Identificarse | Registrarse


Todos los horarios son UTC + 1 hora


Fecha actual Dom Dic 15, 2019 1:28 pm





Nuevo tema Responder al tema  [ 20 mensajes ] 
Autor Mensaje
 Asunto: Destino incierto
NotaPublicado: Mié Sep 24, 2008 11:23 pm 
Arquero del Rey
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
Aquel primer amanecer de otoño la ciudad de Bree apareció cubierta por un espeso manto de niebla. Sus calles ofrecían un aspecto fantasmagórico a los pocos habitantes que las recorrían, pareciendo borrosos espectros que dehambulaban de un lado para otro.
Enumanus hacía un buen rato que se había levantado. Como tantas otras veces al despertar, se había sorprendido buscando con su mirada el dulce rostro de Isilya.
Pero estaba solo.
Desde que regresaron de Fangorn tras el secuestro de su hijo Inzil, apenas había vuelto a ver a la bella elfa. Parecía más distante y pocas veces se pasaba por Bree y el Poney.
-Tal vez debería haber ido a visitarla – se dijo a si mismo mientras bajaba por la escalera que daba al taller.
Fue entonces cuando alguien golpeó la puerta de entrada sacándolo de sus pensamientos.
-Si que empeamos pronto – pensó.
Se encaminó hacia la puerta y justo cuando se disponía a abrir algo le hizo detenerse. El recuerdo de Tserleg tiempo atrás, en su propia casa, le vino de repente. – Está muerto – se dijo a si mismo. Aún así se detuvo durante unos segundos.
-¿Quién es? – preguntó. No recibió respuesta alguna. Separó la mano de la manecilla de la puerta y la volvió a agarrar con fuerza. - ¡Que demonios! Te estás volviendo viejo Enumanus… - de un golpe seco abrió de repente.
Una pequeña hobbit esperaba de pie un par de metros atrás entre la niebla, llevaba una túnica azul que la cubría de cabeza a los pies y con sus cortos brazos sujetaba con dificultat un paquete estrecho que media el doble de su altura, envuelto con una tela marrón y atado con una tira de cuero como si fuera un embutido.
Dio un paso adelante y sonrió, la niebla pareció despejarse de su cara rosada y alegre, un mechón de cabellos rubios y ensortijados le caia sobre los ojos desde el interior de su capucha.
-Me llamó Dulcemar, ¿tú debes ser Enumanus? – dijo ofreciendole la mano.
-Sí soy Enumanus – contestó contrariado ante la inesperada visita, le estrechó la mano con suavidad inclinándose hacia delante, no por cortesía si no por la diferencia de estatura. - ¿en qué puedo ayudarte?
La hobbit avanzó decidida una vez hecha las presentaciones y rodeándolo entró en el taller. Enumanus la siguió divertido.
Al cerrar la puerta tras él, Dulcemar ya había llegado a la mesa que hacía de mostrador y empezaba a desenvolver aquel largo paquete.
-Me gustaría que me dieras tu opinión sobre esto. – decía sin detener sus manos.
-Bueno, es que…, aún no he abierto y pensaba… - Se diriguía hacia el mostrador cuando la hobbit se volvió de repente con el objeto desenvuelto en sus manos.
-¿Y bien? ¿Puedes arreglarlo?
Enumanus se quedó boquiabierto. Un arco como los que utilizaban los Uruk-hais acababa de aparecer ante sus ojos. Sin salir de su asombro y ante la mirada satisfecha de la hobbit examinó el arma. La primera impresión fue su peso, había que tener una fuerza enorme para, no ya poder disparar las flechas con él si no para sujetarlo tantas veces como fueran necesarias con el brazo estirado. Lo alzó con dificultad con su brazo izquierdo como si disparara – ¿De donde lo has sacado? Si puedes decirmelo, claro.- Mientras esperaba la respuesta de Dulcemar que parecía estar disfrutando, volvió su atención al arco. Estaba visiblemente deteriorado, más por la suciedad y el paso del tiempo que por algún golpe o rotura, pero era recuperable.
-Como sabrás, tenemos costumbre los hobbits de hacernos regalos por los cumpleaños – Enumanus la miró asintiendo – no, no. No como tu crees. Quien celebra su aniversario es el que hace los regalos.
El humanos volvió a asentir sin mirarla, se había sentado y con el arco vertical apoyando un extremo en su bota le estaba pasando un trapo húmedo por la empuñadura.
La hobbit viendo que tampoco le importaba mucho la respuesta que pudiera darle decidió ser lo más breve posible.
-A esos regalos los llamamos mathons y bueno, esté lo recibí en mi 38 cumpleaños desde entonces al ver lo que era lo guardé tal como estaba en el trastero de casa y no le di ninguna importancia.
Dulcemar le acercó otro trapo limpio que había sobre una mesa, pues el primero estaba ya lleno de pringue y continuó su relato con la esperanca de que aquel humano estuviera escuchándola.
-Dentro de poco cumpliré 39 y…, - Enumanus la miró a la cara, se había bajado la capucha y el cabello ensortijado le caía por los costados sobre su cara redonda de ojos verdes y vivaces. Pareció sonrojarse. - …Me gustaría regalarselo a alguien especial…
-Bien, ¿cuando lo necesitas? – contestó Enumanus.
-Dentro de dos semanas.
-¡Perfecto! – dijo levantandose como dando por terminada la visita. Sin decir más se encaminó hacia la puerta y despidió a la pequeña hobbit que aún aturdida por la rapidez del acuerdo se detuvo en el humbral de la puerta.
-Entonces hasta dentro de dos semanas ¿no? – dijo desconfiada.
Enumanus se agachó sonriente, - para mi serà un placer dejarle como nuevo su arco y bien si cambiase de opinión estaría dispuesto incluso de pagarle un buen precio por él. – se estrecharon de nuevo la mano y la hobbit desapareció tras la puerta.
Enumanus no dejaba de sonreir – voy a disfrutar como un enano estas dos semanas – alzó el arco de nuevo y intentó tensar la cuerda sin apenas conseguirlo – Ja,ja – rió – ¡que bestias que eran!
En el exterior, Dulcemar se dirigía hacia la posada, había madrugado mucho para llegar hasta Bree y bien se merecía aquel viaje una buena cerveza del señor Mantecona.
- Vamos a desayunar – se dijo relamiendose los labios.

