Identificarse | Registrarse


Todos los horarios son UTC + 1 hora


Fecha actual Mar Dic 10, 2019 11:08 pm





Nuevo tema Responder al tema  [ 12 mensajes ] 
Autor Mensaje
 Asunto: El Bosque de Chet
NotaPublicado: Mié Jun 11, 2008 6:13 pm 
Señor de las Palabras
Señor de las Palabras
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Ene 11, 2008 3:26 am
Mensajes: 392
Ubicación: La Comarca
Raza: Hobbit Albo
El bosque de Chet constituía una gran masa arbolada en pleno corazón de las tierras de Bree, que se extendía desde esta villa y las vecinas Archet, Combe y Entibo hasta los marjales del Moscagua, al este del Camino Verde y al norte del Gran Camino del Este. Pinos, álamos, encinas, robles y hayas, conformaban su paisaje, que se asentaba en suaves lomas. Refugio de asaltantes y bandidos, sobre todo su mitad más septentrional, nunca fue un lugar especialmente recomendable para adentrarse a solas.

En lo más profundo de su espesura, allí donde no llegaban los caminos y nadie se aventuraba, existía una cueva. No era éste un lugar acogedor, pues siempre olía mal, estaba desordenado y sucio y pocas veces allí los pájaros cantaban. Sólo había unos pocos huesos roídos y un gran caldero, donde preparar sopa. Era ésta la cueva, como podéis imaginar, de un troll, y éste Karpim se llamaba.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mar Jun 17, 2008 12:44 am 
Este Huésped puede elegir título
Avatar de Usuario

Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
Mensajes: 559
Ubicación: La Comarca, Eriador
Cualquier puede hacerse una idea de lo que es un troll; claro, todos hemos oído hablar de ellos en algún momento de nuestras vidas. Que son feos, gordos, desaliñados, descuidados, sucios, despreocupados, irresponsables, caprichosos, egoístas, vanidosos,... Vaya, y eso que apenas lo he pensado, si me hubiera permitido un poco más de tiempo os habría hecho un retrato bastante fiable de Karpim.

A estas alturas seguro que ya le conocéis, así que me ahorraré el esfuerzo de presentarle e incluso de contar algo de su infancia (aunque ahora que lo pienso, sé cosas de su infancia que él no ha contado y que quizá os gustaría conocer, ji, ji, ji). Nunca hagáis rabiar a un troll a no ser que corráis velozmente o tengáis un anillo de esos que te hacen invisible (que creo que ya no existen). En mi caso, ni soy hábil corriendo ni poseo ninguna joya que me otorgue el don de la invisibilidad, pero soy un poco inconsciente, así que me atreveré a contaros lo que le ocurrió a Karpim uno de esos días previos a su independencia.

_________________
"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Jue Jun 19, 2008 1:41 pm 
Huésped Charlatán
Huésped Charlatán
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Mar 21, 2008 12:03 am
Mensajes: 65
Resulta que una noche, a finales de verano, Karpim se apresuró a marcharse de la gruta en la que vivía junto con sus padres, como venía haciendo durante los últimos meses de su existencia (ya que como sabéis, había descubierto que su padre quería merendárselo). Así, sin saber muy bien como (instinto de supervivencia, supongo), se despertaba antes del ocaso, y cuando los últimos rayos de sol despuntaban entre las colinas, dejaba a sus padres con su repertorio de ronquidos, y se marchaba a merodear por el bosque en busca de comida, y tratando, sobra decirlo, de evitar el férreo garrote de su padre.

Pues en éstas estaba el pequeño troll (quiero decir, buscando comida para su “desayuno” nocturno –una lagartija, un ratón, o un huevo de algún pájaro, en el mejor de los casos-) cuando escuchó unos sollozos procedentes de una pequeña niña que estaba escondida tras unos arbustos.
Ésta, al ver delante de sí a ese ser tan extraño (por no llamarlo feo), dejó de llorar, porque ante todo, Karpim tendría que tener su misma edad, y entonces no le tuvo miedo.

