Identificarse | Registrarse


Todos los horarios son UTC + 1 hora


Fecha actual Jue Dic 03, 2020 8:19 pm





Nuevo tema Responder al tema  [ 33 mensajes ] 
Autor Mensaje
 Asunto: Otra aventura
NotaPublicado: Mar Jul 01, 2003 8:08 pm 
Viajero Asíduo
Viajero Asíduo
Avatar de Usuario

Registrado: Lun Jun 23, 2003 5:32 pm
Mensajes: 37
Ubicación: Rhûn
Ya se celebraba un año de la trepidante aventura protagonizada por los miembros del poney pisador que compusieron La Compañia del Poney, decidieron pues que irian a pasar la tarde fuera,hacia un dia casi perfecto, el cielo estaba despejado, la hierba estaba mas verde que nunca y los pajaros cantaban alegremente. La predicicion de Ulmo se habia cumplido, los dos linajes habian vuelto a unirse, esta vez con Saradriel y Curukambe y sobraba decir que ya nadie tenia nada contra Saradriel, o eso se creia.

Ese dia comieron y bebieron con el sonido de los recuerdos en boca de todo el mundo, ahora hablaban del tema felizmente y se reian de sus posibles errores y formas de reaccionar.

Curukambe se alejo por propios asuntos y se fue a las cercanias de la Comarca, no paso mucho tiempo cuando volvio con extrañas y misteriosas noticias.

-He encontrado una gran huella que desconozco-dijo algo alterado.

-Vayamos a verla-comento Derwydd.

Llegaron pues al lugar indicado y obserbaron con atencion, pocos habian visto aqueela huella en otro lado, mas sabian de que era... de Balrog.


-------------------------------------------------------------------------------------

Esta vez lo dejo aqui.
Seguid


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Jue Jul 03, 2003 9:57 pm 
Viajero Asíduo
Viajero Asíduo
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Jun 20, 2003 2:16 pm
Mensajes: 38
Ubicación: Ciudad de Valle
La Compañia volvió a el Poney Pisador para debatir el asunto a la mañana siguiente. Derwydd y Akerbeltz estaban algo nerviosos e iban de lado a lado por la posada.
-Si esa huella es de balrog, la Comarca está en serios problemas.- dijo Derwydd.-Tenemos que entrar en acción.
-Relájese maese Derwydd.-dijo Basandere

Curukambe salió a la calle y se sentó en las escaleras, estaba algo abrumado y un poco preocupado si es verdad que esas huellas eran de balrog. De repente, oyó un reliche de caballo y un jinete acercándose. Por el color del caballo y sus ropajes, el elfo vió que el jinete que venia por el camino del Oeste era Neoalvart.
-¡¡Dichosos los ojos que te ven!!.- dijo el elfo animadamente.- Bienvenido seas amigo.
-Maese Curukambe, cuanto tiempo amigo mío.-dijo Neoalvart mientras bajaba de la montura de Pliskin.
Neoalvart se acercó al elfo y éste se levanto y tras darse la mano, se dieron un fuerte abrazo.
-¿Qué tal tu viaje por el Sur?.-preguntó Curukambe
-Bueno, ya sabes cómo le puede ir la vida a un cazador de orcos.- dijo alegrado Neoalvart.-Pero ya habrá tiempo de hablar, quiero saludar a todos, ¡¡pasemos dentro!!.

Dentro de El Poney Pisador, no había tanta algarabía como Neoalvart pensaba, había pocos parroquianos, todos conocidos para él, pero algunos llevaban rostros inquietos.
-¡¡Maese Neoalvart!!.-dijo Akerbeltz.- Cuanto tiempo, beinvenido seais de nuevo.
-Gracias Akerbeltz -dijo Neoalvart. - Es un placer veros de nuevo...
Curukambe y Akerbeltz acompañaron a Neoalvart a la barra.
-¿Qué ocurre?-preguntó extrañado Neoalvart, viendo el semblante serio del Maia.
-Ayer fuimos a dar una vuelta por la Comarca y las fronteras, cuando, para nuestra sorpresa, observamos una huella bastante grande, y , para disgusto de todos, esa huella es de un balrog -dijo Akerbeltz
-¡¿Un balrog?!- dijo Neoalvart sorprendido- Aquí...¿en Eriador? No es posible!
- Queremos hacer un gran exploración por la zona, pues tememos por la Comarca - dijo Curukambe.

_________________
"Eso desean quienes viven estos tiempos pero no les toca a ellos decidir. Solo tú puedes decidir qué hacer con el tiempo que se te ha dado."


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Vie Jul 04, 2003 12:20 am 
Toro de Hierro/Angbund
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jun 12, 2003 10:58 pm
Mensajes: 146
Ubicación: Siguiendo mi destino...
En ese momento la puerta se abrio bruscamente seguido por un pequeño y robusto cuerpo el cual cayó al piso. Neoalvart y Akerbeltz reconociendo al viajero se apresuraron a ayudarlo. Se trataba de Arub Dak el cual mostraba signos de quemaduras y de heridas

-Que acaba de suceder?- preguntó angustiado Akerbeltz mientras llevaba a Arub Dak a una silla en donde descansar
-Un...Balrog...-dijo débilmente Arub Dak mientras Mantecona se acercaba con vendas y alcohol para ayudar al pobre enano.
-Como te dije -dijo preocupado Akerbeltz- Debemos encontrarlo antes de que mate a alguien...
- Felizmente Arub Dak es fuerte y puede que sobreviva -dijo Neoalvart -prepararemos grupos de caza para encontrar aquella monstruosa criatura...- añadio Neoalvart.

_________________
Baruk Khazad! Khazad ai-mênu!

Imagen


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Vie Jul 04, 2003 2:05 am 
Aprendiz de Escriba
Aprendiz de Escriba
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Jun 13, 2003 2:03 pm
Mensajes: 100
Ubicación: Próximidades del lago Nenuial (antiguo Arnor)
En cuanto llegaron a mis oidos noticias acerca de la aparición de extrañas huellas en la frontera, decidí verlas por mí mismo, aunque grande fue mi sorpresa al no poder catalogarla. Rápidamente decidí dirigirme al Poney Pisador, donde siempre abundan aventureros y noticias en busca de una respuesta.
Cuando llegué, tras una larga jornada a caballo y después de alojar a Ruadh en las caballerizas, me dispuse a entrar en el salón. Nada más traspasar el umbral de la Posada llegó a mis oidos un tumulto, como si estuviesen organizando o discutiendo algo de vital importancia, sonreí para mis adentros y pensé, sin duda he llegado a tiempo, y a grandes trancos me dirigí al centro del grupo de discusión donde pude ver algún rostro conocido...

_________________
Stand Fast Craig-Elachie


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Vie Jul 04, 2003 3:36 pm 
Viajero Asíduo
Viajero Asíduo
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Jun 20, 2003 2:16 pm
Mensajes: 38
Ubicación: Ciudad de Valle
-¡¡Stuka!!.- dijo Akerbeltz alegrado.- Bienvenido seas.
-He visto la huella.- dijo Stuka.- Es de balrog...¿verdad?
-Si...-dijo Derwydd agachando la cabeza.
-Debemos de hacer algo.-dijo Curukambe levantandose de su asiento.-Un balrog en la Comarca puede ser una pequeña parte de algo más oscuro y terrible...
-Debemos de localizarle ya...-dijo Neoalvart. Éste dirigió su palabra hacia ArubDak.- ¿Dónde le vistes por última vez?.
-En el camino del puente...cerca de Bolgovado.-dijo el enano.- Se dirigia hacia el norte, hacia las colinas de Scary...
-A menos de 2 días de aquí...-dijo pensativo Neoalvart.
-Si cruzamos por la isla La Ciña o un poco más al Norte, en apenas día y medio le alcanzaremos.-dijo Akerbeltz.-Muy bien, formemos una nueva Compañía del Poney Pisador. ¿¡Quién viene?!.

_________________
"Eso desean quienes viven estos tiempos pero no les toca a ellos decidir. Solo tú puedes decidir qué hacer con el tiempo que se te ha dado."


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Vie Jul 04, 2003 6:15 pm 
Maestro del Poney
Maestro del Poney
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jun 12, 2003 12:43 am
Mensajes: 1345
Ubicación: El Poney Pisador
Raza: Maia de la Luna
Rápidamente se formó una pequeña Compañía formada por Curukambe, Stuka, Neoalvart, ArubDak, Basandere, Akerbeltz y Derwydd. En aquellos momentos, la Posada se encontraba desierta, pues eran los primeros días del verano y se buscaban zonas más cálidas al sur.

Ese mismo día, salieron cuando estaba todo dispuesto, los caballos preparados, relinchaban nerviosos, temerosos del porvenir. Akerbeltz y Derwydd trotaban unos cuantos metros más adelante del grupo, hablando en voz baja. Detrás, las caras eran muy largas, sabían que enfrentarse a un balrog en esas condiciones era un suicidio, pero era valiente como ninguno el corazón del poneypisador, y marchaban hacia la batalla doquiera que fuese para defender el último rincón del mundo que conocían... A pesar del finísimo oído de Basandere, las palabras de Akerbeltz quedaban amortiguadas en el viento, y sólo a los oídos de Derwydd llegaban con absoluto precisión.

- No contaba con esto, maese Derwydd, las cosas se han precipitado en los últimos días, lo sentí allí arriba en la misma Isil, la profecía del Grimorio va a resultar cierta después de todo...
- Sí, afortunadamente, contamos con el Grimorio para saber qué nos depara...
- Cierto, pero me pregunto si todo lo que dice ahí se cumplirá, al fin y al cabo, el libro tiene un final, pero el mundo no, aunque termine este, seguirá otro, tal vez mejor, tal vez peor, eso nadie lo sabe, pero para eso estamos aquí... para protegerlo. Pero lo que más temo es por nuestros amigos, el balrog no representa un gran peligro con nuestros poderes unidos, pero el Sexto es muy poderoso, demasiado poderoso...
- Cierto, sería mejor tratar de mantenerlos ocupados, mientras nos encargamos de descifrar dónde aparecerá el Sexto, espero que Baranduin llegue pronto de Valinor, necesitamos consejo de Manwë...
- Manwë? Mmm, no le gustará que yo ande metido en esto, pero su juicio es poderoso, y seguramente sabrá algo que el mismo Grimorio ni siquiera desvela... Es más...

En ese momento se adelantó Neoalvart con su caballo e interrumpió a los maiar.

- Parece que hay humo tras esas colinas... - exclamó.

Todos miraron hacia donde señalaba, al noroeste, y vieron una negra columna de humo que se elevaba lentamente.

- Vamos, corred! - gritó Akerbeltz -, mientras fustigaba su caballo y se dirigía hacia aquel promontorio...

_________________
«Ilya i harya essë ná» (Todo lo que tiene nombre existe)
«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: he visto atacar a balrogs en llamas más allá de Eregion; he visto rayos de Ithildin brillar en la oscuridad cerca de las puertas de Moria... Todos esos momentos se perderán como lágrimas en el Anduin. Es hora de morir.»


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Sab Jul 05, 2003 12:45 am 
Aprendiz de Escriba
Aprendiz de Escriba
Avatar de Usuario

Registrado: Sab Jun 14, 2003 12:55 pm
Mensajes: 107
Ubicación: Creo que me quedare una buena temporada en Bree :P
De repente se oyo una voz que parecia advertir , desde lejos y dando voces.... era RathD1n3n que salia alla a lo lejos, viniendo desde el promontorio...

- A mi amigos!!! Tras la colina, tras la colina!!

- Que sucede Rath - exclamó Akerbeltz - lo viste ? viste las huellas ??

- Si , si .. se esta alejando hacia el norte rapidamente y va destrozando y quemando todo lo que encuentra a su paso !!

De repente la tierra parecia moverse... como si una tropa de uruks se alejara al huyendo... pero los uruks no pisarian el terreno todos a la vez, ... era mas como unas inmensas pisadas....

- Vamos compañeros!! - exclamó Neoalvart - no lo perdamos de vista!!! Hemos de intentar algo... pero que!!!

_________________
:: Nai hótuluvalve i meneltannar tirien ::

~RathD1n3n~ ©


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Sab Jul 05, 2003 2:09 am 
Guardián del Brandivino
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jun 12, 2003 1:09 am
Mensajes: 1297
Ubicación: De mudanza. Fluyendo, vaya, como siempre.
Raza: Accidente Geografico
Al girar la colina, el espectáculo era desolador. Miles de estadios de tierra quemada rodeaban a una impresionante mole de varios brazos de altura. Consistía básicamente en una masa de fuego y obscuridad. Esta última fluctuaba de un modo constante, haciendo parecer más grande la inmensa masa de llamas, brasas y fuegos que surgían del cuerpo. De repente, Akerbeltz, que iba en cabeza, paró en seco. Entre las luces obscuras que emanaban de la bestia había creído ver un resplandor plateado, un resplandor que no había visto desde la muerte de los Dos Árboles. Parpadeó. Fijó la vista. Nada. Decidió avanzar, decidiendo que era el juego de luces y sombras el que había provocado aquella impresión.

