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 Asunto: Cuento inconcluso: El Cementerio
NotaPublicado: Mié Sep 17, 2003 11:13 am 
En aquella tarde templada de septiembre la Posada del Poney era como siempre un hervidero de todo tipo de gente. El brillante sonido de las jarras de cerveza brindando se mezclaba con las amabilísimas atenciones del bonachón Mantecona, que se paseaba entre las mesas interviniendo en todas las conversaciones con ese tipo de frases que encajan tanto en un roto como en un descosido: “No hay comparación, no señor, ni punto de comparación, ¡Qué me cuenta, no puede ser posible!, No lo creo así, más bien, francamente,…”
Los parroquianos refrescaban sus gargantas con cerveza, pero inmediatamente las calentaban con el humo de sus queridas pipas, escuchando y contestando con bondadosa tranquilidad a sus compañeros de mesa o barra. Se diría que no había un lugar más agradable, pacífico e interesante que aquella posada.. Luthien S, quien prefería el nombre de Muinthel, y así la llamaban en la posada todos, salvo los más bromistas cuando querían tomarle el pelo, estaba en una de las mesas del fondo, aunque nadie podría decir que era ella, tan oscuro resultaba el rincón. No estaba sola, también invisibles bajo sus ropajes estaban (….. nombres de quien quiera acompañarme, dos o tres, o si estáis dispuestos a estar apretujados en la mesa, más). Cuchicheaban entre sí en voz baja, mirando de reojo a la barra, a la puerta, y de nuevo a la barra, aunque la cerveza y el ron corrían por sus gargantas no parecían afectarles, y no compartían el alborozo del resto de bebedores, aunque sí su “peculiar” acento:
- Uffff! He bfebfido demasiado, así no podrrré ser útil si nuestrrras sospexas se confirrrman y ese pequeño animalillo (… nombre de alguien que quiera se el mensajero, aunque no sea un animal, que vaya a ser pequeño y escurridizo) se prrresenta porrr fin esta noche. Como me llamo Muinthel que antes de que me dé cuenta se escurre tras la bfarra y nos quedamos sin mensaje. A (… nombre de alguien que quiera ser el que manda el mensaje) no le va a gustar un pelo, no señor, menudo rrrapapolvfos me va a echarrr. ¿Cómo estáis vosotrrros? (disculpad las licencias ortográficas, es que Luthien tiene muy mal beber)


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NotaPublicado: Mié Sep 17, 2003 12:28 pm 
Forero Compulsivo
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Registrado: Dom Ago 31, 2003 5:50 pm
Mensajes: 172
Ubicación: Las lejanas y verdes tierras gallegas, algo así como la Comarca...
- Por favor, Muinthel- susurró Cala_Ithil-. Queremos pasar desapercibidos, no ser la atracción del local. Te ruego que bajes la voz...

- Vamos, Cala, no seas tan aguafiestas...
La puerta se abrió de pronto con un gran estrépito, dejando ver a un hombre de elevada estatura. El pequeño grupo de la mesa del rincón se sobresaltó, pero por el tamaño del inesperado visitante decidieron que no debía ser el mensajero.

- Parece que todavía tendremos que esperar mucho más...- comentó con aburrimiento Cala_Ithil-. Si no os importa iré a estirar las piernas y a dejar que mis pulmones respiren aire limpio...
Y sin decir nada más se levantó y abandonó la posada por la misma puerta por la que hace tan sólo unos instantes había entrado el fornido caballero. Caminó largo rato por entre las calles, escuchando tan solo el ruído de las suelas de sus zapatos... Pero pronto se le unieron unas cuantas pisadas más. Haciendo gala de su rapidez y su talento para "desaparecer", se hizo a un lado, esperando pacientemente hasta que los dueños de las botas se plantaron ante su cara. Se trataba de dos mercenarios, un hombre y un enano, que no tenían pinta de buscar nada bueno.

- Ha desaparresido- exclamó el enano-. ¿Cómo demonios lo ha hecho?

- No lo sé, pero no puede andar lejos. Busquémosla...
Aguardando pacientemente a que desaparecieran tras la primera esquina, Cala_Ithil dirigió sus pasos de nuevo hacia la taberna, para poner sobre aviso a sus compañeros. Pero cuando llegó a la puerta, escuchó el estruendo de una mesa al partirse y cristales rotos...

- ¿Pero qué...?
Abrió la puerta y sus ojos no daban crédito a lo que veían...

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Necesito el valor para afrontar las cosas que no puedo cambiar; el coraje para cambiar las que sí puedo; y la sabiduría para saber cual es la diferencia.


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NotaPublicado: Jue Sep 18, 2003 10:46 am 
En el suelo estaba Muinthel, tumbada bajo la mesa hecha pedazos, sujetando por los pies a un hombre, casi tan pequeño como un mediano, pero un hombre: sus ojos eran diminutos, su piel oscura y los pies calzados que agitaba con todas sus fuerzas eran demasiado cortos para un hobbit. Miraba ansiosamente a la barra, pataleando con tanta fuerza que si la elfa no tuviese los músculos empapados de ron seguro que hubiese conseguido escabullirse. Muinthel reía a carcajadas. Desde luego aquella no era la idea de discreción que tenía Cala Ithil.
-Te coggí, pequeño. Tienes algo parrra nosotrrros, ¿no es así? Dámelo y yo misma te comprrrarré un bfarrril de rrica cerrrvfeza parrra que te bfañes dentrrro de él si quierrres.
El hombre pequeño dejó de agitarse, aquella era la palabra mágica… ¡cerveza!. Al dar la vuelta a uno de los bolsillos de sus bombachos, cayó de él una piedra redonda, aproximadamente del tamaño de una palma humana grande, tan plana que sus bordes cortaban. Cala Ithil la cogió antes de que nadie advirtiese su existencia, y suspiró:
-Sólo a (el que envía el mensaje) se le ocurriría utilizar a un oriental alcohólico para enviar un mensaje tan importante. Claro que aquí la primera nacida esta viene cortada por el mismo patrón.
-¿ Querrrías decirrrme algo, Cala Ithil?
-Nada, nada, hablaba sola, cosas mías. Refresquémonos un poco antes de intentar descifrar el mensaje.
Mientras despejaban a Muinthel y a (por favor, alguien que me acompañe bebiendo, que es muy triste ser la única borracha) que eran los que peor estaban, Cala Ithil puso a sus compañeros al corriente de su encuentro con el hombre y el humano.
-Quizá me estaban buscando, o quizá simplemente llegué en el momento equivocado y los mercenarios querían asegurarse de que no les había estado espiand…
Cala Ithil no había acabado de pronunciar la palabra, pero ya le había dado tiempo de escuchar pasos extraños, identificarlos y coger por la garganta al pequeño curioso levantándolo por encima de su cabeza.


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 Asunto: Yo no soy tan agresiva.... Lo juro...
NotaPublicado: Jue Sep 18, 2003 11:49 pm 
Forero Compulsivo
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Registrado: Dom Ago 31, 2003 5:50 pm
Mensajes: 172
Ubicación: Las lejanas y verdes tierras gallegas, algo así como la Comarca...
Cala_Ithil agarraba con fuerza la garganta del joven y escurridizo hobbit.

- ¿Qué demonios haces tú aquí? Te dije que esperases en la habitación...
- Cof... Tenía... sed...- dijo entre toses el asustado muchacho.
- Buf... ¡Qué cruz...! Jamás le debas un favor a nadie...
Soltándole de mala manera se percató de la mirada de sus dos acompañantes, Muinthel y Luthien_Tinuviel la observaban con la boca abierta :o .

- ¿Qué? ¿Nunca habéis visto a un hobbit? Es mi ahijado, no podía dejarle sólo ahora que sus padres... En fin, que a ver si os despejáis un poco y vamos a intentar enterarnos de cómo se lee este mensaje...
Las tres se dirigieron hacia las habitaciones con el pequeño hobbit siguiéndoles los pasos. Una vez a salvo en el confortable aposento de Cala_Ithil, le dieron vueltas y vueltas al objeto, intentando averiguar cuál sería su uso correcto, pero estaban más perdidas que El Señor Oscuro en el País de las Maravillas...(tenía que hacer el chiste...quién le viera corriendo detrás del conejo... :P ).

- Así no conseguiremos nada- el prolongado suspiro de Cala_Ithil sacó a sus dos acompañantes de sus propios pensamientos-. Y alguien tuvo la brillante idea de... emborrachar al mensajero...
- Oye... Yo no te digo cómo hacerrrr tu trabajo- replicó Muinthel algo irritada-. Ni te prrregunto porrrr qué te llevas a un hobbit en el bolsillo.
Las manos de Cala_Ithil se posaron sobre la empuñadura de su daga, mientras Muinthel buscaba también su arma...

- ¡Ehhhhh! Chicas, que tampoco es para ponerse así- estalló Luthien_Tinuviel-. Por favor...
Y al mismo tiempo, como si lo hubiesen acordado, las dos mujeres golpearon el extraño mensaje con sus respectivas armas. El efecto no se hizo esperar, la gema brilló y llenó la estancia de una tranquilizadora luz plateada...

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NotaPublicado: Mar Sep 23, 2003 6:46 pm 
Guardián de los Cielos
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Registrado: Vie Jun 13, 2003 12:41 pm
Mensajes: 463
Ubicación: Las montañas nubladas
La luz, al principio casi cegadora fue aclarandose y adoptando diferentes y extrañas formas hasta que por fin se empezó a definir una figura que conocían muy bien. No pudieron evitar realizar una inclinación de cabeza, aunque sabían de sobra que Nessornë no les podía ver.

Se había hecho el silencio en la posada y todos miraban expectantes hacia la figura luminosa con forma de águila que había surgido de aquella luz. Muinthel parecía ahora tan serena como la noche y el pequeño hobbit había dejado de patalear y observaba aquella maravilla con la boca completamente abierta. De pronto una profunda voz comenzó a hablar sin que nadie pudiera situar con certeza el origen de la voz:

- Amigos, estamos en un grave aprieto. Lo que comenzó como un pequeño contratiempo ha crecido hasta tomar dimensiones de desastre. Mucho me temo que si no tomamos medidas puede ser el fin de Bree y de todas las tierras del oeste!! necesito que con toda celeridad vengáis a mi morada en las montañas nubladas para que podamos trazar un plan. Sería conveniente que reclutárais a toda criatura dispuesta a luchar, hombres, elfos, enanos, hobbits... todas las razas serán bienvenidas! pero apresuraos... no disponemos de mucho tiempo...-

Y dicho esto, la luz se fue difuminando hasta apagarse por completo. Nadie habló durante unos largos minutos en los que ninguno podía apartar los ojos de la piedra...

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GRRRRRRRRR Como pille al gracioso que puso un petardo en mi nido...


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NotaPublicado: Mar Sep 23, 2003 8:59 pm 
Amigo de la Cerveza
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Registrado: Sab Ago 30, 2003 1:34 pm
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Ubicación: Lothórien
De repente Kit abrio la puerta de la habitacion y todos los presentes se quedaron mirandola esperando para ver que queria decir.
Cuando recupero el aliento dijo
-Cuando nos vamos??- todos se quedaron atonitos
- Tambien lo has oido?- Pregunto Cala_Ithil
-Si, como una especie de susurro y no se por que he presentido que vosotras tambien lo habiais oido.
Todas se miraron y comenzaron a planear el viaje con la ayuda de Kit ( ahora mienbro del grupo)
Esta bien el viaje sera.....


