Identificarse | Registrarse


Todos los horarios son UTC + 1 hora


Fecha actual Dom Dic 15, 2019 1:58 pm





Nuevo tema Este tema está cerrado, no puede editar mensajes o enviar nuevas respuestas  [ 54 mensajes ]  Ir a página Anterior  1, 2
Autor Mensaje
 Asunto:
NotaPublicado: Vie Abr 28, 2006 6:57 am 
Señor de las Palabras
Señor de las Palabras
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jul 15, 2004 11:02 am
Mensajes: 391
Ubicación: Detras de tí. Buuuuuu!!!
Los ojos de Stellarwen se alegraron notóriamente...
Az no estaba muerta... ¡qué susto!- pensó. Alegre cogió las mano de la mata dragones y dijo:

- Muchísimas gracias... ¡Estoy tan contenta!.- y le dió un beso en la mejilla como agradecimiento.

Mientras eso ocurría en la posada, en el otro extremo del pueblo, al norte, una sombra corría desesperada entre las casas.

Se oían pasos detrás de ella que la hacían temblar de solo pensar que la pudieran alcanzar.

Comenzó a llover.

En la posada el ánimo se caldeaba cada vez más y todos volvían a beber cervezas (menos Stellarwen que se bebía un zumo)

La desconocida encapuchada seguía corriendo. Miró sobre su hombro y vió a sus persecutores acercandose. Miró hacia el frrente, y vio a la distancia una posada.

- Allí estaré segura...- murmuró. Y corrió, y corrió y cuando por fin llegó a la puerta la alcanzaron.

Todos dejaron de beber, un aterrorizado grito de mujer había cortado la diversión. Algo ocurría afuera, justo en frente de la posada....


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Lun May 08, 2006 12:18 am 
Señor de las Palabras
Señor de las Palabras
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Sep 02, 2004 4:36 pm
Mensajes: 348
Ubicación: Bosque de Chet
Raza: Mujer auriga
Llumdelest descansaba junto al fuego mientras se calentaba los pies y dejaba que sus botas se secaran un poco, a la vez que intentaba ordenar la información que recibia. Nessornë y las otras chicas se divertian contando barbaridades en una de las mesas, junto con Stellarwen, quien permanecia más bien ajena, absorta como estaba en sus propios pensamientos, y Hiswilame, que participaba del barullo que se habia montado sin dejar de mirar a Nenya y echándo un ojo de vez en cuando a Baranduin. Por su parte, el maia se había metido en sus propios asuntos, intentando aclarar, e incluso resolver si pudiese ser, el enigma.

Cuando, de pronto... se oyó un chillido desde la calle. Gran revuelta se formó en la posada; la gente se agolpó en las ventanas, y los que poseian armas las desenvainaron y salieron fuera. La escena era un tanto desconcertante: en frente de la entrada (de tal manera que los primeros en salir casi tropiezan) había una mujer acurrucada con las manos en la cabeza, encapuchada. Era la que había gritado... ¿pero por qué? Alrededor no parecía haber ninguna amenaza. Eso si, llovia a cántaros de nuevo.

Un par de hombres levantaron a la desconocida, quen estaba un poco desconcertada. Se quedó de pie, y buscando con la mirada en la lejania, en dirección al norte; luego se quedó mirando la muchedumbre que la observaban, y se ruborizó.

- ¿Se encuentra bien, señorita...? - empezó alguien.
- ¡Sí! Perfectamente. - exclamó la muchacha.
- ¿Le atacaba alguien? - preguntó otro.
- Esto... sí... iban a atacarme, sí...
- Pero... ¿quienes? ¿Dónde están? - quiso saber alguien en la multitud
- Pues no sé... Eran unos tipos un poco raros...
- A ver señores, hagan el favor de entrar o cerrar la puerta - se hizo oir Mantecona; todos, incluidos la desconocida, entraron en la posada.

Una vez dentro...
- ¿Va a tomar algo señorita...? Uhm, la verdad es que su cara me suena... - decía el posadero
- ¡Claro que le sonará, señor Mantecona! - exclamó divertida la chica - ¿Quien te vende el pan? ¡Mi padre!
- ¡Por supuesto! La joven Hortensia - dijo triunfante Mantecona.
- ¿Hortensia? Ais señor Mantecona... soy Petunia...
- Vaya, no te reconocí chiquilla - dijo un hombre de la multitud.
- ¡Ni yo! Con esas pintas que llevas... - exclamó otro.