El Balrog estaba de espaldas a ellos, entretenido en algo que no podían ver. Esta vez fue Basanderë la que frenó al grupo. Ella sí estaba segura de haberlo visto. Decidieron dar un rodeo, sin saber la causa del resplandor ni el cómo les afectaba a ellos. Ocultos tras unas matas, pudieron ver que el resplandor era en realidad un ser alado, que empuñando un bastón extraño, ensalmaba conjuros contra los ataques del Balrog. Akerbeltz y Derwydd, con el silencioso acuerdo que dan los muchos años de amistad, salieron dispuestos a ayudar a tan extraña figura. La figura comenzó lo que parecía una invocación que Akerbeltz y Derwydd conocían. Ambos comenzaron el ensalmo, pero a la mitad, el extraño ser cambió las palabras. Aker, y Derwydd, sin percatarse de ello, continuaron el ensalmo. Al acabar, el Balrog se fue haciendo transparente, cada vez más transparente, como si el viento se lo llevase como humo. por último, desapareció. Todos alzaron sus voces, pero aquel extraño personaje parecía furioso.
- Y ahora, ¿qué creen que han hecho? El viejo rescoldo está ahora en alguna otra parte, y habré de nuevo de localizarlo. Bueno, supongo que he de agradecerselo. En este embate, llevaba las de perder. Espero que me inviten cuando menos a una cerveza. Una buena cerveza en el viejo Poney, como en los viejos tiempos.
- ¿En los viejos tiempos? ¿Acaso eres...?
Aquel ser cerró de algún modo la luz que desprendía. en el centro de su frente se veía un ojo cerrado, y a través de él se adivinaba de donde procedía la luz. Vestía una túnica, y ahora vieron unas alas arrolladas al cuerpo, que desplegó en toda su envergadura. Las manos con las que empuñaba el bastón eran similares a garras, y los pies que asomaban bajo la túnica parecían los de una rapaz. Pero la cara era la misma, así como aquel fondo inexorable de sus ojos.
- ¡Baranduin! - Exclamaron al unísono. Y en ese momento, las alas empezaron a achicarse, y las manos y los pies se fueron haciendo más humanas. Las que conocían. Sólo aquel ojo en el centro de su frente revelaba el cambio.
-¡Yo soy!. Vengo de Aman con varias noticias para multitud de gente... espero que todos sigan vivos. Ante todo, quiero que me conteis que era esto. Y tal vez más tarde hable con vosotros dos, Akerbeltz y Derwydd. Manwë me dió un mensaje que creo no entender, pero tal vez vosotros sí lo hagais. Ahora, vayamos a la posada.

Aquella tarde la pasamos charlando, y comentando lo extraño del balrog. Por unánime acuerdo decidimos acallar el hecho, y en cayendo la noche poco a poco se fueron a dormir. Yo me quedé el último, pensando.

Una estrella fugaz cruzó el firmamento.

Al día siguiente, nadie encontró rastro alguno de Baranduin. Pero por un misterioso motivo, todos sabían que no podían quedarse allá a esperar.


Última edición por Baranduin el Mar Jul 08, 2003 6:19 pm, editado 1 vez en total

Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Lun Jul 07, 2003 3:26 am 
Aprendiz de Escriba
Aprendiz de Escriba
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Jun 13, 2003 2:03 pm
Mensajes: 100
Ubicación: Próximidades del lago Nenuial (antiguo Arnor)
Me desperté sobresaltado al despuntar el alba, no logré conciliar el sueño hasta muy entrada la noche y las pesadillas me acompañaron todo el resto de noche. No había sido una buena noche pero era de esperar, pocos son los que han visto a un Varalauko, un demonio de fuego, y viven para contarlo... Su imagen aparecía constantemente en mis pesadillas, menos mal que desapareció.. espero no toparmelo de nuevo.
Después de alicatarme debidamente me dispuse a bajar al salón de la Posada en busca de nuevas, espero buenas, acerca de cúal será nuestro siguiente movimiento y lo que es más importante, si alguien sabe que hacía ese Balrog en la Comarca y donde fue tras desaparecer...

_________________
Stand Fast Craig-Elachie


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mar Jul 08, 2003 6:26 pm 
Guardián del Brandivino
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jun 12, 2003 1:09 am
Mensajes: 1297
Ubicación: De mudanza. Fluyendo, vaya, como siempre.
Raza: Accidente Geografico
Pasaron en día discutiendo sobre lo que debían de hacer. Unos hablaban de salir a buscar el balrog, si bien este podía estar en cualquier lugar de Arda. Otros decían que había que buscarme, si bien mi localización era aún más complicada que la primera.

En esto estaban cuando al anochecer entré de nuevo en la posada, con mi forma habitual, la que había llevado durante todas estas Edades. Al verme, se levantaron apresurados.
- Daro! Es sólo un momento.

Me acerqué a Akerbeltz, que discutía en un rincón con Derwydd. Del silencio que se había hecho al entrar sólo se había oído el final de una frase: "... buscar al Sexto". Ignorando el final de esta frase, le tendí un papel. Era un mapa de Harad, con escasas indicaciones, y en un sitio, cerca de la frontera entre Khân y Mordor, había una señal. Por detrás, unas tegwar de gracioso trazo daban alguna información. Sin más señales, ni una palabra, me desvanecí en el aire.


Última edición por Baranduin el Dom Ago 17, 2003 5:02 pm, editado 1 vez en total

Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Lun Jul 14, 2003 10:45 am 
Maestro del Poney
Maestro del Poney
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jun 12, 2003 12:43 am
Mensajes: 1345
Ubicación: El Poney Pisador
Raza: Maia de la Luna
- mmmm - dijo Akerbeltz - Maese Baranduin no debiera abusar de estas desapariciones, ya ha habido bastantes habladurías sobre esta Posada desde el hecho acontecido a Frodo Bolsón... - seguidamente, examinó el mapa y leyó en voz baja la escritura élfica del anverso, que decía:

"Por encima y por debajo de las zarzas,
tres veces tres pasareis,
y cuando a través del ojo la Luna veais,
allí bajo los pies buscareis..."


- Vaya, ya estamos con acertijos - refunfuño Derwydd, ceñudo.

En aquel momento los demás se acercaron a la mesa donde estaban los maiar, pero en las manos de Aker, tan sólo pudieron ver su pipa y una jarra de cerveza. Nada sabían sobre el mapa ni habían oído palabra alguna, pues el Maia cornamentado tenía una especial habilidad para hablar en baja frecuencia, tan sólo audible para oídos inmortales.

- ¿Qué ocurre.., maese Akerbeltz? - preguntó Neoalvart, - qué fue lo que os dijo Baranduin, si mis ojos no me engañaron y era él en persona...
- Vuestros ojos no os engañan, a menos que él lo quiera, pero os explicaré un asunto de la mayor importancia. El asunto del Balrog queda postpuesto, debemos hacer un viaje bastante largo, viajaremos más al Sur de lo que jamás viajó nadie, más allá de Mordor.
- Y qué habremos de buscar allí? - preguntó Curukambe
- Algo que que nadie quisiera encontrar... - contestó Akerbeltz mirando pensativamente hacia el infinito...

_________________
«Ilya i harya essë ná» (Todo lo que tiene nombre existe)
«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: he visto atacar a balrogs en llamas más allá de Eregion; he visto rayos de Ithildin brillar en la oscuridad cerca de las puertas de Moria... Todos esos momentos se perderán como lágrimas en el Anduin. Es hora de morir.»


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Jue Jul 24, 2003 1:58 am 
Aprendiz de Escriba
Aprendiz de Escriba
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Jun 13, 2003 2:03 pm
Mensajes: 100
Ubicación: Próximidades del lago Nenuial (antiguo Arnor)
- Al Sur más allá de Mordor!? Valiente empresa la nuestra, pues jamás puse los pies tan al Sur.. - dije con rostro de preocupación. Además, en busca de algo que nadie quisiera encontrar y dejando de lado al Balrog, debemos preparar la partida con presteza pues largo viaje nos espera y mucha parte de dicho trayecto transcurre por zonas inhóspitas - añadí con el semblante cada vez más preocupado.
- No temas, pues no estaras sólo, la Compañía del Poney estará a tu lado - sentenció un parroquiano al que no pude distinguir por su voz, dado que el resto de parroquianos secundó dicha arenga.
Al menos los ánimos estaban exultantes y eso era bueno, pues afrontábamos algo desconocido y eso para mí no era nada bueno. Todos los preparativos para la partida se desarrollaban a buen ritmo lo único que turbaba mi mente era la actitud de algunos de los miembros de la Compañía, algunos que se mostraban especialmente pensativos desde la última aparición y desaparición súbitas acaecidas en la Posada..
[/i]

_________________
Stand Fast Craig-Elachie


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto: primera vez en estas historias...si esta mal, lo borras Aker
NotaPublicado: Dom Jul 27, 2003 8:42 pm 
Pastor Loco de Árboles
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Jun 13, 2003 3:12 am
Mensajes: 133
Ubicación: En mi bosque, visitando a Bárbol en Fangorn, por ahi cazando orcos o de paso por Bree...
Entré rápidamente en la Posada a pesar de las extrañas miradas y los comentarios que había afuera. Aún tenía un par de ramas medio-calcinadas y mi barba estaba algo chamuscada; busqué a Akerbeltz entre la multitud que se encontraba en el Poney.
- ¿Qué ocurre, Bregalad? - preguntó cuando lo encontré.
- Barbol me envió - dije atropelladamente -. Un balrog ha destrozado el linde oeste del bosque, y vi otro en el camino hacia aquí. Los ents han despertado; me enviaron a por ayuda, pues nuestros brazos no son armas contra enemigos como esos... A mi partida ya habían quemado muchos árboles, y un ent que intentó atacarlo cayó en llamas antes de asestar el primer golpe...
- Nosotros estamos organizando una delegación. La Compañia del Poney partirá hacia el sur, mas allá de Mordor; tendríamos que dar un pesado rodeo si queremos ayudar a los ents...
- Te ofrezco la ayuda de mi pueblo, y mi compañía, en la empresa que comienzas, si de algo te sirve, en el caso de que nos ayudes en este momento de dificultad... Barbol esta tratando de detener a la criatura con la aguas del Entaguas, pero me temo que eso no la detendrá por mucho tiempo. Te dejo a ti la decisión... Volveré al bosque con los que puedan ofrecernos alguna ayuda y tengan la disposición, o solo... De todos modos puedes contar con mi ayuda y compañía en el largo viaje que les espera si así lo desea...

_________________
"Hubo una época en la que viví escuchando historias de hazañas. Hubo otras épocas en las que viví sólo por que necesitaba vivir. Pero ahora vivo porque soy un guerrero y porque quiero un día estar en la compañía de Aquel por quien tanto luché" Paulo Coelho - Manual del Guerrero de la Luz


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mar Ago 12, 2003 5:01 pm 
Maestro del Poney
Maestro del Poney
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jun 12, 2003 12:43 am
Mensajes: 1345
Ubicación: El Poney Pisador
Raza: Maia de la Luna
Al día siguiente, temprano, todos preparaban su equipaje para partir rumbo a tierras inhóspitas, todos menos el maia cornamentado y Bregalad, que nadie, salvo tal vez Derwydd, sabía donde estaba...
Cuando por fín todo estuvo dispuesto, el Istar inspeccionó el equipaje y asintió, haciendo un gesto a Neoalvart para que se le acercara. Le entregó un extraño artilugio en forma de anillo aplanado, con una pequeña gema en su interior, y en los laterales había horadados varios agujeros. Todo ello amarrado a una pequeña cadena de oro.

- Cada día, cuando el Sol esté en lo alto - le explicó - cuelga esto de tu mano, y dejalo quieto. La luz del sol marcará vuestro camino. Os alcanzaremos en el momento preciso, hemos de ir en ayuda de Bregalad y su pueblo.
- De acuerdo, pero... ¿por qué no podemos ir todos a ayudar a los Ents?
- La empresa es muy arriesgada, además, el tiempo es muy valioso. Vamos, largaos de una vez...

Y así, el pequeño grupo formado por Neoalvart, Curukambe, RathD1n3n, StuKa, Arubdak el Enano y Silon el MedioElfo partió tomando el Camino Verde, hacia el Sur. Por su parte, Derwydd miró al grupo hasta que los perdió de vista tras el portón Oeste que cerraba la ciudad de Bree. Luego, encaminó su caballo siguiendo la dirección contraria, hacia el Este, y cuando hubo salido de Bree, arreó su montura para ir al galope, siempre siguiendo el camino del Este. Tardó aproximadamente 5 días en llegar a la Cima de los Vientos, donde le esperaban Bregalad y Akerbeltz.

-Aiya, Derwydd, ¿todo bien? - preguntó éste último.
- Si, han partido los seis. Debemos darnos prisa, si queremos alcanzarlos.
- Bueno, el Medallón los llevará justo al sitio preciso, pero hemos de solucionar los problemas de Fangorn cuanto antes.
- Uhmm, uhmm, cierto, cierto, ya se habrá perdido bastante...- añadió Bregalad entristecido.
- Adelante pues, que vuestros largos pies corran como ningún ent puede hacerlo! - gritó el maia, y de un salto, subió encima de Bregalad. Tras pasar la Cima de los Vientos, salieron del Gran Camino y se dirigieron en linea recta a gran velocidad hacia el Paso del Cuerno Rojo. Esta vez, ninguna tormenta los detendría...

_________________
«Ilya i harya essë ná» (Todo lo que tiene nombre existe)
«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: he visto atacar a balrogs en llamas más allá de Eregion; he visto rayos de Ithildin brillar en la oscuridad cerca de las puertas de Moria... Todos esos momentos se perderán como lágrimas en el Anduin. Es hora de morir.»


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mar Ago 12, 2003 11:33 pm 
Viajero Asíduo
Viajero Asíduo
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Jun 20, 2003 2:16 pm
Mensajes: 38
Ubicación: Ciudad de Valle
Tras perder de vista Bree, la compañia se dirigió hacia el Sur. Iban en caballo, trotando, pesando sobre sus corazones el largo viaje que tenían que hacer hasta Harad y Khând, allá en el Sur, más allá de Mordor. Curukambe relataba cuentos de los Reyes Elfos del mundo antiguo, antes de que la tierra se resquebrajara y aquellos últimos grandes vestigios se hundieran en las aguas con las sombras.

