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 Asunto: Empezando de cero
NotaPublicado: Dom Mar 11, 2007 12:36 pm 
Maestro Narrador
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Registrado: Mié Mar 07, 2007 1:56 pm
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Ubicación: Aquí y allá
Esdaleon, se levantó de su lecho en la posada, los pájaros le despertaron con un insistente cantar unido al terrible rayo de luz , se llevó la mano a la cara y se frotó los ojos, otra vez había soñado con aquel terrible suceso.
Hacia unos años Esdaleon unido a una pequeña comunidad de montaraces estuvo durante años matando haradrims en los bosques de Ithilien, tendiendo emboscadas y acabando con todo aquel de sus enemigos sin mostrar piedad, llego a matar a cientos de ellos cuando un día un anciano llamado Faramir le enseñó que no estaba bien encontrar el placer que el encontraba en matar a otras personas, matar orcos siempre es bueno porque éstos no han nacido para otra cosa que para hacer el mal, pero ningún hombre trata de hacer el mal a otros, simplemente lucha por las cosas en las que cree. Así es que Esdaleon se dio cuenta de que, por diversión mato a cientos de hombres tan dispuestos a morir por sus ideas como cualquier guerrero de Gondor.
Salió de su habitación a través de la chirriante puerta recordando que había llegado a aquel sitio en busca de gente nueva y olvidar el pasado, empezar de cero.
Bajó a la posada en busca de algún desayuno, había bastante gente ya por esas horas pero pocos le saludaron ya que Esdaleon solo llevaba unos días en la posada, se sentó en una mesa esperando a que Nob le sirviera ensimismado pensando en que haría hoy, si salir a cazar orcos como hacía todos los días como método de evasión o quedarse en su habitación deprimido

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Sea mi alma mi espada mi amor mi armadura y mi ira el viento que me empuja a la batalla


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NotaPublicado: Mar Mar 20, 2007 3:19 pm 
Señor de las Palabras
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Registrado: Jue Jul 15, 2004 11:02 am
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Ubicación: Detras de tí. Buuuuuu!!!
Al no ser atendido por nadie, se levantó para acercarse a la barra. Caminaba ensimismado, cuando de pronto tropezó con alguien. Abrió bien los ojos y vio una elfa tirada en el suelo.
La elfa lo miró con mala cara.
- Ten más cuidado.- Dijo disgustada.
- Yo... lo siento mucho...- dijo él ayudándola a levantarse.- Perdóneme... estaba... distraído
La elfa le sonrió pícara y respondió:
- Podré perdonarte si me invitas a unas cervezas. Mi nombre es Tuilere, y tú eres...
- Esdaleon.- contestó el hombre sonriéndole a su vez.
- Bueno, me invitarás a esas cervezas?- preguntó ella mientras se arreglaba la falda, que se le había subido con la caída. Él sonrió como única respuesta.
Ambos se acercaron a la barra y Esdaleon pidió unas pintas. Cuando llevaban ya la cuarta y hablaban alegremente avivados por el alcohol, la elfa se puso en pie de pronto y dijo:
- Me olvidaba, tengo algo que hacer.- se dispuso a irse, pero le dedicó una última sonrisa y le dijo:- muchas gracias por la bebida.
Y se marchó. Esdaleon pensó que él también tenía cosas que hacer y se dispuso a pagar, pero cuando fue a pagar descubrió que no llevaba el saco con dinero que tan solo unos minutos antes ocupaba su bolsillo. Miró a su alrededor y no pudo ver a la elfa ni a nadie sospechoso.

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NotaPublicado: Mar Mar 20, 2007 4:26 pm 
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Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
Mensajes: 559
Ubicación: La Comarca, Eriador
- ¿Se te ha perdido algo? - Le preguntó alguien tapado con una capa élfica por la que se escapaban unos mechones pelirrojos y que se sentaba en la mesa de la izquierda.
- Nada, no se me ha perdido nada, más bien me lo han robado -gruñó Esdaleon.
- Es una forma de verlo, aunque si ya no está en tu bolsillo yo diría que lo has perdido, tanto si te lo han robado como si no. Te invito a esta cerveza.
Esdaleon la miró con recelo. La última vez que alguien le invitó a algo le robaron la bolsa del dinero.
-¿Quién eres? - Espetó el medio elfo a la encapuchada. La interlocutora se giró y echó hacia atrás la capa dejando ver su rostro.
- Me llaman Gwirdyon. ¿Y tú...?
- Soy Esdaleon. Llevo poco tiempo por aquí y aún no sé de quién me debo fiar y de quién debo desconfiar. Por si acaso no confío en nadie.
- Es una táctica prudente, pero agotadora a la larga. Puedes confiar en mí, pero si te resulta más cómodo, también puedes desconfiar. Por ahora puedes hacerme compañía. Siéntate en esta mesa y cuéntame qué te ha traído hasta aquí.
Esdaleon frunció el ceño y miró receloso a la elfa. No le gustaba que le dijeran lo que podía o no podía hacer. Pero entre confiar y desconfiar no había más opciones. Abrió un poco su capa y dejó su espada a mano para hacer uso de ella si lo creía necesario. Agarró su jarra de cerveza y se sentó a horcajadas en la banqueta que había frente a Gwirdyon.
- Así que tú eres Esdaleon, - Dijo la elfa mientras jugueteaba con el asa de su jarra de cerveza.- Hemos tardado en encontrarnos, pero por fin llegó el momento.
Esdaleon arqueó una ceja y apoyando los codos en la mesa se acercó a la cara de Gwirdyon invadiendo su espacio vital.
- ¿El momento de qué? - Esdaleon colocó su mano derecha en la empuñadura de su espada.- No me gustan los juegos. Ándate con ojo conmigo. ¡Habla!
- Tranquilo, ya te dije que podías confiar en mí. Relaja tu mano y suelta la espada. Yo he dejado la mía arriba, no voy armada. Ha llegado el momento de...
Gwirdyon calló de pronto. Alguien había entrado por la puerta de la posada liberando una gran corriente de aire. Esdaleon miró hacia la puerta. Cuando se volvió para continuar la conversación la elfa había desaparecido, pero había dejado dinero suficiente para pagar las cervezas.

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NotaPublicado: Mar Mar 20, 2007 5:31 pm 
Aprendiz de Escriba
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Registrado: Jue Mar 08, 2007 10:53 pm
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Ubicación: Ya ni lo se
Walo que estaba sentado en una mesa escuchando un relato, que había comenzado el mismo, pero que un borracho estaba siguiendo por él, se estaba aburriendo, porque ya nadie le escuchaba a él, y sabía que no le darían unas monedas por contar el relato, pues el borracho oportunista acaparaba toda la atención de los oyentes, y para colmo se estaba inventando la historia (cosa que hacía el, pero le molestaba que lo hiciera otro en lugar de si mismo). Miró a su alrededor en busca de algo más interesante, y vio a Esdaleon; Walo se alegró profundamente hacía tiempo que no le veía por ahí, además este siempre le invitaba a cerveza cuando se encontraban; Walo parecía ser la única persona en la que confiaba Esdaleon, quizás porque no representaba ninguna amenaza, solo era un pobre viejo que no se acordaba ni de su edad, o quizás era, porque era la única persona que le escuchaba cuando hablaba de su pasado, en cualquier caso, encontrarse con su amigo Esdaleon, significaba una o dos cervezas gratis.
Walo observó que estaba hablando con una mujer, pero eso a él no le importaba, si quería cortejar a una moza que fuera en otro momento, ahora él tenía sed.
Se disponía a atravesar el salón en dirección, cuando la puerta de la posada se abrió violentamente, el aire le impidió ver a la persona que había irrumpido tan violentamente, y cuando levantó la vista, vio que Esdaleon se encontraba solo en la mesa, la mujer parecía haberse esfumado; mejor, así no estaría entretenido con ella y podrían hablar tranquilamente


-Saludos Esdaleon -le dijo alegremente Walo
-Buen amigo Walo, esperaba verte por aquí, ¿dónde ibas a estar si no? -le respondió sarcásticamente el semielfo
-Bueno, la ultima vez nos encontramos en otras condiciones, y de no ser por tu aparición, estaría muerto jajaja quizás sería mejor -le recordó Walo a su amigo sobre su último encuentro.
-Si..., pero tu aun no debes morir, no hasta que no descubras tu desastroso pasado -dijo Esdaleon riéndose.
-Muy gracioso -le respondió irónicamente, aunque siempre se estaban burlándose el uno del otro- ¿Quién era esa mujer que estaba contigo? - le preguntó Walo cambiando de tema.
-Una elfa muy amable... o eso me parecía hasta que se largó sin siquiera despedirse -dijo Esdaleon que parecía que hablaba más para sí mismo que para su amigo, pues en realidad estaba pensando en que sería eso tan importante que tenía que decirle, Esdaleon estaba terriblemente confuso- Por lo menos pagó la bebida, hace un momento otra elfa me ha robado la muy maldita, aquí no te puedes fiar ni de tu sombra -Esto último lo dijo gritando como si quisiera que se enteraran todos los del salón.
-Bueno bueno tranquilo,-le tranquilizó su amigo- lo que pasa es que llevas demasiado dinero encima, eres una buena presa para ladrones que saben aprovecharse de los desprevenidos como tú, por lo menos yo como no tengo ni un duro, no tienen nada que quitarme -dijo riéndose tontamente-. Pero como veras no todas las personas son tan malvadas, esta última se habrá ido sin despedirse siquiera, pero te ha dejado suficientes dinero para pagar la bebida, así como para invitar a tu buen amigo Walo.

Esdaleon se rió, Walo nunca cambiaría, era un pobre viejo que encontraba felicidad con algo tan simple como la bebida, a veces llegaba a envidiarle con la aparente facilidad que tenía su amigo para evadirse del mundo que le rodea. Pidió que le sirvieran una cerveza para su amigo, porque a Esdaleon no le gustaba beber, y estuvieron hablando despreocupadamente sobre sus últimas aventuras, aunque Esdaleon no podía dejar de pensar en lo que esa elfa tan misteriosa tenía que decirle, además parecía haberse desvanecido al entrar esa misteriosa figura en la posada; Esdaleon no había reparado en ella hasta ese momento, no podía verla claramente, no sabía si era mujer o hombre, pero se sintió terriblemente intrigado, la duda le estaba consumiendo, tenía que saber quién era, y si tenía alguna relación con la elfa

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NotaPublicado: Mié Mar 21, 2007 10:36 am 
Maestro Narrador
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Registrado: Mié Mar 07, 2007 1:56 pm
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Ubicación: Aquí y allá
Walo se puso en seguida a hablar como si hubiera estado sin pronunciar palabra durante años, de hecho entre una cosa y la otra la mitad de las cosas que le contaba ya se las había contado antes, así que, como era costumbre al hablar con su buen amigo, puso el automático, le miraba como si le estuviera escuchando pero por dentro estaba muy lejos de pensar en una sola de las palabras de su amigo, ésta manía no era desconocida para Walo, pero a él poco le importaba que le escuchasen mientras hubiese cerveza y una sonrisa amiga.
Esdaleon no podía dejar de pensar en las dos damas que se le habían aparecido, primero pisa a una mujer elfa, posible amiga del solitario y muchas veces incomprendido Esdaleon, la cual desaparece con su bolsa del dinero, realmente a Esdaleon el dinero poco le importaba, no era avaricioso ni mucho menos, de hecho nunca le importó deshacerse del dinero para bien de otros desconocidos, ya que, el inocente Esdaleon veía el dinero como la obra más corrupta y a la vez corrompedora de la Tierra Media, pero sí que era orgulloso, le habían robado, en su cara -por eso no suelo beber- se dijo avergonzado de su patética actuación, el caso es que si volvía a ver a aquella mujer no la dejaría escapar otra vez, depende de el motivo por el que quisiera el dinero lo dejaría estar o no, al fin y al cabo, por enfadado que estuviera sabía bien que ninguna vida vale unas míseras monedas.
En cuanto a la segunda dama... otra elfa que le invita sin más y también desaparece, Esdaleon descartó la idea de que trataran de ligar con él, y elaboró dos hipótesis, en la primera y más razonable, Gwirdyon estaba compinchada con Tuilere, en plan de yo le robo y luego llegas tu a deslumbrarle con tus encantos para evitar que me persiga y me dé tiempo para huir, luego le invitas y se le pasa el enfado, desde luego Esdaleon no era tan estúpido. En la segunda hipótesis, fruto de la naturaleza inocente y bondadosa del guerrero Gwirdyon solo necesitaba ayuda de unos batazos fuertes y una espada, nada más, en cuanto al motivo de la desaparición..., entonces Esdaleon empezó a temerse algo con más sentido, desapareció cuando entro alguien, no llego a ver quién era ya que al ver a Gwirdyon deslizarse a su lado volvió raudo la mirada con temor a un nuevo robo, en cualquier caso debía dar con ella para aclarar las cosas, en cuanto a Tuilere, en fin, ya intercambiaría un par de palabras con ella, al fin y al cabo, y bien lo sabía Walo, la única forma de robar a Esdaleon es haciéndose amigo suyo.

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NotaPublicado: Mié Mar 21, 2007 11:45 pm 
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Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
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Ubicación: La Comarca, Eriador
Gwirdyon miró de reojo hacia la puerta mientras hablaba con Esdaleon. Había oído un ruido de pasos y últimamente estaba más atenta que de costumbre a ese tipo de sonidos. De pronto la puerta se abrió de golpe produciendo una gran corriente de aire y pudo vislumbrar la figura de Tserleg, aunque se encontraba a contraluz y no se le veía la cabeza, pues la llevaba tapada con una capucha, había otros detalles de su anatomía que resultaban inconfundibles. La semielfa se levantó de un salto y con la suavidad de una mariposa desapareció de la mesa antes de que el indeseado invitado se diera cuenta de su presencia. Deslizó unas monedas sobre la mesa y subió la escalera con la velocidad de un gamo. Se hubiera despedido de Esdaleon si no fuera por la premura que requería la huída. Desde la escalera vio a un borracho que miraba a Esdaleon y se acercaba para hablar con él. Eso le vendría bien a ella para que Tserleg se despistara unos segundos, el tiempo justo que necesitaba para subir al piso de arriba y coger a Nanife, su espada y alguna cosa más. Cuando llegó al piso superior oyó las pisadas de Tserleg cerca de la escalera y tuvo que ocultarse bajo las ropas que colgaban de una percha. Necesitaba que algo ocurriera allá abajo que llamara la atención de su indeseable perseguidor para tener una oportunidad de escapar sin ser vista. Pero de momento no ocurría nada.

