, igual rompemos algunas cabezas esta noche – bromeó Delenal, a la vez que sus tres compañeros reian – espero que encontreis a vuestro hijo pronto, y que os unais a nosotros, si no os quedareis sin trofeo. – Volvieron a reir y siguieron su camino.
- ¿Qué vamos a hacer? - preguntó Brinmar a su esposo, una vez se quedaron solos.

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NotaPublicado: Dom Abr 27, 2008 12:11 pm 
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Despues de dejar atado y amordazado a Dorum, los niños espiaban tras los cristales del ventanuco lo que pasaba dentro con ellos dos.

Cendrum respondía cuando oyó llegar caballos.- Seguiremos esta conversación, te lo aseguro, pero veo que tú hijo no llega...qué me ocultas Derehnion???.- Preguntó mirándola enojado, e impaciente .-Daremos con él...y con los enanos, nos guiarán para recuperar lo que nunca debería de habérsenos quitado...tampoco sabrás nada de eso...me dirás que no!!! o me equivoco???.- Salió dejando las palabras flotando en el aire, y se unió a los llegados. .- A la cabaña de los enanos...allí volverán , en marcha!!!.- Oyó decir antes de verle desaparecer con sus hombres.

Los dos enanos mientras habían llegado, escondiendose hasta ver desaparecer el medioelfo, entrando a saco en el hogar, Grinmar se enfrentó a la Elfa.- Mi hijo!!!.- Lo has entregado!!!!.-siseó con rabia.- su esposa se puso delante de él, defendiendo a la mujer.- Cálmate, no ves que su hijo tampoco está!!!.- Se dió vuelta para disculparse.- hemos visto una veintena de hombres, y algunos del pueblo se han unido contra ellos...los niños...están...están bien???.- alzó la cabeza buscando la mirada de ella. En sus ojos vió preocupación, pero seguridad, y respiró aliviada. Angrim y Anskari entraron en ese momento...con las botas en la mano, del lugarteniente de Cendrum. .-Mamá creo que tenemos un buen trofeo, para negociar con ellos.- Sonreían satisfechos, levantando el calzado por encima de sus cabezas, contentos de la "fechoria" que habían hecho.

Delenal y sus acompañantes en la entrada empezaron a reír...

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NotaPublicado: Dom Abr 27, 2008 9:56 pm 
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-Vaya vaya. Parece que habéis encontrado a vuestro hijo, y él y su amigo también han encontrado a alguien, ¿eh, muchachos?
-Está atado en el cobertizo y desarmado- Angrim miró orgulloso a sus padres- ¡Habéis vuelto!
-Sí hijo- Brinmar estrechó a su hijo contra su pecho.
-Perdonad que interrumpa esta tierna escena familiar, pero creo que hay algunas cosas que aclarar.- Delenal avanzó hacia el centro de la habitación- Y he visto que son más de los que pensábamos.
-Tendremos que reclutar a toda la gente posible de los alrededores.- aconsejó Discoron.
Derehnion intervino entonces:
-Se darán cuenta de la ausencia de Dorum, es el hombre de confianza del cabecilla, no tardarán en volver.
El leñador se volvió hacia ella y le miró fijamente a los ojos.
-Vimos al que parece el jefe salir de aquí. ¿Tú no sabrás que quieren?
-No.- la elfa sostuvo su mirada. Sabía que no era mala gente, pero tampoco confiaba en él tanto como para contarle lo poco que sabía- Pero te aseguro que no tiene nada que ver conmigo. Créeme.- añadió secamente.
-¿Y vosotros?- preguntó a los enanos.
Durfin dudó antes de responder.
-Bueno...conocimos a esos hombres hace años, pero creo que ha sido casualidad encontrarnos.
El hombre le miró pensando que ocultaba algo, pero antes de que pudiese decir nada, un muchacho llegó corriendo a la puerta de la cabaña.
-¡Han matado a Sirildian!- dijo entre jadeos- Lo han encontrado en el bosque...
-¡Maldita sea! No sé que buscan por aquí, pero es seguro que son muy peligrosos.- Delenal se dirigió a sus compañeros- Hay que buscar refuerzos enseguida.
-No sé...-titubeó Suliram- Aunque juntemos a todos los de alrededor, no creo que podamos nada contra ellos...
-¡Nosotros lucharemos!- saltó Anskari.
-¡Claro!- añadió Angrim- Contad con nosotros.
-Eso ni lo soñéis.- les cortó Derehnion. La idea de una batalla entre aquellos mercenarios y un montón de aldeanos bienintencionados le parecía descabellada. Quizá, si le contase toda la historia a Cendrum y le convenciese de que esos enanos no eran los que él creía, se marcharía y les dejaría en paz.
-Vosotros os quedaréis aquí, vigilando a vuestro prisionero, y vuestros padres también.- Delenal hablaba con tono autoritario- No somos guerreros, pero tampoco unos cobardes.
-Sí.- añadió Bretalcul, que era tímido pero valeroso- No podemos dejar a nuestras familias y nuestras tierras a merced de esos tipos.
-Iremos a por refuerzos y saldremos a su encuentro para saber de una vez qué quieren. Volveremos lo antes posible.
Se despidieron y salieron deprisa por la puerta, perdiéndose en la oscuridad.
-No creo que vuelvan antes que Cendrum- murmuró Durfin pesimista.
-¡Vamos Angrim! Tenemos que vigilar a esa sabandija.- Los chicos slieron hacia el cobertizo y Derehnion y Brinmar se miraron en silencio. Las dos sabían que las cosas habían empeorado.

