Director : Peter Jackson Año : 2003
Productor : Barrie M. Osborne, Peter Jackson y Fran Walsh 
Productora : New Line Cinema
Distribuidora : Aurum
Nacionalidad : Nueva Zelanda Duración: 201 min.
Sonido : DTS / Dolby EX 6.1 / SDDS Color : Color
Idioma : Inglés y Sindarin Calificación : +13
Diálogo:   Diálogo:   Extendida:

New Line Cinema presenta:

una producción de WINGNUT Films

El Señor de los Anillos




(La escena se abre con un apacible día de pesca de Déagol
y Sméagol en una barca)


Déagol: ¡Sméagol! ¡Tengo uno!
¡He pescado uno! ¡Sméagol!


Sméagol: ¡Venga, tira! ¡Tira, tira,
tira del sedal!


(Déagol cae al agua, es arrastrado por el pez y finalmente el
sedal se rompe, Déagol de pronto ve un brillo en el fondo del río,
agarra el Anillo y sale a la superficie. Mientras observa entusiasmado
el Anillo en su mano, aparece Sméagol.)


Sméagol: ¡Déagol!


Sméagol: Danos eso, Déagol, querido.


Déagol: ¿Por qué?


Sméagol: Porque...es mi cumpleaños, y
lo queremos.


(Comienzan a luchar por el Anillo, y finalmente Sméagol mata a
Déagol.)


Anillo: (despacio, susrrante) ...batul. Ash nazg gimbatul...


Sméagol: Mi tesssoro.


(Se pone el Anillo. Se va deteriorando hacia Gollum. La escena pasa a Gollum gimiendo en una cueva, sufriendo su agonía.)


Sméagol: (v.o) Nos maldijeron. Asesino, así
nos llamaron. Nos maldijeron y nos desterraron.


Gollum: Gollum, Gollum, Gollum.


Sméagol: (v.o.) Nosotros lloramos, tesoro. Lloramos
por vernos tan solos.


(Se ve un pez, y cómo Sméagol procede a cazarlo y a comerselo
crudo, mientras de fondo se oye su canción del pez. Luego vemos
a Gollum cada más deteriorado introducirse en una cueva.)


Sméagol: Y olvidamos el sabor del pan, la melodía
de los árboles, la caricia de la brisa. Olvidamos hasta, nuestro
propio nombre. Mi Tesoro.


(Vemos a Sam durmiendo y a Frodo sentado en un pequeña cavidad.
Frodo saca y acaricia su Anillo, pero de pronto, oye un ruido y lo guarda
rápidamente. Gollum asoma su cabeza desde la entrada.)


Gollum: ¡Despertad! ¡Despertad! Arriba dormilones,
debemos ir, sí, hay que seguir camino.


Sam: ¿Ha conseguido dormir, Señor Frodo?


(Frodo menea la cabeza.)


Sam: Yo he dormido demasiado. Debe de ser tarde.


Frodo: No. No es eso. No es mediodía aún.
Los días se oscurecen.


Gollum: ¡Vamos! ¡Hay que irse ahora, no
hay tiempo!


Sam: No antes de que el Señor Frodo coma algo.


Gollum: ¡No hay tiempo que perder, lelo!


(Sam da a Frodo algunas lembas.)


Sam: Tenga.


Frodo: ¿Y para tí?


Sam: Oh, no tengo hambre. Y menos aún de pan
de lembas.


Frodo: Sam…


Sam: Está bien. Ya nos va quedando poco. Hay que
yarse con cuidado o lo gastaremos todo. Usted cómase eso Señor
Frodo. Lo he racionado. Con esto bastará.


Frodo: ¿Para qué?


Sam: La vuelta a casa.


(Frodo mira a Sam asombrado.)


Gollum: Vamos, Hobbits. Muy cerca ya, muy cerca de Mordor.
No lugares seguros.¡Prisa!


(Aragorn, Gandalf, Gimli, Legolas, etc. Cabalgan hacia Isengard, y encuentran
a Merry y Pippin sentados en un muro caído.)


EL RETORNO DEL REY


Pippin: Me siento como en el Dragón Verde después de una
dura jornada de trabajo.


Merry: Y eso que no sabes que es una dura jornada de trabajo.


(Ambos ríen. De repente oyen llegar a los supervivientes de Helm
y Pippin estalla en risas.)


Merry: ¡Bienvenidos, Caballeros, a Isengard!


Gimli: ¡Pícaros tunantes! Nos haceis sufrir una búsqueda
sin tregua y os encontramos... festejando y… fumando!


Pippin: Disfrutando, del campo conquistado y gozando de las mieles de la
justa victoria. El cerdo curado está especialmente delicioso.


Gimli: ¿Cerdo curado?


Gandalf: (meneando la cabeza) Hobbits...


Merry: Estamos a las órdenes de Bárbol, que se ha hecho
cargo del gobierno de Isengard.


(La escena muestra a los viajeros acercandose a Orthanc, mientras Bárbol
les da la bienvenida.)


Bárbol: Uhmmm... joven maestro Gandalf. Que grata
visita. Tronco y agua, provisiones y roca, puedo controlar. Pero hay un
Mago malvado que domeñar, encerrado en su torre.


Gandalf: En ella Saruman debe permanecer, bajo tu guardia, Bárbol.


Gimli: Decapitémosle, y una preocupación menos.


Gandalf: No. Su poder se acabó.


Bárbol: La herrrumbre de Saruman la arrastró
la corriente. Los árboles repoblarán este lugar. Brotes
jóvenes, silvestres.


(Pippin ve un brillo naranja en el agua. Baja del caballo y coge el objeto,
mirandolo curiosamente.)


Aragorn: ¡Pippin!


Bárbol: ¡Mal rayo me parta!


Gandalf: ¡Peregrin Tuk! Yo llevaré eso. Dámelo, rápido.


(Pippin da la palantír a Gandalf, que rápidamente lo cubre
con su túnica. Mira a Pippin severamente y éste baja la
cabeza, avergonzado. Los jinetes cabalgan hacia Edoras, Éowyn los
espera en el frente de la Puerta del Castillo de Oro. Dentro, se celebra
un recordatorio a los caídos.)


Théoden: Esta noche recordamos a aquellos que dieron su sangre
por defender esta tierra. ¡Salve a los victoriosos caídos!


Multitud: ¡Salve!


(Se celebra una fiesta. Éowyn se acerca a Aragorn con una copa.)


Éowyn: Westu Aragorn hál.


(Ella se la entrega y él bebe un sorbo, mira a Éowyn, e
inclina la cabeza, marchándose dejando a Éowyn ensimismadita.)


Théoden: Me alegro por tí. Es un hombre de Honor.


Éowyn: Ambos sois hombres de Honor.


Théoden: No fue Théoden de Rohan quien llevó a su
pueblo a la victoria. (Éowyn le mira, sin comprender.) Ah, no me
hagas caso. Eres joven, la noche te pertenece.


(Merry y Pippin bailan y cantan sobre una mesa.)


Merry y Pippin:


Podeis buscar sin cesar,

De esta tierra a la ciudad,

la mejor cerveza la hallareis

la mejor cerveza la hallareis,

En el pueblo que nos vio nacer,

En el pueblo que nos vio nacer.

Nuestra cerveza tendreis,

es la que nos dio la suerte,

y a los valientes les servireis

la del Dragón Verde!


(Gandalf ríe y aplaude, y se reúne con Aragorn.)


Aragorn: ¿Hay noticias de Frodo?


Gandalf: Ninguna. Nada.


Aragorn: Hay tiempo. Cada día Frodo está más cerca
de Mordor.


Gandalf: ¿Cómo sabemos eso?


Aragorn: ¿Qué te dice el corazón?


Gandalf: Que Frodo sigue vivo. Sí. Sí, aún vive.


(Los Hobbits duermen. Gollum habla con su reflejo en el agua.)


Sméagol: Que riesgo, demasiado. Ladrones, ellos
nos lo robaron. Mátalos, mátalos, a los dos, mátalos.


Gollum: Shhh, silencio, no los despiertes, no lo eches todo a perder
ahora.


Sméagol: Pero ellos saben, lo saben. Sospechan
de nosotros.


Gollum: ¿Qué insinúas, mi tesoro, mi amor? ¿Smeagol
pierde los nervios?


Sméagol: No, ¡No! ¡nunca! Sméagol
odia a sucios hobbits y Sméagol los quiere ver, muertos...


Gollum: Y lo haremos. Sméagol lo hizo una vez, puede volver a
hacerlo. ¡Es nuestro, nuestro!


Sméagol: Precisamos el tesoro, debemos recuperarlo.


Gollum: Paciencia, paciencia mi amor. Primero debemos llevarlos hasta
Ella...


Sméagol: Los llevamos hasta la escalera sinuosa.


Gollum: Si, la escalera ¿y luego?


Sméagol: Arriba, riba, riba, riba, riba, arriba
del todo y luego entraremos en el túnel.


Gollum: Y una vez entren, ya no podrán salir. Ella siempre está
ansiosa. Siempre necesita... ¡presas!. Debe saciarse. Solo come
fétidos orcos.


Sméagol: Y estos no tienen buen sabor ¿verdad
tesoro?


Gollum: No. No están muy ricos, desde luego. Mi amor. Se muere
por carne mas dulce. Carne hobbit y cuando escupa los huesos y las ropas
huecas, entonces lo buscaremos.


Sméagol: Y será para miiii.


Gollum: Para los dos.


Sméagol: Si eso, pensaba en los dos.


Gollum: ¡Gollum, Gollum!. El tesoro, volverá a ser nuestro,
cuando los hobbits hayan muerto.


(Coge una roca y la tira al agua, cuando las ondas desaparecen se ve a
Sam por detrás.)


Sam: Tu ¡traicionero!


(Sam golpea a Sméagol y lo mya lejos mientras Frodo se despierta
y lo sujeta.)


Sméagol: ¡No! ¡Amo!


Frodo: ¡No Sam! ¡Déjalo en paz!


(Frodo retiene a Sam alejado de Sméagol.)


Sam: Lo he oído de su propia boca, ¡pretende matarnos!


Sméagol: ¡Jamás! Smeagol no mataría
a una mosca. ¡Aaaah! Ese hobbit seboso odia a Smeagol y se inventa
sucias mentiras.


Sam: Miserable gusano embustero. ¡Te aplastaré la cabeza!


(Sam intenta atacar a Sméagol, que se oculta tras un árbol.)


Frodo: ¡Sam!


Sam: ¿Me llamas mentiroso? ¡Tú eres el que miente!


Sméagol: Argh!


Frodo: Si le asustas estamos perdidos.


Sam: ¡Me da igual! No lo haré señor Frodo, no puedo
esperar a que nos mate.


Frodo: No pienso dejarle marchar.


(Sméagol se estremece.)


Sam: ¿Es que no lo ve? Es un villano.


Frodo: No podemos hacerlo solos Sam. No sin un guía. Te necesito
a mi lado.


Sam: Estoy con usted, señor Frodo.


Frodo: Lo sé Sam, lo sé. Pero confía en mí.
Ven Smeagol.


(Frodo agarra a Sméagol y lo lleva, mientras éste vuelve
su cara a Sam esgrimiendo una maliciosa sonrisa. La escena nos lleva a
Edoras, por la noche. Aragorn camina fuera del Castillo de Oro. Ve a Legolas
vigilando y mirando al horizonte, y camina hacia él.)


Legolas: Las estrellas se nublan. Algo se inquieta en el este. Una insomne
malicia


(Legolas se vuelve hacia Aragorn.)


Legolas: . El ojo del enemigo avanza.


(Pippin no puede dormir, se levanta, y se acerca a Gandalf.)


Merry: ¿A dónde vas?


(Pippin se asusta al oír a Merry, se da la vuelta, pero continúa.
Al ver a Gandalf con los ojos abiertos se da otro pequeño susto.
Menea su mano frente a Gandalf y comprueba que duerme.)


Merry: ¿Pippin?


(Pippin coge la alantír y coloca en su lugar una vasija que hay
cerca. Gandalf murmura en sueños.)


Merry: Pippin, ¿te has vuelto loco?


Pippin: Solo quiero verlo. Solo una vez más.


Merry: Devuelve eso.


(Pippin desenvuelve la palantír, acerca sus manos y sonríe,
pero cuando lo agarra, aparece en él el Ojo de Sauron y Pippin comienza
a sentir miedo y dolor.)


Merry: Pippin! No! Pippin...


(Plano de Legolas y Aragorn afuera.)


Legolas: ¡Está aquí!


(Pippin sigue siendo torturado e interrogado por Sauron.)


Sauron: Te veo...


(Pippin se retuerce de dolor, la Palantír brilla en sus manos
y cae al suelo retorciendose)


Merry: Pippin! ¡Gandalf! ¡Que alguien le ayude!


(Gandalf se levanta, Aragorn y Legolas irrumpen en la sala. Aragorn toma
la palantír de Pippin y la arroja al suelo rodando. Legolas lo sujeta
y la piedra rueda por el suelo hasta que Gandalf arroja un manto sobre
ella, tapándola.)


Merry: Pippin!


Gandalf: ¡Tuk insensato!


(Gandalf se vuelve y ve a Pippin como muerto, empuja a Merry y se inclina
sobre Pippin. Pippin parece en estado de shock. Gandalf impone su mano
sobre él mientras susurra unas palabras. Pippin despierta aún
asustado y confuso.)


Gandalf: Mírame.


Pippin: (sollozando) Gandalf, perdóname.


Gandalf: Mírame. ¿Qué has visto?


Pippin: Un árbol. Había un árbol blanco, en un gran
patio de piedra. Estaba seco.


(Se ve una imagen del Árbol de Gondor entre llamas.)


Pippin: Una ciudad en llamas


Gandalf: Minas Tirith. ¿Es eso lo que viste?


Pippin: He visto... Lo he visto a él. Oí su voz en mi cabeza.


Gandalf: ¿Y que le dijiste? ¡Habla!


Pippin: Quiso saber mi nombre. No se lo dije. Me hizo daño.


Gandalf: ¿Qué le dijiste de Frodo y el anillo?


(Pippin mira a Gandalf, confusion en sus ojos. La escena cambia al interior
del Castillo de Oro, en la Sala Principal, con los protagonistas reunidos.)