-Hola. Me llamo Talë, ¿y tu, como te llamas?
-Yo me llamo Karpim. ¿Qué estás haciendo por aquí? ¡No sabía que viviera nadie por los alrededores!
-No vivo aquí. Estoy de viaje con mi familia. De hecho, estamos acampados por aquí cerca, pero es que vi a un conejito y empecé a perseguirlo, y cuando me quise dar cuenta me había perdido. ¿Me ayudarás a encontrarlos?
-¿A los conejos? Preguntó el troll intrigado.
-¡No tonto! A mi familia, respondió la niña, algo indignada por haber sido malinterpretada.
-Pss, vale, pero si no tardamos mucho. Es que soy un troll muy ocupado- dijo Karpim tratando de parecer interesante.
-¡Muchas gracias! ¡Venga, creo que es por aquí!- y fue a agarrarlo de la mano, pero contuvo el impulso, pues la verdad es que la higiene del troll dejaba mucho que desear (desde el punto de vista de una persona, claro está).
Así pues, ambos se pusieron en camino, o más bien, comenzaron a dar vueltas de un lado para el otro.
-¡Oye!- exclamó Karpim, como acordándose de algo importante. –¿Tu eres capaz de chuparte el codo?-
La niña lo miró sorprendida, y acto seguido dobló su bracito derecho intentando acercar el codo a la punta de su lengua, al mismo tiempo que empujaba el brazo con la mano izquierda. -¡No, no puedo! ¡Es imposible!-
-¡Chorradas! Cuando yo sea mayor, seré capaz, ya lo verás. Ahora me estoy entrenando-. Y le enseñó a la niña lo mucho que podía aproximar su codo a la lengua.
-¡Tienes razón!- sonrió Talë. - Eso debe de ser alguna habilidad propia de los trolls - (de hecho, la distancia resultó ser más o menos la misma a la que tú o yo podríamos acercarlo; pero a él le hacía una ilusión tremenda ver sus progresos imaginarios, así que dejémosle pensar así)… -¡Espera un momento!- y acto seguido metió su mano en el bolsillo y sacó un pequeño pañuelo blanco, con puntilla alrededor. -¡Toma! Hace rato que llevas los mocos colgando y la verdad es que tiene que ser muy incómodo respirar así -. La niña puso el pañuelo en la manaza del troll, y siguió caminando hacia delante. Karpim miró el pañuelo, ¡tan blanco si lo comparaba con sus sucias manos! Y la verdad es que olía bastante bien, como a flores. Así pues, haciendo un gesto de indiferencia con los hombros, y pensando que tal vez esta tarea le llevase más tiempo del que él quisiera, se llevó el pañuelo a la boca, y de un bocado, lo engulló. ¡Al menos no tendría el estómago vacío!


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Vie Jun 20, 2008 11:29 pm 
Señor de las Palabras
Señor de las Palabras
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Ene 11, 2008 3:26 am
Mensajes: 392
Ubicación: La Comarca
Raza: Hobbit Albo
- Venga, Karpim, no te quedes atrás - llamó la niña, - oye, ¿y mi pañuelo?

- No estaba mal - contestó el troll, dejando a la joven en tal estado de confusión que ya no volvió a preguntar por él.

Los dos avanzaban arropados por las copas de los árboles, entre las cuales se vislumbraban las estrellas y la Luna, llena aquella noche, que pronto estuvo sobre sus cabezas. Karpim la miraba goloso.

- Debe estar riquísimo - observó, cayéndosele la baba.

- ¿El qué? ¿La Luna? - preguntó Talë.