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 Asunto: Así, así... Cuantos más mejor...
NotaPublicado: Mié Sep 24, 2003 11:42 am 
Forero Compulsivo
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Registrado: Dom Ago 31, 2003 5:50 pm
Mensajes: 172
Ubicación: Las lejanas y verdes tierras gallegas, algo así como la Comarca...
Cala_Ithil caminaba abstraída mientras el resto de la compañía charlaba animadamente. Sus pensamientos la llevaban hacia el camino que tenían por delante, tendrían que pasar por Imladris, pero ella no sería bienvenida allí...

- ¿Qué piensas? - Kit consiguió traerla de vuelta a la realidad con una simple pregunta.
- Sólo en mi familia... Nada importante... Y ahora... Sinceramente... ¿Cómo escuchaste el mensaje?
La muchacha se sonrojó ligeramente, pero al instante la inmensidad de sus ojos oscuros se clavó en los de Cala_Ithil como un frío puñal de hielo.

- No preguntes lo que no deseas saber- sugirió desviando al fin la mirada-. Será mejor que continuemos caminando o nos cogerá la noche antes de que abandonemos este odioso pantano...
Y ante la atónita mirada de Cala se alejó hacia el pequeño hobbit, que paseaba alegre entre las estancadas aguas, jugando con las moscas que revoloteaban a su alrededor.

- ¿A qué viene esa cara?- susurró Muinthel-. ¿Algo que las demás debamos saber?
- ¿Quién es esa Kit? Demonios... Nunca nadie me había mirado así...
- No temas, no creo que te haga daño... Quien más y quien menos consigue llegar a respetarte- añadió entre carcajadas.

Y entre miradas desconfiadas de Cala al resto de sus compañeras, los saltitos alegres del pequeño hobbit que era más de lo que aparentaba, y la conversación amena entre las tres elfas que caminaban delante mientras la cuarta vigilaba la retaguardia con un oscuro presentimiento, se fue pasando el camino lentamente hasta el anochecer.

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Última edición por Cala_Ithil el Sab Oct 18, 2003 5:17 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Vie Sep 26, 2003 9:58 am 
Huésped Charlatán
Huésped Charlatán
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Registrado: Jue Sep 18, 2003 11:51 am
Mensajes: 53
Ubicación: Lothlorien
Se alejaron de el Camino para acostarse temprano, pues por una razón u otra todas llevaban en vela varias noches, y necesitaban descansar. Cuando Luthien se levantó para relevar en la guardia a su compañera de borracheras no necesitó recurrir a su infravisión para localizarla, simplemente se dirigió hacia dos círculos rojos del tamaño de una nuez que fulguraban entre las hojas de un árbol cercano. Muinthel, sentada a horcajadas en una rama bastante alta, susurraba algo a un búho que salió volando raudo hacia el oeste. Luthien silbó suavemente desde el suelo, y desde la copa Muinthel le contestó de igual modo. Luthien trepó por el tronco hasta alcanzar la rama desde donde la esperaba Muinthel ya con la boca abierta, como siempre que necesitaba hablar:
- Cala parece inquieta a causa de Kit. Sé que no es peligrosa pero tampoco yo entiendo que hacía escuchando tras la puerta. ¡Y esa forma que tiene de aparecer siempre de improviso en los lugares más emocionantes! Tiene una intuición extraordinaria, pero algún día se meterá en una habitación realmente peligrosa, y no quiero que ese día nosotras entremos tras ella...
- ¿Kit? Alguien que bebe cerveza con esa alegría no puede tener nada malo dentro. Pero, en parte tienes razón. Deberíamos estar alerta para que no haga nada imprudente.
- Sí, pero no digamos nada a Cala. Ya tiene bastante con cuidar de ese pequeño hobbit mientras nos cuida las espaldas. Además, esa suspicacia tan suya resulta muy útil, y graciosa la mayoría del tiempo, pero a Kit no le gustaría que aumentase por su causa. ¡Por fin me toca dormir!
- Un momento, "Hermana de los animales" ¿Y el búho con el que hablabas hace un momento? Si era algo relacionado con el viaje deberías compartirlo, claro que si era un asunto familiar yo no querría entrometerme...
- También tú eres muy graciosa, Luthien Tinuviel... El caso es que salimos tan precipitada y secretamente de Bree que olvidamos buscar aliados allí. El búho lleva dos notas explicando lo poco que nosotras sabemos. Primero se dirigirá a El Poney Pisador, donde espero que encuentre a una elfa llamada Tuilinnaru que tiene buenos amigos en La Comarca, al fin y al cabo Nessornë dijo que todas las razas serían bienvenidas. La segunda parte es más difícil, pues el búho volará hacia el Norte hasta encontrar a alguien a quien su instinto le indique que puede entregarle la nota. No se me ocurre qué más hacer. ¿Me das ya permiso para ir a dormir?
La respuesta de Luthien dio de lleno en la frente de Muinthel en forma de una corteza extrañamente veloz que hizo que la elfa gruñese como un enano al meterse bajo las mantas.

Los siguientes tres días las cuatro elfas se sintieron lo suficientemente descansadas para cabalgar incluso durante la noche, animadas por lo excepcional de la misión que debían desempeñar. A caballo avanzaban a tal velocidad que el pequeño hobbit, poco acostumbrado a tantos saltos a pesar de estar bajo el cuidado de Cala, se mareaba a menudo, lo que las obligaba a desmontar de vez en cuando para continuar a pie durante un rato. También al amanecer de la cuarta jornada de viaje ...[/b]

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Y sin embargo sabíamos
que también el odio contra la bajeza desfigura la cara,
también la ira contra la injusticia pone ronca la voz.
(B. Brecht)


Última edición por Muinthel el Sab Oct 04, 2003 8:24 pm, editado 2 veces en total

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NotaPublicado: Vie Sep 26, 2003 12:01 pm 
Forero Compulsivo
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Registrado: Dom Ago 31, 2003 5:50 pm
Mensajes: 172
Ubicación: Las lejanas y verdes tierras gallegas, algo así como la Comarca...
... todas se encontraban lo suficientemente descansadas como para continuar el viaje. Kit, Luthien y Muinthel notaron a Cala_Ithil excesivamente intranquila. Luthien se la llevó aparte para indagar acerca de sus preocupaciones.

- ¿Qué sucede?- preguntó mientras miraba a sus oscuros ojos grises-. Hay algo que debas compartir con nosotras, ¿verdad? Pero temes hacerlo.
- No, no es eso. Siento que algo está a punto de pasar... No sé cómo explicarlo, pero será terrible y oscuro... Y tengo la ligera sensación de que mi estancia en este grupo va a complicarnos las cosas...
- ¿Por qué piensas eso? Yo creo que tus artes nos serán muy útiles en el camino...
- Hasta que lleguemos a Rivendel... Allí se complicará todo...
La otra elfa la miró, interrogándola con un ligero apretón en el brazo.

- ¿Qué quieres decir?
- Sé que esperáis la ayuda de Elrond para continuar nuestra expedición, pero si yo voy con vosotras lo único que recibiréis será un portazo en las narices- y ante la atónita mirada de su compañera añadió-. Es una larga historia que ni yo misma conozco... Pero las puertas de Imladris están cerradas para mí.
- No nos preocupemos ahora por eso, Cala- escucharon a sus espaldas la voz de Kit-. Ya encontraremos la forma de hacerte pasar... Además, creo que la biblioteca personal de Elrond guarda respuestas a muchas de tus preguntas... Pero ahora sigamos adelante. ¡El tiempo apremia!

Y dejando a las dos elfas boquiabiertas se alejó hacia Muinthel, que charlaba animadamente con un hermoso ruiseñor.

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NotaPublicado: Sab Sep 27, 2003 8:48 pm 
Amigo de las Palabras
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Registrado: Sab Jun 14, 2003 10:37 am
Mensajes: 116
Ubicación: Bosque de Neldoreth
-No sé cómo lo hace, siempre aparece en el momento más inesperado.-Lúthien echó una mirada furtiva hacia KitNo sé.¿crees que nos podremos fiar de ella?Parece saber mucho más de lo que dice. Pero bueno, seguro que lo de Imladris no será para tanto mujer, estarás exagerando.
La mirada de Cala no le dejó lugar a dudas.
El rostro de Lúthien se ensombreció.
-Tal vez haya algo que podamos hacer...
Cala se encogió de hombros.
-Bueno- dijo Lúthien eso es algo que no sabremos hasta que no lleguemos. Deberíamos continuar, temo que nos hayamos retrasado demasiado.


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NotaPublicado: Sab Sep 27, 2003 11:50 pm 
Amigo de la Cerveza
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Registrado: Sab Ago 30, 2003 1:34 pm
Mensajes: 46
Ubicación: Lothórien
la noche se les hecho encima antes de llegar y...
Dormiremos aqui- dijo Lúthien- mañana llegaremos ya no queda mucho. Y tampoco haremos guardia, todas necesitamos descansar y ademas estando tan cerca del sitio a donde nos encaminamos no nos ocurrira nada malo. Pero tened las armas a mano.
De repente a mitad de la noche una pesadilla despertó a Cala_Ithil y al darse cuenta de que solo había sido un sueño se encogió y se dio la vulta para volverse a dormir, pero algo se lo impidió.
Se escuchaban como unos susurros que decian:
No puedo mas, ninguna confia en mi y todas piensan que voy a traicionarlas, no se como es que escuche aquel mensaje pero es que ....-era Kit, ya no se escucho nada mas puesto que entre sollozos se ahogaban las palabras.
Cala_Ithil se quedó pensando......nunca había visto a Kit asi, parecía tan...distante...fría, como si nada pudiese afectarla....
A la mañana siguiente..........


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NotaPublicado: Dom Sep 28, 2003 9:12 am 
Huésped de la Posada
Huésped de la Posada
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Registrado: Vie Sep 19, 2003 8:59 pm
Mensajes: 43
Ubicación: el bosque negro
... se encontraron con layka

-se vuestro problema,no dejaran pasar a
cala por rivendell, traigo un saco y la podemos meter dentro como tal que son nabos para comer ( xD )
claro esta, que si ella acepta

(si os parece corta de mas, es pq no respondo nunca por los demas ni por sus opiniones)

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namarië!


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NotaPublicado: Dom Sep 28, 2003 10:10 pm 
Forero Compulsivo
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Registrado: Dom Ago 31, 2003 5:50 pm
Mensajes: 172
Ubicación: Las lejanas y verdes tierras gallegas, algo así como la Comarca...
Cala_Ithil rechazó lo más amablemente que pudo la oferta de laika.

- Si he de entrar con vosotras- añadió-, encontraré la manera de hacerlo manteniendo mi integridad. Ahora sigamos nuestro camino.
Y caminó resueltamente hacia Kit, dejando atrás a las demás.

- He de hablar contigo- susurró a su oído-. Hay cosas que debes explicarme...
Y se alejaron lentamente de las demás, manteniendo una pausada charla.