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NotaPublicado: Sab May 03, 2008 10:06 am 
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Derehnion buscando su mirada le pidió que se llevara al cobertizo a su esposo, los dos niños nada podrían si Dorum se rebelaba.- Y recuerda algo de la resistencia legendaria que tenéis, nos hará falta, cualquier idea por descabellada que te parezca, puede ser buena.- le susurró con más ánimo del que ella sentía.- Iré a ver a Cendrum, al menos conseguiré algo de tiempo.- Cogió su capa, guardó bien la daga, recogió de la alacena un pequeño saco de terciopelo azul, y subiendo la capucha salió del hogar. Los enanos fueron al cobertizo, si no fuese por la situación extrema se reirían: Dorum atado por entero, descalzo y amordazado estaba rojo de rabia. Los mataría en cuanto se despistasen lo más mínimo. Durfim se acercó a él.- Ahora dime que planeáis, o tus dedos quedaran del tamaño de los míos.- Siseó – mostrando un hacha que había, para leña.- hace tiempo que no practico, mi puntería puede fallar, tú decides.- Brinmar se llevó a los niños a la cocina, les dio leche, miel y pan .- Descansad, nos quedaremos nosotros un poco, no volváis a menos que os llamemos.- les sonrió.- estamos orgullosas de vosotros, Anskari eres un digno descendiente de tú padre….-inclinó levemente la cabeza y salió hacia el cobertizo.

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NotaPublicado: Sab May 10, 2008 12:05 am 
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La elfa caminaba rápida y silenciosa en la noche, la brisa traía ecos de voces y sonidos lejanos y a lo lejos había vislumbrado el resplandor de algunas hogueras y antorchas. Delenal y sus hombres debían estar recorriendo el poblado como dijeron que harían. Todavía conservaba la esperanza de conseguir alejar a Cendrum de allí si hablaba con él y quizá el contenido del saco le ayudase a convencerlo. Después de todo quizá todavía quedase algo en él del joven noble y valiente que ella conoció. Quizá...

En la cabaña de los Grimmel, un hombre corpulento y con barba se enfrentaba a Cendrum con cara de pocos amigos.
-No podemos retrasar nuestra misión por tus tonterías, el Señor tiene prisa, lo sabes muy bien.
-Pero Fortem ¿no te das cuenta? Si conseguimos llegar a ese lugar todos nuestros problemas se acabarán, podremos dejar esta vida para siempre.
-¿Crees que es tan fácil? El amo sabe lo que hay allí aunque no se haya encontrado y si tú y yo lo hacemos, ten por seguro que se enteraría y nos haría arrepentirnos de nuestra osadía. ¿Es que no sabes de lo que es capaz?
-¿Y desde cuando te has vuelto un cobarde, Fortem? Y además tengo una cuenta pendiente con ese enano.
-Si ni siquiera estás seguro de que sean ellos...
Mientras los hombres seguían discutiendo, Derehnion llegó a los alrededores de la casa. Se acercó lentamente, caminando junto a los árboles y evitando la luz de la luna, pero una voz hizo que se detuviera.
-¿Quien anda ahí?
Una figura salió de las sombras y se colocó frente a ella. La blanca luz baño su rostro, joven y de expresión seria, pero ni hostil ni temible. Vestía como los hombres de Cendrum aunque ella no le había visto antes, por lo que pensó que era uno de los recién llegados.
Avanzó desde la oscuridad y dijo:
-Soy Derehnion. Conozco a Cendrum y quiero hablar con él.
El joven observó el rostro femenino, decidido y hermoso y le pareció que la elfa era inofensiva, por lo que le contestó:
-Está bien, te llevaré con él.
Caminaron hasta la cabaña, donde el resto de los hombres que no montaban guardia descansaban en el suelo y en los bancos de madera de la entrada. Todos miraron a la elfa entre sorprendidos y regocijados, pero ella no les prestó atención y siguió a su guía hasta la puerta con porte orgulloso. El llamó y tras obtener respuesta entró diciendo:
-Cendrum, alguien quiere hablar contigo.- se hizo a un lado y ella avanzó hacia el interior.
El hombre estaba inclinado sobre la mesa y no la vió enseguida.
-¿Dorum, ya has apare...? Vaya Derehnion, parece que ahora eres tú la que me sigue a mí. ¿Qué te trae por aquí, vienes a seguir con tu historia o a interceder por tu hijo? Por cierto... ¿no habrás visto a Dorum?
La elfa calló y miró a Fortem. Su cara le resultaba familiar, pero no lograba recordar por qué.