- ¿"Laluna"? ¿Así se llama el queso del cielo? ¡Pues vaya! Nunca había oído su nombre. Alguna vez pregunté a mi madre sobre él, si había algún medio para conseguirlo, porque si no, ya sabes que siempre, cuando parece que más hay, alguien viene y se lo empieza a comer poquito a poquito cada noche, ¡y ni comparte ni nada! Pero a ella no parece gustarle mucho, ¡y menos a mi padre, que se pone de tal mal humor con sólo verlo que ni quiere salir de la cueva! Aunque esto, al fin y al cabo, casi que es mejor para mí, porque así si tiene cara de hambre puedo ponerme a salvo fuera.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mar Jun 24, 2008 12:19 pm 
Este Huésped puede elegir título
Avatar de Usuario

Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
Mensajes: 559
Ubicación: La Comarca, Eriador
- ¿Por qué tienes que ponerte a salvo fuera? -preguntó Talë con los ojos semiabiertos debido al sueño que le estaba entrando.
- Pues... porque si no me pongo a salvo fuera, dentro no tengo dónde esconderme -contestó Karpim y encogió los hombros a la vez que miraba a la niña-. ¿Qué te pasa en los ojos?
- Tengo sueño -Talë se frotó los ojos con los puños cerrados, porque si lo hubiera hecho con los puños abiertos se habría hecho daño, aparte de que ya no hubieran sido puños, sino manos-. Quiero irme a mi casa a dormir en mi camita con mis papás.
- Ya... -Karpim se rascó la cabeza y una nube de polvo salió de ella-. Pero... yo no sé dónde vives.
- Y yo tampoco -contestó la niña mostrando un ápice de preocupación en su rostro.
- Pero... ¿no me has dicho antes que te habías perdido porque estabas persiguiendo un conejito y que estás de viaje con tu familia? -preguntó Karpim dando un respingo.
- Sí, eso es. Tienes una buena memoria -la niña sonrió.
- ¿Dónde? Quítamela, que esos bichos pican -contestó el troll y empezó a dar vueltas girando sobre sí mismo.
- ¡Ah! me mareas. Estate quieto.
- ¿Se ha ido ya? -Karpim se paró, bizqueó los ojos y se cayó sentado al suelo.
- ¿Quién? Aquí no hay nadie más que nosotros.
- Pues... la memoria esa de la que hablabas antes... de noche salen muchos bichos -contestó Karpim-. Tengo que explicártelo todo.
- No sé -la niña se encogió de hombros. Acercó su manita a la de Karpim y tiró de él para seguir caminando.

_________________
"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mié Jul 30, 2008 11:47 pm 
Huésped Charlatán
Huésped Charlatán
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Mar 21, 2008 12:03 am
Mensajes: 65
Pero no avanzaron mucho más, ya que al llegar a una frondosa encina Talë cayó rendida junto a su tronco. La Luna hacía rato que había alcanzado el punto más alto en el cielo.

Karpim la contempló extrañado durante unos minutos (tenéis que comprenderlo, dado que a él, que era de hábitos nocturnos por naturaleza, le parecía raro que la niña invirtiera su tiempo en dormir y no en otros menesteres posiblemente más productivos), pero el gruñir de sus tripas (tal vez porque el pañuelo se le hubiera atascado en el píloro…) lo devolvió a la realidad. Y fue en ese preciso instante cuando sus ideas se ordenaron y tuvo ante sus ojos la respuesta a como calmar su apetito. Empezó a acercarse a la niña.
-Mmmmm- comenzó a relamerse.- No sé como no he caído antes, con el hambre que tengo. Menos mal que soy un troll muy espabilado y despierto para mi edad, y desde pequeño he aprendido a valerme por mi mismo, porque si no, se acaba la noche y una de dos, o me convierto en piedra al primer rayo de sol mientras busco comida, o me vuelvo para mi cueva con el estómago más vacío que cuando salí de ella-.
Pero entonces el troll se detuvo un instante (después de todo aún conservaba algo de sentido común).
- Vamos Karpim, tenlo todo calculado antes de actuar- se dijo a sí mismo.- Debes proceder rápidamente, con el mayor sigilo posible, y así te ahorrarás problemas-.
Así pues, con la mayor suavidad que sus manos le permitían, agarró a Talë por un tobillo, y la arrastró por la mullida hierba. Necesitaba separarla del tronco del árbol, puesto que su proximidad a éste le podría suponer un obstáculo importante y ser a la larga una fuente innecesaria de problemas.
Hay que decir que la niña ni se inmutó: agotada como estaba solo fue capaz de dejar escapar un ronquido, que Karpim interpretó como la señal de que todo su plan se había desbaratado. Pero por fortuna para el troll fue solo eso, un ronquido.