_________________
Cada brazo tiene su arco,
cada arco tiene su flecha.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mié Oct 01, 2008 1:18 pm 
Mariscal del Folde Oeste
Mariscal del Folde Oeste
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Abr 29, 2005 6:38 pm
Mensajes: 1089
Ubicación: Sabadell
Boric, como cada cierto tiempo, y tras pasar la noche al raso como tenia que hacer por desgracia desde que quedó solo tras la muerte de sus progenitores, se acercó al horno de pan que había en la esquina de aquella calle, cuando una hobitina pasó sonriendo por su lado. Sabia de donde venia porque la había visto hablar con el hombre tuerto, uno de los pocos que de vez en cuando le daban alguna moneda tras el paripé de hacerle hacer algún recado.

Conocía a la joven de haber jugado con ella cuando era algo mas pequeño, ahora y debido a la suciedad que le cubría, ella ni lo había mirado.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Jue Oct 02, 2008 8:49 pm 
Arquero del Rey
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
Se disponía a llamarla cuando un agradable olor a pan recien hecho casi lo tumba al suelo
- Vaya boric, vienes proto hoy. – la voz grave del panadero que asomaba por por la puerta abierta hizo que desviara su atencion de la hobbit. – Ve a por el carro atrás, tengo un trabajito para ti. – Dicho esto volvió a cerrar la puerta para desaparecer tras ella.
El hobbit asintió y en un santiamen apareció con el carro frente a la puerta. El panadero entonces salió cargado con varios sacos llenos de hogazas y enormes barras de pan que impregnaron con su sabroso perfume gran parte de la calle.
- Ten – dijo dándole unas monedas – lleva la carga al Poney Pisador y tómate un buen desayuno. Boric sonrió guardándoselas entre los harapos que usaba como ropa. – Gracias – contestó. Iba a irse cuando el panadero le detuvo.
- Ten, otra moneda. Esta para que no pierdas ninguna pieza de pan po el camino – dijo guiñandole un ojo.
- Claro, claro. Lo que usted diga.. – Y empezó a estirar del carromato desapareciendo entre la niebla.

_________________
Cada brazo tiene su arco,
cada arco tiene su flecha.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Sab Oct 04, 2008 6:25 pm 
Este Huésped puede elegir título
Avatar de Usuario

Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
Mensajes: 559
Ubicación: La Comarca, Eriador
La niebla era un síntoma inequívoco de que el otoño comenzaba a dar las últimas bocanadas para dar paso al invierno. Un invierno en Bree podía ser tan duro como en cualquier otro sitio de la Comarca, pero no tan malo como en la zona más septentrional de la Tierra Media. Boric se restregó la cara, húmeda por la niebla y fría por la baja temperatura que había. Su trabajo era duro, si lo comparaba con el de otros.

Pasó por delante de la tienda de Enumanus. Boric aprovechaba para mirar por la rendija de la puerta cada día, pues a la misma hora que él pasaba por ahí, el tuerto, como le llamaban en Bree, abría la puerta durante unos minutos para renovar el aire de la tienda. El muchacho disfrutaba imaginando qué clase de extraños cachivaches se escondían en la tienda del tuerto. Pero lo que nadie sabía es que lo que más ansiaba, era llegar a tener una tienda como esa cuando fuera mayor; llena de cosas, y con la oportunidad de atender a las personas más extrañas que pasaban por la ciudad. Boric asomó la cabeza por la puerta a la vez que pasaba con el carromato del pan y vio al tuerto ensimismado con un arco. "- ¡Caray! -pensó el muchacho-, ojalá algún día yo pudiera tener un arco como ese."

Enumanus sintió unos ojos en su cogote, como todos los días a la misma hora. "- Diablo de chico -murmuró entre dientes-, un día de estos le voy a preparar una sorpresa." Dejó el arco en el suelo y se acercó para cerrar la puerta. El muchacho ya había recorrido los metros suficientes para alejarse de la tienda y comenzó el reparto de pan. Enumanus sonrió. Se quitó el delantal y se dispuso a salir de su tienda. Cerró la puerta y colocó el consabido cartel "Vuelvo en cinco minutos". Recorrió la cuesta hacia arriba y entró en la panadería.
- Buenos días, Beiker, parece que la niebla ya se está cebando en la Comarca -dijo Enumanus.
- Buenos días, eso parece -contestó el panadero-. ¿Qué quieres?
- Me gustaría que a partir de mañana, tu ayudante me deje una barra de tu buen pan todos los días. El negocio empieza a funcionar un poco y podré pagarte a final de la semana.
- Bien, entonces, te apuntaré una barra diaria a partir de mañana -el panadero apuntó el pedido de Enumanus en su libreta y luego la sacudió para quitarle la harina que se había quedado impregnada al cogerla con las manos blancas-. Muy bien, que tengas buenos días.
- Gracias, buenos días tengas tú también.
Y dicho esto, Enumanus volvió a su tienda y el panadero volvió a su horno de pan.

_________________
"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Dom Oct 05, 2008 9:32 pm 
Arquero del Rey
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
Durante semanas la soledad había ido carcomiendo su estado de ánimo y aquel dia que creia iba a ser uno más, poco a poco iba convirtiéndose en una gran llama que prendía e su interior. La visita de la joven hobbit y aquella idea que se le había ocurrido para llevar a cabo con Boric le habían inyectado savia nueva en sus venas y en su cabeza apenas podía ordenar cada uno de los pensamientos que le venían en mente. Le encantaba la niebla. El trecho que separaba la panaderia de su taller era demasiado corto para poder disfrutar de aquella sensación que le brindaba aquel amanecer otoñal. Así que pasó de largo regodeándose entre las sombras borrosas, intentando no ser visto y a la vez descubrir a las gentes que empezaba a recorrer las calles. Se imaginó de caceria. Y recordó entonces tiempos pasados. Malos tiempos pero a la vez excitantes, crueles pero divertidos. Se cruzó con un elfo que seguramente volvía del Poney y a su espalda simuló partirlo en dos con una espada imaginaria. Sonrió por un instante ante la recriminación del extraño y despues se volvió avergonzado. – Eran otros tiempos y yo era otra persona – pensó. Sin duda la visión de aquel arco había despertado en él su parte más oculta, su instinto…, - hay cosas que no pueden olvidarse jamás.. Se detuvo. Inconscientemente se había dirigido hasta la Posada del Poney Pisador. A pocos metros de él Nob ayudaba al joven hobbit a descargar el carromato con los sacos de pan y llevarlos hasta el almacén.
-Buenos dias señor Enumanus – dijo. – ¿Viene a desayunar?
-No, no – exclamó contrariado – solo daba un paseo.
Observó como Boric le miraba de reojo – me vuelvo para casa que tengo mucho trabajo. – Se despidió con un gesto y dando media vuelta empezó a andar.