- Mira...- comenzó Cala_Ithil-, no pretendo desconfiar de ti, ni acusarte de nada. Pero la primera vez que me miraste fue como verme reflejada en el fondo de un abismo que hace mucho tiempo que no recorría. No sé quién eres, ni qué te trae a nuestro lado. Si no quieres compartir conmigo tus motivos lo entenderé. Yo también tengo secretos... aunque parece que algunos los conoces mejor que yo... Pero si me dices que puedo confiar en ti, apartaré mis temores y te seguiré ciegamente hasta donde quieras llevarme... ¡Incluso al fuego eterno del Monte del Destino!
Kit admiró en silencio el serio semblante de su compañera elfa, mientras caminaban unos pasos más adelantadas del resto de la compañía. Intentaba buscar las palabras con las que agradecer la confianza que depositaban en ellas, pero se vio interrumpida de nuevo por el cálido abrazo de las palabras de Cala.

- Ayer... Te oí por la noche... Y quiero pedirte que nunca más vuelvas a dejar que algo así te afecte... Cuando seas sincera lucha por que te crean, no te hundas... Nunca fue mi objetivo hacerte daño con mis recelos. Así que espero que puedas perdonarme.
- Claro- una ligera y sincera sonrisa iluminó el bello rostro de Kit haciéndolo todavía más hermoso-. Pero debo pedirte que por ahora no preguntes sobre mi pasado, porque son recuerdos que no me agrada traer al presente. En cuanto a tu pasado... Eres más de lo que crees y algún día descubrirás que lo que quieren ocultarte cambiará tu vida... Por cierto... Hablando de tu vida... ¿Dónde está tu pequeño hobbit?
Alarmada, Cala desvió la mirada y encontró al travieso muchachito caminando a su lado, muy atento a toda la conversación que su madrina mantenía. Respiró tranquila al encontrar al pequeño y volvió la vista a Kit para explicarle la situación.

- Verás... Ese chiquillo es muy valioso para mí. Su madre lo abandonó con su padre, que murió hace poco. Alguien a quien le debo la vida y el alma me pidió que cuidase de él, que estaba destinado a hacer grandes cosas. Y como no consigo encontrarle un hogar decente lo llevo conmigo. Me gustaría que se quedase en Imladris, pero creo que es algo imposible... De todas formas ya tengo la manera de entrar sin ser reconocida... Cuando lleguemos a Rivendel te lo explicaré. Ya estamos cerca... Acerquémonos a nuestras compañeras para ultimar los detalles.

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Última edición por Cala_Ithil el Jue Oct 02, 2003 6:45 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Lun Sep 29, 2003 3:38 am 
Señor de las Palabras
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Registrado: Vie Ago 29, 2003 1:39 am
Mensajes: 373
Ubicación: No se..... AYUDA¡¡¡¡¡
La compañía ya se encontraba en el ultimo puente, todo marchaba bien.
Después de cruzar el puente, Cala_Ithil, alerto a sus compañeras, debido a que le pareció ver una sombra que caminaba junto a ellas hace algún tiempo.

- Yo también me he dado cuenta – dijo Luthien – lo mejor será que estemos alertas.

Dicho esto, Cala_Ithil, dijo que enfrente, en el camino, veía la misma sombra, que había visto hace un tiempo, pero esta vez se dirigía hacia a ellas.
Instantáneamente todas empuñaron sus espadas y dagas, respectivamente, y se pusieron en guardia.

- Alto, señoras y hobbit – se escucho – Vengo en sus servicio, a darles una noticia, que os gustara.

En ese momento Luthien distinguió la forma, y se dio cuenta que era Tolknier, quien se dirigía hacia ellas.

- Que sorpresa, que hace por estos lares, este señor enano – pregunto Luthien, saludando a Tolknier.
- Pues vengo con buenas noticias – dijo Tolknier – hace un tiempo recibí un mensaje de un búho, el cual me contaba su situación, y me decía que requerían ayuda.
- Pues a eso vengo, a decirles que los enanos estamos dispuestos a defenderlas durante todo su trayecto por las montañas nubladas, y también estamos dispuestos a batallar hasta la muerte por la causa, que ustedes ya saben, ya que Nessorne también se comunico con nosotros.

Dicho esto, el enano se despidió de todas, y tomo rumbo hacia el norte, siguiendo el cause del Fontegris, para luego tomar camino hacia Fornost, para preparar su estancia fuera de su hogar.

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Tolknier, Señor Enano: Barak Khuzd ai-mênu, Rakhâs!

"Nunca andes el camino trazado, pues él te conduce únicamente hacia donde otros ya fueron." - GRAHAM BELL


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 Asunto: Bienvenido al relato Tolknier
NotaPublicado: Lun Sep 29, 2003 1:24 pm 
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Mensajes: 172
Ubicación: Las lejanas y verdes tierras gallegas, algo así como la Comarca...
Despues de despedirse del enano, y a solo unos minutos de camino, la compañía se detuvo al descubrir que de pronto Cala_Ithil había desaparecido.

- ¿Donde se ha metido?- murmuró molesta Muinthel-. Ya estamos llegando...
- Yo no la he visto desde hace un buen rato...- añadió Luthien preocupada-. ¿Se habrá quedado atrás?
- No os preocupeis por ella- atajó Kit-. Estará bien.
- No es eso lo que me preocupa- susurró Muinthel sé que sabe cuidarse sola. Pero estamos llegando a Rivendel y debería estar aquí.
- Con ella a nuestro lado no nos dejarían pasar, ha hecho lo que ha creído más correcto. ¿No creeis?
-No se ha ido- escucharon tras de si la voz infantil del pequeño hobbit y se volvieron todas a mirarle-. Dijo que nos esperaría más adelante en el camino, que tenía que prepararse.

Un suspiro colectivo de resignación recorrió a cada una de las elfas que miraban con gesto cansado al pequeño mediano. Pero con la información que acababan de recibir no dudaron en continuar el camino.

Tras largos días de duras caminatas y fríos e insatisfactorios descansos suspiraron al fin, comprobando que la morada de Elrond estaba ya muy cerca. Avanzando por la amplia senda que las acercaba a la hermosa ciudad de Imladris observaron que hacia ellas se dirigía un caminante extraño, de cabellos plateados como la luna, la tez oscura como la noche y rasgos élficos muy femeninos, pero parecía que se trataba de un hombre. Se dirigían hacia él para charlar cuando Kit se paró en seco y esbozó una sorprendida sonrisa.

- ¿Qué ocurre Kit?- preguntó extrañada Luthien-. ¿Por qué te detienes?
- ¿Acaso estais tan ciegas que no la reconoceis?
¿"LA"? Las elfas observaron la sonrisa de satisfacción que se dibujaba en el rostro del caminante, que les hablaba con una voz de sobra conocida: la de Cala_Ithil.

- Bueno, os dije que encontraría la manera de entrar- les guiñó un ojo a sus sorprendidas compañeras y añadió-. Creo que esta será la mejor.
- ¿Puedo...?- preguntó Kit divertida intentando tocar su cara y su pelo-. ¿Cómo lo has hecho?
- Bueno... El pelo es solo una substancia extraída de unas plantas del bosque que brilla con la luz, impidiendo que el color real del cabello pueda ser descubierto. Y la cara... De alguna manera tenía que ocultar mi cicatriz... En Rivendel la conocen demasiado bien... Y ahora sigamos, por favor. Cuanto antes entremos antes podremos partir...

Continuaron el viaje con el cansancio pegado en las botas y la mirada perdida en el horizonte, intentando concentrarse en la lejana aparición de la inmensa hermosura de la Última Morada; las torres se alzaban cortando al viento, mientras los alegres cánticos comenzaban a llenar sus oídos. Pronto llegarían a las puertas de la ciudad, así que empezaban a notarse los nervios.

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Última edición por Cala_Ithil el Sab Oct 04, 2003 10:04 pm, editado 3 veces en total

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NotaPublicado: Mar Sep 30, 2003 8:24 pm 
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-Bueno ya estamos, tenemos que entrar - dijo Cala_ithil al llegar a la puerta de entrada.- Si me dejais, yo entrare la ultima.
-Claro, vamos- contesto Luthien.
Kit espero a que pasasen todas y le dijo a Cala_Ithil
-Tranquila, todo saldra bien, y en el caso de que te descubran hablaremos con ellos y si te dicen que te marches yo ....me ire contigo.
-Gracias Kit, yo es que......
-Vamos, puedes hacerlo.-la animo Kit
-Si,...
Cruzaron la puerta y una vez alli......


Un poco corto pero.......me he quedado en blanco! xD

:D :D :D :D :D :-D :D :D :D :D :D


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 Asunto: División:Kit conmigo/ Muinthel y Luthien(+ gente si kereis)
NotaPublicado: Mar Sep 30, 2003 11:38 pm 
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Cala_Ithil caminaba con la cabeza alta, justo detrás de Kit. Las miradas de todos los elfos con los que se cruzaban no indagaban en la oscuridad de su piel, que sólo ocultaba un rostro que los habitantes de Rivendel temían y odiaban. Fue el mismo Elrond quién les recibió. Mirando con curiosidad hacia el extraño grupo que tenía ante si: tres hermosas elfas muy diferentes entre sí, un pequeño hobbit y un elfo oscuro. Sonrió para sus adentros mientras les indicaba que serían bienvenidos. Les otorgaron habitaciones propias. Dirigían al elfo oscuro a un cuarto para él solo, mientras las elfas eran llevadas a otras dependencias. Pero Kit protestó, agregando que quería acomodarse junto a su compañero, y entre sonrisas de Cala de complicidad se agarró cariñosamente a su hombro, mientras las demás reían. No era buena idea separarse, pero así, por parejas, estaban más equilibrados. También el hobbit se unió a su madrina, pues no confiaba en nadie más. Y cada grupo se encaminó a sus respectivos aposentos. Pasarían algunos días allí, Cala_Ithil estaba dispuesta a averiguar más sobre su pasado. Y gracias a Kit lo haría mucho más rápido.

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Necesito el valor para afrontar las cosas que no puedo cambiar; el coraje para cambiar las que sí puedo; y la sabiduría para saber cual es la diferencia.


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NotaPublicado: Mié Oct 01, 2003 6:33 pm 
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Una vez en la habitacion:
-Dios mio, creia que no podría aguantar la risa, cuando Elrond nos ha mirado me he quedado helada :-| !- dijo Kit ayudando al pequeño hobbit a quitarse la chaqueta.
- Si, pero no lo has hecho, te lo agradezco.- contestó Cala sonriendo
- Me pregunto que haran las otras- dijo Kit con una mueca de curiosidad.

En otra habitacion:
Luthien, has visto mi peine?- pregunto Muinthel
-No, ¿seguro que lo trajiste?- contestó Luthien metiendose en el baño a ducharse.
-Oh! aqui esta!, es genial poder relagarnos unos dias ¿verdad?- dijo Muinthel con una sonrisa que casi se le salia de la cara.


-Oye Kit has visto....
-Shhhhhhhhhhhh- Kit se llevo el dedo a los labios en señal de silencio y dijo muy bajo:
-Se ha quedado dormido nuestro pequeño amiguito, pobre estara explotado.
- Si dejemosle dormir- Dijo Cala mirandolo con caiño.
-Yo dormire aqui- Dijo Kit se ñalando al suelo.
-Te hare compañia en el suelo, no creo que pueda dormir.

Y asi mientras todos dormian Kit y Cala _ithil se pasaron la noche hablando, contando secretos inconfesables, riendo, llorando,.......

Y a la mañana siguiente.................