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Última edición por Gwirdyon el Jue Mar 22, 2007 4:42 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Jue Mar 22, 2007 12:22 am 
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Ubicación: Aquí y allá
Mientras Walo seguía con su incesante cháchara Esdaleon se fijó en que una figura, bastante sospechosa y en cierto modo parecida a la que irrumpió ,antes de la desaparición de Gwirdyon, en la posada, subiendo con paso exageradamente lento pero firme las escaleras, en dirección a las habitaciones de lo huéspedes.
Esdaleon se levantó de su silla dispuesta a seguirle.
-Perdona Walo, vuelvo en seguida- dijo sin siquiera mirar a a su amigo quien soltó un resoplido de resignación.
Empezó a subir las escaleras despacio cuando la figura dobló la esquina ocultándose de su campo de visión, Esdaleon ni siquiera sabía que pretendía exactamente al seguir a aquella figura, pero había algo muy tenebroso en ella, no le importaba contra quien fuera, si venía con malas intenciones él mismo la echaría.
Terminó de subir las escaleras cuando la figura se percató de su presencia, tenía las manos sobre el pomo de la puerta de una de las habitaciones, pero en seguida retiró las manos y las guardó bajo su túnica, Esdaleon se acercó lentamente hacia aquella misteriosa criatura cuando comenzó a percatarse de lo terrible que era su mirada, unos ojos oscuros y profundos que parecían ver mucho más allá de su cuerpo le observaban con atención, cualquier otro hombre, ajeno a la vida de un guerrero que conoció los terrores que se ocultan hasta en la propias minas de Moria habría huido, pero Esdaleon conocía bien el rostro de la muerte como para huir ante una figura tenebrosa.
-Me parece que te has equivocado de posada, nunca te había visto por aquí- Dijo Esdaleon mostrando todo su valor ante la figura que no dejaba de clavarle la mirada.
Tras un largo rato mirándose ambos la figura se dirigió de nuevo a la escalera sin decir nada y volvió por donde había venido.
Esdaleon, antes de bajar sintió curiosidad por la puerta que aquella cosa indefinible pero terrorífica había elegido, no le pareció un vulgar ladrón precisamente, así que quiso saber en qué clase de lío se había metido, se acercó a la puerta, giró el pomo despacio y empujó lentamente le puerta, haciéndola chirriar para su desagrado, con miedo de encontrarse ahí cualquier cosa.

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NotaPublicado: Jue Mar 22, 2007 4:04 pm 
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Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
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Ubicación: La Comarca, Eriador
Gwirdyon escuchaba aterrada las pisadas cadenciosas de Tserleg, y con cada paso su corazón se aceleraba hasta el punto de oírlo bombear. Pensó que hasta los huéspedes de la planta de abajo debían de estar oyendo sus latidos. La planta de arriba carecía de iluminación, lo cual le permitía esconderse tras las capas colgadas del perchero sin temor a ser descubierta enseguida. Pero a Tserleg no se le engañaba fácilmente, como ya tenía comprobado. Aquella mala bestia era capaz de reconocerla por el olor e incluso podía sentir su presencia. La elfa deseó ser invisible, pero sabía que eso era imposible por su naturaleza, así que aguantó la respiración y se agazapó para alejarse lo más posible del olfato de su perseguidor. Ya escuchaba los pasos lentos y seguros de Tserleg dirigiéndose hacia el piso superior y una vez arriba miró a ambos lados de la sala, alrededor de la cual se desplegaban cual abanico las puertas de las habitaciones. Tserleg se decantó por la tercera, curiosamente, la que ocupaba Gwirdyon durante su estancia en la posada. La semielfa quiso aprovechar esa oportunidad para pasar por detrás de Tserleg y bajar rápidamente las escaleras, pero sin saber cómo ni por qué de pronto apareció Esdaleon en lo alto de la escalera. A Gwirdyon se le aceleró el corazón, pues sabía cuidarse sola, pero si Tserleg atacaba al elfo seguro que no podría evitar salir en su defensa y descubrirse. En su cabeza retumbó un sonoro "¡Mierda!". Decidió no salir de su escondite y ver cómo se resolvía la situación.
En ese momento la figura se percató de la presencia de Esdaleon. Tserleg tenía las manos sobre el pomo de la puerta de la habitación, pero en seguida retiró las manos y las guardó bajo su túnica. Esdaleon se acercó lentamente hacia aquella misteriosa criatura con voz entrecortada y paso indeciso.
-Me parece que te has equivocado de posada, nunca te había visto por aquí- Dijo Esdaleon mostrando todo su valor ante la figura que no dejaba de clavarle la mirada. Gwirdyon no podía creer lo que estaba sucediendo. ¿Esdaleon le había soltado esa gilipollez a Tserleg y éste no le había arrancado la cabeza con un golpe de su garra? Ahora estaba segura de que Esdaleon tenía un enemigo más de por vida. Pero tenía que reconocer que el elfo tenía mucho valor, y aunque no conocía los motivos por los que había ido detrás de Tserleg y se había enfrentado a él, a partir de ahora tendría que andarse con cuidado con él, pues no sabía de parte de quién estaba.
Tserleg y Esdaleon mantuvieron un duelo de miradas hasta que finalmente, la figura se dirigió de nuevo a la escalera sin decir nada y volvió por donde había venido. Gwirdyon no daba crédito a lo presenciado. Quizá la fama de Esdaleon había traspasado fronteras y aquella mala bestia lo había reconocido o quizá sólo estaba dando un paso atrás para atacar con más fuerza. En cualquier caso, tenían que salir los dos corriendo de allí lo antes posible.
Esdaleon, sintió curiosidad por saber qué había tras la puerta que aquella cosa indefinible, pero terrorífica, había elegido. Se acercó, giró el pomo despacio y empujó lentamente la puerta, haciéndola chirriar. Entonces sintió un fuerte golpe en la cabeza y se desplomó en el suelo.
Gwirdyon se justificó pensando que no le había quedado más remedio, pues quizá eso les salvara la vida a los dos. Entró en su habitación y cogió su daga, unas cosillas de valor que siempre llevaba consigo y se escondió el pergamino entre las capas interiores de la ropa. Luego colocó unas gotas de Athelas, de producción familiar, en la boca de Esdaleon y éste se despertó. Se echó la mano a la cabeza y se reincorporó en el suelo. Vio a Gwirdyon mirándole desde arriba con cara de pocos amigos.
- ¿Qué ha pasado? Ya recuerdo, tú me golpeaste en la cabeza! - El elfo echó la mano a la empuñadura de su espada y levantándose de un salto la desenvainó y afrentó a Gwirdyon.
- ¿No crees que ya has tentado a la suerte bastante por hoy? Estás vivo de milagro. - Gwirdyon apartó la punta de la espada con la mano y pasó por delante de Esdaleon dándole la espalda. Se puso su capa y bajó las escaleras tan rápido que cuando Esdaleon se dio cuenta la semielfa ya no estaba allí.

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NotaPublicado: Jue Mar 22, 2007 5:55 pm 
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Registrado: Jue Mar 08, 2007 10:53 pm
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Ubicación: Ya ni lo se
Walo se había entristecido cuando su amigo se fue tan de improviso, pero una vez este se alejo y vio que su jarra de cerveza estaba llena, se olvidó del maleducado de su amigo y bebió feliz.
Esdaleon llegó al poco, parecía enfurecido y tenía una mano en la cabeza como si le doliera. Se sentó junto a Walo, el cual la cerveza ya le estaba haciendo efecto y se encontraba cantando en voz alta. Esdaleon enfurecido gritó.


-¿Qué le pasa a la gente de esta posada?, ¡están todos locos!, vengo a este lugar en busca de paz y tranquilidad, y ya me han robado, retado con la mirada, y golpeado en la cabeza. No entiendo nada.
-No te fíes de nadie -le dijo Walo tambaleándose y con una gran sonrisa en la boca pero sin mirar a su amigo- la gente siempre es malvada, no puedes fiarte de nadie... tu mismo me has dejado aquí solo con mi cerveza -dijo como sollozando debido a que estaba borracho.
-Tenia cosas que hacer, aunque quizás habría sido mejor que ni me hubiera movido, aquí parece que las cosas no son como parecen, alguien que parece estar en peligro, es en verdad el peligro -dijo refiriéndose al hecho de la habitación.
-Bah, lo que pasa es que crees que tu puedes solucionarlo todo, maldito semielfo engreído -le dijo Walo tirando la jarra al suelo, y quedándose dormido sobre la mesa.

Esdaleon sabía que su amigo no hablaba en serio, era la cerveza que le había sentado mal y decía incoherencias. Ayudo a su amigo para tumbarle en un banco y que durmiera ahí hasta que se le pasara la borrachera, y él se sentó en una mesa próxima para pensar en todo lo que le estaba pasando, todo le resultaba extrañísimo, y aquel hombre que había visto arriba, si es que era un hombre, era lo que más le inquietaba, ¿y qué relación tendría la elfa con esa persona?, tenía que encontrar a uno de los dos, aunque prefería hablar antes con la elfa que con el otro, pues no parecía tener pinta de hablar mucho.

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NotaPublicado: Jue Mar 22, 2007 10:11 pm 
Maestro Narrador
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Registrado: Mié Mar 07, 2007 1:56 pm
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Ubicación: Aquí y allá
Esdaleon estaba muy enfadado, casi tanto como aquella vez que acabó con el dragón en las colinas del hierro, era difícil enfadarle tanto desde luego, pero la idea de plantar cara a un posible y a la vez terrible enemigo para ayudar a una desconocida le corroía por dentro, recordaba así el terrible esfuerzo de evitar cortar en dos a la arrogante semielfa que había osado a golpearle.- si no me hubiera emborrachado aquella ladrona la habría descuartizado tres veces antes de que me tocara- pensó, o más bien le dijo su orgullo.
Una vez sanada su herida que le destrozaba el orgullo comenzó a recapacitar, había una cosa que estaba clara, se había metido en un buen lio, aquella figura no era un enemigo cualquiera ante el cual pudiera pavonearse, se había enfrentado a miles de enemigos terroríficos, pero ni siquiera los tumularios le habían provocado semejante sensación de dejarlo todo y salir corriendo, no por miedo, si no por supervivencia, aunque el exceso de valor, que le convertía en un hombre temerario, impedía a Esdaleon actuar de un modo tan razonable.
Una vez decidido se levantó de su mesa y pidió a Mantecona que tuviera a Walo vigilado mientras dormía, por su espada que iba a encontrar a Gwirdyon ahora mismo, no podía haber ido muy lejos. Así pues salió por la puerta y a base de preguntar a los aldeanos y utilizar sus dotes de montaraz como rastreador consiguió dar con ella al cabo de unas dos horas, y allí estaba, agazapada de espaldas a Esdaleon, como si estuviera vigilando a alguien, pero eso a Esdaleon poco le importaba.
-Creo que me debes un par de explicaciones- le dijo Esdaleon cuando Gwirdyon dio una veloz media vuelta poniéndose en guardia.
Entonces le miró furiosa y le lanzó una estocada que a Esdaleon no le costó esquivar, la estocada iba dirigida al hombro, lo cual a Esdaleon le dijo que no pretendía matarle por lo que no desenvainó su espada, simplemente se limitó a esquivar ágilmente las rápidas estocadas de Gwirdyon, esta vez los efectos del alcohol le habían abandonado y no enturbiarían su obrar. Por la forma en que luchaba Gwirdyon mostró ser bastante competente, de hecho, de haber sacado la espada la pelea hubiera sido bastante larga y el final quedaría a la espera de que uno de los dos se agotara. Esdaleon comenzó a aburrirse de esquivar los golpes de Gwirdyon, y aprovechando que esta tampoco iba en serio por no matarle y por la seguridad de que iba desarmado Esdaleon le dio la sorpresa de saltar por encima de ella y caer a su espalda aprovechando para bloquearla con una llave, agarrando la mano que sostenía la espada de Gwirdyon por detrás de su espalda hasta que esta se vio forzada a tirarla.
-Nunca te confíes, las armas no son importantes en un combato, si no la habilidad de los luchadores- Dijo Esdaleon con una orgullosa sonrisa en la cara.
-¿Qué diablos quieres?-Le contestó la semielfa, ahora era ella la que estaba herida en el orgullo.
-Vienes en busca de ayuda, desapareces, aparece un dios sabe qué encapuchado en tu búsqueda, le hecho de la posada buscándome así a un posible enemigo peligroso y me golpeas, es obvio que lo que busco son respuestas- dijo Esdaleon soltándola al fin cuando terminó la frase.
-Debería matarte para librarte del lio en que te has metido necio- Le dijo ella mientras recuperaba su espada del suelo.
-Puedes intentarlo si quieres pero no será fácil- Dijo ahora bastante serio.-Además, debería agradecérmelo, algo me dice que te salvé el culo cuando lo eché-
-Mi culo estaba perfectamente a salvo, preocúpate por el tuyo- Le contestó ella dándole a entender que no le necesitaba.-
-Mira, me da igual lo que pase, viniste a mi en busca de ayuda, eso es innegable, y me gustaría saber porqué necesitas la mía precisamente, y para qué.- Le dijo mirándola abandonando su expresión enfurecida por una de comprensión, tratando de calmar la tensa situación que se había creado entre ambos.-Siento mucho haberte hecho daño en el brazo, pero no quería que hubiera sangre, algo me dice que esa criatura nos a puesto en el mismo bando, ¿vas a explicarme ajora lo que pasa?.

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NotaPublicado: Vie Mar 23, 2007 4:58 pm 
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Ubicación: La Comarca, Eriador
Gwirdyon se levantó y se sacudió el polvo de su ropa, pues estaban en medio de un camino en campo abierto y había mucha arena. Se resintió del hombro derecho, no por la llave que le había hecho Esdaleon, estaba acostumbrada a ese tipo de cosas, sino porque todavía le dolían los puntos de la última tortura a la que le había sometido Tserleg. Le gustó el tono paternalista que había tomado el elfo y decidió relajar su ira. A fin de cuentas, ahora que ya lo había encontrado no era cuestión de perderle de vista de nuevo.
- Me alegro de que estés aquí conmigo. -Dijo Gwirdyon en un tono agotado. Esdaleon le miró sorprendido.
- ¿En serio? Yo creía que no querías verme más. -Contesto el elfo en un tono irónico.
- No te equivoques. Lo que quiero decir es que mientras estás aquí conmigo no estás en la posada. Lo más seguro es que Tserleg ya haya vuelto allí a buscarme a mí y a ti. Si te ha visto hablar con alguien no dudará en interrogarle hasta que le diga dónde has ido, y créeme, no usa métodos muy educados. Así que si estás aquí, al menos, no puede interrogarte a ti para averiguar dónde estoy yo. Aunque a estas alturas pienso que no cree siquiera que tú me conozcas, pues nunca te ha visto hablando conmigo ni cerca de mí.
- Vamos, que nos busca a los dos, pero por separado.
- Más o menos. A propósito, ¿qué buscabas tú en mi habitación? -Le inquirió la elfa en un tono no tan cortés como el que había estado usando hasta ahora.
- Un golpe en la cabeza.
- Pues lo encontraste. No has contestado a mi pregunta. -Volvió al tema.
- Sí, me pasa a veces. Cuando me piden ayuda, la doy y me recompensan con golpes me suele ocurrir que no doy las respuestas que buscan, más que nada porque no me da la gana. -Respondió Esdaleon muy ufano.
- Eres un necio. Empiezo a pensar que trabajas para Tserleg y que lo que vi en el piso de arriba no era más que puro teatro. Faramir se equivocó contigo.
Esdaleon se volvió movido como por un resorte al oír el nombre de Faramir.
- ¿Qué has dicho? ¿Conoces a Faramir? ¿Qué tiene que ver él contigo? -Esdaleon volvió a ponerse en guardia y le miraba como un animal acorralado.
- Parece que Faramir te importa, ya sea para bien o para mal. -Gwirdyon se acercó a un árbol y se sentó debajo acomodando la espalda en su tronco.- Fue él quien me dijo que te buscara y te convenciera para que te unieras a la causa. Me dijo que eras el mejor guerrero que conocía y, sobre todo, que eras noble de corazón. Pero yo tengo mis serias dudas. Aún me tienes que explicar qué buscabas en mi habitación y por qué Tserleg se fue sin tocarte siquiera


En una habitación oscura de grandes dimensiones Tserleg escudriñaba los ojos de una elfa que se encontraba tirada en el suelo con las manos y los pies atados con cadenas. Tras unos segundos la empujó y le golpeó la cabeza contra el suelo dejándola sin sentido. Se dirigió con pasos lentos y sonoros hasta un orco que hacía las veces de guardián.
- ¿Por qué no me avisaron de que esa maldita elfa no estaba en la posada de Bree antes de llegar allí? Mandasteis a ese elfo estúpido para decirme que me había equivocado de lugar y me hicisteis perder un tiempo muy preciso.
- ¿De qué elfo hablas? Nosotros no enviamos a nadie. Gwirdyon estaba en esa posada.
- ¡¿Qué?! -Rugió Tserleg agarrando la cabeza del orco y arrancándola de cuajo. - ¿Me estáis diciendo que ese ridículo elfo no estaba allí para avisarme de que no era el lugar correcto? ¿Queréis decir que no le arranqué la cabeza de un zarpazo porque creí que era uno de los nuestros y no lo era? ¿Que incluso puede que esa basura trabaje para ella? ¡AAggghh!
Tserleg dio una patada al cuerpo descabezado del orco que había en el suelo y varios chorros de sangre que salían del cuello llenaron las paredes de manchas.
- Voy a volver a esa posada y voy a encontrar a esa traidora y a ese alfeñique que se atrevió a mirarme a la cara. Y esta vez no habrá ningún error. - Salió por la puerta y la cerró de un portazo.