Risas generales

- Esto no tiene sentido... - escuchó Llumdelest que decía Baranduin.

- Ains, es una larga historia... - la tal Petunia se puso cómoda en un taburete, se acicaló el pelo, y se puso a relatar su "larga historia" - Paseaba yo por el bosque de Chet, como he cojido la costumbre, cuando, de pronto... ¡se puso a llover! - se escuchó un cómico "Oh, vaya"- Pero ahí no acaba todo. Me puse debajo de unos árboles para guarecerme, pero como no paraba de llover, empecé a marchar hacia aquí. Pero de repente - dijo brúscamente -, vi dos figuras extrañas. Que eran, no tengo ni la menor idea; pero un extraño miedo se apoderó de mi, y empecé a correr. Me giré, ¡y vi con temor que se me acercaban! ¡Corrían tras de mí! No podia parar... Por suerte, no estaba lejos de Bree y pude llegar pronto. Me paré delante de la posada, me giré, y vi que aquellas cosas se habian parado en la frontera del pueblo; pero luego volvieron a abalanzarse sobre mí y entonces... grité... y salieron ustedes a protegerme - dijo cándidamente.

- Poco sentido más bien... - contestó Llumdelest, y ella, Nessornë y Cala_Ithil se acercaron para hablar con Petúnia.
- Bueno, supongo que ya habrá pasado todo y mi casa no queda lejos. ¡Muchas gracias a todos y hasta pronto!
- Disculpa - la cortó Cala_Ithil - ¿Podemos hablar sobre lo que te ha perseguido?


PD: lamento haberme alargado de nuevo, pero creo que es un relato que necesita chicha y nadie se la da; lástima que os hayais dormido :( Bueno, espero que no os sepa mal, pero aunque sea Tuilere y yo lo seguiremos... Eso sí, Tuilere te pido que no metas a más figuras encapuchadas xD
PD2: estoy que me salgo últimamente en el foro :P

_________________
Espíritu. En todos los idiomas de los Reinos, en la superficie y en la Antípoda Oscura, en todo tiempo y lugar, la palabra suena a fuerza y decisión. Es la fuerza del héroe, la madre de la resistencia y la armadura del pobre. No puede ser aplastado ni destruido.
Esto es lo que quiero creer.
(Drizzt Do'Urden)
La meua llibreta


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Lun May 08, 2006 8:41 pm 
Señor de las Palabras
Señor de las Palabras
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jul 15, 2004 11:02 am
Mensajes: 391
Ubicación: Detras de tí. Buuuuuu!!!
Petunia sorprendida asintió.

Cala preguntó:

- ¿Cómo eran esos seres?

- No estoy segura, no los vi muy bien, pero eran más bien amorfos... un poco transparentes tal vez.

Stellarwen al oir esto abrió bien grandes los ojos.

- ¿Transparentes como aire?

- mmmm... puede ser...- pensó Petunia.

Stellarwen se puso en pie preocupada.

- ¡Son los mismos seres que me atacaron!

_________________
Imagen


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Sab Ago 25, 2007 7:27 pm 
Forero Compulsivo
Forero Compulsivo
Avatar de Usuario

