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De la partida de Feanor
Por Soyal
 
Olas, olas, una ola.
Corre junto a él.
Siente ganas de escapar,
de pegar y de gritar.
Las olas de Osse baten con fuerza,
mojan su cara
moja sus pies.

“¡No! Déjale en paz,
déjale marchar”
desde las nubes retruena la voz majestad
“El agua salada no aliviará las heridas de su ser,
el daño de un mentiroso que nos hizo caer”.
¿Quién sabrá la razón de que en su alma
se albergue tanto mal?
¿Será porque a su padre
le clavaron un puñal?.

Traición, vanidad,
veneno de amistad.
Euforia de la inmensa libertad.
Volador libre en completa soledad.
La sal, alegría del mar,
tan feliz puede hacer
o produce tanto mal.

Y un joven elfo juega,
chapotea, brinca y salpica.
Ve a lo lejos la tromba,
las espadas en alto brillan.
Chapotea después en sangre.

Navegaron y sufrieron,
la libertad obtuvieron.

Y flotan sobre las aguas
un elfo muerto y una flor.

20/1/1998
 
Soyal
 
 
 

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