Gandalf: No había mentira en los ojos de Pippin. Insensato pero
honrado a pesar de ello. Nada le dijo a Sauron de Frodo o del anillo.
Hemos sido no obstante afortunados. Pippin vio en el Palantir un esbozo
del plan enemigo. Sauron avanza para atacar la ciudad de Minas Tirith.
Su derrota en el Abismo de Helm, ha demostrado a nuestro enemigo una cosa,
sabe que el heredero de Elendil se ha dado a conocer, que los hombres
no son tan débiles, que su coraje sigue intacto. Una fuerza tal
vez suficiente para retarle. Sauron teme esto. No se arriesgará
ante los pueblos de la Tierra Media, unidos bajo una byera. Reducirá
Minas Tirith a escombros, antes de ver a un rey recuperar el trono de
los hombres. Si las almenaras de Gondor se encienden, que Rohan se prepare
para la guerra.


Théoden: Dime. ¿Por qué cabalgar en ayuda de aquellos
que no nos la prestaron? ¿qué debemos a Gondor?


Aragorn: Yo iré.


Gandalf: No.


Aragorn: Deben ser avisados.


Gandalf: Se les avisará. (Se acerca a Aragorn y le habla en voz
baja.) Hay que alcanzar Minas Tirith por otra senda. Sigue el río.
Localiza los barcos negros. (A todos.) Entended esto. La situación
ha emprendido una marcha imparable. Yo cabalgaré a Minas Tirith.
Y no cabalgaré solo. (Se vuelve hacia los dos hobbits.)


(Gandalf camina hacia los establos seguido de Merry y de Pippin.)


Gandalf: De entre todos los entrometidos hobbits, Peregrin Tuk, tu eres
el peor. ¡Corre, corre!


Pippin: ¿A dónde vamos?


Merry: (se vuelve a Pippin) ¿Por qué miraste? ¿por
qué siempre tienes que fisgar?


Pippin: No lo sé. No puedo evitarlo.


Merry: Nunca aprenderás.


Pippin: Está bien, lo siento. No volveré a hacerlo.


Merry: ¿Es que no lo entiendes? El enemigo cree que tú
tienes el anillo. Ahora irá en tu busca Pip. Tienen que alejarte
de aquí.


Pippin: ¿Y tú? ¿ no vienes conmigo? ¿Merry?


Merry: Vamos.


Pippin: ¿Está lejos Minas Tirith?


Gandalf: Tres días a caballo bajo el vuelo de los nazgûl
y más nos valga que no sigan nuestra estela.


Merry: Toma, algo para el camino.


(Merry da a Pippin un pequeño paquete.)


Pippin: La última hierba de Valle Largo.


Merry: A tí se te ha acabado. Fumas demasiado Pip.


Pippin: Pero, te veré enseguida. ¿Nos veremos?


Merry: No lo sé. No sé lo que va a pasar.


Pippin: Merry...?


Gandalf: Corre Sombragrís, muéstranos lo que es la premura.


Pippin: Merry!


(Sombragrís sale pitand y Merry corre a subirse a uno de las torres
de guardia.)


Aragorn: Merry!


(Aragorn lo sigue arriba y ambos observan cómo se alejan Gandalf
y Pippin a lo lejos. La escena cambia a un grupo de elfos que marchan
a través de un sombrío bosque; Arwen está entre ellos.)


Elrond: (v.o) Llevadla por el camino mas seguro. Hay un barco anclado
en los Puertos Grises. Espera para llevarla a través del mar. El
último viaje de Arwen Undomiel.


(En una vision, ella ve a un niño que se cruza en el camino de
los elfos y se dirige a una sala de piedra grís que aparece de
pronto en medio del bosque, donde espera un Aragorn envejecido, que coge
al niño en brazos, sonriendo. El niño mira directamente
a Arwen; ella ve que el niño lleva su colgante. Es su hijo, Eldarion.
Arwen cierra sus ojos en lágrimas mientras recuerda una frase de
su padre.)


Elrond: (v.o.) Nada queda aquí para ti. Solo muerte.


(Cuando abre los ojos, la visión desaparece.)


Figwit: Dama Arwen. No hay que demorarse. (Arwen se
da la vuelta con su caballo.) ¡Mi señora!


(Arwen entra en Rivendell. En un pabellón, Elrond la observa mientras
se acerca.)


Arwen: Dime que has visto.


Elrond: Arwen...


Arwen: Tienes el don de la premonición, ¿qué has
visto?


Elrond: He escudriñado tu futuro y en él hay muerte.


Arwen: Pero también hay vida. ¿Has visto que había
un niño? Has visto a mi hijo.


Elrond: (de espaldas) El futuro se está agotando.


Arwen: Pero aún es nuestro.


Elrond: Nada es seguro. (se sienta)


Arwen: (se arrodilla y con la mano vuelve el rostro de su padre hacia
ella) Hay varias cosas que lo son. Si le abandono ahora, me arrepentiré
eternamente. Es la hora.


(Arwen camina en la sala donde reposan los fragmentos de Narsil.)


Arwen: De las cenizas despertará el fuego. La luz brotará
de la sombra. Forjada será de nuevo la espada de sus pedazos. El
destronado retornará para ser rey.


Arwen: (a Elrond) Forja la espada de nuevo. Ada.


(Elrond no contesta y se da la vuelta. Ella se sienta en la cama, como
exhausta y deja caer el libro que tiene entre manos. Elrond lo recoge.)


Elrond: (toca las manos de Arwen) Tienes las manos frías. La vida
de los Eldar te abandona.


Arwen: Fue mi elección, Ada. Con o sin tu consentimiento. No habrá
barco capaz de alejarme de aquí.


(Elrond muy serio. Se ve como forjan de nuevo Narsil. La escena nos muestra
ahora a Gandalf y Pippin cabalgando sin descanso hacia Minas Tirith.)


Gandalf: Acabamos de entrar en la tierra de Gondor.


(Suben una colina y se ve la Ciudad Blanca en la distancia.)


Gandalf: Minas Tirith. Ciudad de Reyes.


(Entran en la ciudad y suben por los diversos niveles de la ciudad, la
gente se agolpa en las estrechas calles.)


Gandalf: ¡Abrid paso!


(Entran en la Ciudadela, donde se ve el Árbol Blanco.)


Pippin: Es el árbol. ¡Gandalf! ¡Gandalf!


Gandalf: Si, el árbol blanco de Gondor. El árbol del rey.
El señor Denethor no obstante, hace las veces de rey, es solo su
Senescal, un administrador del trono.


(Gandalf hace una pausa antes de entrar.)


Gandalf: Ahora atiende. El señor Denethor es padre de Boromir.
Darle la noticia de la muerte de su hijo amado sería más
que imprudente. No menciones a Frodo, ni al Anillo. Y ni una palabra de
Aragorn. Digo más, mejor no abras esa boca, Peregrin Tuk.


(Entran en el recibidor. Vemos a un hombre sentado en un trono al final
de la majestuosa sala.)


Gandalf: Salve Denethor, hijo de Ecthelion, Señor y Senescal de
Gondor. Traigo nuevas en esta hora sombría y también consejo.


Denethor: Tal vez vengas a explicarme esto. (En sus
manos tiene el cuerno roto de Boromir.) Tal vez tu llegada me aclare porque
mi hijo a muerto.


(Gandalf enmudece. Pippin tiene un flashback de Boromir cuando es atravesado
por las flechas orcas.)


Pippin: Boromir murió por salvarnos. A mi gente y a mí.
Cayó defendiéndonos de innumerables enemigos.


Gandalf: Pippin!


Pippin: Os ofrezco mi servicio, por pobre que sea, en pago de esa deuda.


Gandalf: ¡Levanta! (Empuja a Pippin con su vara. Se vuelve a Denethor.)
Mi señor, habrá tiempo para dolerse por Boromir, pero no
ahora. La guerra es inminente. El Enemigo está a vuestras puertas.
Como Senescal debéis defender esta ciudad. ¿Dónde
están los ejércitos de Gondor? Aun contáis con amigos.
No estáis solo en esta contienda. Avisad a Théoden de Rohan.
Encended las almenaras.


Denethor: Te crees sabio Mithryir y entre tanta sutileza no hay sabiduría.
¿Crees que los ojos de la Torre Blanca no ven nada? He visto más
de lo que sabes. Con tu mano siniestra me usarías como escudo frente
a Mordor, mientras tu diestra intentaría suplantarme. Sé
quién cabalga con Théoden de Rohan. Sí, ha llegado
a mis oídos ese tal Aragorn, hijo de Arathorn y te digo desde ahora
que no rendiré pleitesía a ese montaraz del norte, el último
de un linaje hace tiempo privado de su Señorío.


Gandalf: No te ha sido otorgado la autoridad de negar el retorno del
rey, Senescal.


Denethor: ¡El gobierno de Gondor es mío y de nadie más!


(Denethor se levanta. Gandalf lo mira durante un instante, luego se da
la vuelta y marcha.)


Gandalf: (a Pippin) Ven.


(Pippin en una habitación. La armadura de la Guardia de la Ciudadela
descansa sobre la cama. Gandalf fuma en el balcón, mirando en la
distancia.)


Pippin: (mirando su armadura) Imagino que esto es una mera cuestión
ceremonial. Quiero decir que, no creo que esperen que entre en batalla.
¿o si?


Gandalf: Estás al servicio del senescal ahora. Harás lo
que se te diga, Peregrin Tuk, Guardián de la Ciudadela.


(Pippin camina hacia el balcón.)


Pippin: Cuanto silencio.


Gandalf: Es la calma que precede a la tempestad.


Pippin: No quiero luchar en una batalla, pero estar al borde de una de
la cual no puedo escapar, es aún peor. (Gandalf se le acerca.)
¿Hay alguna esperanza Gandalf, para Frodo y Sam?


Gandalf: Nunca ha habido demasiada. Tan solo la de un necio. Nuestro
enemigo está listo, con todo su poder reunido. No solo Orcos, sino
Hombres también, legiones de Haradrim del sur. Mercenarios de la
costa. Todos acudirán a la llamada de Mordor. Será el fin
del Gondor que conocemos. Aquí el mazazo será mas contundente.
Si toman el río, si la guarnición de Osgiliath cae, la última
defensa de esta ciudad habrá caído.


Pippin: Pero tenemos al mago blanco. Eso contará algo ¿verdad?
¿Gandalf?


Gandalf: Sauron está por revelar aún a su más letal
siervo. (Se ve al Rey Brujo preparándose para la batalla) El que
acaudilla los ejércitos de Mordor en la guerra. Aquél de
quien se dice que ningún hombre vivo puede matar. El Rey Brujo
de Angmar. Tú ya le conoces, hirió a Frodo en la cima de
los vientos. (flashback de la Cima de los Vientos). El Señor de
los Nazgûl, el más grye de los Nueve. Minas Morgul es su
guarida.


(La escena cambia mostrándonos a Frodo, Sam, y Sméagol
aproximándose a Minas Morgul.)


Gollum: La ciudad muerta. Repugnante paraje repleto de enemigos.


(Salta al camino, y los dos Hobbits le siguen.)


Gollum: Rápido, prisa. Nos van a ver, nos verán.


(Frodo observa las estatuas que guardan la ciudad.)


Gollum: Venid, subid aquí, mirad, la he encontrado, la entrada
a Mordor. La escalera secreta.


(Los Hobbits observan la empinada escalera que se cierne frente a ellos.)


Gollum: ¡Subid!


(Frodo mira hacia atrás y da la vuelta, comienza a avanzar por
el puente hacia la ciudad, como empujado por el anillo.)


Sam: ¡No! ¡Señor Frodo!


Gollum: ¡Por ahí no!


(Gollum y Sam corren trás Frodo.)


Gollum: ¡Ah! ¿pero qué hace?


Sam: ¡No!


Frodo: Me están llamando...


Gollum: ¡No!


(Sam y Gollum tiran de Frodo hacia atrás. El suelo tiembla, hay
un terremoto. Un enorme pilar de luz verdosa surje de Minas Morgul hasta
el cielo. Gandalf y Pippin en Minas Tirith lo ven)


Sméagol: ¡Esconder! ¡Esconder! (Mientras
suben rápidamente los primeros escalones de la escalera secreta.
Faramir en Osgiliath también observa la luz, así como numerosa
gente en Gondor. Los Hobbits se esconden tras un muro. El Rey Brujo en
su bestia alada aparece desde Minas Morgul y se posa encima de una muralla,
lanza un alarido. Los Hobbits se retuercen de dolor, Frodo se toca la
herida del hombro.)


Frodo: ¡Me quema su acero!


(Las Puertas de Minas Morgul se abren, y tropas de Orcos marchan hacia
Minas Tirith.)


Gandalf: Y al fin llegó la hora. La gran batalla de nuestro tiempo.


(El Rey Brujo vuela por encima de Sam y Frodo)


Gollum: Seguidme Hobbits. Subid, hay que subir ya.


(Frodo, Sam, y Gollum comienzan a subir la escalera.)


Gandalf: El tablero está listo, las piezas se mueven..


(Gandalf camina a través de la ciudad, seguido por Pippin.)


Gandalf: Estimado Peregrin Tuk, hay una misión que cumplir. Otra
oportunidad para un mediano de demostrar su gran valor. No debes fallarme.


(Pippin corre en dirección a la torre de la almenara. La escena
no traslada a Osgiliath. Todo está en silencio, por el río,
botes llenos de Orcos se acercan. Uno de los Orcos hace un leve ruido
mientras rema.)


Gothmog: ¡Silencio!


Faramir: Al río, rápido, vamos…


(Faramir y algunos soldados corren y se esconden tras los derruídos
muros de Osgiliath. Hablan en voz muy baja.)


Gothmog: (en el bote) Más rápido.


(Las espadas están listas, los soldados se esconden y las primeros
botes alcanzan la orilla.)


Gothmog: ¡Desenvainad!


(Faramir y sus hombres esperan tras los muros, los Orcos desembarcan.
Faramir espera a que pasen algunos y de repente ataca. La lucha comienza.
De vuelta en Minas Tirith, Pippin escala a lo alto de la torre de la almenara
y con esfuerzo, logra derramar el aceite sobre la pila de leños
y le prende fuego. Rápidamente el fuego se propaga y Pippin se
apura y baja deprisa. Los soldados advierten el fuego y Gandalf, que está
abajo esperand, sonríe. Se dirige hacia otro balcón, desde
donde se divisa la siguiente almenara, Gandalf la mira impacientemente.)