Registrado: Dom Ago 31, 2003 5:50 pm
Mensajes: 172
Ubicación: Las lejanas y verdes tierras gallegas, algo así como la Comarca...
- ¡Alto!- la poderosa voz de Akerbeltz llamó la atención de todos los presentes-. No aceleremos nuestras conclusiones.
Su enorme figura caprina se recortaba contra la puerta abierta del Salón Común. La lluvia bañaba su cuerpo y se escurría por sus patas de cabra, empapando el suelo de madera de la posada. Entró ante la atónita mirada de todos los presentes y cerró la puerta tras de sí. Cuando se volvió, escrutó con su mirada a todos los presentes, uno por uno.
En el Salón Común se había reunido un número considerable de huéspedes. Aparte de Cebadilla y de Nob, que se habían quedado petrificados tras la barra, estaban presentes Nenya, Silme, Baranduin, Elloith, Cala_Ithil, Nessornë, Stellarwen, Hiswilame, Llumdelest, Irwin, la pequeña Petunia,un par de aldeanos de paso, y una extraña mujer con una máscara. Una vez hubo reconocido a la mayoría de los presentes, Akerbeltz tomó una silla y se sentó, indicando a los demás que hicieran lo mismo.
- Vamos a resolver este asunto aquí y ahora. Pues en esta sala se encuentran todas las piezas del rompecabezas salvo una, que creo que yo mismo podré aportar más tarde. Quiero que me escuchéis y que habléis tan sólo cuando yo así os lo pida. ¿Estáis todos de acuerdo?
Un murmullo de asentimiento recorrió la sala. La voz de Akerbeltz tenía algo mágico, como una especie de halo que envolvía e instaba a cumplir cualquiera de sus órdenes. Así que ninguno se rebeló contra sus deseos. Todos siguieron su ejemplo y le rodearon, girando mesas y sillas para poder contemplarle.
- Bien – Continuó-. ¿Por dónde empezar?
Se levantó y sacó de su túnica la pipa, la rellenó de hierba y la encendió, chupando una profunda calada y entreteniéndose haciendo una figura de humo. La gente comenzaba a impacientarse, pero su voz se dejó oír de nuevo.
- Nenya.
- ¿Sí?
- Cuéntanos qué pasó en la fiesta.
- Es que no lo recuerdo…
- Inténtalo. Cuéntanos todo lo que recuerdes.
- Está bien… Recuerdo haber llegado allí. Había un enorme bol de ponche. Cogí mi copa y la llené. El brebaje era algo parecido a la cerveza, pero sabía mucho más rico. Aunque con la primera copa ya me sentía como si me hubiese bebido un barril entero del peor brebaje de Mantecona. Fue entonces cuando me encontré con Hiswilamë. Recuerdo que estuvimos un buen rato recordando los viejos tiempo. Pero luego… Hizo algo que no me gustó y me enfadé. Intenté marcharme, pero no recuerdo nada más…
- Bien. Baranduin, ¿puedes contarnos qué descubriste indagando en las cercanías del Dragón Verde?
- Pues no descubrí demasiado. Lo cierto es que el único detalle de importancia, es el hecho de que dos hombres encapuchados se llevaron a Nenya con ellos.
- ¿Qué? – Nenya se sobresaltó y lanzó una mirada asesina a Hiswilamë.
- Por favor. Pedí que no se me interrumpiese.
- Lo siento- Nenya enrojeció-. No volverá a suceder.
- Baranduin, ¿crees que uno de esos hombres podría ser Hiswilamë?
- Estoy convencido de ello.
- ¿Algo que decir al respecto, Hiswilamë?
- No puedo negar ni corroborar nada. No recuerdo más de lo que la misma Nenya ha contado.
- ¿Estás seguro?
- Yo… - la voz de Akerbeltz parecía haberle intimidado-. No recuerdo haberme ido de la fiesta.
- ¿Y llegar?
- Sí, eso sí lo recuerdo.
- ¿Sólo o acompañado?
- ¿Qué?
- ¿Quién te acompañaba cuando llegaste a la fiesta buscando a Nenya?
- ¿Acompañarme?
- Te sugiero que no mientas.
- Esto… Bueno… Había un hombre conmigo…
- ¿Un hombre?
- Un semi-elfo, en realidad…
- ¿Y por qué os acompañaba?
- Está bien… Era el hombre que había reconocido mi colgante. Buscaba a Nenya y yo lo llevé hasta ella.
- ¡¡¡Será hijo de un Balrog!!! – Nenya se abalanzó sobre el elfo, pero Nessornë extendió el ala a tiempo para pararla y atraerla contra su plumaje-. ¡¡Déjame, pajarraco!! ¡¡Yo a ese idiota lo mato!!
Entre varios de los presentes consiguieron calmar a la enfurecida maië. Akerbeltz permanecía serio. Hiswilamë se dirigió a él.
- ¿Por qué no la amonestáis? Es la segunda vez que desobedece.
