Ir a Posada de Mantecona
 


Canción Crepuscular (a Fimbrethil).
Por Bregalad
 
Preguntas sin respuesta invaden mi universo,
lo llenan de gemidos y pulcra desazón.
El mar frío calla a mis tímidas súplicas
y el viento me trae gritos de dolor.

Viviré condenado, atado por los huesos,
con honor y sangre a mi fútil juramento
y lo seguiré con coraje, la muerte a mi lado,
hasta donde mis pies me guíen y el alma ruga.

El sol se oculta ya, la ceguera se aproxima.
Mi corazón desgarrado ya hincha mis venas,
pero incluso en la negrura dos faros se muestran;
el color vuelve a mi mano y lo disparo en esperanza.

Dos faros ambarinos y un velo sobre ellos;
el musgo suave cubre como vedado terciopelo.
Se arriesga en la espesura cazando mi sombra,
pero ella es la que huye y mi voz no la alcanza.

La luz me acariciaba, me llamaba sin saberlo,
mas al verla me encandila y mi lengua se corta.
¿por qué el sol se oculta?¿o de mi se esconde?
¿soy yo quien lo ahuyenta? Clama por mi nombre.

Extraño esa tibieza, ese tornado interior,
la sensación de no haber nadie: sólo tu, tal vez yo.
Quizás sea el destino, quizás el árbol o la flor;
O quizás otro jardín debemos montar hoy.

Cuidaré yo el tuyo, te regalo lo demás:
bosque, pasto, hierba, flor; viviremos en el mar
o en la Luna, ¿qué mas dá? A tu lado yo estaré.
El barco sólo sigue al faro, no pregunta dónde va.

La Luna errante bailará, cabalgará sobre nosotros,
tenlo por seguro, de eso se encarga Tilion,
y también bailaremos: felices, sin razón
junto a estrellas, lluvia, marimba y algodón.

Y si aún no es la hora, si esto es sólo una ilusión
ya el fruto caerá, pero brotará una vez más.
Yo seguiré esperando, sumido en mi oscuridad
mientras el bosque te llame... y tal vez volverás.
 
Bregalad
 
 
 

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