_________________
Cada brazo tiene su arco,
cada arco tiene su flecha.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mié Oct 15, 2008 3:29 pm 
Este Huésped puede elegir título
Avatar de Usuario

Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
Mensajes: 559
Ubicación: La Comarca, Eriador
Boric no pudo evitar que sus ojos siguieran de reojo a Enumanus mientras éste bajaba la calle camino de su tienda. La gente grande le llamaba la atención por sí misma, pero el tuerto era uno de los hombres que más incógnitas escondían, y eso convertía a Enumanus en un continuo misterio para Boric. Nob tuvo que sujetar fuertemente uno de los sacos de pan, porque con la distracción, el joven hobbit ayudante del panadero había olvidado agarrarlo con las dos manos antes de pasárselo.
- ¡A ver si miras lo que haces! -le dijo Nob en tono recriminatorio. Boric bajó la mirada al suelo avergonzado.
- ¡¡Nob!! -se oyó la profunda voz de Mantecona a lo lejos- ¿Dónde estás, camastrón de pies lanudos?
- ¡Ahora mismo voy! -contestó Nob, y dejó el saco que tenía en las manos en el suelo y se dirigió hacia donde estaba su jefe. Boric sonrió, pues le resultaba reconfortante que Nob recibiera el mismo trato que minutos antes le había propinado a él, pero se quedó solo con los sacos de pan que quedaban por descargar. Una tarea demasiado pesada para un hobbit tan joven y bajito como él. Pero si había algo que caracterizaba a Boric era su tremendo tesón. No abandonaría el trabajo por muchas dificultades que se le presentaran. Miró a su alrededor, con la esperanza de encontrar algo que le hiciera la tarea más fácil pero, finalmente, no encontró nada útil y tuvo que seguir él solo, con su escasa fuerza y altura.
- Deja que te ayude -se oyó una voz por encima de su cabeza. Boric miró hacia arriba, pero no pudo verle, pues el rostro de su presunto benefactor se ocultaba tras el saco de pan que con tanta facilidad había levantado del suelo.

_________________
"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Vie Oct 24, 2008 10:15 pm 
Arquero del Rey
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
Entonces el relinchar de unos caballos le hizo volverse. A pocos metros de él, como surgidos de la nada, cuatro jinetes ataviados como guerreros montaban sus caballos, excepto uno de los animales que esperaba junto a ellos.
- Puedes ocuparte de los caballos, mientras entro los sacos –oyó decir de nuevo al extraño.
- ¡Oh! –exclamó– yo no trabajo aquí señor, solo descargo el pan –intentó explicarse Boric, pero el desconocido ya se dirigía a la entrada.
Sin saber qué hacer observó cómo los demás recién llegados desmontaban y empezaban a descargar sus pertenencias.
- Un momento por favor, voy a buscar a alguien que les pueda atender – dicho esto echó a correr hacia el interior de la posada en busca de Nob o del mismísimo Mantecona si fuera necesario.
- ¡Cendrum! –oyó que gritaban– deja los sacos y échanos una mano con los caballos.

_________________
Cada brazo tiene su arco,
cada arco tiene su flecha.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mar Nov 04, 2008 5:13 pm 
Este Huésped puede elegir título
Avatar de Usuario

Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
Mensajes: 559
Ubicación: La Comarca, Eriador
La mañana transcurría con normalidad en la aldea de Bree. Dulcemar se había levantado temprano, como todos los días. Había comenzado los preparativos de su fiesta de cumpleaños. Tenía confeccionada, más o menos, una lista con los invitados y el regalo que pensaba hacer a cada uno de ellos. Dulcemar era una hobbitina muy detallista y no regalaba cualquier cosa al azar, sino que todo tenía un por qué en su vida. El hecho de pensar en los mathons de los demás le había hecho recordar momentos del pasado que en su día fueron importantes para ella. Recordó el tetragésimo quinto cumpleaños de Tod, su hermano mayor, unos meses atrás. Como primogénito siempre había ejercido de protector hacia sus hermanos menores, y esta actitud era más acusada hacia las hobbitinas. Dulcemar era la penúltima, y Riera, la más pequeña. Tod había intentado conculcar a su hermana técnicas defensivas por si llegaba el caso de que él no pudiera defenderle, pero Dulcemar se sentía negada para la violencia. En ocasión de su cumpleaños, Tod le regaló un arco que había encontrado en uno de sus viajes y que había pertenecido a un Uruk-Hai. Le dijo a Dulcemar que si lo mandaba arreglar, él mismo le enseñaría a usarlo. La hobbitina, reticente como era al uso de las armas y de la violencia, retrasó ese momento lo más que pudo y relegó el arco a un rincón de su trastero donde su hermano no lo pudiera ver, con la intención de que se olvidara de su ofrecimiento con el tiempo.

Pero el destino quiso que una tarde de lluvia, a la puerta de la casa de Dulcemar, llamara un desconocido en busca de refugio, pues el agua caía con fuerza y la sensatez le obligó a esperar que amainara antes de continuar su camino. Dulcemar lo acogió con agrado, pues se trataba de un hombre amable, un poco solitario, pero muy educado y agradecido. La lluvia duró varios días y Dulcemar le ofreció alojamiento a cambio de hacerle ciertas chapuzas en la casa que llevaban tiempo esperando para ser arregladas. El tercer día bajó al trastero para prepararle unas baldas con el fin de que Dulcemar pudiera organizar mejor las cosas que hasta entonces tenía amontonadas, y el hombre se fijó en el arco. Su corazón le dio un vuelco, y la expresión de su rostro le dio a entender a Dulcemar que aquello era lo que más ansiaba tener aquel hombre en su vida. Pero el hombre no dijo nada al respecto. Inspeccionó el arco, lo intentó montar, pero no pudo probarlo porque estaba roto. Lo volvió a colocar en su sitio y siguió con su tarea de las baldas. Cinco días después, cuando la lluvia cesó, el hombre se fue de la casa de Dulcemar, que ahora estaba completamente arreglada y continuó su camino, no sin antes dar a la hobbitina una dirección en la cual podría encontrarle si algún día necesitaba ayuda.

Dulcemar había pensado tantas veces en aquel hombre, sabía que uno de la gente grande no se iba a fijar nunca en una mediana, pero aún así conservaba la ilusión de que las cosas podían ser diferentes a lo que era prácticamente un hecho demostrado. Terminó de escribir la invitación en un papel que perfumó ella misma y puso por detrás la dirección que aún conservaba en un cajón de la cómoda de su habitación. Ahora sólo faltaba echarla al correo.

