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 Asunto: Cuestión de Honor
NotaPublicado: Vie Oct 19, 2007 7:26 pm 
Viajero Asíduo
Viajero Asíduo
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Registrado: Sab Oct 07, 2006 3:19 pm
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Ubicación: Solo Erü sabe donde realmente está mi alma.
El mundo había cambiado mucho desde la caída de Sauron, todo parecía tranquilo a breves excepción de historias pasadas que ahora algunos en la posada relatan como la balada de "Empezando de Cero" y otras leyendas. Pero ahora se acercaba un mal peligroso, algunos locos decían profetizar un mal jamás visto, que los reyes del país de piedra no podrían contener. Algo más que una sombra oscura, algo más que un no-muerto, una.... CUESTIÓN DE HONOR

- Ether, que haces que no traes la toalla a tu señor- dijo Autran uno de los más importantes señores de las tribus Haradrim. Era de complexión gigantesca, pero a la vez fina. Su piel era oscura y sus ojos de un negro tan profundo como los fosos de Moria, con rasgos en su cara de nobleza. Vestía con ropas típicas de un señor, con túnicas largas y señoriales y armas con formas sinuosas y muy ricas en piedras y metales preciosos.

El siervo rápidamente le trajo una toalla a su señor para que este se secase las manos.

- Ya Ether, ya... pronto comenzará todo y podré vengar el daño que el reino de los numenóreanos ha hecho a mi pueblo- se giró hacia su siervo y le gritó- ¿Están preparados ya todos los señores?, no pienso pegarme ni un segundo más en este palacio de barro.

Caminó por unos pasillos hasta salir del palacio, este era una maravilla del arte haradrim. Y con la postura que le correspondía saludo a los 5 señores que allí había.

- Bien... Saludos a todos. ¡Ethar!, presenta a los señores.- gritó al asustadizo sirviente.

- Eee..staaa eeel see..eñor Curudagor como representante de Rhûuunnn, Ataranga seeññoor dee..e los guue..ueerrilleros de Brezzaaaal Seeeeco, Gurthrom laaa..aa araaaña jeefe de..de...de las arañas y seeres ooooscuros en el riioo encant..aaa..aaado en el Bosque Viiieeejo, Himlig eeeelll seeeñorrr de laaaa gueeerrillaaaa resistente en Forodwaaaiiith y poooo...por últiiimo este seeññoor oorco de Mo..mo...morrdorr que no ha queriido..doo..do decir su..su..su nombre.- dijo como pudo el pobre y tartamudo Ethar.

Cada uno de los señores vestía típicamente como en su tierra, como si el calor de Haradwaith no les afectase. Pero realmente destacaba... ese ser... parecía ser un Maiar, pues era una forma humana pero... con... total y similar recuerdo a una araña por sus ropas manos, cara. y.... ¡múltiples ojos!

- Porque no nos dice su nombre señor orco- dijo con curiosidad y arrogancia Autran.

- De mi sólo has de saber mis fuerzas y hombres, ya que mi nombre... es prescindible...- dijo el orco que parecía ser de una raza superior, más inteligente y educada, que los demás orcos.

-Bueno... pues comencemos la reunión... de La orden del destino, los próximos señores de la Tierra Media

Lejos de allí en un pueblo llamado Bree en Eriador, más concretamente en una posada todo transcurría ajeno a esto, la noche era muy extraña y fría. La lluvia no era normal

- ¡Mantecona, una pinta!
- ¡Una oscura, mantecona!
- ¡¡¡Una ronda!!!!

Gritaban todas las personas de la hoy animada posada.

Lejos de la posada, en el camino verde dirigiéndose hasta la misma una figura caminaba con pasos firmes y veloces envuelto en una capa verde oscura donde solo se apreciaba la forma de la persona.
Era alto y de hombros normales, de complexión más bien fuerte pero sin llegar a aparentar ser un guerrero. Llevaba un báculo de madera, de un color grisáceo.



Llovía a cantaros. EL camino estaba embarrado y los árboles que entorno a el se cernían ahora parecían esconderse uno bajo el otro. No había animales fuera, no había trinos de pájaros, no había chillidos y griterío de chiquillos, solo silencio y el estruendoso y penetrante sonido del agua cuando golpea contra el suelo. Pero... si afinabas el oído podías oír algo más... era una canción una canción que hacía llorar al cielo, y gemir al viento.

Muerte y gloria,
Dolor y vida.
Cantos de Fangor.
Árbol que gritas,
Elfo que cantas,
Muerte en Mordor,
Vida sin vida.
Suspira y llora,
Cielo Hedor
Tus muros con sangre
Ganados han sido.
Una niña que grita,
Una niña que llora,
Porque ve a su mama
Inanimada, marchita y acabada
Por una flecha atravesada.

La figura con pasos raudos llegó pronto a los limites de Bree y con premura entró en la posada, sin ninguna palabra levantar, con disimulo y suave andar. Se sentó en una mesa cercana a la esquina más oscura y comenzó a leer un libro que sacó de su macuto, y aún así parecía enterarse de todo lo sucedido como si pudiese hacer mil cosas a la vez o pudiese percibirlo todo. La verdad daba miedo.


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NotaPublicado: Sab Oct 20, 2007 12:27 am 
Este Huésped puede elegir título
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Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
Mensajes: 559
Ubicación: La Comarca, Eriador
- ¡Mantecona! ¿Para cuándo esas cervezas que te pedí hace ya rato? - Preguntó un caballero alto y fornido que esperaba en la barra.
- Un momento, siento no poder atenderle como es debido - contestó el posadero azorado - pero hoy la posada está llena de gente como nunca.

El caballero se volvió a su mesa, y siguió su conversación con una bella dama envuelta en una capa roja. Ella miraba a todos con actitud relajada, como si hiciera tiempo que deseara estar allí y por fin lo había conseguido.

Nob se acercó a la mesa con dos jarras de cerveza y las dejó bruscamente sobre su superficie.
- Aquí tiene, Esdaleon, - Nob hizo una reverencia - Dama Gwirdyon, es un placer tenerles por aquí otra vez. Desde que se supo de sus andanzas en la guerra de oriente, la posada ha estado más llena que nunca. Todo el mundo quería saber dónde habían ocurrido las cosas que aquí acontecieron.

La dama encapuchada de rojo se llevó la mano al hombro e hizo una mueca de dolor. Miró a Nob y le sonrió. Esdaleon no perdía de vista al extraño desconocido que vestía capa verde y estaba sentado al fondo, solo en una mesa. Se fijó en el báculo de madera grisácea que se apoyaba en la pared y frunció el ceño. El desconocido siguió leyendo su libro. Nob se alejó para seguir con sus obligaciones.

- Hagamos un brindis - Dijo Gwirdyon levantando su jarra y disponiéndola para chocar con la del caballero. Esdaleon levantó su jarra y cruzó su mirada con la de la semielfa.
- Por los reencuentros - Dijo Esdaleon.
- Por los reencuentros - repitió Gwirdyon y ambos chocaron sus jarras.- lástima que este reencuentro vaya a durar tan poco tiempo, pues en breves tendrás que partir, para seguir con tu entrenamiento.
- Así es, - Asintió Esdaleon con la cabeza.- Pero mientras tanto, disfrutemos de estos momentos que la vida nos brinda y bebamos esta cerveza, que es la mejor de toda la región.

_________________
"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


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NotaPublicado: Sab Oct 20, 2007 10:09 am 
Montaraz nómada
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Registrado: Dom Jul 15, 2007 1:58 pm
Mensajes: 20
Ubicación: Biblioteca de El Poney Pisador, leyendo algún libro sobre leyendas de luchadores invencibles
-¡Tranquilo, Mantecona, no tengo prisa!-dijo el elegante enano al orondo y acalorado posadero con un tono impaciente y sarcástico.
Éste le echó una mirada de soslayo, y le dijo medio enfurruñado:
-Ya te querría ver a ti sirviendo cervezas a todos lados...
-Vale, vale. Tranquilo...
un rapido cling atrajo la atención del elegante enano. Eran un hombre, creo que era algo así como Esdaleon, y una semielfa, le habría gustado charlar con ellos, pero... Había que tener en cuenta que la semielfa tenía sangre poco fiable .
Bueno, daba igual, pues ya tenía su cerveza delante. Cogió la cerveza y empezó a beberla ávidamente.
-¡Ah! Nada mejor que una cerveza bien fresquita. ¿No es así Mantecona?
-¡Si tienes que pedírmela, me la pides, y sino, a callar, que estoy ocupado!
Se alejó de la barra por la descortesía del rollizo señor y se fijó en otro, estaba leyendo un libro, la verdad, daba escalofríos, no lo podía explicar, pero daba escalofríos.
Se acercó a él y saludó cortesmente:
-¡Salve, maese...!
No obtuvo respuesta alguna...

_________________
No puedes pasar. Soy un servidor del Fuego Sectreto, que es el dueño de la llama de Anor. No puedes pasar. El fuego oscuro no te servirá de nada llama de Udûn. ¡Vuelve a la Sombra! No puedes pasar ¡No puedes pasar!Imagen[/url]


Última edición por Ibal el Dom Oct 21, 2007 3:39 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Sab Oct 20, 2007 1:29 pm 
Viajero Asíduo
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Registrado: Sab Oct 07, 2006 3:19 pm
Mensajes: 33
Ubicación: Solo Erü sabe donde realmente está mi alma.
El viejo, aunque físicamente joven, Magnus miro al enano. Su mirada era fría como la piedra, penetrante y mostraba dolor, sabiduría y un algo que hacía sentir frío, tan frío como el de los desiertos del hielo. Escudriñó al enano de una pasada... y este sintió como si le clavasen mil dagas en el cuerpo sin piedad.

-Enano, criatura inmunda y blasfema de la tierra y la roca. Mal nacido e impío de una raza que nació del ansia de un Ainur que desobedeció a Iluvatar, el único. ¿Qué razón te ha hecho presentarte ante mí? ¿Qué he hecho yo para merecer ver tan blasfema existencia, tan malo he sido?- dijo el encapuchado con una voz fría y en la que se notaba sabiduría, pero a base de dolor. Bajó la cabeza y siguió leyendo.

El enano quedó totalmente petrificado, jamás en su vida le habían dicho tan crueles palabras y de esa forma tan fría y llena de dolor. Su mirada permaneció inmóvil en un punto del suelo mientras retrocedía y al chocar sus piernas con un banco, se flexionaron y quedó sentado. Gwirdyon miró al enano que se había sentado al lado suya, parecía como muerto. Esdaleon le tocó y entonces el enano se giró, se puso mirando a la mesa con los pies correctamente colocados y miró a Esdaleon, al cual tenía frente por frente de la mesa con una pinta en la mano.


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NotaPublicado: Sab Oct 20, 2007 1:55 pm 
Montaraz nómada
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Registrado: Mar Oct 02, 2007 9:02 pm
Mensajes: 13
Ubicación: Simplemente... en todo
Nolmo estaba cansado llevaba muchos días viajando desde Emyn-nu-Fuin, allí había observado a la oscuridad y había completado varias recetas curativas que le hacían falta. Llovía mucho así que decidió buscar el pueblo más cercano para pasar unos días. Caminando oyó muy lejos una voz, una voz conocida... pero algo modificada por los años..., y observó que se dirigía hacia una luz. Un pueblo llamado Bree según tenía entendido.

Nolmo llevaba varios días percibiendo un mal, si no tuviese su forma humana, que ha de tener en la Tierra Media, lo podría percibir con más exactitud, pero más o menos ya sabía de lo que se trataba.

Caminó dos horas antes de llegar al pueblo y luego en él percibió un gran murmullo de felicidad. Sin dudarlo se acercó a ese sonido. Vio que era una posada, abrió la puerta y aspiró el fuerte olor a Cerveza y asado. Escudriñó toda la sala, veía felicidad por todos lados pero... en un sitio notó un dolor agudo, su mirada corrió a velocidad de vértigo y vio a un enano. Rápida pero disimuladamente se acercó al enano y se sentó a su lado. Nolmo siempre llevaba los ojos cerrados y los solía abrir solo para las cosas realmente esenciales. Abrió entonces sus ojos y miró al enano, y este comenzó a recuperar color.

- Ibal, noble enano y buen amigo, despierta y abandona el mundo de los sueños. Eru no te abandona.- dijo con una voz cálida y misteriosa.

Gwirdyon y Esdaleon se asustaron, y observaron con curiosidad al extraño.
Ibal cambió totalmente de color y ahora parecía estar perfecto. Miró con con cariño al extraño de pelo gris.

- Saludos Ibal, yo soy Nolmo, un amigo- dijo el mago acariciando el hombro al enano.

_________________
La sensación del dolor puro es algo que solo puedo imaginar.


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NotaPublicado: Sab Oct 20, 2007 2:52 pm 
Arquero del Rey
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Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
Ehuram permanecía de pie ante la barra ajeno a lo que ocurría en el salón. Al ver a Mantecona que se acercaba le pidió con un gesto que le sirviera otra cerveza y éste le correspondió con una leve sonrisa. Al momento se le acercó con otra jarra de rebosante espuma y se la ofreció amablemente.
- Espero que su estancia sea de su agrado, maese..., Ehuram, si no me equivoco.
El beórnida asintió agarrando la jarra con ansiedad.
- Mucho había oído sobre la cerveza de este lugar y la verdad, no le hacen justicia - dicho esto tomó un largo trago.
Mantecona rió a carcajadas satisfecho.
- Celebro que le guste, nada me hace tan feliz como complacer a mis clientes.
- Disculpad maese Mantecona - se oyó decir al otro extremo de la barra - ¿acaso no habéis visto a Enumanus últimamente? - preguntó la semielfa, el reflejo de la luz en su capa roja le daba un aspecto radiante a su bello rostro.
- Hace poco vi que salía de la posada, tal vez vaya a su taller - contestó encogiéndose de hombros.
El beórnida observó a la semielfa con curiosidad, dudó un instante hasta que decidió no preguntarle nada, en cambió se dirigió al amable posadero.
- Disculpadme, pues veo que estáis bastante ajetreado, ¿podríais decirme donde encontrar el taller de ese tal Enumanus?.
Mantecona se disponía a indicar el lugar al recién llegado mientras Esdaleon no dejaba de observar al enano y a su extraño acompañante.
- ¿Que ocurre Esdaleon? - preguntó Gwirdyon, al ver la cara de preocupación de su amigo.
- ¿No te has fijado?, hace mucho que no vengo por la posada, pero eso no significa que no sepa reconocer que hoy hay algo extraño en ella. - se acercó a la semielfa y intentó bajar el tono de voz - esa mesa, tú lo has visto, el que acompaña al enano... Hay algo en él que no es normal.
- Sí, lo se, es como el tipo de la capa verde que está leyendo en la mesa de más allá. Tampoco me gusta nada, y me da la impresión de que los dos tienen algo en común.
Esdaleon le echó una mirada furtiva y asintió con disimulo.
Los dos volvieron su atención al resto del salón, sin notar nada que le extrañara, tan solo que el beórnida que estaba en la barra se había acercado a una mesa en la cual los allí presentes iban relatando historias para distraerse.

_________________
Cada brazo tiene su arco,
cada arco tiene su flecha.


Última edición por enumanus el Sab Oct 20, 2007 10:28 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Sab Oct 20, 2007 4:50 pm 
Montaraz nómada
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Registrado: Jue Oct 11, 2007 5:05 pm
Mensajes: 21
Ubicación: Cartagena
Mientras, cerca de Bree, y ajeno a todo lo que acontecía en la posada, corría veloz el joven elfo Erztum. Sonriente y con un espíritu vivaz que rompía el viento en su carrera hacía la aldea.
Cada vez que el destino le brindaba la oportunidad iba al Poney Pisador, esta vez volvía de las Montañas Blancas. Estaba cansado del largo viaje, pero ya estaba cerca y deseoso de probar una vez más la mejor cerveza de Eriador.
Corría y corría como si el mundo viviera su último día, no parecía afectarle tanta distancia, pero de repente algo cruel le sobresaltó a su mente, y él mismo así se dijo...

-Sombras eclipsan de nuevo estas tierras...