Una vez estuvo todo dispuesto, Karpim sacó su daga del zurrón, se encogió, y cerrando un ojo (para amortiguar el ruido que iba a hacer), pero abriendo el otro (para saber dónde estaba apuntando), asestó el golpe.

¡CRAC! Se oyó un crujido, que fue seguido por un chapoteo. Karpim sonrió. Su plan había culminado en éxito. Retiró la daga y observó la punta. En ella había insertada una enorme oruga, color verde y plata, que rezumaba una sustancia marrón viscosa. Acto seguido se llevó la víctima a la boca. -¡Me encantan estas orugas! ¡Es mi bocado favorito después del hígado de ardilla! Menos mal que Talë no se ha despertado, porque si no tendría que compartirlas con ella… pensó el troll.-
Y así de feliz pasó el rato Karpim, dándole vueltas al tronco de la encina mientras ensartaba esas pequeñas delicatessen.

Cuando por fin hubo saciado su hambre (la población de orugas de la encina había sido mermada considerablemente por aquel entonces), se apoyó en la base del tronco para reposar un poco, antes de despertar a su compañera. Pero se dejó caer tan pesadamente, que se escuchó (ahora sí) un fortísimo crujido, tanto de la madera del árbol como de las vertebras del troll: ¡CRAAAAACCC! Y repentinamente todo comenzó a darle vueltas (aunque en realidad quien daba vueltas era él).
Al recobrar el conocimiento lo primero que vio fueron sus pies, y después la carita de Talë que gritaba su nombre desde arriba.
Se puso en pie con dificultad, y miró a su alrededor. Aplastada bajo su espalda había una pequeña puerta de madera, con alguna que otra oruga despachurrada también. Al parecer, había caído a un agujero que estaba oculto en el tronco de la gran encina.

-Te esperaba- dijo una joven voz procedente de entre las sombras.
Karpim se volvió hacia el lugar de donde provenía dicha voz, pero no vio más que la tenue luz de ¿una vela?, ya que su portador estaba cubierto por una capucha.
-Bueno, en realidad te esperaba ayer, pero es que verás, soy un mago principiante, y esto de la adivinación me trae por la calle de la amargura. ¿Sabes? Siempre quise ser mago, a veces pensaba que nunca lo lograría, pero hace unos dos años mi talento comenzó a despertarse… Pero bueno, ahora no quiero molestarte con mis historias. ¡Vamos! no te quedes ahí pasmado. Hay que ver lo que le has hecho a la puerta de mi escondrijo. ¡Ahora mi guarida es un caos (y eso que yo ya era caótico)! ¿De dónde demonios…? Mañana al anochecer (o antes si es que la situación se vuelve insostenible), te estás lavando y quitando esa pestilencia que traes. Mas ahora corre, llama a tu amiga. No hay tiempo que perder. Tenemos trabajo pendiente...-.
La sombra se acercó y se quitó la capucha.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Vie Ago 01, 2008 2:04 pm 
Este Huésped puede elegir título
Avatar de Usuario

Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
Mensajes: 559
Ubicación: La Comarca, Eriador
- ¡Anda! -exclamó Karpim con los ojos muy abiertos, tanto que se le metío una mosca dentro de uno de ellos y estuvo persiguiéndola con la pupila durante unos segundos hasta que pudo atraparla con los dedos y se la comió-. ¡Pero si pareces un mago de verdad!
- ¿Cómo que lo parezco? -contestó el mago enojado- ¡Soy un mago de verdad, en prácticas, pero de verdad! ¡Y ahora, llama a tu amiga, que tenemos prisa!
Karpim se rascó la calvorota y una nube de polvo le cubrió la cabeza. El mago tosió e intentó reducir el polvo agitando la mano.
- ¡Puag! eres un guarro. Deberías darte un baño.
Karpim miró hacia arriba, hacia la puerta del agujero por el que había caído y se encontró con la carita de Täle que le miraba sorprendida en la misma posición en que se había quedado minutos antes. Detrás de ella se veían los primeros rayos de sol que comenzaban a despuntar.
- ¡Vamos, niña, salta y entra en este agujero! -le indicó Karpim.
La niña miró la profundidad del agujero y dió un pasito para atrás.
- No... no puedo... me da mucho miedo...
- ¡Ayúdale, cógela de la mano y será más fácil! -ordenó el mago a Karpim. El troll miró hacia la niña y vio que estaba amaneciendo.
- No... no puedo... está saliendo el sol... no puedo asomarme al agujero...
- ¡Vaya par de cobardicas! -exclamó el joven mago.
- ¿Y por qué no la ayudas tú? -preguntó Karpim un poco mosqueado con el aprendiz.
- Pues porque he estado zarceando con un hechizo y me he equivocado de palabras mágicas y ahora todo lo que toco se convierte en chocolate. Al principo estaba muy bien, porque tenía todo el chocolate que quería, sólo tenía que tocar algo y ¡hala, a zampar! Pero no puedo tocar a nadie, no al menos, hasta que encuentre el hechizo que contrarreste el anterior -contestó el mago con las manos separadas del cuerpo para no rozar nada.
- Vaya, pues sí que eres un mago malo... -dijo Karpim y se sonó la nariz con una mano, y sacó un moco enorme, verde y que colgaba entre sus dedos. Se lo acercó al mago, quien se apartó de él con cara de asco-. Toma, tócalo -el mago lo tocó y se convirtió en chocolate, el troll puso cara de felicidad y se lo comió.

_________________
"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Jue Ago 07, 2008 7:51 pm 
Montaraz nómada
Montaraz nómada
Avatar de Usuario

Registrado: Dom Dic 05, 2004 8:46 pm
Mensajes: 21
Ubicación: En las mismas rocas que bordean el rio...en lo mas interno del bosque...en casa de mi Padre.
- Me llamo Mefistófeles Nicurifim – Dijo el mago – He pasado escondido aquí exactamente… dos años, seis meses y tres días, lo suficiente para asegurarme…
- ¿para asegurarte de que? – pregunto la niña – quien producto de una sarta de suplicas, por parte del mago y del troll, se decidió finalmente a internarse en el agujero.
- Pues que el Elfo haya podido… No estoy seguro de poder confiar de primeras a primeras en ustedes – balbuceó Mefistófeles (queriendo ocultar con el comentario, su siempre inevitable falta de control sobre su lengua), si bien es cierto que los esperaba, mis habilidades aun no me confirman el motivo de su presencia.
- Tú has comenzado la discusión – dijo Karpim (intentando como siempre, encontrar en el asunto una fácil distracción) – ¿Cuál Elfo?

Mefistófeles, ignorando la pregunta ordenó: - síganme, si vamos a trabajar juntos, debemos avanzar rápidamente, el tiempo se acaba y el trabajo es mucho. - El mago los condujo por un túnel largo, estrecho y oscuro, susurrando cosas para si mismo (como es común entre los magos). Luego de casi una hora de recorrido, entre los suspiros de la niña, los balbuceos del mago, y la siempre incomoda pestilencia del troll, llegaron al final del túnel. Al contrario del resto del lugar, inexplicablemente, había luz, tan clara como el día, y acogedora como los rayos del sol, producto de un hechizo común entre los magos, hecho de… (Creo que mantendremos naturalmente el secreto). Un riachuelo recorría el frente de la roca más grande del fondo, sobre la cual había una especie de escritorio, cruzaron el riachuelo, y el mago invito a los huéspedes a reposar sobre unas rocas.