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NotaPublicado: Mar May 13, 2008 10:54 pm 
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Ëste, al verla, se acercó a Cendrum y tapándose la boca con la mano le susurró algo al oido, despues salió de la cabaña ignorándola por completo. Cendrum permaneció sentado sobre la mesa de lo que parecía ser el salón observándola en silencio mientras Fortem cerraba la puerta tras de si. Los dos ni se inmutaron, Derhenion de pie desafiante empezó a dudar de si ir hasta allí había sido una buena idea.
- ¿Estás loca? ¿Acaso quieres que te maten? – dijo el semielfo levantandose y mirando por la ventana con nerviosismo. Sus modales habían cambiado de repente en cuanto Fortem los dejó solos.
- Quien va a matarme, ¿tú? - se le ocurrió contestar simulando cierta seguridad. Cendrum hizo una mueca - ¿Sabes que me ha dicho tu nuevo amigo? – dijo señalando la puerta – Sácale todo lo que puedas y después mátala.
Derehnion tragó saliva, sin duda estaba en apuros. – Traigo esto…, pensé que serviria para que os fuerais - con un gesto enérgico lanzó la bolsa azul sobre la mesa. Cendrum dejó de observar por la ventana y la agarró observando su interior. Una sonrisa apareció en su cara – vaya…, aquí está… - susurró satisfecho – lástima que sea demasiado tarde. Cerró la bolsa y se la colgó en su cinto. No puedo permitir que salgas viva de la cabaña. Dicho esto, con un rápido movimiento la golpeó con su puño dejándola caer sin sentido en el suelo. Le desgarró la ropa y rodeo con un delgado cordel de cuero su cuello.
Se agachó para echarsela a los hombros y salió con ella al exterior. Los demás hombres le observaron sorprendidos. – Lástima haberla matado, tampoco sabia mucho la pobre .., - dijo claramente para que le oyeran. Fortem a lo lejos lo observaba. – Voy a esconderla en el bosque, mejor que no haya ningún cadaver que pueda relacionarnos.
Caminó lentamente en la oscuridad sabiendose observado hasta desparecer ente los árboles. La dejó caer como si fuera un fardo , ante todo había que gardar las apariencias, y empezó a cubrirla de hojas y ramas.
-Derehnion – susurró mientras intentaba despertarla – Derehnion – insistió. Levantó la vista por si le habían seguido, peo todos permanecian en su sitio, incluso Fortem.
La elfa empezó a recobrar el conocimiento cuando Cendrum le tapó la boca. – No te muevas – dijo – regresa a tu casa, coge a tu hijo y vete lo más lejos que puedas – susurró – sobretodo que no te vean, para ellos estás muerta.
Se levantó y rápidamente se dirigió a la cabaña dejándola allí tumbada.

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NotaPublicado: Vie May 16, 2008 8:54 pm 
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En el cobertizo el enano estaba tratando de sacarle a un Dorum atado y acorralado una respuesta con el hacha en mano, la llegada de su esposa aún lo estimuló más. .- habla ya!!!.- exclamó levantando el arma. Su mujer se acercó a él y bajando su brazo le murmuró algo al oido. Durfim asintiendo dejó el hacha en el suelo y salió de allí, tropezando con los niños que escuchaban tras el desvencijado portalón. .- Si crees que te has librado del tormento es que no sabes nada de nosotras.- oyeron decir a Brinmar antes de ser llevados de las orejas, de vuelta a la casa.