Sorprendido de aquella visión le volvió a sobresaltar una nueva imagen, era la posada a la que se dirigía. No veía claro el contorno de esas imágenes ni exactamente que podían ser, pero si que le transmitían dolor y maldad, por lo que apresuró más su carrera, hasta llegar, por fin, a los límites de Bree.

Al abrir la puerta de la posada tomó sus debidas precauciones, pues sabía que no todo iba bien por allí. Al entrar vio que la posada estaba más llena que nunca, a rebosar de gentes de todos los lugares. Su mirada buscaba entre calmada e impaciente a la joven Gwirdyon, pero entre el tumulto no lograba verla; se acercó a la barra y saludó a Mantecona, el cual nada más verle le contestó...

- ¡Oh! joven Erztum usted otra vez aquí, que alegría, enseguida le pongo una buena birra.

En aquel lugar todo parecía ir con total normalidad, pero sombras acechaban, algo sintió muy cerca hasta incluso de él. Un golpe sonó en la barra y el elfo se asustó, afortunadamente era la birra que Mantecona depositó en la madera. Estaba rica y fresca, esa cerveza revitalizaba incluso al más agotado de los caminantes, y precisamente Erztum había venido de muy lejos.
Se giró de la barra para mirar en las mesas quienes había allí, vio a un huésped en actitud sospechosa, su inquietud creció conforme más lo observaba, Erztum se mostró calmado, sabía que no podía hacer gestos bruscos, pero supo disimular bien sus actos. De golpe oyó a la hermosa Gwirdyon con otros huéspedes y se dirigió junto a ellos para sentarse. Estuvieron hablando sobre el viaje que el elfo realizó a las Montañas Blancas. La medioelfa sonrió, pues le parecía increíble el ímpetu de Erztum por conocerlo todo, pero al contarle el regreso de su viaje tuvo que nombrar lo de aquellas sospechosas imágenes que visualizó millas antes de llegar a Bree.
También le comentó lo de aquella sospechosa figura, a lo que ella respondió...

- No solo él audaz Erztum, si miras justo en frente de ti al final, verás al huésped de la capa verde que tanto dolor crea en mi interior.

Levantó entonces la mirada y su mente volvió a ver esa sombra oscura, era muy fuerte la sensación de dolor que aquello provocaba, en ese mismo instante la joven Gwirdyon le preguntó...

- ¿Erztum, que ocurre?

Apresurado, entre muecas de dolor, le contestó...

- Es él. ¡La sombra de la que te he hablado!

Gwirdyon confirmó así todas sus sospechas, pues no era ella sola, sino todos y cada uno de los huéspedes de allí lo notaban, lo presentían; se acercó entonces la hora de desenmascarar a aquellos misteriosos individuos.


Última edición por Erztum el Lun Nov 19, 2007 4:28 pm, editado 5 veces en total

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NotaPublicado: Sab Oct 20, 2007 4:58 pm 
Viajero Asíduo
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Registrado: Sab Oct 07, 2006 3:19 pm
Mensajes: 33
Ubicación: Solo Erü sabe donde realmente está mi alma.
De repente Magnus se estremeció, y lo vio: allí estaba... ¿Por qué Nolmo? De entre todos los seres de Arda, no había otro que tuviese que coincidir en esa posada sino él. Nolmo el soñador, Nolmo el ilustre, Nolmo el arrepentido, Nolmo el sabio, Nolmo el maestro de la curación... Nolmo... el compasivo.... Magnus se echó hacia atrás y se adentró lo más que le era posible en la oscuridad de la esquina para evitar la mirada de Nolmo. Se conocían desde años, y siempre se le había encargado a Nolmo la ayuda a algunos Istar en su tarea, ya que se le conoce como uno de los Ainur más sabios y que mejor conocen a los seres de la Tierra Media.
Era un Ainur muy poderoso que entrañaba místicas artes y al que de su mirada no escapaba nada ni nadie, pudiendo ver el pasado, presente y futuro (posible, ya que este si podría ser en algo alterado).

Pero de repente Nolmo se giró y con su báculo se acercó hacia la sombra hasta llegar a Magnus. Dio un golpe seco en el suelo con su báculo y de repente toda la posada se calló. El silencio se apoderó de toda la sala, Mantecona frenó en seco su incansable faena y miró asustado a los dos seres. Magnus alzó la mirada y miró a los ojos a Nolmo. Poco tiempo duró esta mirada ya que, entre escalofríos e intentando alzar y mirar al Ainur, Magnus siempre bajaba su cabeza, como si le doliese mirar a ese ser, pero su orgullo le obligase a hacerlo.

- Magnus, el herido, el abandonado, el renegado, el olvidado, despierta y ven conmigo tú también.- dijo Nolmo con una voz clara, joven y a la vez sabia como ninguna.

- Jamás estúpido Maiar, salido... de...de... la parte maaa...s inservible de Iluvatar- apartando la mano de Nolmo y poniéndose de pie.

- Vamos... Magnus... no molestes a estas humildes personas, acompáñame fuera, hablaremos- dijo Nolmo con tranquilidad.

Magnus apartó a varias personas de su camino y salió fuera de la posada seguido por Nolmo. La posada prosiguió su ajetreo como si esto no fuese algo que hubiese ocurrido de verdad. Fuera de ella Magnus y Nolmo hablaban.

- Nolmo... viejo... y querido Nolmo... ya no soy el mismo... mi arrogancia ahora es mi escudo, los seres de esta tierra me marginaron y aún así no los abandonaré, lo que pasa que ahora los métodos serán otros.... El amor ya no rige mi vida, ya no soy compasión, ahora el poder es mi aliado, he conseguido llegar al mas álgido y cumbre punto que ningún otro Istar ha podido llegar jamás en la Tierra Media.- dijo Magnus, ahora con la cabeza recta pero sin mirar directamente a los ojos de Nolmo.

- ¿Cuáles son ahora tus artes viejo amigo?

- Olvidar, el dominio de las esencias de Arda y una sabiduría sobre este mundo, centrándome en las artes oscuras pero sin que ellas me corrompan- dijo Magnus orgulloso y sin tapujos.

- Sabes que no es la senda correcta, pero eres tú el que ha de hacerla segura- dijo intentando tocar el hombro de Magnus, ahora mas joven, más duro, más humano, más corrompido por el orgullo, pero realmente conocedor de artes extrañas que él no poseía. No era el de antes, ahora aparentaba tener 23 años, cuando antes parecía ser un hombre más mayor y de piel más blanca, teniéndola ahora más oscura. Había algo que no había cambiado en Magnus, su fría mirada, aunque de poco le servía con Nolmo.

Pero éste sorteó la caricia de Nolmo y con semblante orgulloso le miró, ahora sí, a los ojos, aunque en su cara se notase dolor.

- Si te duele es porque sabes que lo haces mal Magnus- dijo Nolmo.

- ¡Mi senda la he construido yo y la pasaré como me de la gana!- gritó Magnus y observó como la lluvia aumentaba, menos mal que ellos estaban resguardados en el tejadillo que sobraba de la puerta de la posada.

- No te influiré más Magnus... pero creo que sabes que hay algo que debemos hacer juntos... y que sin los dos... no será muy posible que esto salga bien- dijo Nolmo ahora con una cara seria.- Hemos de reunir al concilio de los Istar de la Cuarta Edad, la orden del destino ya está preparada para atacarnos a todos.

- Si... lo se...- asintió Magnus y acompañó a Nolmo hasta la cuadra para coger los caballos.

- Sabes quienes están dentro ¿no?- dijo Nolmo

- Si... Esdaleon y Gwirdyon, los salvadores... ya pagó bastante el viejo Varan que tuvo que volver a Aman, pues esa misión le costó mucho sacrificio. No los creo los más indicados para esta... misión.

- Yo sí viejo Magnus, y será tu misión acompañarlos hasta el concilio que se celebrará en Fangorn dentro de 2 meses. Nos servirán de mucha ayuda, así que trátalos bien.- dijo Nolmo con autoridad y nobleza.

- Si... pero te consentiré pocas como éstas, viejo.

Entonces Nolmo desapareció entre la lluvia y Magnus entró en la posada


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NotaPublicado: Sab Oct 20, 2007 5:50 pm 
Montaraz nómada
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Registrado: Dom Jul 15, 2007 1:58 pm
Mensajes: 20
Ubicación: Biblioteca de El Poney Pisador, leyendo algún libro sobre leyendas de luchadores invencibles
Esa cruda mirada le dolió, no supo por qué, pero le dolió, fue como si metiesen su alma en una jaula y la acuchillasen con mil y una dagas.
-Enano, criatura inmunda y blasfema de la tierra y la roca. Mal nacido e impío de una raza que nació del ansia de un Ainur que desobedeció a Iluvatar, el único. ¿Qué razón te ha hecho presentarte ante mí? ¿Qué he hecho yo para merecer ver tan blasfema existencia, tan malo he sido?- le dijo el de la rara mirada. Sintió un golpe en el corazón, y luego, luego nada. De lo único que se acordó luego fue que intentó agarrar su corta espada, de que no cerró los ojos y de un largo y penetrante frío. Pero un calor surgió en su cuerpo al oír, después de, según él creyó miles de edades, una clara y reconfortante voz:
-Ibal, noble enano y buen amigo, despierta y abandona el mundo de los sueños. Eru no te abandona.-Volvió a sentir. Miró con extrañeza al nuevo individuo, parecía viejo, muy viejo, y a la vez joven. Pero fuese lo que fuese, le pareció un ser muy amable.
- Saludos Ibal, yo soy Nolmo, un amigo.
- Gracias, maese Nolmo, Îbaldoin a su servicio, pero según veo, ya conoce usted mi nombre...
El extraño hizo un gesto de despedida y se dirigió al otro extraño, el que tanto dolor había causado al enano.

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Última edición por Ibal el Dom Oct 21, 2007 3:30 pm, editado 2 veces en total

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NotaPublicado: Sab Oct 20, 2007 10:48 pm 
Arquero del Rey
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Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
Ibal sentado ante la mesa iba recordando paso a paso lo ocurrido en el salón. De como se estremeció al ver a los dos extraños enfrentarse tan solo con la mirada hacía unos minutos, para después salir al exterior como si aquello no tuviera nada que ver con los demás.
Entonces se sintió extrañamente solo, así que con aire decidido, se acercó a una mesa donde parecía que la gente parecía divertirse.
Se abrió paso como pudo entre la docena de desconocidos de diferentes razas y condición que la rodeaban, para así poder ver que ocurría y vio a un elfo con apariencia de haber bebido demasiado que levantaba una y otra vez sus manos simulando como se derrumbaba la posada en que se había alojado tiempo atrás en Isengard, debido a un fuego aparecido de la nada.
- Y ya no recuerdo más - dijo dejando a los contertulios visiblemente enojados.
- ¡Bah! A eso le llamas tú una historia interesante - se oyó decir.
- Ja, ja, si ni siquiera estabas durmiendo en la posada - dijo otro.
- ¿A ver quien tiene una buena historia que contar?
Hubo un silencio solo roto por alguien que carraspeaba disimuladamente.
- Si me permitís, yo os contaré una historia. - dijo Ahurem con seriedad.
- Mi nombre es Ahurem y como veis soy un beórnida, - todos asintieron en silencio - ¿alguno de vosotros conoce a un paisano mío llamado Gemkel? - nadie contestó.
- Bueno, Gemkel y yo nos conocemos desde niños y luchamos juntos durante la guerra del anillo. Una vez llegada la paz yo decidí establecerme junto con mi esposa y dos hijos cerca del bosque negro. Gemkel no tuvo tanta suerte y perdió a su familia, entonces me cedió sus tierras y su casa a cambio de lo poco que tenía entonces y él decidió partir hacia otro lugar para empezar de cero. - observó la reacción de los allí presentes y todos parecían interesados en lo que contaba, así que prosiguió - ese lugar era Bree.
- Claro - interrumpió el elfo.
- Hoy - prosiguió Ahurem - acabo de llegar hasta esta ciudad después de muchos años y un largo viaje para encontrarme con él, pues enviudé hace mucho y mis hijos ya tienen sus propias familias. Gracias a Gemkel empecé de nuevo y nunca pude agradecérselo lo suficiente, por eso me gustaría encontrarlo, más parece que nadie lo conoce.
Todos se miraron entre ellos como buscando a alguien que dijera que si, pero nadie dijo nada.
- Tal vez si nos dijeras su aspecto... - preguntó Ibal con interés.
Ahurem cerró los ojos como recordando.
- Bueno, la última vez que lo vi y hace tantos años..., era bastante joven, bajito y fortachón sin apenas pelo. Lo único que no pudo haber cambiado es que llevaba un parche que le tapaba el ojo izquierdo.
-!Vaya! Así que no tiene ojo - exclamó de nuevo el elfo, con otra jarra en la mano.
-No, no, si que tiene ojo, el parche lo lleva para ocultar que no tiene pupila, pues ... - pareció titubear - de pequeño sin querer se la reventé.
Una exclamación de dolor recorrió la mesa.
- Fue un accidente pero siempre pesará sobre mi conciencia - entonces pareció acordarse de algo - !Ah! Tambien lleva un anillo en el dedo anular de la mano derecha, un gran anillo con una esmeralda verde - entonces la cara se le ensombreció - ese anillo me pertenecía pero Gemkel tenía una gran obsesión en él, así que cuando ocurrió el accidente y me enteré de lo de su ojo se lo regalé.
- Vaya trueque, un ojo por un anillo - volvió a interrumpir el elfo.
- No exactamente, con el anillo también iba mi dedo anular.
Una gran exclamación recorrió a los allí presentes.
- Esto si que es una historia - se oía decir.
- Muy bien lograda, sí señor - decía otro desde el fondo.
Ahurem al creer que todos opinaban en que era una historia inventada, se enojó y golpeó con su mano izquierda sobre la mesa, dejándola abierta sobre ella. Rápidamente todos callaron al ver cómo, en verdad, le faltaba un dedo.
- Os agradecería, si supierais algo de mi amigo, que me lo dijerais cuanto antes - dijo bruscamente y apartándose caminó sin dilación hacia su habitación.
Gwirdyon y Esdaleon lo vieron cruzar ofuscado la puerta del salón.
- ¿Le conoces? - preguntó Esdaleon a la semielfa.
- No, pero creo que busca a Enumanus - contestó preocupada.

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NotaPublicado: Dom Oct 21, 2007 5:34 pm 
Maestro Narrador
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Ubicación: Ora aquí, ora allá, ora acullá...
Bajaba Laurefinwë de su habitación, armado y vestido como para montar. En el Salón vio a la Dama Gwirdyon y a Esdaleon, otrora compañero de borracheras.

- ¿Lo conoces?- le preguntó Esdaleon a la Dama
- No pero creo que busca a Enumanus- dijo la Mediaelfa y se volvió- ¡Ei! ¡Laurefinwë!
- Buenas Gwirdyon- y volviéndose a Esdaleon- ¿cómo estás Esdaleon?
- Bien, aquí la llevamos. ¿A dónde vas así vestido, Elfo?
- Eh? ¡Ah! A cabalgar
- Afuera llueve- dijo Gwirdyon señalando la puerta
- No importa, nos vemos luego. Adiós

Y se encaminó a la puerta, pero cuando pasó por al lado del banco donde había estado el encapuchado se paró y se puso la mano en el pecho.

- ¡Por Eru! ¡¿Quién se ha sentado aquí?! Parece que hubiera sufrido como el mismísimo Turambar. Por todos los Ainur, ¡qué oscuridad!
- Era un tipo encapuchado, de verde. Se fue con otro aún más extraño afuera. Uno que andaba de ojos cerrados- le informó Esdaleon-.
- ¿Nolmo?

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En todo hay una fisura,
por allí siempre entra la Luz.

Leonard Cohen


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NotaPublicado: Dom Oct 21, 2007 5:37 pm 
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Ubicación: Solo Erü sabe donde realmente está mi alma.
Magnus miró a Esdaleon y a la semielfa, caminó decididamente hacia ellos. La posada parecía como si no hubiese notado lo que antes había pasado entre tan extraños personajes, junto a ellos estaba un elfo. Se colocó junto a Esdaleon y le miró.