Sobre de la mesa, estaban libros y papeles apreciablemente desordenados (ordenados claro esta, para que el mago pueda leerlos sin tocarlos y el desastre del chocolate no acabe con sus mas preciadas herencias), Karpim y Talë, ambos estaban impresionados con lo que veían, sin decir una palabra, Mefistófeles, se paro frente al escritorio y comenzó a leer.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mar Sep 23, 2008 4:58 pm 
Este Huésped puede elegir título
Avatar de Usuario

Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
Mensajes: 559
Ubicación: La Comarca, Eriador
Cuando apenas había leído tres líneas Karpim le interrumpió.
- Espera, espera -se rascó la cabeza y una gran nube blanca de polvo salió de ella, Talë tosió y Mefistófeles levantó la cabeza contrariado-, estás leyendo al revés, porque no entiendo nada de lo que dices.
- ¡Karpim! -le regañó la niña- ¡está leyendo un hechizo y por eso no lo entiendes!
- Ya, pero si no entiendo lo que dice, ¿cómo sé que no nos va a hacer algo malo a nosotros?
- Puff -exclamó Mefistófeles, que a punto estuvo de apoyarse en el libro y echarlo a perder convirtiéndolo en chocolate-. Precisamente estoy leyendo el hechizo que deshace el otro hechizo por el cual todo lo que toco se convierte en chocolate...
- ¡Anda! -le interrumpió Karpim de nuevo- ¿Y por qué no lo has leído antes y ya no tendrías ese problema?
- Pues porque el hechizo sigue por la página siguiente y no puedo tocar la página para volverla, así que necesitaba que alguien bajara hasta aquí para ayudarme a leerlo del todo.
- Ja, ja, ja, ja -se rió Talë divertida-. Entonces, si lees ese hechizo dejarás de convertir en chocolate todo lo que toques?
- Eso espero, en el curso avanzado de magos no aseguraban que todo lo que pone en este libro surtiera efecto tal como debería ser, pero hay que intentarl...
- ¡Espera, espera! -Volvió a interrumpir Karpim, a quien le empezaba a gustar la cara de mal genio que se le ponía a Mefistófeles cada vez que le dejaba con la palabra en la boca- Antes de que pierdas tu maravillosa habilidad tienes que convertir en chocolate para nosotros unas cuantas cosas, porque luego ya no podrás hacerlo.
- Ya, pero es que aquí sólo tengo libros, y los necesito todos...
- Nada, nada -dijo el troll-, saldremos fuera y traeremos piedras del camino.
- Pero Karpim... -la niña tiró de la mano del troll para que le hiciera caso y luego se dio cuenta de lo pestilente que se había vuelto su mano tras tocar la de Karpim- ahí fuera es de día, y tú no puedes salir al exterior cuando hay sol... ¿cómo vas a coger las piedras?
- Uhmmm -Karpim se rascó la cabeza nuevamente y Talë y Mefistófeles volvieron a toser-. No lo había pensado. Pues...
- ¡Tengo una idea! -Mefistófeles se dio el gustazo de ser él quien interrumpiera a Karpim en esa ocasión- Puede salir Talë y traerlas.
- ¡Pero yo soy muy pequeña! Si apenas he podido entrar aquí dentro. Y Karpim no me puede aupar porque le daría el sol, y tú..., tú mejor que no.
- Pues habrá que esperar a que haga de noche de nuevo para salir.
Los tres se quedaron callados mirando al suelo cabizbajos. Mefistófeles quería leer el hechizo cuanto antes, Karpim quería conseguir las piedras cuanto antes para comer chocolate, y Talë quería conseguir las piedras y leer el hechizo para salir de esa cueva lo antes posible.
- Mefistófeles -dijo Talë con su vocecita aguda- ¿dónde duermes?
- Pues... allí -señaló con el dedo una cama de chocolate. Karpim la vio y se le hizo la boca agua- No, no, Karpim, no te la comas, que entonces no tendré dónde dormir.
- Pero cuando se rompa el hechizo tampoco seguirás durmiendo en esa cama, pues podrás dormir donde quieras -argumentó Karpim intentando convencerle de que su cama ya no era necesaria.
- Sí... supongo que tienes razón... bueno, puedes empezar por el cabecero.
Karpim no esperó a que el mago le diera permiso, para entonces ya se había comido una de las borlas que coronaban una de las dos patas del cabecero.
- Entonces, ya no hace falta que salgamos a buscar piedras, ¿no? -preguntó el mago- con mi cama ya tienes suficiente chocolate...
- Ñam, ñam -contestó Karpim. La niña también se había acercado y estaba repizcando pequeños trocitos de la cama de chocolate. El mago los miraba y cabeceaba contrariado.