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NotaPublicado: Vie Mar 23, 2007 9:06 pm 
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Esdaleon se quedó totalmente estupefacto ante las acusaciones de la medio elfa, se quedó mirándola con aire de perplejidad.
-¿Me pongo chulito ante el rostro de la muerte por ti y tú me acusas de traidor?-contestó Esdaleon.-Está bien, vayamos por partes, supongo que si fuera aliado de ese tal Tserleg o como lo hallas llamado no me habría dirigido de forma tan arrogante ante él a menos claro está de que fuera su superior, de cualquier forma el hecho de que no le dijera nada sobre ti no se qué función habría tenido, si iba a matarte no sé porqué iba a habérselo impedido. Por otro lado me duele profundamente que me acuses de esa forma, Faramir me conoce desde hace muchos años y es perfectamente capaz de saber si le soy leal o no, tú no tienes ningún derecho a insultarme porque no me conoces.-
-Ya, ¿y lo de la habitación?-Contestó ella con mirada acusadora.
-Ese bicho estaba con la mano posada sobre el pomo de tu puerta, tras echarlo de la posada sentí la curiosidad de porqué quería entrar en ella y decidí echar un vistazo, ¿hay algo de malo en ello?, ni siquiera sabía si era tu habitación.- Le contestó Esdaleon despacio, como si comenzara a agotarse su paciencia.
Gwirdyon bajó la mirada, comenzó a tomarse en serio la idea de que Esdaleon fuera tan bueno (lo que le convertía en un idiota) como le dijo Faramir.
Está bien, lo siento- Dijo bajando por fin la guardia.- No lo he pasado bien últimamente.-
-Bueno, así que por fin descubro que esto va de que te dio una paliza hace nada y necesitas la ayuda de un guerrero experimentado, tienes suerte, no me gusta un pelo la gente que golpea a las mujeres.- Dijo Esdaleon sonriendo con su tono irónico plagando cada palabra.
-¿Quieres otro golpe o qué?- Contestó Gwirdyon molesta por el machismo.
-Si por favor, pero ésta vez de limón.- Contestó Esdaleon.
Gwirdyon le lanzó una mirada de resignación.
-No debiste golpearme por cierto, si querías algo me lo podías haber dicho, o haber tenido la distinción de no golpearme por la espalda.- Le dijo Esdaleon llevándose la mano al golpe que tenía en la cabeza.
-No me gusta que nadie ronde por mi habitación, eso es todo-
-¡AH! ¿Entonces era eso?, si el hecho de que fuera un pervertido te preocupaba me lo podías haber dicho antes.- Le dijo Esdaleon ahora riéndose, de lo cual Gwirdyon comprobó a lo que se refería Faramir sobre su sentido del humor ''Deberás acostumbrarte a su sentido del humor, solo le hace gracia a él y lo usa a menudo cuando se siente incómodo, no se le da bien tratar con la gente al pobre'', lo que hizo que ella también terminara riendo.
-Por cierto, ¿no te habría visto Tserleg con ningún amigo que pueda delatarnos no?- Preguntó Gwirdyon dejando las risas para otro rato.
-No creo que no- contestó cuando de pronto se quedó pensativo- ¡ Oh no! ¡Walo!.-
Esdaleon salió corriendo a todo correr hacia la posada mientras Gwirdyon le seguía y le gritaba que no podía volver a la posada, pero no le escuchaba, no le preocupaba que Walo pudiera delatarle algo a aquella criatura tenebrosa ya que Walo no sabía nada de nada, le preocupaba simplemente que hiciera daño a su amigo.

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NotaPublicado: Sab Mar 24, 2007 12:26 pm 
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Walo se levantó muy lentamente del banco en el que estaba durmiendo. Todo le daba vueltas, y tenía la boca terriblemente seca y pastosa, maldijo a todos los que se hallaban en esa posada por hacer tantisimo ruido y no dejarle dormir. ¡cómo le dolía la cabeza! Miró a su alrededor y vio que Esdaleon no estaba, el muy cerdo le había dejado ahi solo durmiendo... aunque tampoco se acordaba muy bien de lo que había pasado antes de caer dormido.
Tras conseguir ponerse en pie tambaleandose, se acercó a la barra y preguntó a Mantecona


-¿Has visto a mi amigo el semielfo?
-Si... me dijo que hiciera de tu niñera... por supuesto no lo hice, si tuviera que hacerlo cada vez que te emborrachas perderia este trabajo. -le respondió el posadero
-Vaya... ¿Y no sabes nada más de él? -Insistió Walo.
-Pues no, no puedo fijarme en todo lo que hace cada persona que viene por aquí, pregunta a Fhal, el siempre parece enterarse de todo, es un cotilla.

Walo miró en dirección a la mesa en la que estaba Fhal. A Walo no le caia bien este hombre, ni este le caia bien Walo, y dudando de si merecía la pena hablar con él, al final decidió hacercarse y preguntarle

-Saludos Fhal ¿que tal estas?
-No pienso invitarte a una cerveza, este dinero lo he conseguido yo y es solo para mí -fue la respuesta de Fhal a la pregunta de Walo. Fhal, al igual que Walo era tambien un especie de vagabundo que se ganaba el dinero contando historias y en los juegos de azar.
-No no, no es eso, aunque no estaría mal. Quería que me dijeras si vistes a mi amigo el semielfo, el si me invitará a una cerveza si le encuentro -dijo Walo.

Fhal más tranquilo, le contó lo que vio: Esdaleon mientras Walo estaba cantando solo, subió al piso de arriba siguiendo a una misteriosa persona, o eso le pareció, al cabo de un rato bajó esa persona, y pensó que debía haber matado al semielfo, pero al rato bajó una elfa, y al poco Esdaleon. Despues de dejar a Walo durmiendo se fue de la posada, deduciendo que debió salir tras el misterioso hombre.

-No se que pasaria ahi arriba, pero seguro que el bravucon de tu amigo se ha metido en algun lio, me lo dice mi instinto.
-Tu solo tienes instinto para timar a la gente -le dijo Walo- Pues a sabes donde fue Esdaleon...
-Si quieres pregunta al hombre al que parecía seguir, acaba de entrar, quizas el sepa algo.


Walo miró a la pueta, y vio al hombre, aunque tras mirarle un buen rato, algo le decía que ese hombre no le gustaba, y más bien por cobardía prefirio no preguntarle. Se fue a una mesa y se sentó con otras personas para charlar.
Tserleg miró a su alrededor muy enfurecido, buscaba a los dos elfos... o alquien que supiere algo. Tras observar largo rato a su alrdedor, se disponóa a irse, cuando se fijó en una mesa, la mesa en la que se encontraba Walo, y recordó haber vistó al guerrero hablar con ese hombre cuando entró en la posada. Se acercó a la mesa y se dirigió a Walo, todos los que estaban con él se fueron de la mesa. y dejaron a Walo solo con el oscuro ser, Walo le miró y trago saliba. El ser le preguntó a Walo con una voz terriblemente tenebroso


-¿Conoces tu a un guerrero de pelo corto y oscuro de complexión fuerte? te he visto hablar con él
-Si me invitas a una cerveza te dire si le conozco o no -fue la estupida respuesta de Walo ante el ser. Tserleg le habría matado ahi mismo, pero como estaba seguro que debía saber algo solo le respondió mintiendole.
-Por supuesto que te invitaré a todas las cervezas que quieras -dijo con su voz gutural. Pensaba arrancarle la cabeza en medio de la posada en cuanto supiero lo que necesitaba

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NotaPublicado: Sab Mar 24, 2007 2:12 pm 
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Walo sonrió pensando en cuanto iba a beber, cuando de pronto oyó un chillido de muger que cortaba el aire.

- ¿Estás idiota? ¿Es que no puedes tener más cuidado, imbécil?

Se giró y vió a una elfa chillándole a un recién llegado que al parecer había tropezado con ella. El hombre no sabía que hacer y la elfita se ponía cada vez más roja mientras chillaba, al fin pareció que todo se arregló ya que él la invitó a unas cervezas.

Walo miró hacia donde se encontraba el hombre que le había ofrecido cervezas acambio de contarle lo que sabía, pero se había esfumado. Entristecido por no poder beber gratis comenzó a comtar una historia a los parroquianos que estaban a su alrededor. De pronto otro grito volvió a sobresaltarlo:

- ¡Ladrona! Esa elfa me ha robado, ¿es que nadie va a hacer nada?

Era el h ombre que había empujado sin querer a la elfa. Ella ya no estaba, pero Walo la pudo ver subir por las escaleras riéndose entre dientes.

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NotaPublicado: Sab Mar 24, 2007 3:25 pm 
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De repente Gwirdyon se vio sola de nuevo en aquel camino soleado lleno de pequeña vegetación. Por un momento pensó en su situación y no sabía cómo las cosas habían acabado de esa manera, pero estaba claro que se le habían escapado de las manos. Su misión tan sólo consistía en buscar a Esdaleon y darle un mensaje, pero la aparición de Tserleg, "muerte" como le llamaba el elfo, y el encuentro de ellos dos entre sí habían llevado las cosas a un extremo que rozaba lo incontrolable. Gwirdyon se temía que lo que en principio iba a ser una misión fácil se iba a convertir en un serio problema no sólo para ellos sino para los huéspedes de la posada también. No quería volver a la posada, pues la sola idea de volver a encontrarse con Tserleg le hacía temblar de pánico, pero por otro lado, entendía que debía volver y defender a sus habitantes de un mal mayor que ellos mismos habían desbocado, pero su intuición le decía que no debían volver.
Envainó de nuevo su espada y fue en busca de Esdaleon. En su cabeza se imaginaba una masacre en la posada tras la visita de Tserleg, y deseaba que todo aquello no fuera más que un mal sueño. Con pasos rápidos siguió el rastro del elfo y llegó hasta el Poney Pisador, donde la vida parecía transcurrir con normalidad. Encontró a Esdaleon charlando con Walo y Mantecona le saludó con una de sus más amables sonrisas.
- Pase, pase, ¿cómo era, Gwir...? Esta cabeza mía, cada vez está peor.
Gwirdyon entró y se dirigió a la barra donde estaban los dos amigos. Notó que algunos huéspedes sentados en una mesa contigua los miraban y luego murmuraban entre ellos. Eso le dio mala espina.

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NotaPublicado: Sab Mar 24, 2007 4:48 pm 
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Tras una larga caminata a todo correr Esdaleon llegó a la posada, habrió raudo la puerta, tras una minuciosa búsqueda no vio a Tserleg, pero si encontró a su amigo sentado buscando por todas partes como si se le hubiera perdido algo.
-Walo, ¿estas bien?.- Dijo Esdaleon según le vio acercandose a él a paso ligero.
-¿Bien?, que más quisiera, me duele la cabeza como no me a dolido nunca.-Contestó Walo como si ek pobre Esdal tubiera la culpa.
-¿No ha pasado un tipo extraño por aqui?.- Dijo el semielfo.
-Pues ahora que lo menciones si, hace apenas unos minutos, me preguntó por ti, no sabes el canguelo que me entró. Le contestó su buen amigo.
-¿No te a hecho nada?.-
-No, despareció derrepente antes de que puediera contestar a su pregunta.- Le contestó Walo con mirada de incertidumbre, d ahí que esos de ahí no paren de mirarme tan raro, pensarán que soy una especie de mago o algo así.-
-Bueno, es una suerte que no te haya hecho nada.- Contestó Esdal sin hacer caso de las miradas curiosas de los espectates.- De todas formas estás en peligro, asique a partir de ahora no te vas a despegar de mi no para ir al baño ¿entendido?
-Por cierto, me digiste que te robaron, antes me ha parecido ver a una elfa que robó a un hombre utilizando la misma estrategia que usó con tigo.-Comentó Walo sin hacer mucho caso de la advertencia de su amigo, no esque no quisiera tenerle encima todo el dia, lo que pasaba esque ahora a Esdal le daría por hacer de padre en el peligro y no le dejaría beber.
-¿Cómo?, ¿adonde fue?- Dijo Esdaleon impacatdo por la noticia.
-Arriba-
De repente se habrió la puerta y entró Gwirdyon, Mantecona se le hacercó pero lo despachó rápido y se hacercó corriendo a los dos amigos.
-Esdaleon, no deberíamos estar aquí.- le reprochó gwirdyon.
-Espera un momento, tengo un asuntillo con la que me robó el dinero.- Le contestó Esdal sin hacerle mucho caso.
-No seas estúpido, no tenemos tiempo para eso.-
-¿Tenemos?, ¿esde cuando hay un no tenemos?, lo máximo que has hecho por nuestro ``equipo´´ a sido acusarme de traidor.- Le recordó Esdaleon molesto.
Gwirdyon iva a contestar cuando de pronto Esdal miró a las escaleras, estaba allí la ladrona bajando tranquilamente al ver que su anterior víctima ya no estaba sin percatarse de la mirada de Esdaleon. Bajó un buen tramo de las escaleras cuando de pronto reconoció a Esdaleon, se quedó mirándole, paralizada, como si su padrte le hubiera pillado en un íntimo momento con un amante, no podía huír hacia arriba porque allí no había salida, y si bajaba daría con él, quedando solo la posibildad de razonar con el medio elfo o simplemente devolverle lo que era suyo.

PD: Gwirdyon, Esdaleon no es un elfo, es un medio elfo al que le ofende que le traten como a un elfo normal y corriente ya que éstos nunca le tubieron mucha estima.

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NotaPublicado: Dom Mar 25, 2007 1:59 pm 
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LA elfa ladrona reconoció a Esdaleon como el viajero al que le había robado nada más llegar a la posada. Se detuvo un momento en medio de la escalera, y luego de pensar un momento, sonrió para sí misma y bajó. Se acercó a Esdaleon y le saludó con una sonrisa:

- Hola buen amigo mio... cuanto tiempo... ¿os apectese una cerveza?- antes de que Esdaleon pudiera contestar, la elfa ya lo había cogido del brazo y tiraba de él en dirección a una mesa de un rincón oscuro de la posada.- Invito yo...- agregó riendo burlónamente.