- Venid afuera vosotros dos, tengo... respuestas... y el concilio de la cuarta edad pide vuestra ayuda... aunque a mi pensamiento... no sois más que unas simples ratas...- dijo el istar, intentado penetrar en Esdaleon, pero... se dio una curiosidad y Esdaleon aún observando el dolor que esa mirada transmitía era capaz de soportarla sin símbolo alguno de tal frío infernal que esos ojos irradiaban.

Gwirdyon miró a Esdaleon con una cara que venía a decir... ¿Qué hacemos?


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NotaPublicado: Dom Oct 21, 2007 9:40 pm 
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Ubicación: Girona
Esdaleon se levantó lentamente ante la mirada sorprendida de Gwirdyon y Erztum, para encararse con el extraño que les había interrumpido.
- No sé quién eres - dijo desafiante - pero tus modales son más bien los de un orco criado en una pocilga, ¿acaso crees que debemos acompañarte después de insultarnos y tratarnos con tal desprecio? - dicho esto se llevó la diestra al puño de su espada.
Magnus entonces se sintió contrariado, pues no lograba entender cómo alguien era capaz de enfrentársele y aún menos de insultarle.
- ¡Cómo te atreves! - respondió con voz sibilina a la vez que su cara se tornaba en una gran mueca de ira y dolor.
- ¡Cómo te atreves tú! - se oyó decir a Gwirdyon mientras se levantaba colocándose al lado de Esdaleon espada en mano - dinos quién eres y qué quieres de nosotros, después decidiremos si seguirte o no.
El salón calló por completo y Magnus se sintió el blanco de las miradas de toda la clientela. Cerró los ojos como intentando calmarse y habló despacio con palabras que salían casi mecánicamente de su boca.
- Perdonad, mi nombre es Magnus y necesito de vuestra ayuda.

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NotaPublicado: Dom Oct 21, 2007 11:02 pm 
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Nolmo y Magnus habían estado hablando en la puerta de la posada, refugiados de la lluvia. Aprovechando que se abrió la puerta y Lawrefinwé salió dispuesto a cabalgar, Magnus volvió a entrar según lo acordado con Nolmo. Se acercó directamente a la mesa donde estaban sentados Esdaleon, Erztum y Gwirdyon, quienes hablaban amigablemente, y se dirigió al semielfo con actitud ofensiva. Tras sus palabras Esdaleon se levantó airado, con la mano en el puño de su espada. Gwirdyon no tardó en imitarle, y Erztum miró la escena estupefacto, a la vez que se levantaba también y se echaba unos pasos hacia atrás. Ibal, el enano, que se encontraba cerca, miró a Magnus con odio, pues minutos antes le había insultado a él también. Si Esdaleon o Gwirdyon dieran un solo paso más y atacaran a ese indeseable ser, él no se lo pensaría dos veces, pues los enanos no olvidan una afrenta. El extraño de los nueve dedos le puso la mano en el hombro para refrenar su ímpetu, y le hizo una señal para que se quedara en su sitio.

- Déjalos, es un asunto entre ellos. Si necesitan ayuda, ya la pedirán. - Dijo Ehuram, el beórnida, a Ibal. El enano le miró sorprendido y a la vez fastidiado, pero se acomodó en su silla y relajó los brazos.

Mantecona dejó las últimas jarras que había llenado sobre la barra de madera, y se metió dentro de la cocina. Las peleas en la posada no eran frecuentes, pero tampoco le gustaba presenciarlas. Nob se alejó cuanto pudo y también se escondió en la cocina. Fuera, en la puerta, Nolmo esperaba con impaciencia.

- Perdonad, mi nombre es Magnus y necesito de vuestra ayuda. - Dijo el istar despacio, cerrando los ojos, como intentando calmarse. Gwirdyon bajó la mano que sujetaba el puño de su espada y se llevó la mano al hombro. Un agudo pinchazo le atravesó el hombro. Cuanto más cerca estaba de aquella criatura, más dolor sentía en su antigua herida. Esdaleon sacó su daga y se la escondió entre la manga de su capa. No se fiaba de Magnus.

- Nadie que esté necesitado de ayuda se atreve a dirigirse a mí en los términos en que tú lo has hecho.- Contestó Esdaleon totalmente ofendido. Seguía en posición defensiva. - No vamos a acompañarte a ningún sitio, y hablo por los dos. Y no me interesan las explicaciones que tengas que darme. Después de lo que he visto y oído esta noche, exijo que sea otro interlocutor quien trate con nosotros en lo que a esos asuntos se refiere.

Magnus intentó calmar sus impulsos, pero cada vez le resultaba más difícil. Aquellas criaturas menores se atrevían a desafiarle. Pero Nolmo le había dado unas instrucciones, y le debía obediencia. Por un lado deseaba destruir a aquel héroe popular de un solo golpe de su báculo, y por otro se sentia en la obligación de protegerlo, pues sabía de su enorme utilidad en el desarrollo de los acontecimientos posteriores. Tras una larga lucha interior, golpeó el suelo con su bastón y varios casquetes del suelo saltaron. Esdaleon sacó su daga y amenazó a Magnus. El istar no pudo controlarse y levantó los brazos que seguían cubiertos bajo la capa verde.
En ese momento se abrió la puerta y entró Nolmo.

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"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


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NotaPublicado: Lun Oct 22, 2007 1:32 am 
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Enfurecido, el maia miró fijamente a Magnus y seguidamente miró al resto del grupo, en especial a Esdaleon al que le dijo…

-Guarda tu daga valiente Esdaleon, ya habéis mostrado por esta noche suficiente valor.

Seguidamente Nolmo dio un mensaje al resto del grupo…

-Vuestras amenazas no van a llegar a buen puerto, pues Magnus tiene un importante mensaje que daros, su papel en esta historia es más relevante de lo que podéis imaginar queridos amigos. Yo he de marchar de Bree lo antes posible. ¡Adios!

Y sin más, con gran velocidad, Nolmo salió de la posada, y entre la lluvia su figura fue desvaneciéndose conforme se alejaba del lugar, adentro, en el Poney Pisador, quedaban el grupo y el más que polémico Magnus, el cual tenía que hacer frente a comunicar el misterioso e intrigante mensaje que cambiaría el curso de las vidas de aquellos singulares amigos.


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NotaPublicado: Lun Oct 22, 2007 1:33 pm 
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Ubicación: Girona
- Sientate pues, Magnus y dinos que es eso tan importante que debemos saber - dijo Esdaleon con vehemencia, a la vez que señalaba una silla vacía.
Magnus lo miró con recelo sin moverse de donde estaba.
- Tal vez lo que tenga que decirnos no conviene que lo oiga gente ajena al asunto que nos atañe - comentó Gwirdyon sin dejar de mirar al istar, que al oírla sonrió como si le diera la razón.
- Esta bien, cuanto antes lo sepamos, antes podré volver a Rivendel a acabar mi entrenamiento - contestó Esdaleon encogiéndose de hombros.
Ertzum, al ver que se disponían a acompañar al istar fuera de la posada se levantó de su asiento y apoyó su mano en el hombro de la semielfa.
- Yo voy con vosotros - exclamó.
- ¡No! tú te quedas - contestó Magnus.
Antes de que el elfo pudiera replicar, Gwirdyon se volvió hacia él y intentó calmarlo.
- Tranquilo Ertzum, no nos marcharemos sin ti - se sacó un par de monedas y las dejó sobre la mesa - esta ronda la pagó yo - concluyó sonriendo.
Viendo que no había otra opción el elfo se sentó para observar al igual que los demás clientes de la posada, como los dos semielfos y el istar abandonaban la sala.
-¡Nob! - gritó - ponme una cerveza por favor.
- Si de mi dependiera habría partido en dos a ese indeseable - oyó Ertzum a su espalda - mi nombre es Ibal, ¿puedo sentarme?
El elfo al ver al enano no supo exactamente que contestar, así que con un gesto de la mano le indicó una de las sillas.
- Claro, mi nombre es Ertzum - contestó.

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NotaPublicado: Lun Oct 22, 2007 4:04 pm 
Montaraz nómada
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El istar Magnus estaba desconcertado, como se había atrevido un ser de tan insignificante existencia dirigirse a el con tanta osadía. El mundo estaba cambiando... y el orgullo del hombre caería algún día y allí estaría Magnus para presenciarlo y ver como de nuevo les tendrían que salvar los Ainur.
Salieron de la posada y Magnus se giró hacia los dos amigos y los miró con una mirada más profunda que los abismos y cuevas de Angband.

- Una sombra, una sombra que se extiende desde el sur. Una orden, la orden del destino. Un fin, la muerte.- dijo el istar como si recitase un poema compuesto de dagas finas y punzantes que se clavan sin piedad en el corazón de Esdaleon y Gwirdyon.-... yo soy Magnus, un antiguo istar y... el... otro, Nolmo, es un Maiar... el "altísimo" Olosta "el soñador", mandado por los Valar para ayudar en la Tierra Media pero de una forma distinta a la de los istar, que ni yo se- dijo Magnus con ironía.

Esdaleon miro a Gwirdyon y observó como la lluvia parecía disminuir cuando Magnus hablaba.

- Esto es lo que pasa... Nolmo quiere que seáis miembros del próximo concilio de la cuarta edad en Fangorn, a el asistirán todas las eminencias... de la Tierra Media-dijo Magnus con desprecio como si odiase a todo poder humano, elfo u enano- y allí el maestro de mi orden, el Istar Blanco junto a Nolmo, decidirán que hacer para el siguiente problema: En el sur se ha creado una sociedad maligna llamada la Orden del Destino que pretende acabar con todos los reinos de la Tierra Media adaptando un nuevo sistema de gobierno... y lo peor no es eso... pretenden recuperar 10 reliquias del pasado, cada una secreta para todos los que ahora vivimos, el único que sabe algo de ellas es el viejo "Nolmo"- terminó Magnus con desprecio.

- Si es decisión del consejo asistiremos a la reunión- dijo Esdaleon con decisión.

- Eso si... habéis de reunir a 7 acompañantes más que serán los heraldos de cada sociedad de la Tierra Media- concluyó Magnus diciendo y luego calló y miró a los dos amigos.

- Ningún problema- asintió Gwirdyon.

- En solo 2 meses

- Las hemos pasado peores- dijo Esdaleon decidido.

- ¡Lo dudo! jajá jajá- dijo el mago entre carcajadas.





Lejos de allí nadie sabe como el sabio Ainur Nolmo llegó a Minas Tirith. La ciudad estaba engalanada y el cielo oscuro esta limpio y precioso. La luna y las estrellas se reflejaban en la noche como luceros en el mar. Nolmo caminó los sietes niveles con tranquilidad, recordando a su amigo Gandalf con nostalgia y acariciando la roca. Un niño se le cruzó con una risa en los labios y sin querer otro se le tropezó. El niño se agachó y se hizo una bolita a los pies del Ainur y le pidió perdón y que no le hiciese daño. Tras tal gesto de humildad, el viejo Nolmo abrió su bolsa, se agachó dejando el báculo en suelo, levantó la cara al niño y cogiendo su mano metió en ella una piedra azul, que brillaba tanto como la luna y que era preciosa. Sin nada más Nolmo acarició la cabeza del niño y como siempre con los ojos cerrados se encaminó de nuevo hacia la última planta.

Al fin llegó al nivel final y observó el árbol blanco, estaba precioso, florecido y los guardias lo guardaban con cariño y seriedad. Se acercó al palacio y con suavidad abrió la puerta. Un consejero se le acercó y le preguntó que deseaba, acto seguido Nolmo le explico su necesidad de hablar con el señor Elessar, y rápidamente el consejero le anunció al rey su venida.
Nolmo se acercó al trono y con una suave inclinación de cabeza comenzó ha hablar.
- Oíd, Rey Elessar, mientras que conservéis los oídos....

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NotaPublicado: Mar Oct 23, 2007 1:09 pm 
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Ubicación: Girona
Mientras en Bree, a las puertas del Poney Pisador, Magnus, Esdaleon y Gwirdyon parecían dar por terminada su conversación.
- Y bien, entonces debo suponer ¿que tú nos acompañarás durante todo este tiempo? - acabó preguntando Esdaleon al antipático istar.
- Supones bien, deberé soportar vuestra compañía y la de otros como vosotros al menos hasta el concilio, después ya se verá.
Entonces vieron salir de la posada a uno de los empleados y correr hacia ellos.
- ¿Que pasa Nob? - preguntó Gwirdyon.
- Nada sin importancia, bueno sí, es que... - empezó a decir sobresaltado - no tenemos suficientes habitaciones - concluyó bajando la cabeza.
- Maese Mantecona me ha mandado a decirles en cuanto se ha dado cuenta, de que la posada esta repleta - cogió aliento para continuar - hoy han llegado bastante gente de fuera y como ustedes ya tienen conocidos en la ciudad... Aunque si quieren podemos hacerles un hueco en el almacén, otras veces ha dormido gente allí y no se han quejado, claro que no es lo mismo.
Esdaleon y Gwirdyon se miraron incrédulos, Magnus les había dejado y caminaba hacia la posada riendo por lo bajo ante la situación.
- Bueno - dijo Esdaleon - yo debería partir a Rivendel pero no me gustaría dejar la ciudad sin visitar a un antiguo amigo..., nuestro - dijo guiñándole el ojo a la semielfa.
Nob esperaba preocupado una contestación y les miraba con ansiedad.
- ¿Te refieres a Enumanus? - preguntó Gwirdyon.
- Sí, bien vive en Bree, seguro que en su casa o taller tiene un lugar para invitados, además le daremos una sorpresa.
Gwirdyon sonrió, solo con ver la cara que pondría después de tanto tiempo, valdría dormir fuera de la posada.
- Nob, hazme un favor - le dijo al hobbit - en la posada compartíamos mesa con un elfo, su nombre es Ertzum, seguramente estará preocupado, ¿podrías decirle lo ocurrido y que mañana al amanecer estaremos puntuales en el Poney para no perdernos el desayuno? - le pidió Gwirdyon con amabilidad.
- Delo por hecho dama Gwirdyon, y si no encuentran cama esta noche saben que en el Poney, al menos pueden disponer del almacén para dormir, mis disculpas y las de maese Mantecona- dicho esto se inclinó y salio corriendo hacia el interior de la posada.
- Bueno, ¿tu sabes donde está el taller de Enumanus? preguntó Esdaleon.
- Yo no , pero él sí lo sabe - contestó la semielfa señalando con la cabeza al beórnida que calle abajo caminaba ocultándose entre las sombras.
- Vaya, - exclamó Esdaleon - ¿donde irá a estas horas?
Dentro de la posada, Nob acababa de comunicar a Ertzum el recado de la semielfa y éste se sintió aliviado pues había visto entrar al istar solo y se temía lo peor.
- Gracias Nob, sírvenos otra ronda a mi y a mi amigo Ibal antes de que debamos irnos a dormir.
- Sí y que sean las jarras más grandes que jamás haya visto - añadió el enano riendo.
Magnús los miraba con interés desde su oscuro rincón.

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NotaPublicado: Mar Oct 23, 2007 3:45 pm 
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Magnus parecía tener inquietud por algo, pues no quitaba su intensa mirada del elfo y el enano, los observaba sin perder el más mínimo detalle, ellos de mientras conversaban apaciblemente con una tertulia bastante amistosa, en las que compartían cerveza y algunas risas que otras.
La noche ya estaba avanzada, era tarde y Erztum e Ibal fueron a dormir, había que reponer fuerzas para el día siguiente.

Por otro lado, Nolmo había llegado a Minas Tirith, estaba comunicándole al Rey Elessar un mensaje de gran transcendencia que decía…

-Oíd, Rey Elessar, mientras que conservéis los oídos, en poco tiempo se va a desatar una terrible guerra. Más al sur una sociedad maligna se ha congregado, llamada La Orden del Destino, que pretende acabar con todo lo que se encuentre a su paso, pero hay algo que aun me preocupa más de ese terrible poder Rey Elessar, y es que hay diez reliquias de un incalculable poder que pretenden recuperar, de ser así, la Tierra Media tendrá sus días prácticamente contados.

Seguidamente Elessar con tono preocupado y serio le pregunta…

-Pues dinos Nolmo… ¿qué hemos de hacer ante tan poderoso mal que nos viene encima?