_________________
"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Jue Oct 30, 2008 2:33 pm 
Señor de las Palabras
Señor de las Palabras
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Ene 11, 2008 3:26 am
Mensajes: 392
Ubicación: La Comarca
Raza: Hobbit Albo
El troll, goloso ante el preciado manjar, no pudo evitar pegar un salto, para de una cabriola aterrizar en el centro de la cama, y zamparse el respaldo de un bocado. La niña, que comía un pedazo arrancado de una de las patas le advirtió que tal atropello le acabaría causando una indigestión.

- Come tranquilo, amigo, que después te dolerá la tripita - le avisó, al tiempo que para sí se lamentaba por toda la parte con la que ya había entrado en contacto el cuerpo del troll, y que ella por lo tanto no pensaba ya ni probar.

Karpim no parecía atender mucho a sus razones y tragaba y engullía sin parar, guiado por su insaciable gula. Mientras, el mago los contemplaba con cierta perplejidad, asombrado por todo lo que el troll era capaz de tragar.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Dom Ene 11, 2009 12:26 pm 
Este Huésped puede elegir título
Avatar de Usuario

Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
Mensajes: 559
Ubicación: La Comarca, Eriador
Cuando la cama hubo desaparecido ante los impertérritos ojos de Mefistófeles, Karpim se tumbó en el suelo tripa arriba y mostraba dificultad para respirar. Täle le miraba con curiosidad, pues nunca había visto un troll tumbado en el suelo en tal estado, de hecho nunca antes de Karpim había visto un troll. Mefistófeles quiso acercarse a él para ayudarle a levantarse, pero recordó a tiempo que era mejor que no tocara nada.

- Bien, ahora podemos seguir adelante y me ayudaréis a leer el encantamiento que me desencante, ¿verdad? -preguntó Mefistófeles en voz alta. Täle miró a Karpim que se había quedado dormido en el suelo y luego miró al mago.
- Yo te ayudaré -dijo la niñita- ¿qué tengo que hacer?
- Bueno,... necesitarás una banqueta, pues eres tan pequeña que no alcanzarás el atril para volver la página del libro. Cuando yo lea hasta el final de esta página, deberás volverla para que pueda continuar leyendo, ¿de acuerdo?
- Sí -la niña asintió con la cabeza también. Se dirigió a la otra punta de la habitación y se acercó a un taburete que había allí abandonado. Estaba lleno de polvo, pues el mago no lo había usado desde hacía tiempo. La niña lo arrastró como pudo hasta dejarlo al lado del atril. Entonces se subió a él y sonrió satisfecha por la tremenda hazaña que acababa de realizar. El mago la miró y le sonrió. Comenzó a leer. La niña le miraba ensimismada. Cuando leyó la última palabra de la página miró a la niña, Täle seguía ensimismada. El mago le hizo un guiño y le señaló el libro. La niña cayó en la cuenta y le dio la vuelta a la página. Entonces el mago siguió leyendo. Cuando terminó de leer el encantamiento no ocurrió nada. No salieron chispas ni hubo ninguna explosión ni apareció ninguna luz alrededor de Mefistófeles. Nada.
- No sé qué ha podido fallar.
- No sé,... -dijo la niña, que estaba mirándose los pies, que aún llevaba llenos de chocolate. Entonces una de las patas del taburete cedió y comenzó a tambalearse. La niña asustada se agarró a lo único que tenía cerca, la mano de Mefistófeles. Justo se aferró al mago cuando el taburete cayó al suelo con la pata rota por el peso de la niña, que tampoco era mucho pero el suficiente para quebrar una madera muy roída. Mefistófeles se asustó mucho al ver que la niña le tocaba, pues temía que acabaría convertida en chocolate, y lo que es peor, Karpim se la comería. Pero no ocurrió nada de eso. La niña siguió siendo de carne y hueso.
- ¡Ha funcionado! ¡El encantamiento ha acabado y ya puedo volver a tocarlo todo! -gritaba el mago contento mientras abrazaba a la niña que seguía a unos cuantos palmos del suelo. Karpim seguía durmiendo. El mago dejó a Täle sobre el piso firme y buscó entre las páginas del libro, algo que no había podido hacer desde hacía tiempo.
- ¿Que buscas? -preguntó Täle.
- Estoy pensando en algún encantamiento que le quite el apetito a este troll. Pues temo que cuando despierte y sepa que ya no puedo convertir nada en chocolate, lo próximo que se coma seamos nosotros.
- Ah... -contestó la niña, y miró a Karpim que seguía boca arriba. No se había movido en todo el tiempo.