A mitad de camino que llevaba a las cabañas de los enanos, Delenal, Suliram, y Bretalcul, junto con una quincena de hombres más se apeaban de sus caballos para decidir si se separaban o juntos se enfrentaban a Cendrum y sus huestes. Discoron recordó que en casa de la Elfa estaba Dorum, y que esta había ido sola a casa de los Grimmel, tal vez la minoria en la que se hallaban fuera solo transitoria. Encaminaron entonces sus pasos hacia la cabaña de Derhenion...

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NotaPublicado: Lun May 19, 2008 10:20 pm 
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El aspecto que daban aquellos diceciocho hombres a caballo distaba mucho de infudir temor a nadie, la mitad eran granjeros o artesanos que rara vez había empuñado un arma sino para matar alguna alimaña que había irrumpido en su propiedad, otros, los más corpulentos provenían de la posada del poblado, eran gente de los alrededores que buscaban algo de diversión y aventura, cazadores de poca monta que malvivían explicando sus ficticias aventuras con una jarra en la mano y la bolsa medio vacía.
Al emprender camino todos siguieron al cuarteto encabezado por Delenal sin rechistar, alguien se quejó entre dientes de la tardanza en entrar en acción pero no recibió ninguna respuesta a su comentario. Así, en silencio y en columna de a dos continuaron su camino.

No muy lejos de allí, Derehnion corria entre los árboles atravesando el bosque lo más rápido que podía. En su cabeza solo se repetía una y otra vez las palabras de Cendrum: “coge a tu hijo y vete lo más lejos que puedas”. Sin duda el semielfo la había avisado por algún motivo. Y la ausencia de Dorum podría ser uno de ellos.

- No, Dorum aún no ha vuelto – contestó Cendrum al acercarse a Fortem que le esperaba depie junto a la cabaña. – la elfa no sabía mucho más que nosotros – intentó cambiar de conversación – Sin duda son los enanos que buscamos, pero deben de haber escapado por el pasadizo.
- ¿Que quería?
- ¿Quién? – contestó Cendrum de nuevo haciendose el despistado.
- ¡No juegues conmigo! La elfa había venido a verte, dicen tus hombres os conociais.
Cendrum hizo una mueca con la cara de desaprovación, - envidiosos… - rió sonoramente – no hace mucho gozé de sus favores y ahora queria que me hiciese cargo de su hijo. – volvió a reir. Fortem le miró suspicaz.
- Entonces has matado dos pájaros de un tiro – contestó indicando con un gesto el exceso de barriga.
- Sí – se limitó a decir Cendrum.
- Entonces volvamos al principio, ¿no crees que es hora de ir a buscar a Dorum? Vamos, llama a los hombres. - Dicho esto le dio una palmada en el hombro y se dirigió a buscar su caballo.
- ¡Nos vamooos! – gritó.
Al poco todos cabalgaban hacia la cabaña de Derehnion dejando atrás los hogares de los enanos sumidos en llamas.

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NotaPublicado: Mar May 20, 2008 9:01 pm 
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Ubicación: En Bree...si hay brumas...
Dorum veía a Brinmar paseando con una sonrisa triste en sus labios .- Si te empeñas en callar te costará algo más que la vida, o tus dedos, piénsalo bien.- murmuró mirándole sin temor, sin pensarlo levantó el hacha y con paso seguro se acercó al cautivo .-NOOO QUIETAAA .- gritó .- se dirigen hacia aquí, si no vuelvo con ellos quemarán esto como es posible que hayan quemado vuestra casa, a esa Elfa Fortem la quiere matar si no… la idea es….- La mujer sintió los caballos, pero haciendo caso omiso quiso que Dorum siguiera hablando, creyendo que volvía Cendrum con sus hombres, el soldado pensó lo mismo. Una mueca torció su rostro. Brinmar no lo pensó, cogió el hacha y le corto de un certero golpe las primeras falanges de los dedos índice, corazón y anular.- Ahora puedes seguir riéndote, o hablas. Y esto es por el incendio que seguro ya han hecho… .-No la dejaron acabar, una mano tapó su boca.

Desde el interior de la cabaña los dos niños avergonzados escuchaban la perorata de Durfin, Anskari fue quien primero escuchó los caballos, silenciosamente por señas se lo hizo saber a su amigo.- Padre ¡¡¡caballos !!! .- fue lo único que se escuchó decir. Al abrirse la puerta de la cocina nadie se veía

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NotaPublicado: Jue May 22, 2008 4:03 pm 
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A Durfin le sobrecogió aquel ruido de cascos; bien podrían ser Delenal y compañía que volvían tal como lo habían prometido hacía ya un buen rato, sin embargo, una sensación de peligro le perturbó el corazón.