Gandalf: Amon Dîn...


Guardia: ¡La almenara! ¡La almenara de Amon
Dîn arde!


(Denethor observa desde una ventana con gesto disgustado.)


Gandalf: La llama de la esperanza.



(En esta escena, se ve como las almenaras se van encendiendo una a una,
a través de la distancia que separa a Minas Tirith de Edoras. Aragorn
está sentado fumando una pipa en Edoras cuando observa la almenara
más proxima que arde, sale corriendo y entra en el Castillo de
Oro.)


Aragorn: ¡Las almenaras de Minas Tirith! ¡Las almenaras arden!
¡Gondor pide auxilio!


(Théoden aparta la mirada de un mapa. Éowyn se acerca,
todos esperan la reacción de Théoden.)


Théoden: (pensativo, al fin proclama) Y Rohan responderá!
Convoca a los rohirrim!


(Éowyn y Éomer se miran. Él se va. Alguien hace
sonar una campana desde una torre. Théoden sale del Castillo con
su armadura, acompañado de Éomer.)


Théoden: Agrupa al ejército en el Sagrario. Tantos hombres
como encuentres. Tienes dos días, el tercero cabalgaremos a Gondor,
a la guerra.


Éomer: (de fondo, dando ordenes) ¡En marcha,
reúne a los hombres!


Théoden: ¡Gamelin!


Gamelin: Mi señor...


Théoden: Recorre aprisa la Marca, alista a todo hombre capaz en
el sagrario.


Gamelin: Si señor.


(Aragorn ve a Éowyn preparando su caballo.)


Aragorn: ¿Nos acompañas?


Éowyn: Solo hasta el campamento. Es tradición que las mujeres
de la corte despidan a los soldados.


(Aragorn levanta una manta y descubre una espada. Éowyn la tapa
rápidamente de nuevo.)


Éowyn: Los hombres han encontrado a su capitán. Te seguirán
a la batalla, incluso a la muerte. Nos has traído esperanza.


Théoden: (v.o.) Asi pues, será ante los muros de Minas
Tirith, donde la maldición de nuestro tiempo se habrá de
decidir.


Éomer: Llegada es la hora, Jinetes de Rohan,
os ata un juramento, dadle ahora cumplimiento. ¡Por el rey y la
tierra! (Los Rohirrim cabalgan fuera de Edoras, incluyendo a Merry en
un pequeño pony blanco.)


(La escaramuza en Osgiliath continúa. Hombres y Orcos luchan encarnizadamente,
pero la ferocidad y el número de Orcos minan la moral de los defensores.
Faramir, seguido de varios Orcos, corre bajo los arcos.)


Madril: ¡Faramir!


(Faramir se echa a un lado y una lluvia de flechas cae sobre sus perseguidores.)


Madril: ¡La ciudad está perdida! ¡Son
incontenibles!


(Faramir observa la escena desesperado.)


Faramir: Salid a campo abierto. Cabalgamos a Minas Tirith.


(La batalla continúa y aparecen los Nazgûl en sus bestias
aladas sobre Osgiliath, agarran entre sus garras a los hombres, lanzándolos.)


Soldado: ¡Nazgûl!


Faramir: ¡Replegaos! ¡Retirada a Minas Tirith!

(En la retirada, Madril es golpeado y cae al suelo. Faramir y los soldados
alcanzan sus caballos y salen pitando de la ciudad.)


Faramir: ¡Retirada! ¡Retirada!


(Todo queda en silencio y algunos orcos rodean el cuerpo, aún
vivo, de Madril. El líder de los Orcos, Gothmog, clava una lanza
en él, matándolo.)


Gothmog: La edad de los hombres termina. El tiempo del
orco ha llegado.


(Los Hombres de Gondor continúan huyendo desde Osgiliath. Los
Nazgûl caen sobre ellos, causando varios muertos. Todo parece perdido
para los Hombres de Gondor, hasta que un blanco caballo galopa desde las
Puertas de Minas Tirith.)


Soldado: ¡A cubierto mi señor!


Soldado: ¡El Jinete Blanco!


(Gandalf y Pippin, montados en Sombragrís, cabalgan hacia la guarnición
en retirada. Gandalf levanta su vara y una luz blanca brota de ella, dirigida
a los Nazgûl, que dan la vuelta. Gandalf acompaña a los Hombres
de Faramir y entra de nuevo en Minas Tirith.)


Faramir: ¡Mithryir! Rompieron nuestras defensas, han tomado el
puente y la ribera oeste. Batallones de orcos cruzan el río.


Soldado Gondoriano: Tal y como el señor Denethor
predijo. Tiempo ha que previó la maldición


Gandalf: Y aun así nada se ha hecho.


(Gandalf se da la vuelta con Sombragrís, descubriendo a Pippin
que está sentado delante de él. Cuando Faramir ve el Hobbit,
se queda mudo.)


Gandalf: ¿Faramir? Él no es el primer mediano con el que
te has topado.


Faramir: No...


(Pippin lo mira, y comienza a sonreír.)


Pippin: ¿Has visto a Frodo y a Sam?


(Faramir asiente a Pippin.)


Gandalf: ¿Dónde? ¿cuándo?


Faramir: En Ithilien, no hace ni dos días.


(Pippin mira a Gandalf, ambos se sonríen llenos de esperanza.)


Faramir: Gandalf, siguieron la ruta del valle de Morgul.


(La sonrisa de Gandalf desparece y mira a Faramir atemorizado.)


Gandalf: Que lleva al paso de Cirit Ungol.


(Faramir asiente apesadumbrado.)


Pippin: Qué significa eso. ¿Tan malo es?


Gandalf: Faramir, cuéntamelo todo.


(Gollum, Sam y Frodo suben las escaleras. Frodo a punto de resbalar y
caer.)


Gollum: Cuidado amo! Cuidado. Muy largo caer. Muy peligrosa la escalera.
Suba amo


(Gollum observa el Anillo que asoma por la camisa de Frodo cuando alcanza
el repecho.)


Gollum: Venga a Sméagol...


(Gollum extiende su mano hacia Frodo. Sam lo ve desde abajo.)


Sam: ¡Señor Frodo! (Desenvaina su espada.) ¡Aparta
tú!! ¡No le toques!


(Gollum agarra el brazo de Frodo y lo ayuda a subir.)


Gollum: ¿Por qué odia al pobre Sméagol? ¿Qué
le ha hecho Sméagol a él? ¿a ver?


(Sam guarda su espada)


Gollum: ¿Amo? Amo lleva carga muy pesada. Sméagol sabe.
Pesada, muy pesada. El seboso no entiende. Sméagol cuida del amo.
Él lo quiere, lo necesita, Sméagol lo lee en sus ojos. Muy
pronto el vendrá a pedírselo, ya verá. El seboso
se lo arrancará del cuello en cuanto pueda.


(Frodo agarra el Anillo con fuerza y mira a Sam desconfiadamente. La
escena cambia y nos muestra al Rey Brujo posado sobre una torre de Osgiliath,
desde donde se ve Minas Tirith. Habla con Gothmog)


Rey Brujo: Enviad a todas las legiones. No detengais
el ataque hasta que la ciudad haya sido tomada. ¡Aniquiladlos!


Gothmog: Pero ¿y el Mago?


Rey Brujo: Yo le someteré.


(Vuelta a Minas Tirith, Gandalf mira desde el muro de la Ciudad.)


Soldado Gondoriano: ¿Y los jinetes de Théoden?
¿Llegará la tropa de Rohan? ¡Mithryir!


Gandalf: El coraje es la mejor defensa que tienes ahora.


(Pippin vestido con su armadura ante el trono de Denethor jurando sus servicios.
Faramir espera y observa.)


Pippin: Juro ser fiel y prestar mis servicios a Gondor. Tanto en la paz
como en la guerra, en la vida y en la muerte, a... a... a partir de este
momento, hasta que mi señor me libere o la muerte me lleve.


Denethor: (divertido y sonríente) Y no lo he de olvidar. Y he
de recompensar lo recibido a cambio. (Denethor extiende su mano, acerca
su anillo a Pippin y éste lo besa, con algo de reparo) Fidelidad
con amor. Valor con honor. (mirando a Faramir) Perjurio con venganza.


(Denethor se sienta y se sirve algunas frutas en un plato.)


Denethor: (a Faramir) No convendría tan a la ligera abandonar las
defensas exteriores. Defensas que tu hermano dejara antaño intactas.


Faramir: Que consejo me dais.


Denethor: Yo no cedería el río en el Pelenor y el Fuerte.
Osgiliath debe retomarse.


Faramir: Mi señor, Osgiliath está invadida.


Denethor: Mucho debe arriesgarse en la guerra. ¿Queda algún
capitán con coraje para cumplir la voluntad de su señor?


(Pippin mira a Denethor, luego se vuelve a Faramir, confuso. Faramir
mira a su padre con una expresión triste.)


Faramir: Hubierais deseado que se cambiaran las tornas. Que yo cayera
y Boromir viviese.


(Denethor guarda silencio antes de contestar, su expresión es
seria.)


Denethor: (como para sí mismo) Sí, sin duda alguna.


(Denethor toma un sorbo de su copa. Faramir mira a su padre mientras
las lágrimas se forman en sus ojos.)


Faramir: Ya que perdisteis a Boromir, intentaré hacerlo en su
lugar.


(Faramir hace amago de irse, Pippin le mira y Denethor mira al infinito
con la copa en su mano, en silencio. Faramir se vuelve hacia él,
y le mira antes de irse.)


Faramir: Si regresara, consideradme mejor.


Denethor: (fríamente y sin mirarlo) Eso dependerá del modo
en que regreses.


(Vemos a Gollum aparentemente dormido. Sam intenta no dormir pero no
lo logra, cuando cabecea, Gollum abre los ojos y sonríe, malévolamente.
Gollum coge las lembas de la mochila de Sam, las mira y hace un gesto
de disgusto, toma un pedazo y lo desmiga sobre Sam, que sigue dormido.
Luego arroja el resto por el precipicio. En ese momento Sam despierta.)


Sam: ¿Qué estas tramando? ¿Intentabas huir?


Gollum: ¿Huir? ¿Huir? El hobbit seboso siempre tan amable.
Sméagol muestra caminos secretos que nadie encontraría y
dice ¡huir! ¡huir! Muy agradecido, oh sí mi tesoro
muy agradecido, muy agradecido...


Sam: ¡Está bien! Es que me has sobresaltado. ¿Qué
estabas haciendo?


Gollum: (con desprecio) Huir...


Sam: Vale, no he dicho nada. (sacudiendo a Frodo) Siento despertarle
señor Frodo. Tenemos que ponernos en marcha.


Frodo: Aún está oscuro.


Sam: Aquí siempre está oscuro.


(Sam busca en su mochila y descubre que las lembas han desaparecido.)


Sam: ¡Oh no! el pan élfico!


Frodo: ¿Qué? Es todo lo que tenemos


(Gollum pone cara de inocente mientras Sam le dirije una mirada acusadora.)


Sam: (apuntando a Gollum) ¡Ha sido él! ¡Lo comió
él!


Gollum: ¿Sméagol? No, no el pobre Sméagol. Sméagol
odia el repugnante pan elfico.


Sam: Sucio embustero. ¿Qué has hecho con él?


Frodo: (sospechosamente) El lo detesta. No puede haber sido él.


(Gollum de repente advierte las migas sobre la ropa de Sam.)


Gollum: Mire ¿qué es esto? Hay migajas en su ropa. Ha sido
él. Él lo cogió. Yo lo ví, siempre llena la
boca cuando amo ni mira.


Sam: ¡Eso es MENTIRA!


(Sam golpea a Gollum, lo tira al suelo y encima de él, le sigue
golpeando.)


Sam: Maldito cerdo sucio embustero.


Frodo: ¡Sam! ¡Sal de ahí! ¡Sam!(Agarra a Sam
y lo aparta hacia atrás.)


Sam: ¡Yo le mato!


Frodo: Sam, no!


(El esfuerzo por parar a Sam es demasiado para Frodo, que se derrumba.)


Sam: Lo siento. No pensé llegar tan lejos. Me puse tan, tan furioso.
Venga, ahora a descansar un poco.


Frodo: Yo estoy bien.


Sam: No, no está bien. Está agotado. Es ese Gollum. Es
por este lugar. Es ese anillo que lleva al cuello. (Frodo mira a Sam)
Yo podría ayudarle. Podría llevarlo un rato (Frodo oye su
voz con eco) podría ayudarle...y compartir la carga...


Frodo: ¡Déjame! (Empuja fuertemente a Sam.)


Sam: No quiero quedármelo. Sólo por ayudar.


Gollum: ¿Ve?¿ve? Lo quiere para él.


Sam: (se levanta) ¡Cierra la boca tú, lárgate, largo
de aquí!


Frodo: No Sam, eres tú. Lo siento Sam.


Sam: Pero miente, le ha envenenado contra mí.


Frodo: Ya no puedes ayudarme.


Sam: (Menea la cabeza mientras una lágrima corre por su rostro.)
No habla en serio.


Frodo: (sencilla y fríamente) Vete a casa


(Sam queda en el suelo sollozando mientras Gollum y Frodo continúan
ascendiendo. La escena cambia y nos lleva a Minas Tirith. Faramir cabalga
con un grupo de soldados por las calles de la ciudad, con la misión
de retomar Osgiliath. La gente los mira al pasar con los rostros apenados.
Las mujeres arrojan flores al paso de los caballos y algunas entregan
ramilletes a los soldados, sabedoras de que no volverán.)


Gandalf: ¡Faramir! ¡Faramir! (Gandalf se abre camino entre
las gentes y se acerca a Faramir.)


Gandalf: ¡La voluntad de tu padre se ha tornado en demencia. No
malgastes tu vida sin reflexionar.


Faramir: ¿A quién debo lealtad si no a él?


(Gandalf mira a Faramir mientras mira cómo se aleja.)


Gandalf: Tu padre te quiere Faramir. Tarde o temprano lo recordará.