-Hablando de grandes vestigios... mirad.- señáló Silon.
El grupo miró hacia la derecho y divisó, entre una niebla espesa, las Quebradas de los Túmulos.
-¿Por qué no descansamos un poco?. Mi estómago precisa de un poco de materia. Los enanos tenemos mucha resistencia, pero debemos de comer algo para que ésta dure.- dijo ArubDak.
-Porque nos estamos acercando a las Quebradas de los Túmulos, y no es, precisamente, un lugar en el que descansar, aunque sólo sea para tomar un poco de agua.- dijo Neoalvart.
-Cierto.- asintió StuKa.

La mañana se volvió fría , y el cielo de color gris pues estaban cerca de las Quebradas de los Túmulos, y la niebla en las que éstan estaban envueltas, llegaba a cubrir un buen trecho del Camino Verde. Ni siquiera se podían divisar las Quebradas del Sur allá, en el Este.
La compañia instó a los caballos de que fueran un poco más rápido. Tras unos 20 minutos cabalgando, las Quebradas se alejaban cada vez más, y la niebla que cubría el último trecho del Camino Verde que pasaba por esa región, dejaba paso a la luz del sol y el color azul del cielo.

El sol estaba en lo alto del cielo, era mediodía, y los compañeros llevaban cabalgando a paso desde las 6 y media de la mañana, cuando las brumas de la noche empezaban a desaparecer y a mezclarse con la luz del amanecer.

-Deberíamos de parar para almorzar. El estómago me pide algo...- dijo RathD1n3n mientras se tocaba el estómago.
-Si, llevas razón, deberíamos de descansar. Además, aún nos queda un largo camino hasta Harad...- dijo Silon pensativo.
-Muy bien, descansaremos aquí un poco.- dijo StuKa.
Tomaron un almuerzo normalito, para la ocasión, pues no deseaban que las provisiones acabaran tan pronto, cuando sólo llevaban medio día de viaje.

Tras reposar un rato el amuerzo, discutir los planes del día y fumar un poco de pipa, empaquetaron y marcharon de nuevo. Decidieron que no comerían nada hasta que se acercara la noche, y aunque esto les parecía del álgún modo, mal, sabían que había que racionalizar las provisiones para todo el viaje. Nadie se quejó al respecto.

Cabalgaron durante todo el día por la región de Cardolan, el antiguo reino de los Hombres. Era una región llana, cubierta en su totalidad de verde pasto, y algo de vegetación en forma de encinas. Durante los próximos 2 días no abandonarían esta región.

Cuando el atardecer estaba ya apuntando, decidieron parar para dormir la noche. Habían llegado al punto en el que el Camino Verde y el camino proveniente de la Comarca, se juntaban para seguir juntos hasta Tharbad, esto es lo que los grandes viajeros llamaban el Camino del Norte-Sur, que atravesaba todo Enedwaith y las Tierras Brunas, llegando hasta el Paso de Rohan, y desde ahí atravesaba todo el Folde Oeste y el Este para llegar a Minas Tirith, y de ahí, este camino terminaba en la bahía de Pelargir.

Neoalvart explicó al grupo que éste es el camino que se tomaría en un principio, a no ser que hubiera muchas prisas y urgencias, o fuese mejor tomar otro camino. Al mismo tiempo, recordó lo que Derwydd dijo del medallón que le entregó por la mañana antes de partir.

Todos desempaquetaron, hicieron una hoguera un poco alejados del camino, y tomaron una cena normalita, aunque para ellos, les llenó el estómago y les alegró el corazón.

Todos empezaron a dormir, pero Neoalvart quedó discutiendo un rato con Silon.

-Nunca he tenido miedo Neoalvart, pero ahora siento algo, temo algo...- dijo Silon.
-¿Qué temes?.- preguntó Neoalvart.
-Una guerra.

_________________
"Eso desean quienes viven estos tiempos pero no les toca a ellos decidir. Solo tú puedes decidir qué hacer con el tiempo que se te ha dado."


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mié Ago 13, 2003 3:11 am 
Guardián del Brandivino
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jun 12, 2003 1:09 am
Mensajes: 1297
Ubicación: De mudanza. Fluyendo, vaya, como siempre.
Raza: Accidente Geografico
- Una Guerra. No va vos desencaminado, pero gracias a Eru que esta ocurrirá lejos de Gondor. En realidad, ocurrirá algo al Sur de Khând, si no conozco mal al enemigo.
- ¿Y quién sois vos, Señor, tan conocedor del Enemigo?
- I Muina Quettava Cano. - Y nada más se añadió, y no contestó a ninguna otra pregunta.


Al día siguiente siguieron caminando, ahora con la nueva incorporación del misterioso agregado. Era de altura normal, y nadie podría decir si estaba gordo o flaco por la túnica que portaba. Lo único que destacaba eran sus ojos, profundos e insondables, y una marca aojada en medio de la frente. Llegado un punto del camino, este los desvió con una orden que nadie entendió, pero que todos obedecieron. Llegaron a un parapeto rocoso, que se abría a una pequeña cueva, no muy profunda. Al fondo de esta, unas escalinatas se abrían a una cripta escavada.
- Tumba de Grandes Reyes desconocidos, durante la Primera Edad. De esto la Historia no cuenta nada. Fueron destruídos por Númenor, si bien hacía milenios que esta casta trató con los Noldor. - Y sin decir nada más, se acercó a una tumba y la abrió. Cientos de cucarachas y otros diminutos animales salieron del petreo ataud, y en su interior se encontraban los huesos de un humano. Sin ningún remilgo, el individuo sacó una espada. La espada se quejó.
- Ay! Sauralyë! Istalyë néni?

El individuo se rió, y dijo:
- Deberíais acampar aquí esta noche, y salir justo antes del despuntar del Sol. Así evitareis que una Glamhoth os acorrale. El medallón os guiará, pero os recomiendo parar al llegar a Fangorn... Algo grande, realmente glorioso, se prepara. Pero hasta Fangorn, no tendreís creo ningún problema. Así que no me necesitareís. Sólo os he desviado un par de millas al este, así que casi os pilla de paso.

Acto seguido, el Guardián de la Palabra Oculta apoyó su mano en una de las paredes, dejando impresa una tengwa: "Parma". Y saliendo de la caverna, a modo de despedida, les dijo:
- Tomad esas espadas, hachas, cascos y cotas. Son mucho mejores que las ahora fabricadas, aunque sean un viejo vestigio de lo que pudo ser, y no fue. Son muchísimo mejores que las espadas, yelmos, cotas y accesorios que llevaís ahora. Parece mentira lo mal que se fabrica en estos tiempos. Namárië

Y trazando con la mano una "númen" en el aire, se desvaneció en las sombras del anochecer. Sólo les quedaron incógnitas, temor y desconcierto por los cientos de luciernagas que se agruparon en la caverna, como si tuviesen por misión el alumbrarles.

Y para mayor desconcierto, al día siguiente, a la puerta del parapeto, habían dos mulas con varios sacos de comida, pergamino, sebo y madera seca.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Lun Ago 18, 2003 3:10 am 
Aprendiz de Escriba
Aprendiz de Escriba
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Jun 13, 2003 2:03 pm
Mensajes: 100
Ubicación: Próximidades del lago Nenuial (antiguo Arnor)
Salir de la cripta, volver a ver la luz del sol y respirar aire puro fue un alivio para todos. No creo que nadie, pese a las palabras de nuestro misterioso benefactor, durmiese plácidamente rodeado de aquella magna compañía. Hicimos caso de sus palabras, tras vencer algún que otro impedimento moral, y nos proveímos de armas y armaduras. Personalmente no me gustaba la idea, al considerarla una ofensa a los difuntos y propia de vulgares saqueadores, pero considerando los posibles peligros a los que nos veríamos expuestos accedí finalmente. A mi posesión pasaron una hermosa y magníficamente forjada hoja, que encontré en una aislada tumba, con lujosas decoraciones en el sitial sobre el que reposaba el féretro. De ella también extraje un peto de un extraño y liviano metal, el cual me era totalmente desconocido hasta la fecha.
Al salir a la luz del sol, todos pudimos apreciar detalles y motivos en las armas que antes nos pasaron desapercibidos en la cripta. En la larga y delgada hoja de mi espada larga, pude apreciar una larga serie de diminutas runas.. El resto de mis compañeros también estaban enfrascados en examinar sus nuevas adquisiciones.
- Alguno sabe que significan estas runas o tiene alguna idea de su proveniencia? jamás ví tal maestría en la elaboración de armas...

_________________
Stand Fast Craig-Elachie


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Lun Ago 18, 2003 12:35 pm 
Maestro del Poney
Maestro del Poney
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jun 12, 2003 12:43 am
Mensajes: 1345
Ubicación: El Poney Pisador
Raza: Maia de la Luna
Mientras esto ocurría, a muchas millas de allí, Derwydd, Bregalad y Akerbeltz avanzaban a duras penas por entre la nieve que cada vez se hacía más espesa, rumbo al Paso del Cuerno Rojo. Las grandas zancadas de Bregalad hacían que avanzasemos rápidamente, pero el caballo de Derwydd encontraba cada vez más dificultades. Pasaron varias horas antes de haber avanzado unas pocas millas. Así que Bregalad tomó una resolución, cogió el caballo con un brazo e instó a Derwydd a subir junto a Akerbeltz. A regañadientes aceptó Derwydd, pues no le parecía muy propio de un Istar andar subiendo en las espaldas de otro, pero era la única manera de ganar tiempo. La fuerza del Ent era prodigiosa, y continuó subiendo la empinada cornisa cada vez más estrecha. La nieve le llegaba a su rodilla, hubiese tapado completamente al caballo, que yacía tranquilamente en el brazo del Ent, gracias a unas palabras que Derwydd pronunció para apaciguarlo. De esta guisa continuamos y al anochecer llegamos al Paso. Era un buen momento para descansar, además empezaba a nevar de manera intensa, así que se dirigieron a un refugio que existía en lo alto, antiguo puesto de guardia que custodiaba la Puerta del Cuerno Rojo, justo donde terminaba la Escalera del Arroyo Sombrío.

El refugio lo constituía una caseta de medianas dimensiones, construída por Enanos, por lo que aún se encontraba en perfectas condiciones, pero no era lo suficientemente amplía para un Ent, por lo que Bregalad, que no sentía el frío, quedó como un arbol rígido a la intemperie, vigilando el sendero. Derwydd acomodó a su caballo en el pequeño establo adjunto al refugio mientras Akerbeltz encendía un buen fuego y empezaba a preparar unas pocas provisiones para aliviar el estómago. Mientras lo hacía contemplaba el fuego, y vió dibujarse en las llamas unas figuras, borrosas al principio, pero más dispersas y claras conforme Akerbeltz alimentaba el fuego pronunciando unas palabras. Las volutas de fuego chisporrotearon y el Maia vió claramente las siluetas de los Miembros de la Compañía del Poney, y vió en qué lugar se encontraban, y sonrió. Luego agitó las brasas y las siluetas se deshicieron. En ese momento entró Derwydd y cenaron, y más tarde, al calor de la chimenea encendieron sus pipas y hablaron, pero ni el fuego, ni la nieve ni Bregalad que yacía fuera, pudieron entender sus palabras.

_________________
«Ilya i harya essë ná» (Todo lo que tiene nombre existe)
«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: he visto atacar a balrogs en llamas más allá de Eregion; he visto rayos de Ithildin brillar en la oscuridad cerca de las puertas de Moria... Todos esos momentos se perderán como lágrimas en el Anduin. Es hora de morir.»


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mar Ago 19, 2003 7:00 pm 
Viajero Asíduo
Viajero Asíduo
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Jun 20, 2003 2:16 pm
Mensajes: 38
Ubicación: Ciudad de Valle
-No sé, pero es un metal muy liviano y brillante. - añadió ArubDak.
-Sí, pero para juzgarlas es mejor probarlas en el combate.- dijo Silon.- Bueno...¿ hacia dónde nos dirigimos ?
-El extraño ser dijo que fuéramos a Fangorn, sin embargo, nuestra misión es ir al Sur, más allá de Mordor...- dijo StuKa.- Según él, estamos desviados unas millas el este, por lo que si seguimos por el cruce de Tharbad y cruzamos las Tierras Brunas, nos encontraríamos...
-...con las Montañas Nubladas...-áñadió RathD1n3n.- Si las conseguimos atravesar, nos evitaríamos al menos 4 semanas de viaje si seguimos por el Sur hasta Rohan.
-¿ Tú que dices Neoalvart?.- peguntó ArubDak.
-Aquél ser nos aconsejó ir a Fangorn...nuestra misión es ir a Harad...¿y si es una trampa?.-añadió éste.
-Eso puede ser cierto...-dijo Silon.
-Deberíamos de discutirlo.- dijo Curukambe.- Nuestro camino hasta Harad es largo, y quizás Akerbeltz y Derwydd necesiten de nuestra ayuda. No podemos abandonar a nuestros amigos, aunque no les hagamo caso y rompamos las reglas. Necesitarán nuestra ayuda, quieran o no. ¿Nos vamos a Fangorn o no?.
-Si insistes...-dijo Silon.- Pues hacia Fangorn vayamos.