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NotaPublicado: Dom Mar 25, 2007 3:08 pm 
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Ubicación: Aquí y allá
Esdaleon se liberó de la mano de la ladrona de un tirón y la cogió por los brazos después de quitarle la bolsita de oro que acabababa de robarle.
-¿Eres estupida?.-Le dijo Esdaleon hacuendo denotar su enojo.-¿Primero me robas y luego pretendes hacer como si nada?.-
-Pero...- iva a decir la elfa intentando soltarse cuando Esdaleon la interrumpió.
-¿Dónde está mi dinero y para que lo querías?.- La interrupió Esdaleon.
De repente Gwirdyon divisó una silueta misteriosa detrás de los ventanales y se estremeció.
-Esdaleon no hay tiempo.-Dijo cogiendo a Esdaleon del brazo y tirando de él.- Hay que irse ahora.-
Walo no era capaz de entender nada y Gwirdyon estaba asustada, cada vez la sombra estaba más cerca de la puerta, no quedaba tiempo, había que huir como sea.

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NotaPublicado: Lun Mar 26, 2007 12:38 pm 
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La elfa se liberó de Esdaleon con una increible facilidad que el guerrero practicamente ni se dio cuenta, esfumandose al otro lado de la habitación. Esdaleon la hubiera seguido en su incesante intento por demostrar su lucha por la injusticía, de no ser por que Gwirdyon le había hecho entender lo peligroso de la situación, pues la figura ya se dsponía a entrar por la puerta.
Walo casi hasta estaba disfrutando de lo que le sucedía a su amigo, pues era ajeno a toda esta situación... hasta ese momento, mientras se reia sentado en su mesa, Tserleg irrumpió con una violencia bastanta superior que la primera vez, toda la posada miró en dirección a la puerta, asustados, sobre todo Walo, pues fue el primero en el que Tserleg fijó su mirada, y parecía muy furioso con él ¿Pero qué culpa habia tenido él, si se había ido antes de que le pudiera dedir nada de su amigo? Tserleg embistió todo lo que se encontró a su paso y en cuanto llegó a donde se encontraba Walo, le golpeó con tal brutalidad, que salió despedidó al otro extremo de la habitación. Tserleg no lo mató por una razón: quería torturarlo en su guarida hasta que le dijera lo que necesitaba. Sin embago cuando se giró para ir a por Walo, vio que no sería necesario, pues ahi estaban las personas que buscaba, Gwirdyon y el arrogante semielfo, a ese solo le quería matar por orgullo.
el insensato Esdaleon se quitó a Gwirdyon de encima, a pesar de los esfuerzos de esta por impedirlo. Tras ver como habían golpeado a su amigo pudiendo haberlo matado, el raciocinio no abundaba en la mente de Esdaleon, desenvainó su espada y se lanzó contra Tserleg, hacía una muerte casi segura.
Gwirdyon no sabía que hacer, no podía permitir que Esdaleon muriera, pero no era la unica que observaba, la elfa ladrona observaba la acción de Esdaleon, y pensó que debería hacer algo ante tan estupida reacción.

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NotaPublicado: Mar Mar 27, 2007 8:05 am 
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Esdaleon vio como Tserleg golpeó tan brutalmente a su amigo, asi que sin pensárselo dos veces desenvainó su espada y se lanzó al ataque furioso bajo la atónita mirada de sus amigos.
Dio tres pasos hacia Tserleg y saltó sobre él cuando éste le lanzó un puño protegido por un oscuro guanteleta bajo su misteriosa túnica negra que Esdaleon logro parar con la espada pero no pudo refrenar su impulso y salió volando hasta estrellarse sobre una mesa que se partió en dos bajo su cuerpo.
-Jajajaja.- Rio Tserleg cruelmente.- Dime necio, ¿qué crees que es eso que te hace tan especial? ¿eso que hace que Faramir alabe tus habilidades y que hizo que el dragón muriera bajo tu espada?.- ante el silencio de Esdaleon que solo lo miraba fijamente siguió con sus burlas.- Tu piensas que es porque eres un buen guerrero, pero un buen querrero sabe medir a sus anemigos, no, to no eres un buen guerrero, simplemente tienes suerte.-
-En parte tienes razón.- Comenzó a decir Esdaleon mientras se levantaba.- No hay nada que me haga especial, no probengo de una familia noble ni las azañas de mis antepasados son conocidas y apenas lo son las mías, no soy un sabio estudioso ni tampoco un mago conocedor de ningún hechizo, no soy un héroe famoso ni tengo el favor de ninguna dibinidaed de mi parte, pero tampoco es suerte lo que tengo, lo que tengo es una espada entre las manos y dos huevos más grandes que las tetas de la gorda de tu madre, no necesito más.- Terminó Esdaeleon con una sonrisa.
Tserleg estalló de ira, Gwirdyon no daba crédito a la infinita estupidez de su compañero, Tuilere no sabía como huir y Walo no sabía si reirse o echar a llorar. Tserleg y Esdaleon echaron a correr el uno hacia el otro.-Huir- Les gritó Esdaleon esperando que aprobechasen la oportunidad que les estaba dando a sus amigos, luego solo le quedaría tratarde esquivar a Tserleg y correr como nuca lo habían echo, necesitaban un ataque mucho mejor planeado siq uerían derrotarle, pero creía que tenía posibilidades de salir con vida de este encuentro-

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NotaPublicado: Mar Mar 27, 2007 2:25 pm 
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- ¡Huid!, -Gritó Esdaleon,- yo le mantendré a raya.
Los huéspedes y los clientes de la posada ya habían abandonado el local. Tan sólo quedaban ellos cinco. Walo permanecía tirado en el suelo, observándolo todo como si de un espectáculo se tratara. Esdaleon hacía lo imposible por esquivar los golpes de Tserleg. Walo incluso jaleaba el nombre de su amigo para animarle.
- ¡Que huyáis! -Volvió a gritar Esdaleon, mientras se zafaba bajo una de las pocas mesas que todavía quedaban enteras.
Gwirdyon cerró los ojos y levantó la cabeza hacia una de las ventanas. Unos segundos después un inmenso águila entro atravesando el cristal que cayó convertido en miles de pequeños fragmentos a los pies de Walo. Tserleg dejó la lucha por unos segundos y se fijó en el ave. Luego volvió a atacar a Esdaleon con más fuerza.
Gwirdyon se acercó a Tuilere que temblaba al lado de la barra, la agarró de la mano y la abrazó, mientras aprovechaba la ocasión para sacar el pergamino que llevaba escondido bajo las ropas y meterlo dentro del bolsillo de la ladronzuela. Tuilere no se dio cuenta del cambio.
- Tuilere, huye tú -Gwirdyon sabía que la ladrona no iba a rechazar su proposición- el águila te llevará a Angbar. Ya sabes lo que tienes que hacer de ahora en adelante.
Tuilere miró a Gwirdyon con cara de sorpresa y, como era de esperar, no hizo preguntas. Se subió a lomos del águila y ambas salieron volando por la ventana que se había convertido en improvisada ventana de emergencia.
- Ya está Tserleg, ya puedes seguir perdiendo el tiempo con nosotros. La misión sigue adelante y tú estás aquí peleando contra un borracho, un inconsciente y una tullida. ¿Es así como vas a justificar tu derrota a tus superiores?
Tserleg gritó furiosamente y le lanzó un golpe a Esdaleon que lo empotró literalmente contra la pared. Se dio media vuelta y salió de la posada como alma que lleva al diablo.
Pasados unos segundos, cuando Gwirdyon coiidseró que Tserleg estaba a una distancia prudencial, volvió a comunicarse mentalmente con el águila.
- "Da media vuelta y vuelve a la posada. Cuida de Tuilere"
En unos segundos águila y elfa estaban aterrizando en el comedor de la posada que ahora parecía un campo de batalla.
- Gracias Nessornë, tu presencia siempre es bienvenida en esta posada.
- Hasta otra.- Y el águila emprendió de nuevo el vuelo saliendo por la ventana.
Walo aplaudía desde su rincón. Esdaleon aún no se había levantado del suelo y Tuilere miraba todo con cara de fascinación.
- Bueno, por lo menos hemos ganado algo de tiempo. -Se acercó a Tuilere y la abrazó de nuevo recuperando así su pergamino. Esdaleon desde su rincón miraba a todos lados y se lamentaba del dolor que le producían todos los huesos de su cuerpo.
- ¿Se puede saber qué ha pasado? ¿Cómo has conseguido que se fuera esa bestia?
- Se puede decir que me he echado un farol y él se lo ha tragado. Por ahora estará un tiempo ausente hasta que se de cuenta de que era todo un engaño y de que Tuilere no está en Angbar. Lo importante es que la misión sigue adelante y estamos todos vivos.

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NotaPublicado: Mar Mar 27, 2007 10:23 pm 
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Ahora Esdal estaba más anfadado con Gwirdyon que nunca, se acababa de jugar el cuello pensando que era la única salida inutilmente.
-¿Me estas diciendo que me he lanzado a la muerte como un idiota mientras a ti todabía te quedaba un as en la manga?.- Preguntó Esdaleon enojado y dolorido.
-No recuerdo haberte pedido que te hicieras el héroe, me sorprende que hallas vivido tanto tiempo con esa insensatez tuya acompañándote a todos lados.- Contestó ella sin mostrarse siquiera molesta por el golpe que había recibido Esdaleon.
El medio elfo se quedó mirándola con incredulidad y poco a poco trató de levantarse, le dolían todos los huesos, aunque por suerte no tenía ninguna herida, lo que quitaba la posibilidad de haber sido envenenado. Finalmente, con la sorprendente ayuda de Tuilere logró ponerse en pie, le sangraba el labio inferior y tenía un ojo morado y apenas se tenía él solo en pie.
-Quiero que me lo cuentes todo, absolutamente todo, que es ese Tserleg, porqué te sigue, que diablos tiene que ver todo ésto con ese misterioso pergamino y que narices hay en Angbar, y te juro que si sigues ocultándome cosas o sigues manteniendo tu actitud distante no volveras a verme en tu vida.- Paró para recuperar el aliento, pues estaba destrozado.- No se me antoja agradable en absoluto jugarme la vida por personas a las que no les importa la mía en absoluto, podría haber muerto y ni siquera sabía poqué.
Walo, que ya se había recuperado del golpe tardó en entender que ocurría, pero cuando se dio cuente se hacercó a su amigo para animarle y miró a Gwirdyon con cierto aire de reproche. Gwirdyon se quedó mirándoles a los tres, en parte enfadada, en parte enternecida, no sabía que responder.

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NotaPublicado: Mié Mar 28, 2007 11:17 am 
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Tuilere ayudó a Esdaleon a sentarse en una de las pocas sillas que quedaban enteras y Walo aprovechó que la posada estaba vacía para acercarse a la barra y recoger todas las jarras que se habían quedado a mitad. Gwirdyon apartó con el pie algunos cristales pertenecientes a lo que antes había sido una ventana y se sentó en el suelo frente al medio elfo. Tuilere miró a uno y a otro y optó por sentarse en el suelo al lado de Gwirdyon. Walo llegó cargado con un montón de jarras medio llenas y también se sentó en el suelo cerca de su amigo. Le ofreció una jarra a Esdaleon, pero éste la rechazó con la mano sin siquiera abrir los ojos.
- Siento mucho que pienses que te has jugado la vida para nada. Lo primero de todo, quizá hayáis creído que tengo el poder de comunicarme con los animales, y eso no es del todo cierto. Nessornë viene mucho por aquí, y dio la casualidad de que estaba en uno de sus viajes hacia esta posada. En realidad fue ella quien se comunicó conmigo y aproveché la ocasión para pedirle un favor. Para ella no supuso ningún esfuerzo recoger a Tuilere y darle una vuelta por las montañas y luego volver, pero a nosotros nos resolvió la situación. El águila no está al tanto de nada, simplemente le pedí que le diera una vuelta a una amiga y ella se la dio. Pero si no hubiera estado de vuelo por estos lugares ni se hubiera comunicado, no sé qué salida nos hubiera quedado. Así que cuando tú te enfrentaste a Tserleg no había ninguna otra solución, y si tú no le hubieras entrentenido poniendo tu vida en juego hasta que, casualmente llegó el águila, tampoco hubiéramos salido vivos de aquí.
- Eres un héroe -exclamó Walo, y le dio una palmadita en la espalda a su amigo que casi se cae de la silla.
- Ya Walo, ya, ya me han dado suficientes golpes. -Esdaleon intentó poner cara de enfado pero la sensación de orgullo se impuso en su interior y esbozó una muy tímida sonrisa.
Gwirdyon se volvió hacia Tuilere, que estaba sentada a su derecha, y le ofreció una de las jarras de Walo. Luego cogió otra para ella.
-Brindo por Tuilere, porque por una vez, se ha llevado algo que no era suyo y ha hecho algo bueno por los demás. -Gwirdyon acercó la jarra al centro y la elfa y Walo hicieron chocar sus jarras con la suya.
- Todavía espero más explicaciones. ¿Quién es ese tal Tserleg, o mejor aún, qué es? y ¿qué tiene que ver ese misterioso pergamino con todo esto? -Preguntó Esdaleon mientras se colocaba sobre el ojo un filete de ternera que Walo había encontrado en la nevera de Mantecona.
- Para empezar, Tserleg no es humano del todo. Es el resultado de mezclar a un hombre con un Uruk-Hai, pero esto te lo explicaría mucho mejor Saruman si viviera, ya que a fin de cuentas fue él quien lo creó. Tiene una fuerza infrahumana y un cerebro pequeñito. Como habéis podido comprobar se le puede engañar fácilmente, pero hay que tener mucho cuidado con su poder, pues puede penetrar en tu mente si se encuentra lo suficientemente cerca de tí. A partir de cierta distancia ya no puede hacerlo. Por eso sabía tantas cosas de tí cuando peleásteis.
- ¿Y por qué no me leyó mí la mente? -Preguntó Walo.
- Muy sencillo, no puede leer lo que no está escrito. Tu no tienes recuerdos, estás buscando tu pasado, eres como una caja vacía para su mente. -Gwirdyon se levantó y fue a coger algo de la nevera, luego dejó unas monedas en la barra a cuenta de la comida que había cogido.
- ¿Por qué te busca y que relación tiene con el pergamino? -Preguntó de nuevo Esdaleon, mientras comía un trozo de queso del que había traído la medioelfa.
- Esa es una información reservada que no me está permitido desvelar. Se me ordenó que te buscara y te lo explicara sólo a tí, con la condición de que luego te unieras a la misión. Sólo diré que Tserleg me busca porque tengo este pergamino. Cuando descubrió que ya no lo tenía yo y que se lo llevaba Tuilere hacia Angband, dejó de perder el tiempo aquí y salió corriendo en busca del pergamino.
- Es algo así como un perro que busca su hueso -Dijo Walo, mientras bebía cerveza y comía un trozo de cecina.
- Sí, Walo, tú lo has explicado muy bien.
- Pues deshazte del pergamino y dejará de perseguirte -Interpeló Walo de nuevo.
- Eso no puede ser. Este pergamino es una muestra irrefutable de una alianza y debe llegar a manos del rey Elessar como sea. Yo lo protejo con mi cuerpo y mi vida, y muchísima gente morirá arrasada por los miembros de esa alianza si este pergamino no llega a su destino. Tserleg tan sólo es un siervo de la Alianza a quien le han ordenado recuperar este documento y matar a cuantos sepan de su existencia. Si Tserleg muere, detrás de él vendrá otro, y así hasta que lo recuperen o lo llevemos a manos del rey Elessar.
- ¿Y qué vas a hacer? -Preguntó Tuilere, participando por primera vez en la conversación.
- Lo que debo. He venido a buscar a Esdaleon, por orden de Faramir, y aceptaré la compañía de quien quiera participar en esta cruzada, pero no os invoco a venir, pues vosotros no tenéis obligación de hacerlo. Mas debéis saber que si os quedáis aquí, esbirros de la Alianza vendrán a por vosotros, pues os han visto conmigo y creen que estáis al tanto de todo. Comprendo vuestra situación, y yo no os puedo prometer que vayáis a estar seguros conmigo, pero os puedo recomendar algún lugar donde podéis acudir y os darán refugio.
Walo miró a Tuilere y ésta a Esdaleon. El medio elfo abrió el ojo y lo volvió a cerrar. Nadie dijo ni una palabra más en un buen rato.