(Los soldados forman una hilera y cabalgan hacia Osgiliath. La gente
de Minas Tirith se alinea en los Muros de la ciudad para verlos. Los Orcos
apertrechados en las ruinas de Osgiliath observan cómo se acercan,
divertidos. En la Sala del Trono, Denethor continúa comiendo.)


Denethor: ¿Sabéis cantar maese Hobbit?


Pippin: Pues, sí. O eso es lo que dice mi gente. Pero no tenemos
canciones para gryes palacios en tiempos oscuros.


Denethor: (denonadamente) ¿Por que no iban a ser apropiadas para
mi palacio? Venga, cántame algo.


(Pippin le mira acongojado, busca las palabras, y al fin, comienza a
cantar:)


Pippin: Un mundo hay, desde aquí hasta mi hogar, y hay tantas
sendas por yar, la sombra, la noche traerá, y las estrellas la
prenderán, niebla y sombra, triste anochecer, pasarán, yo
seguro lo he de ver.


(Mientras Pippin canta, se suceden escenas de la cabalgata suicida de
Faramir, y de Denethor comiendo sin demasiados buenos modos. Pippin está
a punto de llorar. Valientemente se aguanta, pero cuando termina rompe a
llorar. Gandalf sentado sobre una roca, pensativo. La escena se corta
abruptamente con la imagen de unos Trolls empujando unas enormes torres
de asalto a través del río en Osgiliath. Se oye un tambor
que marca el ritmo. Luego nos vamos a Sagrario, donde los soldados de
Rohan están acampados. Théoden pasa revista.)


Soldado: ¡Abrid paso al Rey! ¡Abrid paso!
(se oyen órdenes y saludos al Rey mientras pasa por entre las tiendas.)


Théoden: Grimbold, ¿hay muchos?


Grimbold: Unos 500 Hombres del Folde Oeste, mi Señor.


Soldado: Y 300 más de las Fronteras de los Pantanos,
Rey Théoden.


Théoden: ¿Y los Jinetes de Río Nevado?


Soldado: Ninguno ha llegado, mi Señor.


(Théoden y Aragorn miran a las tropas que se extienden por debajo
de ellos.)


Théoden: 6.000 lanceros. Ni la mitad de lo esperado.


Aragorn: 6.000 no bastarán para romper las líneas de Mordor.


Théoden: Vendrán más.


Aragorn: Cada hora acerca la derrota de Gondor. Cuando amanezca, habrá
que partir.


(Théoden asiente. Cerca, un caballo relincha y se pone nervioso.)


Legolas: Los caballos se inquietan y los hombres callan.


Éomer: Les trastorna la Sombra de la Montaña.


Gimli: Esa senda de ahí, ¿a dónde conduce?


Legolas: La ruta del Bosque Sombrío, la puerta bajo la montaña.


Éomer: Nadie que se haya aventurado ha vuelto.
Esa montaña es el Mal.


(Aragorn mira el camino ensimismado.)


Gimli: ¡Aragorn!


(Aragorn pega un bote.)


Gimli: Comamos algo.


(Éowyn y Merry dentro de una tienda. Ella le coloca un yelmo rohirrim.)


Éowyn: Así, un auténtico Escudero de Rohan.


Merry: ¡Estoy listo!


(Merry saca su puñal y casí corta a Éowyn. Ella
ríe.)


Merry: Lo siento, con esto no hay riesgo, ni siquiera está afilada...


Éowyn: Pues eso no está bien, no matarás muchos
orcos con una hoja mellada. Vamos.


(Merry sale de la tienda, dando mandobles al aire, y Éowyn le
sigue. Éomer y Gamelin se hallan sentados a la entrada junto al
fuego.)


Éowyn: (a Merry) Venga, a la herrería, ¡corre!


Éomer: No deberías animarle.


Éowyn: Ni tú dudar de él.


Éomer: No dudo de su corazón, sólo
de su largo brazo.


(Gamelin sonríe.)


Éowyn: (indignada) ¿Por qué Merry iba a apartarse?
Tiene las mismas ganas de pelea que tú. ¿Por qué
no ha de luchar por los que quiere?


(Subiendo a Sagrario una isteriosa figura aparece, toda de negro, al
subir vemos un Hombre Púkel de piedra junto al camino. Aragorn
duerme intranquilo. Sueña con Arwen encima de un lecho, una entrada
a los Senderos de los Muertos y la estatua del Hombre Púkel.)


Arwen: He elegido, una vida mortal.


(A lágrima cae por su rostro.)


Arwen: Ojalá le hubiera visto, una última vez.


(Arwen cierra los ojos. Su colgante cae al suelo y se rompe en mil pedazos.
Aragorn despierta asustado y saca su cuchillo. Un guardia Rohirrim aparece
en el umbral de la puerta de la tienda.)


Guardia: ¿Señor? El Rey Théoden
le espera, mi Señor.


(Aragorn entra en la tienda del Rey Théoden. Théoden le
espera frente a una figura encapuchada.)


Théoden: Os dejo solos. (Se va.)


(Aragorn se aproxima despacio, y la figure se quita la capucha, es Elrond.)


Aragorn: (haciendo una reverencia, y sorprendido.) Mi Señor Elrond.


Elrond: He venido en nombre de un ser muy querido. Arwen se muere. No
logrará sobrevivir al Mal que se propaga en Mordor. El brillo de
la Estrella de la Tarde se apaga. Tanto como el poder de Sauron crece
mengua su fuerza. La vida de Arwen está ligada ahora al destino
del Anillo. La Sombra se cierne sobre nosotros, Aragorn. El fin ha llegado.


Aragorn: Será su fin, no el nuestro.


Elrond: Cabalgas a la guerra, pero no a la victoria. Sauron ha envíado
sus tropas a Minas Tirith, ya lo sabes, pero en secreto tiene otro regimiento
que cargará desde el río. Una flota de barcos corsarios
navega desde el sur. Llegarán a la ciudad dentro de dos días.
Sois tan pocos, Aragorn. Necesitais más Hombres.


Aragorn: Ya no quedan.


Elrond: Quedan, aquellos que moran en la Montaña.


(Aragorn pondera esto y tiene una visión del Rey de los Muertos.)


Aragorn: ¡Malhechores... traidores! ¿Los llamarías
para luchar? No respetan nada, no responden ante nadie.


Elrond: ¡Responderán ante el Rey de Gondor!


(Elrond levanta su manto y saca la espada vuelta a forjar. Se la presenta
a Aragorn.)


Elrond: Andúril, Llama del Oeste, forjada de los fragmentos de
Narsil.


Aragorn: Sauron no habrá olvidado la espada de Elendil. (Mira
la espada, y rápidamente la desenvaina, mostrandonos su belleza
y las inscripciones en ella) La que fue quebrada retornará a Minas
Tirith.


Elrond: El hombre que la empuñe con poder logrará mover
una tropa más letal que cualquiera que holle la Tierra. Olvida
al Montaraz. Ocupa el lugar que te corresponde. Entra en el Bosque Sombrío.


Elrond: Ónen i-Estel Edain. (Doy esperanza a los Hombres)


Aragorn: Ú-chebin estel anim. (No guardo ninguna para mí)


(Aragorn se prepara para marchar. Éowyn llega y se enfrenta a
él.)


Éowyn: ¿Por qué haces esto? La guerra será
en el este, no puedes irte antes de la batalla. No abandones a los Hombres.


Aragorn: Éowyn...


Éowyn: Te necesitamos.


Aragorn: ¿Por qué has venido?


Éowyn: Tengo que decirlo.


Aragorn: No es sino la sombra de una ilusión lo que amas. No puedo
darte lo que anhelas.


(Éowyn da un paso atrás y mira a Aragorn, que se va, con
su rostro envuelto en lágrimas de desamor.)


Gimli: ¿Se puede saber qué te propones?


Aragorn: No esta vez. Ahora debes quedarte, Gimli.


(Legolas aparece por detrás llevando a su caballo.)


Legolas: ¿No conoces aún la testarudez de los Enanos?


Gimli: Más te vale aceptarla. Jovencito, iremos contigo.


(Vemos a Théoden y a otros soldados Rohirrim.)


Soldado(s): ¿Que sucede? ¿A dónde
se va? No entiendo nada. Señor Aragorn! ¿Por qué
se va antes de la batalla?


Gamelin: Se va porque no hay esperanza.


Théoden: Se va por obligación.


Gamelin: Escasos somos. Así, no derotaremos a
Mordor.


Théoden: No, así no. Pero les haremos frente en batalla,
con lo que sea.


(Éowyn permanece sóla, de brazos cruzados, mirando al horizonte.
El sol se levanta. Théoden se aproxima.)


Théoden: He dado instrucciones. El pueblo te reconocerá
trás mi muerte. Asume mi trono en el Castillo Dorado. Dirige la
defensa de Edoras, si la batalla se tuerce.


Éowyn: ¿Qué otro deber me confíais, mi Señor?


Théoden: (Se vuelve a Éowyn y la coge de las manos) ¿Deber?
No...pero que vuelva tu sonrisa. (Éowyn fuerza una tímida
sonrisa en su rostro.) No la congoja por aquellos cuando tiempo ha llegado.
Vivirás para ver nuevos días... (pone sus manos sobre su
cabeza y juntan sus frentes) sin más desesperanza.


(Aragorn, Legolas y Gimli cabalgan por el Bosque Sombrío. Un estrecho
camino rodeado de rocas grises escarpadas.)


Gimli: ¿Qué ejército se emplazaría en un
lugar así?


Legolas: Un ejército maldito. Hace tiempo los Hombres de las Montañas
prometieron bajo juramento al último Rey de Gondor, acudir en su
ayuda, y luchar. Pero llegado el momento, cuando Gondor pidió auxilio,
huyeron, perdiéndose en la oscuridad de la Montaña. Isildur
los condenó, a vagar sin descanso, hasta que se cumpliera su promesa.


(Al final del sendero, una pequela abertura se abre en la roca. Pinturas
primitivas la rodean.)


Gimli: Hasta el mismísimo calor de la sangre arrebata.


Legolas: Está cerrado. Los que murieron lo construyeron, y los
Muertos lo guardan. El Sendero está cerrado.


(Desmontan y mientras observan las pinturas, se oye un rumor fantasmal
y los caballos se encabritan, y huyen despavoridos.)


Aragorn: ¡Brego!


(Aragorn vuelve y mira hacia el interior del túnel en la montaña.)


Aragorn: ¡No temo a la muerte!


(Camina con paso decidido hacia el interior, desapareciendo en la oscuridad.
Legolas se lo piensa un segundo y entra con determinación.)


Gimli: ¡Esto sí que es inaudito! ¿Que un Elfo se
adentre en la tierra, y que un Enano no se atreva? Oh, no, no contarán
tal cobardía de mí.


(Se adentra en la oscuridad y la escena cambia al campamento de los Rohirrim,
todo el mundo anda revolucionado, se preparan para partir. Théoden
sale de su tienda con Éomer.)


Théoden: Hay que ir ligero y veloz. Largo camino queda. Hombre
y bestia han de llegar frescos para luchar.


(Merry sujeta su poney. Théoden pasa s u lado a caballo.)


Théoden: Los Hobbits no están avezados a la guerra, maese
Meriadoc.


Merry: Mis amigos han ido a la batalla. Me avergonzaría quedarme
atrás.


Théoden: Son tres días de galope a Minas Tirith, y ninguno
de mis jinetes puede llevarte de fardo.


Merry: ¡Yo quiero luchar!


Théoden: No añadiré más.


(Théoden se aleja. Merry se queda mirándolo, sólo
y decepcionado, mirando a los Jinetes que pasan cerca de él. Uno
de ellos se aproxima a él, y le agarra montadolo en su grupa.)


Éowyn: Monta conmigo.


(Merry sonríe asombrado.)


Merry: ¡Mi señora!


Éomer: ¡En formación! ¡En
marcha! ¡En formación! ¡En marcha!


Théoden: ¡Cabalgad! ¡Galopad hasta Gondor!


(En Gondor, los Orcos se aproximan rápidamente a Minas Tirith,
al ritmo de pesados tambores, y con las torres de asedio. Al mismo tiempo,
Aragorn, Legolas y Gimli avanzan entre estrechas paredes dentro de la
montaña. Aragorn porta una antorcha de metal. Llegan a una amplía
sala. Una figura aparece, es el Rey de los Muertos.)


Rey de los Muertos: ¿Quién osa entrar en mis dominios?


Aragorn: Aquél a quien seréis leal.


Rey de los Muertos: Los Muertos no permiten el paso a los vivos.


Aragorn: Permitiréis el mío.


(El Rey de los Muertos ríe. Los Muertos aparecen y rodean a Legolas,
Aragorn, y Gimli.)


Rey de los Muertos: El Sendero está cerrado. Fue construído
por aquellos que murieron y los Muertos lo guardan. El Sendero está
cerrado. Ahora debes morir.


(Legolas dispara una flecha. Traspasa al Rey como si fuera aire.)


Aragorn: Te conmino a cumplir tu juramento.


Rey de los Muertos: Nadie sino el Rey de Gondor puede darme órdenes.


(Aragorn saca Andúril. El Rey de los Muertos le ataca con una
espada. Aragorn lo para y agarra al Rey por la garganta.)


Rey de los Muertos: La espada se quebró.


Aragorn: La han vuelto a forjar. (pone la espada en el cuello del Rey,
luego lo echa para atrás.) Luchad por nosotros, recuperad vuestro
honor. ¿Qué decís a eso?


(Los Muertos observan a Aragorn y su espada.)


Aragorn: ¿Qué decís?


Gimli: ¡Bah, pierdes el tiempo, Aragorn! No tuvieron honor en vida,
menos aún en su muerte.


Aragorn: Soy heredero de Isildur. ¡Luchad para mí, y haré
que se cumpla el Juramento!


(Los Muertos miran a Aragorn, indecisos.)


Aragorn: (impaciente) ¡?Qué decís?!


(Vuelta a Minas Tirith, con los Orcos y las torres de asedio ya frente
a las Murallas.)


Soldado: Abrid las Puertas, ¡rápido!


(La Puerta se abre y un incosciente Faramir es arrastrado por su caballo,
su cuerpo atravesado de flechas. El líder Orco, Gothmog, cabalga
sonríente sobre un huargo entre sus tropas. Faramir es llevado
a la Ciudadela en lo alto de Minas Tirith.)