- En primer lugar, porque no soy su dueño. Y en segundo lugar, porque tiene toda la razón. Has llevado hasta ella a un asesino.
Todos los presentes miraron hacia Akerbeltz con la sombra del miedo y la sospecha en el rostro.
- ¿Qué?- Hiswilamë se había quedado más blanco que la nieve del Caradhras-. Yo no… Él no…
- ¿Así que no tenías ni idea?
- ¡No!
- Bien. Creo que este ya es un punto que tenemos más o menos claro.
- ¡¿Quién demonios es ese tipejo?!
- Todo a su tiempo, mi querida maië. Todavía hay más interrogantes que han de ser respondidos. Como por ejemplo los dos atacante de Cala_Ithil.
- Los tres- apuró a añadir Stellarwen.
- ¿Tres?
- Sí. Cuando los demás estabais fuera, los seres transparentes que me persiguen, y que persiguen también a nuestra amiga Petunia atacaron a Cala.
- Ya… Me temo que para eso también tengo respuesta. ¿No os parece curioso que sólo los asistentes a la fiesta y los menores padezcan síntomas de ver a esos extraños seres?
- ¿Insinuáis que soy una menor?- rechistó Cala_Ithil, algo molesta-. Porque yo no he estado en la fiesta.
- No, no insinúo tal cosa, señorita Ithil. Lo que quiero decir, es que todos los que padecen esos síntomas tienen algo en común. Incluso vos.
- ¿El qué?- preguntó impaciente Stellarwen.
- Pues los zumos de Mantecona
- ¿Mis zumos?
- He descubierto que todas las cajas que se guardaban en la bodega estaban caducadas.
- ¿Caducadas?
- Sí. Por eso la gente ha mostrado síntomas de molestias, de alucinaciones y de repentinos ataques. Los zumos han desarrollado alguna especie de hongo alucinógeno que provoca esa reacción.
- ¿Pero eso no tiene mucho que ver con la fiesta?
- Vaya… - el viejo Cebadilla se puso colorado como un tomate, silbando entre dientes antes de continuar, mientras todos depositaban en él su atención-. Me temo que sí tiene algo que ver… Yo envié varias cajas de zumo a la posada del Dragón Verde. Querían algo con qué mezclar la cerveza…
Una incógnita más había sido desvelada. Stellarwen que tenía un zumo entre las manos, lo dejó caer al suelo lanzando un gritito de asco, provocando las risas de algunos de los presentes.
- Me temo que incluso las maravillosas premoniciones de Nenya podrían deberse a esta mezcla explosiva. Incluso parece ser lo que ha trastocado a toda la sociedad terramediense.
- ¿Incluso a los lobos? – preguntó Elloith confundida.
- Incluso a los lobos. ¿Baranduin?
- ¿El jabalí?
- Cierto.
- ¡Claro! – Baranduin aplaudió emocionado-. Cuando estuve en el Dragón Verde, un anciano me contó que habían soltado a un jabalí, a la antigua usanza de los elfos, para darle caza con las manos. Seguramente el animal también había probado el extraño brebaje, y si los lobos lo devoraron… Todo tendría explicación.
- ¿Los elfos soltaron un jabalí?- preguntó extrañada Nessornë-. ¿Quién sería el animal?
Desde el fondo de la sala se escuchó un carraspeo. Uno de los elfos que supuestamente venía de Rivendel se levantó, sonrojado por el bochorno.
- Es una tradición ancestral de nuestro pueblo.
Muchos de los presentes rompieron en sonoras carcajadas, haciendo que el elfo decidiese cubrirse la cara con la túnica y sentarse de nuevo, más avergonzado todavía.
- Así que uno de los ataques fue por invención mía- aseveró Cala_Ithil-. Pero mucho me temo que la herida de mi costado atestigua que las otras dos fueron reales.
- Por supuesto. Nada más lejos de mi intención que dejaros quedar de mentirosa. Pero las otras dos incursiones son más claras todavía.
- ¿Más claras?
- Pues sí. El primer atacante fue Hiswilamë.
- ¡Esa acusación es infundada!- chilló el elfo en su defensa- Yo volvía de Delagua cuando me encontré a Elloith
- Mentira. La señorita Elloith se dirigía de regreso a Rivendel, así que iba hacia el sur. Si hubiese vuelto de Delagua, jamás se habrían encontrado. Por lo tanto, eso quiere decir que viajabais en la misma dirección que la elfa.
- Pero yo recuerdo que…
- Tened en cuenta que por vuestra sangre todavía corre el brebaje de la posada. Podríais haberos hecho cualquier cosa sin daros cuenta.
- Así que a él le debo la cicatriz que me quedará en el costado…