Nolmo serenamente le contestó diciendo…

-Rey Elessar, vos habéis de marchar a Fangorn, allí se celebrará dentro de dos meses el Concilio de la Cuarta Edad, donde se decidirá la estrategia a seguir ante esta poderosa orden del mal, allí junto a vos, se reunirán otras eminencias. Mucho depende de lo que allí se hable rey, os rogaría vuestra asistencia, pues sois la misma voz que defenderá los intereses de vuestro pueblo.

Esta última frase llenó de orgullo al rey, que convencido, dio el si al concilio de la cuarta edad.


Última edición por Erztum el Lun Oct 29, 2007 10:45 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Mar Oct 23, 2007 4:00 pm 
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El rey bajó de su trono y dió las gracias a Nolmo y le ofreció participar en su banquete real

- Sería un honor para tan humilde anciano pero..., sabed monseñor que La orden del Destino no descansa, como yo he de hacer- dijo Nolmo que realizó una leve reverencia y ante los ojos del rey desvaneció como si de una ilusión se tratase, como si de un sueño que se despierta.

En Fangorn un istar dormia bajo la copa de arbol y de pronto una claridad lo llenó todo y este aturdido despertó

- Oh, viejo amigo, habeis vuelto, jajajajajaja- dijo Nolmo al viejo istar.

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NotaPublicado: Mar Oct 23, 2007 10:19 pm 
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Ubicación: Girona
El taller de Enumanus se encontraba dos calles más abajo del Poney, era un edificio de planta y piso, estrecho de unos tres metros como mucho, ubicado entre las demás viviendas que configuraban la calle. Su fachada era toda de piedra, una amplia puerta de madera bajo una pequeña lámpara que alumbraba la entrada y una pequeña ventana en la planta baja contrastaban con el gran ventanal que ocupaba toda la fachada del piso superior.
Ehuram se detuvo frente a la puerta sin saber que a lo lejos, Esdaleon y Gwirdyon lo observaban con curiosidad.
- Parece que quiere entrar - susurró el semielfo.
El beórnida se acercó para leer una inscripción que había en una pequeña placa de metal.
- Cada brazo tiene su arco, cada arco tiene su flecha. Enumanus, artesano.
Levantó el brazo para golpear, pero se detuvo.- Despues de tantos años por fin nos encontramos Gemkel - pensó - ¿cuanto habrás cambiado? ¿te acordarás de mi? - su mente empezó a llenarse de preguntas y dudas - ¿Y si no eres Gemkel? - tan ensimismado estaba en sus pensamientos que no oyó a la pareja de semielfos acercándose a su espalda.
- Perdona - dijo Gwirdyon - ¿buscas a alguien?
El beórnida se volvió sobresaltado.
- No..., bueno, sí, esta debe ser la casa de Enumanus, creo.
- Si no llamamos no lo sabremos - contestó Esdaleon golpeando la puerta con fuerza.
- Espera - dijo Ahurem lleno de nervios.
Nadie contestó, Esdaleon golpeó más fuerte aún, pero nada.
- A ver si ahora no hay nadie... -se volvió con preocupación para mirar a Gwirdyon.
Entonces vio como un caballo gris a lo lejos se acercaba poco a poco, sobre él parecía haber dos jinetes, se volvieron todos y esperaron a que el animal se acercara lo suficiente.
No tardaron en reconocer a Enumanus, que con cara de cansancio sentado tras una elfa la sujetaba entre sus brazos mientras llevaba las riendas del caballo.
- ¡Enumanus! - casi gritó Gwirdyon al verle, éste sonrió.
Esdaleon y el beórnida acudieron para sujetar a la elfa que parecía dormida y la bajaron del caballo. Enumanus bajó despues.
- Es Isilya - dijo el semielfo con asombro.
- No te preocupes ya está mejor, pero el cansancio y la fiebre han podido con ella. - le tranquilizó el humano agarrándole con fuerza del hombro - queria llevarla al Poney pero ya que estais aquí, en mi casa estará segura.
- ¿Pero que és lo que pasa? - preguntó Gwirdyon
Enumanus se detuvo mientras entraban a Isilya al interior y se volvió para mirar a Gwirdyon que de pie lo observaba con cara de no entender nada. Se acercó a ella y la abrazó.
- Me alegro de verte Gwirdyon, cuanto menos sepais mejor, es lo más seguro.
- La hemos dejado sobre la cama ¿que ocurre Enumanus? - le dijo Esdaleon a la vez que le tendía la mano.
Éste lo miró para dejar de abrazar a la semielfa y se la estrechó con fuerza.
- Estoy en un buen fregado, tambien me alegro de verte - sonrió mirando de refilón al extraño que salia de su casa - y él, ¿quien es?
- Ahurem - contestó el beórnida dándole la mano y con cara de curiosidad.
- Bueno, yo soy Enumanus...
La cara del beórnida cambió de repente y pareció perder el equilibrio, Esdaleon lo sujetó y dejó que se sentara lentamente en el suelo.
- Vaya, le he impresionado...- sonrió Enumanus, entonces miró a Gwirdyon con preocupación - debo marchar, hay quien necesita de mi ayuda. Cuidad de Isilya, ella lo entenderá.
Dicho estó montó su caballo y se dispuso a marchar.
- Espera, dentro de dos meses nos veremos en el bosque de Fangorn - gritó Esdaleon.
Enumanus alzó un brazo a modo de despedida mientras cabalgaba calle abajo.
- ¿A Fangoorn! - se le oyó gritar.

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NotaPublicado: Mié Oct 24, 2007 5:18 pm 
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-Has oído bien, amigo- dijo Esdaleon en voz baja antes de entrar en el taller.

Dentro, Gwirdyon se afanaba en encender una pequeña chimenea al fondo de la sala, mientras Ahurem observaba y toqueteaba todo con gran interés. Sobre todo le llamaron la atención dos grandes mesas de trabajo que se encontraban un lado de la estancia. En ellas había diferentes herramientas y utensilios, pero sobre todo una gran cantidad de arcos. Algunos de corte y forma sencilla, otros minuciosamente tallados y barnizados y algunos pocos aún sin terminar.

-Esto ya está- dijo la semielfa a la vez que toda la sala quedaba iluminada por la lumbre- ahora vamos a ver a Isilya. Gwirdyon comenzó a subir las escaleras e hizo un gesto a Esdaleon para que la siguiera.

Una vez arriba, la pareja de semielfos observó con detenimiento a la elfa, quien no mostraba un aspecto muy saludable. No solo presentaba síntomas de destemplanza sino que además tenía los brazos y el cuello magullados.
-Venían de una pelea- dijo Esdaleon señalando el carcaj vacío de Isilya- pero no me digas contra quién luchaban o a quien ha ido a ayudar Enumanus…
-Cuando despierte Isilya nos lo aclarará, parece que la fiebre le está bajando poco a poco- contestó Gwirdyon poniendo su mano en la frente de la elfa- dejémosla descansar aquí; nosotros dormiremos en el piso de abajo.

Esdaleon cayó entonces en la cuenta de que Ahurem se había quedado solo en el piso de abajo y corrió a buscarle, pues no se terminaba de fiar de él.

-¡Gwirdyon ven!- se le oyó gritar desde el piso inferior.
La semielfa bajó rápidamente las escaleras pero se encontró a Esdaleon solo.
-¿Dónde está?- preguntó.
-Pues parece que se ha marchado- dijo encogiéndose de hombros.
-Lo volveremos a ver, estoy segura- contestó Gwirdyon bostezando- y ahora vámonos a dormir de una vez, algo me dice que mañana será un día movidito.

Ambos prepararon una especie de lecho con algunas de mantas y cojines que encontraron desparramadas por la casa y se acurrucaron junto al fuego quedándose dormidos en seguida.

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Habitaban la mayor parte del tiempo en los límites de las florestas, de donde salían a cazar o cabalgar y correr por los espacios abiertos a la luz de la luna o de los astros.


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NotaPublicado: Jue Oct 25, 2007 12:35 am 
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Apenas habían pasado un par de horas cuando Gwirdyon se despertó sobresaltada y se encontró con dos ojos que le miraban fijamente.

- Ah! - Gritó la semielfa asustada - ¿Por qué tienes que hacer eso?
- No estamos en Rivendel, recuerda - Contestó Esdaleon mientras seguía haciendo guardia - aquí no estamos protegidos. ¿Acaso el tiempo que llevamos allí te han hecho olvidar los peligros que acechan fuera de la tierra de los elfos?
- Tienes razón. Ya no recordaba lo que era pasar una noche en vela, alerta ante cualquier indicio de peligro. - La semielfa se despertó y se incorporó sentándose en el suelo.- Oye, a propósito, ¿qué opinas de todo este asunto en el que nos han involucrado sin quererlo nosotros?
- No puedo creer que estés diciendo eso. Cuando te conocí no hubieras necesitado una invitación para meterte tú solita en cualquier problema. - Contestó Esdaleon.- ¿es que te estás acomodando, o los años no pasan en balde para tí?
- Vuelve a decir eso y tendrás que tragarte tus palabras. - Contestó la semielfa ofendida.- Es que... las cosas han cambiado. Ya sabes que mi cuerpo ha sufrido mucho en este tiempo, y me estoy replanteando si realmente puedo ser útil en esta aventura o sólo supondré una carga más...

Esdaleon se acercó a la semielfa y la rodeó con sus poderosos brazos. Luego se levantó y se acercó a la ventana.
- No digas tonterías. Aún lisiada eres mejor guerrera que el mejor guerrero que puedas encontrar en este pueblo.
- A lo mejor tengo que aprender a tirar piedras, como Walo... - Dijo Gwirdyon y los dos se rieron de la broma. De repente escucharon un ruido que provenía de la habitación donde estaba Isilya. Se levantaron rápidamente y corrieron hasta allí.

La elfa se había despertado y miraba todo desconcertada. Pero mayor fue su sorpresa cuando vio frente a ella a los dos semielfos. Gwirdyon le sonrió y Esdaleon le hizo un gesto con la cabeza. Isilya abrió los ojos de par en par.
- ¿Qué te ha pasado, Isilya? - Preguntó Gwirdyon.

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NotaPublicado: Jue Oct 25, 2007 12:34 pm 
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La elfa se incorporó sonriendo al volver a encontrarse con sus viejos amigos - ¿no os lo a contado Enumanus? - contestó.
- No se marchó en cuanto vio que te que te quedarias con nosotros - contestó Gwirdyon abrazándola - ¿se puede saber de donde veniais?
Isilya aún emocionada, suspiró.
- Vaya, entonces a vuelto allí - dijo pensativa, los dos semielfos la miraban esperando una respuesta pero en lugar de eso, se levantó y fue a abrazar a Esdaleon.
- Mejor que no sepais nada, almenos hasta que vuelva Enumanus, por cierto, ¿esta es su casa, no?
El semielfo y Gwirdyon se encogieron de hombros - está bien, cuando creais conveniente decirlo ya lo hareis - dijo la semielfa medio enfadada - mientras tenemos pendiente un suculento desayuno en el Poney.
Bajaron las escaleras con sin perder detalle del lugar, en la trastienda, las herramientas, arcos y flechas se mezclaban con los utensilios tipicos de un hogar, hasta llegar al habitáculo que hacia donde vendia el género, ya más ordenado.
Salieron sin prisa y cerraron la puerta. El sol apuntaba en el este en pleno amanecer.
- Que bien, tendremos un buen dia - exclamó Isilya.

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NotaPublicado: Jue Oct 25, 2007 3:32 pm 
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Mientras tanto, en el Poney Pisador, Erztum e Ibal comenzaban a desayunar después de haber descansado de una ajetreada noche. Degustaban de la mejor repostería de las Tierras de Bree.
Al fondo de la posada estaba Magnus, sin compañía alguna, leyendo un pergamino, y justo enfrente, cuatro hombres en una mesa que también desayunaban tranquilamente.
No había nadie más a esas horas en la posada. De repente, se abrió la puerta, entraban Gwirdyon, Esdaleon e Isilya, que sonrientes miraron hacía Eztum e Ibal. Gwirdyon entonces exclamó…

-¡Miradlos, los hemos dejado igual que anoche, en la misma mesa, no se les puede dejar solos!

Esdaleon reía, y Mantecona al fondo de la barra se apresuró en preparar el desayuno a los tres recién llegados. Estos se sentaron junto al elfo y el enano y comenzaron a charlar. Gwirdyon al poco comentó…

-¿Porqué se encuentra solo Magnus en la mesa del fondo?

A lo que Erztum respondió…

-Le vi entrar sigilosamente esta mañana al salón con un pergamino, se sentó y comenzó a leerlo, incluso anoche ya desde el rincón nos observaba a mi y a Ibal. No se Gwirdyon, pero a mi me da la sensación de que no ha dicho toda la verdad, o tal vez se mantenga al margen por algo, se muestra muy misterioso.
Gwirdyon alzó entonces la cabeza, miró hacía donde se sentaba Magnus y con pensamiento decidido se dirigió hacia él y le dijo…


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NotaPublicado: Vie Oct 26, 2007 4:47 pm 
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Se habían acostado tarde, y el enano había bebido de más. Durmió como un tronco, pero soñó algo raro. Se encontraba en un viejo y rarísimo bosque, y había árboles que se movían y hablaban. Pero de repente, el bosque desapareció y en su lugar apareció un desierto, un interminable y caluroso desierto. Se despertó. Estaba sudando, como si el calor del desierto fuese real. Bajó al Salón y miró en derredor, el elfo que le había parecido bastante agradable la noche pasada. Se acercó a él y se sentó.
-Hola.-Fue el único saludo del enano
-¡Hola!Te veo un poco alicaído, amigo.
-Bah, déjalo.-en ese mismo momento llegaron los suculentos bollos y la cerveza que había pedido que le sirviesen.
Entraron entonces Gwirdyon y compañía
-¿Porqué se encuentra solo Magnus en la mesa del fondo?
La sola mención del nombre le hizo perder el interés.
Erztum le respondió.
Lo que si que le sorprendió fue que Gwirdyon fue hacia el viejo y le dijo algo, algo que al viejo no le gustó, no le gustó nada...

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NotaPublicado: Vie Oct 26, 2007 6:04 pm 
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Esdaleon vio los bollos que había sobre un plato en la mesa donde desayunaban Erztum e Ibal y ya no vio nada más. Se sentó con ellos y comenzó a comer. Apenas siguió la conversación entre la semielfa y el elfo, pues toda su atención estaba centrada en su estómago. Isilya le miraba divertida. Nadie le había presentado a sus acompañantes, pero a tenor de la tensión que había en el tono de Erztum, la elfa de pelo negro decidió no intervenir y dedicarse a observar. Erztum señaló con el dedo la mesa del fondo, que estaba ocupada por Magnus, quien leía algo. Unos segundos después Gwirdyon se dirigió hacia esa mesa.

Ibal, al igual que Esdaleon, seguía dando buena cuenta de su desayuno. Erztum siguió a la semielfa con la mirada. No se atrevía a acompañarla, pues Magnus le daba miedo, pero se sentía culpable por haberla dejado ir sola. Miró a Esdaleon y no vio ningún signo de preocupación por su parte.

- Gwirdyon ha ido a hablar con Magnus, ¿no te preocupa? - comentó el elfo a Escaleon.
Esdaleon levantó la cabeza, miró hacia el lugar señalado, y luego miró a Isilya, que sonreía.
- Me preocuparía más por Magnus. Pero ese tipejo no me hace ninguna gracia, por lo tanto, que se las arregle él solito con Gwirdyon. - Bajó la cabeza y siguió con su desayuno. Ibal no pudo evitar atragantarse con el comentario y parte de la leche acabó esparcida por sus barbas. Isilya miraba la escena divertida.

- No te preocupes por ella, es especialista en meterse en líos, pero también en salir de ellos. Por cierto, mi nombre es Isilya.
- Ups, es cierto, qué falta de educación por nuestra parte. Yo soy Erztum, y este enano que me acompaña en la mesa se llama Ibal.

- A sus pies, bella elfa. A su servicio Îbaldoin III, de las montañas de Erebor.