Soldado: ¡Rápido, aprisa!


(Denethor corre por el patio.)


Denethor: ¡Faramir!


(Los Soldados dejan a Faramir junto al Árbol Blanco.)


Denethor: ¡No, tu también no, hijo mío!


Soldado: Eran menores en número, nadie quedó
con vida.


Gothmog: Miedo. La ciudad rebosa de miedo. Aliviemos
su pesar, ¡soltad a los prisioneros!


Orco: ¡Catapultas!


(Las catapultas disparan las cabezas de los soldados de Faramir, que
caen entre la gente de la ciudad. Mientras, Denethor llora sobre el cuerpo
de Faramir.)


Denethor: Mis hijos, muertos...


(Denethor se aleja trastabillando del cuerpo de su hijo, mientras solloza.
Pippin corre hacia Faramir.)


Denethor: El fin de nuestra familia.


(Pippin toca la frente de Faramir.)


Pippin: ¡Está vivo!


Denethor: La Casa de los Regentes, ¡ha fracasado!


Pippin: ¡Necesita medicinas, Señor!


(Denethor ignora a Pippin y continua avanzando hacia el muro.)


Denethor: ¡Mi linaje ha caído!


Pippin: ¡Mi Señor!


(Denethor alcanza el muro y contempla la explanada del Pelennor, repleta
del extenso ejército de Orcos frente a la ciudad. Su mente se rompe
y enloquece.)


Denethor: Rohan, nos ha ignorado. (Las catapultas disparan enormes piedras
y parte de los muros quedan destruídos. Pánico en las calles.)
Théoden me ha traicionado. (Grita desde el muro) ¡Abandonad
los puestos! ¡Huid si quereis vivir!


(Los Soldados se miran extrañados y con cierto temor. Gandalf
aparece en escena y con su vara deja inconsciente al enloquecido Senescal.)


Gandalf: ¡Preparaos para la batalla!


(Gandalf cabalga hacia otras posiciones de defensa.)


Gandalf: ¡Aprisa, a las murallas! ¡Defended la muralla!


(Soldados y civiles coreen en medio de una gran confusión.)


Gandalf: ¡Retomad posiciones!


Soldado: ¡En formación!


(Gandalf alcanza el alto de la muralla y observa la armada enemiga.)


Gandalf: Envíad a esas bestias al abismo.


(Los Soldados Gondorianos comienzan a arrojar enormes piedras contra
la tropa orca.)


Gothmog: Todos en sus puestos.


Soldado: ¡Cuidado!


Soldado: ¡Abajo, ¡rápido!


(Una roca enorme se dirige hacia Gothmog, que permanece quieto justo
hasta el momento en que cae, haciendose a un lado, escupiendo en ella.
Los Nazgûl llegan y cuasan el terror entre los habitantes de Minas
Tirith, agarran cuerpos y los sueltan en el aire. Pippin aparece, y tapa
sus oídos al oir el grito de los Nazgûl.)


Gandalf: Contenedlos, ¡no cedais al miedo! ¡Manteneos firmes!
¡Luchad!


(Las torres de asedio se acercan peligrosamente al muro.)


Gandalf: (a los arqueros) A las torres no, ¡apuntad a los Trolls!
¡Matad a los Trolls!


(Una de las torres conecta con el muro y se abre, los Orcos comienzan
a salir. Gandalf ve a Pippin llegar.)


Gandalf: Peregrin Tuk, ¡vuelve a la Ciudadela!


Pippin: Tú ordenaste luchar.


(Un Orco se abalanza sobre Pippin, pero Gandalf se entromete y lo mata.)


Gandalf: ¡Aquí no pinta nada un Hobbit!


(El Mago lucha con varios Orcos, y uno está a punto de atacar
a Gandalf, pero Pippin le clava su espada justo a tiempo.)


Gandalf: (sonriendo) Digno Guardian de la Ciudadela. Ahora sube deprisa
a la colina, ¡rápido!


(Enormes criaturas empujan el ariete Grond, hacia Minas Tirith. Tiene
la apariencia de un gigante lobo, con las fauces en llamas.)


Armada de Sauron: (cantando) Grond! Grond! Grond!


(Gandalf mira abajo con gran preocupación. La escena cambia y
nos muestra a Frodo y Gollum llegando al final de la escalera a Cirith
Ungol.)


Gollum: Ahí dentro.(mostrando la entrada de una cueva.)


Frodo: (mirando temerosamente) ¿Dónde me has traído?


Gollum: Amo debe entrar en túnel.


Frodo: He llegado hasta aquí, pero no sé si me atrevo.


Gollum: Pero, no hay otro camino. Entrar...o volver.


Frodo: No puedo volver. (entra en el túnel.) Ooh... ¿Qué
es esta peste?


Gollum: Heces de Orcos. Ellos entran aquí a veces. (Continúan
y Gollum deja a Frodo sólo, corriendo delante.) ¡Deprisa!
¡Por aquí! ¡Aquí!


(Frodo cae contra un muro, su mano toca una telaraña.)


Frodo: ¿Qué es esto? ¡Es pegajoso!


Gollum: Lo verá... sí...lo verá...


Frodo: ¿Sméagol? ¡Sméagol! ¡Sméagol!
(Se da cuenta de que Gollum le ha metido en un trampa. Mira confuso alrededor.)
Oh...Sam… (Frodo pisa unos esqueletos y echando un vistazo descubre
esqueletos y animales colgando de telarañas. Oye un ruido, se asusta
y empieza a correr presa de pánico.)


(Sam baja de nuevo la escalera sollozando y cae un buen trecho, justo
al lugar donde las lembas han ido a parar. Cuando las ve se enfurece y
mira de nuevo hacia arriba. Frodo sigue corriendo, y cae en un pequeño
pozo, lleno de huesos y telarañas.)


Galadriel: (v.o.) Y a ti Frodo Bolsón, te entrego la Luz de Eärendil,
nuestra más preciada estrella. (Frodo saca el frasco de Galadriel
de su bolsillo.) Que ella te ilumine en los oscuros lugares, cuando las
demás luces se apaguen.


Frodo: Aiya Eärendil Elenion Ancalima! (Salve Eärendil la más
brillante de las Estrellas!)


(La luz descubre a Ella-Laraña, una araña gigante, que
estaba detrás de Frodo. Frodo retrocede, y sujeta la luz en alto,
Ella ataca, pero la Luz la ciega. Frodo retrocede y tropieza, Ella ataca
y Frodo saca Dardo y le pega un tajo, y luego echa a correr. Corre entre
los túneles con Ella tras los talones, levantado cada poco el frasco
para cegarla. Frodo cae por un pasaje estrecho, donde Ella no puede atraparlo.
Sigue corriendo y cae presa en una gran telaraña que tapona el
túnel.)


Gollum: (canta) Mosca revoltosa, por que llorará, la araña
te atrapó y de pronto te engulló.


(Frodo mira desesperado cómo Ella se acerca y empieza a cortar
la red con Dardo, con mucha dificultad. Gollum ve que Frodo se suelta
y escapa asustado. Al fin, consigue salir del túnel, pero Dardo
queda allí y Ella sigue detrás. Frodo cae a un espacio abierto,
pero Gollum le está esperando.)


Gollum: Se te escapó Tesoro. No esta vez, ¡no esta vez!


(Gollum y Frodo luchan, y ruedan por el suelo. Frodo toma el control
y empieza a estrangular a Gollum.)


Gollum: ¡No! No fuimos nosotros, nosotros no. Sméagol nunca
haría daño al Amo, prometimos. Amo debe creernos, fue el
Tesoro, el Tesoro nos obligó a hacerlo.


(Frodo suelta a Gollum y se echa para atrás, extrañado,
mientras Gollum lloriquea.)


Frodo: Tengo que destruirlo Smeagol. Por el bien de ambos, debo destruirlo.


(Frodo se vuelve y Gollum le echa una intensa mirada de odio. Salta hacia
Frodo de nuevo, que rueda sobre sí mismo y arroja a Gollum a un
pozo. Gollum grita al caer. Frodo se levanta y con mucha dificultad intenta
seguir.)


Frodo: Lo siento mucho Sam. Lo siento.


(Se desmaya, y de repente la cueva desaparece y está como en un
sueño, con hierba bajo él, bellos bosques, presumiblemente
Lothlórien. Galadriel está enfrente suya.)


Galadriel: (hablándole a la mente de Frodo) Esta misión,
te ha sido encomendada a ti, Frodo de La Comarca. Y si tú no encuentras
la salvación, nadie lo hará.


(Galadriel ayuda a Frodo a levantarse, y cuando lo hace, volvemos de
nuevo al antro de Ella-Laraña. Continúa andando, con más
determinación. La escena cambia al asedio de Minas Tirith. Grond
está preparado y empujado por varios Trolls, golpea la Puerta con
fuerza.)


Gandalf: ¡A las puertas! !Aprisa!


(Pippin observa una comitiva, en el Patio de la Ciudadela, que porta
el cuerpo de Faramir en una litera. Denethor empuja las puertas de la
Casa de los Senescales en Rath Dínen y entra.)


Denethor: No habrá tumba para Denethor y Faramir. Ni el largo
sueño de muerte embalsamada. Nos consumiremos como los gentiles
reyes del pasado. (volviéndose a los guardias.) ¡Traed leña
y óleo!


(Los Orcos siguen golpeando la puerta.)


Gandalf: ¡Resistid, resistid!


(Grond logra abrir un boquete en la puerta y los soldados miran asustados
la cabeza del ariete.)


Gandalf: Sois soldados de Gondor. No importa lo que atraviese esa puerta.
Permaneced en el puesto.


(Las puertas se abren del todo y aparecen tres enormes Olog-hai blandiendo
unas mazas de pinchos enormes.)


Gandalf: ¡Descarga!


(Los arqueros disparan a los Trolls. Escenas de batalla. De vuelta en
Cirith Ungol, Frodo encuentra el final del pasillo y divisa la Torre Oscura
y el Ojo. Se oculta, pero no apercibe que Ella va trás él,
y le acecha desde arriba de la hendedura. Oye un ruido y mira a todos
lados, cuando se vuelve, ya es tarde, Ella le clava su aguijón,
y Frodo cae al suelo, babeando. Ella comienza a enrollarlo en un capullo
de seda, cuando de repente aparece Sam empuñando a Dardo y el Frasco
de Galadriel.)


Sam: Suéltale, fétida.


(Ella mira a Sam y chilla.)


Sam: ¡Suéltale!


(Shelob suelta a Frodo y se mueve hacia Sam.)


Sam: ¡Jamás le volverás a tocar!


(Shelob mueve sus pedipalpos.)


Sam: Acabemos con esto!


(Shelob ataca Sam, y se entabla una lucha muy desigual, Sam ataca dando
mandobles con Dardo, pero Ella es demasiado poderosa, le derriba de una
patada y se le cae el Frasco de Galadriel. Sam arremete contra ella, y
es obligado a soltar Dardo y a sujetar sus mandíbulas con las manos.
Sam golpea sus ojos con los pies, hasta que cae por encima de su lomo
al suelo, y recupera a Dardo. Ella concede una tregua al valiente Hobbit
y lo mira desde la pared, hasta que baja de nuevo al suelo y ataca. Sam
golpea en la boca con Dardo y parece hacerle bastante daño, Sam
aprovecha su retroceso e intenta clavarle Dardo, pero Ella atrapa el puñal
entre sus mandíbulas y golpea a Sam haciendo que lo suelte de nuevo.
Golpea a Sam en la espalda y lo derriba al suelo, luego salta sobre él
y trata de clavarle su aguijón. Sam la esquiva varias veces, y
en una de ellas, consigue coger a Dardo y logra clavarsela a Ella en el
abdomen. Ella grita y patalea, mientras retrocede hasta un agujero oscuro
en la pared.)


Sam: Atrás!


(Empuja a la araña usando el Frasco y Dardo hasta que desaparece.
Sam vuelve su atención hacia el capullo de Frodo.)


Sam: ¡Señor Frodo!


(Sam aparta la telaraña de la cara de Frodo. Sus ojos se muestran
distantes, tiene el color de un cadaver.)


Sam: ¡Oh no! ¡Frodo!


(Sam trata de despertar a Frodo.)


Sam: ¡Señor Frodo!


(Sam abraza a Frodo y comienza a llorar.)


Sam: Venga despierte. No me deje aquí solo, no vaya donde no pueda
seguirle. Venga despierte


(Sam con el rostro lleno de lágrimas se da cuenta de que Frodo
no despertará.)


Sam: No está dormido. Está muerto!


(Sam llora con Frodo en sus brazos, cuando de pronto Dardo brilla, señalando
la presencia de orcos. Los orcos llegan y ven el cuerpo de Frodo.)


Shagrat: ¿Que hay aqui? Diría que Ella-Laraña se
ha estado divirtiendo un poco.


Orc: Ha matado a otro ¿eh?


Shagrat: No. Este no está muerto.


Sam: (susurrando desde su escondite.) ¿No está muerto?


Shagrat: Le clavó su aguijón y le dejó tieso como
una estaca. Luego lo envuelve con su seda, así es como le gusta
comer, sangre fresca. ¡Subidle a la torre!


(Los Orcos llevan a Frodo por las escaleras hacia la Torre Cirith Ungol.)


Sam: ¡Samsagaz estúpido!


Orc: Este despojo despertará en un par de horas.


Shagrat: Si, y luego deseará no haber nacido.


(Cambio a Minas Tirith. Faramir está colocado en la pira de leños.
Faramir se mueve en su inconsciencia. Los guardias colocan fardos de leña
alrededor de la pira. Denethor se inclina sobre él y le toca la
cara.)


Denethor: La morada de su alma se desmorona. Ya es fuego, ya está
en llamas.


(Pippin aparece corriendo.)


Pippin: (histérico) No está muerto. ¡No está
muerto! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No está muerto!


(Denethor coge a Pippin y lo lleva fuera.)


Denethor: Adiós Peregrin, hijo de Paladin. Te relevo de mis servicios.
Vete ahora y elige la forma de morir que mas te plazca.


(Cierra las puertas. Pippin no puede contener el gesto de rabia.)


Denethor: (desde el interior) ¡Prended el oleo y la leña!


(Pippin corre desesperadamente a través de la ciudad, buscando
a Gandalf. El caos reina por doquier.)