- ¿Ves? Y a ella la atacó pensando que era yo- Nenya comenzó a remangarse, con intención de abalanzarse sobre el elfo, pero Nessornë continuaba sujetándola-. ¿Puedo matarlo ya?
- No. Todavía quedan cosas por aclarar.
- Akerbeltz- aclamó Cala_Ithil-. ¿Cómo podéis estar tan seguro de que fue él? Recuerdo que durante el segundo ataque fue el primero en socorrerme…
- Sí, lo fue. Su velocidad al adelantarnos tanto a mí como a Baranduin por las escaleras nos llamó la atención. Él tenía las capacidades suficientes para burlar la seguridad de la posada sin problemas. Y además, estaba el tema del pequeño fragmento de su jersey en la ventana de Stellarwen. Tras examinarla, descubrimos que se había enganchado al salir, no al entrar, como habíamos supuesto al principio. Tras atacar a Cala, huyó de todos por la habitación que en ese momento estaba vacía.
- ¿Pero entonces la desaparición de Stellarwen?
- ¿Desaparición?- preguntó la implicada-. Yo no desaparecí.
- ¿Cómo que no?- preguntó irritado Mantecona yo misma vi el cristal roto y la habitación vacía.
- Yo… - Stellarwen enrojeció de repente, sintiéndose acorralada-. Es que al cerrar la puerta… Pues con el golpe se quedó atrancada… Y tenía que ir al baño…
- ¿Rompiste la ventana para salir?
- Por si no llegaba con el águila- bufó Mantecona-, ahora hay una chiquilla rompiendo cristales.
- ¿Por qué no la abriste?- preguntó Cala conteniendo la risa ante la furibunda mirada del posadero-. ¿No habría sido más fácil?
- Es que también estaba atrancada…
Los presentes no pudieron evitar dejar escapar una carcajada. Pero Akerbeltz levantó las manos para llamar su atención.
- Todavía quedan asuntos por resolver. Asuntos graves. Todavía quedan ataques que esclarecer. Como el segundo ataque a Cala_Ithil o a Elloith en el bosque, antes que a ella. Además de la muerte reciente.
- Querrás decir las muertes- apuntó Silme-. La hobbitina y el elfo.
- Quiero decir lo que dije. La muerte de la pequeña Rosita Bolger será un duro golpe para su familia y el resto de los hobbits de La Comarca. Por suerte su asesino está bajo mi custodia, acusado de una infinidad de delitos más…
- ¡¡COMO!!- todos los presentes asumieron esa nueva noticia como pudieron-. ¿Quién es el asesino?
Akerbeltz se levantó y caminó hasta la puerta de la entrada. Abrió y desapareció en la oscuridad de la noche. No tardó en reaparecer, arrastrando atado a una cuerda al supuesto elfo que había aparecido muerto junto a la hobbitina. Las voces de asombro de los presentes se dejaron oír enseguida.
- ¡Pero si estaba muerto!
- Es increíble.
- Un milagro.
- De milagro nada- murmuró Akerbeltz-. No sé quién comprobó que estaba muerto, pero obviamente estaba muy equivocado.
- ¿Alguien lo comprobó?
- Pues no lo recuerdo…- comentó Irwin-. Creo que nadie…
- Bien, pues aquí tenéis al asesino de la pequeña Rosita, al segundo hombre misterioso que sacó a Nenya de la fiesta, al atacante de Elloith en el camino, el mismo que trató de asesinar a Cala_Ithil, y que seguía a Hiswilamë por el bosque, cuando el elfo pensaba que él era el perseguidor. Ah, y casi me olvidaba, también es el autor del incendio del establo. Este hombre, o mejor dicho, semi-elfo, es Elros Telemnar. Desconozco su historia, y él no quiso contármela, aunque le arranqué tras un arduo interrogatorio las confesiones cuyos delitos denuncio ante vosotros. Por supuesto será llevado ante la justicia, y la mano que caiga sobre él tendrá tanta piedad como demostró él con Rosita Bolger.
Se hizo el silencio entre los presentes. El medio elfo permanecía inquieto, con las manos atadas a la espalda y la mirada de toda la muchedumbre sobre los hombros. Levantó los ojos y, cuando Nenya entró en su campo de visión, se volvió loco y trató de soltarse para lanzarse sobre ella. Todos los presentes dieron un paso atrás, asustados. Pero Akerbeltz tiró de la cuerda con fuerza y el medio elfo cayó sentado en el suelo.
- No sé exactamente qué le pasa con Nenya, pero al parecer sufre una obsesión que raya en la locura. Si no hubiese llegado a detenerle, la matanza habría continuado. Aunque no parece consciente de todo lo que ha hecho. Quizás el brebaje de Mantecona le afectó más que a los demás, al toparse con su ofuscación.