De forma casi instintiva, cogió a los dos muchachos por el brazo y los llevó al dormitorio contiguo, cuya ventana, daba a la parte posterior de la casa. Anskari, adivinando las intenciones del enano, la abrió tan silenciosamente como pudo y saltó agilmente. Angrim le siguió, y por último Durfin, al que su pata de palo casi le hace caer al suelo. Cerró la ventana todo lo que pudo y los tres saltaron a unos setos, justo en el momento en el que escucharon un golpe seco y una puerta que se abría.

Un sonido de voces les llegaron a los oídos desde la cocina de la casa, mas ninguno de los tres supo distinguir a quien pertenecían. De pronto Angrim apretó el brazo de su padre.
-Mamá...- murmuró con un lamento.
Durfin apretó los puños pero no dijo nada. De sobra sabía que su mujer se encontraba en el cobertizo y maldecía la hora en que la había dejado allí.

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Habitaban la mayor parte del tiempo en los límites de las florestas, de donde salían a cazar o cabalgar y correr por los espacios abiertos a la luz de la luna o de los astros.


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NotaPublicado: Vie May 23, 2008 8:51 pm 
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Registrado: Jue Ene 31, 2008 6:40 pm
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Ubicación: En Bree...si hay brumas...
La Elfa trastabillando, atontada aún, corrió cuanto pudo para buscar a su hijo, los caballos la adelantaron, por lo que se dirigió al pajar y ver a Dorum ya sin las falanges le tapó la boca con paja, la suficiente para hacerle callar sin ahogarle. Se colocó delante de Brinmar tapándole la boca, susurrando algo en su oído, luego quitó la mano y salió hacia la casa. En sus ropas…

Fuera los tres escondidos buscaban la manera de ir al cobertizo sin ser descubiertos, pero...

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NotaPublicado: Sab May 24, 2008 7:46 pm 
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Registrado: Mié Feb 27, 2008 11:51 pm
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...pero justo en ese momento, en la pálida claridad que comenzaba a desteñir la oscuridad de la noche observaron cómo Derehnion abría la puerta del mismo para ir hacia la casa.
-¡No!- Anskari ahogó un grito y con su afinada puntería arrojó una piedrecilla que cayó justo ante los pies de su madre. Esta se volvió y tras el seto divisó unas manos que le hacían gestos para que se acercase. Al reconocer a su hijo se apresuró hacia ellos con el corazón aliviado, pues al menos aún estaban a salvo. Se agachó tras el seto a su lado justo a tiempo pues entonces las voces volvieron a oirse fuera de la casa.
-Aquí no hay nadie.- alcanzaron a distinguir que decía Cendrum.
-Ya te decía yo que Dorum no se habría quedado a dormir en ninguna casa.- respondió Fortem.
-Quizá haya desertado.
-Pero ¿qué dices? No conozco a nadie más leal que él, ni siquiera tú o yo.
-En eso tienes razón, al menos él es un soldado, no un mercenario como nosotros.
-No remuevas el pasado Cendrum, será mejor para todos.- hizo una pausa mirándole fijamente.-Dices que enviaste a Dorum a vigilar los alrededores, es posible que haya sufrido un accidente.
-Puede ser, enviaremos algunos hombres a buscarle.
El cielo clareaba poco a poco descubriendo un amanecer nublado y triste y los hombres observaron los alrededores a la nueva luz. Sus ojos pasaron sobre el cobertizo sin prestarle atención e ignorando que a sólo unos pasos de ellos su hombre se hallaba inconsciente custodiado por una expectante enana.
-Esto se está complicando demasiado Cendrum, mientras buscan a Dorum el resto de los hombres descansará aquí, ha sido una noche muy larga y te repito que el amo tiene prisa por...vaya vaya. ¿Qué tenemos aquí? ¿El comité de bienvenida de este pueblucho? Pues ya era hora.- añadió señalando el camino que venía de la aldea.
El medioelfo miró en aquella dirección y comprobó que un grupo de hombres a caballo y a pie, empuñando armas y algún que otro objeto curioso se dirigía hacia ellos.
Tras el seto, Derehnion temblaba, pues acababa de recordar de qué conocía a Fortem. Hacía mucho tiempo pero ahora veía su rostro claramente: el del hombre que asesinó a su esposo al negarse a revelarle el paradero de su hermano, Cendrum.