Tras cargar los equipajes y utensilios del viaje, cabalgaron a trote durante toda la mañana por tierras llanas. Pararon a almorzar a media mañana, y Neoalvart sintió algo de curiosidad por sacar el medallón.
-Oíd chicos.- dijo StuKa.- Anoche, el hombre extraño nos dijo que el medallón nos guiaría hasta Harad, ¿De qué hablaba?.
-De ésto.- dijo Neoalvart sacando el medallón.- Derwydd me dijo que lo guardara, el nos guiará hasta Harad. Cuando el Sol esté en lo alto, cuélgalo de tu mano, haciendo que los rayos incidan en él, y esto nos guiará hasta allí.
-Utilízalo.- dijo ArubDak.- Deberíamos probarlo al menos.
-Nose, esto nos guiará hacia Harad, y vamos hacia Fangorn...- dijo Neoalvart-Es igual, al menos deberíamos de ver como funciona.- añadió RathD1n3n...
-Está bien.- dijo Neoalvart.

Éste se levantó y puso el medallón colgando de su mano. Los rayos del Sol incidieron en la gema, que produjo un haz de luz en el suelo que marcaba una dirección.
-¿Véis?, marca Harad.- aclaró Neoalvart.
-No, un momento, eso no es Harad, no marca el Sureste.- dijo Curukambe levantándose.- Está marcando hacia el Este, ¡¡hacia Fangorn!!.
-No si al final había que ir con los árboles parlantes.- añadió ArubDak.

_________________
"Eso desean quienes viven estos tiempos pero no les toca a ellos decidir. Solo tú puedes decidir qué hacer con el tiempo que se te ha dado."


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mié Ago 20, 2003 10:52 pm 
Guardián del Brandivino
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jun 12, 2003 1:09 am
Mensajes: 1297
Ubicación: De mudanza. Fluyendo, vaya, como siempre.
Raza: Accidente Geografico
La Vieja Puerta había sido destruída, así que hube de escalar un poco. No podía cruzar por el Caradhras: viejos enfrentamientos con el Cruel Maia harían la travesía más peligrosa. Demasiado peligrosa para ellos. Aker y Derwydd habían de llegar sin sobresaltos.

Me encaminé por un sendero tres cotas más arriba. Allí empezaba la nieve. Respiré hondo, y maldije el rastro que había dejado hasta allí. Pero no podía dar marcha atrás, o perdería demasiado tiempo. Seguí el sendero, dejando las huellas. Aquel que me quisiese seguir ya lo habría hecho, así que no era problema. Al llegar a una bifurcación, me paré. ¿Dónde estaba el agujero? Maldita memoria. Tomé el camino de la derecha.

Pasadas tres horas, divisé la vieja entrada. Me había equivocado. Desandé el camino, y tome el otro ramal. Al caer la noche, acampé junto a la apertura. Ahí estaba. A tan sólo 5 horas del Viejo Portón de los Noldor.

Al despuntar el día, me asomé al agujero. Tapiado, por supuesto. "Maldición, ahora me oirán". Pero no había otro remedio.
- Annon edhellen, edro hi ammen! Fennas nogothrim, lasto beth lammen!
Y el hueco se abrió. El mecanismo estaba estropeado, por lo que quedó abierto. Pardiez, al menos tenía una vía de escape.

Era un corredor de apenas media braza de altura, y cuarto de anchura. agazapado, con la forma humana y el bastón entre las rodillas, me interné en la obscuridad. No sé cuanto tiempo pasó, pero al final me hallé con una apertura a una sala. Era una vieja Forja Enana, con algunos aceros a medio hacer. Entonces mi espada habló:
- Nalyë macilcaro san...
- Sí. Aquí es donde se forjaban las espadas. Una excelente confección. Por desgracia, apenas hay alguna acabada. Sólo estas tres dagas. Si me permites, cogeré una.

Tras tomar la daga. La habitación sólo tenía dos orificios: una puerta, y el canal de ventilación y chimenea por el cual había entrado. Desembocaba junto a la forja, a nivel del suelo. Seguramente evacuaba los humos de las brasas, y el vapor de la espada al ser enfriada.

Me asomé a la puerta. Y una flecha orca se clavó en ella. Cerré la puerta con un hechizo, pero no resistiría mucho. Pensé en un hechizo de fuego, pero eso haría arder la habitación, conmigo dentro, provocaría deshielos en las montañas, causando desastres, y pondría en peligro toda la misión. Necesitaría ayuda, para vencer al modo más tradicional. Para ayudar el hechizo, coloqué las hachas y espadas a medio hacer atrancando la puerta, y dejé las dos dagas, de poco peso, al alcance, dispuesto a vender cara mi existencia en este mundo. Mi vida, para compensar, exigiría al menos la de cien orcos. Y desde luego, había candidatos de sobra.

_________________
Húmecoa eä, alassëa húmecoa yerna
ara i sundor yára amban sindava,
yassë carintë limpë varnilda
i Tilion Quen Ránassë númennë
lóme yáressë sucien sá.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mié Ago 27, 2003 1:03 am 
Viajero Asíduo
Viajero Asíduo
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Jun 20, 2003 2:16 pm
Mensajes: 38
Ubicación: Ciudad de Valle
-Bueno, como véis, marca a Fangorn...- dijo Neoalvart-Bien, pues si es así, terminemos de almorzar y vayamos hacia Fangorn.- dijo Silon.

Recogieron lo bultos del equipaje y partieron hacia el Este, en dirección hacia Fangorn. Durante la marcha, StuKa se adelantó a Neoalvart, que iba dirigiendo a la compañía, junto con Silon:
-Deberíamos de seguir los márgenes del Glanduin, estamos en Eregion, y he oído historias de que estas tierras estan plagadas de wargos...-dijo el Dúnadan.
-Sí, pero aún estamos algo al Norte.- dijo Neoalvart. Deberíamos de seguir al menos esta jornada e ir descendiendo al Sur mañana, al menos debemos pasar los pantanos de Nîn-in-Eilph...
-Vale, como quieras...-continuo StuKa.- pero seria mejor montar guardia por las noches...
-Sería lo mejor.- dijo Silon.

Continuaron cabalgando durante toda la jornada, sin parar a comer. Cruzaban tierras llanas cubiertas de pastos, y en algunas subidas y bajadas podían ver claramente los pantanos de Nîn-in-Eilph y como el rastro se perdía en el Sur. Sobre el atardecer dejaron de lado los pantanos y decidieron acampar ahí. Mañana seguirían hacia el Sur, para seguir los márgenes del Glanduin.

Acamparon en una pequena subida, desde la que se podía divisar unas 7 millas a la redonda. Decidieron los turnos de guardia, y el primero sería el enano ArubDak, y detrás le revelaría Curukambe. El toque para seguir con la marcha sería a la hora del alba.
Llegó la hora del alba, y todos tomaron un desayuno rápido. Cargaron los equipajes en los caballos y se pusieron en dirección al sur, hacia los márgenes del río Glanduin, según el cual, desde ahí sería mas seguro seguir la ruta hacia las montañas Nubladas sin tener algún percance.

Cabalgaron durante toda la jornada, no pararon a almorzar, y en la hora de la comida, tomaron un bocado rápido a la sombra de unas ruinas élficas que al parecer, habían sido antiguamente una torre vigía, rodeadas de acebos. Hicieron cálculo de las millas que llevaban desde que abandonaron Bree, discutieron los planes del día y decidieron seguir hacia el Sur, hasta encontrarse frente a frente con el río.

Continuaron el viaje hasta bien entrado el atardecer, cuando Silon y Curukambe divisaron el río.
-Está ahí, 3 millas como mucho de camino.- dijo Curukambe.
-¡Bien!.- añadió ArubDak bajándose del caballo de StuKa.- Sigamos hasta ahí y descansemos de una vez, estoy muy cansado. ¡Mejor aún!, iré caminando hasta allí, necesito estirar las piernas un poco.
Todos rieron ante tal propuesta del enano, y RathD1n3n también bajó de su caballo para reunirse con el enano y bajar juntos hasta las riberas del Glanduin.

Los demás siguieron a caballo y montaron la hoguera en los márgenes del río. Al cabo de media hora, RathD1n3n y el enano ArubDak llegaban al campamento.
-No nos ha venido mal el paseo.- dijo el enano.- Ya era hora de que pudieramos caminar un poco.
Hicieron el "sorteo" de los turnos de guardia antes de cenar, y tras esto, se dispusieron a cenar. A StuKa y a Neoalvart les había dado tiempo a pescar unos cuántos peces en el río y poder hacer un poco de pescado en el fuego. Todos agradecieron la cena. Al terminar, Curukambe recitó un poema a Gil-Galad, el último gran rey elfo. Tras este bello poema, Silon narró una historia que el mismo había inventado, que trataba de como un grupo de amigos iba hacia un aciago destino...
-Dejémoslo por hoy.- dijo StuKa.- Durmamos todos por hoy, pues mañana nos espera una fatigosa jornada.
Silon montó la primera guardia, y tras él, le relevó el enano ArubDak.

ArubDak despertó sobresaltado. Enfrente suyo, el rostro de Stuka:
-¡¡Arriba señor enano!!.- gritó StuKa.- Hoy nos espera una fatigosa jornada, asi que levántate, toma el desayuno y sube al caballo enseguida, que nos marchamos ya mismo.
StuKa ayudó a levantarse al enano cogiéndolo de la mano y tirando hacia él.

Una vez empaquetaron todo de nuevo, se pusieron en marcha siguiendo el río, que seguía en el horizonte hasta perderse de vista.
Cabalgaron durante toda la mañana al lado del río, para no perderse.
Cubrieron un gran trecho durante el resto de la jornada en el que el río describía una curva hacia el sur, para después volver al norte al cabo de unas 35 millas.
La jornada fué algo monótona y aburrida, salvo por los cánticos que Silon y Curukambe entonaban a veces y que daban las fuerzas necesarias para continuar la marcha.
-¡¡Ey!!.- dijo RathD1n3n.- Mirad allí...
Todos divisaron por fin las montañas nubladas. Bella vista la que tenían ellos ahora de la zona, pues estaban en un alto en el que divisaban tanto el río a su derecha, como las montañas delante suya.

Descendieron en alto y siguieron de nuevo por los márgenes, entonces, StuKa se retrasó y llamó la atención a los demás.
-¡¡Mirad!!...- dijo señalando al suelo.- Es una huella, reciente...Viene del río...
-Le doy unos 2 días, menos quizás...-dijo Neoalvart.- ¿Qué opináis?.
-Es muy reciente, el rastro continua hacia allá, hacia el Norte...-dijo Curukambe mirando hacia esa dirección.
-Algo me dice que deberíamos seguir este rastro...- continuo Silon.- No es normal que una persona salga de un río por unas tierras que son solitarias y camine solo hacia el Norte.
-Sí quizás...- dijo StuKa.- Pero no podemos demorarnos, debemos ir a Fangorn enseguida...
-Tardarás lo mismo yendo a Fangorn desde aquí que si vas al Norte.
-Debemos de cruzar las montañas, queramos o no.- dijo Silon.
-¿Qué haremos?.- preguntó consternado Curukambe.

_________________
"Eso desean quienes viven estos tiempos pero no les toca a ellos decidir. Solo tú puedes decidir qué hacer con el tiempo que se te ha dado."


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mié Ago 27, 2003 5:10 pm 
Guardián del Brandivino
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jun 12, 2003 1:09 am
Mensajes: 1297
Ubicación: De mudanza. Fluyendo, vaya, como siempre.
Raza: Accidente Geografico
Estaba agotado. No sabía cuanto tiempo llevaba ahí, aguantando con la barrera puesta en la puerta. La pérdida de la noción temporal no es tan extraña cuando la esperanza de vida de uno se remonta a varios billardos de años, y cuando un día pasa tan rápido casi como un segundo. Aún así, debía de haber sido bastante tiempo. Los orcos de allá afuera no se cansaban de golpear la puerta, constantemente, y mis fuerzas iban cediendo. Los minutos pasaban, y los golpes se sucedían. Afortunadamente, no parecía haber ningún troll de las cavernas por ahí: no habría soportado un empellón suyo. Y el tiempo pasaba.

De repente, un ruido despertó mis sentidos. Me coloqué tras unas planchas de acero que había en la forja. No había dudas: venían del conducto de vnetilación por el que había entrado. Preparé un hechizo de fuego, con la intención de achicharrar a quienes bajaban. Pero me detuvo una voz. Más bien, una imprecación: "¡Ay! Quita tus jodidos pies de elfo de mi cabeza". Si bien el lenguaje era digno de un orco, dudaba mucho que los orcos hablasen con el acento de Bree. Al momento aparecieron unos pies. Y tras ellos unas piernas. No, no eran de orco, sino más bien de un Hombre Mortal. ¿Un Dunledino en aquellas tierras? ¿Un Dunledino con acento de Bree? No, no podía ser. Tras las piernas apareció un cuerpo, y de ese cuerpo patía un cuello con una cabeza que, al llegar, vociferó: "Esto parece una forja. Debemos de estar en Moria". Tras él apareció un elfo, un semielfo y un enano. Cerraba la comitiva Stuka, entre imprecaciones por hacerle ir por esos sitios.
- ¡Vaya! He debido de dejar más rastro del que debía - Dije mientras salía de mi escondite. Al momento, sus caras se crisparon, entre el susto y la extrañeza. Pero al momento Silon se rehizo.
- Entonces este mapa ha de ser suyo. - Y me tendió un pergamino. Mi propia copia del mapa que había entregado a Akerbeltz y Derwydd.
- Bien, - dije cojiéndolo -. Finalmente cruzasteís las montañas nubladas. Buena elección. Ahora tenemos un problema mayor. Coged esas láminas, vamos a hacernos un fortín. Hay que cerrar por todos los lados.
Otro empellón, más fuerte que el anterior. Debían de haberse hecho con algún ariete. Teníamos poco tiempo, de modo que rápidamente tomamos las láminas y construímos un pequeño cuartel con los elementos dela forja. Tal cuartel, además de carecer de suelo, tenía un ventanuco que les hice construir. Acabado el cuartel, nos introdujimos en él, y mi espada dijo: "Ai!Nante sínomë!". Y en efecto, ahí estaban.
Mi sortilegio cayó, y una horda de orcos entró en la sala, sacándonos en el fortín rápidamente. Una vez en el corredor principal, tenía espacio más que sufieciente. Lancé una bola de fuego por la apertura, y bajamos hasta que el borde inferior de la construcción, bastante casera, tocó el suelo. "Naur, an edraith amen! Naur, dan in Glamhoth!. Varios orcos más cercanos empezaron a arder, y prendieron fuego a los más cercanos, y la llama se extendió como una ola, arrastrando el pánico con ella. El cuartelillo, por acción del calor, empezó a desmoronarse, y al grito de "Gurth an Glamhoth!" desenvainamos las espadas y nos dedicamos a herir a cuanto orco se ponía al alcance de nuestros aceros. Lancé las dos dagas de la habitación, que había cogido previsoramente, haciendo dos blancos perfectos. "¡Heridles, que muertos no gritarán y harán pánico!. Aún así, tras la batalla hacía decenas de cadáveres, los menos calcinados, pero una aterradora mayoría de muertos, pisoteados, arrastrados y desmembrados, a veces bajo nuestros aceros y otras veces por la estampida de sus propios compañeros intentando huir de aquel fiasco de caza. Alzando una bola de luz, iluminé el corredor.