:D :D :D :D :D :-D :D :D :D :D :D

Bueno no ha salido mal!!! xD :trago:


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NotaPublicado: Mié Oct 01, 2003 10:53 pm 
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Kit caminaba por el pasillo nerviosa, mirando hacia atrás cada instante, por si alguien la seguía. Entre sus manos portaba algunos polvorientos tomos de la antigua colección privada de Elrond. Sus pasos resonaban por el pasillo, mientras se dirigía a su cuarto. Pronto llegaría, pero una mano la alcanzó cuando se disponía a abrir las puertas. Los libros cayeron al suelo, mientras el miedo se apoderaba de su corazón.

Muinthel observaba el rostro de Luthien con desconfianza, por encima de sus propias manos. Alargó una de ellas y la arrastró por la mesa, intentando que su contenido no se revelase. Las miradas desbordaban odio, clamaban venganza, rebosaban ganas de ganar la lucha... Con una sonrisa cruel, Muinthel bajó sus manos, triunfante, mostrando un full de reyes y reinas. Recogió las fichas sonriente, pero las manos de Luthien se posaron cariñosamente sobre las suyas.

- No, no, no... Todavía no has visto las mías...- susurró dejando caer un pocker de ases sobre la mesa-. Yo gano.
- Grrrrrrrr.

El corazón de Kit había saltado por los aires, y había comenzado a lanzar un grito al aire, pero la misma mano que la había sujetado tapó sus labios, mientras alguien susurraba en su oído.

- Shhhhhh, no temas, soy yo... Cala...
La muchacha golpeó el vientre de su compañera con el codo, lanzó una patada a su pecho haciéndola caer en la habitación y recogiendo todos los libros cerró la puerta tras de sí.

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NotaPublicado: Jue Oct 02, 2003 12:31 pm 
Huésped Charlatán
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En la habiación de al lado, Luthien había conseguido desplumar a Muinthel de toda la hierba de la Comarca que le quedaba, y que tan generosamente su amiga Tuilinnaru le suministraba semanalmente. Para celebrarlo Luthien encendió su pipa, invitando a Muinthel, porque otra cosa no habría sido propia de ella. Charlaban entre nubecillas de humo:
- Es curioso - decía Luthien casi para sí -. A menudo viajo de Bree al Último Puente para recoger noticias de Imladris, y pocas veces realizo el viaje en menos de cinco jornadas sin dormir. Se necesitan un par de días más para cabalgar hasta Rivendel, y nosotras hemos recorrido el camino entero en poco más de cinco días descansando dos noches.
- Nunca he conocido a nadie que supiese con seguridad que a que distancia está exactamente este sitio de cualquier otro. Es sólo uno de sus misterios. Otro de ellos es que Rivendel es un lugar en el que primero entran los mensajeros y dos días después sus malos augurios.
- Espero que este descanso no perjudiquen nuestra misión.
- Eso espero, ¡pero resulta tan agradable esta tranquilidad! Estando aquí ninguno de los problemas más allá del Anduin parece real. La primera vez que estuve en Imladris la estancia fue igual de alegre, o quizá más... - los ojos de Muinthel se humedecieron recordando que entonces aún disfrutaba de la compañía de su mentor.
- No te entristezcas, Muinthel. Los días felices volverán muy pronto. Pero para ello tenemos que convencer a Elrond de que nos apoye en la defensa del Oeste, para decir a Nessorne con cuantas fuerzas contaremos cuando comience la batalla.
La boca de Muinthel sonrió sólo un poco, porque aunque sabía que Luthien tenía razón, nada le resultaba más difícil que alejar de sí los recuerdos de aquella persona que era la que ella más había querido.

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Y sin embargo sabíamos
que también el odio contra la bajeza desfigura la cara,
también la ira contra la injusticia pone ronca la voz.
(B. Brecht)


Última edición por Muinthel el Mié Nov 19, 2003 1:44 pm, editado 3 veces en total

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NotaPublicado: Jue Oct 02, 2003 6:40 pm 
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Cala_Ithil se levantó del suelo dolorida, pero con la sensación de que se lo merecía. Cuando Kit la miró no pudo reprimir un gritito de sorpresa, ya no vestía como un elfo oscuro, sino que volvía a ser la chica de siempre.

- ¡¡¡¡Cala!!!! ¡Van a descubrirte!
- Oh, no pasa nada. Ya lo han hecho. Ahora no tengo tiempo de explicártelo. Tenemos que salir de aquí cuanto antes. Ve a buscar a Muinthel y a Luthien y diles que se preparen para partir. Os esperaré fuera de la ciudad, a salvo del espía.
- ¿Espía?
- No tengo tiempo para explicártelo- gritó exasperada-. Tú sólo corre.
Y corrió... Como una bala alcanzó a las otras dos elfas en su cuarto, mientras fumaban tranquilamente después de jugar a las cartas. Ambas se sobresaltaron al recibir la noticia, pero recogieron sus cosas y se prepararon para abandonar la ciudad. La misión había empezado a ser algo realmente prioritario, si Cala se ponía de esa manera es porque era realmente importante, así que partirían de inmediato.

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NotaPublicado: Jue Oct 02, 2003 7:13 pm 
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Ubicación: Lothórien
Muinthel, Luthien y Kit corrian sin mirar atras, y de repente kit freno en seco.
-Donde esta el pequeño hobbit?- dijo sobresaltada
-Sigue corriendo kit!
-Pero,......no!-Kit volvio corriendo a la habitación.
Muinthel y Luthien siguieron corriendo y llegaron hasta Cala.
-Donde esta kit?-pregunto
-Se ha ido ha buscar a tu...hobbit!- dijo Muinthel con tono de desaprobacion referente a la accion de Kit.
-Ha este enano?- Dijo Cala apartandose y dejando ver al pequeño detras de ella.
Rapidamente todas se miraron y se quedaron paralizadas, no podian volver por que las cogerian pero....la dejarian alli?

Kit estaba registrando la habitacion cuando alguien la cogio por sorpresa le tapo la boca y ella deseando que fuese Cala otra vez se dio la vuleta pero no fue a Cala a quien encontro,....
le dieron un golpe y quedo tirada en el suelo.

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Ayer es historia, mañana es misterio; hoy es un regalo, por eso es que se llama "presente".


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NotaPublicado: Sab Oct 04, 2003 8:08 pm 
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Ubicación: Las lejanas y verdes tierras gallegas, algo así como la Comarca...
- Luthien, llévale el chico a Elrond. Dile que necesitas que cuide de él porque las cosas se complicaron, él lo entenderá. Cuando esté a salvo te reunirás con Muinthel -se giró para encararse con la otra elfa-. Tú continúa el camino y espéranos en las montañas. Tengo la impresión de que tardaremos bastante en llegar- Cala_Ithil organizaba la situación como por instinto-. Si debeis abandonarnos para cumplir el cometido no lo dudéis ni un instante. Si en dos noches no hemos vuelto ya no lo haremos.
- ¿Quién te ha nombrado jefa, niña?- Muinthel estaba harta de callarse ante la egocéntrica de Cala, no pensaba aguantar más-. Que yo sepa tú no querías venir...
- Por eso pretendo que vosotras continuéis con la misión. Yo traeré a Kit de vuelta. No son órdenes... Sólo quiero ser útil por primera vez desde que abandonamos Rivendel... Por favor...
La cara de Muinthel se contrajo con un gesto de burla.

-¿Cómo demonios haces para hacernos quedar siempre mal a los demás?
Y ante la radiante sonrisa de agradecimiento de su amiga se dispuso a continuar la marcha.
Luthien agarró al pequeño hobbit por la cintura y alzándolo al vuelo se éncaminó de nuevo hacia la Última Morada, seguida de cerca por Cala_Ithil. Entraron en los amplios corredores que llevaban a sus antiguos alojamientos y se separaron con la vaga sensación de que no se volverían a ver.

Luthien recorría a grandes zancadas los pasillos con el chiquillo entre sus fuertes brazos. Una sombra surgió de la nada, parando su voraz carrera. Por suerte era Elrond.

- Señor, suerte que os encuentro. Necesito que cuidéis al chico, la situación se ha complicado. Cala dijo que lo entenderíais.
- ¿Cala? El chico... ¡Ah! Os referís a Ithil. Sí, ¿es muy grave?
- Habló de un espía...
- Sí. Hace tiempo que intento descubrirle... Ve, no pierdas más tiempo. Deja que Ithil se las arregle sola.
- Gracias, señor. Ha sido un placer morar en vuestra casa. Gracias por todo.
Y volvió a dejar atrás Rivendel, pensando en que si se daba prisa podría encontrar a Muinthel por el camino. Pero sería poco probable, pues ella cabalgaba a lomos de un hermoso corcel plateado, al que había llamado por medio de un sagaz halcón. Sus caminos se alejaban de la Última Morada, mientras el de Cala_Ithil se internaba cada vez más...

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NotaPublicado: Mié Oct 08, 2003 1:09 pm 
Huésped Charlatán
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Muinthel llevaba dos días volando a lomos de su corcel Silsure, dirigiéndose hacia la morada de Nessorne en las Montañas Nubladas, pero sus habilidades de jinete acusaban su falta de concentración causada por la culpa. Ella era la mayor de las cuatro, de modo que no podía evitar reprocharse que la situación se le hubiese escapado de las manos. Sin duda en Imladris se había relajado demasiado, dejando todas las responsabilidades sobre los hombros de Cala, como si ella no tuviese ya bastantes asuntos que solucionar en Rivendel. Durante todo el trayecto hasta la Última Morada se habían mantenido juntas sin el mínimo contratiempo, y que en sólo unos minutos se hubiesen separado las cuatro no gustaba un pelo a la elfa. Divisando ya el cauce del Fontegris continuaba torturándose con estas preocupaciones cuando un aleteo familiar llegó a sus oidos. Inmediatamente Silsure se puso al trote al susurro de su compañera mientras ella tomaba de la pata del búho una nota con la inconfundible caligrafía redonda de Tuilinnaru. El búho desapareció entre los árboles tras los efusivos agradecimientos de Muinthel, que no podía evitar sentírse egoísta como un orco cuando un animal cambiaba sus hábitos para hacerle un favor. Leyó la nota con avidez, y cada línea que desfilaba ante sus ojos la alejaba un poco más de sus compañeras: ahora ya no podría esperar a Luthien en las montañas, como había planeado Cala, sino que tendría que dirigirse al Oeste inmediatamente. Desde luego Muinthel sola no sería de gran ayuda a Tuilinnaru y los medianos, pero si cruzaba el Fontegris y seguía al norte, giraría al oeste al alcanzar las Landas de Etten para después, alejada de todo sendero, atravesar las Quebradas del Norte hasta Fornost, con la esperanza de que Tolknier hubiese organizado a los suyos y todos estuviesen dispuestos a acompañarla a las Quebradas Blancas para organizar la defensa de La Comarca. Según contaba Tuilinnaru, en Hobbiton habían logrado rechazar varias tímidas incursiones de orcos, pero no era de esperar que tales viles criaturas se conformasen durante mucho tiempo con excursiones de ese tipo, y aunque los medianos eran buenos arqueros y excelentes lanzadores de piedras, no resistirían un ataque en regla sin ayuda. Un par de días al oeste de las Quebradas Blancas, en las Colinas de la Torre, algunos hobbits exploradores habían visto el campamento de los atacantes que confirmaba los temores de Nessorne acerca del peligro que se cernía sobre el Oeste: además de unos dos mil orcos, seis trolls de gran tamaño y cientos de enormes lobos negros. De nuevo con un mal sentimiento en el estómago, Muinthel envió un halcón a Elrond y otro a Nessorne, con la nota de Tuilinnaru acompañando a una de su puño y letra, en la que explicaba su nuevo rumbo.
Las noticias de Tuilinnaru llenaban la cabeza de Muinthel mientras Silsure galopaba más veloz que el viento, pero no se olvidaba de sus compañeras. Confiaba en que Cala encontrase a Kit pronto, sana y salva. Quizá alcanzarían a Luthien en el camino a las montañas, o quizá Luthien llegaría junto a Nessorne y esperaría allí la llegada de las otras dos elfas, Muinthel no podía saberlo.
Tampoco podía saber si podría llegar a Hobbiton a tiempo de evitar el desastre, teniendo en cuenta que los refuerzos consistían por el momento en una hueste de enanos poco aficionados a cabalgar.