Si había un regalo que tenía muy claro, ese era el mathon que iba a dar al hombre que llegó con la lluvia: el arco Uruk-Hai. Se gastaría un buen dinero en arreglarlo, pero merecería la pena si le servía para acercarse a él. Seguro que después de hacerle ese presente el hombre que llegó con la lluvia estrecharía sus lazos de amistad hacia Dulcemar, pensaba para sí misma. Así que, ni corta ni perezosa, se abrigó, salió de su preciosa casa y se dirigió aquel primer amanecer de otoño hasta el taller del tuerto, que era como se conocía a Enumanus. El humano lo miró entusiasmado, casi con el mismo entusiasmo con que lo había mirado el hombre que llegó con la lluvia, cuyo nombre desconocía hasta la propia Dulcemar. Le prometió que lo tendría listo para la fecha elegida, e incluso le hizo una propuesta de compra. Dulcemar no pensaba vendérselo. Era un regalo especial para una persona especial. Y mientras esperaba que llegara el momento de recoger el arco arreglado, seguía con sus preparativos para la fiesta, pues no todos los días se cumplen 39 años.

_________________
"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Lun Ene 26, 2009 10:40 pm 
Arquero del Rey
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
-¿Desea algo más? – interrumpió Nob torpemente los pensamientos de la pequeña hobittina.
- No gracias – respondió ésta con una sonrisa para volver de nuevo a sus pensamientos.
La visita a Enumanus la había desconcertado hasta tal punto, que no podía dejar de preocuparse por el arco. Se tomó un largo trago del tazón de leche, para la cerveza ya habria tiempo, pensó mordiendo un sabroso panecillo recien hecho. Lo observó y sin querer se acordó del hobbit que había visto antes junto al horno de pan.
Entonces el ruido de unas botas golpeando el suelo llamaron su atención. En el salón acababa de entrar un grupo de extraños, el primero, un semielfo, se sacudía el cuerpo con las manos mientras daba taconazos en el piso de madera, ante las bromas de los demás.
- Maldita harina, quien me mandaba a mi ayudar a un panadero.
- Ja,ja – reian los demás- ¿que te creias que el saco era una bella damisela?
- Tal vez por eso lo apretaba tanto a su cuerpo… - se burlaban mientras se sentaban en una de las mesas no muy lejos de Dulcemar.
Uno de los cinco recien llegados se percató de que la hobbit los miraba y exclamó en tono serio:
-¡Comportaos que estamos ante una gran mujer! - Los demás la miraron y empezaron a reirse a carcajadas.
Mantecona entonces hizo acto de presencia, colocando su orondo cuerpo entre las dos mesas se inclinó con aire serio.
-Por muy valientes guerreros que sean, permitanme decirles que no toleraré que se mofen de ninguno de mis clientes. Si desean ser atendidos les recomendaria que pidieran disculpas y sinó, pueden esperar en sus asientos hasta que el Monte del Destino se congele.
-Está bien - contestó Cendrum, que parecía ser el unico con modales de los cinco. – Discúlpenos, llevamos muchos dias de viaje y la alegria de poder detenernos para descansar en alguna posada nos hace perder la cabeza. – se inclinó y miró de reojo al posadero como buscando su aprovación.
- Así me gusta – exclamó Mantecona –ahora les enviaré a uno de mis sirvientes para que les atienda.

_________________
Cada brazo tiene su arco,
cada arco tiene su flecha.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mié Feb 04, 2009 10:00 am 
Este Huésped puede elegir título
Avatar de Usuario

Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
Mensajes: 559
Ubicación: La Comarca, Eriador
Dulcemar miraba de reojo a los recién llegados. Mantecona pasó por su lado y le sonrió orgulloso, pues acababa de defenderla frente a unos maleducados con ganas de borrachera. Dulcemar esbozó una especie de tímida sonrisa y siguió mirando su vaso de leche y el último bocado de madalena que le quedaba. Nob, muy a su pesar, atendía al grupo de hombres que no paraban de vociferar y hacer demostraciones de su brabuconería. Mantecona pasó al lado del hobbit y le hizo un gesto que el mediano comprendió enseguida.
- Caballeros, si son tan amables de acompañarme, les asignaré unas dependencias donde podrán disfrutar de la tranquilidad y buena cerveza de esta posada.
Aquellas amables palabras cayeron en saco roto, pues no tardaron ni medio segundo en burlarse de los buenos modales del hobbit. El alboroto se oía en la barra y Dulcemar se bajó de su silla y se dirigió a la puerta. Les miró con tristeza y se fue de vuelta hacia su casa.
- Cendrum, hombre, nos tenías que haber dicho que veníamos a una casa fina, y nos habríamos puesto nuestras mejores galas, ja, ja, ja -dijo uno de los hombres.
- Yo, ¡¡hasta me hubiera aseado y todo!! -añadió otro a gritos para acabar riéndose a carcajadas. Nob se mostraba inquieto, no le gustaba la gente ruidosa y entre aquellos hombre se sentía incómodo. Terminó de preparar la habitación del ático, y se dirigió hacia la puerta. Justo iba a cruzar el umbral para salir cuando uno de los hombres le dijo a sus espaldas:
- ¡Alto! ¿no te olvidas de algo?
Nob cerró los ojos y se volvió despacio, en su interior estaba temblando de miedo. El hombre que le había hablado estiró la mano y le colocó el contenido de ésta en la mano derecha del hobbit.
- Ahí tienes una buena propina por asignarnos estas dependencias donde poder disfrutar de la tranquilidad, ja, ja, ja -broma a la que todos se sumaron con sus risas. Nob abrió los ojos para ver lo que el hombre había depositado en su mano. Una, dos, tres monedas... ¡de oro! con aquello podía comprarse unas nuevas botas, de las buenas.
- Gracias, muchas gracias, muchas gracias -y se fue haciendo reverencias.

