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La edad de los Telcontari
Capítulo 4
Encuentro de Reyes
Por Elerion
 
Con la noche caida sobre nosotros, llegamos al campamento acompañados de los jinetes de rohan, 25 en total.
Los vigías nos daban la bienvenida mientras desmontabamos. La tienda el Rey estaba ya montada y envuelta de la guardia real, hombres altos, recios y fuertes, atapiados con la armadura tipica de Gondor con el arbol, las 7 estrellas y la corona en dorado reluciente, envueltos con la capa negra que los distingue de los demas guerreros, y el casco alado de plateado grisaceo. Armados con lanzas largas y resistentes y con el escudo de gondor siempre a mano.

Acompañé al capitán de los rohirrim hasta la tienda del Rey, donde tambien estaban el Sr Imrahil y el capitan Aendil. Entramos y los vi sentados alrededor de una mesa envueltos de mapas y pergaminos. Les presente al capitan de los jinetes, que seguia asombrado por el gran numero de hombres que habia ahi fuera, acampados alrededor de la tienda.

-Me llamo Eothan mi señor-. dijo el jinete de melena rojiza. El Rey Elessar le dio la bienvenida a él y a sus jinetes al campamento y le preguntó sobre la marca y sus habitantes.
-Que nuevas traes de la marca, jinete?.- preguntó Aragorn
-Mi señor, la paz aun no ha llegado a nuestras fronteras, pequeños grupos de orcos y orientales rondan saqueando pequeños poblados, se esconden a nuestros ojos, pocos recursos tenemos ahora, mi señor.- contestó el jinete
-Despues de la gran guerra, pocos somos ahora, pero no se atreven a enzarzarse en una guerra abierta, son debiles y lo saben.- añadió todo seguido.

-Todo acabará con nuestra llegada joven capitan de Rohan, tened fe, Gondor no abandonará a sus aliados. Todo a cambiado desde antaño.- dijo el Rey.

Imrahil miraba sonriente al joven jinete mientras escuchaba las sabias palabras de Aragorn.
El rey pidio al jinete que al amanecer, nos acompañaran él y a sus hombres hasta Edoras, al castillo dorado de Meduseld, para hablar con su amigo Eomer.

Y asi fue. Con la primera luz de una mañana clara y esvelta, cabalgamos con nuestro ejercito detras hacia Edoras, capital de la Marca. Largos prados recorrimos durante horas, cruzamos muchos rios y arrolos, subido y bajado laderas ligeramente inclinadas, hasta llegar a un llano, desde donde se podia divisar la ciudad envuelta de la empalizada de madera que rodeaba la montaña escarpada de donde se erigia el castillo.

Ya en Edoras, nos vimos a los capitanes de Gondor subiendo la larga escalinata que conducia hasta el dorado castillo, mientras la gente de la ciudad nos observaba con atencion.
Al llegar hasta arriba, nos recibio la guardia real, los llamados eorlingas, distinguidos y prestigiosos guerreros, habiles en la monta y en la espada, que se diferenciaban de los demas, pos los bordes dorados en las capas y sobretodo la forma del casco y su negro plumon emergente de él, semejante al crin de un caballo desvocado galopando a galope tendido a contraviento.
Nos abrieron la puerta con una reberencia y entramos en la gran sala adornada con estandartes y figuras de caballos.
Eomer estaba sentado en el trono, los Reyes estaban al fin presentes, una vez mas, cara a cara, viejos amigos de batalla que debian partir una vez mas hacia una batalla que librar contra la oscuridad.

 
Elerion
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 31-12-2004 Hora: 14:33
Me gusta la secripción de Edoras y los eorlingas, pero lo que es el capítulo en sí no está demasiado conseguido. Te está quedando un relato fraccionado en demasía.