Pippin: ¡Gandalf! ¡Gandalf! ¡¿Dónde está
Gandalf?! ¡Gandalf!


(Los Orcos siguen entrando en la ciudad, bolas de fuego caen sobre las
casas, y hombres y mujeres corren presas del pánico.)


Gandalf: ¡A replegarse! Las defensas han cedido ¡Retroceded!
¡Id al segundo nivel ¡Sacad a las mujeres y a los niños,
ponedlos a salvo! ¡Replegaos!


Gothmog: Penetrad en la ciudad, no dejéis vida
a vuestro paso.


(Los Orcos entran y entran, caen los muertos a su paso.)


Gandalf: ¡Luchad, hasta el último aliento! ¡Defended
vuestras vidas!


(Se oyen cuernos en la distancia. Gandalf atiende y reconoce el sonido.
En las afueras de la ciudad, los Rohirrim coronan la cresta de la colina
a las afueras del Campo de Pelennor. Théoden observa el panorama
y advierte que esta batalla no la ganarán. Lo mismo piensan los
soldados. Los Rohirrim están a punto de demostrar el coraje que
tienen.)


Éowyn: Coraje Merry. Coraje por nuestros amigos.


Gothmog: Estad alerta, en formación. Picas al
frente. Arqueros detrás.


(Théoden empieza a dar ordenes.)


Théoden: Éomer, forma tus éored en el flanco izquierdo.


Éomer: ¡Flanco listo!


Théoden: Gamelin, sigue el pendón del rey hasta el centro.
Grimbold, coloca a tu compañía a la derecha en cuanto superéis
el muro. ¡Avanzad, sin temor a la oscuridad, luchad, luchad jinetes
de Théoden. Caerán las lanzas, se quebrarán los escudos,
aún restará la espada, rojo será el día hasta
el nacer del sol!


(Los jinetes inclinan sus lanzas, así como los orcos.)


Éowyn: (a Merry) Pase lo que pase, quédate a mi lado. Yo
cuidaré de ti.


(Merry trata de no parecer nervioso. Théoden cabalga frente a
los caballos, blandiendo su espada y golpeando las lanzas al pasar.)


Théoden: ¡Cabalgad, galopad, cabalgad hasta la desolación
y el fin del mundo! ¡MUERTE!


Rohirrim: ¡MUERTE!


(Éowyn reza, parece nerviosa.)


Théoden: ¡MUERTE!


Rohirrim: ¡MUERTE!


Théoden: ¡MUERTE!


Merry y Éowyn: ¡MUERTE!


Théoden: ¡Adelante, Eorlingas!


(Los cuernos suenan. Los Rohirrim cargan. Los Orcos los esperan preparados.)


Gothmog: ¡Soltad!


(Las flechas derriban a varios jinetes.)


Merry: ¡MUERTE!


(Más flechas disparadas, más jinetes caen.)


Théoden: ¡CARGAD!


Gothmog: ¡Soltad a discrección!


(Más jinetes caen a flechazos, pero siguen cargando, y la moral
en los Orcos cae en picado, el semblante de Gothmog se pone serio, y los
orcos se empiezan a asutar y a retroceder. Por fín los Rohirrim
llegan y el choque contra el enemigo es brutal. Mientras, Pippin sigue
buscando a Gandalf, y finalmente lo encuentra.)


Pippin: ¡Gandalf! ¡Gandalf! Denethor ha perdido la cabeza.
Está quemando a Faramir vivo!


Gandalf: ¡Monta! Y rápido.


(Los Rohirrim continúan arrollando a su paso a los Orcos. De vuelta
en la ciudad Denethor se echa por encima una vasija de aceite. Mira a
Faramir cubierto de aceite. Faramir se mueve algo, pero el movimiento
pasa desapercibido.)


Denethor: Prended fuego a nuestra carne.


(Denethor subido en la pira, mientras los guardias se aproximan a ella
antorcha en mano, justo cuando van a darle fuego, Sombragrís golpea
la puerta y la abre.)


Gandalf: ¡Detén esta demencia!


(Los guardias se paran. Denethor les arrebata una antorcha y enciende
la pira. Gandalf coge una de las lanzas y carga contra Denethor, tirándolo
fuera de la pira. Pippin salta desde Sombragrís y haciendo un esfuerzo
sobrehobbitico empuja a Faramir fuera de la pira. Apaga el fuego de la
ropa de Faramir. Denethor se levanta y ataca a Pippin.)


Denethor: ¡No! ¡No me arrebatareis a mi hijo!


(Gandalf se acerca con el caballo y éste golpea a Denethor con
las patas y lo arroja a la pira, prendiéndose en llamas. Denethor
mira desde el fuego a Faramir, que ha abierto los ojos. Dandose cuenta
de que su hijo sigue vivo, Denethor se suaviza...)


Denethor: Faramir...


(Pero ya es tarde y las llamas cubren su cuerpo, sale corriendo de la
Sala)


Gandalf: Descansa en paz, Denethor hijo de Ecthelion.


(Denethor se tira por el espolón de la Ciudadela. Los Rohirrim
siguen machacando a los Orcos, que empiezan a retroceder.)


Éomer: ¡Al frente, conducidlos al río!


Théoden: ¡Poned a salvo la ciudad!


(De repente todo queda en silencio. Vemos en la distancia un enorme grupo
de Mûmakil, preparados para la lucha, acercándose a los Rohirrim.
Suenan los cuernos. Théoden y sus hombres miran con temor lo que
se les aproxima.)


Théoden: ¡Recomponed filas! ¡Rehaced el frente!


(Los jinetes se preparan en sus posiciones, preparando la carga de los
Haradrim.)


Théoden: ¡Tocad a carga! ¡Atacad de frente! ¡Cargad!


(Los Rohirrim cargan contra los Mûmakil, y son casi diezmado por
el tamaño y la fuerza de sus oponentes. Los Mûmakil usan
sus largos colmillos barriendo las filas de jinetes y lanzadolos al aire.
Los arqueros subidos en lo alto de los Olifantes también causan
muchas bajas. Éomer se para frente a una de las bestias, y arroja
su lanza hacia su conductor, matándolo. Esto provoca que caiga
y quede colgando de una de las orejas del animal, que con la cabeza ladeada
pierde la dirección y se estampa contra otro Mûmak, cayendo
los dos al suelo. Mientras, Éowyn y Merry cabalgan entre las piernas
de varios Olifantes, esquivando sus mortales pisotones varias veces.)


Éowyn: ¡Toma las riendas! ¡Gira a la izquierda! ¡Izquierda!


(Ella coge una segunda arma a un Orco, y cabalgando entre las piernas
de un Mûmak, le corta los tendones haciendo que caiga.)


Éomer: (disparando flechas) ¡Apuntad a
la cabeza!


(El Mûmak al que apunta se levanta sobre sus patas traseras haciendo
que caigan los hombres que porta en su lomo.)


Théoden: ¡Derribadlos! ¡Hay que derribarlos! ¡Derribadlos!


(Un cercano Mûmak cae de espaldas, haciendo caer a Merry y Éowyn.
A punto de aplastarla, se aparta en el último momento, pero Merry
parece haber desaparecido.)


Éowyn: ¡Merry!


(Los Orcos siguen atacando el siguiente nivel de la ciudad, un Olog golpea
la puerta y los soldados esperan trás ella, preparados para el
ataque. Gandalf y Pippin están sentados tras un pequeño
muro, observando, y esperando.)


Pippin: Nunca pensé en este final.


(Gandalf lo mira con sorpresa.)


Gandalf: ¿Final? No, el viaje no concluye aquí. La muerte
es solo otro sendero, que recorreremos todos. El velo grís de este
mundo se levanta y todo se convierte en plateado cristal. Es entonces,
cuando se ve...


(Gandalf queda como en extasis.)


Pippin: ¿Qué, Gandalf? ¿Qué se ve?


Gandalf: La blanca orilla. Y mas allá, la inmensa campiña
verde, tendida ante un fugaz amanecer.


Pippin: Bueno, eso no está mal.


Gandalf: No, no desde luego.


(El momento emotivo queda interrumpido por un golpe fuerte, los Orcos
han abierto brecha, Gandalf y Pippin se miran y éste baja la cabeza
sabedor de lo que espera. En el Campo, los Rohirrim siguen luchando.)


Théoden: ¡Agrupaos! ¡A mí!


(Los jinetes que están junto a Théoden miran con nerviosismo
trás él, en algún punto del cielo. Théoden
se vuelve y detecta la presencia del Rey Brujo, que baja velozmente hacia
él. Théoden trata de esquivar el golpe, pero él y
Crinblanca son apresados por la bestia alada, que da vueltas con ellos
en la boca. Al final los arroja y el caballo queda encima de Théoden
aprisionándolo. No lejos de ahí, Éowyn observa la
escena con horror. La bestia camina hacia el cuerpo tendido de Théoden.)


Rey Brujo: Deléitate con su carne.


Éowyn: (se interpone entre su su tío y la bestia.) Te mataré
si le tocas!


Rey Brujo: No oses interponerte entre un Nazgûl
y su presa.


(La bestia alada trata de morderla, pero ella hábilmente la esquiva
y le pega dos tajazos en el cuello, decapitándola, y haciendo que
el Rey Brujo caiga de su montura. Éowyn coge un escudo del suelo
y se prepara. El Nazgûl se levanta y tiene pinta de estar muy cabreado.
Se acerca a Éowyn esgrimiendo una maza bestial llena de pinchos,
lo que aterroriza a Éowyn. El Rey Brujo golpea, ella esquiva y
le da al suelo. Ella sigue esquivando sus golpes, hasta que finalmente
la golpea en el escudo, que se rompe en mil pedazos. Ella cae, y suelta
su espada, dolorida. El Rey Brujo emite un sonido de triunfo ante ella.
En otra parte de la batalla, los barcos negros llegan al puerto.)


Cabecilla Orco: Tarde como siempre, escoria. Aun quedan
cabezas que cortar. Vamos, ratas de cloaca, desembarcad.


(Aragorn, Legolas y Gimli saltan al suelo desde el barco. Los Orcos se
quedan mudos.)


Gimli: (hablando a Legolas) Hay multitud para ambos, igual gana el mejor
Enano!


(Aragon, Legolas y Gimli empiezan a correr, cargando contra los Orcos.
Los Muertos aparecen por atrás matando a todos a su paso. Merry
sale de debajo del cuerpo del Mûmak y ve a Éowyn cara a cara
con el Rey Brujo. Éowyn aterrorizada ve como el Rey Brujo se aproxima.)


Rey Brujo: (coge a Éowyn del cuello.) Necio.
Ningún hombre puede matarme. Muere ahora…


(De repente Merry aparece por detrás y clava su daga en la pierna
del Rey Brujo. Su daga se hace humo y él cae al suelo, agarrando
su dolorido brazo. The Rey Brujo chilla, y cae de rodillas. Éowyn
se levanta y frente a él, se quita el yelmo, mostrando su larga
cabellera dorada.)


Éowyn: Yo no soy un hombre.


(Con un grito, clava su espada en el rostro invisible del Rey Brujo.
Ella suelta la espada, como si quemase, y cae al suelo en agonía,
pero el Rey Brujo queda destruído y su cuerpo se consume y se queda
en nada, tan sólo sus ropas quedan sobre el terreno. La escena
cambia a varias tomas de Aragorn, Legolas y Gimli luchando.)


Legolas: (disparando a la vez) 15, 16...


Gimli: 20...


(Aragorn mata a varios orcos y mira arriba.)


Gimli: …29…


Aragorn: ¡Legolas!


(Legolas se vuelve y ve llegar a un Olifante cargando hacia él,
sube a uno de sus colmillos, de ahí a las patas, y ayudándose
de las flechas clavadas en el animal, se sube a su lomo y empieza a disparar
a los que lo montan.)


Legolas: (mientras les dispara) 33, 34...


(Legolas esquiva a los que se lanzan contra él, y luego se coloca
en un flanco del animal y consigue cortar la correa que sujeta la plataforma,
haciendo que ésta caiga y subiéndolo a él al lomo
del olifante. Una vez arriba, se dirige al cuello y le dispara tres flechas
en el bulbo raquídeo, matándolo. El animal se derrumba y
Legolas se desliza por su trompa hasta aterrizar, perfectamente, justo
delante de Gimli.)


Gimli: ¡Ese solo cuenta como uno! Así que venga, ¡vamos!


(Aragorn se queda sin enemigos que matar, y mira cómo se desarrolla
la batalla, al fondo, una horda de Muertos arrolla a un Mûmak. Los
Muertos entran en la ciudad, acabando con la horda orca, mientras, Éowyn
se arrastra dificultosamente hasta el cuerpo de Théoden.)


Théoden: (abre los ojos y la mira.) Reconozco tu rostro. Éowyn..


(Éowyn sonríe lagrimosa.)


Théoden: Mis ojos se nublan


Éowyn: No, no, no. Yo voy a salvarte.


Théoden: Ya lo has hecho. Éowyn, mi cuerpo ya no responde.
Debes dejarme marchar. Vuelvo con mis padres, en cuya poderosa compañía
no he de sentir vergüenza. Éowyn...


(Théoden muere y Éowyn llora amargamente sobre su cuerpo.
En otro lugar, el Ejército de los Muertos se presenta ante Aragorn.)


Rey de los Muertos: Libéranos.


Gimli: Mala idea. Muy a mano nos han venido estos camaradas, a pesar
de estar muertos.


Rey de los Muertos: Nos diste tu palabra..


Aragorn: Doy vuestro voto por cumplido. Id, id en paz.


(El Rey de los Muertos cierra sus ojos esgrimiendo una sonrisa de satisfacción,
y seguidamente se evaporan en el aire como granos de arena. Pippin camina
despacio por el campo de batalla y localiza el cuerpo de Merry bajo el
de un Orco.)


Pippin: (cogiendo a Merry en brazos y llorando) Merry. Mírame
Merry, soy Pippin.


Merry: Sabía que me encontrarías.


Pippin: Sí.


Merry: ¿Me vas a abandonar?


Pippin: No Merry, voy a cuidar de tí.


(Pippin cubre a Merry con un manto y luego la escena nos lleva a la Torre
de Cirith Ungol. Frodo yace semidesnudo sobre el suelo mientras un par
de orcos examinan sus pertenencias. Shagrat examina la cota de mithril
a la luz.)