- Bienvenidos a Moria. Estoy cansado, acamparemos aquí. Cuentenme como hallasteis mi rastro. Esos tardarán en molestarnos, a nosotros y a cualquier otro.

-------------

PD.- Neo, stuka o curuk, cuando salgamos de Moria, yo he de dirigirme a otro sitio. Vosotros ireís a Fangorn o a Harad, como queraís.
PD.2.- Ahora podeis contar la travesía de Moria, si quereís. O si no, resumid (decid, por ejemplo, que mi memoria era mejor que la de Gandalf, que aún no me había llegado ese primo alemán, ¿como es?... Alzeimer, y que os guié hasta la puerta este; o Arubdak, conocedor de las minas, etc).
PD3.- Dadle más vidilla, no relateís el Día a Día.

_________________
Húmecoa eä, alassëa húmecoa yerna
ara i sundor yára amban sindava,
yassë carintë limpë varnilda
i Tilion Quen Ránassë númennë
lóme yáressë sucien sá.


Última edición por Baranduin el Lun Sep 01, 2003 4:30 am, editado 1 vez en total

Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Vie Ago 29, 2003 1:33 pm 
Maestro del Poney
Maestro del Poney
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jun 12, 2003 12:43 am
Mensajes: 1345
Ubicación: El Poney Pisador
Raza: Maia de la Luna
El sol se filtraba tímidamente por entre las rendijas de las contraventanas, y mientras el sol iba subiendo, iba dibujando con sus rayos los perfiles de la habitación. La linea de luz subió y subió, hasta que toparon con unos ojos verdes que brillaron con fulgor. Akerbeltz retiró la mirada del sol y se levantó de la silla donde había permanecido las últimas dos horas, pensativo. Derwydd se levantaba de su catre y empezaba a preparar un rápido desayuno, cuando de repente, se oyeron unos tremendos golpes en la puerta... Akerbeltz la abrió con precaución y vió delante de sí a Bregalad.

- Lo siento, tal vez no calculé bien mi fuerza. Pero debía avisaros, he visto en lontananza un grupo de orcos subiendo por la Escalera del Arroyo sombrio, llegarán aqui en aproximadamente media hora.
- Buen ojo, Bregalad, pero no creo que sean orcos, tal vez Uruk-hai, se está levantando el sol... preparaos para enfrentarlos, supongo que no se esperan aquí a un Ent y dos Maiar. Se llevarán una buena sorpresa. - contestó el maia, sonriendo.

Así pues, Bregalad se plantó cerca del camino y permaneció inmovil, en la nieve, el olfato de los uruk-hai no lo podía detectar, y lo confundirían con un árbol. Por su parte, Akerbeltz subió a un saliente entre las escarpadas rocas, y sacó su reluciente Arco de Plata. Derwydd se metió en la caseta de piedra, pronunciando algunas palabras en ininteligible lengua.

A la media hora aproximada, el grupo de Uruk-hai alcanzaba ruidosamente el fin de la Escalera. Y al ver la caseta de piedra, se pararon y husmearon el aire. El que parecía ser el cabecilla del grupo, empujó a uno de sus secuaces, y lo instó a que inspeccionara la caseta. El uruk se encaminó hacia ella inseguro, mirando hacia todos los lados. Sacó su espada de hierro y empujó la puerta con el pie, y entró dentro de la caseta.

Pasó un minuto y nada ocurría, los uruk-hai se miraban extrañados unos a otros, y el jefe lanzó un grito en lengua negra, pero nadie respondió desde la caseta. El cabecilla pareció contrariado, aunque era dificil distinguir esa expresión en su feo rostro. Decidió mandar a otros dos de los suyos a la caseta. Los dos siguieron el mismo recorrido que el anterior, entraron en la caseta y de nuevo se hizo un silencio sepulcral.

Akerbeltz, desde su posición observaba a los uruk-hai que cada vez se ponían más nerviosos, calculó una veintena, y al ver la cara de extupefacción del cabecilla, no pudo dejar de escapar una sonrisa.
Bregalad por su parte, también se aguantaba la risa, tenía a los uruk-hai al pie, y de un pisotón podría haber acabado con una decena, pero aquello prometía. Lentamente, fue acercando uno de sus largos brazos, a uno de los uruk-hai que se encontraba más retrasado. Nadie lo miraba, y cuando se quiso dar cuenta, una gran mano lo había agarrado del cuello y levantado por los aires, ningún ruido se oyó, y se se oyó, fue tapado por el murmullo de los uruk-hai que miraban expectantes hacia la cabaña. Bregalad hizo un movimiento y lanzó al uruk-hai montaña abajo.
Continuó haciendo esto, mientras el cabecilla uruk-hai discutía con otro sobre lo que debían de hacer. Al fín, trás un rato de discursión, cogió una determinación, y se encaminó él mismo, acompañado de cuatro fuertes guerreros a la caseta. Entró dentro y se hizo el silencio. Al poco se oyó un grito gutural. En ese momento el resto de uruk-hai estaban al borde del pánico, uno de ellos miró hacia atrás, para alentar a atacar la cabaña, pero sus ojos se abrieron como platos, sólo tenía a dos detrás! Los uruks echaron a correr, pero fueron ensartados por Akerbeltz, que atravesó con una poderosa flecha de su Arco de Plata las corazas de los cuatro guerreros.
En ese momento, salía Derwydd de la caseta, con seis cascos de uruk-hai en la mano, sonriendo. Bregalad se acercó y Akerbeltz de un salto se plantó en medio del camino.

- Buen trabajo, lástima que fueran tan pocos..., me pregunto a donde iban...- dijo Akerbeltz pensativo.
- Casi no pude contener la risa - tronó Bregalad - Hubieseis tenido que ver su cara cuando se volvió, jajaja.
- Bueno, aún y todo, hemos perdido mucho tiempo con esta diversión, desayunaremos por el camino, hemos de limpiar esto de cadáveres.

Pasado un rato, los cuervos tenían un festín en la ladera del Cuerno Rojo. Y Derwydd, Akerbeltz y Bregalad continuaron su camino, descendiendo no sin dificultad, por el estrecho desfiladero de la Escalera del Arroyo Sombrío. Al cabo del día, habían alcanzado el principio de la ladera donde empezaba el camino, el torrente chocaba con fuerza contra las rocas y salpicaba a los viajeros. Al fin, ya con la luz menguante, distinguieron al este a menos de una milla, y a menor altura, una larga y ovalada extensión donde la Luna se veía reflejada como en un espejo. Era el El Lago Espejo, llamado Kheled-zâram por los Enanos. Hacia allí se dirigieron los viajeros, y montaron campamento frente a sus oscuras aguas. Esa noche no se oyeron el menor ruido y todo parecía tranquilo.

A la mañana siguiente, continuaron camino hacia el sur, rumbo a Lórien. El camino que otrora cruzaran grandes personajes se abría ante ellos, y las grandes zancadas de Bregalad hizo que se hiciera muy corto. Al atardecer habían llegado al Bosque Dorado. El espectáculo era desolador, había pasado mucho tiempo desde que fuera abandonado, y las hojas amarillentas, que antaño no se desprendían de los árboles, dando al bosque su apelativo de dorado, yacían en el suelo cubriéndolo por completo, los árboles se mostraban así, desnudos, y toda la gloria y la belleza que antaño aquí había existido, se había marchitado.

La tristeza inundó el corazón de los viajeros, y aminoraron el paso. Akerbeltz descendió al suelo y Bregalad observaba, desde su altura, en busca de algún flet. Al cabo de un rato, divisó uno, se acercaron, y el maia y el istar subieron a él, mientras el ent permanecía en el suelo, aunque su cabeza quedaba a la altura del flet. Enseguida se dispusieron a pasar la noche, mientras Bregalad, atento, permanecía alerta observando los alrededores. Más allá, a pocas millas del Limclaro, una gran columna de humo se elevaba en la noche...

_________________
«Ilya i harya essë ná» (Todo lo que tiene nombre existe)
«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: he visto atacar a balrogs en llamas más allá de Eregion; he visto rayos de Ithildin brillar en la oscuridad cerca de las puertas de Moria... Todos esos momentos se perderán como lágrimas en el Anduin. Es hora de morir.»


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Jue Sep 04, 2003 1:51 pm 
Aprendiz de Escriba
Aprendiz de Escriba
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Jun 13, 2003 2:03 pm
Mensajes: 100
Ubicación: Próximidades del lago Nenuial (antiguo Arnor)
Aprovechando la iluminaria proveniene de la bola de luz, pude discernir con más detalle la magnificencia de la otrora mansión de los enanos, desde hacía muchos años Moria, y pude comprobar que todo lo que había escuchado de boca de mucha gente se quedaba corto... En su estado actual, tras numerosos años de abandono y ocupaciones indeseadas, aún conservaba un estilo hermoso, con escalones soberbiamente tallados (aunque faltaban muchos), columnas gigantescas y corredores amplios y de manufactura insuperable...
El silencio predominante era sobrecogedor, así como la oscuridad, tan sólo rotos ambos por algún ruido proveniente de muercielágos comunes o cosas aún peores, a juzgar por sus ocasionales y chirriantes sonidos de desafío. La oscuridad era desafiada por algunos rayos de sol, que se filtraban desde aberturas finamente talladas en sitios elevados, era difícil imaginarse la vida aqui siglos atrás, antes de la aparición del Daño de Durin, cuando Khazad-Dûm hervía de actividad y riqueza.
El transcurso de nuestra travesía por Moria, fue rápido gracias a la buena guía que teníamos, pero mi corazón estaba triste por haber tenido que dejar atrás a Ruadh junto a las demás monturas, ciertamente el estado actual del antiguo reino enano precisaba de mucha agilidad y habilidad para recorrerlo, así como el empleo de cuerdas en algunos puntos dados los años de abandono.
Cuando nos encontrábamos cerca ya de la Gran Puerta del Este, según las indicaciones de nuestro guía, y con ánimo en nuestros corazones por disfrutar de nuevo de la cálida luz del sol, algo atrajo la atención de uno de los miembros de la Compañía...

_________________
Stand Fast Craig-Elachie


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Jue Sep 04, 2003 7:17 pm 
Guardián del Brandivino
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jun 12, 2003 1:09 am
Mensajes: 1297
Ubicación: De mudanza. Fluyendo, vaya, como siempre.
Raza: Accidente Geografico
- Hay muchos desprendimientos por esta parte, ¿no? - Preguntó Stuka, señalando los montones de escombros que cada vez más a menudo señalaban el abandono de las instalaciones. - No sería muy complicado el hacernos una emboscada.
- Los orcos no nos han molestado durante el camino, y desde luego no creo que nos molesten aquí. Saben que hay demasiado espacio, suficiente como para un par de llamaradas. De todos modos, su comentario de vm, Maesse Stuka, me trae a la memoria algo, pero no consigo concretar el qué. Algo importante.

De repente me paré, con el rostro lívido. Eru bendito, tras la Caída de Gandalf con el Daño de Dúrin el puente del paso este se había desmoronado.
- Baranduin, ¿qué ocurre?
- Llámeme, Neoalvart, tonto y mil veces tonto. ¿cómo pude olvidar tal?
- ¿Pero qué?
- ¿Para que balrogs pregunta algo de lo que obtendrá respuesta muy pronto? - Y nada más añadí, pues quería estar seguro de si había o no otra manera.

Seguimos caminando, ahora cabizbajos y meditabundos. Al final llegamos al dicho puente, que en efecto, estaba cortado y no parecía mostrar otra forma de ser cruzado. Mis temores tenían fundamento.
-Hemos de cruzar por aquí. No hay otra salida. Lo que no sé es como.
- Maese Baranduin, no me diga que nos ha metido en una ratonera. Que hemos de desandar todo el camino hasta la Puerta.
- Eso parece. Maldita memoria mía, nunca recordaré que el Viejo Cuervo Gris lo derruyó. Demos la vuelta.