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NotaPublicado: Dom May 25, 2008 12:40 pm 
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Registrado: Jue Ene 31, 2008 6:40 pm
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Cendrum colgó de su cintura la bolsa azul que le había dado la Elfa, cuando esta abrió los ojos tenia delante el terciopelo azul, atontada aún, con habilidad, lo desató del cinturón guardándolo entre sus ropas con disimulo y rapidez. Mientras le tapó la boca pensaba en su hijo, en el suelo tirada recobró fuerza para ir tras él. Ahora estaban agazapados tras la cocina de su vivienda temiendo por sus vidas, mientras veían llegar a Discoron, Suliram y Bretalcul junto con una quincena de hombres mal armados.
Durfin le murmuró.- Temo por Brinmar, está en el cobertizo, si ellos la descubren…- .-Cálmate ella sabe bien lo que debe hacer, es muy valiente.- respondió Derhenion mirándole al tiempo que le señalaba los niños.

A la llegada de los aldeanos, Cendrum y Fortem salieron sonriendo cínicamente.- Pensáis que sois rivales con esos trastos???? Tened cuidado no os hagáis daño con ellos.- Se mofó Fortem.- Cállate, valentía no les falta.- respondió Cendrum entre dientes mirándole severo. Sin bajarse del caballo Discorón se dirigió al segundo.- Nadie os ha mandado venir, lucharemos por nuestras tierras, nuestras gentes, a menos que os vayáis como habéis venido, nada hay aquí vuestro, largaos.- El medioelfo dio un paso hacia el jinete, sujetó el bocado del animal y con media sonrisa respondió.-Es difícil como soldado que soy tomaros por rivales viendo las “armas” que traéis, sin embargo vuestra valentía, o vuestra arrogancia, cual de las dos –sonrió socarrón- os traerá problemas. Lo que hacemos aquí no os atañe, iros de aquí antes que resultéis heridos, o algo peor.- Soltó el caballo, intentando darle en el anca, para espolearle y saliera. Con un reflejo único Discorón atajó el intento levantando el brazo del soldado con su oxidada espada, hiriéndole

En el cobertizo, Dorum recobraba el conocimiento....

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NotaPublicado: Dom Jun 08, 2008 4:52 pm 
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Ubicación: Girona
En el cobertizo, Dorum recobraba el conocimiento. Brinmar en un loable acto de generosidad, le había vendado la mano a la que, instantes antes, acababa de amputar dos dedos. No por eso el prisionero estaba exento de dolor y al despertar se llevó inmediatamente la mano sobre el pecho como protegiendola de su carcelera.
– Pagarás por esto… - le dijo con los dientes apretados.
Entonces los gritos que provenían de fuera los sobresaltó a los dos.
Discoron sobre su caballo, en un alarde de hombría, había herido tal vez sin proponerselo a Cendrum, éste al verse humillado de manera tan absurda reaccionó agresivamente agarrándolo por su faldón con las dos manos y sin darle tiempo a dar otro mandoble de su espada, tiró de él para arrojarlo al suelo desde su caballo. Se puso de pie a orcajadas sobre él y cuando se disponía a cortarle el cuello, Fortem ordenó que se detuviera.
Los compañeros de Discoron apens habían tenido tiempo a reaccionar, aunque más de uno hizo ademán de abandonar el lugar vaticinando un derrame de sangre sin sentido.
- Detente Cendrum – volvió a ordenar, esta vez con voz más calmada – nuestra intención no es causar ningún mal a los habitantes de estas tierras ¿No es verdad? – exclamó claro y fuerte para que todos le oyeran.
El semielfo se apartó al ver que fortem se acercaba a ellos y observó como ofrecía su mano al humano que le había herido para levantarlo del suelo.
-¿Aunque si lo que preferís es que arrasemos el poblado y matemos a vuestras familias despues de a vosotros? – le susurró a Discoron mientras lo levantaba sonriendole– déjanos hacer nuestro trabajo y al amanecer habremos desaparecido. - concluyó mientras, una vez en pie, le planchaba con la palma de la mano la camisa.
- Será un placer acabar contigo – oyó a Cendrum que le decía a su espalda.

En ese instante Dorum se disponía a gritar cuando Brinmar sin dudarlo le golpeó con una pala en la cara. Con la nariz rota y algún que otro diente de menos el prisionero cayó de espaldas al suelo perdiendo de nuevo el conocimiento.
- ¡Serás estupido! – exclamó Brinmar mientras lo arrastraba para ocultarlo tras unos toneles de agua. Lo tapó con una manta roida por las ratas y sobre él hechó sin hacer ruido todas la herramientas y armatostes que podía acarrear. Entonces salió po la ventana ocultandose en el bosque aprovechando la distraccion de los hombres de Fortem.