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NotaPublicado: Mié Oct 08, 2003 7:26 pm 
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Ubicación: Las lejanas y verdes tierras gallegas, algo así como la Comarca...
Su corazón latía con tanta fuerza que resonaba por las paredes del pasillo. No parecía un profesional; estaba nervioso, demasiado nervioso... Tendría que recorrer el trecho que los separaba con mucha más precaución. Volvía de nuevo a sonar el silbante sonido de sus jadeos: ahora estaba cansado. Arrastraba algo, probablemente el cuerpo de Kit. Todavía debía determinar si ella estaba desmayada o... Sólo con pensarlo un escalofrío recorría su espina dorsal y la saliva de su boca se convertía en una masa pastosa que no podía soportar. En la siguiente esquina lograría ver al asaltante. Pegó su cuerpo al suelo, despacio, como si su vida dependiese de ello, o la de Kit... Era un tipo bajo, no muy ancho de espaldas, con una oscura capa negra que no dejaba de recordarle algo... o a alguien... Entonces se fijó un poco más en el supuesto espía. En realidad no era un hombre... ¿Cómo se le había pasado? Los mechones de su larga melena plateada caían sobre sus pechos. Estaba claro que se trataba de una mujer... Y si su intuición y su memoria no le fallaban, sabía de quién se trataba... Rodó silenciosamente hasta la primera puerta del pasillo, donde podría ponerse en pie y alcanzar a la atacante sin problemas, mientras ella se preocupaba por mover el pequeño cuerpo de su amiga -pagaría por esta falta, eso seguro- sin hacer ruído. Un paso ligero, otro más, el último... Desenfundó el filo de su daga y lo deslizó suavemente por la garganta de la desprevenida asaltante, mientras con su mano libre acercaba el cuerpo femenino contra el suyo propio. Sintió el sobresalto de la cazadora, ahora convertida en presa, y la excitación pudo con ella, haciéndole recordar los viejos tiempos. Acercó lentamente sus labios hasta el lóbulo de la puntiaguda oreja de la damita, para susurrar con la voz más sensual que pudo:

- Hola de nuevo, gatita...
Pudo sentir como el cuerpo se deshacía entre sus brazos, como si el tiempo no hubiese pasado. Ignorando el filo del cuchillo la desprevenida muchacha se volvió hacia Cala_Ithil, regalándole una mirada entre lasciva y amorosa, llena de recuerdos y palabras que jamás fueran pronunciadas. Y mientras una lágrima resbalaba por su rostro pálido, buscó con sus labios los de Cala, para depositar en ellos un beso lleno de pasión, rabia y dulzura a un tiempo. Al principio ambas se entregaron completamente al abrazo, pero el sabor salado de la lágrima hizo que Cala_Ithil se despertase del sueño en el que se había sumergido. Separándose lentamente apoyó el filo de su daga de nuevo en la hermosa garganta de la espía, mientras clavaba sus fríos ojos grises en las azuladas pupilas en las que tantas veces se había perdido hacía mucho tiempo.

- Esta vez no- sentenció con una voz mucho más grave de lo normal-. No voy a caer en tus redes de nuevo, Mirë. Nunca más...
Recogiendo de su cinturón una preciosa cuerda élfica anudó lentamente las muñecas de la agresora, poniéndolas en su espalda para restarle movilidad. Y cuando se hubo asegurado de que todas las armas se encontraban fuera de su alcance y no podría escapar, dedicó su plena atención al cuerpo caído de Kit, intentando borrar de su mente las dulces y apasionadas escenas del pasado. La elfa estaba bien, sólo había recibido un único golpe en la nuca que le había arrevatado el sentido. En unos instantes estuvo en pie, dispuesta a seguir la marcha y reprochandole a Cala que hubiese vuelto a por ella.

- No podía dejarte aquí. Sobre todo teniendo en cuenta que volvías a por mi ahijado arriesgando tu propia vida...- dijo sonriendole con dulzura-. Además, nos hacen falta todos los refuerzos posibles... Esta... mujer... no es una buena señal.
- ¿Por qué no? ¿Qué sabes de ella?
- "No preguntes lo que no deseas saber"- susurró Cala guiñándole un ojo-. Es una historia demasiado larga.

En un par de horas estuvieron preparadas para continuar el viaje, en dos preciosos corceles marrones que Elrond les cedió gustoso. Ante la extrañada mirada de Kit, Cala solo se encogió de hombros fingiendo no saber nada. Pero la jovencita pudo ver cómo el señor de la casa entregaba a su amiga un polvoriento tomo parecido a los que ella había robado de la biblioteca para la propia Cala, y tras esa entrega un fugaz abrazo y un beso en la frente.
- ¿Seguro que controlarás a la prisionera, Ithil?
- Claro, no hay problema... Ella se portará de maravilla... Más le vale...
Y comenzaron el viaje con toda celeridad, para encontrarse con sus amigas en las montañas. Los ojos de Kit interrogaban incesantemente a su compañera. Había mucho que explicar, pero esa es una historia que debe ser contada en otro momento y en otro lugar.

Luthien seguía el viaje, con toda la velocidad que el corcel de Rivendel podía alcanzar. Esperaba encontrar a Muinthel, pero parecía que la elfa se había esfumado de la Tierra Media. Cabalgaría hasta el punto de encuentro y allí esperaría a Cala_Ithil y a Kit. Estaba segura de que llegarían a tiempo...[/b]

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NotaPublicado: Jue Oct 09, 2003 5:56 pm 
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Kit y Cala continuaban el viaje lo mas rapido que podian pero la noche se les vino encima y acamparon para dormir.
-Cala...¿no vas ha contarme quien era?-dijo Kit.
-No....es que es una historia que no te gustaría saber.-
-De acuerdo, no importa.
Y estas fueron las ultimas palabras que se escucharon hasta el amanecer.

Muinthel continuaba su camino tambien rápido pero cada vez más cansada.
Mientras que Luthien se enfrentaba a el duro camino que le había tocado cabalgar.

Kit y Cala_Ithil galopaban en sus corceles silenciosas.
Esta vez Kit fue quien dio el primer paso.
-Cala, siento haber preguntado sobre...."ella", ayer, no me incumbe, lo siento.-dijo Kit con tono de sentido arrepentimiento.
- No importa, es normal que tubieses curiosidad sobre por que intentaron...hacerte daño pero quiero que entiendas que no es que no confíe en ti, al contrario, pero .....no era el momento.

Así continua el camino de las elfas ¿Se encontraran por fin?
Quien sabe por ahora solo su camino se hace largo......

Y unos días mas tarde.....................


:D :D :D :-D :-D :D :D :D
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 Asunto: oye... que la chica se venía con nosotras... :p
NotaPublicado: Sab Oct 18, 2003 5:13 pm 
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... mientras continuaban con el cansino viaje, pero cercanas ya al punto de encuentro con Luthien, la prisionera que llevaban saltó del caballo mientras galopaban, dando con su cuerpo en la dura tierra.
Cala_ Ithil detuvo al corcel con toda la rapidez que le fue posible, pero no fue suficiente: Mirë ya había soltado sus manos con un pequeño puñal y corría libre hacia los árboles más cercanos.

- ¡¿¡OTRA VEZ HUYENDO!?! ¿Pretendías que creyese que has cambiado?- los gritos de la elfa resonaron entre las cercanas primeras lomas de las montañas, alcanzando a la fugitiva que acabó deteniendo su paso-. ¿Por qué sigues negándolo?

Kit recogió una cuerda de su montura, aproximándose cautelosamente hacia la abatida figura que permanecía inmóvil unas zancadas más atrás. Arrebató el puñal a sus temblorosas manos y volvió a aprisionar sus brazos, esta vez con más fuerza. A empujones, su joven amiga llevó a la elfa rubia hasta una distancia en la que Cala pudo mirarle a los ojos.

- No lo entiendes- susurró con la voz quebrada por el llanto-. Nunca lo entendiste. No tengo elección...

Y rompiendo a llorar cayó sobre el hombro de su antigua amante, recibiendo un tierno pero frío abrazo.

- Puede que jamás te entienda, si te empeñas en contármelo todo a medias...
- Está bien, Ithil. Si lo que quieres es la verdad, te la diré. Pero ella- añadió señalando a Kit-, no quiero que lo escuche.

Ante la furiosa mirada de Kit, Cala suspiró y añadió:
- Haremos noche aquí-dirigiendose a Mirë-. Tú tendrás tiempo de sincerarte y yo...-miró a Kit de reojo-, podré explicarte muchas cosas, amiga.


La noche era tranquila y apacible, como ningún otra que hubiesen visto en todo el viaje... La prisionera estaba a una distancia considerable, atada a un árbol de manera que no pudiese escaparse, mientras Kit interrogaba a Cala con toda la paciencia de la que era capaz, recibiendo evasivas en la moyoría de las preguntas...

- ¡Así es imposible!- gritó enfurruñada-. Si no me explicas las cosas, ¿como esperas que me entere?
- Bien, tú lo has querido... ¿Quieres saber quién es? Te lo contaré. Pero prométeme que no se lo dirás a las demás. Si alguien te pregunta, ella es sólo una espía...
- Está bien, sabes que puedes confiar en mí.


Cala_Ithil se levantó, dejando a Kit con la mandíbula dando de sí. xD Se acercó lentamente al lugar donde se encontraba Mirë y se agachó a su lado.
- Bien, estoy dispuesta a que me expliques la historia entera. Pero si voy a tener que confiar en ti, vas a tener que darme motivos...- sacó un puñal, con el que cortó la cuerda que aprisionaba a su confidente-. Únete a nosotras en esta lucha; haz un pacto de sangre conmigo; prométemelo por el amor que algún día me tuviste...
- ...y que aún te tengo... Si necesitas eso para creer en mí...- agarró el filo del arma, apretándolo con fuerza y dejando caer su sangre-. Que así sea.

Cala cortó su mano también y la unió a la de Mirë, sellando el trato con un prolongado y dulcísimo beso.

- Ahora dime por qué nos seguías.
- Espero que me creas, porque es un poco difícil... Yo no soy el espía...