Isilya sonrió encantada. Extraños y peculiares compañeros de mesa. De repente se escuchó un grito que provenía de la mesa del fondo. Todos se volvieron para mirar hacia allí y vieron a Gwirdyon, de pie, con la espada en la mano, y a Magnus, de pie, también, con su bastón en la mano. Por lo visto la conversación no había ido bien del todo.

- Voy a ver qué pasa. - Dijo Esdaleon, y acto seguido se levantó de la mesa.
- yo voy contigo - contestó Isilya. Erztum miró a Ibal y siguió desayunando.

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NotaPublicado: Vie Oct 26, 2007 6:58 pm 
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En ese instante Ehuram entró en el salón. A ver lo que ocurría hizo ademán de irse pero volvió sobre sus pasos para sentarse en una mesa lo más lejos posible del istar.
Apenas había dormido aquella noche pues la imagen de Enumanus estrechándole la mano se le repetía una y otra vez en su cabeza, aunque lo que más le perturbaba era la visión del anillo. El anillo de Gemkel en la mano de aquel desconocido que, como su viejo amigo, también llevaba un parche en el ojo izquierdo.
Se recriminó con amargura el no haberle preguntado entonces por tan preciado objeto y respirando hondo desvió su atención hacia el grupo que frente a él parecía dispuesto a empezar una pelea.
- A ver si se puede desayunar tranquilo - susurró mirándolos con desdén.
- No me gusta el tono con el que te diriges a mi - oyó Isilya de boca del istar a la vez que levantaba su báculo - trátame como es debido si no quieres arrepentirte después.
- Mira quien habla - contestó Gwirdyon - tal vez mi espada te haga bajar los humos e inculcarte un poco de humildad.
Esdaleon le bajó el brazo y la alejó con delicadeza de Magnus.
- Cálmate Gwirdyon, no vale la pena - le decía.
Isilya medio preocupada, medio sonriendo los observaba de pie vigilando de que no se fueran el uno contra el otro para pelearse.
Magnus al ver que semielfa volvía a su mesa, se sentó mascullando para sus adentros y a los pocos segundos estaba de nuevo absorto leyendo el pergamino.
- Vamos Gwirdyon, siéntate con nosotros - exclamó Ertzum sonriendo.
- No nos han presentado correctamente, mi nombre es Ibal, Ibaldoin III, es un placer conocerla, dama Gwirdyon - dijo el enano levantándose y inclinando su cabeza - y ahora desayunemos pues.

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NotaPublicado: Vie Oct 26, 2007 9:00 pm 
Viajero Asíduo
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Ubicación: Solo Erü sabe donde realmente está mi alma.
El istar observo de lejos a Gwirdyon, ahora algo más calmada, y comenzó a pensar por qué le tocaba a el tan desagradable tarea.... El desayuno concluyó sin más incidentes y cuando todos estaban vestidos y preparados para lo que fuese se acercaron a Magnus

- Bueno... Magnus... ¿Cuándo partimos?- dijo Esdaleon mirando al istar. Era curioso, permanecía en la misma posición que hacía 2 horas, no se había movido para nada.

- El tiempo... apremia... y aunque vuestro tiempo no valga más que unos simples "escupitajos" en un camino el mío si es bastante... esencial e importante. Creo que debemos partir... ya, y cuando digo ya es dentro de una hora... así que preparen sus bolsas y macutos... y además vayan pensado en gente que puedan servir... "como representantes"- dijo Magnus sin dejar de leer el libro, el cual estaba de tal forma que no podía verse las letras por las personas enfrente suya. Entre dientes se escuchó decir: "valiente ideas las de este loco" (refiriéndose a Nolmo).


En el Bosque de Fangorn el Ainur Nolmo había visitado a cierto conocido

-Sabio Nolmo...- dijo el desconocido desde la sombra- envejeceréis en edades pero... me asombra cuanto lo hacéis en sabidurías, como aquella vez cuando visitamos al viej....- dijo relatando así sin parar una historia pesada.

- Oh, oh, por favor, parad viejo roble. Vuestras historias sabéis bien que son de mi agrado y personalmente admiro pero... ahora que habéis decidido volver... ¿No crees que es hora de que demuestres el poder intrínseco que poseéis?- dijo suspicazmente Nolmo.

Salió de la sombra entonces alguien, con una barba blanca algo grisácea, tez clara y cara de sabiduría. Se acerco a Nolmo y lo abrazó. En ese mismo instante comenzó a percibirse una humedad especial en el ambiente y una lluvia fina que creo un arco iris sobre ellos.

-Viejo amigo... cuanto te he echado de menos- dijo el personaje con una lágrima en el ojo.

- Y yo Meord... y yo...- dijo Nolmo abrazándolo con fuerza. Entonces se percibió la más pura de las amistades, las de un amigo y hermano.


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NotaPublicado: Sab Oct 27, 2007 4:33 pm 
Maestro Narrador
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-¿Dentro de una hora? ¿pero a dónde?- preguntó Isilya en voz baja a Esdaleon.

El semielfo miró a Gwirdyon y suspiró.
-Bueno, todo empezó ayer….- Esdaleon empezó a contar todo lo ocurrido desde que llegaran a la posada, incluida la conversación privada que tuvieron con Magnus. Isilya, Ibal y Erztum escuchaban mitad sorprendidos, mitad desconcertados.

- Necesitamos que nos acompañen cinco personas a Fangorn…bueno, más bien cinco representantes de cada pueblo- prosiguió Gwirdyon observando la reacción de los tres oyentes.

El que menos tardó en decidirse fue el joven Ertzum.
-Os acompañaré encantado, Dama Gwirdyon, si queréis claro-dijo.
-Yo también me sumo a vuestra compañía- añadió Ibal con voz solemne.

La pareja de semielfos asintieron complacidos y entonces se volvieron hacia Isilya.
-¿No quieres acompañarnos esta vez?- preguntó Esdaleon algo decepcionado.
-¡Claro que quiero ir con vosotros! Pero…- la elfa miró de reojo a Magnus- de ninguna manera partiré dentro de una hora. No, antes tengo que dejar mis “cosas” en orden y en buenas manos.

Gwirdyon recordó a Inzil, el hijo de Isilya y comprendió perfectamente lo que la elfa quería decir.
-No te preocupes-dijo- yo tampoco pensaba partir inmediatamente. Además aún nos faltarían dos acompañantes más.

-Pues buscadlos y daos prisa-contestó Magnus desde el rincón en el que se encontraba- os doy de plazo el día de hoy. Mañana habréis de partir sin más retrasos.
-Yo había pensado en Enumanus pero por lo que parece está metido en asuntos que no nos conciernen- dijo Gwirdyon mirando a Isilya con cierto fastidio.
-Ya os he dicho que no puedo contaros nada- contestó la elfa agachando la cabeza- además es mejor así, creedme.

-De todas formas, antes de irse le dije a Enumanus que nos veríamos en Fangorn- añadió Esdaleon- así que, quién sabe…
-Ojalá le veamos allí o donde sea- dijo Isilya aliviada por las palabras del semielfo- pues eso significará que todo le ha salido bien y que estará sano y salvo. Bueno ahora yo me voy, que también quiero pasarme un momento por su taller. Volveré a la posada a la última hora de la tarde.
-Aquí estaremos Isilya- contestó Gwirdyon. Todos se despidieron amablemente de la elfa que salió veloz de la posada.

Sentado en una esquina del salón, Ahurem observó a Isilya salir de la posada. En realidad no había perdido detalle de la conversación que habían tenido todos ellos. Tan sumido estaba en sus pensamientos que no se percató de que Esdaleon se había acercado a él.

-¿Dónde te metiste anoche?- le preguntó haciendo que el beórnida se sobresaltara.
Se quedó unos instantes pensativo mirando al semielfo.
-¿Te has quedado mudo o qué?-volvió a insistir Esdaleon levantando un poco más la voz.
-Vamos Esdal no hace falta que le intimides así-le recriminó Gwirdyon desde la mesa- anda y ven a sentarte a desayunar con nosotros y así nos cuentas algo más de ti.

Ahurem se sintió un poco desconcertado pero no rechazó la invitación de la semielfa. No tenía mucho que contar a aquel grupo de extraños aunque les tenía curiosidad, pues parecían conocer bien a aquel que portaba el anillo de su amigo.

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Habitaban la mayor parte del tiempo en los límites de las florestas, de donde salían a cazar o cabalgar y correr por los espacios abiertos a la luz de la luna o de los astros.


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NotaPublicado: Dom Oct 28, 2007 1:41 pm 
Viajero de paso
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Registrado: Mar Oct 23, 2007 4:35 pm
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Meord después de tan largo y efusivo abrazo caminó por la espesura del bosque junto a su amigo. Hablaron de sus historias y rieron mucho.

- Pero Meord... ahora hay algo que debes de saber- dijo Nolmo cuando había terminado su risa- en el s...

- Ya lo se, Nolmo. Estoy chocho y puedo aparentar saber menos de lo que se. La orden del destino ya está reunida, y peligramos todos- dijo Meord con seriedad- lo que... me fastidia...- dijo cambiando el tono a algo más cómico- que utilices el bosque como lugar de reunión del concilio. ¿No hay más lugares? A los ents no les gustará nada el ruido que esos harán en su bosque... se van a cabrear.

- Por eso quiero que tú hagas algo. Tú eres su amigo y fiel cuidador. Convéncelos, por favor, ya que solo entrarán en razón si tú se lo dices.

- Haré lo que pueda.

Lejos en la capital del reino unificado, Minas Tirith, un consejo de príncipes se había reunido

- Bueno Yaer presenta a los príncipes- dijo el Rey Elessar presidiendo la mesa.

- Se encuentran en el consejo, hoy día: el señor Elessar, su primo el Príncipe de Dol Amroth, Angbore señor de Lamedon e hijo de Angbor, Uergan señor de Pelargir, Engont señor de los montaraces del norte, Meardil señor de Eriador y encargado de mantener La Comarca como un lugar cerrado y en paz, Tuerd señor de Enedwaith y costas, Ieron de Minhiriath, el consejo de Minas Tirith- dijo señalando a varias personalidades- y por último yo Yaer el senescal.

- Pues que comience la reunión.


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NotaPublicado: Dom Oct 28, 2007 2:07 pm 
Montaraz nómada
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Registrado: Dom Jul 15, 2007 1:58 pm
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Ubicación: Biblioteca de El Poney Pisador, leyendo algún libro sobre leyendas de luchadores invencibles
-Bueno, todo empezó ayer….- La historia dejó atónito al enano, al elfo y a la tal Islilya.
- Necesitamos que nos acompañen cinco personas a Fangorn…bueno, más bien cinco representantes de cada pueblo- prosiguió Gwirdyon observando la reacción de los tres oyentes. Erztum no se lo pensó dos veces, y el enano no llegó a una y media:
-Yo también me sumo a vuestra compañía.-Su voz parecía solemne, pero por dentro estaba lleno de alegría. Los dos semielfos estaban complacidos, pero se giraron hacia Islilya.
-¿No quieres acompañarnos esta vez?- Esdaleon parecía algo decepcionado.
-¡Claro que quiero ir con vosotros! Pero…- la elfa miró de soslayo al viejo- de ninguna manera partiré dentro de una hora. No, antes tengo que dejar mis “cosas” en orden y en buenas manos.
Parece que Gwirdyon la entendió.
No te preocupes-dijo- yo tampoco pensaba partir inmediatamente. Además aún nos faltarían dos acompañantes más.
El viejete les dio el plazo hasta el día siguiente y entonces empezaron a hablar de Enumanus, bah, pensó el enano, el no lo conocía. Y no hizo caso de nada, excepto su comida hasta que llegó Ahurem...

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NotaPublicado: Dom Oct 28, 2007 10:25 pm 
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Ubicación: Girona
-¿Sabes algo de tu amigo? - preguntó el enano al beórnida una vez éste se había sentado.
- No - contestó - tenía la esperanza de que fuera el propietario del taller de arcos y flechas que hay en la ciudad, pero..., - observó a los dos semielfos - ...ese tal Enumanus no lo había visto en mi vida.
Gwirdyon le observó con interés, tenía la impresión de que Ehuram ocultaba algo y se había propuesto saber que era, partió por la mitad una pequeña barra de pan y le ofreció uno de los trozos.
- Buscamos gente, exactamente que puedan representar a los diferentes pueblos de la Tierra Media, tú como beórnida podrías acompañarnos, si quisieras, claro.
- ¿Para ir a Fangorn? - preguntó Ehuram mientras se llevaba un trozo de tocino a la boca para acompañarlo con un mordisco al pan que le había ofrecido la semielfa.
- Sí, si aún tienes interés en Enumanus, seguro que aparecerá en el concilio - apuntó Esdaleon.
Ibal y Ertzum, seguían la conversación preguntándose quien era ese tal Enumanus, más solo les interesaba si Ehuram les acompañaría o no. Así que pararon de comer ante la pregunta de Esdaleon y observaron al beórnida. Éste parecía pensarse la respuesta mientras masticaba a dos carrillos otro bocado de tocino y pan.
- ¿Interés en Enumanus? - pensó - desde luego que tengo interés, y en cuanto descubra como ha ido a parar el anillo de Gemkel a su mano, no me temblará el pulso si debo vengarle. Tragó con dificultad y tomó un largo trago de vino. Los demás esperaban ansiosos su respuesta.
- Os acompañaré al menos hasta Fangorn, después ya veremos - la expresión de su cara había cambiado de repente - no he venido hasta Bree para salvar el mundo.
- Bueno, ya somos uno más - casi gritó el enano - ¡un brindis por ello!
Alzaron todos sus jarras llenas y medio llenas y las entrechocaron sonrientes.

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NotaPublicado: Lun Oct 29, 2007 1:20 am 
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Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
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Desde su rincón, Magnus observaba la escena disimuladamente. Aún les faltaba uno. ¿Serían capaces esos seres de razas inferiores de formar el grupo antes de que acabara el dia? Esa y otras preguntas se pasearon por su cabeza en unos segundos.

- Bien, - dijo Erztum - Y ahora, ¿qué tenemos que hacer?
- Ja ja ja ja - Rió Esdaleon - no seas impaciente. Por ahora terminemos esta cerveza. Si hemos de partir hoy, no sabemos cuándo volveremos a beber otra de igual calidad.
- Eso es verdad, - apuntó Ibal y se bebió un buen trago de su jarra - los enanos elaboramos muy buenas cervezas, pero no tanto como ésta.

Isilya observaba al grupo con curiosidad, pues se suponía que a partir de ese momento iban a convertirse en compañeros de viaje. Erztum le había causado muy buena impresión desde el principio, pero había algo en él que no le acababa de quedar claro. ¿Qué hacía un elfo silvano compartiendo mesa y cervezas con un enano de Erebor? De todos era sabido que entre enanos y elfos nunca ha habido buenas relaciones. Y éstos acababan de conocerse, ¿o no era así?
Gwirdyon miraba a Esdaleon, que estaba ensimismado en sus pensamientos, y cuando sus ojos se encontraron le hizo una señal para que se levantara y le acompañara. El semielfo comprendió el mensaje y se hizo una señal de afirmación con la cabeza.

- Puff, ahora que recuerdo, le traje unas cosas de Rivendel a Isilya tal como me encargó y quisiera dárselas hoy cuando vuelva a última hora, ¿me acompañas a mi habitación a buscarlas?
- Pero si tú no tienes habitación, o no recuerdas que ayer tuvimos que dormir fuera porque la posada estaba llena? - Le contestó Esdaleon.
- Bueno, quería decir a la habitación donde Mantecona guarda las bolsas de los clientes, aunque no tengan habitación. - Aclaró Gwirdyon.
- Ah, no sabía que Mantecona tenía una habitación para esos menesteres.- Contestó Esdaleon. Ibal le miró divertido y le guiñó un ojo. Los dos semielfos se levantaron de la mesa y subieron por las escaleras hacia el segundo piso. Magnus los siguió con la mirada hasta que los perdió de vista. Ibal y Erztum se quedaron conversando acerca de lo ocurrido.