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NotaPublicado: Dom Jun 08, 2008 8:09 pm 
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Registrado: Jue Ene 31, 2008 6:40 pm
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Ubicación: En Bree...si hay brumas...
Mientras Brinmar salía hacia el bosque, su esposo, los niños y la Elfa rodeaban la casa para ir al cobertizo de nuevo. Los niños cuchicheaban discutiendo la mejor manera de ayudar a los hombres del pueblo, pero atemorizados nada se les ocurría, esperaban que a sus progenitores se les ocurriera algo…En el cobertizo Derehnion vió el revoltijo de mantas y aperos, con diligencia colocó bien todo descubriendo la manta ensangrentada. Anskari sujetó a su amigo...

Discoron se alejó con sus hombres, momento que aprovechó Cendrum para encararse con su segundo.- Dos cosas, busca a Dorum, no es normal en él…a no ser que haya buscado cualquier moza del poblado, que no hemos visto…y la segunda, jamás te vuelvas a entrometer en mis asuntos.- siseó encarando a Fortem con mirada aviesa. .- Hay que buscar a los enanos y al niño…te encargas tú, aunque bien podría hacerlo yo ya que me destinas de carabina.-respondió este en tono irónico. El semielfo no se dignó responder, entró en la cabaña y se sentó en la primera silla, mirando por primera vez la herida, pensando si la Elfa ya había escapado del bosque….- Ella sabe donde está su hijo, me llevará hasta él.-empezaba a maquinar cómo recuperar lo perdido frente a su Superior.
Recordó el saquito azul y echó mano al cinto, allí no estaba…

Los aldeanos...

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NotaPublicado: Mié Jul 02, 2008 10:42 pm 
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Los aldeanos empezaron a dispersarse por el bosque ante la mirada abatida de Discoron. En sus mentes, la imagen de sus casas ardiendo en manos de aquellos desconocidos y de sus familias cayendo bajo sus espadas, habia hecho el efecto deseado. - Más vale volver a casa...- No es asunto nuestro...- No somos guerreros...- Se les oia cuchichear entre ellos a modo de excusa mientras tomaban el camino más corto para llegar a su hogar.
Discoron, en pocos minutos, se quedó solo en el camino a un centenar de metros de la casa de Derehnion. Incluso sus más leales amigos le habían abandonado.
Permaneció un largo rato en silencio para desmontar de su caballo y adentrarse de nuevo entre la maleza y los árboles.

Cerca de allí Derehnion, Anskari y Angrim habían abandonado el cobetizo sin hallar a la enana y habían vuelto junto a Durfin que les esperaba lleno de nervios.
- ¿ Y Brinmar? - preguntó buscandola con la vista.
- Mamá no está- . contestó Angrim preocupado.
- Calmaos - los tranquilizó la elfa - seguramente está oculta en el bosque esperandonos.
Entonces, un grito de mujer les hizo volver la atención a los guerreros. De entre los árboles, apareció un soldado corpulento llevando entre sus brazos como si fuera una tinaja, una mujer que no paraba de revolverse.
- Encontré a la enana! - gritó exultante
Cendrum y Fortem corrieron a su encuentro.
- Brinmar... - susurró Durfin - Tiene el plano de la cueva.... - pensó.
Derehnion lo miró como si supiera lo que pensaba y el enano bajó la cabeza llevándose a su pecho el cuerpo de Angrim.
- Debemos salvar a tu madre, hijo.- le dijo con determinación.

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NotaPublicado: Dom Jul 06, 2008 12:08 am 
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Derehnion miró airada al enano.- no irás a entregarles a tú hijo….- atajó la protesta del enano con un ademán y prosiguió.- cuídales, no tardaré en arreglar esto, id a ver que es de nuestro rehén, su vida vale menos que la de los nuestros.- murmuró entre dientes con un tono tan duro que asombró tanto a Durfin como a ella misma. Sin darse tiempo a razonarlo se encaminó hacia los soldados.- Qué valiente, te atreves con ella….- le oyeron decir antes de irse amparados en la noche y la distracción que ella les procuró.
.- Qué pasará ahora.- se preguntaban los chiquillos al mirarse mientras volvían al cobertizo…

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Tyelpëa Taurenna


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NotaPublicado: Mar Oct 28, 2008 8:15 pm 
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Cuando la elfa a punto estaba de quedar a la vista de los soldados algo la hizo detenerse.
En aquel instante recordó que Cendrum había simulado su muerte y si la veian con vida lo comprometería y la situación podría empeorar. Así que se hacercó al tronco de un haya y agachándose esperó a ver que ocurría.
Fortem sujetaba de la muñeca a la mujer enana que de rodillas en el suelo bajaba la cabeza con resignación.
- ¡ Escuchame maldito enano! Si no apareces con lo que estoy buscando acabaré con la vida de tu esposa – gritó alzando su espada amenazadoramente.
- ¡Sueltala! – contestó Durfin apareciendo de entre los árboles, en una de sus manos mostraba un papel arrugado mientras que con la otra sujetaba una rama encendida con intencion de prenderlo - ¡Quemaré el mapa!
Por un instate se miraron fijamente en silencio, Brinmar movia la cabeza de izquierda a derecha intentado convencer a Durfin de que no siguiera adelante, pero este convencido de que habia posibilidad de salvarla avanzó unos pasos sin bajar los brazos.