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NotaPublicado: Lun Oct 20, 2003 9:21 am 
Huésped Charlatán
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Esa misma noche, leguas al norte, Luthien cabalgaba siguiendo gracias a la luz que ardía dentro de sus ojos las casi imperceptibles huellas de la montura de Muinthel. Se paró en seco justo en el lugar donde ésta había girado al oeste, pero no porque esto la desconcertase, pues un segundo le había bastado para decidir que ella continuaría hacia la morada de Nessorne, con la esperanza de que Kit y Cala se encontrasen allí con ella. Quizá ellas sabrían de las intenciones de Muinthel... Si Luthien se paró fue porque escuchó el nítido partir de una rama bajo un pie, y detectó un olor pestilente subiendo desde el suelo. No tardó mucho en darse cuenta de que mejor habría hecho en no detenerse, pues sí tardó lo suficiente para que cuatro trasgos grimosos se agarrasen como condenados de sus cuatro extremidades, mientras otro se sentaba sobre su cabeza tapándole con las manos los ojos deslumbrantes que sin duda les hacían daño. Luthien intentó sacudírselos consiguiendo con esfuerzo deshacerse del que se pendía de su brazo derecho. Inmediatamente empuñó su daga empezando a agitarla a ciegas, hiriendo a dos de los trasgos, pero causándose ella misma un buen corte en la pierna derecha, que no le dolía menos que los mordiscos de las hambrientas criaturas. Su sangre, mezclada con la de su pierna, se colaba por la parte superior de las botas de Luthien, que no lograba zafarse del trasgo que se amarraba frenéticamente a su cabeza. Éste gruñó un grito que no gustó nada a Luthien, que vio pronto confirmados sus temores porque lo que olía ahora no eran trasgos, sino orcos, dos o tres. Oyendo su pesada carrera sobre el polvo del camino no pudo evitar asustarse, pero su objetivo de las Montañas Nubladas volvió a su mente aclarándola, de modo que pudo golpear fuertemente con la pierna al primer orco que se le acercó, y el entusiasmo hizo crecer sus fuerzas. La rabia que sintió al escuchar el relincho doloroso de su corcel bajo los dientes de los trasgos hizo el resto, pues dirigiendo la daga hacia su cabeza atravesó el cuello de su cegador, cuya sangre oscura y fétida empastó el cabello de Luthien. Con los ojos fulgurantes, Luthien miró a su alrededor, y apenas tuvo tiempo de ver huir a sus miedosos asaltantes. Tranquilizó con palabras dulces al caballo, acariciándolo, y continuó su camino al trote para no atosigarlo, pero también porque la herida de la pierna le dolía mucho. Cuando días más tarde, tras sufrir las pendientes que protegen la morada de Nessorne, se halló ante ella en pico y plumas, su aspecto era todavía muy desvalido. Allí se hizo una cura en condiciones, sintiéndose ya mejor. Se lavó estremeciéndose con el agua helada mientras contaba a Nessorne que Elrond y los enanos estarían dispuestos a luchar en el Oeste, pero el águila ya lo sabía, pues el mensaje del halcón de Muinthel había llegado a sus afiladas garras.
- Los elfos de Imladris han partido al Oeste hace cuatro días, tengamos esperanza en que lleguen a tiempo. No tengo más noticias de Muinthel, pero ya es hora de que nosotras partamos en ayuda de La Comarca.
- ¿No esperaremos a Cala y a Kit? Dijeron que me seguirían, que vendrían aquí.
- No sé si podemos esperarlas. ¿Cuánto tiempo crees que tardarán en llegar?
No tuvo que contestar Luthien. Desde las alturas Nessorne había hecho la pregunta observando el valle, por el que ascendían a caballo sin duda tres elfas. Luthien también las vio. Reconoció a Cala y a Kit, pero la curiosidad centró su mirada en la elfa de cabello de oro que las acompañaba. Pocos minutos después, sobre las cabezas de las tres jinetes planeó las sombra de Nessorne, y observaron encantadas a Luthien sobre su robusto cuello.
- Luthien, amiga, pero ¿qué le ha pasado a tu pelo?
Luthien se echó las manos a su larga melena palpándola ansiosa hasta que notó un mechón trasquilado a la altura del cuello. Maldito trasgo, murmuró.
- No hay tiempo de explicaciones. Puedo llevar volando a una más de vosotras, y en un par de días estaremos en Bree. Pero las otras dos tendrán que seguir por tierra hasta que vuelva a buscarlas.

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NotaPublicado: Vie Oct 24, 2003 10:39 am 
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- Está bien- comentó Cala_Ithil pensativa-. Creo que lo mejor es que Kit vaya con vosotras y yo me quede aquí. Continuaremos el camino y que Nessornë nos recoja cuando pueda.

- Claro- murmuró Kit sin dejar de mirar a la elfa rubia-. Como tú quieras.

Cala se quedó inmóvil observando cómo la imponente águila levantaba el vuelo. Mirë la miraba sin saber qué decir o qué hacer. Recordaba antiguas palabras, antiguos sentimientos, antiguas caricias... A veces no lograba comprender por qué las cosas habían acabado así. Pero era cierto, habían acabado. Miró hacia el horizonte, donde todavía se distinguía la oscura silueta de las "compañeras", y se volteó hacia el este, descubriendo la tétrica amenaza de una tormenta.

-Ithil, se acercan unas nubes que no me gustan nada. Deberíamos comenzar el viaje o buscar refugio.
- Nos pondremos en marcha, no tengo ánimos para descansar...

Recogieron las escasas pertenencias y cargaron a los corceles. Esta vez podrían ir mucho más rápido, ya que disponían de un caballo para cada uno y llevarían la carga en el que Luthien había dejado a su disposición. El camino se presentaba largo y la lluvia les alcanzaría pronto, dificultándolo aún más. Además una frialdad se instaló en el corazón de Cala, un dolor que sólo ella conocía, pero que afectaba en su manera de actuar desde que habían encontrado a la elfa vanya. Sí, el viaje sería mucho más difícil de lo que imaginaban.

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NotaPublicado: Lun Nov 03, 2003 10:34 am 
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Ocurrió aquel día que los vientos se confabularon con la lluvia para azorar a los corazones que bajo ellos latían: el fin del verano se volvió en pocas horas desapacible como el ánimo de Muinthel, frenéticamente agitado como las largas alas de Nessorne, descubriéndose en inhóspito otoño, calando de frío los cuerpos de Kit y Luthien como lo estaba el alma de Ithil.
Sobre Nessorne, a Kit le dolían los oídos de tanto que le silbaban. Agarrada con una mano a las plumas empapadas, mientras con la otra intentaba mantener la capucha de su capa envolviendo su cabeza, sentía el estómago a punto de volcársele, hasta que finalmente, mientras sobrevolaban Fornost perdió el sentido, resbalando hasta el flanco derecho del águila, que al notarlo levantó el ala para evitar que la joven elfa se precipitase al vacío. Con un ala derecha inmóvol, Nessorne no tuvo más remedio que descender planeando en círculos, aterrizando a pocas millas al oeste de Norbury, cuidando de que Kit se deslizase sobre sus plumas suavemente hasta el suelo. Luthien bajó de un salto, corriendo al lado de su amiga inconsciente.
- ¡Kit, despierta! ¡No es un buen momento para desmayarse¡ - Nessorne agitaba la cabeza impaciente, aunque no decía nada – Respira bien y no tiene fiebre, sólo ha sido un poco de vértigo, pronto se recuperará – continuó Luthien.
- No podemos perder más tiempo, o pronto oiremos el hierro orco atravesando la blanda carne de los medianos – la mirada del águila no dio otra opción a Luthien que la de asentir.
- Sé que me estás oyendo – susurró Luthien al oído de Kit – Yo he de partir con Nessorne inmediatamente. No muy lejos de aquí, al este, debe estar Tolknier. Búscale, recuerda que nos dijo que los suyos nos ayudarían. Nos veremos pronto, amiga.
Nessorne reanudó el vuelo elevándose bajo la incansable lluvia, mientras Luthien observaba la silueta de Kit todavía tumbada sobre el frío suelo pedregoso, invisible bajo la capa de Lothlorien para casi cualquier par de ojos. En seguida el águila enrumbó de nuevo hacia La Comarca, dejando muy atrás Fornost, a Kit y a Muinthel.

Muinthel tardó más de lo que hubiese deseado en llegar a Fornost, pues el cansancio acumulado desde Bree, que le pesaba como plomo en los párpados, la había obligado a descansar la mitad larga de cada noche. Cuando al fin arribó a Norbury fue acogida por diez estupendas hachas sólidamente sostenidas por veinte fuertes y peludas manos. Un enano delgado y dentón le dio el alto mientras intentaba echar el lazo a Silsure. Al corcel no pareció agradarle el recibimiento, manifestando su disgusto con graves relinchos, elevándose nerviosamente sobre sus patas traseras, con lo que convirtió el saludo esforzado que iniciaba su jinete en un gruñido-bufido que hizo dudar a los allí congregados de quien era el montante y quien el montado. Aún así, de aquello que salió de la garganta de Muinthel alguien distinguió un nombre, y gritando a sus compañeros “Esperad”, se perdió en el tumulto creciente de barbas que acudían al espectáculo. Afortunadamente, al renunciar a atar a Silsure, éste y su compañera habían logrado recuperar en parte la compostura, de modo que ahora los las decenas de ojos curiosos podían observar, como siempre entre admirados y desconfiados, algo parecido a una Primera Nacida. Incómoda por tanta atención, Muinthel esperó en silencio hasta que en el tumulto se abrió una brecha que finalmente trajo ante sus ojos la sonrisa todavía juvenil de Tolkier.

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NotaPublicado: Mié Nov 05, 2003 9:32 pm 
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Kit despertó calada hasta los huesos, sintiendo el repiqueteo de las gotas sobre su rostro. Las últimas palabras de Luthien resonaban en su cabeza. Se sentía agotada, pero no dejaría que eso la detuviese. Era un simple obstáculo en su camino. Poniendo un pie tras otro comenzó a caminar hacia la recortada silueta de las montañas. Llegaría a junto Tolknier aunque fuese lo último que hiciese...

Mirë seguía de cerca a la que antaño había sido su amante. Su corcel galopaba lo más rápido que podía, pero el de Ithil iba todavía más rápido, haciendo más grande la distancia que las separaba. El camino estaba embarrado, y resultaba tan peligroso como la profunda ciénaga de un pantano. Por eso la elfa de cabellos dorados comenzó a asustarse ante la temeridad de su compañera.

Ithil!- gritó expulsando todo el aire de sus pulmones-. ¿Qué demonios crees que haces?¡Ithil!

Sugetando las riendas con una sola mano espoleó con ellas al caballo, mientras soltaba una de sus piernas de la montura. Cuando estimó que la distancia ya era lo bastante pequeña saltó sobre el caballo de su amiga, sujetándose a ella como pudo.

- ¡Para al caballo!- le ordenó tajante-. ¡¡¡Páralo ya!!!

El bufido de la bestezuela anunció el frenazo que le siguió. Mirë utilizó su propio peso para hacer caer al suelo el cuerpo de Cala, sujetándolo entre sus brazos. Ella no se resistió, se dejó asir como si se tratase de un peso muerto, y tampoco se sostuvo cuando sus piernas llegaron al suelo. Las dos elfas calleron de rodillas. Mirë no sabía qué decir ni qué hacer. Se quedó inmóvil, mirando a la mujer que amaba.

- ¿Por qué has tenido que volver?- susurró con un hilo de voz-. Sólo eres una complicación en mi vida... No deberías haber vuelto.

Y dicho eso se levantó, con toda su ropa cubierta de lodo. Silvó a su caballo y se subió sobre él. Su actitud cambió completamente, volviendo a ser la misma que había encontrado en Imladris.

- Vámonos, no tenemos tiempo. Coge tu montura y marchémonos cuanto antes de este cenagal.

Mientras Cala se ponía en marcha, una temblorosa Mirë sujetó lentamente las riendas del corcel, intentando subirse y controlar su cuerpo al mismo tiempo. Pronto volvió a encontrarse tras la cola del caballo de Ithil, siempre la seguiría, hasta la Puerta Negra si era necesario.