Los presentes guardaron silencio. Todos los misterios se habían resuelto ya. O al menos la gran mayoría, los que los habían reunido allí. Mantecona se ofreció a encerrar en la bodega al lunático, mientras la guardia de Bree no acudía a hacerse cargo de él. Los demás deberían descansar, puesto que ya todo se había calmado. Comenzaron a subir las escaleras hacia sus respectivas habitaciones comentando los increíbles sucesos de los últimos días. Algunos de los huéspedes se quedaron rezagados, disfrutando de la calidez del fuego del Salón Común. Entre ellos, Nenya contemplaba absorta la chimenea, junto a Nessornë, que se acurrucaba cerca de la lumbre, Akerbeltz que rellenaba de nuevo su pipa y Cala_Ithil, que se disponía a marcharse, pero estaba inquieta por su amiga, así que remoloneó un poco más, sentándose a su lado. Pero la primera en hablar fue Nessornë.
- Me llamaste pajarraco.
- ¡Ay, mi aguilucha!- Nenya le dio un abrazo a la enorme águila-. Perdona, anda. Que no lo hice a propósito. Ya sabes lo que me pasa cuando me enfado.
- Ya… Que no se repita, ¿eh?
- Claro que no, mi plumífera favorita.
Tras la pequeña charla, Nenya regresó a la contemplación silenciosa del fuego, con el ceño fruncido. Esta vez fue Cala_Ithil la que la arrancó de sus pensamientos.
- ¿Estás bien, Nen?
- Sí… Sólo pensaba.
- ¿Puedo saber en qué?
- En mis premoniciones… Había visto todo esto, te lo aseguro- suspiró sonoramente y miró a su amiga-. ¿Realmente habrá sido por los zumos?
- No lo pienses más. Seguro que Aker tiene razón.
- Sí, seguro. No te precupes.
- En fin, buenas noches.
Cala_Ithil subió las escaleras, bostezando. Comenzaron a escucharse los ronquidos profundos de Nessornë y Akerbeltz se había enfrascado en la contemplación del fuego. Nenya se levantó sigilosamente y caminó hacia la bodega. Abrió la puerta y se encontró de frente con el medio elfo, que sonrió ante la visión de su adorada obsesión. Ella parecía mirar a través de él, sin verle. Sin embargo, sus manos se fueron acercando a los sais que guardaba en sus botas. Cuando los filos de mithril brillaron bajo la escasa luz de la bombilla del cuartucho, los ojos del asesino mostraron por fin un atisbo de miedo. Pero Nenya, rompiendo sus expectativas, caminó a su lado, acercándose a la última caja de zumos.
- Me gustan mis premoniciones…
Con cuidado, la maië recogió la caja y se dispuso a salir de la bodega, ante la decepcionada mirada de su admirador, que realmente esperaba de ella o el respeto o la muerte. Pero Nenya pareció recordar algo y se dio la vuelta. Él se había emocionado, incorporándose para dirigirle la palabra. Pero de pronto Nenya levanta su bota y la descarga contra su cara. Sonriendo de satisfacción. Antes de salir de la bodega, presionó el interruptor, ignorando los lloriqueos del medio elfo y dejándole encerrado y a oscuras.

FIN


P.D: Espero que haya gustado, espero que se hayan atado todos los cabos. E incluso se han solucionado algunas de las incoherencias. Me tomo la libertad de cerrar el tema yo misma. Y por supuesto, dedico este último post a Nenya, que comenzó con ilusión este relato, aunque no lo haya terminado. Y a Akerbeltz, por la confianza y el permiso, y por haber sido el Grissom que necesitaba :wink: .

_________________
Necesito el valor para afrontar las cosas que no puedo cambiar; el coraje para cambiar las que sí puedo; y la sabiduría para saber cual es la diferencia.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Nuevo tema Este tema está cerrado, no puede editar mensajes o enviar nuevas respuestas  [ 54 mensajes ]  Ir a página Anterior  1, 2

Todos los horarios son UTC + 1 hora


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 2 invitados


No puede abrir nuevos temas en este Foro
No puede responder a temas en este Foro
No puede editar sus mensajes en este Foro
No puede borrar sus mensajes en este Foro
No puede enviar adjuntos en este Foro

Buscar:
Saltar a:  
cron