En aquel momento, Neoalvart sacó la mano del bolsillo para afianzarse la mochila cuando una disco pequeño calló al suelo. Se quedó de pie, apuntándome directamente a mí.
- ¿Qué es esto? - Y tomé el artefacto. Por lo visto, era un medallón dorado, por cuya cara llevaba grabados unos cuernos entrelazados, y una inscripción que se leía, en la Vieja Lengua de los Noldor: Ilya i harya essë ná. Por el anverso se veían unas muescas escritas con trazo etéreo, invisibles para mortal ojo, donde se leían unas instrucciones. Devolviéndole el medallón a Neoalvart, le dije:
- Guárdalo, pues es un regalo de los días de la alegría de Valinor, cuando Tirion la Bella se alzaba desafiando al tiempo. Los primeros forjadores de los Noldor nos dieron a cada maiar un presente como este que portas, y este pertenece a Akerbeltz. No lo pierdas, por nada del mundo. Pues es más valioso que todo él entero. Y el hecho de que te lo haya dado demuestra una gran importancia. Por otro lado, ya sé cual es la solución. No vamos a dar la vuelta.

Justo detrás de mí, hacia donde había señalado el medallón, había una puerta semioculta entre la roca caída. Con grandes esfuerzos apartamos la roca, y empujamos la puerta hasta que cedió. Era un almacén donde los enanos habían guardado muchos aperos, entre ellos varias herramientas para cruzar en caso de que el puente se derrumbase. Bendije la santa precaución de los enanos. Con cuerdas y maderos conseguimos hacer una pequeña escalera, que gracias a las flechas conseguimos hacer llegar al otro lado. Cruzamos el inseguro puente, y al llegar el último, una flecha de orco, o más bien una multitud de ellas, calló sobre el puente y nosotros. Como pudimos nos pusimos a salvo, mientras las flechas acribillaban el puente, y rasgándolo lo hacían caer. Una ayuda, pues estaba claro que ahora no nos podrían seguir.

Una vez afuera, hicimos recuento. Neoalvart tenía una rozadura de flecha en la pierna, que hubimos de vendar. Lo más grave fue lo de Silon: una flecha clavada en su mochila le había penetrado en el costado. Tras sacar, no con facilidad, la flecha, hubo que lavar esa herida y vendarla fuertemente. A parte de eso, las mochilas habían protegidos sus cuerpos.

- Seguid hacia el Sur. Una vez acabado con el mal de Fangorn, teneís dos opciones: bajar hacia el sur siguiendo el Anduin, y cruzarlo en el Rauros o por Osgiliath. O podeis tomar un camino más corto aunque algo más siniestro: Mordor. Os llevará casi directos, y realmente ya no hay amenaza. Pero vosotros vereís.
- ¿Acaso se va?
- Sí, Rathdinen. Parto hacia Lórien, pues algo grande he de hacer allí. Y por ello no he de demorarme.
- Vamos a Lórien también.
- No. No es vuestro sino, sino el mío.
Y mi espada chilló:
- Cenatham ne Harad!
- ¡Vos sois el extraño de las espadas!

Pero yo entonces ya me había dado la vuelta, y me internaba en el Dorado Valle de la Canción de Oro. Allá donde antaño Arwen creció, donde se guardó uno de los Tres, donde Galadriel tuvo su espejo. Un espejo que de estar Akerbeltz y Derwydd aún allí habría de mirar, pues el poder de dos maiar es suficiente para despertarlo, y de tres para dirigirlo. Y quien sabe que misterios nos revelaría acerca del Enemigo.

_________________
Húmecoa eä, alassëa húmecoa yerna
ara i sundor yára amban sindava,
yassë carintë limpë varnilda
i Tilion Quen Ránassë númennë
lóme yáressë sucien sá.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Vie Sep 26, 2003 12:13 pm 
Aprendiz de Escriba
Aprendiz de Escriba
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Jun 13, 2003 2:03 pm
Mensajes: 100
Ubicación: Próximidades del lago Nenuial (antiguo Arnor)
Tras la nueva partida del miembro más misterioso de la Compañía, decidimos que lo más sensato sería alejarnos de la Puerta Este de Moria lo más rápidamente posible, pues aunque el puentecillo de cuerdas se había desmoronado no era bueno despreciar a los orcos, pues quizás éstos se lanzasen a perseguirnos en cuanto cayese el sol.
La Puerta más antigua de Khazad-dûm no tenía que envidiar nada a la Puerta Oeste en cuanto a espectacularidad, pese a que sus antaño poderosas puertas de basalto reforzado con acero se encontraban vencidas por el tiempo y luchas pasadas. Aún se distinguían restos del orgullo arquitectónico de los enanos, pues el suelo era de marmól rojo en el porche y a ambos lados, desfigurados por los orcos, estaban dos bustos de Durin, hechos de pórfido rojo. Por todos lados se observaban los motivos de cabeza de hacha que tanto gustan a los naugrim y sus inscripciones rúnicas.

Dejando atrás la Puerta Este, nos internamos en El Valle del Arroyo Sombrío y bordeamos parte del frío pero bello Kheled-zâram, que se alimenta de un pequeño arroyo de montaña y de las aguas del deshielo, junto a éste, imperturbables, yacen los restos del obelisco de piedra dónde según narra la historia, Durin se vió reflejado en el Lago Espejo portando una corona de siete estrellas. Nadie que no sea el heredero de Durin, verá su faz reflejada en las aguas del tranquilo lago...

Pese a las heridas sufridas por Neoalvart y Silon conseguimos alejarnos a buen ritmo del Azanulbizar, como lo llaman los enanos según nos contó ArubDak, y pronto nos encontramos siguiendo el curso del Celebrant, que nace a escasos metros del Lago Espejo y que nos llevaría irremediablemente a las lindes de Lorien, pese a que nuestro destino estaba más al sur, en Fangorn... Ahora más que nunca ibamos a encontrar a faltar a nuestras monturas, que podrían cabalgar raudas por esas praderas llenas de hierba que se oscurecían a la vista, a la vez que el sol dejaba paso a la Luna....

_________________
Stand Fast Craig-Elachie


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mar Oct 14, 2003 11:53 am 
Maestro del Poney
Maestro del Poney
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jun 12, 2003 12:43 am
Mensajes: 1345
Ubicación: El Poney Pisador
Raza: Maia de la Luna
Un suave temblor en el flet despertó a Akerbeltz y a Derwydd. Era Bregalad, que cercano el amanecer, había divisado la columna de humo al Sur. Rápidamente, bajaron al suelo y emprendieron la marcha hacia allí, atravesando los senderos del marchito Lórien, ahora llenos de hojarasca. Atravesaron las aún frías aguas del Nimrodel, y al fín abandonaron el antaño Bosque Dorado, que yacía ahora allí, como testimonio de épocas gloriosas, bajo una capa de herrumbre que sólo el tiempo da; si en verdad hubo algo que saliese mal parado de la destrucción del Anillo de Sauron, fue la hermosura dorada del bosque que ahora dejaban atrás nuestros amigos.

Con todo, una vez hubieron salido a la llanura entre Lórien y Fangorn, Derwydd subió a lomos de su caballo y el Maia cornamentado hizo lo propio en Bregalad, debían llegar cuanto antes al origen de aquella columna de humo, y de esa guisa, y a grandes zancadas, Bregalad atravesó la llanura y juntos contemplaron, al acercarse a Fangorn, la catástrofe que allí había ocurrido. Akerbeltz sintió cómo algo se quebraba en el interior del Ent, como un chasquido seco, al contemplar una buena parte del Bosque de Fangorn, su hogar, carcomido por la llamas.

Pero lo que más sorprendió a Akerbeltz, que le hizo bajar de un salto, fue el cuerpo inerte de un Balrog, su espíritu lo había abandonado, y sólo quedaba allí el humeante y enorme esqueleto del demonio de los Días Antiguos.

- Es increíble - dijo el Maia - Nunca había visto nada parecido, ¿quién pudo acabar con él?
- Yo... - dijo una voz desde el bosque. Mientras por entre los restos calcinados de árboles y ucornos, aparecía una figura encapuchada que enseguida reconocieron...
- ¡AiNuR! ¡Válgame Eru! Alassië nar i hendu i cenantet!¹
- ...aunque tuve la ayuda de alguien más, cuyo nombre todos conocereis, el Guardian de la Palabra, que ha partido, pero me ha pedido que os esperase, pues veniais de camino...
- Contadme, ¿que ha ocurrido?
- No lo sé exactamente, fui convocado a éste lugar con gran urgencia, pues se decía que un gran mal había estallado en esta parte del mundo, y al llegar aquí me encontré un espectáculo desolador, no ha habido tanto daño y pérdida desde los tiempos de Sauron, y cuando creíamos que todo mal había sido erradicado, me enfrenté aquí a dos Balrogs, sí, dos demonios de tiempos antiguos, cuyo poder hubiese sido mi fín de no ser por la aparición de Baranduin que con su luz cegadora hizo huir a uno de los Balrogs montaña arriba, y pudimos derrotar al otro, con la ayuda de unos cuantos ents. Sobra decir que la pérdida entre ellos ha sido enorme, y aunque me alegra comprobar que traeis con vos a Bregalad, siento decirle que Fangorn tardará mucho tiempo en volver a ser un Gran Bosque...
- Entonces, uno de los demonios ha huido a las Montañas Nubladas, y Baranduin, ¿ha salido en su busca?
- Eso creo. En todo caso, dijo que aguardasemos aquí a los demás...
- ¿A los demás?
- Sí, debeis saber que el resto de la Compañía del Poney se dirige hacia aquí, siguiendo vuestros pasos, sin saberlo.
- Maldición, ¿que los ha traído aquí? Deberían seguir camino del sur, hacia donde los dirigí con el medallón... Esto sin duda, es cosa de Baranduin... Mmm - el maia volvió su mirada a las montañas, pensativo.
- Según me ha contado, la batalla aquí no ha concluído, hay un gran campamento orco instalado en el Páramo, a orillas del Anduin, a pocas millas de aquí.

Bregalad, que había estado silencioso hasta ese momento, se adelantó, y dijo con voz severa:
- Pagarán muy caro esta atrocidad, ¡vayamos a por ellos!
- Espera Bregalad - dijo Aker sujetando al Ent - hemos de esperar a Neoalvart y Compañía, ahora no podemos separarnos, pues hemos de ir luego hacia el sur. Baranduin sabrá lo que se hace, y estará en el sitio elegido a la hora indicada, no lo dudo. Ahora apaguemos cualquier foco de fuego, con las aguas del Limclaro, antes de que prenda el bosque entero, mientras aguardamos a nuestros amigos...
- Aker, puedo hablar con vos un segundo? - dijo Derwydd
El Maia asintió y juntos penetraron en el chamuscado bosque, contemplando con ojos apesadumbrados el patrimonio perdido.

- Dime amigo, ¿que te remueve el alma? - habló el Maia.
- Verás, he estando pensando, si todo esto no son mas que tretas del Enemigo para hacernos perder el tiempo, quiero decir... si mientras combatimos a Uruks, Balrogs y orcos, ¿no estará en alguna parte, aglutinando poder para destruirnos a todos? ¿Y Baranduin? ¿Realmente podemos confiar en él? Es decir... ¿no somos un poco marionetas bajo sus hilos? Nada hasta ahora ha salido como planeamos, deberíamos acabar aquí cuanto antes y partir hacia el sur...
- Es cierto Derwydd, todo esto no son más que tretas del enemigo, pero no podemos obviarlas, hay muchas vidas en peligro, sólo tienes que ver lo ocurrido aquí, - contestó Aker, mientras cogía una rama carbonizada - es indispensable que algo así no vuelva a ocurrir, por el bien de todos. En cuanto a Baranduin... hay algo que no te he dicho, y no esperaba hacerlo hasta que nos reuniésemos con él...resulta que...

De pronto, un ruido enorme proveniente del este, interrumpió la conversación, el retumbar de mil tambores de guerra y el sonido del metal chocante rompió la calma del negro lugar.

- ¡¡Akerbeltz, Derwydd!! ¡Vienen hacia aquí! ¡Miles de orcos! - gritó AiNuR, que llegó corriendo. Aker miró a Derwydd, y luego dirigió su verde mirada por entre los restos de árboles que aún se mantenían en pie, y mientras desenvolvía su Arco de Plata de su envoltorio de piel, dijo:

- Es hora de luchar, espero que nuestros amigos vengan a tiempo, son demasiados...incluso para nosotros...


¹ ¡Dichosos son los ojos que te ven!

_________________
«Ilya i harya essë ná» (Todo lo que tiene nombre existe)
«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: he visto atacar a balrogs en llamas más allá de Eregion; he visto rayos de Ithildin brillar en la oscuridad cerca de las puertas de Moria... Todos esos momentos se perderán como lágrimas en el Anduin. Es hora de morir.»


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Sab Oct 18, 2003 4:34 pm 
Guardián del Brandivino
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jun 12, 2003 1:09 am
Mensajes: 1297
Ubicación: De mudanza. Fluyendo, vaya, como siempre.
Raza: Accidente Geografico
Una llamarada golpeó la roca tras la cual me ocultaba. "<i>Celebrant, linniel ned Lothlórien, Celebrant, orth anim ne Dagor; Celebrant, lasto bêth lamen, Celebrant dan i valrog!</i>". Una riada cayó sobre la Llama de Udûn. Grandes nubes de vapor se alzaron, cubriendo de niebla algunos estadios a la redonda, visibles desde varias millas. El balrog, ardiente, brillante, incandescente, se divisaba por entre la gris bruma. Cerré los ojos, abrí el Ojo del Sobremundo, y la obscuridad plena se cirnió sobre él.