Gorbag: ¡Eh! Suelta eso. Quiero es jubón brillante, es mío!


Shagrat: Será para el gran Ojo, como todo lo demás.


(Frodo se lleva rápidamente la mano al pecho y nota que no lleva
el Anillo.)


Gorbag: No acato órdenes de una apestosa rata de Morgul!


(Gorbag hace amago de coger la cota de mithril. Shagrat coge un arma
y apunta a Gorbag.)


Shagrat: Tócame y te atravieso la garganta...


(Gorbag lo desarma y lucha con el orco, arrojándolo por el hueco
de la escalera, abajo, varios tipos de Orcos que se hayan comiendo presencian
lo ocurrido.)


Gorbag: Esa escoria intentó acuchillarme. ¡Matadle!


(Se establece una lucha entre los partidarios de Shagrat y los de Gorbag.
Sam se acerca a la torre, y oye sonidos de batalla. Entra en la torre
y ve los cadáveres de orcos que tapizan el suelo. Sube las escaleras
y oye acercarse a unos orcos, así que empieza a emitir unos gruñidos,
que junto con su sombra, atemorizan a los orcos que bajan la escalera.
Pero cuando Sam aparece, ven que sólo es un personajillo y arremeten
contra él, pero Sam se defiende bien y los mata de uno en uno.)


Sam: (mata a uno.) ¡Esta por Frodo! (y otro.) ¡Esta por la
comarca! (Y el último¡Y esa por mi viejo tío!


( continúa subiendo la escalera. Frodo, aún sobre el suelo,
oye que alguien sube la escalera y se vuelve hacia la trampilla.)


Shagrat: Deja de chillar, rata de estercolero. Te voy a desangrar como
un gorrino ensartado.


(Shagrat de repente grita y la punta de Dardo aparece por su pecho, brillando
con luz azul, que se va apagando conforme Shagrat muere.)


Sam: No si antes te ensarto a ti.


Frodo: ¡Sam!


(Sam suelta a Dardo y se acerca a Frodo.)


Frodo: Oh Sam cuanto lo siento, perdóname por todo.


Sam: Voy a sacarle de aquí. (empieza a desatar a Frodo.)


Frodo: Demasiado tarde. Se acabó, se lo han llevado. Sam, tienen
el anillo.


Sam: Perdone que le diga, pero no. (saca el Anillo de su bolsillo y lo
enseña a Frodo, que lo mira estupefacto) Pensé que le había
perdido, así que lo cogí, solo para ponerlo a salvo. (Hace
ademán de entregarlo a Frodo.)


Frodo: Dámelo. (Sam retroce su brazo suavemente.) Dame el Anillo,
Sam. (El Anillo habla a Sam, y por un momento se encuentra confuso, sin
saber qué hacer.) ¡Sam! ¡Dame el Anillo!


(Sam acerca despacio el Anillo colgado de la cadena hacia Frodo, Frodo
lo coge abruptamente y se lo coloca al cuello, luego mira a Sam.)


Frodo: Debes entenderlo. El Anillo es mi carga. Te destruirá Sam.


Sam: Vamos señor Frodo. Mas vale que se ponga algo, no puede recorrer
Mordor paseando en cueros.


(Los dos Hobbits dejan la Torre, y desde las alturas, contemplan Mordor.
Van vestidos con armaduras orcas.)


Sam: Hemos llegado. Hemos llegado a Mordor.


Frodo: (varias legiones de Orcos se pueden ver entre ellos y el Monte
del Destino) Hay manadas de orcos. No pasaremos desapercibidos. (El Ojo
de Sauron observa la explanada frente a ellos.) Es él…¡el
Ojo!


Sam: Tenemos que entrar ahí señor Frodo, no hay mas remedio.
Vamos, empecemos por bajar la colina.


(Éomer, Legolas, Gimli, Aragorn, y Gandalf parlamentan en la Sala
del Trono en Minas Tirith. Gimli está sentado en el Trono del Senescal.)


Gandalf: Frodo ha pasado el umbral de mi visión. La oscuridad
es mas profunda.


Aragorn: Si Sauron tuviera el anillo, ya lo sabríamos.


Gandalf: Es solo cuestión de tiempo. A sufrido una derrota si,
pero tras los muros de Mordor el enemigo se reagrupa.


Gimli: (fumando de su pipa) Que no salgan de ahí, que se pudran,
¿por que preocuparse?


Gandalf: Porque 10.000 orcos ahora se apostan entre Frodo y el Monte
del Destino. Le he enviado a su muerte.


Aragorn: No. Aún queda esperanza para Frodo. Necesita tiempo y
un paso seguro a través del llano de Gorgoroth. Eso podemos dárselo.


Gimli: ¿Cómo?


Aragorn: Haciendo que Sauron saque a sus tropas. Vaciando su tierra.
Reuniremos nuestros ejércitos frente a la puerta negra.


(Gimli se atraganta con el humo)


Éomer: No alcanzaremos la victoria, con la fuerza
de las armas.


Aragorn: No para nosotros, pero quizá así Frodo lo consiga,
si mantenemos el ojo de Sauron fijo en nosotros. (mira a Gandalf) Evitar
que vea cualquier otro movimiento.


Legolas: Distraerle.


Gandalf: (encarado a Aragorn) Sauron sospechará de una trampa.
No morderá el cebo.


Gimli: Certeza de muerte, mínima esperanza de éxito, ¿a
que esperamos?




(El Ejército marcha desde Minas Tirith a Mordor, comandado por
Aragorn, vestido con la armadura del Rey. Cerca de él cabalgan
Gandalf, Legolas, Gimli, Éomer, Merry y Pippin.)


Orco: ¡A las puertas vamos! ¡Moveos, a las
puertas!


(Frodo y Sam, vestidos aún de Orcos, miran la explanada de Gorgoroth.
Los Orcos se mueven y el Gran Ojo mira hacia el Noroeste.)


Sam: Mire, los orcos, se van. ¿Ve señor Frodo? Algo de
suerte al fin.


(Los Hobbits caminan por un llano pedregoso y humeante, la armadura comienza
a pesarles. Aragorn y compañía se aproximan a la Puerta
Negra, luego vemos a Frodo, intentando beber agua de su cantimplora.)


Sam: Tome la mía, quedan unas pocas gotas.


Frodo: (muy cansado) No habrá bastante para el regreso a casa.


Sam: No creo que vaya a haber tal regreso, señor Frodo.


(Se miran y Sam ayuda a levantarse a Frodo. Las tropas de Aragorn llegan
frente a la Puerta Negra. Vemos de nuevo a Sam y Frodo, éste camina
pesadamente, por delante, y llega un momento en que cae de rodillas, el
Ojo de Sauron se vuelve hacia esa zona y Sam se agacha.)


Sam: ¡Frodo agáchese! (Frodo mira hacia la Torre Oscura)
¡Escóndase!


(Frodo mira directamente al Ojo y cae al suelo.)


Sam: ¡Frodo!


(El Ojo continúa observando la zona donde andan. Vemos de nuevo
a Aragorn y compañía.)


Pippin: ¿Dónde estan?


(Aragorn, Gandalf, Legolas, Éomer y el heraldo de Aragorn se encaminan
hacia la Puerta. El Ojo sigue vigilando el Gorgoroth.)


Aragorn: Convocamos el señor de la tierra negra. El peso de la
justicia debe caer sobre él.


(pausa)


(La Puerta Negra empieza a abrirse y el Ojo dirige su mirada hacia ella.
Aragorn y los otros observan a los Orcos marchando hacia ellos.)


Aragorn: ¡A replegarse, atrás!


Sam: Se ha ido, señor Frodo. La luz ha pasado de largo, hacia
el norte. Algo ha captado su atención.


(Incontable número de Orcos marchan hacia el Ejército Aliado
del Oeste. Los soldados empiezan a perder el coraje.)


Aragorn: ¡Seguid en posición, hacedles frente!. Hijos de
Gondor y de Rohan, ¡mis hermanos!


(Los Hombres miran con el temor en su rostro. Aragorn cabalga frente
a ellos y observa esas caras.)


Aragorn: Veo en vuestros ojos el mismo miedo que encogería mi
propio corazón. Pudiera llegar el día en que el valor de
los hombre decayera, en que olvidáramos a nuestros compañeros
y se rompieran los lazos de nuestra comunidad, pero hoy no es ese día.
En que una hora de lobos y escudos rotos rubricarán la consumación
de la edad de los Hombres, pero hoy no es ese día... ¡En
este día lucharemos! Por todo aquello que vuestro corazón
ama de esta buena tierra, os llamo a luchar, ¡Hombres del Oeste!


(Los Hombres desenvainan sus espadas. Frodo y Sam se encuentran subiendo
las laderas del Monte del Destino. Frodo resbala y cae. De vuelta a la
batalla, Aragorn y los otros se ven rodeados por las fuerzas de Sauron.
La escena cambia de nuevo a los Hobbits, y Frodo mira hacia la cima y
sigue subiendo, arrastrándose. Sam yace eshausto. Frodo llega a
su lado y cede, también exhausto. Pippin desenvaina su arma y Merry
lo mira, angustiado. Las hordas rodean completamente al Ejército
de Aragon.)


Gimli: Nunca imaginé que moriría peleando junto a un elfo.


Legolas: ¿Tampoco peleando junto a un amigo?


Gimli: Si. Eso sin dudar.


(Sam trepa hasta Frodo y lo coge en sus brazos.)


Sam: ¿Se acuerda de La Comarca señor Frodo? Será
pronto primavera. Los huertos estarán todos en flor y en la Avellaneda
los pájaros tendrán listos sus nidos. Comenzará la
fiesta estival de la cebada en los Bancales. La degustación de
las primeras fresas con nata. El sabor de las fresas, ¿lo recuerda?


Frodo: No Sam, No recuerdo el sabor de nada. Ni el arrullo del agua,
ni el tacto de la hierba. Me hundo en la oscuridad. Siento que no hay
nada entre la rueda de fuego y yo. Ahora le veo, con los ojos despiertos.


Sam: (con rabia) Entonces acabemos con él, de una vez por todas.
Vamos señor Frodo. Cargar con el anillo no podré, pero sí
cargar con usted. ¡Vamos!


(Sam coge a Frodo a hombros y continúa subiendo paso a paso con
él. Mientras, el Ojo de Sauron enfoca directamente a Aragorn.)


Sauron: Aragorn...Elessar...


(Aragorn avanza unos pasos contemplando el Ojo. Se vuelve lentamente
a los demás y esboza una triste sonrisa.)


Aragorn: Por Frodo…


(Aragorn corre hacia los Orcos, sorprendiendo a todos, Merry y Pippin
corren tras él, y luego todos los demás.)


(Sam cerca de la entrada a las Grietas, sigue portando a Frodo. Ve la
entrada a la Grieta del Destino.)


Sam: Mire señor Frodo. La entrada, ya casi hemos llegado.


(Gollum aparece en lo alto de una roca, encima de los Hobbits.)


Gollum: Listos hobbits, ¡han llegado tan alto!


(Salta encima de Frodo tratando de agarrar el Anillo, agarra a Sam del
pelo y todos caen al suelo. Gollum encima de Frodo lo empieza a estrangular,
Sam coge una piedra y la lanza a Gollum golpeandolo en la cabeza, lanzándolo
lejos rodando, cuando vuelve, a por Frodo, Sam se lanza sobre él
y ambos caen rodando cuesta abajo. La batalla en la Puerta Negra continúa,
viéndose a los Nazgûl acudir a ella, para más inri.
Gollum y Sam siguen luchando y Gollum muerde a Sam, y trata de atacarlo
de nuevo, pero Sam saca su arma y le pega un tajo a Gollum en el estómago.)


Sam: (se vuelve y busca a Frodo) ¡Frodo!


(Frodo está ahora corriendo cuesta arriba hacia la entrada de
la Grieta. En la batala, Gandalf observa de pronto a un Nazgûl volando
hacia él, pero de pronto, una mariposa aparece ante sus ojos. En
el cielo, de pronto, aparece una Gran Águila, chillando e interponiendose
entre el Nazgûl y su presa.)


Pippin: (sorprendido) ¡Águilas! ¡Las Águilas
han venido! (Las Águilas bajan en picado y arremeten contra los
Nazgûl.)


(De vuelta al Monte del Destino, Sam corre y busca a Frodo.)


Sam: ¡Frodo!


(Frodo aparece al borde del abismo de lava, y vuelve su rostro mirando
seriamente a Sam.)


Frodo: Estoy aquí Sam.


Sam: ¡Destrúyalo!


(Frodo sujeta la cadena que sostiene el Anillo por encima del pozo de
lava humeante.)


Sam: Vamos, tírelo. Arrójelo al fuego.


(Frodo sigue en la misma posición, una lucha interna se desarrolla
en su interior.)


Sam: ¿A que está esperando? Solo tiene que soltarlo...


(Frodo mira fijamente el Anillo, se oyen sus pulsaciones, y cómo
le llama. Se vuelve lentamente hacia Frodo, con el semblante muy serio
y mira a Sam.)


Frodo: El Anillo es mío!


(rompe la cadena que sujeta el Anillo.)


Sam: No...no…


(Frodo acerca su dedo al Anillo, esgrimiendo una malévola sonrisa.
Se lo pone y desaparece.)


Sam: ¡Nooooooo!


(El Gran Ojo se da cuenta en ese momento de la presencia del Anillo y
vuelve su mirada al Monte del Destino, mientras los Nazgûl dan la
vuelta y se dirigen raudos hacia allí. De vuelta en la Grieta,
Sam observa unas pisadas invisibles en el suelo. Por detrás de
él aparece la cabezota de Gollum, que le asesta un golpe en la
cabeza con una piedra. Sam queda inconsciente en el suelo. Gollum observa
las pisadas de Frodo y salta sobre ellas. Frodo grita y luchan. La acción
vuelve a la batalla por un instante, cuando Aragorn se enfrenta a un Troll.)