_________________
"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Vie Mar 20, 2009 9:05 pm 
Arquero del Rey
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
En el exterior la niebla empezaba a desaparecer dando paso a un dia soleado. Dulcemar se detuvo y miró hacia las casas que a su izquierda formaban una ancha calle que le llevaban al taller de Enumanus. A lo lejos aquel hobbit que habia visto de buena mañana arrastraba un pequeño carromato. Al observarlo la imagen de su cara se le apareció de repente, era bastantes años atras, cuando eran unos crios.
- ¿Boric? - se preguntó.
Lllena de dudas comenzó a caminar hacia él , primero con indecisión, pero conforme sus dudas sobre la identidad de aquel hobbit desconocido iban desapareciendo, su caminar se aceleró hasta alcanzarle antes de que llegara al horno de pan.
Medio divertida se colocó justo detrás del carromato sin dejar de sonreir.
-¿Quieres que te ayude? - preguntó.
El hobbit ni siquiera se volvió, casualmente sus pensamientos estaban absortos por la misma persona que queria interrumpirlo.
- No gracias. - dijo distraidamente.
- Podias haberle dicho algo - pensó - seguro que era ella, Dulcemar... - susurró.
- ¿Me estás llamando? - continuó la hobbit a su espalda - ¿Te ayudo con el carro o no?
Boric se volvió entonces. Frente a él estaba aquella hobbit, y si era ella se dijo. La observó y aunque habían pasado los años estaba igual de radiante. Abrió la boca para decir algo pero entonces se acordó de su aspecto desaliñado y sintió verguenza. Bajó los ojos y dio un paso atrás, por si el olor podía llegar a molestarla.
Dulcemar se dió cuenta de la reacción de Boric y sin dejar de sonreir se lanzó sobre él abrazandolo. Que le importaba el aspecdto de su amigo de infancia, más tarde ya se daria una ducha.
- ¡Boric! Cuanto tiempo. - se le agarró al cuello durante unos segundos y después se soltó.
- Tendrias que darte un baño - dijo guiñándole un ojo.
El hobbit estaba perplejo, se metio la mano en el bolsillo y sacó unas monedas, mostrándolas.
- Bueno..., es lo que iba ha hacer en cuanto entregara el carro. - dijo mientras señalaba el horno de pan a pocos metros - Maese Mantecona está esperandome para prepararme la bañera. Por unas monedas te quedas como nuevo.
- Vaya entonces te ayudo y despues volvemos a la posada. ¿Sabes? estoy alojada allí, iba a volver a casa pero te he visto y no he podido resistir a saludarte.
- Ja,ja - rio Boric - pues vaya...
Al poco llegaron a la panaderia y dejaron el carromato en la parte de atras del edificio.
- Aquí estará bien.
Se miraron en silencio, como examinandose el uno al otro.
- ¡Qué! ¿Vamos a la posada? - dijo Dulcemar - Despues de tu baño podriamos almorzar yo ya empiezo a tener hambre de nuevo.
- Bueno, pero invito yo.
Pasearon hasta la posada sin prisa alguna. Dulcemar no dejaba de hablar sobre el motivo de su visita a Bree y de lo maleducado que eran unos clientes del Poney.
Al fin llegaron y entraron , Nob les salio al paso antes de entrar al salon. Su cara estaba bastante preocupada.
- ¿Van al gran salon? - preguntó.

_________________
Cada brazo tiene su arco,
cada arco tiene su flecha.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Dom Abr 26, 2009 11:36 pm 
Este Huésped puede elegir título
Avatar de Usuario

Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
Mensajes: 559
Ubicación: La Comarca, Eriador
- Pues... -dijo Boric dubitativo- Sí, ¿no?
- ¿Ocurre algo en el gran salón? -preguntó Dulcemar mientras se mesaba los pliegues de la falda.
- ¡Oh!, no, no, no -contestó Nob nervioso-, nada... nada de eso,... no hay ningún problema...
- Entonces, ¿podemos entrar? -preguntó Dulcemar que, intrigada, intentaba escudriñar entre la figura de Nob en la puerta para averiguar qué ocurría en el gran salón. Desde el interior se escuchaba una gran algarabía y un vocería proveniente del fondo del salón. Algunas de las voces eran conocidas por Dulcemar.
- Vaya, los huéspedes maleducados... -dijo con cierto malestar en su tono-. Será mejor que te des una ducha, Boric, y ya dejaremos el almuerzo para otro momento.
- No, no, no -interrumpió Nob-, no se vayan, pues uno de los señores del fondo me ha pedido que les haga llegar sus disculpas por el escándalo de anoche y...
- ¿y...? -preguntó Dulcemar mientras sentía cómo la curiosidad le corroía las entrañas.
- Y les pida en su nombre que acepten que él corra con los gastos de su almuerzo -dijo Nob sin demasiada convicción.
- Ah... bueno... -contestó Dulcemar desprevenida-, esto no me lo esperaba... pero un hobbit educado siempre acepta una invitación, ¿verdad Boric?
- Así es, pero yo te había invitado antes, esto no me parece apropiado...
- Tengo una idea... -propuso la hobbitina-, ¿y si tú me invitas a comer?

_________________
"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Jue Jun 25, 2009 11:01 pm 
Arquero del Rey
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
-¡Fuego!
Un hombre apareció de repente y resoplando como si hubiese hecho un largo trecho a gran velocidad, volvió a hablar con dificultad mientras recobraba el aliento.
- Hay fuego,... dos calles más abajo... necesitan ayuda antes que se extienda por toda la ciudad.
Mantecona salió abriendose paso al exterior de la posada y los demás le siguieron sobresaltados. En efecto, a lo lejos una gran humareda negra como el carbón empezaba a cubrir el cielo.
Ante la mirada interrogativa del posadero, el recién llegado le contestó:
- Es el taller del arquero,... el tuerto,... Enumanus creo que se llama. Está ardiendo por los cuatro costados, cuando eché a correr para buscar ayuda, las casas vecinas empezaban a arder.
- ¡Rápido Nob! - gritó Mantecona - coge las mulas y todos los cubos y palanganas que puedas, hay que apagar ese incendio. ¡Bob! Quédate en la posada y dile a todo el que veas que venga a hecharnos una mano.
Dicho esto todo el grupo que habia salido alarmado por los gritos empezó a correr calle abajo, entre el griterio de los demás ciudadanos que se les unian en el camino.
Conforme llegaban, largas colas de voluntarios se pasaban de mano en mano cántaros, cubos y demás recipientes para, al aproximarse a las devoradoras llamas, vaciar el agua sobre ellas.
El taller de arqueria estaba completamente consumido por el fuego y ahora el esfuerzo era poder salvar los edificios que lo franqueaban.
Entoces Boric vió al panadero sentado con cara de agotamiento y se le acercó.
- ¿Había alguien en el taller? - preguntó.
- No lo sé, Boric, cuando dieron la alerta, el fuego ya envolvía todo el edificio. Nadie ha entrado ni salido desde que llegué.
- ¡Boric! Ayudanos, por favor. - gritó Dulcemar indicándole que se pusiera a su lado con un gesto.

A media tarde el fuego ya habia sido extinguido. La dos casas adyacentes al taller, que habia quedado destruido por completo, pudieron salvarse de las llamas y, aunque tardarían en poder repararlas por completo, al menos se aguantaban en pie.
Los habitantes de Bree y demás extranjeros que ayudaron a combatir el fuego fueron volviendo a sus hogares y la Posada no tardó en llenarse de extraños y conocidos que, despues de un buen baño, daban rienda suelta a su imaginación inventando historias y cábalas sobre lo sucedido.
Dulcemar, visiblemente entristecida, lamentaba la perdida de su arco, pues se había quemado junto con todo el edificio, aunque lo que todo el mundo se preguntaba era si Enumanus había perecido y sido consumido por las llamas en su propia casa.

