Ir a Posada de Mantecona
 


Preguntas sin respuestas.
Por Arion
 
Trás la derrota en la batalla,
los cadáveres el suelo cubren,
familias rotas, llantos de dolor
que de nada sirven más que para desahogarse,
caos, sangre derramada,
y todo esto es producto
de unas bestias crueles armadas.

Una gran e interminable marcha queda,
sin origen ni rumbo,
sin compañía, ni nada
que me alegre el largo y frío día.

Largos caminos,
y verdes praderas de cesped
he dejado atrás,
junto a bonitos y pérdidos senderos
por los que hube de cruzar.

No era suficiente el sol para cansarme,
no era bastante la noche para dormirme.
Más no existía ya nada para dolerme,
ni nada para herirme.

Anduve y anduve,
sin prisa y sin pausa,
con el paso del tiempo
me convertí en un hombre,
triste, solitario, desolado,
herido, vagabundo, y muchas veces marginado.
Melancólico, bohemio, desatendido,
y ahora soy solo un hombre más
al que el destino y la batalla han hundido.

Solo, sin nadie con quien hablar,
sin nadie con quien compartir
toda mi tristeza y mi fría soledad.

Mi equipaje en esta marcha
es únicamente una gran y dolorosa
maleta de recuerdos.
Una maleta que me enfermiza,
nada mas recordar
que no tengo nada.
Una maleta con la que antes viajaba
e iba llena de felicidad,
pero que ahora solo hace añorar,
a mi familia, a mi hogar.

Mis brazos y piernas se empiezan a cansar,
y mi mente no para de preguntar:

¿Por qué he de vivir?
¿Por qué la tristeza se ha apoderado de mí?
¿Por qué está la espada a la guerra unida con cadenas?
¿Qué es la vida, sino más que un mar de penas?

Preguntas que yo mismo me hago,
preguntas que no puedo responder.
Preguntas que están ahí presentes,
preguntas que no se pueden resolver,
preguntas...
...preguntas sin respuestas.


 
Arion
 
 
 

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