_________________
"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Dom Feb 22, 2009 5:20 pm 
Huésped Charlatán
Huésped Charlatán
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Mar 21, 2008 12:03 am
Mensajes: 65
-¿Puedo llamarte Mefisto? ¿O prefieres que te llamen Tófeles?- Preguntó Täle al pensativo mago, que seguía trasteando en sus inmensos volúmenes de conocimiento ancestral.

-¿Perdona? ¿Osas insinuar que debo ser reconocido por otro nombre diferente al que ya poseo? ¿Acaso crees que mis padres consultaron a los mejores astrólogos a cerca del nombre que más convendría a su hijo todavía no nato, para que éste pudiera convertirse en un gran mago digno de su casta, para que una niña insolente terminara llamándome Mefisto? Me llamo Mefistófeles Nicurifim, de los Nicurifim del Norte, y no debo ser llamado de ninguna otra manera. Mi nombre pasará como tal a los anales de la historia. Con esto doy por zanjado el asunto, así que no insultes ni a mí, ni a mis antepasados.

-Vale Toffe, tampoco es para ponerse así- le respondió la niña un tanto enfurecida.-Tengo que decirte que eres un mago bastante exasperante, además de muy mal pensado. No tienes ni idea de magia, y si no hubiésemos llegado nosotros habrías pasado a los anales como Mefistófeles Nicurifim, ¡el mago que chocolateaba la leche! Así que baja esos humos. Además, no pierdas el tiempo en buscar hechizos para calmar el hambre de Karpim, ¡él jamás nos comería!

(Aquí he de hacer un breve inciso y explicar el nuevo apodo del mago: Dado que nuestros protagonistas lo han conocido en circunstancias especiales, en las que convertía todo en chocolate, Täle, en una muestra de agudeza mental y también de desconocimiento en bromatología, realiza un juego de palabras en el que confunde el chocolate con los caramelos de toffee, pero perdonadla amiguitos, que es una niña pequeña, y a ver si vosotros a su edad erais tan perspicaces ¡leñe! ¡Mira que sois quisquillosos!).

Mefistófeles (o como queráis llamarlo) miró a la niña fijamente a los ojos, y de pronto se echó a llorar.
-¡No tienes ni idea de lo que he sufrido! Mis padres me han encerrado en esta cueva porque soy un negado para la magia, y se avergüenzan de mí, y me llaman “Negastófeles”. Ahora tengo que demostrarles que están equivocados, y eso es demasiada presión. Además, no puedes imaginarte el trabajo que cuesta vencer al lado oscuro cuando sabes que todos los villanos de los cuentos tuvieron infancias traumáticas como la mía. Raro es que no me haya vuelto loco en estos dos años, seis meses y tres días y haya tratado de dominar el mundo…-

La niña se acercó al mago y le dio un abrazo apenada (y por qué no decirlo, también temerosa por si el hechizo hubiese revertido).
-No tenía ni idea, pero no te preocupes. Ahora no estás sólo, y entre todos nos ayudaremos. Por cierto, ¿quién es el elfo al que hiciste referencia antes?-


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Nuevo tema Responder al tema  [ 12 mensajes ] 

Todos los horarios son UTC + 1 hora


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado


No puede abrir nuevos temas en este Foro
No puede responder a temas en este Foro
No puede editar sus mensajes en este Foro
No puede borrar sus mensajes en este Foro
No puede enviar adjuntos en este Foro

Buscar:
Saltar a:  
cron