Ir a Posada de Mantecona
 


Encarcelado
Por Ellohir
 
Me senté pacientemente en mi celda. A veces mi genio me podía. Recordaba perfectamente la noche anterior, en una conocida posada en el norte de Gondor. Tras mi llegada, jugué un par de horas a las cartas con varias personas que, al igual que yo, eran guerreros y protegidos de distintas partes de la tierra media. Ya estaban jugando en una esquina cuando llegué, y a primera vista vi que se trataban de colegas. Que decir tiene que me desplumaron y tuve que negarme a la última mano si quería pagar al posadero. Tal fue la alegría (y las copas) que tomaron mis compañeros y yo, que al terminar la noche cada uno estaba contando sus anécdotas favoritas. Se aburrieron enseguida de las mías, demasiado aburridas y siempre con finales felices (la verdad es que no di los detalles donde me herían, mis enemigos conseguían escapar, etc).

En fin, uno de ellos (al que pillaron haciendo trampas a las cartas, algunos no saben controlarse cuando la suerte no es propicia) se puso a narrarnos sobre un hombre al que atrapó una vez. Según nos contó, era un personaje frustrado por la falta de un trozo de oreja que le arrebataron una vez una pandilla de orcos jóvenes. Tras la pelea, se dieron a la fuga, y el tipo en cuestión culpaba a ese incidente su escaso éxito como vendedor, pues de todos es sabido que en algunas zonas del reino ese era el modo de identificar a un ladrón (y nadie quiere comprar cosas que pueden ser reclamadas más tarde). Total, que finalmente tuvo que buscarse la vida como ladrón al arruinarse, y fue entonces cuando le pilló mi amigo. Comprobaron que había robado el pan a unos pobres que no tenían que comer y que murieron pocos días después. Se había vuelto un ser hostil, malvado y huraño, razón por la cual le encarcelaron durante más tiempo del que él esperaba, con los cargos de robo y homicidio involuntario.

Todos mis compañeros de juego sabían que andaba por la zona, y que no estaba demasiado cuerdo. Algunos narraron más anécdotas donde aparecía nuestro común enemigo. Como cazarecompensas si se da la ocasión, esta pequeña reunión en la posada no era cosa de azar. Ese tipo parece que había estado rondando por la zona durante un tiempo, y ya se le buscaba por haber robado repetidamente en varias ciudades, y haber violado y posteriormente matado a una joven, casi una niña. Me sorprendí al ver las caras de mis compañeros al llegar a este punto de la conversación, que había sido muy tranquila hasta el momento. Sus gestos se volvieron más bruscos nombrando al bandido-sin-nombre, y sus caras reflejaban perfectamente la indignación que sentían. Terminamos nuestras bebidas y nos fuimos a nuestras habitaciones.

Al día siguiente acompañé a mis nuevos amigos en una barrida por la ciudad, buscando a cualquier individuo al que le faltara un trozo de oreja. No lo encontramos, pero marchamos juntos hacia la siguiente ciudad en su recorrido, la que alcanzamos al anochecer. Justo al entrar en la posada nos lo encontramos de frente, en la puerta. Ciertamente tenía cara de un ser asqueroso y vil, culpable de todo lo que dijeron mis compañeros y más. Se podía leer en su cara que era el tipo al que estábamos buscando. Mis compañeros lo agarraron, pero mientras intentábamos sacarle de ahí, gritó y pataleó. Algunos de los que estaban en las mesas circundantes oyeron sus gritos desesperados de auxilio, y pensaron que nosotros éramos los ladrones. Total, se desencadenó una pelea de posada, donde todo el mundo pegaba a todo el mundo. Cuando empezaban a quedar menos personas conscientes, aparecieron los soldados del alcalde para poner paz. Todo el mundo nos señaló como los causantes de la pelea, y nos encarcelaron, aunque también lo encarcelaron a él, lo que era un alivio.

Y ahí estaba yo, sentado en mi celda esperando al interrogatorio por separado, en la mayor cárcel de la zona. Naturalmente era la voz de tres contra uno, pero también es cierto que podíamos haber sido tres ladrones contra “un honesto trabajador”. Finalmente se dictaminó enviar mensajeros a las ciudades circundantes para corroborar una u otra historia, aunque finalmente fue inútil. Toda la prisión conocía a ese maldito, pues muchos de ellos eran simples presos por no haber pagado los impuestos o robar para comer, y que acabaron en esta ciudad al intentar huir de la justicia en las otras. Tres días después de nuestro ingreso, encontraron al bandido terriblemente mal. Le habían propinado una paliza en el patio de recreo. Ninguno de los presos dijo saber nada, y todos tenían coartadas confirmadas por una docena de presos. Cuando esa misma mañana regresaron los mensajeros, nos dejaron en libertad, y aislaron al asesino del resto de los presos, condenado a un calabozo sin ver la luz. Me fui con la conciencia tranquila, sabiendo que no todos los que viven en celdas son culpables, muchos son culpables de delitos sin importancia, y que los realmente culpables acaban siendo castigados
 
Ellohir
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 03-01-2005 Hora: 15:53
Bueno, parece que estés en una cárcel actual. No creo que hubiera patio de recreo. No seas pesimista en lo que escribes. Me desagrada bastante que alguien deje notas explicativas justificándose de que escribe mal. Mi opinión es que no creo que sea un relato brillante, y ciertamente tiene altibajos en la narración, alguna reiteración, un poco desdibujado en su desarrollo. No obstante se deja leer.

Fecha: 21-07-2004 Hora: 14:14
Muy bueno el relato ^^ Espero que escribas mas como este. Esta muy bien, los prsonajes no estan tan mal. El estilo, pues es el tuyo, y todos son buenos ;P Venga, ánimos!

Fecha: 21-07-2004 Hora: 10:09
Pues a mi me gustó. No está tan mal. Los personajes no tienen porqué ser mejores, cumplen la función que debían cumplir. No es nesesario que hagan nada más. Yo encuentro que no está mal el relato. Me gusta. No te heches atrás, siempre habrá alguien dispuesto a tirarte.

Fecha: 20-07-2004 Hora: 20:00
Acepto que soy un completo inutil y que este relato es una vergüenza para todos vosotros, pero simplemente lo escribí y pensé en ponerlo aquí. Mi estilo es penoso, la historia peor, y los personajes más planos que la pared de mi cocina. Ahora, si os queda alguna queja más que yo no sepa, comentadla.