Nessorne y Luthien continuaban sobrevolando la Tierra Media, esquivando las tormantosas nubes cuando era posible. Pronto llegarían a su destino. Muy pronto...

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NotaPublicado: Mar Nov 18, 2003 9:02 pm 
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Luthien blandía una pesada espada con dificultad. No podía decir cuanto tiempo llevaba moviéndose en aquel río de sangre, pero sus brazos estaban ya exhaustos y la herida de la pierna derecha le dolía tanto que aullaba a cada paso. Sin embargo, lo que más la desfallecía era que no lograba asestar ni un solo golpe a sus enemigos: cientos de orcos a su alrededor, tanto tiempo y sacrificio, llegar a la terrible batalla para finalmente no ser capaz de ayudar a los medianos, que morían a pares buscando el cielo con sus grandes ojos abiertos vacíos. La sangre empapaba el suelo, los troncos de los árboles aparecían ante los ojos teñidos de rojo oscuro, cientos de miembros amputados reptaban bajo las hojas, entre las piedras, el aire ennegrecido con la pestilencia de los orcos vivos retenía los espíritus de los hobbits caídos. Luthien se encaminó hacia la orilla del río arrastrando su espada. A su alrededor los orcos continuaban arremetiendo sin piedad contra los medianos, que apenas eran capaces de defenderse durante unos minutos. El sonido del hierro desgarrando el cuero que cubría pobremente el pecho de los hobbits apenas se oía bajo sus gritos agonizantes, aunque algunos orcos caminaban quejosos con una de sus manos cubriendo las heridas que demostraban que el valor verdadero no nace de las armaduras, y alentadoramente en muchas de las bocas sin aliento asomaban afilados dientes negros. Cuando Luthien alcanzó el agua bebió un sorbo, y tumbada sobre el barro sumergió su cabeza por completo durante unos instantes: ante sus ojos abiertos, entre la corriente, se deslizaron sucesivamente las imágenes de Kit y Muinthel, corriendo acompañadas de una hueste de enanos, Cala y Nessorne sobrevolando Bree, y ella misma, Luthien Tinuviel, palpando las paredes, gritando encerrada en un lugar oscuro. Cuando la visión se diluyó, la elfa pudo ver al fondo una docena de pequeños cuerpos lívidos, y sacó la cabeza enfurecida. Mirando a su alrededor, con un último esfuerzo, Luthien lanzó su cuerpo contra un jinete de huargo armado con un gran garrote. Pero su espada atravesó al orco como si fuese niebla, y la montura traspasó el cuerpo de la elfa como a través de un rayo de luz.

Un sonoro “grekkk” despertó a Luthien de su agitado sueño. Nessorne la avisaba de que llegaban a su destino, habían dejado atrás Bree y descendían ya sobre Hobbiton. Bajo la creciente oscuridad que ya advertía de la inminente noche, todos habían acudido al divisar la sombra del águila en el cielo, pero ninguno había abandonado sus armas. Suavemente Nessorne posó sus afiladas garras en el suelo, y Luthien descendió deslizándose sobre sus plumas. Entre el silencio reverencial de la multitud, se elevó una voz de sobra conocida por la elfa:
- ¡Luthien, bienvenida! ¡Grata es vuestra llegada!
Luthien tomó las manos que Layka le tendía, pero a su espalda pudo ver un largo arco con el que nadie querría ser apuntado. La dejó seguir hablando mientras Nessorne, sin decir ni pío, se elevaba de nuevo rumbo al este en busca de Cala y su misteriosa compañera.
- Ayer llegó un explorador, anunciando que trescientos excelentes arqueros de Rivendell llegarán por la mañana temprano. Tu llegada es también un buen augurio, seguro, pero ¿dónde están tus compañeras?
- No se demorarán mucho ya, y si mis sueños no me engañan, traerán refuerzos del campamento de enanos que hay en Fornost.
- Excelentes noticias. Y muy oportunas. A sTuKa le alegrarán mucho, aunque todavía estamos en grave desventaja numérica. De todos modos, esta noche dormiremos un poco mejor. Acompáñame, dormirás conmigo.
- No tengo mucho sueño, la verdad.
- ¡Vaya! Pues nadie lo diría al verte. Pero si no quieres dormir, no seré yo quien te obligue. Entonces cuéntale tú misma las nuevas al dúnadan. Le encontrarás en la herrería.

* * *

- Sea bienvenida a este humilde campamento, dama Muinthel, permítame ayudarla a bajar de tan bello corcel – Tolkier tendió su robusta mano a la elfa, que la tomó, aunque al intentar bajar así de Silsure se hizo tal lío con las piernas que a punto estuvo de dar con su élfico trasero en el suelo.
Con un extraño giro casi acrobático, Muinthel consiguió erguirse adornándose con una sonrisa de Aquí no ha pasado nada, expirando un Gracias al amable enano, que se dirigió a la multitud.
- Venga, venga, aquí no hay nada que ver. Id a preparar las carretas, no hay tiempo que perder. Parecéis cansada, mi querida amiga, quizá os apetezca beber algo.
Por el estómago de Muinthel pasó una palabra: Cerveza, pero por esta vez hizo caso a su cerebro.
- Agua, muchas gracias.
Muinthel siguió a Tolkier, que aún le sostenía la mano, a través de un laberinto de tiendas y carretas apretujadas unas contra otras. Sobre el suelo, colgadas por todas partes, brillaban cientos, quizá miles de aguzadas espadas, hachas de doble filo, luceros del alba y garrotes de todos los tamaños, aunque más prometedores resultaban sin duda los poderosos brazos que las habrían de empuñar, y que ahora se dedicaban afanosamente a recogerlo todo preparándose para la partida. El revuelo iba en aumento a cada paso que daban, hasta que llegaron a la tienda de Tolkier, donde la hizo sentarse y tomar tres grandes jarras de agua fresca con un buen cuenco de sopa caliente. La sangre volvió a las mejillas de Muinthel, excitada ante las fuerzas que acababa de ver.
- Dime que todo esto es para ayudar a La Comarca y me harás feliz.
- Tal y como os lo prometí, Muinthel. En una hora estaremos preparados para partir ¿Qué hay de vuestras hermosas amigas?
A Muinthel no le dio tiempo a contestar, pues al tiempo que sacudía la cabeza apenada, alguien fuera de la tienda gritó el nombre de Tolkier. Ambos salieron para ver a un enano bastante alto sujetando por las riendas a un precioso podenco sobre el que traía a una elfa medio desmayada a la que Muinthel corrió a abrazar.
- La encontré vagando esta noche al oeste, tan débil que tan sólo era capaz de articular un par de palabras seguidas. Pero con un poco de agua y pan se despejó lo suficiente para explicarme quién era y a quién buscaba, de modo que la traje aquí lo más rápido que pude. Afortunadamente es una pasajera extremadamente ligera, porque el pobre Mailkes estaba ya agotado – dijo el enano acariciando las largas crines de su montura.
- Kit, ¡cuánto me alegro de verte! Siento haber desaparecido sin avisaros, de pronto todo empezó a ir tan deprisa, quizá me equivoqué al dejaros... Pero, ¿qué te ha pasado?
- Estoy bien, no te preocupes. Me recuperaré en cuanto podamos luchar todas juntas. Pero hemos de apresurarnos, Nessorne y Luthien ya deben haber llegado a Hobbiton. La batalla se acerca. ¿Cuándo partimos?
Muinthel se tranquilizó al notar como el tono de Kit se animaba a medida que hablaba, parecía completamente sana, simplemente algo cansada, como ella misma.
- En seguida partiremos. Pero creo que con todas estas carretas al menos tardaremos tres días en llegar, si conseguimos mantener un muy buen paso.
- No será así, señora Muinthel. Permitidme adelantaros que estas carretas no son lo que parecen. Si salimos a mediodía llegaremos a Hobbiton hoy mismo, como mucho dos o tres horas tras ocultarse el sol.
Muinthel y Kit abrieron los ojos desconcertadas: eso significaba hacer el camino en ocho o nueve horas, lo cual era un tiempo irrisorio, apenas suficiente incluso para Silsure al galope. Tolkier sonreía divertido ante el asombro de las elfas, sabiendo que cuando les contase su plan, todavía se asombrarían más, pues nunca en la Tierra Media se había visto a los enanos en la situación que se avecinaba.
* * *

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NotaPublicado: Lun Nov 24, 2003 9:30 pm 
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La lluvia había calado los cuerpos de las dos elfas que todavía seguían cabalgando. Los caballos bufaban de puro cansancio. No podrían continuar mucho tiempo más. Cala_Ithil lo sabía, pero no quería perder más tiempo. Acarició el lomo del desfallido animal, susurrándole hermosas palabras de ánimo al oído. El relincho cansado y apagado le indicó que el estado del corcel no le permitiría continuar más que unos pocos metros. Estaba claro que no podían seguir esa noche. Y los caballos tampoco se recuperarían en un solo día. Lo cierto es que también ella empezaba a sentirse excesivamente dolorida. Tiró de las riendas, haciéndo parar el paso del animal e indicó con su mano a Mirë que hiciese lo mismo.

- Los caballos están agotados. Tendremos que esperar a Nessorne aquí.

- Como desees, Ithil.

Ambas ataron las riendas de su montura en el mismo arbol, mientras Mirë aprovechaba la cercanía para sentir el calor que despedía el cuerpo de la elfa morena. Sus manos acabaron sobre las de Cala, que cada vez respiraba con mayor agitación. Cerrando los ojos, por temor a la reacción de su compañera, Mirë acarició levemente el sedoso cabello oscuro, del color de la tierra. Rozó la mejilla derecha, casi como una exhalación. El silencio se vio roto por un suspiro traicionero que había huido de la boca de Cala_Ithil. Los ojos de Mirë se abrieron de nuevo, para encontrarse inmersa en la profundidad de los zafiros agrisados que tenía frente a ella, en los que ya se había sumergido más de una vez. Sabía lo que ese brillo azul significaba. Sólo aparecía cuando la miraba a ella. Y eso la alagaba. Tras un pequeño instante compartiendo una mirada llena de significado, se fundieron en un cálido abrazo, compartiendo en cada roce una antigua sensación que continuaba viviendo en sus corazones. Sus labios se encontraron por instinto, apresándolas en una inmensa marea de pasión.

- Ejem... ¿Interrumpo algo?

La voz límpida y clara de Nessorne sacó a las dos elfas del instante de reconciliación que habían construido, recordándoles que tenían un largo viaje por delante todavía. Las dos subieron a lomos de la esbelta águila, agarrándose a la suavidad de sus plumas, pero mucho más entregadas a los ocasionales y accidentales roces que se iban produciendo entre ellas durante el vuelo...

- Llegaremos en unas ocho o nueve horas- anunció la imponente ave-. Será un viaje largo. Al menos para mí, que ya llevo unos cuantos... Lo que daría por una buena cerveza del Poney...

- Tranquila, en cuanto hayamos combatido a los orcos, yo misma te invitaré a un trago.

- Vaya, señora Cala, me alegra su disponibilidad. Espero que cumpla esa promesa.

Y las alas comenzaron a batirse, elevando a las tres figuras, mientras los caballos, libres ya de sus ataduras, regresaban animadamente y a paso lento hacia su casa en Rivendel.