Una vez arriba, Gwirdyon abrió una puerta y entraron en una habitación completamente vacía que Mantecona usaba para guardar ropa. Cuando los dos hubieron entrado, cerró la puerta tras de sí.
- ¿Qué está ocurriendo? - Preguntó Esdaleon. - Normalmente la que desconfía de todo eres tú, y ahora soy yo el que no tiene nada claro. Estoy viendo cosas muy raras.
- De eso mismo te quería yo hablar. Nos han involucrado en esta aventura y ni siquiera sé lo que se está cociendo. Hemos estado demasiado tiempo en Rivendel, aislados del resto del mundo, y nunca he tenido ni la menor noticia del resurgimiento de la Orden del Destino de la que hablan Magnus y Nolmo.
- ¿Y qué hay de ese tal Ehuram? Por qué ha amenazado con atacar a Enumanus? No me gusta nada ese tipejo. Me sentiría más seguro si no nos acompañara.
- Créeme, Esdal, yo prefiero tenerle cerca y controlado. Por cierto, debemos estar atentos, pues esta noche llegará Walo. Ya sabes lo que viene a buscar. Si es posible, intentaremos llamar la atención lo menos posible. Cuanta menos gente se entere de su visita relámpago, mejor.
- Así será. - Contestó Esdaleon. - Voy a bajar de nuevo, para que no piensen nada equivocado. Y así estaré atento a la vuelta de Isilya.
- De acuerdo, yo iré en seguida, quiero poner algunas ideas en orden y para eso necesito tranquilidad.

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Última edición por Gwirdyon el Jue Nov 01, 2007 1:57 pm, editado 3 veces en total

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NotaPublicado: Lun Oct 29, 2007 3:13 am 
Montaraz nómada
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En la mesa los cuatro amigos bebían cerveza mientras esperaban a Gwirdyon e Isilya.

-Un buen trago Erztum – exclamó Ibal.

Erztum y Esdaleon sonrieron amablemente por el comentario del enano, el beórnida Ehuram se mantuvo al margen callado, Ibal parecía no cansarse de beber, pero de pronto se acabó el buen ambiente, aquellos agradables momentos dieron paso a la exaltación de Esladeon, que atónito contemplaba como Magnus ya no estaba en el rincón, Esladeon entonces se levantó con cierta presura, con la mirada perdida, buscando con afán al Istar, pero tampoco se encontraba en la posada, corrió entonces hacía la puerta para ver si conseguía localizarle, abrió la puerta, y atormentado, contempló que en las calles tampoco había nadie, tan solo ráfagas de frío viento que agudizaban el descuido.
Al entrar de nuevo a la posada, Gwirdyon e Isilya estaban en la mesa junto al resto, todos estaban de pie, inquietos, mirando a Esdaleon ansiosos para que hablase, y habló, aunque cabizbajo, como si hubiese fallado. Gwirdyon entonces le abrazo y le dijo…

-No sientas culpa Esdaleon, la cosa no es para que te derrumbes, además si por descuido fuese ha sido de todos, ¿no es cierto Erztum?

Erztum, desprevenido por la pregunta, agachó también un poco la mirada sintiéndose con algo de culpa. Pero no había tiempo para lamentaciones, y había que apresurarse por encontrar al Istar. Todos mostraron fe ciega en su empeño por hallarlo, y no tardó el destino en darles aire a su búsqueda, pues el Istar surgió de entre la nada justo en frente de ellos, como si de una luz divina se tratase.

Esdaleon se mostró ofensivo y en tono despectivo le preguntó a Magnus…

-¿Qué pretendías? ¿Huir y dejarnos solos en esto? No entiendo tu actitud, te esfumas sin decir nada y ahora apareces sin más y con cara de indiferencia, explícanos Magnus.

Magnus se pensó por unos segundos la respuesta, el grupo estaba impaciente, hasta que dijo…

-Vuestra fe es honesta, y vuestra compañía será leal, habéis superado mi prueba de fe, no todo ser que pisa esta tierra vale para tal misión, el viaje a Fangorn será largo y duro, necesito saber hasta que punto seríais capaces de llegar por esta causa.

Con mirada odiosa Esdaleon no comprendía ni mucho menos la acción del istar, pues él era fiel de alma y nunca abandonaría nada de tal importancia.
El grupo se sentía también algo ofendido por la desconfianza de Magnus, y ahora desconfiaban un poco más de él, pero él también tenía sus razones para desconfiar de seres inferiores a su poder.

Todo se complicaba, y se respiraba una tensión reprimida, pero Isilya, quizás la más humilde del grupo, empezó a hablarles a todos, con un mensaje que daba esperanza a sus corazones, su dulce voz decía así…

“Ya habrá momentos en los que solucionemos nuestras indiferencias, ya los habrá, amigos, pero si por algo estamos aquí es para tratar de salvar la tierra que nos ha visto nacer y crecer, y que sin duda, en un futuro nos verá morir, podremos morir en esta guerra que se ha desatado, o tal vez podremos morir habiendo ganado y viendo cómo nuestros pueblos viven en la más plena paz, pero si hay algo que debemos hacer ahora es estar más unidos que nunca, mucho depende de lo que hagamos”.

Todos sintieron alivio tras sus palabras, pero algo distrajo su atención, un golpe sobre la puerta de la posada, y ésta se abrió misteriosamente.


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NotaPublicado: Lun Oct 29, 2007 4:27 pm 
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La puerta levemente se abrió y tras ella, como si de una figura humana se tratase, entró una luz tan blanca y pura como la desprendida por los antiguos silmarils. La luz se cortó por una sombra y en la sala entró una figura humana. De una altura considerable, aspecto noble, presencia señorial y ataviado con una armadura de Arnor. Hacía años que nadie vestía con semejantes ropas. En el centro de la armadura estaba el sello de Annúminas. Todo un caballero de Arnor, de las antiguas leyendas. De rostro encantador y barba perfilada. Lo más curioso de todo era el anillo que llevaba en el dedo derecho. Con una gema de color azul como el agua y engarzado en un anillo de plata con sinuosas formas.

-Saludos Mantecona, que gusto poder pasarse por aquí- dijo con cara de cansancio y a la vez de satisfacción, percibiéndose en sus rasgos humildad y cariño.

- Hombre, Amloth, es un placer poder verlo de nuevo. Ya sabe usted que tener a alguien de sangre… como la vuestra es un placer para mi- dijo Mantecona tras una reverencia.

-Por favor Mantecona, mi sangre es tan buena o peor la que tuya. Mi padre te envía recuerdos ya que le encantó esa buenísima cerveza oscura que le mandaste.- dijo Amloth.

- Bueno, y ¿Qué tal esta su padre?

- Pues ahora está en una reunión en Minas Tirith, aunque va con un poco de retraso porque… por muy rápidos que sean nuestros caballos… no creo que saliendo antes de ayer le diese tiempo a estar hoy, que era la reunión, allí.


Tras esa conversación, la cual causó la curiosidad de Magnus que se sentó de nuevo en su esquina, el joven caballero fue a la barra y cogió una buena pinta. Cuando ya se encontraba tranquilo, sentado en la mesa comenzó a escudriñar la sala hasta que encontró a la persona que buscaba, se levantó y se acercó a Magnus.

-Perdonad venerable caballero u… ¿mago? Busco a un istar llamado… ¿Magnus?- dijo el joven Amloth con perspicacia y sutileza.

- Y hacéis bien en buscarlo. Soy yo, y tú eres el hijo del señor de Annúminas ¿no?

- Sí, vengo en representación de la antigua Arthedain y un anciano le dijo a mi padre que me enviase a la posada y que aquí buscase a un tal Magnus para completar una misión de la cual ya estoy bastante informado.

- Has hecho los deberes joven…

Magnus se levantó y agarrando del hombro al joven, el cual todavía muy acertadamente no le había mirado a los ojos, lo acercó a la casi compuesta compañía.

- Este es el último de las personas de esta compañía, Amloth de Annúminas, de la casa de Isildur.- dijo Magnus para expectación de todos los presentes.


Muy lejos en Minas Tirith los gobernantes debatían sobre el problema que ahora se les venía encima. De repente, con un golpe seco de un bastón en el suelo un hombre mayor, pero aun fuerte y fornido entró en la sala. El senescal se levantó y lo anunció a todos los presentes.

- Al fin ha llegado, señores les presento al regente, senescal y señor completo de la zona de competencia de Arnor, el sabio Arther.

El Rey Elessar se levantó y con cariño abrazó a la persona en la que más confiaba de todo el mundo.

- Siempre tarde mi amado Arther- dijo el Rey Elessar.

- Pero siempre aquí- añadió Arther con una sonrisa.

_________________
La sensación del dolor puro es algo que solo puedo imaginar.


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NotaPublicado: Lun Oct 29, 2007 8:02 pm 
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Registrado: Sab Oct 07, 2006 3:19 pm
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Ubicación: Solo Erü sabe donde realmente está mi alma.
Tras las puertas del consejo del Reino Unificado todavía faltaba alguien...
- Hola, peeee..rdón po po porr el retraso amigos.- dijo un hombre pequeño pero simpático y bonachón.

- Al fin, el último de los que faltaban. Este es Ethar, el senescal de Isengard- dijo el senescal ofreciéndole asiento a Ethar y estando completas así todas las sillas.

En el consejo los señores debatieron durante más de 7 horas el problema de la Tierra Media y como afrontarlo, saliendo a veces temas antiguos y disputas personales.

- Siempre con ese pensamiento, típico de unos corsarios como vosotros- dijo Angbore de Lamedon cuando Uergan de Pelargir opinó atacar lo más pronto posible a las tierras del sur- Las tierras del sur ahora son nuestras aliadas, no creo nada de lo que ese viejo le ha dicho majestad.

- Habló el campesino... ¿dónde dejaste tus ovejas?- respondió Uergan

- ¿Y tú tus redes?- respondió Angbore.

Así se habló de miles de cosas desde que los limites territoriales de las provincias del Reino Unificado no eran las correctas hasta de sabotear el concilio de la cuarta edad.

- Son ustedes unos bárbaros- dijo levantándose el príncipe de Dol Amroth ante tal osadía.

- Se cree que porque lleve una armadura de fino mithril es más noble que yo, pues va usted listo- dijo Engont de los montaraces.

- Como osáis, vil rata de Arnor- gritó el príncipe sacando de la funda su espada.

Al final de la reunión todos salieron satisfechos ya que el muy sabio Rey Elessar supo dar en el punto de cada cuestión solucionando todos los contratiempos. Al final de la reunión se decidió que fuesen al concilio el Rey Elessar, el señor de Annúminas y Ethar ya que su insistencia fue bastante grande, pues deseaba ardientemente asistir al consejo.

Al final del día todos cenaron juntos y hubo un gran banquete sin disputas y con muchas risas y borracheras haciendo así al más noble de los señores tan grosero y simple como el más basto de los campesinos.


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NotaPublicado: Jue Nov 01, 2007 11:02 am 
Arquero del Rey
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Ubicación: Girona
En la posada, Esdaleon, Ertzum. Gwirdyon, Ibal, Magnus, Ehuram, Isilya y el recien llegado Amloth acababan de cenar, todos sentados en una gran mesa en uno de los rincones del salón.
Cada uno había pasado el día preparándose para un largo viaje hasta Fangorn, los dos semielfos esperaron impacientes y preocupados a Isilya que regresó a la posada casi a la hora de la cena, mientras que Ibal y Ertzum se encerraron en sus habitaciones después de alargar el desayuno casi con el almuerzo. El resto de la tarde la pasaron durmiendo. El beórnida en su busca de Gemkel recorrió la ciudad preguntando a todo el que veía hasta toparse con Isilya que salía de casa de Enumanus. Volvieron juntos a la posada y por el camino la elfa le explicó parte de lo que sabía sobre el arquero tuerto.
Magnus y Amloth pasaron todo el día sentados juntos en la posada, hablando amistosamente, bajo la mirada de los clientes que no entendían como aquel istar tan arisco y malhumorado podía tener amistad con tan noble y educado personaje.
Así pasó el día hasta la hora de la cena en que todos ya decididos a partir se reunieron en torno a la mesa para después de llenar el estómago discutir sobre los pormenores del viaje y de la misión a cumplir.
- Nos estamos retrasando demasiado - dijo Magnus.
- Es cierto, el tiempo apremia y la importancia de la misión requiere nuestra premura. - añadió Amloth, bajo la mirada del istar.
El resto se miraron entre ellos.
- Qué propones ¿que partamos al anochecer? - preguntó Esdaleon
- ¡Yo estoy a punto! - gritó Ibal alzando una jarra - pero antes dejadme acabar esta cerveza.
- No sé si es seguro viajar de noche - comentó la semielfa.
- ¿Acaso tienes miedo? - sonrio Ertzum mirandola
- Ja, ja - rio Isilya - lo siento - se excusó - pero creo que Gwirdyon no se asusta tan facilmente.
Ehuram se mantenía en silencio, pensando en lo que la elfa le había contado sobre Enumanus.
Magnus entonces se levantó.
- Propongo partir dentro de una hora.
Todos se miraron entre ellos en silencio para después levantarse.
- Partamos pues - concluyó Amloth.

_________________
Cada brazo tiene su arco,
cada arco tiene su flecha.


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NotaPublicado: Jue Nov 01, 2007 11:56 am 
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Registrado: Mar Oct 23, 2007 4:35 pm
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Ubicación: Fangorn
Todos se estaban preparando para partir, era un grupo grande pero a la vez magnífico. Magnus y Amloth todavía estaban hablando y por primera vez y bajo la mirada atenta de toda la posada, que se asustó un poco, el istar echó una gran carcajada y en su cara se dibujó una sonrisa que transmitía una felicidad inmensa. Luego Amloth se levantó dándole unas palmaditas amistosas a Magnus que estaba recuperándose de esas carcajadas. Se acercó a Esdaleon y le presentó su mano

- Eres Esdaleon ¿no?- dijo Amloth
- Sí...- afirmó Esdaleon con extrañeza y dándole la mano.
- Eres famoso en todo el reino. La gente ya conoce de las hazañas del aprendiz del gran Faramir. Me postro ante tan gran personaje- dijo haciendo una reverencia y retirándose.

Luego en el Bosque de Fangorn había diez personas. Eran elfos mandados por el nuevo señor de Lorien de la casa de los Noldor, un elfo perdido que vino y reclamó esas tierras por ser familiar de la gran pareja Galadriel y Celeborn. Estos preparaban en el centro del bosque una sala de reuniones preciosa. Creando las mejores de todas las arquitecturas con roca y madera. Algunos de los arcos, tronos y adornos recordaban a Rivendel, aunque los decorados de este se mezclaban un poco mas con el arte Teleri.

-Maese Meord, el trono del Rey Elessar... ¿Cómo lo hacemos?- dijo el maestro de obras
- SSSSSSSSSS No grites tanto o los jefes se enfadaran.- dijo con una risa floja- Haz que se sienta como en casa. Eso sí, recuerda que todo esto se quedará aquí para siempre así que no cause demasiado impacto con el bosque porque no les gustara nada a los Ents. Que se funda todo con el bosque.

Nolmo estaba ya camino del Reino Oculto del Bosque Viejo, donde aún vivían elfos, y por lo que había oído la población aumentaba bastante desde hace unos años. Era algo increíble. Caminaba aún por la Carroca, pasó por varios pueblos Beórnidas pero no quiso entretenerse demasiado así que continuó su caminó ya que deseaba pasar por Frambsburgo. Decían que allí volvía a haber una nueva capital de los hombres.


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NotaPublicado: Jue Nov 01, 2007 2:04 pm 
Montaraz nómada
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Registrado: Dom Jul 15, 2007 1:58 pm
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Ubicación: Biblioteca de El Poney Pisador, leyendo algún libro sobre leyendas de luchadores invencibles
Todos tenían sus fardos y armas preparados. El enano estaba fumando y un pequeño hilillo de humo se alzaba por encima de su cabeza. El tal Amloth hablaba con Magnus, quien rió y sorprendió a todos.
-Extraña risa la suya.-comentó el enano con el elfo.
-Sí, él mismo da miedo e infunde respeto, pero su risa es clara y sin un ápice de maldad.-Respondió el elfo.
En ese momento el istar salió fuera de la posada, seguido del magnífico grupo. El enano tenía preparado un fornido poney pardo y se montó en él, en el umbral de la posada, con el martillo atado a la silla.
El istar dijo solemnemente:
-Adelante seres menores, partimos en este mismo instante.-Y avanzó alejandose de la posada hacia la puerta del pueblo. Los demás miembros del grupo hicieron lo mismo.

