Ir a Posada de Mantecona
 


Historias de una hobbitina despistada.
Capítulo 9
¿Ladrones de caminos?
Por Tuilere
 
Después de cabalgar sin descanso durante todo un día, los caballos necesitaban descansar, así que los montaraces decidieron hacer un alto. Uno de ellos desmontó y buscó un buen lugar donde acampar. Después de caminar un poco llamó a gritos a sus compañeros. Los demás se acercaron a él rápidamente.
- ¿Qué ocurre?- preguntaron desmontando.
- Sangre humana.- señaló el montaraz.
Clarita miraba desde arriba del caballo interesada y asustada a la vez. Sabía bien lo que significaba la sangre humana, o por lo menos creía saberlo.
Los montaraces examinaron el lugar. Por fin uno de ellos dijo:
- Es bastante resiente.
- SIP. Quien haya sido el herido debe de estar cerca todavía.
Se pusieron en pie y, cogiendo las riendas de sus caballos, comenzaron a seguir el rastro de sangre. Así caminaron un buen rato en silencio en dirección a las montañas. La oscuridad era cada vez más fuerte, esa noche las estrellas no habían querido mostrar su luz y la luna brillaba por su ausencia.
- Se está oscureciendo demasiado deprisa.- comentó asustada Clarita.
- Si. Es verdad.
- ¿No deberíamos acampar para pasar la noche?
- No, sea quien sea el que dejó el rastro de sangre debe de estar todavía cerca y puede necesitar nuestra ayuda.
Los montaraces siguieron sin hacer caso a las quejas de Clarita. La pobre estaba cada vez más asustada y tremía más que nada por lo que podría ocurrirles si se encontraban con el atacante de quien fuese el herido.
De pronto oyeron una voz susurrante y apagada que los llamaba. Los cinco se acercaron. Clarita de buena gana se habría quedado esperándolos a la distancia, pero como por su tamaño no podía desmontar del caballo, no le quedó otra opción que ir con los montaraces. En la oscuridad pudieron distinguir una figura recostada en una piedra.
- ¡Gracias a Eru que llegasteis!- dijo el herido intentando incorporarse, pero el dolor se lo impidió.
- ¿Qué os a ocurrido buen hombre?- preguntó Clarita intrigada.
- Me atacaron por la espalda... y me robaron...- respondió el hombre entre gemidos. Tenía cabellos claros, piel pálida y ojos celestes que reflejaban perfectamente el dolor que sentía en ese momento.
- Bien, estése quieto.- dijo uno de los montaraces mirando la distancia intentando distinguir si había algún movimiento que delatara a los agresores del pobre hombre.- ¿Hace cuanto rato fue?
- No hace mucho.- respondió el herido.
- No pueden estar muy lejos, deberemos tener cuidado.
- No podremos pasar aquí la noche.- dijo preocupada Clarita.
- Pero tampoco podemos partir.- le respondió el jefe de los montaraces.- las bestias están agotadas, no podrán recorrer mucho camino sin desplomarse. Necesitan comida y descanso.
En ese momento le gruñeron las tripas a Clarita y esta se acordó de que no había comido desde hacía dos horas.
- Yo también necesito comer.- confesó Clarita.
- Bien, nos quedaremos aquí por la noche, al amanecer reanudaremos el camino.
Uno de los montaraces ayudó a Clarita a desmontar y encendió un fuego mientras uno de sus compañeros curaba al hombre herido lo mejor que podía. AL rato se sentaron junto al fuego tranquilamente a comer.

Mientras tanto, los cuatro hombres que habían partido de Bree en busca de Clarita habían descubierto en su camino un grupo de hombres a caballo. Luego de negociar por unos minutos cambiaron sus monturas que ya se encontraban bastante fatigadas por unos fuertes caballos descansados. COn un poco de suerte alcanzarían a Clarita y sus "secuestradores" antes del amanecer.
Antes del amanecer pudieron ver un fuego en la lejanía y apresuraron el galope. COn suerte serían los que buscaban.

Clarita se despertó sobresaltada por el ruido de cascos de caballos. Uno de los montaraces la montó a su caballo y le dijo:
- Parece que vienen ladrones, lo mejor será que huyamos antes de que tengamos problemas.
- No creo que sean ladrones.- dijo otro.- hacen demasiado ruido como para ser ladrones.
- Igual debemos irnos.

Al rato de cabalgar, los Montaraces habían sido alcanzados por los hombres, y dado que unos pensaban que los otros eran ladrones y los otros pensaban que los primeros eran secuestradores, desenvainaron las espadas antes de mediar palabra.
- Clarita, venimos a rescatarla.- dijo uno de los hombres.
- Pe... pero que dicen?- preguntó confundida Clarita.
- Eso, que dicen? De que la van a salvar?- preguntó uno de los montaraces.
- No os hagáis los inocentes. Sabemos que la tenéis aquí en contra de su voluntad.
- Pe... pero... que dices?- preguntó cada vez más confundida la hobbitina.- Yo no estoy aquí en contra de mi voluntad!!
- Y entonces? COmo se explica que el poney haya regresado solo y que viaje con montaraces?
- No podemos discutir esto tranquilamente?- preguntó Clarita desmontando.
Todos desmontaron y se sentaron a conversar el hecho tranquilamente. Al final llegaron al acuerdo de seguir hasta Gondor todos juntos.
 
Tuilere
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 17-02-2007 Hora: 16:55
A mí me hubiera dado igual que los capítulos hubieran sido cortos si hubiera habido un poco más de sustancia en cada uno de ellos. No te ofendas, Tuilere, pero me parece que los personajes no están definidos. Sería una buena idea que perdieras cinco minutos en repasar el texto antes de colgarlo con el fin de eliminar faltas de ortografía (COn). De todas maneras, te felicito por tener el valor de escribir nueve capítulos después de leer las críticas de Silon una tras otra. Eso demuestra que eres una elfa tenaz.

Fecha: 16-03-2005 Hora: 17:45
Pues me los he leido todos y no están mal, me han gustado, teniendo en cuenta la calidad del mío() pero no sé, demasiado cortos algunos y las cosas suceden un poco rápidas, podrías "enrollarte" más. Por lo demás me gusta.

Fecha: 21-08-2004 Hora: 22:40
Mira bien lo que dice nessorne. El resultado quizás ya no es tan corto, pero sigue siendo libiano (sobre todo el conjunto).

Fecha: 19-08-2004 Hora: 19:33
Bueno! ya me he leído todos los 'capítulos', tiene toda la razón Silon, son extremadamente cortos.
Aunque la historia promete, encuentro demasiado simplones los diálogos, me cuesta mucho imaginar a los cuatro rudos montaraces entablando la conversación que describes, creo que ahí no captas bien el caracter de cada uno, y creo que ese es el punto débil del relato.
Quizás si lo resumieras todo en un par de capítulos y lo repasaras todo del tirón podrías trabajar un poco más a los personajes. De este modo, parece que le dedicas diez minutos a escribir y que subes lo que te ha salido en ese rato sin repasar lo escrito...

Fecha: 19-08-2004 Hora: 15:52
Bien, SIlon. A ver que tal este. No sé que te parecerá, pero como lo encuentres corto a mi me da algo!!!