Jugamos un rato al ratón y al gato. Le lanzaba una piedra, y él, ciego, hacía restasllar sus llamas en la dirección en la que provenía. Para entonces yo ya me había colocado en otra posición. Estábamos en mi medio: la bruma, la lluvia, la niebla. Tan sólo era cuestión de tiempo que se cansase. Su brillo obscuro se fue debilitando, y llegado el momento, un cuchillo en buen lugar acabó con el problema. Bajo mis pies, el balrog se hizo cenizas, tintando el aire de obscuro y haciéndolo dificil de respirar.

Retiré la bruma (<i>Mith-e·Gwilith, gwanno annuin ered; Thûl-e·lithui, gwelo an ened!</i>, y la niebla se sumergió hacia las montañas y hacia Fangorn).

<i>¡Plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas!</i>. Alguien aplaudió a mi espalda. Rápidamente abrí los ojos, cerré el Ojo, y me volví.


Era un ainu, no había duda. Parecía un artesano cuarentón, un hombre mortal maduro, calvo y con algo de barriga. Sus pómulos sugerían un consumo habitual de bebidas alcoholicas, o eso quería aparentar. La nariz, chata y aplastada, la boca, torcida hacia abajo por un pequeño corte de siega, todo él podía haber sido un Hombre de Bree cualquiera. Pero era un Ainu. La Fuerza de sus Ojos, marrones como los de la mayoría de las Tierras del Oeste, y el pensamiento impenetrable, lo delataban.
Me eché a temblar. ¿Cuántas veces nos habríamos cruzado con él sin percatarnos? ¿Durante cuanto tiempo podíamos haberlo saludado, confundiendolo con un hortelano más? Sabía, desde luego, pasar desapercibido.

- Úenyalan, Parmalambendil? - Y no, no lo recordaba. Mis peores miedos se aferraron. Nunca le había visto, o eso habría creído yo. Pero en caso de haberlo visto en Bree, no lo habría recordado. Él sabía de mi confusión, y disfrutaba con ella.- Fácil te ha sido destruir a mi más fiel balrog. El otro al menos me daba problemas. Ya sólo me queda uno, ¿sabes? Pero ese no lo encontrarás. - Rió, una fuerte risotada de campesino, como otra cualquiera que pudiéramos oir en la posada - Nunca se me hubiese ocurrido el echarle encima un río. Seguramente, lo que yo habría intentado es echarle a él al río. - Volvió a reir. A pesar de hablar la Alta Lengua, su acento era de Bree. Podía llevar años vigilándonos... Y nosotros ni sospecharlo. Me rehice, le planté cara.
- Utilizo el arma más poderosa.
- Ya veo que tienes el Ojo.
Ahora fui yo el que rió.
- No me refiero a eso. Es una magia aún más potente.
- ¿Cuál es entonces?
- El Ingenio. La Estrategia.
Se detuvo un momento. meditó durante un par de segundos, me miró. Sus ojos habían cambiado de color, eran de un Azul intenso. Y clavando su vista en mí, dijo:
- Entonces habríamos de unirnos. Dos Reyes en el mundo, Dos Señores en la más alta cumbre. Uno que contruye la materia, otro, el pensamiento. Uno que controla el Poder, otro que lo posee. Uno que conoce la Verdad y otro que la tiene. Dos Reyes, complementándose, para un Sólo Reino. El Nuestro.

Grité, enojado:
- ¡Y un Rey con el trono y otro destronado! "<i>Naur nu 'ae, berio anim! Sereg-en-ered, sereg-en-eleni, dhant or he!</i>"


Un temblor. Otro. Una grieta se abrió por encima de donde nos encontrábamos, y la lava empezó a manar de ella, descendiendo por la ladera.
- "<i>Taur nu 'aladh, sâr gardo!</i>" - dijo con una media sonrisa.

Y piedras surgieron de los árboles, parando la riada de lava, y desviándola hacia Lórien. Sonreí. No había visto mi jugada.
- "<i>Arnediath Thýl, thuio or ered!</i>"

Y los incontables vientos soplaron sobre las montañas, y descendieron fuertemente, erosionando las rocas. Esquirlas de piedra a elevada temperatura empezaron a saltar. Me protegí por las alas, pero él no tenía forma de defenderse contra la petrea lluvia. Lancé pequeños hechizos, fáciles de parar, pero que le mantendrían ocupado. Debía anularlos. Y mientras, la lava iba bajando. El viento había abierto una brecha hacia nuestra posición, y ayudaba a la lava a dirigirse hacia nosotros. Estaba a escasos pies de él. Si le tocaba, iría directo a Aman. Clavó su vista en mí. Sus ojos eran de un carmesí sanguinolento.
- Recuerdos a <b>Tilion</b>. Que la Luna os guíe, ya que él no la guía a ella - Dijo con malicia.
- Recuerdos a Morgoth, lejano tiempo ha que no lo veo - dije, incapaz de reprocharle la acción de algún compañero suyo. No tenía el gusto (o disgusto) de conocerlos.
- Sintiéndolo, no podré dárselos. - Y alzándo los brazos, como si de un pararrayos se tratase, gritó: "<i>Cala undómessë, a túlë ninna! Lumboiva eär, mindondinna!</i>".


Nubes de la nada empezaron a surgir, y los rayos caían sobre la vertiente oriental de las Nubladas. Uno de ellos cayó sobre él, y desapareció en la nada. Con él desaparecieron también las rocas de piedra, por lo que la lluvia de viruta lítica empezó a cesar. Congelé la piedra y cerré la grieta, para no crear una catástrofe. Se me había escapado. El viento no cesaría hasta la mañana, así que como pude, intenté salir de aquel infierno. Un rayo cayó justo donde me encontraba dos segundos antes. El trueno me lanzó a cinco brazas de donde estaba. Bajé rápidamente al bosque, era un infierno. Buscando de mala manera, con las adversas condiciones meteorológicas que sacudían las ramas de los árboles. Durante la batalla había anochecido, y noda se veía ya. Alcé una luz, y mis ojos quedaron asombrados. En un claro, una tropa de orcos yacía desmembrada y gimiente en el suelo. Cuerpos desgarrados por cuchillas de piedra.
Un grito surgió de lo alto de un árbol. Subí con dificultad por el viento. Había un talan, hecho a la manera de los maiar guardianes, protegido de tormentas y oculto de curiosos. Y dentro estaba la cmpañía, algunos heridos de esquirlas de piedra. Me sentí culpable, aunque al menos estaban vivos todos. ¿todos? <b>Akerbeltz</b> me miró. Yo le devolví la mirada. Mis alas, heridas por la lluvia y la tormenta, estaban viscosas por un fluído que salía de las heridas. Me era imposible replegarlas por el dolor. Su habitual policromía se había convertido en un gris cenizo monótono.

Una mirada bastó. Con una mirada supe dela batalla con los orcos, interrumpida por esquirlas de piedra. Heridas, dolor. Fuegos de lava cayendo, la incomprensión de los sucesos.

Pero había algo más importante, que urgía nuestra partida. Un hecho que tal vez perdurase en la Historia del Mundo.

No podía ser. Mis rodillas temblaron. Susurré un nombre en Valarin, un sólo nombre que resumía causas, consecuencias, miedos y temores. Un nombre que resumía a <b>Akerbeltz</b> y <b>Derwydd</b> lo acontecido. Su asentimiento, su afirmación, me resumieron el futuro.

Miré al cielo mientras caía al suelo. Todo había sido una maniobra de distracción. Finalmente, habían conseguido su objetivo.

Aquella noche, la luna no había salido.

Y la Obscuridad cayó sobre mi mente.

-------------

Pd.- Tenía mono xD xD xD xD

_________________
Húmecoa eä, alassëa húmecoa yerna
ara i sundor yára amban sindava,
yassë carintë limpë varnilda
i Tilion Quen Ránassë númennë
lóme yáressë sucien sá.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Vie Mar 05, 2004 11:25 pm 
Pastor Loco de Árboles
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Jun 13, 2003 3:12 am
Mensajes: 133
Ubicación: En mi bosque, visitando a Bárbol en Fangorn, por ahi cazando orcos o de paso por Bree...
Al amanecer, Akerbeltz y Derwydd discutían los hechos acontecidos junto con AiNuR y Baranduin, cuyas alas aún presentaban un tono pálido; Neoalvart dormía con una herida en su brazo izquierdo, una venda improvisada sujetaba el corte que una esquirla había dejado en el costado de Curukambe y ArubDak lucía un pequeño golpe en la cabeza, mientras que Rathd1n3n, StuKa y Silon sólo llevaban un par de rasmillones superficiales.

- Ya es hora - dije a Akerbeltz.

Nos reunimos en un pequeño claro de lo que quedaba de bosque para discutir el próximo paso.

- Bueno, creo que conocéis el motivo de esta reunión, debemos decidir el camino que tomaremos - se veía confusión en los ojos de Akerbeltz, algo le oprimía el corazón. - en esta situación tenemos tres opciones para llegar a Khand: la primera es bordear Mordor por el este, rodeando las Ered Lithui y atravesando Rhûn.
- ¡Pero eso sería un rodeo larguísimo! - dijo StuKa.
- La segunda opción es rodear Mordor por el sur, es decir, seguir el camino de Osgiliath bordeando las Ephel Dûath hasta llegar a Khand. La última es atravesar Mordor.
- Yo voto por Osgiliath - susurró Neoalvart desde un rincón. - podríamos conseguir algo de ayuda.
- No me parece una buena idea - Curukambe mostraba algo de turbación al decir estas palabras - y tampoco me gusta el camino del Este, un rodeo innecesario de muchas millas a través de tierras hostiles. Voto por Mordor.
- También yo - Silon se unió a la propuesta. - Aunque aún haya algunos orcos por ahí creo que podremos con ellos.
- Sólo hay un problema - dijo AiNuR - ¿Por dónde se sale al Sur?
- Nûrnen, podemos rodear Nûrnen - y Baranduin parecía conocer la zona - o algún paso a través de las montañas.
- Pues a mi me dá igual - Neoalvart acariciaba la empuñadura de la espada - los tres caminos son peligrosos, pero los sortearemos.
Miré a Akerbeltz y el asintió con la mirada.
- Hum, Amigos, sois gente muy apresurada, pero han ayudado a mi pueblo y han derrotado a las bestias de fuego; juntos hemos cruzado las montañas y junto a ustedes he vengado este bosque con la sangre de esos asquerosos, malignos y repugnantes burarûm, sin embargo veo que en adelante los gastados pies de un Pastor de Árboles no serán mas que una carga para ustedes. He hablado con Aker y me quedaré aquí, en el bosque. Vosotros podréis continuar su búsqueda. Mas, si queréis mi consejo, yo tomaría el camino corto. Cruzar Mordor no les será tan difícil y la misión que os guía no puede esperar a que rodeéis las Montañas de la Ceniza. Tampoco me fiaría del Camino de Osgiliath, demasiados ojos avizores como para pasar desapercibido. Arriesgaos y sumergios en la sombra, que les aseguro que la sortearán airosos.

- Sabios son los Ents, hijos de Yavanna y guardianes de la tierra - dijo el gran Maia cornamentado. - Si nadie se opone, tomaremos el camino que Bregalad nos aconseja... bien, partiremos ahora mismo.
- Espero que el bosque vuelva a ser tan hermoso como antes, amigo Bregalad - dijo StuKa con un tono algo melancólico - creí que nos acompañarías hasta el final de la travesía.
- Fangorn me necesita y me pidió que me quedara aquí hasta reordenar el bosque - yo también estaba triste, no me esperaba abandonar a mis compañeros tan pronto - No os preocupéis, nos veremos de nuevo. Estaré atento a cualquier nueva y ustedes saben que los pies de los Ents son rápidos cuando se los necesita.
- Calma, sabrás cuando te necesitemos - dijo Baranduin y desapareció.

Los demás compañeros tomaron sus ligeros equipajes luego del destello y se aprestaron a partir. Había pasado mes y medio desde que la Compañía del Poney había salido de Bree y el sol alto atravesaba suavemente el follaje del bosque. Los nueve viajeros caminaban lentamente hacia el linde del Bosque.

- Adiós Bregalad.

Me quedé en ese lugar unos minutos, miré las montañas Blancas cuyos picos nevados se vislumbraban a lo lejos y me interné en el bosque...

_____________________________


Que tal? :wink:

_________________
"Hubo una época en la que viví escuchando historias de hazañas. Hubo otras épocas en las que viví sólo por que necesitaba vivir. Pero ahora vivo porque soy un guerrero y porque quiero un día estar en la compañía de Aquel por quien tanto luché" Paulo Coelho - Manual del Guerrero de la Luz


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Jue Abr 01, 2004 12:10 pm 
Maestro del Poney
Maestro del Poney
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jun 12, 2003 12:43 am
Mensajes: 1345
Ubicación: El Poney Pisador
Raza: Maia de la Luna
Así pues, los diez viajeros emprendieron camino hacia Mordor, la desolada tierra que fue hace unos pocos años escenario de grandes acontecimientos y hechos históricos. Caminaban en silencio y en fila de a dos, aunque tranquilos, porque atravesaban las tierras de Rohan, y eran tiempos de paz. No tendrían que dar muchas explicaciones si eran interceptados por una Ëored en la llanura.

Akerbeltz iba en cabeza, andando a buen paso, al lado del caballo de Derwydd, con quien hablaba en voz muy baja y en lengua tan extraña que incluso para Baranduin era desconocida. Les seguían AiNuR y Neoalvart, que alegremente relataban sus proezas en la batalla con los orcos. AiNuR contaba cómo fue llamado a Fangorn por unas misteriosas voces en su cabeza y cómo fue su batalla junto a los Ents contra el Balrog. Curukambe y Rath, que iban detrás, escuchaban también la conversación, asombrados. Curukambe a la par que escuchaba, no dejaba de escudriñar con su aguda vista el horizonte, para divisar la menor presencia de Rohirrim o cualquier peligro que pudiera interrumpir su marcha.
Tras ellos cabalgaba StuKa junto con ArubDak, que no iba demasiado cómodo pero no se quejaba...en demasía.