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Última edición por Gwirdyon el Vie May 18, 2007 2:09 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Mié Mar 28, 2007 11:50 am 
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A Walo no le gustaba la idea de emprender un viaje, si no lo hacía por sus propios motivos, menos por razones ajenas a él, pero Walo era cobarde, y la posibilidad de que llegaran esbirros a acabar con él le producia temor, ya había visto lo poco agradable que llegaba a ser Tserleg para solo preguntar.
Miró a sus compañeros que parecían más decididos que él en emprender un viaje, y sabía que su amigo Esdaleon no le dejaría solo en la posada, y que le protegería como un padre... por dios, que era mucho más mayor que el semielfo. Walo pensó que su amigo era un estupido y que todo aquello era culpa suya, incluido Tserleg, no tenia que haberse acercado a su mesa para que le invitara a unas cervezas.
Walo se entristeció cuando recordó las palabras de la elfa "no puede leer lo que no esta escrito", era una lastima, no le hubiera importado enterarse de su pasado aunque fuera por aquel monstruo.


-Esdaleon, tu eres el que más me importa en esta mision -empezó a decir Gwirdyon- pero si te niegas a venir, me dará lo mismo, ya le dire a Faramir lo muy equivocado que estaba contigo. Y respecto a vosotros dos -dijo refiriendose a Tuilere y a Walo- Vosotros si que soys prescindibles -dijo con dureza, aunque en seguida cambio el tono a más dulce- pero os habeis visto involucrados en una guerra que no es vuestra, y todo por nuestra culpa -miró a Esdaleon para que se diera tambien por aludido- si decidis acompañarme, juro que os protegere con mi vida si fuera necesario.
-¿Acaso la mision no es más importante que la vida de una ladrona y de un borracho? -dijo Tuilere, sin que a Walo le importara como le había definido.
-Si, ¿pero acaso crees que me sentiria agusto el resto de mi vida, si para llevar acabo la mision hubiera tenido que acabar con vidas inocentes? -dijo Gwirdyon disgustada- ¿es que todo el mundo me odia?¿os habeis creido que solo pienso en mi misma? primero Esdaleon no deja de echarme en cara lo disgustado que esta conmigo, no se por qué, y ahora vosotros pareceis hacer lo mismo.

Gwirdyon más que disgustada parecía furiosa, y a Walo le entró el pánico, el no pensaba eso de la elfa, es más, el no pensaba nada se la elfa. No iba a ser él el que la tranquilizará, pues penaba que recibiría otro golpe por ello, miró a su amigo Esdaleon con cara de enfado, y haciedole señas para que hablara con ella y lo solucionara, pues era culpa del semielfo que Gwirdyon se hubiera enfadado con ellos.

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NotaPublicado: Mié Mar 28, 2007 7:38 pm 
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Esdaleon cambió poco a poco su expresión de enfado por una de comprensón con una pizca de dulzura, incluso fue capaz de mostrar una tímida sonrisa por encima del dolor que sentía.
-Está bien Gwirdyon, disculpa mi enojo, procuraré gritarte menos.- Le dijo mirándola atentamente.
Ella pareció sorprenderse de la revelación de un Esdaleon comprensivo y, para sorpresa de todos, reflexivo.
-No importa.- Contestó ella sin más dando a conocer que no esperaba que esa discusión acabase de modo tan sencillo.
-Si Faramir lo ordena te seguiré a donde sea, solo me queda una pequeña duda.- Dijo Esdaleon despacio.
Gwirdyon no le contestó pero con la mirada le interrogó sobre esa duda, entonces Esdaleon se levanto despacio evidenciando en su rostro el terrible dolor que le invadía todo el cuerpo pero sin permitir que le ayuden, cuando por fin se pudo sostener sobre sus piernas levantó su espada sobre su rostro, y tras observarla un rato la guardó en su vaina y sonrió con una expresión de confianza e incluso amistad.
-¿Por que diablos no emos partido todabía?.-

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NotaPublicado: Vie Mar 30, 2007 12:07 pm 
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- ¿Por qué diablos no hemos partido todavía? -Preguntó Esdaleon haciendo malabares para sostener el equilibrio de pie.
- Porque todo plan requiere una estrategia. -Contestó Gwirdyon y también se puso en pie para que el medioelfo no tuviera que mirar hacia abajo por más tiempo.- Primero es necesario saber cuántos vamos a partir de aquí. Ya os he explicado cuál es la situación, y respetaré la decisión que cada uno tome. Pero si decidís quedaros aquí deberéis asumir las consecuencias del peligro que os acechará.
Walo miró a Esdaleon nuevamente y bebió de su cerveza. Tuilere tampoco abrió la boca.
-Segundo, -Prosiguió Gwirdyon, no insistiendo más en el punto primero, pues sólo conseguía el silencio por respuesta- Para llegar hasta Gondor hay varios caminos, pero hay que elegir el menos peligroso. En eso creo que tu experiencia, Esdaleon, nos puede servir de gran ayuda.
- Yo también conozco bien el camino hasta Gondor -Interrumpió Tuilere- pero no sé si quiero volver allí.
Tuilere, cabizbaja, miró al suelo con aire de melancolía. Cogió una jarra de cerveza y se fue a un rincón de la posada y allí se echó en el suelo.
- Y tercero, habrá que coger víveres y algo más de ropa para emprender este viaje tan largo. En eso Mantecona y Nob nos podrían ayudar si no hubieran salido huyendo de la posada.
- Mira, están ahí -Walo señalo con un dedo hacia la puerta de entrada del Poney por donde aparecián las figuras de Mantecona y de su ayudante Nob.
- ¡Por Eru! -Mantecona se había echado las manos a la cabeza y Nob miraba a todos lados con ojos desorbitados pensando en todo lo que tendría que limpiar- ¿Pero qué habéis hecho? ¡Me habéis hundido el negocio! ¡Vosotros no os vais a ir de aquí hasta que no volváis a dejar la posada como estaba antes!
- Ha sido Walo,-dijo Esdaleon con gran rapidez- sí, ha sido él, pero no se acuerda. Como siempre está borracho.
Gwirdyon lanzó una mirada asesina a Esdaleon. Eso no se lo esperaba. Tuilere desde su rincón levantó la cabeza y abrió la boca para decir algo pero al final prefirió callar. Walo miró a su amigo con cara de vergüenza. Luego levantó la mirada y vio el estado en que se encontraba la posada y bajó la cabeza. Miró la jarra que tenía en las manos y la apartó de sí mismo todo lo que pudo.

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NotaPublicado: Vie Mar 30, 2007 1:36 pm 
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-No me creo que todo esto lo halla hecho él solo- Contestó Mantecona mirándo Esdaleon desconfiado.
-Puff, eso es porque no le conoces, si hubieras llegado dos minutos antes le habrías visto con el tutú de bailarina y una maza derribándolo todo.- Contestó Esdaleon conteniendo la risa.
-¿ De verdad he hecho eso?.- Gritó Walo aberginzado, Esdaleon no puedo más y comenzó a partirse de risa.
-Era broma, lo que pasa esque si digo que ha ocurrido te pondría en peligro, y esto podría repetirse.- Dijo Esdaleon pasando la mirada por todo el lugar.
-En cualquier caso ya estais tardando en arreglarlo todo, no habeis dejado nada en pie.- Les ordenó Mantecona malhumorado.
-Verás, yo puedo explicarlo... - Comenzó Gwirdyon cuando Esdaleon la interrumpió.
-Bueno, no se preocupe, si una vez pude matar a un dragón esto lo soluciono en cinco minutos.- Dijo sonriente, dio dos pasos, perdió el equilibrio y fue directo de cabeza al suelo.

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NotaPublicado: Sab Mar 31, 2007 12:03 pm 
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Ubicación: Detras de tí. Buuuuuu!!!
Entre todos ayudaron a juntar la basura fuera de la posada y a poner en su lugar lo poco que quedaba en pie: dos meses, cuatro sillas y poco más. El señor Mantecona se lamentaba mientras veía en´las condiciones que había quedado todo.

- No se preocupe, Mantecona,- le dijo Tuilere.- Dentro de unas horas ya no recordará nada. :P


PD: me encanta como estáis escribiendo la historia. me gustaría participar más, pero tengo miedo de arruinarla... XDDD

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NotaPublicado: Lun Abr 02, 2007 2:05 pm 
Viajero de paso
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A mi me gustaria unirme a la historia pero me da miedo tambien a estropearla. :´( :´( :´(


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NotaPublicado: Lun Abr 02, 2007 3:40 pm 
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Registrado: Jue Mar 08, 2007 10:53 pm
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Que se una quien quiera, esto no es cosa de unos cuantos, aqui se puede meter todo el mundo xD xD , no creo que nadie lo pueda etropear más que mi personaje, que es un borracho viejo que no aporta nada a la historia :P :P .
Vere si escribo algo, por que ultimamente nunca tengo tiempo :(

end offtopic[/i]

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NotaPublicado: Lun Abr 02, 2007 3:55 pm 
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Estoy de acuerdo con Walo, la historia ya tiene un hilo argumental desarrollado, (una misión, unos pringados que tienen que llevarla a cabo, un malo y personajes que se van a ir encontrando por el camino). A partir de aquí cualquiera puede continuar esta historia y seguro que lo hacéis al menos tan dignamente como hemos intentado hacerlo nosotros. Ahora mismo sólo estamos escribiendo de continuo dos personas y vendría bien que se metiera alguien más, porque así se podría aumentar el número de personajes, y eso enriquecería la historia. Así que ánimo, os invito, a tí Razac, a tí Tuilere, y a quien le apetezca a que se lea todos los Posts de esta historia y la continue con nosotros.



Pd. Esdaleon, ¿conoces esto? URL=http://www.subirimagenes.com/imagen-de-DSC000132-924518.html]Imagen[/URL]
end offtopic [/i]

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NotaPublicado: Mar Abr 03, 2007 3:41 pm 
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Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
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Entre todos ayudaron a juntar la basura fuera de la posada y a poner en su lugar lo poco que quedaba en pie: dos mesas, cuatro sillas y poco más. El señor Mantecona se lamentaba mientras veía las condiciones en que había quedado todo.
- No se preocupe, Mantecona,- le dijo Tuilere.- Dentro de unas horas ya no recordará nada. Tiene cara de cansado, tenga, bébase esto, que le sentará bien, y tú también Nob, creo que tú también lo necesitas.
Tuilere les acercó un vaso a cada uno con algo parecido a una infusión. Discretamente y sin que nadie se diera cuenta, sacó un botellín de su capa y dejó caer unas gotitas del brevaje en la infusión. Mantecona se volvió y cogió el vaso con las dos manos y se lo bebió poco a poco mientras se relajaba, Nob salió de la cocina y también se la bebió, luego volvió a sus quehaceres.
- Creo que ya ha llegado el momento de irnos -dijo Gwirdyon dirigiéndose hacia la escalera rumbo a su habitación.
- Yo me quedo aquí -dijo Walo,- ahora soy uno de los pocos clientes de Mantecona.
- No, Señor Walo, no, usted no puede quedarse aquí. No después de lo que le ha hecho a mi negocio. - Rugió Mantecona mientras le señalaba la puerta a Walo con un dedo. -Por ahí es por donde le quiero ver salir junto con sus amigos, y no vuelva a menos que traiga una bolsa llena de dinero que sirva para renovar los muebles de la posada.
Walo miró a Mantecona con resignación. Se sintió destrozado por dentro, pues sentía la posada como si fuera su casa y, a su edad, no le gustaba la idea de quedarse en la calle, sin más cobijo que el cielo estrellado ni más alojamiento que alguna cueva perdida o algún tronco de árbol sin habitar todavía. Se alejó de la barra y recogió su equipaje, que era mínimo, pues no poseía más ropa que la que llevaba puesta y poca cosa más. Se dirigió a la puerta y desde allí miró nuevamente la posada de esquina a esquina a modo de despedida. Una lágrima corrió por su mejilla y se estampó contra el suelo.
- Vamos, Walo, -le dijo Esdaleon poniendo una mano sobre su hombro. - Ha llegado la hora de empezar de cero.
Los dos amigos miraron a Tuilere.
- ¿Qué pasa? Yo me quedo. No creo que Mantecona me eche, yo no he roto nada, y esa guerra vuestra no es mi guerra. Adiós, que tengáis mucha suerte.
- Creo recordar, -interrumpió Mantecona- que al menos cinco clientes en la última semana han puesto quejas porque alguien les había robado el dinero. Y como no quiero que esta posada cobre fama de estar llena de ladrones, lo mejor será que desaparezca usted también de aquí. Adiós señorita Tuilere, que tenga un buen viaje.
Y dicho esto, los empujó hasta el exterior y luego cerró las puertas de la posada.
Entonces Gwirdyon bajó las escaleras y se encontró la posada vacía. Mantecona estaba solo limpiando la barra y Nob ordenaba los platos en la cocina.
- ¡Señorita Gwirdyon, cuanto me alegro de verla!, ¿es que ha terminado su estancia en esta posada? -Preguntó Mantecona
- Claro, ¿dónde están los demás?
- Humm, -el posadero se mesó las sienes intentando recordar - pues no lo recuerdo. Yo salí a limpiar la barra y ya no había nadie.
Gwirdyon recordó las gotitas que Tuilere había depositado en la infusión del orondo tendero y de su ayudante y sonrió.
- ¿Y por qué ahora sólo hay dos mesas y cuatro sillas?
- No lo recuerdo bien. Quizá pensé en darle un nuevo aire al negocio y convertirlo en un club de esos tan modernos que hay ahora donde la gente baila y siempre está de pie. Creo que los clientes beben más y reportan más ganancias.
- Eres un lince, Mantecona, un lince, sólo a tí se te ocurrirían esas cosas. ¿Podrías darme algo de comida para el viaje?
- ¡Pues claro! -Mantecona entró en la cocina y al momento volvió con una bolsa llena de lembas - Tenga, están recién hechas. Hasta siempre y vuelva cuando quiera.
Gwirdyon abrió la puerta y salió al camino. Allí encontró a Walo, Tuilere y Esdaleon sentados en el suelo apoyados en un árbol y mirando al suelo.
- ¿Qué te ha dicho el posadero? -Preguntó Esdaleon en cuanto la vio.
- Que tengamos cuidado en el camino y que no volvamos por aquí en mucho tiempo. -Mintió Gwirdyon.
- ¿De veras ha dicho eso? -Preguntó Tuilere desconfiada. Gwirdyon no contestó. Walo giró la cabeza para ver la posada por última vez. Esdaleon se levantó y recogió su bolsa. Los demás le siguieron y comenzaron a recorrer el camino sin saber todavía qué rumbo debían tomar.