_________________
Cada brazo tiene su arco,
cada arco tiene su flecha.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mié Jul 08, 2009 11:55 pm 
Este Huésped puede elegir título
Avatar de Usuario

Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
Mensajes: 559
Ubicación: La Comarca, Eriador
En pocas horas el fuego había consumido por completo el taller del tuerto y todo lo que había dentro de él. En una aldea pequeña como Bree no ocurren muchas cosas y cuando sucede algo que se sale de la normalidad, ya sea para bien como para todo lo contrario, ese suceso se convierte en el centro de atención y tema de conversación de gran parte de sus habitantes. Y el incendio del taller fue un gran acontecimiento en Bree. Desde el momento en que alguien dio el grito pidiendo ayuda para librar su casa colindante de las llamas, lo que siguió fue un reguero de idas y venidas de los habitantes que querían ver con sus propios ojos lo ocurrido. Dulcemar fue una de las que se acercaron para cerciorarse, pero no porque le reconcomiera la curiosidad, sino porque tenía un interés personal en averiguar qué habia pasado y qué había sido del arco que había encargado reparar al tuerto. Y también quería saber si Enumanus había resultado herido o no, o si se había quemado y quizá su cadáver estaba dentro carbonizado o era uno de esos días en los que se encontraba fuera de la aldea ocupándose de otros asuntos. Fuera lo que fuera, Dulcemar no vio ningún rastro humano entre los escombros, pero tampoco pudo distinguir mucho más puesto que las llamas habían acabado con todo.

- Te acompañaré a casa -se ofreció su amigo-. No es bueno que una dama como tú ande cerca de estos escombros, podrías mancharte, o peor aún, alguna ceniza todavía encendida podría estropear tu ropa.
- Gracias, Boric, necesitaré un poco de compañía para recuperarme de esta tragedia, ¿me acompañas a tomar un té?
- Claro, sabes que me encanta tomar té a cualquier hora del día -Boric pensó en su estómago que seguía vacío, pues el incendio había obligado al posadero a posponer las comidas para otro momento más propicio, y la idea de llenar su panza con té no le hacía especial ilusión, pero también sabía que la hobbitina nunca ofrecería un té si éste no iba acompañado de estupendos pasteles artesanos hechos por ella misma.

Nadie supo dar explicación al misterioso incendio y al cabo de un rato, casi nadie se preocupó tampoco de la desaparición de Enumanus. Pero alguien sí lo tenía en cuenta.

- Boric, ¿tú me ayudarías a resolver un misterio? -preguntó Dulcemar a su amigo justo cuando éste había comenzado a saborear uno de sus pasteles. La pregunta tan inesperada le hizo atragantarse y algunas miguillas se le escaparon por la boca en forma de geiser, lo que provocó la risa de Dulcemar y el enrojecimiento del rostro de Boric.
- Puej pla...rro -balbuceó Boric con la boca llena de pastel. Se dio cuenta de lo ridícula que era la situación y quiso cavar un agujero en el suelo en el que esconderse. Dulcemar disimulaba la risa para no ponerle más en evidencia. Una vez hubo desocupado su boca de las migas y se hubo limpiado correctamente con la servilleta, habló con voz nítida-. Pues claro. Yo te ayudaría a cualquier cosa que estuviera en mi mano.
- Estupendo. Vámonos -la hobbitina dio media vuelta y dejó a Boric sentado con cara de incredulidad con parte del pastel todavía en la mano, y sin saber qué hacer, si seguirla o terminar de merendar.

_________________
"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Lun Jul 20, 2009 11:27 pm 
Arquero del Rey
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
Abrió la boca tanto como pudo y con una rapidez solo innata en los pequeños habitantes de la comarca, se metió tantos pasteles como le cabían en su interior. Se levantó y masticando a la vez que corriendo consiguió dar alcance a Dulcemar que sin dar ninguna explicación había salido de la posada dirigiéndose calle abajo.
Ya oscurecía y el olor a madera quemada se mezclaba con el del humo de las chimeneas que empezaban a prenderse para el frio otoñal que invadía las noches de Bree. Los vecinos empezaban a encender las luces de las entradas a sus hogares y al poco las calles se convirtieron en un ir y venir de sombras. Dulcemar se había puesto su capucha y apenas se veía su cara, Boric caminaba a su lado expectante intentando no atragantarse y evitando cualquier motivo de conversación al menos hasta que tuviera la boca desocupada. Por suerte la hobittina continuaba en silencio.
Llegaron hasta el horno de Pan de Beiker y cuando iban a atravesar a la siguiente calle un grupo de cuatro jinetes se les apareció cruzándoles el paso, iban también envueltos en capas grises y polvorientas y parecían dirigirse a la salida de la ciudad. Dulcemar concentrada en otros asuntos no les dio importancia pero Boric reconoció enseguida las monturas, eran los hombres de la posada que habían llegado aquella mañana a la posada.
Le pareció extraño que se fueran tan de repente, pues según habían dado a entender pensaban pasar la noche en el Poney.
- Hemos llegado – le interrumpió su fémina acompañante de las cavilaciones en las que estaba metido – lo que queda del taller.
Frente a la pareja se encontraba el edificio derruido y oscuro por el efecto del humo y las llamas de lo que había sido el hogar del tuerto. Aún podía oírse el crepitar de la madera aún incandescente y humeante.
-¿No irás a meterte ahí dentro? – preguntó Boric perplejo.
Dulcemar sonrió – Yo no, pero tú si podrías ¿verdad? , solo será un momento lo justo para encontrar alguna pista.
A Boric se le escapó una carcajada – ja ja, ¿esta es la ayuda que me pedías? – Ella asintió sonriendo maliciosa – Si no quieres lo comprenderé.
- Ja ja – volvió a reír el hobbit mientras se acercaba a lo que quedaba de la fachada – espera aquí, en sitios peores que este he tenido que meterme.
Entonces del interior de la casa apareció una figura envuelta en una capa verde que los tomó por sorpresa, en un costado se vislumbraba la insignia de la Marca.
- Poca cosa hay que ver aquí dentro hijo – dijo con voz solemne – aunque tal vez la vista de un hobbit llegue donde no pueden alcanzar mis ojos.
Dulcemar corrió hacia los dos y al detenerse se presentó.
- Mi nombre es Dulcemar y él es Boric, tenía un arco pendiente con Enumanus y veníamos a saber..., - se detuvo e hizo un gesto hacia la herrumbre.
- Bien Dulcemar, como puedes deducir no hay nada que se pueda recuperar, así que da por perdido tu arco, por cierto mi nombre es Baldor, Mariscal de la Marca.
Boric abrió los ojos como platos, pues había oído muchas y apasionantes historias sobre el rohir y su caballo – es un honor conocerle – dijo de repente inclinando su cabeza.
Baldor lo miró divertido. – Amigo – contestó – no estoy para honores, hoy empiezo una búsqueda sin sentido de alguien a quien conocí, espero que vosotros también halléis lo que buscáis. – Dicho esto silbó y un magnifico caballo apareció de entre la oscuridad, montó sobre él y se despidió de los recién conocidos.
- La parte trasera está menos dañada, tal vez encontréis algo allí, ¡suerte! – dijo antes de desaparecer al galope.