Se habían alejado bastante de la puerta de Bree y el día llegaba a su fin. Unos fúnebres árboles se balanceaban en los aledaños del camino. Unos extraños ruidos advirtieron al grupo de que algo acechaba entre los árboles.

[OFF-TOPIC: si hay alguna incoherencia o no interesaba salir tan pronto, avisad y ya está /OFF-TOPIC]

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No puedes pasar. Soy un servidor del Fuego Sectreto, que es el dueño de la llama de Anor. No puedes pasar. El fuego oscuro no te servirá de nada llama de Udûn. ¡Vuelve a la Sombra! No puedes pasar ¡No puedes pasar!Imagen[/url]


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NotaPublicado: Jue Nov 01, 2007 3:34 pm 
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Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
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Ubicación: La Comarca, Eriador
Se habían alejado bastante de la puerta de Bree y el día llegaba a su fin. Unos fúnebres árboles se balanceaban en los aledaños del camino. Unos extraños ruidos advirtieron al grupo de que algo acechaba entre los árboles.

Magnus lanzó una mirada estricta hacia el lugar de donde provenían los ruidos. De repente se escuchó un ulular.

- ...¡Es Aulë!... - Susurró Isilya a Esdaleon, pero tan alto que la oyeron todos. La lechuza salió de entre las ramas de los árboles y volando se acercó hasta el grupo para terminar posándose en el hombro de la elfa de pelo negro.

- ¿Es tuyo ese pajarraco? - Preguntó Magnus enfadado.
- Aulë no pertenece a nadie, y eso deberías saberlo tú, pues no es una simple lechuza. Es una maia con aspecto de ave. - Contestó Isilya muy ofendida. Magnus miró a la lechuza con asombro y bajó la mirada. Entonces se escucharon de nuevo los ruidos que anteriormente les habían puesto alerta.

Ibal cogió su hacha y se bajó del poney. Erztum cogió su arco y se colocó a una distancia prudente del lugar del que provenían los ruidos. Esdaleon desenvainó su espada y se acercó al enano. En ese momento un bulto indefinido bajo la escasa luz que había en el camino se movió entre la maleza.

- ¡Alto ahí! ¡Sal de tu escondite o nos veremos obligados a sacarte a la fuerza! - Gritó Esdaleon con furia.
- Ya va, ya va. - El extraño salió de la maleza y se encontró con una espada y un hacha amenzándole, y un arco apuntándole. - Vaya, esta no es la bienvenida que yo me esperaba. Baja esa espada, Esdal, que me puedes hacer daño.
- ¡Pero si es Walo! - Gritó Isilya embargada por la alegría. El anciano se volvió al oir la voz de la elfa y respondío con una sonora carcajada.
- ... ¿Esto es lo que Esdaleon entiende por discreción?... - murmuró Gwirdyon para sí misma. Se metió la mano en la capa y sacó un pequeño paquetito envuelto en piel. la semielfa se encontraba sobre su caballo a unos diez metros del anciano y su comitiva de bienvenida. Desde allí le hizo una señal con el brazo para que se acercara.
- ¿Es que ya no saludas a los viejos amigos, Walo? - Dijo Gwirdyon comprometiendo al viejo para que se acercara. Walo apartó la espada de Esdal de su camino y se acercó hasta el caballo de Gwirdyon. Magnus le siguió con la mirada, estupefacto. Cada vez le sorprendían más esos seres inferiores. Amloth soltó una sonora carcajada, pues se estaba divirtiendo con la situación. El viejo le había caído bien. Erztum se encontraba detrás de Esdaleon, también había bajado del caballo y se había colocado en posición de defensa por si hacía falta intervenir. Pero no había sido necesario.

Walo acarició la crin del caballo que montaba Gwirdyon, y en un movimiento rápido, la semielfa acercó su mano a la del anciano y colocó el paquetito envuelto en piel en el interior de la palma. El anciano le guiñó un ojo y se lo guardó disimuladamente en el bolsillo.

- ¿Qué haces en estos parajes? No sabemos nada de ti desde hace tanto tiempo... - Preguntó Isilya.
- Bueno... ya sabes, voy de aquí para allá, conociendo lugares. Me acordé de la cerveza de Mantecona y me dije, ¡qué diantres! voy a saborearla de nuevo! y aquí estoy. - El viejo se llevó la mano a la cabeza para rascarse la cocorota. - ¿Y vosotros? Caray, cuántos sois! ¿Vais de expedición?
- Pues... - Comenzó a contestar isilya pero no pudo seguir pues Gwirdyon la interrumpió.
- Uf, con lo llena que está la posada, si quieres conseguir una buena cerveza debes ir cuanto antes. Ya sabes, vete cuanto antes. - Contestó Gwirdyon poniéndose énfasis en la última frase. El viejo abrió mucho los ojos y asintió con la cabeza.
- De acuerdo, me voy. Adios Esdal, adios isilya, adios Gwirdyon, adiós, quienes quiera que seáis los demás. - Y dicho esto se fue en dirección a la posada.

Magnus dio orden de continuar la marcha. Isilya se quedó muy extrañada por el comportamiento de Walo, pues esperaba que se uniera al grupo, pero estaba tan cansada que no le dio más vueltas. Aprovechó las últimas fuerzas para hacer repaso de todas las hierbas que había cogido para el camino, pues temía hacer corto de medicinas.

Ehuram, que se había mantenido al margen de la situación en todo momento, se revolvió en su caballo cuando escuchó la robusta voz de Esdaleon preguntándole al grupo:
- Bien, ya estamos en camino después de tantas prisas. Y ahora, ¿alguien sabe qué ruta vamos a coger? Porque nos quedan muchos días de camino hasta Fangorn, y pueden ser más o menos costosos según el camino que elijamos.

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"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


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NotaPublicado: Jue Nov 01, 2007 6:25 pm 
Montaraz nómada
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Registrado: Jue Oct 11, 2007 5:05 pm
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Ubicación: Cartagena
-Creo que lo más acertado sería coger rumbo sur hasta el Paso de Rohan y una vez allí subir hacía el norte a Fangorn – exclamó Erztum convencido.

Ibal en cambio prefería cruzar las Montañas Nubladas hasta Lórien y bajar rumbo sur a Fangorn.

Todos se miraron y Erztum volvió a insistir en que era mejor llegar hasta el Paso de Rohan e Ibal le dijo…

-¿Acaso temes volver a Lórien elfo? – preguntó extrovertidamente el enano.

Erztum, que no se acababa de creer lo que le había dicho, dijo molesto…

-¿Crees acertada tu pregunta simple enano? Porque si con una flecha apuntase a tu cabecita podrías darte por perdido.

Ibal entonces cogió su hacha y miró fijamente a los ojos del elfo. Erztum se quedó inmóvil esperando.
Por primera vez desde que se conocían tenían su primera disputa, no era de extrañar tampoco que llegase ese momento, por muchos es sabido que los enanos y los elfos no se han llevado del todo bien desde el pasado.

Esdaleon interrumpió tal disputa de palabras y gestos y dijo…

-¡Ya esta bien amigos! En otro momento podréis arreglar vuestras diferencias, pero será Magnus quien decida por donde hemos de ir.
Todos, incluido Erztum e Ibal, rodearon al Istar y éste eligió cruzar las Montañas Nubladas, miró entonces a Erztum y le dijo…

-Sabemos que el camino que elegías es más cómodo y eficaz, tanto para nosotros como para nuestros caballos físicamente, pero entraña un peligro con el que tenemos que contar, y es que podemos ser vistos con más facilidad por espías. Es buena tu intención elfo pero iremos hasta Rivendel y de allí caminaremos por toda la cordillera de las Montañas Nubladas rumbo sur, y al encontrarnos en línea con Lórien bajaremos, para después coger rumbo sur hasta Fangorn.

El elfo, cabizbajo, tuvo que soportar ya no solo que el Istar le dijera el camino, sino que Ibal se llevaba el premio, pero pensó que todo aquello significaba lo mejor para el grupo, y con una leve sonrisa volvió a levantar la cabeza mirando hacia el frente.

Magnus entonces dijo…

¿Alguno de vosotros propone otra alternativa? – con voz fuerte y sonora.


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NotaPublicado: Jue Nov 01, 2007 9:55 pm 
Maestro Narrador
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Registrado: Jue Jun 29, 2006 4:21 pm
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Ubicación: Orilla este del Lago Evendim
Todos se miraron unos a otros esperando que alguien dijera algo, pero nadie habló. Tras unos segundos de silencio Gwirdyon se adelantó y se detuvo frente a Magnus.

-Seguiremos el camino que has propuesto, Magnus-dijo-Además prefiero la idea de pasar por Rivendel.
La semielfa miró a Esdaleon y éste asintió en señal de estar de acuerdo.
-Tomaremos ese camino pues- dijo Magnus.

Todos reanudaron entonces la marcha y continuaron rumbo hacia el Este. La noche les había alcanzado hacía rato y un viento frío del norte comenzaba a soplar arrancando de los árboles las pocas hojas secas que quedaban desde que llegara el otoño.

Al cabo de una hora Esdaleon, que marchaba delante cerca de Magnus y Gwirdyon, se detuvo.
-Descansemos unas horas-dijo- Aunque es cierto que hemos salido tarde de Bree y aún estamos con fuerzas, yo prefiero caminar de día y aprovechar la oscuridad de la noche para dormir.

Esta vez nadie rechistó. Salieron del camino y acamparon en un recodo donde unos pinos les protegían del viento.
Amloth y Esdaleon dieron un rodeo para comprobar que el camino estaba completamente despejado, mientras que Ibal, Erztum y Ehuram se acomodaron entre los árboles. Magnus hizo lo mismo, aunque a una distancia prudencial de ellos.
Gwirdyon, por su parte se acercó a Isilya, quien parecía tener una pelea particular con su mochila.

-¿Qué te pasa? ¿Te has olvidado de algo?- preguntó sonriendo.
-No, creo que no- respondió la elfa mientras esparcía todas sus cosas por el suelo- lo que pasa es que al final he hecho el equipaje a última hora y lo he metido todo revuelto.
Gwirdyon se sentó a su lado y la ayudó a ordenar sus enseres.
-Me siento una mala madre Gwi-dijo de pronto Isilya sin levantar la vista del suelo-no está bien abandonar a un hijo, aunque éste se quede en buenas manos.
-Así que es eso lo que te pasa, bueno no te martirices mujer- respondió la semielfa- lo has dejado temporalmente con una buena amiga tuya, él estará bien. Además seguro que lo ves antes de lo que te imaginas.
Gwirdyon pellizcó la mejilla de la elfa y ésta le sonrió agradecida.

-Este arco que llevas ¿es nuevo?- preguntó la semielfa para cambiar de tema-lo digo porque es precioso; mucho más que el que llevabas antes.
-Pues…lo cierto es que no es mío-respondió Isilya sonrojándose- lo he cogido prestado del taller de Enumanus. Es que... lo vi anoche de reojo y me pareció una maravilla; se ve que le ha dedicado tiempo y empeño.
-Así que para eso querías volver a su casa ¿no?-dijo Gwirdyon riéndose- me pregunto qué cara pondrá Enumanus cuando vea que su mejor arco ha desaparecido.
-Bueno, le he dejado mi arco en su lugar para que sepa que lo he cogido yo- dijo la elfa un tanto abochornada por la situación- además se lo pienso devolver...

-¡Silencio!- mandó callar Magnus de repente- vuestras risas se deben de oír desde Bree.
Gwirdyon e Isilya se callaron y se acercaron al grupo sin replicar al Mago.
-Yo mismo haré la primera guardia, después me seguirán Esdaleon e Ibal-dijo de nuevo el Istar, esta vez con un tono más suave- así que aprovechad y descansad.

_________________
Habitaban la mayor parte del tiempo en los límites de las florestas, de donde salían a cazar o cabalgar y correr por los espacios abiertos a la luz de la luna o de los astros.


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NotaPublicado: Sab Nov 03, 2007 10:53 pm 
Viajero de paso
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Registrado: Mar Oct 23, 2007 4:35 pm
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Ubicación: Fangorn
Pasó la noche tranquila. El istar conversó bastante tiempo con el príncipe de Annúminas sobre su familia, por lo que pudo deducir Isilya que siempre estaba observando al mago.
Por la mañana Isilya se levantó preparó un rico desayuno, como pudo, y se lo presentó a todos. Entonces cuando se acercó al istar y le dejó su plato en la roca que había junto a él, el istar la cogió del brazo y le indicó que se sentase a su lado.

- Isilya... tu corazón es el más puro de todos los de este lugar... y aunque me veas extraño, dolido y fiero no es más que porque conozco al dolor y convivo con él. Se que tu conoces un dolor muy especial, el estar alejado de un hijo pero... no te preocupes... él estará bien... lo cuida Manwë- dijo señalando al cielo donde se podía como las nubes formaban el rostro de una persona poderosa y con rostros cariñosos.

El istar se levantó y cambiando radicalmente de tono.
- Venga seres menores, queda mucho caminó por andar y sois más lentos que Frodo en el Monte del Destino. Monte del Destino...- el istar se quedó como si le hubiese pasado un flash por la cabeza- ¡Rápido tenemos que llegar cuanto antes a Rivendel!- dijo corriendo y a voces.


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NotaPublicado: Sab Nov 03, 2007 11:15 pm 
Arquero del Rey
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Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
Mensajes: 604
Ubicación: Girona
Magnus recordaba casi con todo detalle lo que había ocurrido la noche pasada, justo cuando el beórnida empezó a hablar.
- Si nadie tiene inconveniente yo haré la cuarta guardia - dijo Ehuram mientras se acomodaba sobre su mochila poniéndola a modo de almohada.
- Vaya - exclamó Ertzum - no se si harán falta más relevos, total no nos persigue nadie...
Todos observaron al istar como preguntándole si el elfo tenía razón, mas éste hizo como si no lo hubiera oido.
- Cuatro son suficientes - contestó Magnus - mañana harán guardia los que hoy duerman toda la noche.
Dicho esto todos se dispusieron a prepararse un lugar cómodo para dormir. Con la tranquilidad de que, al menos por ahora, no corrían ningún peligro.

Entrada ya la noche, en el improvisado campamento todo era silencio y oscuridad, excepto las brasas restantes de una pequeña hoguera que Magnus había dejado de avivar. Pues él prefería perderse entre las sombras.
Allí sentado observaba, sin apenas moverse, cada uno de los cuerpos durmientes de los que formaban aquella expedición. Susurrando medias palabras que apenas podían entenderse, pues hablaba consigo mismo.
- ¿No tienes sueño Amloth? - dijo inmóvil.
Tras él, el caballero se acercaba espada en mano sin hacer ruido.
- ¿No lo oyes? - preguntó preocupado.
El istar asintió con una leve inclinación de la cabeza.
- Siéntate despacio - le indicó - y guarda tu espada, poco puedes hacer con ella.
Amloth se sentó frente a las brasas, su armadura brilló en la oscuridad con destellos rojos y anaranjados, entonces el murmullo que oían a su alrededor aumentó durante unos segundos.
- Hay que despertar a los demás - dijo .
Magnus le puso la mano sobre el hombro para que no se levantara.
- No hace falta, pronto se irán, ahora ya tienen la información que querían.
A los pocos minutos, el murmullo desapareció de repente como si no hubiera existido. Magnus con aire más relajado se incorporó lentamente para ir a despertar a Esdaleon.
- Ya puedes ir a dormir Amloth, esta noche no ocurrirá nada de lo que debamos preocuparnos.
El caballero, sin entender bien lo que había ocurrido se fue hacía su improvisado lecho y se tumbó mientras veía como Esdaleon se levantaba torpemente para empezar la segunda guardia.