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NotaPublicado: Mié Abr 04, 2007 12:29 am 
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Walo se lamentaba, Mantecona siempre le amenazaba con echarle de la posada, pero jamas había llegado a hacerlo. Miró a sus compañeros, a sus malditos compañeros, ¡qué mal le caian!, una elfa que parece saberlo todo y que por su culpa le han echado de su querida y bienamada posada, una ladrona más vil que él mismo, y su "amigo" Esdaleon, el pedante y arrogante semielfo, que para quitarse los problemas de encima, le culpa a su amigo. Deseaba no tener que seguirles, ¿pero qué haría si no?, no tenía dinero ni nada. En cuanto llegaran a un pueblo, les dejaría y se quedaria en la primera posada que viera, y le daría lo mismo que le mandaran una tropa de orcos a matarle, si tenía suerte moriría borracho, y no en un camino abandonado junto a unas personas que a su parecer le habían tratado mal

-¿Y hacía donde se supone que iremos? -preguntó Walo- por que necesitaremos comida y bebida para el viaje supongo.
-No te preocupes por eso, a parte de lo que me a dado Mantecona, antes de salir del pueblo me encargare de conseguir suministros para el viaje. -contestó Gwirdyon mientras caminaba velozmente- En cuanto al camino que cojeremos aun no estoy segura, pero como debemos ir hacía el sur, casi seguro que tomaremos el Viejo Camino del Sur, aunque aun no se por donde cruzaremos las montañas.
-Da lo mismo por donde vayamos, sea cual sea el camino que tomemos, mi espada se encargará de que sea un viaje seguro. -dijo Esdaleon con voz grave y sonora mientras desenvainava la espada y hacía una demostración de su dominio del arma.
Gwirdyon resopló y meneo con la cabeza, mostrando que no estaba tan segura se ello -Me temo que el viaje no vaya a ser precisamente agradable, Tserleg es muy peligroso, y no solo nos seguira el rastro él, si no tambien sus esbirros. Recemos por que consigamos perderles de vista, y llegar a nuestro destino sin ningun incidente.

Les esperaba un viaje largo. Tuilere parecía menos dispuesta a continuar andando que Walo incluso, iba ensimismada como pensando en otras cosas que no tenían nada que ver con el viaje. Esdaleon parecía en cierto modo contento con la nueva aventura que le ofrecian, pues no soportaba estarse quieto en un sitio, y ahora le acababan de dar la oportunidad de luchar por una cuasa justa. Seguia a Gwirdyon de cerca, a pesar de lo rápido que andaba la elfa, y Walo apenas podía seguir ese ritmo e iba el último, por detras de Tuilere, que a pesar de ir ensimismada, seguía a los otros dos sin fatigarse siquiera. Cada vez le caian peor a Walo todos ellos

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NotaPublicado: Jue Abr 05, 2007 8:05 pm 
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Una vez preparadas las mochilas con las provisiones decidieron partir sin más demora, hubiera estado bien comprar unos caballos pero el dinero no les daba ni para uno solo, así que a Esdaleon se le ocurrió la idea de comprar un pequeño carro de un viejo agricultor para transportar el equipaje, lo que, involuntariamente le convirtió en la mula de carga (Gwirdyon y Tuilere eran damas, Walo un viejo... y Esdaleon un pringao).
-Será mejor que tomemos el Camino Verde si queremos llegar al Camino Viejo.- Dijo Esdaleon molesto por estar castigado a llevar el equipaje de todos por tener ``buenas ideas´´.
- Obviamente.- Contestó Gwirdyon sin apartar su mirada del sur.
-¿Eso no nos llevará cerca de los tumularios?- Dijo Walo asustado.
-No hay que preocuparse de ellos, su radio de acción es mínimo, nunca se acercan al camino.-
Walo calló y se produjo un silencio en el grupo, Esdaleon se ensimismó mientras caminaba cargando con el carro a su espalda, no le preocupaba mucho lops peligros del viaje, y ahora que sabía lo que era Tserleg exactamente apenas le quedaba temor hacia él, sería todo lo fuerte que quisiera, pero si era tan estúpido no sería dificil despacharlo con alguna trampa si se ponía insistente. Aceleró un poco el ritmo para ponerse al lado de Gwirdyon.
-Se que es obvio por qué estoy yo aquí.- Comenzó a hablarle Esdal pillándola desprevenida.- Soy un soldado que se las da de héroe y que es tan temerario que se le olvida de guardar su pellejo, ¿pero tu no eres tan estupida verdad?¿por qué estás tu en ésto?.
-¿Perdón?.- Se extrañó Gwirdyon.
-Y... esa carta... ¿la has leido?. A mi si contenido me importa muy poco, si Faramir dice que tengo que llevarsela a Gondor eso será lo primero que haré, me da igual por qué, eso es problema suyo, sumpelmanta me gustaría saber que es lo que te mueve a llevar a cabo esta misión, al fin y al cabo hhe descubierto que tenemos algo en común, somos los únicos de los cuatro que quieren hacer el viaje.-

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NotaPublicado: Vie Abr 06, 2007 3:41 pm 
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-Y... esa carta... ¿la has leído?. A mi si contenido me importa muy poco, si Faramir dice que tengo que llevársela a Gondor eso será lo primero que haré, me da igual por qué, eso es problema suyo, simplemente me gustaría saber que es lo que te mueve a llevar a cabo esta misión, al fin y al cabo he descubierto que tenemos algo en común, somos los únicos de los cuatro que quieren hacer el viaje.
- Vaya, qué observador eres. Yo no había caído en la cuenta. -Respondió la semielfa mientras se quitaba una espina que llevaba clavada en la pierna derecha.
De repente oyeron un grito ahogado y un ruido parecido al de un saco lleno de piedras al caer al suelo. Esdaleon soltó el carro y los equipajes cayeron a ambos lados, Gwirdyon se giró bruscamente espada en mano, y ambos recorrieron los últimos veinte pasos que habían avanzado. Vieron a Walo tendido en el suelo, sujetándose el tobillo izquierdo. Tuiliere lo miraba desde una roca en la que estaba apoyada.
- ¿Por qué no le has ayudado a levantarse? - Le preguntó Esdaleona a la elfa furioso. Le ofreció una mano a su amigo para que se levantara del suelo.
- ¿Y por qué iba a ayudarle? Llevo todo el camino oyendo las groserías y estupideces que dice sobre nosotros. Lástima que no se haya mordido la lengua con la caída.
- Te voy a...-Esdaleon se lanzó al cuello de Tuilere, pero la elfa haciendo uso de sus magníficos reflejos lo esquivó y dando un magnífico salto en el aire pasó sobre él y una vez a su espalda lo empujó contra la roca y lo tiró al suelo.
Luego corrió hacia el carro y recogió su bolsa. Miró a los otros tres desde la distancia y siguió corriendo Camino Verde adelante.
-Juro que cuando me la encuentre de nuevo le voy a hacer morder el polvo - rezongó Esdaleon mientras se levantaba del suelo.
- ¿Como lo estás mordiendo tú ahora? - Preguntó Gwirdyon, que sujetaba a Walo para que no se cayera desde que Esdaleon lo había soltado para lanzarse a la yugular de la elfa
- Grrr... Nunca debiste haberla traído con nosotros. Es una ladrona, me robó mis monedas, ¿recuerdas?
- Que yo recuerde, yo no la invité a venir, más bien se alistó ella sola, y tú tampoco le dijiste que se fuera mientras esperábais fuera en la posada.
- ¡Vaya morro que tienes! - Exclamó Esdaleon dando una patada al polvo del camino - Y además...
- ¡Basta ya! -Gritó Walo - Estoy bien, gracias por preocuparos por mí. Es cierto que no he parado de cirticaros desde que comenzamos el camino, y Tuilere estaba harta de todo casi tanto como yo.
Gwirdyon y Esdaleon se miraron extrañados. Walo retiró el brazo que le ofrecía Gwirdyon con un gesto mohíno.
- Y ahora creo que voy a seguir el camino de Tuilere y os voy a dejar para que decidáis quién de los dos la tiene más grande, -miró a Gwirdyon de arriba a abajo - bueno, quizá no es una frase muy acertada, pero ya me habéis entendido.
Walo se acercó al carro y cogió sus escasas pertenencias y siguió caminando sin mirar atrás.

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Esdaleon cada vez estaba más cabreado, cada vez que intentaba sacar un tema de conversación amigable terminaba todo con mala leche, había una cosa clara, y esque si el ambiente en el grupo seguía así la misión no llegaría muy lejos, en cualquier momento de peligro Tuilere saldría corriedo, Walo se escondería, Gwirdyon intentaría ridiculizarle y él se quedaría solo ante el peligro.
- Mira, paso, si no quieres que nos llevemos bien allá tu.- Dijo Esdaleon mirando a Gwirdyon.
Ella no respondió se quedó mirándole fijamente mientras él recogía el equipaje de esos ''simpáticos compañeros'' que tanto se lo agradecieron y lo ponía en el carro.
-Hay que hacer algo si nos queremos llevar bien, si no estamos perdidos.- Dijo alejándose.

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Esdaleon cada vez estaba más cabreado, cada vez que intentaba sacar un tema de conversación amigable terminaba todo con mala leche, había una cosa clara, y esque si el ambiente en el grupo seguía así la misión no llegaría muy lejos, en cualquier momento de peligro Tuilere saldría corriedo, Walo se escondería, Gwirdyon intentaría ridiculizarle y él se quedaría solo ante el peligro.
- Mira, paso, si no quieres que nos llevemos bien allá tu.- Dijo Esdaleon mirando a Gwirdyon.
Ella no respondió se quedó mirándole fijamente mientras él recogía el equipaje de esos ''simpáticos compañeros'' que tanto se lo agradecieron y lo ponía en el carro.
-Hay que hacer algo si nos queremos llevar bien, si no estamos perdidos.- Dijo alejándose.
PD: Esdaleon no es un patosos, agradecería que no le hagais morder el polvo cada dos por tres :´(

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NotaPublicado: Vie Abr 06, 2007 10:56 pm 
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Gwirdyon aceleró el paso para alcanzar a Esdaleon y cuando llegó a su altura agarró uno de los extremos del carro y le ayudó a llevar la carga.
- Oye, entiendo que a veces es difícil controlarse cuando ves que hieren a quienes quieres, pero dejarse llevar por la violencia tampoco es de gran ayuda.
Esdaleon paró el carro en seco y se volvió iracundo.
- Esperaba una disculpa, no una charla.
- ¿Y por qué me iba yo a disculpar? - Preguntó la semielfa indignada.
- ¿Por qué? ¿porque utilizas cualquier ocasión para ridiculizarme y hacerme quedar como un patoso y un estúpido? ¿o porque cada vez que hay algún problema, casualmente soy yo quien pone la cara para recibir los golpes y luego en vez de agradecérmelo sólo te dedicas a criticarme? ¿o porque...
- Vale, de acuerdo -Interrumpió ella.- Vamos a dejar las cosas claras. No te he buscado porque seas ningún patoso ni ningún estúpido ni nada por el estilo. Admiro tu arrojo y tu valentía, pero no sirven de nada si sólo las usas para descargar tu ira. Sé que eres el mejor guerrero que voy a encontrar, y...
- Ya hasta de eso dudo, mira lo que hizo Tuilere conmigo en segundos -ahora interrumpió Esdaleon.- No pensé que fuera tan buena luchadora.
- La subestimaste. - Respondió la semielfa.- Personalmente prefiero tenerla como amiga que como enemiga. Pero es una bomba de relojería y nunca se sabe cuándo va a explotar.
- Pero no pude reprimirme cuando vi al pobre Walo tirado en el suelo y ella mirándole con desdén desde esa roca. Más aún después de lo que le he hecho creer a Walo.
- Lo hiciste por su bien. Él nunca hubiera salido de la posada por su propio pie, y tarde o temprano los salvajes que trabajan para Tserleg lo hubieran encontrado.
Agarraron de nuevo cada uno de un lado del carro y continuaron el camino. Se acercaba un recodo y los árboles no dejaban ver la senda, pero se escuchaba un murmullo de voces. Los dos que tiraban del carro doblaron el recodo y se encontraron de frente a un grupo de orcos armados y tenían dos rehenes: Walo y Tuilere.
- Soltadlos inmediatamente -Gritó Esdaleon mientras soltaba el carro y de un salto se plantó en medio del camino. Gwirdyon hizo lo mismo.
- ¡Ja, ja, ja! -Bramó el que parecía ser el cabecilla del grupo de orcos.- Dadnos todo lo que tenéis y luego decidiremos qué hacemos con vosotros. Podréis elegir entre una muerte lenta y una rápida.
Los orcos se rieron como animales y los que tenían sujetos a los rehenes los empujaron hacia atrás y se los pasaron a otros orcos.
- Eso no va a ser así. Moriréis vosotros y luego haremos una hoguera con vuestras cabezas.- Contestó Esdaleon con gran fiereza en los ojos. Desenvainó su espada. Gwirdyon también sacó a Nanife y se colocaron espalda con espalda formando un círculo. Dos de los orcos se acercaron amenazantes con espadas en la mano.


P.D.: Siento mucho haber ridiculizado antes a Esdaleon. A veces no puedo controlar al Valle-Inclán que llevo dentro. Te brindo la ocasión de que hagas brillar a Esdaleon en esta pelea con orcos con la honra que se merece. Como sugerencia, puedes aprovechar que Tuilere también es buena guerrera, pero eso lo dejo a tu gusto. Saludos. [Loas]

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NotaPublicado: Vie Abr 06, 2007 11:49 pm 
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En un momento Esdaleon fue capaz de centrar su atención en todos los detalles, los orcos no eran más que once, pero estaban apilados y no paraban de moverse para parecer más numerosos en un intento de acobardarles, no les funcionó, Walo estaba totalmente horrorizado, el orco que le sugetaba no hizo mucho esfuerzo para conternerle, en cambio Tuilere permanecía seria, lo que a los orcos no les dio buena espina y la vigilaron entre varios, a su lado Gwirdyon mantenía una buena postura, pero Esdaleon creyó oportuno que sería mejor que sacara su arco.
-Deja la espada, saca tu arco, a mi señal cúbreme.- le susurró de forma que solo ella pudiera oirle.-Luego apunta hacia los que tienen a Tuilere, ella sabrá apañarse después.
Gwirdyon no respondió, pero tampoco puso pegas, asique estaba de acuerdo.
-¿y bien?.- Preguntó un orco adelantado al resto, más grande que los demás, parecía el lider de la comitiba.
- Verás, yo le daría encantado todo lo que llevamos, pero resulta que esos dos que teneis me importan un rábano.- Comenzó a decir Esdaleon envainando la espada, Gwirdyon entendió la estrategia y bajó el arco.- Por mi podeis y hacer con ellos lo que querais, perdonar mi enfado anterior pero no me suele gustar que me sorprenda ningun orco.-
Esdaleon siguió acercándose soltándo una pesada cháchara cuando de pronto desenvainó la espada y se lanzó a la carrera contra el lider, quien le imitó, pero un momento antes del choque Esdaleon gritó.- Ahora.- Se apartó a un lado derrepente a por otro de los orcos, y frente al orco donde antes estaba Esdaleon aparecieron dos flechas, una le atravesó la garganta, la otra el corazón, y el orco no vió más. Esdaleon despachó rápido a los dos orcos que acompañaban a su lider, asique Gwirdyon, viendo que su compañero se las apañaba disparó al orco que tenía a Tuilere, la cual se desencaramó de él en un abrir y cerrar de ojos y enseguida sacó su espada y comenzó a luchar con los otros dos orcos que la rodeaban, una flecha le quitó la vida a uno, la punta de la espada de Tulere se la quitó al otro, el orco que tenía a Walo le soltó para unirse a la lucha contra Esdaleon que se veía rodeado por cuatro orcos, lo que le obligó a sacar también su espada corta y acoplarala a la larga para crear su espada de doble filo, primero vio venir un mazazo que logró parar a tiempo con el filo superior de la espada y cuyo impulso aprovexgó para cortar el vientre de su atacante con a oja inferior de su arma, empezó a luchar con los otros tres cuando una daga apareció de detras de uno y se le clavó en el cráneo, la daga era la de Walo, que mostró una mueca de terror y salió corriendo sin dirección, ya había participado lo sufueciente, y a Esdaleon no le costó nada acabar con los otros dos mientras Tuilere acababa con el último que trataba se huír.
- Orcos, tan estúpidos como torpes.- Dijo Esdaleon con desprecio.- ¿Estais todos bien?.
todos parecían estar bien salvo por unas magulladuras que tenía Tuilere en los brazos debidas al forcegeo con el orco que la apresó. Esdaleon no tenía ni idea de donde habían salido esos orcos, aunque ahora ya no importaba, estaba claro que ya no molestarían.