_________________
Cada brazo tiene su arco,
cada arco tiene su flecha.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mar Sep 01, 2009 5:06 pm 
Mariscal del Folde Oeste
Mariscal del Folde Oeste
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Abr 29, 2005 6:38 pm
Mensajes: 1089
Ubicación: Sabadell
Tras recorrer varias millas llegó al paraje donde años antes terminó con la vida de 4 desertores asesinos. Lentamente subió a la cima del otero y allí, en el rincón más apacible y hermoso estaba el túmulo que con sus manos construyó para la pequeña flor cuya vida fue brutalmente apagada. No se extrañó que alguien mantuviera el lugar en magnificas condiciones, más parecidas a un Jardín que a una tumba.
Tras atender las necesidades de su amigo equino encendió un pequeño fuego y se preparó una frugal cena. Estaba terminándola cuando…
-Hola Thalon, veo que has cuidado con esmero el descanso de tu hermana.
-Mi señor Baldor, primero y ante todo de nuevo gracias por lo que hizo por ella, y después… ¿Qué hace por estos lugares?.
-Busco a un hombre Thalon, un hombre que todos conocen pero nadie sabe su nombre real.
-No entiendo.
-Es muy sencillo, todos conocen porque tiene mi cara, pero nadie sabe su nombre real… sencillamente es mi hermano gemelo, desapareció durante la guerra del anillo y solo sabemos que está vivo porque alguna vez me han visto en un lugar estando yo a 800 millas de allí.
-Los jinetes fantasmas.

_________________
Un hombre puede estar solo en medio de una multitud.
Un hombre puede estar solo en la vida con una familia numerosa.
Un hombre con un amigo que le escuche jamas estará solo.
Un hombre con amigos como vosotros nunca estará solo, nunca tendrá hambre, nunca tendrá sed.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Vie Sep 04, 2009 1:56 pm 
Arquero del Rey
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
Baldor asintió mientras observaba como el recien llegado sacaba su petaca y una pipa de entre sus ropas con aire distraido.
- Le gustaba esconderte el tabaco...nos habiamos reido mucho cuando intentabas convencerla para que te lo devolviera.
-Sí - contestó intentando sonreir - ahora solo fumo cuando vengo ha este lugar.
Esperaron en silencio. Se había levantado una pequeña brisa y las llamas parecian bailar ante sus ojos. el rohir le ofreció una pequeña rama encendida para prender la pipa.
- Me sería imposible contar todas la batallas en las que he luchado, las peleas, escaramuzas,...Las veces que he puesto mi vida en peligro y aún sigo aquí. No puedo entender como alguien tan joven ha de morir por causa alguna. Los años pasan y mi espada sigue dispuesta. Lo sabes bien amigo mio, mientras mis posaderas aguanten cabalgaré incluso hasta el fin del mundo si fuera necesario.
Thalon dejó escapar lentamente el humo de entre sus labios.
- ¿Sabes donde encontrarlos? A los jinetes fantasmas me refiero.
El rohir tardó en responder, sentía un gran aprecio por aquel hombre y comprendia su dolor mucho más de lo que él creia.
- Aún no. Pero tengo mis sospechas. Ha ocurrido algo realmente extraño en Bree. El taller de Enumanus se incendió nadie sabe cómo y él ha desaparecido.
- ¿El tuerto?
- Sí, fui a ver lo que quedaba del edificio y aunque apenas podía percibirse sentí el olor de un engrudo que arde muy facilmente y que se utilizó en la última guerra.
- No se, tal vez ya estuviera almacenado en la casa.
- No creo, conozco a Enumanus y se de su pasado, es imposible que tuviera acceso a la formula y aún menos conseguir ese material.
Baldor se levantó como si recordase algo de repente.
- Aunque lo que más me extrañó fue la presencia de una pareja de hobbits.
-¿Hobbits? - interrumpió Thalon.
- Sí, iban ha inspeccionar los escombros cuando yo ya me iba, dijeron algo de un arco que tenia Enumanus... - el rohir se agachó frente a Tahlon y le puso una mano sobre su hombro izquierdo - amigo necesito que me hagas un favor.

_________________
Cada brazo tiene su arco,
cada arco tiene su flecha.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Jue Oct 15, 2009 6:38 pm 
Mariscal del Folde Oeste
Mariscal del Folde Oeste
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Abr 29, 2005 6:38 pm
Mensajes: 1089
Ubicación: Sabadell
- Te ruego que, sin que nadie te vea, protejas a esos dos jovenes. Tengo la impresión de que se van a meter en algo demasiado grande para ellos.

- Tranquilo, no los perdere de vista. No te pregunto donde vas porque no me lo vas a decir pero ten cuidado, hay división de opiniones, para algunos esos jinetes son heroes, ya que han luchado contra agentes del mal, para otros son el mal mismo al haber atacado aldeas indefensas.

- Lo sé y eso solo me demuestra que hay dos grupos. Lo que me tranquiliza es que a mi solo me han visto luchando contra el mal. Anda, vé, esta noche me encargaré yo de cuidar este lugar, mañana partiré.

Thalon quitó los restos de hierba de su pipa y guardandolo todo en su saquito de la cintura partió hacia Bree .

Baldor, tras preparar su lecho, se quedó mirando durante un buen rato en la dirección hacia donde partiria al dia siguiente, dió un suspiro, comprobó que su compañero tenia lo necesario para pasar una noche confortable y se tumbó para dormir lo que quedaba de oscuridad.