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Última edición por enumanus el Lun Nov 05, 2007 2:26 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Dom Nov 04, 2007 12:32 pm 
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Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
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Ubicación: La Comarca, Eriador
Esdaleon dormía tranquilamente cuando sintió que algo a su lado le rozaba. Se despertó y vio a Amloth que se acostaba tras haber hecho la primera guardia de la noche. Se levantó y vio a Magnus sentado al lado de las brasas extinguidas. Esdaleon se quedó sentado en su sitio y no quiso acercarse a Magnus, pues no se encontraba de humor para comenzar una segura discusión con el istar mientras los demás dormían. Miró a su alrededor y vio a Isilya dando media vuelta en su lecho y a su lado Gwirdyon tumbada de lado, de cara hacia la hoguera. Ehuram permanecía inmóvil. Un bulto pequeño y redondo delataba la figura de Ibal, al otro lado de la elfa. Y entre Ehuram y Amloth, se encontraba Erztum, que se había despertado a la vez que Esdaleon en cuanto éste sintió la presencia de alguien a su lado. El oído de Erztum era particulamente fino, más de lo acostumbrado en los elfos, lo cual le había sido de gran ayuda en situaciones de peligro, pues le había ayudado a adelantarse a sus enemigos.

Todo estaba tranquilo y apenas corría brisa en aquellas altas horas de la noche. Esdaleon miró a su alrededor y contempló a sus compañeros "impuestos" de grupo. Entonces Gwirdyon se despertó y se levantó sigilosamente. Isilya se revolvió, pero siguió durmiendo. Erztum abrió los ojos y la miró. La semielfa le hizo un gesto para que siguiera durmiendo. El elfo confió y obedeció. La semielfa de cabellos rojizos se acercó hasta Esdaleon y se sentó a su lado.
- ... Por fin podemos hablar a solas...- le susurró el semielfo.
- ... Sí, ahora estamos más o menos seguros... El elfo tiene un oído prodigioso...Eso puede ser muy útil. - Gwirdyon se echó al lado de Esdaleon, simulando que dormía. - Espero que Walo captara mi mensaje.
-... Hasta yo lo entendí. Le dijiste alto y claro: "vete cuanto antes". Fuiste muy sutil. ¿Le diste el paquete?
-... Sí. A estas alturas tiene que estar ya de camino. Espero que llegue a tiempo. Supongo que antes de que nosotros lleguemos a Rivendel él ya habrá cumplido con su misión. - Dijo Gwirdyon y sonrió.
-... Sí, ya estará allí, afortunadamente las águilas son más rápidas que los caballos.
-... Voy a volver a mi sitio, no quiero dejar a Isilya sola cerca de Ehuram.
-... No te preocupes, el enano la protegerá... - dijo el semielfo en tono jocoso. - ¿Has visto con qué ojitos la mira?
-... ¿Sólo él? Yo diría que Erztum también la cortejará llegado el momento. - Contestó Gwirdyon y le guiñó un ojo.
-... Por ahora creen que tú y yo estamos juntos... - le susurró Esdaleon en un tono más bajo.- Mientras crean eso no necesitarán saber más.
-... Bien, entonces tendremos que seguir haciéndoles creer eso. Pero me preocupa nuestra verdadera misión, pues este viajecito de vuelta a Rivendel nos va a retrasar.
-... No te preocupes, Gwirdyon, Walo sigue adelante, no podemos exponernos. Cuando lleguemos a Rivendel daremos las explicaciones que tengamos que dar a quien se las tengamos que dar. Y ahora vete a descansar, algo me dice que mañana nos espera un duro día.

Gwirdyon volvió a recoger su capa y se recostó de nuevo al lado de Isilya. Esta vez todos dormían, incluido Magnus.

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"Caminé por las laderas pantanosas de Moscagua y no sufrí percance alguno, mas un día sin tu presencia puede marchitar mi frágil armadura interior"


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NotaPublicado: Lun Nov 05, 2007 2:26 am 
Montaraz nómada
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Registrado: Jue Oct 11, 2007 5:05 pm
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Ubicación: Cartagena
La noche comenzó a desvanecerse, y lel primer atisbo de luz asomaba en el horizonte, tímidamente los pájaros comenzaban a entonar sus curiosas y aflautadas melodías, cosa que hizo despertar lentamente al grupo.
Erztum fue el primero en levantarse y miró cómo los demás despertaban, algunos de ellos cansados, otros decididos, otros como Ibal deseando dormir más, pero al final, todos comenzaron a desayunar.
Marcharon junto a sus caballos rumbo a Rivendel, por el camino muchos de ellos conversaban, debatían e incluso reían, Ibal bromeaba con Isilya sobre el poney que montaba, pues le contaba anécdotas pasadas de carreras y viajes galopando, cosa que a la elfa le hacía especial gracia. Mientras tanto Ehuram estaba al final del grupo en la retaguardia, y Magnus y Amloth lo encabezaban.
El día había pasado sumamente tranquilo y sin sobresaltos, pero la noche llegaba y había que encontrar un lugar donde pernoctar con seguridad, la expedición se hallaba en las proximidades del Bosque de los Trolls.
La compañía, que se encontraba cansada, decidió instalarse en un claro del bosque, cerca del Camino del Este, sin no antes oír unas serias palabras de Magnus, el cual dijo…

-Muchos ya saben donde estamos, otros quizás no, este fue un lugar habitado por tres trolls, y aunque fueron derrotados por Gandalf, sus espíritus aun vagan entre sus árboles.

El joven Erztum sabía bien de lo que hablaba el avispado y a la vez sabio istar, pues él mismo tuvo la amarga experiencia de toparse con uno de esos espíritus, y recordó, para sí mismo aquellos angustiosos momentos, que más tarde junto al fuego, relató a sus compañeros.

La noche era oscura y soplaba un fino viento que hacía crujir las ramas de los árboles, se vivía un apabullante silencio en aquel lugar, el grupo sabía que tenía que ser sigiloso y no llamar la atención, así que se dispusieron a descansar, excepto Erztum e Isilya, que comenzaron la guardia nocturna.


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NotaPublicado: Lun Nov 05, 2007 2:22 pm 
Arquero del Rey
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Registrado: Mar Jun 13, 2006 4:29 pm
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Ubicación: Girona
- Debemos estar atentos, no guardo muy buenos recuerdos de este lugar - comentó el elfo mientras se sentaba al lado de Isilya.
Ésta asintió medio distraída apoyando su espalda en un árbol, en sus manos sujetaba, casi acariciando, un bello arco recurvado hecho de maderas nobles de tono rojizo, todo de una sola pieza sin ningún adorno ni anclaje, las múltiples capas de barniz le daban un tacto suave y la empuñadura se adaptaba perfectamente a su mano, parecía hecho a su medida.
- Pareces preocupada - continuó Ertzum.
Isilya observó el arco en la oscuridad como si lo viera por primera vez.
- Esta no es la primera aventura que vivo, aunque se parezca mucho a otra en la que también partimos de Bree y en la que el grupo debía cumplir cierta misión - levantó la vista como recordando - aunque entonces nos perseguía el enemigo.
Ertzum se acercó a la elfa hasta tocarse hombro con hombro apoyados en el tronco del árbol.
- Por ahora solo hemos de llegar hasta Fangorn, y tal vez después debamos regresar, ya sabes, en el concilio habrá gente muy importante y nosotros solo somos peones de los que se puede prescindir.
- Fangorn - susurró Isilya, y agarró fuertemente su arco - aún queda mucho para llegar hasta allí y no sé si podré tener suficiente paciencia.
Se levantó entonces de repente como intentando ver más allá del oscuro horizonte.
- ¿Ocurre algo? - preguntó el elfo sobresaltado.
- No, espero que no ocurra nada... - contestó Isilya con preocupación.
Dicho esto se volvió y se sentó junto a Ertzum que la miraba absorto ante su belleza.
- No debemos distraernos, la guardia pasará pronto y podremos descansar.
Callaron entonces y esperaron en silencio atentos en la oscuridad.

_________________
Cada brazo tiene su arco,
cada arco tiene su flecha.


Última edición por enumanus el Lun Nov 05, 2007 8:26 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Lun Nov 05, 2007 4:52 pm 
Maestro Narrador
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Registrado: Jue Jun 29, 2006 4:21 pm
Mensajes: 274
Ubicación: Orilla este del Lago Evendim
Al cabo de un rato, el grupo había conseguido por fin quedarse completamente dormido.

Erztum miraba a un lado y a otro con los ojos muy abiertos atento a cualquier mínimo movimiento. El sonido del viento meciendo las ramas de los árboles se fue mezclando poco a poco con otros sonidos más extraños.
El recuerdo de su desagradable experiencia en aquel bosque comenzó a nublar la mente del elfo, hasta el punto de no saber distinguir si aquellos sonidos eran reales o producto de su imaginación.

Miró a Isilya que se había recostado en un árbol próximo al que él se encontraba. La elfa daba cabezadas y no parecía prestar el menor interés a nada de lo que estaba ocurriendo.
-Quizá me esté obsesionando- pensó para sí mismo cerrando momentáneamente los ojos para tranquilizarse. Apenas los había cerrado del todo cuando un crujir de ramas le alertó.

El elfo se levantó rápidamente despertando a Isilya.
-¿Qué? ¿Has oído algo?-preguntó la elfa incorporándose sobresaltada.
-Sí, y tú también lo habrías oído si no te quedaras dormida en las guardias-le susurró Erztum mientras le tendía una mano para ayudarla a levantarse-algo se ha movido en aquellos matorrales de la derecha.
-Lo siento Erztum, estoy un poco distraída- la elfa cogió su arco y le sonrió- pero para compensar yo misma iré a ver qué es lo que hay.

Isilya se acercó silenciosamente a los matorrales y los rodeó. Miró a Erztum y le hizo una señal de que todo estaba bien. No obstante siguió caminando hacia adelante y pronto el elfo la perdió de vista.

Pasó el tiempo y Erztum comenzó a impacientarse. Miró angustiado al resto del grupo preguntándose qué hacer. Todos seguían dormidos ajenos a todo lo ocurrido. Tan solo Magnus parecía moverse de vez en cuando en su lecho.

De repente, un nuevo sonido detrás del elfo volvió a ponerle en guardia. Se volvió, y a varios metros de él, le pareció ver un fugaz destello.
-¿Isilya?- susurró con apenas un hilo de voz.
Cansado de esperar, tensó su arco y se adentró decididamente entre los árboles hacía el lugar donde le había parecido ver la luz.

Minutos después, Isilya aparecía sigilosa por el lugar por el que se había ido, portando entre sus manos una pequeña ardilla.
-Mira Erztum, esta es la culpable de todo….¿Erztum?- la elfa, al ver que su compañero no estaba, miró a su alrededor preocupada
-¿dónde te has metido?-Isilya levantó la voz despertando así a sus compañeros.

_________________
Habitaban la mayor parte del tiempo en los límites de las florestas, de donde salían a cazar o cabalgar y correr por los espacios abiertos a la luz de la luna o de los astros.


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NotaPublicado: Mié Nov 07, 2007 12:20 pm 
Este Huésped puede elegir título
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Registrado: Dom Ene 14, 2007 11:18 pm
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Ubicación: La Comarca, Eriador
Esdaleon fue el primero en levantarse de un salto tras escuchar la voz de la elfa de pelo oscuro. Pero su mano había sido más rápida y ya tenía la espada preparada antes de poner los pies en el suelo.
- ¿Qué ocurre, Isilya? - Preguntó Ibal, que también estaba ya en pie. El enano tenía un sueño profundo, pero los largos años que vivió en las cavernas, aprendiendo forja, medicina y lucha, le sirvieron para agudizar sus sentidos y estar siempre preparado para el ataque y la defensa en cualquier situación. De pie, con Înthril, su martillo, en la mano derecha, se presentaba como un rival a temer. Gwirdyon lo miró y sonrió.
- Pues... - comenzó Isilya - Erztum y yo escuchamos un ruido, yo fui a ver qué era, y cuando volví... el elfo ya no estaba.
- ¡Ya sabía yo que este elfo nos traería problemas! - Exclamó Ibal muy serio. Isilya lo miró extrañada.
- ¿Pretendéis que todas las criaturas de los alrededores sepan dónde estamos? - Dijo Magnus intentando contener el volumen de la voz para que no se le oyera demasiado. Le acompañaba Amloth, quien intentó calmarle sin demasiado éxito.- ¡Maldito Nolmo! ¿Por qué me has hecho acompañar de esta panda de inútiles?

Aquellas eran las palabras que Esdaleon estaba esperando escuchar para dejar salir toda su furia. De un salto se plantó frente a Magnus y le retó con su espada. El istar le miró con los ojos desorbitados.
- Nadie me llama inútil, haré que te tragues tus palabras aunque para ello tenga que despertar a todos los pueblos de alrededor. - El caballero amenazó al istar con la punta de su espada.
- ¡Criatura inmunda! ¿Cómo osas enfrentarte a mí? Podría prenderte fuego con un solo toque de mi bastón. - Magnus no pudo contenerse y sacó su espada de su vaina azul. En un momento los dos estaban peleando. El duro entrenamiento de Esdaleon en Rivendel había dado sus frutos, pues ninguna de las estocadas de Magnus llegaban a buen término. El semielfo era capaz incluso de adelantarse a sus movimientos en ocasiones. Ehuram, que se había mantenido alejado durante toda la discusión, miraba atentamente la pelea, como si quisiera almacenar toda la información en algún lugar remoto de su cerebro.
- Esto se nos ha ido de las manos, - susurró Isilya a Gwirdyon con tono muy preocupado. - Erztum está desaparecido, y estos dos están perdiendo el tiempo peleando.
- Tienes razón. - Contestó la semielfa. - Pero es un asunto que deben solucionar entre ellos. Magnus nos ha ofendido a todos y es importante para Esdaleon salvaguardar su honor. Creo que el resto podemos ir en busca de Erztum.
Isilya afirmó con la cabeza.
- Ibal, Ehuram - dijo la elfa - acompañadnos a buscar a Erztum. El beórnida la miró fastidiado, pues la pelea lo tenía fascinado. Bajó la cabeza y las acompañó. Amloth los vio reunirse y se quedó vigilando la pelea. En ese momento Magnus miró al grupo que se disponía para partir, y con un movimiento maestro apartó a Esdaleon a un metro de distancia dejándolo fuera de la pelea. Magnus recogió su espada y se dirigió al grupo.
- ¿Dónde creéis que vais? - Preguntó el istar. Esdaleon se levantó del suelo estupefacto. Nadie hasta ese momento le había vencido en un combate a espadas. Su formación en Rivendel no le había servido para esquivar ese golpe que no había visto venir, pues le pareció como si una tercera mano del istar lo empujara con una fuerza sobrehumana contra el suelo. Magnus había estado luchando con él, como quien juega con una mascota, y cuando se cansó, lo había apartado de su lado. Curioso rival.

- ¿eh? - contestó Isilya, y vio al semielfo levantándose del suelo. - ¿Estás bien, Esdaleon?
El semielfo hizo un gesto con la mano para que no se preocupara.
- Has luchado con una maestría que hacía tiempo que no veía, Esdaleon, eres el mejor guerrero que he conocido en mucho tiempo - dijo Magnus. Todos le miraron extrañados, pues no esperaban esas palabras de boca del istar.- Pero deberías saber que no es sensato enfrentarse a mí, pues sólo con tu espada no es suficiente, ya que yo domino todas las sustancias y esencias de Arda, y percibo cosas que nadie más puede percibir. Mas tu arrojo y valentía me han dado una prueba de la nobleza de tu corazón. ¡Pero no te pediré disculpas por mis palabras!
- Creo que deberías, al menos, reconocer que no son unos inútiles - Medió Amloth. - Fíjate en el resto del grupo. Se disponían a salir en busca de Erztum, mientras vosotros perdíais el tiempo peleando. Han demostrado más sensatez que ninguno de nosotros.
- Uhmm... amigo Amloth, - dijo Magnus pasándole una brazo por encima del hombro - una vez más, y como siempre, tienes razón. No sois inútiles.

Gwirdyon miró a Esdaleon y le sonrió picaronamente. El semielfo le guiñó un ojo. Isilya, que no había perdido detalle sonrió para sí misma. Ehuram miraba ensimismado a Esdaleon que ya se había unido al grupo. Nunca había visto a nadie manejar la espada así.

- Y ahora, id en busca de ese elfo est... - Magnus se contuvo para no volver a insultar a nadie - ...esté donde esté.

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