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NotaPublicado: Sab Abr 07, 2007 12:50 am 
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Walo corría para alejarse de la batalla cuando vio que un orco aterrorizado le adelantaba y corria por delante de él. Paró y miro atras, por lo visto los orcos se habian "rendido" y les habian dejado. Walo se acercó a sus compañeros que remataban algun que orto enemigo moribundo y limpiaban sus armas de la sangre orca.

-Malditos orcos, nos pillaron desprevenidos ¿verdad Tuilere? -les dijo Walo al grupo que le miraron con indiferencia- pero les hemos dado una buena lección, que sepan que somos peligrosos -dijo con convencimiento.
-¿HEMOS? -preguntó Gwirdyon como enfadada.
-Por supuesto Walo, somo un equipo fabuloso, tu y yo juntos somos invencibles -Dijo Esdaleon haciendo caso omiso a la pregunta de Gwirdyon. Se acercó a su amigo y entrechocaron sus manos con una gran sonrisa.- de no ser por ti, ese orco me lo habria hecho pasar canutas.
-Sabes que yo siempre me enfrentó al enemigo sin cobardía, pero tu eres más valiente que yo, lo reconozco, nos has salvado a todos -dijo Walo a su compañero.
-No me des las gracias por salvarte la vida, total, es algo que hago todo los dias -le gritó Gwirdyon a Walo enfurecida.- la proxima vez que te vayas no te ayudare si te coje una banda de orcos, seguro que te bastas tu solo para acabar con ellos.

Walo la miró sorprendido, como si no entendiera nada de lo que le decia. Esdaleon se acercó a la elfa y la habló en voz baja, sin que le oyera Walo.
La expresion de enfado de la elfa no cambió, pero ya no le dijo nada más a Walo tras escuchar a Esdaleon.

-Todos hemos estado fantasticos en la batalla -dijo Tuilere tras limpiar la sangre se su espada- pero quiero que sepais que si me han cojido a sido por culpa del viejo, que me distrajo mientras me contaba lo mucho que os odiaba ¡Cómo si a mi me importará lo que piense!
-Deja en paz a Walo, no pienso permitir que la vuelvas a tomar con él, no te a hacho nada. -dijo Esdaleon enfurecido.

Tuilere y el semielfo se miraron con odio, Walo pasaba de todo, entretenido en mirar en los ropajes de los orcos en busca de monedas, y Gwirdyon miraba a los dos preocupada, deberia intervenir si no queria que esos dos estupidos acabaran enfrentadose en un duelo a muerte. Por lo visto le habia tocado hacer un viaje con unos compañeros de lo más problematicos

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NotaPublicado: Sab Abr 07, 2007 2:09 am 
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- Solo pretendo que nos llevemos bien ¿entendido?.- Dijo Esdaleon cansado de tanta disputa.- En serio, si sigue habiendo broncas me voy a acabar quitando la vida.-
Tuilere no mostró mucha atención a las palabras del desesperado medio elfo pero tampoco le discutió.
- Gracias por el apoyo Gwirdyon, lo has hecho genial.- Felicitó Esdal a la sorprendida medio elfa.
- No hay nada que debas agradecerme, no has hecho menos que yo.- Le contestó ostrando un leve aire de timidez.
- Si, gracias, de no ser por tí no podría haberme librado de esos orcos.- L edijo Tuilere ahora menos enfadada.
Esdaleon esperó a que todo el grupo estubiera junto y les habló dirigiéndose a todos.
- Es importante que nos llevemos bien, o la próxima vez esto no habría acabado tan bien, si alguien pretende seguir armando bulla le invito a que se largue.

PD: La historia está quedando bien, pero si sigue habiendo bronca entre los personajes voy a acabar volviendome loco, halla paz por Dios.

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NotaPublicado: Sab Abr 07, 2007 7:44 am 
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Después de aquella pequeña batalla, el grupo siguió con su camino. Ya no era Esdaleon el que llevaba el carro, ahora se turnaban, en turnos más pequeños las mujeres y walo y más grandes Esdalenon, pero era un comienzo. Mientras Walo llevaba el carro Tuilere preguntó:

- Hacia donde nos dirigimos? porque hemos salido de bree sin tener cogido ningún camino si mal no recuerdo...

- mmm es verdad... hacia donde nos dirigimos???

En ese momento Tuilere tropezó al enganchársele el vestido son la rueda del carro.

- AH! Tú, viejo, ten más cuidado...

Walo abrió los ojos a más no poder e iba a contestar algo pero se contuvo y en su lugar preguntó:

- Lo siento, te encuentras bien?

La elfa intentó ponerse en pie, pero el tobillo le cedió. con una mueca de dolor se apolló de nuevo en el suelo.

- Qué te ocurre?

- Nada.- volvió a intentar a ponerse en pie, pero el tobillo le dolí enórmemente y comenzaba a incharse. Durante el forcegéo con los orcos se lo había torcido y ahora, con la caída parecía habérselo esguinzado.


PD: Vamos... que toy fatal. XDDD

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NotaPublicado: Dom Abr 08, 2007 1:49 am 
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Hola chicos, he abierto un tema en la recepción llamado "Empezando de cero_Punto de encuentro" en el que podemos hablar tranquilamente de los personajes de la historia, de sus caracteres y características y de sus aventuras y desventuras, independientemente de los giros que lleve el guión, que eso sólo pertenece a la mente calenturienta de cada uno de los que escribimos. :-)
También puede servir de espacio donde nuestros queridísimos lectores puedan dejar sus opiniones y sugerencias acerca de la historia que tantos sudores nos cuesta escribir. xD

Eso es todo majos, un saludo. :wink:

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NotaPublicado: Mié Abr 11, 2007 3:54 pm 
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Tuilere volvió a intentar ponerse en pie, pero el tobillo le dolía enormemente y comenzaba a hincharse. Durante el forcejeo con los orcos se lo había torcido y ahora, con la caída, parecía habérselo esguinzado.
- Está anocheciendo, llegaremos hasta Tharbad y allí encontraremos algún sitio donde acampar. -Adelantó Esdaleon.
- ¿Tharbad? ¿La ciudad fantasma? -Preguntó Walo.
- Es el único sitio cercano donde podremos encontrar algún techo donde cobijarnos. Las inundaciones de finales de la tercera edad destrozaron completamente la ciudad, pero algo habrá quedado en pie.
- Y supongo que los orcos y demás criaturas amigas de la noche pensarán lo mismo que nosotros. Habrá que tener mucho cuidado. Más incluso que si acampamos a la intemperie. -Apuntó Gwirdyon.
Tuilere intentó caminar de nuevo, pero a cada paso que daba sentía un enorme dolor en el pie. No quería que los demás pensaran que era una carga, pero tampoco quería quedarse sola en medio de aquel camino con el pie herido y a sabiendas de las pandillas de orcos que deambulaban por esa zona. Esdaleon y Walo se hicieron cargo del siguiente turno para llevar el carro, y Tuilere aprovechó para acercarse a Gwirdyon.
- ¿Tienes algo en la bolsa para el dolor? -Preguntó con un hilillo de voz.
Gwirdyon la miró con cara de pena y se agachó para revisar su tobillo.
- No necesitas sólo algo para el dolor, también te harán falta unas vendas y descansar. Tienes el pie muy inflamado. Si sigues caminando dentro de poco no podrás dar ni un paso más.
- ¡Lo que nos faltaba! Pues si no puede seguir tendrá que quedarse aquí - Dijo Esdaleon y soltó un bufido.
Walo lo miró extrañado.
- A mí me puede pasar lo mismo, mira lo viejo que soy ya. ¿También me dejarías en el camino? -Preguntó Walo a su amigo.
- A tí nunca, Walo. Tú vienes conmigo donde yo vaya. -Esdaleon se acercó a su amigo y le pasó el brazo por encima de los hombros. Luego se apartó para que no lo vieran las chicas.
- Eres un bruto. -Le espetó Gwirdyon sin reparos mientras seguía vendándole el pie con unos trapos que llevaba en la bolsa.- No podemos dejarla aquí. En las condiciones en las que se encuentra no llegará muy lejos. Tendremos que llevarla en el carro.
- Pues yo no pienso gastar mis escasas energías llevando más peso en el carro, ¿no veis lo viejo que soy ya?
- ¡Walo! -Le increpó Gwirdyon- A tí te ayudamos, y de la misma manera ayudaremos también a Tuilere.
Esdaleon permanecía con el carro de los bultos, Walo se había apartado un poco del camino y Tuilere estaba sentada en el suelo, mientras Gwirdyon, arrodillada frente a ella, le inmovilizaba el tobillo con unas vendas improvisadas.
- Yo no quiero ser un estorbo, -comenzó a decir Tuilere- entiendo que no me tengáis mucha simpatía, pero...
- ¡Ya basta! -Le interrumpió Walo.- Cuando yo me caí en el camino tú ni siquiera me ayudaste a levantarme y ahora nos vienes con el cuento de que no quieres ser un estorbo, por tu culpa nos cogieron esos orcos, y ahora tendremos que cargar contigo en el carro. Mejor..
- ¡¡Se acabó!! -Rugió Esdaleon. Soltó el carro y se puso en medio del camino para que todos lo vieran. - Os he dicho ya varias veces que no quiero discusiones. Os cogieron los orcos porque los dos sois igual de estúpidos y si no os hubiérais separado del grupo no hubiéramos tenido que arriesgar nuestras vidas para salvaros el pellejo. Así que ahora nos vamos a callar todos y vamos a intentar llevarnos bien, a ver si así conseguimos llegar vivos hasta Tharbad. ¡Y no se hable más!
Esdaleon se alejó a una orilla del camino y apretó los puños y los dientes para desahogarse. Cuando volvió Gwirdyon y Walo habían metido a Tuilere en el carro del equipaje y le esperaban para proseguir el camino.

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NotaPublicado: Mié Abr 11, 2007 6:00 pm 
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Era el colmo, pensaba Walo, con lo mal que le había tratado Tuilere y ahora tenia que cargar con ella ¡qué lo hiciera Esdaleon! si no quiere que haya discusiones que se encarge él de solucionar los problemas.
¡Bah! ahora tenía problemas más importantes, tenian que pasar la noche en Tharbad, y lo poco que conocia de esa ciudad fantasma no le gustaba. Por supuesto otra brillante idea de su amigo Esdaleon, secundado por la maravillosa Gwirdyon ¡si es que los problemas se los buscan ellos mismos!


-¿El puente que cruza el rio Gwathló esta en pie? -preguntó Walo- que yo sepa fue destruido
-Claro que estará en pie, -le respondió Gwirdyon- es un paso muy importante, y el que la ciudad este abandonada no significa que no se hayan molestado en unir ambas orillas.
-¿Pero has ido alguna vez por este camino? -preguntó Esdaleon extrañado, pues el no habia ido nunca por ahi.
-Pues no... pero te digo lo mismo que a Walo, seria una insensatez dejar incomunicado un camino tan importante.
-Bueno, esta bien -dijo Walo- por que si no esta en pie no pienso buscar otro camino alternativo que nos haga dar un rodea de varios dias, y otra cosa, ya estoy muy cansado, hala Esdaleon, carga tu con Gwirdyon el carro.

Esdaleon miró a Walo con cara de pocos amigos, empezaba a hartarle la actitud tan egoista de este, pero no dijo nada y se puso con su compañera a tirar del carro

-Por muy amigos que seais, empiezo a arrepentirme de haberle traido con nosotros -dijo Gwirdyon a Esdaleon en voz baja para que solo le oyera él, pues Walo iba detras del carro mirando al suelo meditabundo- Te puedo asegurar que yo le protegeré ante cualquier peligro que se nos presente, no le deseo nada malo, pero como siga asi, el mismo se va a buscar su final, y lo que es peor, la de todos nosotros.

Esdaleon meneo la cabeza con resignación, apreciaba mucho a su amigo Walo, pero la semielfa tenia razon, les acabaria buscando la ruina a todos ellos. -Lo sé, es muy cabezota, y no quiere hacer ningun esfuerzo que no vea que le beneficia, no es que sea malvado, lo que pasa es que considera que su presencia aqui es innecesaria, que ni nos ayuda, ni nos necesita. De todas formas tu no te preocupes, ya me encargare yo de que no nos traiga problemas... por su bien.- Esdaleon entrecerró los ojos como meditando en ello y fijó la vista en el camino.

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NotaPublicado: Mié Abr 11, 2007 11:26 pm 
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Tras un largo rato cargando con el carro Gwirdyon comenxó a estar agotada y poco a poco su brazo fue doliendo más y más hasta que llegó un punto en el que ya no podía más.
- Gwirdyon deja el carro.- Le dijo Esdaleon con un tono que no admitía quejas.
- Todabia...- Trató de discutirle la medioelfa pero Esdaleon le interrumpió.
- He notado lo de tu brazo, si no queires perderlo deja el carro.-
Gwirdyon obedeció dejando escapar un suspiro de alibio y llevándose la mano a su dolorido brazo.
- Walo, tu turno.- Dijo Esdaleon mirando a su amigo parando la marcha.
- Me niego a seguir caragando con esa borde.- Fue lo único que respondió.
- Muy bien.-
Esdaleon se acercó a la parte trasera del carro y sin abisar a Tuilere la cojió y la cargó sobre su hombro como si de un fardo se tratara, Tuilere trató de quejarse de tan abergonzante situación, pero se dio cuenta ante la mirada de Esdaleon de que la otra alternatiba era andar sola y se calló. Esdaleon con su metro ochenta y cinco era alto, pero la semielfa de dos metros le hacía bajito y daba de la situación algo que provocó la risa de Walo.
- Segumos la marcha.- Ordenó Esdaleon sin más con voz apagada y de pocos amigos, aunque fue capaz de atisbar una sonrisa de aprovación por parte de Gwirdyon.
- No hace falta que hagas esto, no me debes ningún favor.- Dijo Tuilere para que solo le oyera Esdaleon.
- No me lo digas dos veces no valla a ser que me convezcas.- Contestó el fornido medioelfo mirando hacia delante.
Siguieron caminando durante una hora hasta que definitibamente llegó la noche para bañarles de una fría e inquieante oscuridad, y con ello la hora de acampar y descansar.

