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Funeral de rosas y liliums amarillos.
Por Bregalad
 
Oh! Voz solemne. Oh, hado informe
es vuestra gracia la que me arrastra
en esta vida. Vida que me ahorca ahora
con sus vueltas, mientras baila esta danza triste.
Triste como la Luna misma que hoy me ahorca
con sus vueltas, si. Con sus vueltas.

Moriría una larga noche, toda una larga noche
si de algo sirviera.
Buscaría una estrella nueva
si eso te regresara.
Pero son tus ojitos los que extraño
y los besos que se quedaron en mis labios
y las caricias que no fueron, pues ya nunca
saldrán de nuestras manos frías.

Estuve buscando hoy los viejos mensajes
que me escribiste, para recordar.
Para recordar el cálido temblor
que me abrazaba al recibirlos y saber
que tú también me recordabas.
Y la agonía, Amor. Y la agonía.
Mas no están aquí. Huyeron silenciosos,
corrieron de mi vida una tarde de Agosto
en manos de una sombra en una plaza gris.
Y yo nunca lo supe. Sólo hoy.

¿Cómo es, Señor, que esto sucedió?
¿es que lo que siento no es prueba suficiente?
Y tú, Selene, dices “tú no me comprendes”.
Y ¿cómo comprenderte? Nunca fuiste fuerte
para hablarme con franqueza.
Mis temores eran “eso”. “Eso” que
te aterraba, “eso” que me venció…
…y “eso” vendrá esta noche a buscarme sin azote
para enterrarme limpiamente junto a tus huesos desnudos
y a los besos que te dí una tarde de Agosto
en el seno de este mundo… si, de este mundo.
 
Bregalad
 
 
 

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