- Maese ArubDak, tal vez hubiese convenido comprar un poney en Bree, si no os place cabalgar conmigo...
- Maese StuKa, - contestó el Enano - No me causa placer cabalgar de ningún modo, ni solo ni acompañado, y de buena gana iría junto al maia cornamentado, si pudiese seguir su buen paso, pero de momento, si no os incordio, seguiré con vos, aunque quizá quien peor lo esté pasando sea vuestro corcel, los Enanos no solemos ser pesos ligeros.
- Cierto, Señor Enano, pero espero que tengamos suerte y tal vez encontremos algún poblado rohir, donde puedan suministrarnos algún poney o algún pequeño meara...

Cerraban la comitiva Silon el MedioElfo y Baranduin, el maia del río, que ahora montaba una extraña montura que surgió desde el interior de Fangorn a una llamada suya. Tenía el aspecto de caballo, pero su piel cuando era mirada de reojo, parecía la superficie de un lago a la luz de la Luna y sus ojos, si uno se detenía y los miraba fijamente, eran como mirar por encima de un pozo muy profundo lleno de agua. Nadie hizo preguntas sobre el origen de dicho animal, y Baranduin prefirió ir en la retaguardia para no llamar la atención si encontraban compañía. Hablaba con Silon pero evitaba conversar sobre lo sucedido en la Montaña, y la conversación divagaba sobre el camino que les esperaba a seguir.

- ¿Qué podeis contarme Maese Baranduin, sobre Mordor en estos días?
- Lejos han quedado los días de Sombra en esa tierra, más aún no toda ha sido desterrada, se dice que entre la población de Nûrn, que se afana repoblando la árida tierra, a menudo hay desaparecidos y muertes extrañas. Hay muchas hoquedades en las Montañas de la Sombra, y en ellas bien podrían esconderse todavía, pequeños grupos de orcos o alimañas. La prueba la habeis tenido hace unos días, con la aparición del pequeño ejército en Fangorn. Tal vez han pecado de impaciencia, o tal vez han sido empujados por una fuerza mayor. En cualquier caso, han tenido la mala fortuna de encontrarse con nosotros.
- Ya veo, algo tenía oído sobre ello, pero vuestras palabras me lo confirman. Los orcos son seres perdidos si una mano oscura no los guía...

Así caminaba la Compañía mientras atravesaban el Páramo en dirección a las Tierras Pardas. La intención de Akerbeltz era rodear las Emyn Muil por el este, así se evitarían muchos obstaculos del camino, en especial las bocas del Entaguas y las propias Emyn Muil, y lo que es más importante, las Ciénagas de los Muertos. El maia calculaba que en cosa de una semana alcanzarían las estribaciones de las Montañas de Ceniza, y quedarían a la vista del Morannon, lugar donde antaño la Puerta Negra se cerraba a un mundo de dolor y de terror.

_________________
«Ilya i harya essë ná» (Todo lo que tiene nombre existe)
«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: he visto atacar a balrogs en llamas más allá de Eregion; he visto rayos de Ithildin brillar en la oscuridad cerca de las puertas de Moria... Todos esos momentos se perderán como lágrimas en el Anduin. Es hora de morir.»


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Sab May 29, 2004 12:07 pm 
Guardián del Brandivino
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jun 12, 2003 1:09 am
Mensajes: 1297
Ubicación: De mudanza. Fluyendo, vaya, como siempre.
Raza: Accidente Geografico
Y llegaron, en efecto, al Morannon, aunque ya no estaba cerrada. Los gigantescos quicios se alzaban amenazadores, y una de las hojas yacía caída y rota, levantandose en ocasiones hasta dos brazas sobre el suelo. La tierra estaba hundida, con numerosas grietas, como si desde el cielo la hubiesen presionado con un sello. El silencio era profundo, opresor. Los caballos estaban nerviosos. A un gesto de Akerbeltz, cruzaron la puerta.

Frente a ellos, el Gorgoroth, una planicie negra, donde el humo manaba de las piedras. Apenas sí unos pocos arbustos surgían de vez en cuando aquí y allá, como puntos grises en un fondo obscuro.
- Y aún es Gondor... - Susurró Arubdak.
- Morna panda palmë palya... - Dijo Baranduin, girando la cabeza bajo su capucha. - Mornë lúmi, mornë aiyar*...

Continuaron caminando a través del valle, atentos, pues los altos riscos plagados de cuevas, grietas y recovecos serían ideales para emboscadas. Aunque no pareciese posible que ni aún los orcos viviesen allí.




* Morna panda palmë palya, / mornë lúmi, mornë aiyar - Versos iniciales de un poema que pronunció, según la tradición, un capitán de Gondor tras recuperar Minas Morgul y asomarse a Mordor. Obscura planicie cercada se extiende, / obscuros tiempos, obscuros saludos. El segundo verso también puede traducirse como "obscuros tiempos, obscuros saludan".

_________________
Húmecoa eä, alassëa húmecoa yerna
ara i sundor yára amban sindava,
yassë carintë limpë varnilda
i Tilion Quen Ránassë númennë
lóme yáressë sucien sá.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Mar Jul 26, 2005 12:21 am 
Guardián del Brandivino
Avatar de Usuario

Registrado: Jue Jun 12, 2003 1:09 am
Mensajes: 1297
Ubicación: De mudanza. Fluyendo, vaya, como siempre.
Raza: Accidente Geografico
Baranduin se recostó en su sillón. El resto de huéspedes estaba expectante, pero él nada decía; parecía estar esperando a que otro continuase. Tras unos minutos de silencioso suspense, retomó la palabra.

Cabalgamos durante unas tres semanas bajo el Sol, sin enconttrar más bicho viviente que los insectos y algún roedor. A pesar del tiempo que había pasado desde la Guerra y la Caída de la Sombra, aquella tierra parecía incapaz de librarse de otra sombra, la de la muerte.
Por las noches, incapaces de quitarse la inquietud de aquellas estáticas tierras, se reunían alrededor del fuego. En esos momentos Akerbeltz cantaba las gestas hechas bajo la Luna, o Curucambë algún linnod sobre el Reino Bendecido, o yo mismo les ponía al corriente de lo que encontraríamos al sur, de sus gentes, su historia, sus mitos...
- En el desierto viven los Moradores de las Dunas, un pueblo de nómadas que durante mucho tiempo lucharon contra Zigûr. Dicen que un viejo adivino le advirtió a su rey que si le era fiel al Norte sus tierras se secarían. Al ver la desertización, algunos granjeros lo asesinaron en una revuelta y se escondieron en los bosques...
- Espere, maese - interrumpió Neoalvart -, ¿habla del Harad?
- Ni más ni menos.
- ¿Bosques?
- Bosques. antaño el desierto era menor; había bosques y ríos.
- ¿Y por qué se secó?
- Eso es otra historia. Lo que quiero es que entiendan que son gente habituada a las persecuciones. Si ven a alguno, ¡no corran! ¡Recen! No podrían escapar, aun cuando aún no les hubiesen visto. Ni siquiera un Elda podría. Son muchos milenios de adaptación.
- Milenios... - repuso NeoAlvart de nuevo. Aquella palabra se le hacía demasiado grande.
- Milenios - respondió Akerbeltz -. Es hora de dormir, señores.

Y la noche cubrió el campamento. Sólo el viento escuchó el diálogo entre Akerbeltz y Derwydd:
- ¿Cómo hace Baranduin para estar justo donde hay problemas? - Preguntó Derwydd.
- Supongo que de esto sabe más; él vivió aquí mucho tiempo.
- Supongo. Espero por nuestro bien que no sepa demasiado.


Al día siguiente marchamos de nuevo hacia el sur. Si bien los víveres no eran problema gracias al coimas, el agua escaseaba de forma alarmante. De hecho, aquella mañana Akerbeltz anunció su razonamiento.
Llegaba el mediodía cuando el cascabeleo de una fuente llegó hasta sus oídos. Se pararon, y Rathdínen se abalanzó sobre el agua.
- Avo! Avo Garo! - le grité, extendiendo la mano. Tal vez fuese la prisa, o tal vez la preocupación, o quizás la necesidad: el caso es que sin quererlo le hice tropezar y caer al suelo -. ¡Insensato! ¡Habría de dejar que bebieses de esta fuente para que aprendieses!
Subiendo unas brazas por el terreno, arranqué unos matojos y los eché al agua. En menos de un minuto, habían desaparecido.
- Sulfuro. Cuidado con lo que tocan. Debe de ser el Eithel Pelethnín, así que estamos más al Sur de lo que esperaba.
- ¿Cuánto más al Sur? - Preguntó Akerbeltz.
- Bastante más al Sur. Ese es el Nan Pelith, el Valle de los Cadáveres. El fluente discurre por él hacia la Depresión del Nurnen. Bajaremos unas ciento treinta millas hasta el Mar. Allí el agua es potable.
- ¡Siete días de viaje! ¡Sin Agua! ¡Estás loco! ¡No aguantarán!
- No, maese Derwydd. No estoy loco - y tomando mi caballo, me retiré tras unas rocas. Antes de desaparecer tras ellas, añadí - Les recomendaría que descansasen, pues el primer tramo será bastante duro. Pasaremos aquí la tarde y la noche. ¡Amarren bien los caballos, que no se acerquen al agua, si es que no desean continuar a pie!


Mientras trataba con mi montura, Akerbeltz y Derwydd se acercaron.
- ¿Cuál es pues el "Plan de Ruta", Baranduin?
- Menos sorna, Derwydd. Bajaremos por el Nan Pelith, si es que no quieren dar media vuelta, hasta el Mar del Nurnen.
- Sin agua no hay regreso posible. Aunque parece que tampoco avance.
- Tal vez, Akerbeltz
- ¿Y una vez ya en el Nurnen? ¿Cómo lo cruzaremos? ¿Lo habéis pensado ya?
- No sé como estará la región, si bien habrá víveres y agua en abundancia. El granero de Mordor, le decían. Hay dos rutas posibles: atravesarlo en barco, o rodearlo. Velocidad contra seguridad. Y veremos. Luego seguiremos hacia el sureste, hasta las estribaciones de las Ephel Dúath. Habrá que coger agua en abundancia, pues pensaba cruzar el Eithel Gurthnín, y después nos espera el desierto, durante unas treinta penosas millas (unos cuantos días, se lo aseguro) hasta el Oasis de Felkanîn, Rondaelin, donde podremos coger agua, y luego cuarenta millas al oeste, hasta donde se acaban los nombres de Gondor: el bortarig o Culf Gondui, el Pilar Pedrogoso.
- Vaya, lo tenía todo planeado, gracias por consultar. ¿Y después?
- ¿Después? Después podrán amotinarse y matarme si así lo desean, pues no me necesitarán como guía. El mapa.
- Ya veremos.

Se dieron la vuelta para marcharse, pero les llamé y les planté delante un cubo lleno de agua.
- Aquí tienen agua.
- ¡Nosotros racionando el agua, y tú la tienes de sobra!
- Sí. Pero sigue racionándola, Akerbeltz. No sé cuanto durará.

----------

Pd.- ¿Nadie escribe? La décima parte de una gruesa de meses sin escribir, señores.... Está muy abandonado esto.

_________________
Húmecoa eä, alassëa húmecoa yerna
ara i sundor yára amban sindava,
yassë carintë limpë varnilda
i Tilion Quen Ránassë númennë
lóme yáressë sucien sá.


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Jue Jul 28, 2005 3:40 pm 
Aprendiz de Escriba
Aprendiz de Escriba
Avatar de Usuario

Registrado: Vie Jun 13, 2003 2:03 pm
Mensajes: 100
Ubicación: Próximidades del lago Nenuial (antiguo Arnor)
Después de dar un corto trago de agua, sTuKa se dispuso a intentar conciliar algo de sueño para poder afrontar la nueva y dura etapa que se les avecinaba.
Tenía al recio Arubdak instalado cerca y no pudo evitar realizarle una pregunta a su compañero de cabalgada:

- ¿Tu también echas en falta la cerveza de Mantecona, verdad?

- Si, dunadan. Estoy harto de mojar mis barbas en agua, en cuanto volvamos... pienso dar buena cuenta de un par de barriles.

- Volver.. se me antoja eso difícil de concebir. No sabemos muy bien donde nos encontramos por no hablar de nuestro incierto destino. Estamos en esta maldita tierra, desprovista de toda vida, exceptuando esos Moradores de las Dunas que tras la mención de Baranduin no me han parecido un pueblo muy hospitalario. Ya veremos en que queda todo esto..

- Ánimo sTuKa! Piensa en las historias que tendremos para contar cuando regresemos a Bree, nos lloverán las pintas para que las contemos una y otra vez.

- Eso es cierto - replicó un poco más animado el montaraz - lo único que me hace albergar dudas es lo incierto de nuestro destino y misión, espero que al menos alguien tenga las cosas más claras que yo..

- Descansemos, mañana quizás veamos las cosas más claras - añadió el enano, antes de comenzar con sus habituales ronquidos.

_________________
Stand Fast Craig-Elachie


Arriba
 Desconectado Perfil  
 
Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Nuevo tema Responder al tema  [ 33 mensajes ] 

Todos los horarios son UTC + 1 hora


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado


No puede abrir nuevos temas en este Foro
No puede responder a temas en este Foro
No puede editar sus mensajes en este Foro
No puede borrar sus mensajes en este Foro
No puede enviar adjuntos en este Foro

Buscar:
Saltar a:  
cron