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NotaPublicado: Jue Abr 12, 2007 2:41 pm 
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Todos se sentaron a descansar al rededor de una hoguera. Gwirdyon revisó las vendas de Tuilere y le informó que el pie se encontraba un poco mejor, pero no del todo. Walo mientras tanto contaba una historia para nadie, ya que nadie lo escuchaba. Y Esdaleon miraba las estrellas. Cuan Gwirdyon acabó con las vendas de Tuilere, la elfa se acercó cojeando a Esdaleon y mirándolo preguntó:

- ¿Puedo?

El semi-elfo no contestó nada. La elfa se sentó a su lado dificultósamente y se recostó contra él. A los pocos minutos se había quedado dormida. Esdaleon se puso en pie sin darse cuenta y la elfa cayó al suelo, pero aún así no se desperó. El semi-elfo se acercó al fuego. Todos dormían ya menos él. Cuando iba a sentarse de nuevo, algo dentro de su bolsillo, golpeó contra su cuerpo. Metió la mano y encontró dos bolsas con monedas dentro y un papel en el que con una letra casi inleible estaba escritas las siguientes palabras: "Lo siento mucho. Perdóname por favor."


PD: Pa qe luego no se diga... XDDD ya le he devuelto el dinero, y con creces. XDDDD hay un poco más del que le robé, así qeu espero que estéis contentos. Por sierto, yo no soy tan alta. XDD

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NotaPublicado: Jue Abr 12, 2007 5:53 pm 
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Mientras caía la noche cerca de Tharbad, el extraño grupo acampaba a la intemperie, y a excepción de Esdaleon, siempre alerta, ninguno parecía preocuparse por los peligros que pudiera haber a su alrededor. Esdaleon se guardó las dos bolsas de monedas e hizo una mueca irónica mientras miraba a Tuilere. Ahora no le parecía tan alta como de día. Se acercó a Walo e intentó despertarle sacudiéndolo del hombro.
- quef pasfa? -balbuceó Walo.
- Despierta, es tu turno, ahora tienes que vigilar tú y así yo podré dormir un rato.
- Ja. Que vigile otro,... digo... otra. Yo tengo... mucho... sueño.
Esdaleon estuvo a punto de agarrar a su amigo y despertarlo bruscamente, pero se contuvo. Se alejó unos metros de él y del campamento, olió el aire y volvió otra vez donde estaba el viejo.
- Walo, -esta vez lo sacudió un poco más fuerte- venga, que te toca un turno fácil, el aire no huele raro, seguramente no molestará nadie en toda la noche. Despierta o mañana tirarás tú del carro todo el día porque yo no podré hacerlo por no haber dormido en toda la noche.
- Bueeeeenoo, -Walo se incorporó con cara de pocos amigos.- Pero luego les toca a una de ellas. No vamos a estar protegiéndolas siempre.
Esdaleon miró a su amigo de reojo pero no dijo nada. Se recostó de lado en el suelo, cogió con la mano izquierda el colgante que siempre llevaba en el cuello y en unos segundos el agotamiento y el sueño se adueñaron de él.
Al cabo de un rato Tuilere se despertó debido al intenso dolor del tobillo. Se sentó y vio que todos dormían, incluido Walo. Se arrastró cuidadosamente para no hacer ruido hasta donde estaba la semielfa y sigilosamente, como sólo saben hacerlo los elfos, se acercó hasta su bolsa y la abrió. Gwirdyon parecía dormir profundamente. Tuilere la miró unos segundos y luego, con cautela, desató el nudo que cerraba la bolsa. Aún no la había abierto del todo cuando noto una mano que la enganchaba por el cuello desde atrás.
- ¿Buscas algo? -Le susurró Gwirdyon al oído- Sólo tenias que pedírmelo, ladrona.
Tuilere no pudo más y rompió a llorar. Gwirdyon recogió su bolsa y le soltó el cuello.
- Le he devuelto el dinero a Esdaleon. -dijo hipando.- Me duele mucho el tobillo. Sólo buscaba algo que me calmara el dolor. No quería despertarte.
Gwirdyon se enterneció y ofreció a Tuilere algo con qué limpiarse las lágrimas.
- Y estoy harta de que todos desconfiéis de mí.
- ¿Y no crees que tenemos motivos para hacerlo? - le preguntó la semielfa.
-... Puede...-Titubeo la elfa.- Pero no tengo ninguna razón para hacerte daño. Tú y Esdaleon os habéis portado muy bien conmigo. Otros en vuestro lugar me hubieran abandonado, como hubiera hecho Walo. No le culpo. Yo tampoco me porté bien con él...Pero es un viejo egoísta.
Esdaleon se había despertado en cuanto se levantó Tuilere, pero se hizo el dormido y escuchó toda la conversación.
- Ya, es que Walo es viejo, y los viejos suelen ser egoístas y desconfiados. Pero es amigo de Esdaleon, y aunque sólo sea porque le debes la vida cuando os salvamos de los orcos a Walo y a tí, deberías intentar llevarte bien con el viejo.
- No sé si podré, me saca de quicio. Pero lo intentaré. - Tuilere miró hacia la hoguera. Luego se volvió hacia la semielfa.- Y ahora, ¿me das algo para el dolor?
- No debería hacer esto, pero te necesitamos útil y sana lo antes posible. -Gwirdyon rebuscó en su bolsa y sacó una hoja grisácea dentada de gran tamaño. Se la dio a Tuilere. La elfa la cogió con las dos manos y la observó estupefacta.
- ¿Dónde la has conseguido? Esto no se cría en cualquier sitio. -Dijo la elfa abriendo los ojos de par en par.- ¿Quién eres realmente Gwirdyon?
- Póntela en el tobillo. Mañana estarás curada y podrás caminar y luchar si hace falta. -Volvió a cerrar la bolsa y se recostó de espaldas a Tuilere dando así por zanjada la conversación.
La elfa se quitó la venda que llevaba y se colocó la hoja alrededor del tobillo, luego la aseguró con la venda y se quedó despierta vigilando el campamento. Walo seguía durmiendo. Esdaleon cerró el ojo y volvió a dormirse.

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"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


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NotaPublicado: Mar Abr 17, 2007 12:06 am 
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Al final Gwirdyon montó la última guardia y al amaneces volvieron al camino. Tuilere cojeaba pero ya era capaz de caminar sola, así que ésta vez la marcha no se vio tan alterada.
-Si segumos a este paso mañana al atardecer llegaremos al Camino Viejo, a partir de ahí debemos tener más cuidado, dicen que los antiguos combatientes de Saruman moran por esas tierras, dibididos y desorientados, pero asaltan a todo el que se acerca.- Dijo Esdaleon murando al horizonte, nadie contestó, se limitaron a caminar, aunque vio un atisbo de temor en los ojos de Walo.
El camino fue largo y monótono, nadie habló hasta la hora de la comida, es sol pegaba fuerte sobre sus cabezas y gotas de sudor perlaban sus frentes, Esdaleon se pasó todo el camino pensando sobre sus compañeros, primeor se paró a pensar en Giwrdyon, esa misteriosa medio elfa que inicio todo el embrollo de la que no sabía absolutamente nada porque siempre que le preguntan cambia de tema, luego pensó en Tuilere, le ladrona con remordimientos, no había mucho que saber de ella, estaba loca sabía luchar y se mantenía agena a la causa, con eso le sobraba, luego se paró a pensar en Walo y de inmediato dejó de pensar.
Al rato se puseiron todos de acuerdo en hacer un alto para comer, sobre todo Walo. Cada uno se preparó su plato cuando de pronto Esdaleon se plantó frente a Gwidyon.
- Necesito hablar con tigo acerca del viaje, si no te importa claro.- Le dijo a la semielfa
- Está bien, adelante.- Contestó la medio elfa.
- A solas.- Dijo Esdaleon cojíndola de la mano y llevándosela a otro lugar alejado de el resto del grupo.- No penseis cosas raras ¿eh? los dos jefes tienen que hablar.- Les dijo a Tuilere y Walo, algo molestos por no ser lo suficientemente buenos para sus secretos.
- ¿Adonde me llevas?.- Preguntó Gwirdyon al llegar a una espesura en un pequeño bosquecillo.
- Verás, resulta quer me pica la curiosidad, a ver, estás de nuestro lado ¿no?- Gwirdyon asintió asique el medioelfo siguió.- Entonces... ¿porque cuando te pregunto tu motivación en todo esto cambias e tema? me da la impresión de que ocultas algo.-
- ¿Qué pretendes decir?.-
- Empiezo a tomarme muy en serio la posibilidad de que seas una tridora, hasta ahora no as dejado de negarte a contarme de que va ese mensaje, porqué fuiste a ver a Faramir y que te mueve a seguir con la misión, nos encaminamos a un lugar muy peligroso y empiezo a temerme que sea eso lo único que pretendes. Perdona mi desconfianza, pero mi padre murió delante de mis narices por confiar demasiado en sus compañeros.
Esdaleon la miró serio, ella le devolvía una mirada pensativa, como si no supiera si debía contestar
- Bien, ¿vas a contarme tu historia?-

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Sea mi alma mi espada mi amor mi armadura y mi ira el viento que me empuja a la batalla


Última edición por Esdaleon el Vie Abr 20, 2007 9:52 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Mié Abr 18, 2007 4:31 pm 
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- Vaya, -dijo Gwirdyon separándose un poco de Esdaleon.- Sabía que tarde o temprano este momento llegaría. Llevo mucho tiempo pensando en la explicación que te daría, y ahora no se me ocurre cómo empezar. Pero te agradezco en serio que lo hayas hecho en privado, pues la información que te voy a revelar es de una importancia extrema, y si Walo o Tuilere supieran algo de ella se encontrarían en grave peligro.
- De eso no te tienes que preocupar, ya estoy yo aquí para defenderos a todos.- Dijo Esdaleon y esbozó una tímida sonrisa.
- Sí, ya sé que tú te dejarás el pellejo por nosotros, pero hay mucho más en juego que tu vida, o la mía o la de los cuatro juntos. Están pasando cosas muy graves a nuestro alrededor y tenemos la oportunidad de ayudar a controlarlas.
- Pues no me estás aclarando nada, es más, ahora estoy aún más intrigado que antes. Sin embargo, hay algo que me da vueltas en la cabeza y por más que lo intento no le encuentro explicación.
- Tú dirás, -contestó ella.- Intentaré dar respuesta a tu duda en la medida de lo posible, pero tienes que confiar en mí. Aunque no os lo cuente todo, no lo hago para poneros en peligro, sino todo lo contrario, cuanto menos sepáis menos importancia tendréis para el enemigo.
- Pero el enemigo no sabe ni nosotros sabemos o no. A estas alturas debe pensar que los cuatro estamos al tanto de todo, cuando en realidad no tenemos ni idea de lo que se cuece aquí.
- Como diría Mantecona, aquí se cuecen habas.-Dijo Gwirdyon, y los dos se echaron a reir.- Venga, dime, cuál es esa duda que tanto te preocupa.
- Pues yo necesito saber qué relación existe entre tú y Faramir, porqué hablaste con él y por qué viniste a buscarme.
- Puff, eso es mucho querer saber.-Gwirdyon se recostó en el tocón de un árbol.- Primero, fue Faramir quien me mandó buscar a mí.
- ¿En serio? -Exclamó Esdaleon sorprendido.- Eso no me lo esperaba. ¿Y por qué te mando buscar?
- Yo trabajo para él, mejor dicho, para su gobierno. Durante unos meses me infiltré en los territorios del sur y ofrecí mis servicios al Senescal de Umbar. Como todos sabéis, durante la Tercera Edad, Umbar y Gondor mantuvieron una continua guerra, que terminó con la victoria de Aragorn y su ejército de espectros sobre los corsarios umbarianos. El reino de Umbar fue absorbido por Gondor, pero sus habitantes nunca renunciaron a ser rebeldes.
- Ya, de todo eso estaba al tanto a través de Faramir. ¿O es que no recuerdas que me he pasado media vida matando Haradrims? -Dijo Esdaleon.
- Lo sé. ¿Y en cuanto a la región de Khând, qué tal te llevas con los Variags?-Le preguntó Gwirdyon
- Aghh! esa panda de infectos insurrectos. Para mí tienen aún menos valor que un Haradrim. No dan más que problemas. Mientras estuvieron a las órdenes de Mordor durante la TE, estaban más o menos organizados, pero tras la caída del anillo se dedicaron a vagar por las tierras del sur destrozando todo lo que encontraban a su paso. Son peor que una plaga. Pero no peores que los Dunledinos, que hacían de las suyas en las fronteras con Rohán.
- En efecto, pero he de decirte que ya no vagan sin rumbo. Aunque Umbar pertenece a Gondor, los umbarianos, y prácticamente todos los Haradrims, han conseguido unir a los Variags, a los Rhamala y a alguna otra tribu de Khând para su causa. Y como no tenían nada que perder, aceptaron gustosamente a cambio de protección y un estado que se hiciera cargo de ellos.
- No tenía ni idea de todo eso -exclamó Esdaleon en un tono abatido.
- Entonces, tampoco sabes nada de lo que ocurre más allá del mar de Rhûn.
- No quiero ni imaginarlo. ¿También se han aliado con Hârâd para luchar contra Gondor?
- Decir eso sería mucho decir, pues ya sabes que la región de Rhün es inmensa y alberga multitud de pequeñas tribus independientes entre sí. Pero sí puedo decir que algunas de ellas como los Kalakovs o incluso los Pietrinos se han acercado significativamente a las fronteras con Hârâd.
- ¿Y tú cómo sabes todo eso?
- Porque durante mucho tiempo he servido en Umbar, para su dirigente, haciéndole creer que traicionaba a Gondor para obedecer a su causa, aunque en el fondo obedecía las órdenes de mi rey Elessar a través de Faramir. Se firmó un tratado entre estas tribus de Rhûn, algunas otras de Khând y Umbar de Hârâd, por el cual creaban una alianza para luchar contra Gondor y hacerse con el control del territorio y de todo lo que eso conlleva.
- Y no me digas que el documento que refleja esa alianza es lo que tan secretamente guardas tú en tu bolsa. - Inquirió Esdaleon.
- Sí. Como mano derecha del dirigente de Umbar, yo me hacía cargo de todos sus asuntos. Y cuando tuve este documento en mis manos, ya tenía una prueba irrefutable de su traición a Gondor. Por eso debo entregársela al Rey Elessar, y por eso me buscan y me llaman traidora.
-Empiezo a ver las cosas un poco más claras. -Dijo Esdaleon.
- Faramir, mi superior directo, me dijo que te buscara, pues tú me protegerías si decía que venía de su parte. Y me avisó de la importancia de no involucrar a nadie más en esta misión. -Gwirdyon hizo un gesto mohíno.- Como ves, lo de no contarlo a nadie también era una orden.
- Entonces, ¿eres una espía? - Exclamó Esdaleon sin dar crédito a todo lo que había escuchado.
- Bueno, yo prefieron considerarme una colaboradora del gobierno de Faramir, y aunque estaba en tierras desconocidas, Umbar todavía pertenece al reino de Gondor así que no les estaba espiando, sino controlando.
Esdaleon se llevó las manos a la cara y luego estiró los brazos hacia el cielo.
- Por fin, ahora ya puedo involucrarme totalmente en esta empresa. Y prometo que no volveré a desconfiar de ti.
- Eso espero. A propósito, cuando Walo y Tuilere pregunten de qué hemos estado hablando, ¿qué les vamos a responder?
- Pues que ... seguro que se nos ocurre algo. A lo mejor están tan cabreados por no contárselo que ni preguntan.

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Última edición por Gwirdyon el Vie Abr 27, 2007 12:45 pm, editado 2 veces en total

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