_________________
Un hombre puede estar solo en medio de una multitud.
Un hombre puede estar solo en la vida con una familia numerosa.
Un hombre con un amigo que le escuche jamas estará solo.
Un hombre con amigos como vosotros nunca estará solo, nunca tendrá hambre, nunca tendrá sed.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Jue Feb 25, 2010 2:12 pm 
Arquero del Rey
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
Dulcemar se levantó y suspiró derrotada. Sus rizox dorados habían perdido el brillo y su cara rosada parecía más la de un carbonero que no la de una joven y hermosa hobbit.
Llevaba ya tres dias junto con Boric, urgando entre los escombros de lo que había sido el taller de Enumanus. En busca de su preciado arco.
Las gentes de Bree, no teniendo suficiente con especular sobre los motivos de tal repentino incendio, ahora se recreaban inventando historias sobre un tesoro oculto, que la pareja de hobbits buscaba sin éxito alguno.
-¡Boric, déjalo! – gritó – No busques más.
- ¿Qué pasa?¿Lo encontraste? – contestó saliento tras una pared.
Su aspecto no difería mucho de la hobbitina, aunque los andrajos con los que iba vestido aumentaba aún más la sensación de suciedad.
-No – dijo desconsolada – nmo lo encontré, ni lo encontraré nunca.
-Tal vez no esté aquí. El cadaver del tuerto tampoco aha aparecido. Eso puede significar algo… - Intentó animarla mientras se abría paso entre los restos del techo derrumbado, muebles medio calcinados, piedras, herramientas y utensilios curvados y deformados por las llamas.
Dulcemar se dirigió al esterior. Un chico les esperaba sentado en el suelo espectante.
-¿Encontrasteis el tesoro? – preguntó con los ojos como platos.
Ella pasó junto a él sin mirarlo siquiera. El sol apuntaba al mediodía y necesitaba un baño. La estancia en Bree se había alargado demasiado y apenas le quedaba dinero para un dia más.
Boric había oido al jovencito y se le acercó con aire misterioso.
-Ella aún no lo sabe, pero yo he encontrado un tesoro que ni el mismísimo señor de Minas Tirith, podría pagarlo.
-Uauuuu…. – Exclamó - ¿Qué es? ¿Dónde está?
-Ja,ja. – rio Boric – Pequeño, cada uno en esta vida debe encontrar su propio tesoro. – respondió. Y dicho esto corrió hasta alcanzar a Dulcemar que se dirigía a la posada.
- Me voy Boric – Le dijo con ojos llorosos – regreso a casa.
--Pero… ¡No puede ser! – exclamó contrariado – Quiero decir,… Aún podemos buscar más, Enumanus no ha aparecido así que…
-No amigo, lo siento – interrumpió la hobbit – Vine a realizar un sueño y éste…. Éste, ha sido pasto de las llamas. - Una lágrima recorrió su mejilla dejando un surco plateado en la cara tiznada de negro de la hobbit. – Si no te importa me gustaría estar un rato a solas.
-Boric se detuvo y observó en silencio como se alejaba hasta doblar la esquina. – Sin duda – pensó – Ese arco significa para ella, mucho más de lo que yo llegaré a hacerlo algún dia. Que puede esperar de mi, un hobbit sin oficio ni beneficio que tiene que malvivivr haciendo los trabajillos que le ofrecen para poder comer.
Así estaba de sumido en sus pensamientos que no se percató de un hombre que lo observaba con atención desde el portal de una de las casas que había al otro lado de la calle.
Sacó su pipa y empezó a llenarla de tabaco sin apartar la vista del joven hobbit.

_________________
Cada brazo tiene su arco,
cada arco tiene su flecha.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto: Re: Destino incierto
NotaPublicado: Vie Abr 01, 2011 11:58 am 
Mariscal del Folde Oeste
Mariscal del Folde Oeste
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Abr 29, 2005 6:38 pm
Mensajes: 1089
Ubicación: Sabadell
Tras dejar el campamento como si por allí no hubiera estado nadie por mucho tiempo, el jinete se dirigió a Bree y desviándose al Oeste cogió el camino hacia el puente del Brandivino.

Según sus cálculos faltaba un rato para la hora convenida para la reunión y a medida que se acercaba mas nervioso estaba. No sabia si vendrían los tres y ni siquiera si se acordarían de él, Quizás uno de ellos si lo recordara.

Felaroff, al lado del camino, degustaba su plato preferido, un espléndido macizo de tréboles frescos cuando levantó las orejas y encaró el camino que venia del otro lado del puente, su oído le decía que unas cabalgaduras se acercaban aun sin verse a nadie.

El hombre, sentado en una piedra al lado de los postes, restos calcinados de las puertas que en su día hizo levantar Zarquino,se puso de pié, se acicaló la ropa, se puso la capa y en el centro del camino esperó.

Ya se oía el galope pausado de tres poneys y por la curva del finar del camino, aparecieron los tres jinetes. Al llegar al otro lado del puente desmontaron y cruzándose en el camino se encararon al viajero.

- ¿Que deseáis?
- Ver al Tain, traigo un mensaje de su majestad Elessar.

Los tres se miraron y después de unos instantes...

- Tienes permiso para cruzar y entrar en la comarca.

El jinete se quitó la espada y con cuidado la depositó al lado del camino. Tras ello cruzó el puente y deteniéndose ante el mediano del centro, sacó un pergamino enrollado y lacrado con un enorme sello.

- Con los saludos de su majestad.

El hobbit al que le entregó el pliego, de mediana edad, lo leyó, y guardó en su alforja... El tiempo pasaba y los cuatro se miraban con semblante sombrío hasta que, unos músculos de la cara denotaron los esfuerzos de los cuatro por no soltar la carcajada, por fin....

- Ja, ja, ja. Hola amigos, dichosos los ojos que os vuelven a ver.

- Vemos que las noticias eran ciertas has subido mucho y realizado un gran trabajo para los dos reinos.

- Gracias Sam, felicidades por tu nombramiento como alcalde. Y a vosotros, Merry, Pippin... Saludos y buenaventura de parte de sus Majestades.

Los cuatro amigos se abrazaron y como casi siempre terminaron los tres medianos haciendo caer al grandullón entre cosquillas y risas.

Tras recuperar la compostura, se sentaron a la sombra de un enorme árbol y...

- Bien, amigos, ¿que noticias tenéis de Angmar?

_________________
Un hombre puede estar solo en medio de una multitud.
Un hombre puede estar solo en la vida con una familia numerosa.
Un hombre con un amigo que le escuche jamas estará solo.
Un hombre con amigos como vosotros nunca estará solo, nunca tendrá hambre, nunca tendrá sed.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Nuevo tema Responder al tema  [ 20 mensajes ] 

Todos los horarios son UTC + 1 hora


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado


No puede abrir nuevos temas en este Foro
No puede responder a temas en este Foro
No puede editar sus mensajes en este Foro
No puede borrar sus mensajes en este Foro
No puede enviar adjuntos en este Foro

Buscar:
Saltar a:  
cron