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NotaPublicado: Vie Dic 03, 2004 1:18 pm 
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La batalla se presentaba interminable, parecía no tener fin...
Tolknier, Kit y Muinthel junto con todos los enanos que acudían consiguieron llegar finalmente frente a los enemigos que se extendían frente a ellos como una marea de olor fétido
¡¡Aquello era peor de lo que habían imaginado!!
Mientras, desde el cielo, Cala y Mirë a lomos de Nessornë divisaron el paisaje que se extendía bajo ellas con una ligera aprensión.
Nessornë busca un lugar donde aterrizar, un lugar que parecía no encontrar.
***
El gran grupo de valientes que se había congregado en la defensa esperaba que todo lo que habían no fuese en vano.
Al mando de aquel grupo se encontraban Luthien, Laika y Stuka y fueron los primeros en advertir la llegada de los refuerzos por tierra y aire.
Y entre aquel grupo estaba una joven que llevaba una máscara de mithril cuyos cabellos oscuros parecían brillar con un brillo rojizo y cuyos ojos violetas brillaban con un brillo verde. Nadie podía ver su rostro. Nadie conocía su nombre. Nadie sabía quien era ni de donde había llegado, pero agradecían su ayuda pues a eso había venido.
Pero no estaba sola pues muchos otros eran los que peleaban fieramente, muchos en verdad...

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Inwen Lindonar Sáralondë - Hija de Khyxthal cuyo espiritu de fuego habita en ella...


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NotaPublicado: Sab Dic 04, 2004 5:50 pm 
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OFF TOPIC: Menor mal que alguien continua... ¡¡¡¡Gracias Inwen_Lindonar!!!!

Nessorne descendió casi en picado, mientras las dos elfas se agarraban a sus plumas y a sus respectivas espadas.

- ¿Has hecho esto antes?- susurró la rubia al oído de su compañera.
- No. Es la primera vez.
- ¿Y cómo sabes que va a salir bien?
- No lo sé.

Y al instante siguiente las dos saltaron del lomo del águila, dejándose caer en medio y medio de las hordas enemigas. Los cuerpos de los oscos amortiguaron su caída, impidiendo que se matasen espachurradas contra el suelo. Además, con el impulso que llevaban, consiguieron tirar a varios enemigos al suelo, hundiendo después las espadas en sus gargantas. Se habrían paso hacia el resto de sus compañeros, cercados en la ladera de una colina. Resistían, incluso se diría que avanzaban, pero necesitaban mucha más ayuda si querían vencer la batalla. Parecía que los dos batallones se desenvolvían bien, pero Cala quería ver a su pequeña amiga Kit y cerciorarse de que la elfa se encontraba bien. Un brillo cegador interrumpió sus pensamientos, obligándola a dirigir la mirada hacia el grupo que dirigía maese Stuka. Había una mujer con una máscara de metal entre los combatientes. Algunos apagados recuerdos se despertaron en ella, pero no tenía tiempo y los apagó como quien sopla a una vela para que deje de dar luz. Lo importante ahora era atacar y defenderse para llegar junto a los demás con vida y dejar un rastro de muerte a su paso.
Kit luchaba con valor contra todo el que se le ponía por delante. Casi ni miraba, todos eran enemigos y no había que tener piedad con ellos. Era una guerrera extraordinaria, que podía acabar ella sola con un batallón. Pero prefería no mirar a los ojos de las monstruosas criaturas a las que estaba aniquilando. Pretendía eliminar todo remordimiento posterior. De pronto, uno de los animales al que atacó se volvió contra ella, detuvo su ataque y la tiró al suelo. Se maldijo por haberse dejado vencer tan fácilmente, pero de pronto una mano se le acercó para ayudarle a levantarse: ¡ERA CALA_ITHIL! Se lanzó a su cuello y la abrazó.

- ¡Qué bien que has llegado! ¡Estaba preocupada por ti!
- Sé cuidar de mí misma, pequeña. Ven. Ahora lucharemos codo con codo. ¿Qué te parece?
- ¡Será todo un honor pelear a tu lado!
- Kit, la gente del grupo de Stuka... ¿De donde ha salido?
- No lo sé... ¿Por qué?
- Hay alguien que me resulta familiar... Pero no consigo recordar de qué. En fin, eso ahora no importa. Vayamos a ver a Muinthel y Tolknier. Quiero que me informen. ¡Vamos, Mirë!

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NotaPublicado: Mié Dic 29, 2004 12:17 pm 
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Con las espadas desenfundadas y destrozando orcos consiguieron llegar donde se encontraban Tolknier y Muinthel.
- ¿Cómo están las cosas? -preguntó Cala_Ithil casi sin aliento.
- Mal -dijo escuetamente Muinthel- Estos malditos parecen tener siete vidas.
Mirë escuchaba todo aquello sin demasiado entusiasmo, casi como si se lo esperase, y miró al suelo ligeramente abatida.
- Podríamos estar mejor -corroboró Tolknier- Pero lo importante ahora es seguir luchando- y mientras hablaba apretaba un puño y sonreía- y no desesperar.
Cala asintió mientras recobraba el aliento.
- Entonces luchemos -dijo Mirë levantando la mirada del suelo con una expresión de serenidad en sus ojos.
Todos sintieron que una determinación nacía en ellos y, como si fueran uno, se lanzaron sobre los orcos con renovada energía y con un ímpetu y una fuerza arrolladoras. Esa energía se fue extendiendo y contagiando por todos los valientes luchadores allí congregados y un clamor les aprestaba al coraje y a la lucha.
Si no vencían morirían peleando, eso era seguro.

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Inwen Lindonar Sáralondë - Hija de Khyxthal cuyo espiritu de fuego habita en ella...


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NotaPublicado: Dom Ene 09, 2005 8:48 pm 
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La determinación que demostraba el ejército, consiguió acabar con la moral de los cobardes orcos, que comenzaron a escabullirse, volviéndose incluso contra sus propios compañeros. Tolknier blandía el hacha con tal fiereza que los enemigos trataban de escapar corriendo cuando se veían frente a él, pero pronto descubrieron que toda la línea de atacantes caía sobre ellos con igual ímpetu. Algunos resistieron, pero la gran mayoría sucumbía al pánico y al terror. La batalla duró menos de lo que todos esperaban, entre confusión, polvo y sangre, los enemigos se retiraron fuera de alcance, protegidos por arqueros.

- ¡Alto!- gritó Tolknier-. ¡No les ataquéis, están defendidos por arqueros!

Pero muchos de los combatientes desoyeron las advertencias y se lanzaron hacia los orcos rezagados. Cala_Ithil pudo ver horrorizada cómo Mirë era una de esos intrépidos imbéciles. La vio recibir el impacto de una flecha negra en el hombro, la vio caer sobre las rodillas, la vio soltar la espada y desplomarse en el suelo. Sin que nadie pudiese detenerla, Ithil comenzó una desesperada carrera hacia su amante, con el viento arrancándole las lágrimas de los ojos y esquivando las flechas que a cada paso se hacían más numerosas. Milagrosamente llegó viva al lado de la elfa rubia. La sujetó entre sus brazos y le dio la vuelta para mirarla de frente. Arrancó la flecha de su hombro, pero las venas se habían hinchado ya bajo los efectos del veneno. No había modo alguno de salvarla. Entre tosidos líquidos en los que la sangre salía a borbotones de su boca, Mirë consiguió articular una despedida.

- Mi amor... No te atrevas... No llores por mí. Lo siento... Siento haberte mentido... Siento haberte ocultado... mi culpa...

Y con un sonido seco el último de sus suspiros se apagó entre los bramidos de los orcos y los hurras del ejército victorioso, mientras Cala_Ithil lloraba sobre el pecho de la mujer a la que había amado y repetía para sus adentros una terrible maldición que se fue haciendo más sonora, hasta que desgarró con un aullido los gritos de los demás.

- ¡¡¡¡Estáis admirando un cementerio!!!!

- Dios... Se ha vuelto loca- murmuró Kit meneando la cabeza de un lado a otro, apenada por lo sucedido.

- No- objetó Muinthel-. Mira el campo de batalla, niña. Estamos contemplando un cementerio.

_________________
Necesito el valor para afrontar las cosas que no puedo cambiar; el coraje para cambiar las que sí puedo; y la sabiduría para saber cual es la diferencia.


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NotaPublicado: Dom Jun 12, 2005 5:16 pm 
Huésped Charlatán
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Registrado: Jue Sep 18, 2003 11:51 am
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***

Preparados… listos… ¡ya! Corréis tan rápido como podéis, quemando todas vuestras fuerzas en cada paso, como si no tuvieseis que dar otro después. Porque no veis la meta, no tenéis ni idea de dónde está. Sin embargo llegáis antes de lo que habríais podido imaginar, paráis en seco, sin más. Permanecéis quietos, erguidos. ¿Detiene en ese momento vuestro corazón su ansiosa carrera? Al contrario, todavía unos minutos sentís que os falta el aliento.

***

Clavó su espada ensangrentada en el barro dulce de sangre. No podía más. Unos 200 enemigos, entre orcos y lobos, se habían retirado a las Colinas de la Torre, y hecho fuertes en su montaña más septentrional. Pensó que los hombres de Elrond y la hueste de rudos enanos que les siguió allí acabarían sin duda con ellos, aunque el asedio se presentaba largo: de nuevo las batallas se alargaban más que la guerra.
En las canciones épicas se cantaría sin duda que la luz había vencido. Exhausta, abatida, vencida no por el hierro enemigo, la elfa comprendía ahora lo que escondían las canciones que, coreadas por mansas aguas transparentes, tantas veces habían sido capaces de empapar sus venas de valor guerrero: como describir el pequeño oasis que se esconde en el más desolador desierto. No podía saciarla el estar del lado correcto, porque a su alrededor, los rojos ojos, brazos y corazones de sus amigos y aliados, se mezclaban sin remedio con los podridos dientes, garras y entrañas del enemigo. Y todos los pedazos se secaban bajo el mismo sol, se cocían juntos en sus fluidos.
Si el enfrentamiento ha terminado, ¿por qué no tengo menos miedo? No sé ni lo que hago con esta espada, casi no puedo con ella. Lloró mientras luchaba, no por quienes estaba matando, sino porque sabía que después enterraría a las víctimas que acababan de rematar las negras botas. No sé a quienes he sepultado estos días, dudo que alguno fuese completo, ni tampoco sólo. Como no sabía qué deseaban para su despedida, la breve ceremonia que les celebró fue la que le hubiese gustado para ella misma. Tan extraño como ensayar el propio entierro. Días más tarde, volvió, y al azar fue tallando tan bien, o tan mal como podía, la madera de las carretas-barca de los enanos, que, aparte de efectiva para el transporte fluvial del ejército, finalmente resultó bastante maleable como materia prima de escultura mortuoria. Prefirió no pensar porqué en la misma tumba empezaban a crecer cardos y lirios enredados. ¿Y dice la primavera que he de volver a la vida después de inhumar a mi hermana? Yo creo que debería llorar más, y desesperar. Abrigada junto al fuego, sin embargo, un pulgar le acaricia la mejilla, y sonríe.

FIN

PD. Me permito dedicarle a Silon las líneas que más os han gustado a cada uno de los que habéis leído este cuento de las que yo he escrito. :D

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Y sin embargo sabíamos
que también el odio contra la bajeza desfigura la cara,
también la ira contra la injusticia pone ronca la voz.
(B. Brecht)


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