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Del tránsito de Míriel
Por Soyal
 
LUZ.
De cuando Míriel abandonó Arda.

Tuve un sueño, fue tan bonito que recordarlo…. si recordarlo.
Soñé que el cielo era azul, de un azul intenso y puro.
Un azul tan profundo que podría ahogarme en él, tan profundo…
Tuve la sensación de estar mirando el alma de un joven elfo de ojos azules.
El azul del cielo tenía la profundidad del mismo universo y parecía haber nacido ayer, hermoso como la vida misma al ver la luz, la luz de Anar. Si, el sol también estaba en mi sueño, se alzaba en lo alto, antes impetuoso, ahora decadente, rozaba ya el horizonte y a veces se escondía entre las nubes, suaves y esponjosas, que corrían saltarinas como el niño de ojos azules.
Pero en un solo segundo todo cambió, y aquel azul intenso se convirtió en la oscuridad más impenetrable, en un solo segundo.
Me asusté, no, me desconcerté. Me encontré en la oscuridad, una oscuridad que me abrazaba, me atenazaba el alma de una manera cálida e insensible a la vez. Alcé la mirada a lo alto y allí, frente a mi estaba Isil la refulgente.
Luna llena.
Brillaba con fuerza.
Y todo se separó.Ya no me abrazaba la oscuridad, a mi alrededor solo había vacío. El vacio que ocupa las ventanas del palacio de Nienna.
Yo en el centro y el vacío y más allá, alejada, la oscuridad. Ella me miraba, yo en el centro y la oscuridad me miraba. Sus ojos que todo lo ven.
La oscuridad acecha allá donde va, es como una No luz pestilente. No desaparece nunca, se encuentra donde hay una sombra, en las esquinas donde la luz pierde la batalla y no es capaz de iluminar con fuerza. Allí está la oscuridad, está incluso dentro de la gente.
La oscuridad más profunda está en el interior de las personas. Dentro de mi, pero ahora también a mi alrededor. Pero aunque me mire, no me importa, porque yo estaba observando Isil.
Yo miraba la luna, estaba frente a mi, ya no estaba arriba, sino junto a mi, inmensa. Ella desprendía un brillo fulgurante pero no cegador. Su luz era blanca, pura sin reflejos, como el aura de los Valar. Era luz mate, dulce, hermosa, agradable. Esa luz me iluminaba, me invadía, me atravesaba. Allí estaba Isil y yo solo era luz. Sirmarils en la oscuridad.
Nada más.
Isil se alejó lentamente, poco a poco se alejaba, poco a poco, no lograba distinguirla bien, se convirtió en un punto en el infinito y desapareció al fin. Y me dejó en soledad, en la oscuridad, pero la oscuridad ya no podía nada contra mi. Yo era luz, luz viva. Y la noche se acabó.
Anar imperioso brilló de nuevo, dando paso al día sobre Arda. Y yo era libre, luz viva libre. Ilumine todo. Jugué con otras luces vivas, con los fuegos fatuos y con todas las obras de Varda, y con el niño de ojos azules. Pero ellas no eran como yo. Yo no era como ellas. Ellas eran solo luces. Yo era luz y oscuridad, seguía teniendo en mi interior la oscuridad.
Y brillaba por el día.
Y observaba por la noche como la oscuridad me miró a mi.
Yo soy oscuridad, yo soy luz, y soy libre.
Si desaparezco, búscame en el día, en la luz. Búscame en la noche, en la oscuridad. O búscame al amanecer y al atardecer donde la luz y la oscuridad se confunden





 
Soyal
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 15-07-2004 Hora: 03:00
Bueno, los relatos que atañem a mi familia me interesan especialmente, y este que se refiere a mi bisabuela, pues más.

Quería matizarte unas cosillas sobre todo en aras a la coherencia. Juegas mucho con el sol/luz y la luna/noche... ummmm... si hablamos de la Míriel que yo pienso, de mi bisabuela, la madre de Fëanor... ¡No existian ni Anar ni Isil! Deberías buscarte otras metáforas... Laurelin/Telperion, la fisión de las luces, hasta el crepúsculo de Cuivienen...

Fecha: 15-07-2004 Hora: 02:59
Bueno, los relatos que atañem a mi familia me interesan especialmente, y este que se refiere a mi bisabuela, pues más.

Quería matizarte unas cosillas sobre todo en aras a la coherencia. Juegas mucho con el sol/luz y la luna/noche... ummmm... si hablamos de la Míriel que yo pienso, de mi bisabuela, la madre de Fëanor... ¡No existian ni Anar ni Isil! Deberías buscarte otras metáforas... Laurelin/Telperion, la fisión de las luces, hasta el crepúsculo de Cuivienen...

Fecha: 16-02-2004 Hora: 15:11
"búscame al amanecer o al atardecer donde la luz y la oscuridad se confunden". Esta última frase creo que es genial. En conjunto, tu relato resulta francamante inquietante y sorpresivo (bastante bueno desde mi punto de vista, vaya). El punto de enfoque es extravagante a la par que interesante. Se nota que es un escrito desinhibido, que has escrito lo que te venía en gana (lo que le da frescura al texto) pero que además has corregido con esmero (algo que se agradece). Felicidades por ello.

Fecha: 31-01-2004 Hora: 15:48
Supongo que está bien. Un relato de los que yo llamo "etéreos" (que no tratan de hacernos llegar a ninguna parte, sino hacernos sentir algo), y que parecen fragmentos de algo mayor, pensamientos en una mente. Este quizás está más conseguido que otros del estilo. Al menos saca ciertas reflexiones interesantes.