(Sam se despierta, y observa a Gollum subido en un invisible Frodo. Gollum
agarra el dedo de Frodo y le pega un mordisco, arrancándole el
Anillo. Frodo reaparece y grita de dolor, sujetandose la mano mutilada.
Gollum quita el dedo cortado del Anillo, al fondo. Una rápida escena
nos muestra a Legolas apurado por no poder ayudar a Aragorn, que ha caído
al suelo. Frodo se retuerce de dolor y un traveling a través del
Anillo nos muestra a Gollum extasiado observándolo, después
de tantos años, en su mano. Aragorn, en el suelo, mira hacia atrás
y ve al Troll acercándose a él. Legolas intenta llegar a
él, pero hay demasiada gente. Gollum al borde del abismo sigue
exhultante.)


Gollum: ¡Siii! Tesoro, Tesoro, Tesoro, Tesoro


(Frodo con gesto de rabia, se levanta y agarra a Gollum, y lucha con
él al borde del pozo de lava. En ese instante, el Troll pone su
pie sobre Aragorn. Él saca su cuchillo y le pega un tajo al pie.
Gandalf muestra un gesto de desesperación. Gollum y Frodo siguen
luchando, intentándo apoderarse del Anillo, de pronto, ambos caen
por el borde. Se ve a Gollum cayendo a la lava, con una enorme sonrisa
en su cara, mirando el Anillo. Cae en la lava, quedando el Anillo flotando
sobre ella. Luego vemos a Frodo colgado del borde del abismo, y aparece
Sam, que le alarga la mano.)


Sam: Déme la mano.


(El Anillo en la lava se calienta y muestra su inscripción élfica.)


Sam: Coja mi mano!


(Frodo trata de alcanzar la mano de Sam pero se le escurre.)


Sam: ¡No!


(Frodo mira a Sam, con la angustia reflejada en su cara, y el deseo en
sus ojos de terminar ahí con su vida.)


Sam: No se suelte. No se suelte. ¡Cójala!


(Frodo lo piensa, y por fín, hace un esfuerzo y coge la mano de
Sam, en ese momento el Anillo se hunde, y el Gran Ojo grita de dolor y
pánico. Las tropas de Sauron se quedan paradas y miran atrás
a Mordor, y luego echan a correr. Aragorn y los otros contemplan asombrados
cómo la Torre de Barad-dûr cae, y el Ojo de Sauron explota
y se desvanece. Todo lo construído por Sauron se desmorona, la
tierra se abre y se traga a su ejército.)


Merry: (lleno de júbilo) ¡Frodo! ¡Frodo!


(La cima del Monte del Destino entra en erupción y el semblante
alegre de todos pasa a ser serio. Pippin llora. En la Grieta del Destino,
Sam y Frodo corren mientras el puente se derrumba, salen al exterior y
escapan a los ríos de lava. Frodo en ese instante se da cuenta
del peso que se ha quitado de encima.)


Frodo: Ha salido. Ya está.


Sam: Sí señor Frodo. Al fin se acabó.


(El suelo tiembla y suben a una gran roca, donde el río de lava
no llega. Allí permanecen exhaustos, esperando el fin.)


Frodo: Veo la Comarca. El río Brandivino, Bolsón Cerrado.
Los cohetes de Gandalf. Las luces de la fiesta del árbol.


Sam: Rosita Coto, bailando. Llevaba cintas en el pelo. Si me hubiera
podido casar, habría sido con ella. Sólo con ella. (Sam
comienza a llorar; Frodo le reconforta y lo abraza.)


Frodo: Me alegro de estar contigo, Samsagaz Gamyi. Aquí, al final
de tantas cosas.


(Fundido en negro)


(Frodo y Sam tendidos incosncientes en la roca, completamente rodeados
de lava. Tres Águilas aparecen en la lejanía, se acercan,
Gandalf monta a una de ellas y suavementete descienden y toman a los Hobbits
en sus patas. Frodo semiinconsciente, un Águila pasa por debajo
de él.)


(En una escena parecida al despertar de Frodo en Rivendel, Frodo despierta
y ve a Gandalf al pie de la cama, y sonríe.)


Frodo: ¿Gandalf?


(Gandalf ríe. Frodo ríe también, la puerta se abre
y aparecen Merry y Pippin.)


Merry: ¡Frodo!


(Merry y Pippin corren y se lanzan a la cama de Frodo, riendo y abrazándose,
Gimli también aparece y ríe desde la puerta.)


Frodo: (mirándolo) Gimli!


(Gimli entra en la habitación, dejando paso a Legolas, de gala,
sonriente, que también entra. Aragorn llega después, mirando
majestuoso, y sonriendo con placer.)


Frodo: (sin sonido) Aragorn.


(La cámara nos muestra a todos reunidos en torno a la cama, luego
enfoca a la puerta y aparece Sam. Mira a Frodo y Frodo le mira a él.
Sus miradas desprenden amistad y amor.)


(Vista de Minas Tirith; el Patio está repleto de gente, todos
observan la coronación de su nuevo Rey. Gandalf coloca la corona
a Aragorn, de espaldas.)


Gandalf: ¡Llegan ahora los días del rey! (sonríe
a Aragorn, y dice suavemente) Bienaventurados sean.


(Antes de volverse a la multitud, Aragorn suspira, y cuando se vuelve,
todo el mundo grita y aplaude.)


Aragorn: Este día no pertenece a un solo hombre, si no a todos.
Entre todos, reconstruyamos este mundo, para compartirlo en tiempos de
paz.


(El pueblo aplaude y corea. Pétalos blancos caen desde arriba.
Se ve a Faramir y Éowyn juntos. Se miran y se sonríen, mientras
aplauden al Rey.)


(El Rey Elessar empieza a cantar en Quenya la canción que, largos
años atrás, su antepasado Elendil, entonara cuando pisó
por primera vez la Tierra Media.)


Elessar: Et Eärello Endorenna utúlien. Sinome
maruvan ar Hildinyar tenn' Ambar-metta.


(Del Gran Mar a la Tierra Media he venido. En este lugar voy a permanecer
yo y mis herederos, hasta el Fin del Mundo.)


(Aragorn camina entre los presentes, la gente aplaude y sonríe.
Pasa ante Éowyn, Faramir, y Éomer, quienes sonríen
y le hacen reverencia. Un grupo de Elfos llega hasta Aragorn, llevados
por Legolas. Los dos se saludan y se sonríen.)


Elessar: Hannon le. (Gracias.)


(Legolas hace un gesto para que mire atrás. Trás él
los Elfos se apartan y se ve a Elrond, y un estandarte con el Árbol
Blanco, que porta una elfa...es Arwen. Aragorn la mira extasiado, se acerca,
y ella le entrega el estandarte. Inclina la cabeza ante él, pero
él se la levanta, y ella sonríe. Aragorn no puede contenerse
y la besa apasionadamente. Todos aplauden y sonríen...incluso Elrond.)


(Aragorn y Arwen caminan entre la multitud y se topan con los Hobbits,
que se inclinan.)


Elessar: (a los Hobbits) Vosotros amigos, no debéis
inclinaros.


(Aragorn se inclina ante ellos y todo el mundo hace lo mismo, los Hobbits
miran alrededor de ellos, todo el mundo les reverencia. La Cámara
se aleja y se funde con un mapa de la Tierra Media.)


Frodo: (v.o.) Y así fue, el comienzo de la cuarta edad de los
hombres. La Comunidad del anillo, aun eternamente unida por la amistad
y el cariño, llegó a su fin. (La cámara recorre el
camino de regreso a través del mapa, terminando en la Comarca.)
Trece meses desde aquel día, en que Gandalf nos enviara a tan largo
viaje, nos descubrimos ante una imagen familiar.


(Los Hobbits cabalgan a través de Hobbiton en poneys, ricamente
atavíados.)


Frodo: (v.o) Estábamos en casa.


(El viejo y gordo Everardo Ganapie, limpiando la entrada de su casa,
mira con asombro al ver pasar a los Hobbits tan ricamente vestidos..)


Pippin: Hola...


(De vuelta en el Dragón Verde, Frodo llega a la mesa donde están
los demás, portando cuatro jarras de cerveza. Se sienta y reparte
las jarras. Los cuatro Hobbits miran alrededor, donde nada parece haber
cambiado, se miran unos a otros, pensando en todo lo que han vivido, y
sufrido, y al final brindan con sus jarras y beben. Sam de pronto ve a
Rosita, apura un trago y se levanta, decidido, hacia ella, entre las miradas
de complicidad de los otros. Frodo ríe. La siguiente escena nos
muestra la boda de Sam y Rosita. Ella arroja el ramo y Pippin lo coge,
entre las risas y aplausos Frodo sonríe y los mira, pensativo.)


Frodo: (v.o) (en el interior de Bolsón Cerrado) Cómo se
retoma el hilo de toda una vida. Cómo seguir adelante, cuando en
tu corazón empiezas a entender, que no hay regreso posible. Que
hay cosas que el tiempo no puede enmendar. Aquellas que hieren muy dentro.
Que dejan cicatriz.


(Frodo está sentado en el escritorio de Bilbo, escribiendo algo
en un libro. Frodo cierra el libro y abre la página del título,
donde pone: “There and Back Again by Bilbo Baggins” (Historia
de una Ida y una Vuelta). Moja su pluma y el sonido de ella escribiendo
puede oirse mientras vemos el rostro de Frodo. De pronto, un repentino
dolor le ataca en el hombro y se lleva la mano ahí. Sam entra en
la habitación.)


Sam: Señor Frodo. ¿Qué pasa?


Frodo: Hace ya cuatro años del ataque en la Cima de los Vientos
y no ha dejado de doler.


(Sam observa los escritos de Frodo.)


Sam: Partida y Regreso, la Historia de un Hobbit, por Bilbo Bolsón.
Y el Señor de los Anillos, por Frodo Bolsón. Lo ha terminado.


(Frodo cierra el libro.)


Frodo: Aún no, queda espacio para algo más. (Mira a Sam
sonriente.)


(Un carruaje entra en Hobbiton, conducido por Gandalf, unos Hobbits le
esperan)


Frodo: (v.o.) Bilbo me contó un día, que las grandes historias
nunca terminan. Que cada uno de nosotros debe coger el relevo de la narración.
Su papel en este relato había concluido. No habría mas viajes
para Bilbo, excepto uno.


(El carruaje viaja a través de las verdes colinas de la Comarca.
Unos Poneys lo preceden.)


Bilbo: Dímelo otra vez amigo. ¿A dónde
vamos?


Frodo: A los puertos, Bilbo. Los Elfos te han otorgado un honor especial.
Una plaza en el último barco que zarpa de la Tierra Media.


(Dentro del carruaje, Bilbo descansa su cabeza sobre el hombro de Frodo.
Parece viejo, muy viejo.)


Bilbo: Frodo, ¿cabría la posibilidad de
volver a ver ese viejo anillo? El que te regalé


Frodo: (Frodo lo mira preocupado por un instante, luego parece pensar
una buena respuesta.) Lo siento tío. Me temo que lo perdí.


Bilbo: Oh, lástima. Quería acariciarlo
por última vez.


(Bilbo apoya de nuevo su cabeza contra Frodo, y cierra los ojos.)


(Gandalf y los Hobbits llegan a los Puertos. Frodo y Sam ayudan a Bilbo
a caminar.)


Bilbo: Oh, vaya. He aquí un horizonte nuevo para
mí.


(Un blanco barco yace anclado en el puerto. Al lado de él están
Elrond, Celeborn y Galadriel. Más apartado, una figura espera,
supuestamente Círdan. Bilbo hace una ligera inclinación
de cabeza.)


Galadriel: El poder de los Tres Anillos ha terminado, llegó el
tiempo de la hegemonía de los Hombres.


Elrond: I Aear can vên na mar. (El Mar nos llama a casa.)


Bilbo: (Sonriente y asintiendo.) Creo que estoy preparado
para otra aventura.


(Echa a andar hacia el barco, Elrond lo conduce dentro. Galadriel sonríe
extrañamente y es seguida de Celeborn. Gandalf se vuelve hacia
los Hobbits, y les sonríe.)


Gandalf: A más ver, mis valientes Hobbits. Mi labor ha concluído.
Aquí, al fin, a la orilla del mar, llega el adiós a nuestra
compañía.


(Merry y Pippin empiezan a llorar, pero Frodo permanece en silencio.)


Gandalf: No diré no lloréis, pues no todas las lágrimas
son amargas. (Se mueve hacia el barco, y de repente se da la vuelta.)
Es la hora Frodo.


(Los otros Hobbits se vuelven hacia Frodo con sorpresa.)


Sam: ¿Qué significa eso?


Frodo: Quisimos salvar La Comarca, Sam. Y la hemos salvado, pero no para
mí.


Sam: (Comienza a llorar.) No habla en serio. No puede irse


Frodo: (Da a Sam el Libro Rojo.) Las últimas páginas son
para ti Sam.


(Frodo abraza primero a Merry, luego a Pippin, ambos lloran. Frodo se
vuelve finalmente hacia Sam y se dan un fuerte abrazo mientras Sam no
deja de sollozar. Frodo le coge de la cabeza y le da un beso en ella.
Luego se echan una última mirada y Frodo se dirije hacia el barco.
Toma la mano de Gandalf y juntos entran en el barco. Frodo vuelve la mirada
atrás y mira a Sam, Merry y Pippin por última vez, y una
hermosa sonrisa se le dibuja en el rostro, lo que hace a sus amigos alegrarse
algo. Luego se vuelve y el barco zarpa, hacia su destino, lejos de la
Tierra Media. Merry y Pippin se dan la vuelta, Sam espera un poco más,
hasta que el barco desaparece en el horizonte.)


(Sam vuelve andando por un camino en Hobbiton, donde se ve un agujero-hobbit
radiante de verdor y de flores y toda clase de plantas. De él sale
una pequeña niña Hobbit de pelo rubio, que corre y se echa
a los brazos de Sam.)


Frodo: (v.o.) Mi querido Sam. No siempre podrás estar partido
en dos. Necesitarás sentirte sano y entero por muchos años.


(Rosita llega desde la puerta llevando en brazos a otro aún más
pequeño niño Hobbit. Sam besa a Rosita.)


Frodo: (v.o.) Tienes tantas cosas de qué disfrutar, tanto que
vivir y tanto que hacer. Tu papel en esta historia continúa.


Sam: Bueno, estoy de vuelta.


(Sam deja a la niña en el suelo, cierra la puerta de la verja,
luego entran en su agujero-hobbit, y la puerta se cierra tras él.)


FIN



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