En un día de lluvia, truenos y rayos,
entre la densa espesura casi me perdí,
abriéndome paso por grandes prados,
por fin llegué a la ciudad de Bree
Buscando huir del frío
avisté un raro nombre;"el Poney Pisador"
dejé la calle que parecía un río
y entré en la posada en busca de calor
-Buenas noches, ¿qué desea el caballero?
indagó un hombre un poco regordete
-Comida y fuego, para olvidar el aguacero
-De acuerdo entonces, tendrá un buen banquete!
Llena estaba la hogareña posada
Desde águilas y enanos, hasta grandes dragones
y con la mejor cerveza jamás probada
escuché atento sus melancólicas canciones
Y esta es la historia de como una noche llegué,
mojado y sucio a la posada de Mantecona
donde el resto de mis días pasaré
eso sí, con una buena cervezona!
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