Apenas tuvo tiempo de reaccionar, cuatro flechas una tras otra se clavaron en su pecho haciendolo caer de espaldas. Derehnion no pudo reprimir un grito mientras se tapaba los ojos consciente de lo que iba a ocurrir. En el mismo instante en que Durfin caia, Fortem bajó su espada para acabar con Brinmar. Sin prestarle la más minima atención la soltó moribunda y corrió hacia el enano.
Arrancó con ansiedad el papel de la mano del cadáver y gritó con furia lleno de rabia. La hoja estaba en blanco.- Hijo de … - Se volvió hacia sus hombres que lo miraban temerosos - ¡Registrad a la enana y el bosque entero! Si alguien los acompañaba puede que tenga el mapa.
Al oir las palabras de Fortem Derehnion se alzó y rápidamente se dirigió hacia la cabaña en busca su hijo Anskari y de Angrim. Mientras corria las lágrimas le saltaban de sus ojos pues nunca había sido testimonio de nada tan vil y horrendo como lo que acababa de presenciar. Su corazón temía por el destino de los dos crios si caian en manos de aquellos asesinos . Se movía ligera y silenciosa entre los árboles intentando no ser descubierta cuando vio a Anskari arrastrando al pequeño enano agarrandolo por las axilas. - ¿Tambien había corrido la misma suerte que sus padres? – se preguntó mientras los alcanzaba.

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NotaPublicado: Dom Dic 07, 2008 10:57 pm 
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Registrado: Jue Ene 31, 2008 6:40 pm
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Al llegar- por fín- pensó ella, junto a los niños, lo que vió la dejó aún más asustada; ahogando un grito que se atravesó en su garganta se dispuso a evitar que los mataran a todos esa interminable noche...

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Tyelpëa Taurenna


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NotaPublicado: Lun Dic 29, 2008 4:18 pm 
Arquero del Rey
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- Lo ha visto todo … - dijo Anskari con inusitada tranquilidad – ibamos hacia la cabaña y lo vio todo.
El pequeño elfo continuaba sujetando a Angrim por las axilas mientras observaba a su madre como preguntando que debían hacer. Derehnion lo abrazó.
- Solo está desmayado, ahora debemos irnos enseguida. – le susurró. Entonces un ruido a su espalda la sobresaltó. Uno de los hombres de Fortem les apuntaba con su arco a pocos metros de distancia.
- No os movais si no quereis que os atraviese con una de mis flechas – dijo socarrón - ¡Aquí! – gritó - los he encont…… - Una daga hizo enmudecerlo clavándose en su garganta para despues caer al suelo sin vida.
La elfa se volvió. Entre la maleza y los árboles que lo ocultaban de la luz de la luna, pudo ver con claridad la cara sonriente de Discoron, que con gestos bruscos le indicaba que fueran hacia él.
- ¡Por aquí! – oyó que gritaban otra vez, entonces el ruido de pisadas y ramas quebrandose fue en aumento – registrad el bosque.
Derehnion cogió en brazos a Angrim y empezó a correr hacia su salvador seguida de Anskari.
-Rápido, más abajo tengo dos caballos esperando, si nos damos prisa no nos verán. – oyó decir a Discoron al llegar hasta él. Entonces el humano cogió con delicadeza al pequeño enano que llevaba en brazos y se lo cargó al hombro como si fuera un saco.
- ¿Y sus padres? – preguntó mientras echaban a correr.
La mirada de la elfa le sirvió de respuesta.

Instantes después los hombres de Fortem encontraban el cuerpo de quien los había llamado.
-Está muerto, seguid buscando, no deben andar lejos. – dijo Cendrum con amargura. Se arrodillo frente al cadaver y sacó lentamente la daga que le había causado la muerte. En su puño, un escudo grabado con dos serpientes entrelazadas le habia llamado la atención. Lo observó con curiosidad hasta que Fortem se lo arrebató bruscamente de sus manos.
- Regresa al poblado y averigua a quien pertenece, cuando lo sepas quema su casa y mata a toda su familia. – dijo devolviendole el arma – quien sea va apagar por esto.

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