Ir a Posada de Mantecona
 


Ghâsh
Capítulo 3
capitulo II
Por aerien
 
Me sentí intrigado con su respuesta así que aproveche la primera tarde libre que tuve para acercarme a la tienda a ver que más sabia Tom. Pero este no soltó prenda, aunque me dijo que esa misma tarde la mujer volvería, debía traer un encargo, una pomada para los sabañones que estaba haciendo furor entre las amas de casa hobbit, a las que se les estropeaban mucho las manos.
- ¿Y tiene que traer muchos tarros?- pregunté como por curiosidad.
- Si- me dijo Tom- un buen montón.
- ¿Y cuando dices que debe venir?
-Supongo que dentro de un rato- dijo él
- ¿Sabes? Esto está muy aburrido hoy- dije
- Pues más solitario se va a quedar como no llegue pronto el señor Jas. Tengo que llevar un pedido y lo esperan a las 3, es que es para un cumpleaños. Así que voy a tener que cerrar un rato.
Tom trajo el carrito que se usa para esos menesteres y lo llenó, luego cogió la nota y la pegó encima de los paquetes.
Una idea cruzó por mi mente al ver donde iba dirigido el encargo.
- Oye Tom, no es necesario que cierres la tienda- le dije- yo llevaré el paquete. Pero tu me invitas a merendar en cuanto vuelva.
Tom estuvo de acuerdo y yo cogí el carrito y me dirigí hacia la carretera del Sur.
Entregué mi paquete y recibí unas monedas, que guardé para Tom. Luego volví paseando, como si tal cosa, por delante de la vieja casa de Bill Helechal.
Justo a tiempo, la mujer estaba saliendo por la puerta con su carga, y esta vez creo que pesaba aun más.
La saludé y me ofrecí a llevar su carga en el carrito.
- Gracias, esto pesaba demasiado para una mujer tan vieja como yo- dijo, colocando su cesto en el carro.
- ¿Dónde vais?- pregunté, aunque sabia perfectamente la respuesta. No en vano había sugerido yo a Tom de hacer su encargo.
- Supongo que en tu misma dirección, ese carrito es de la tienda, por lo tanto imagino que vas a devolverlo.
- Sois muy observadora, señora- le dije. “Espero que no se haya dado cuenta que lo hice adrede”, pensé.
- Pero tu no trabajas en la tienda, y la posada no queda de este lado- dijo, mientras me guiñaba un ojo con una sonrisa pícara.
Creo que enrojecí, solo atiné a balbucear:
- Es que estoy echando una mano a mi primo Tom, solo un pequeño favor, je! Je!
¡Vaya!, Me había pillado, esa mujer sabía muchas cosas de mi y yo no sabia casi nada de ella. ¡Se suponía que era yo el que iba por ahí preguntando a los demás!
- Pero,¿cómo sabéis que trabajo en la posada?¿Habéis estado allí alguna vez? Si es así, yo no os he visto.
- No te preocupes pequeño, no he estado metiendome en tus cosas, solo que uno de mis proveedores me habló de ti. Dice que le pides a todo el mundo que te cuente su vida y la anotas en un libro. ¿También me lo pedirás a mí?
Yo volví a ponerme como un tomate ¡Caramba con esa mujer¡, que perspicaz.
- Si a vos os parece bien- le contesté con una gran sonrisa y una reverencia - estaría encantado de que me la contarais.
Mientras, mi corazón empezaba a desbocarse ¿diría que sí? ¿Me dejaría con las ganas de saber su historia?
- Lo pensaré- dijo
Y al ver mi cara de decepción añadió- ¿Y que harás si te la cuento?
- Escribirla- respondí, sin vacilar- y espero que algún día alguien la lea.
 
aerien
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 17-07-2004 Hora: 00:26
"In cressendo" ... ¡Bien, muy bien! ¿Nos harás suplicar que la explique ya? Je je je je...

Fecha: 27-04-2004 Hora: 21:36
Sí, me gusta, mucho, me ha encantado incluso. Continua pronto, por favor.

Fecha: 24-04-2004 Hora: 20:39
Bueno, los he leido de un tirón y me han gustado mucho. Espero que haya una continuación muy pronto.
Un saludo, y unas birras a la salud de Bob, de Ghâsh, y del resto.
Virnalaar, tumularia