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Mirë
Capítulo 3
Primera Traición
Por Cala_Ithil
 
"Ella te traicionará, ya lo verás. Yo soy la única que puede ayudarte, soy la única que se quedará a tu lado, soy la única que te entiende. Soy lo único a lo que puedes aferrarte. Recuerda lo sola y vacía que estabas antes de que yo llegase. Recuerda todo el dolor, la oscuridad, el miedo... Recuerda lo confortada que estabas cuando empezaste a hablar conmigo... Te lo di todo. Y ahora debes devolvérmelo. Mátala. Ahógala mientras duerme. Clávale tu daga en el pecho. Es una vagabunda, nunca la encontrarán... Nadie la dará por perdida. Traiciónala, o ella lo hará contigo. Hazle daño antes de que ella te lo haga a ti. Mátala para poder vivir. Mátala por mí, por ti. ¡¡¡¡MÁTALA!!!!"

- ¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOO!!!!

El sudor perlaba su rostro y empapaba sus ropas. La palidez cubría sus miembros y la respiración acelerada parecía querer desbocarse por momentos. Unas manos suaves y cálidas se cerraron en torno a su espalda y su cara se escondió en el pecho de la elfa morena. Los susurros intentaban tranquilizarla, pero sin saber por qué, la agitaban todavía más. De pronto la oscuridad cubrió sus ojos y se abalanzó sobre su cuidadora, cuchillo en mano, para intentar clavarlo en su fina piel bronceada. Al cogerla desprevenida, Cala_Ithil cayó hacia atrás, golpeándose la cabeza contra un saliente de piedra y desmayándose. La sangre comenzó a manar a borbotones de la herida, mientras Mirë contemplaba inerte la escena, sin saber cómo podría arreglar el mal que había hecho. Las lágrimas brotaron de sus ojos mientras huía del lugar en el que había asesinado a la única que había intentado ayudarla.

Siguió corriendo hasta que la noche se le cayó encima. Al tirarse en el suelo, cubriendo con sus brazos la cabeza, comenzó de nuevo a escuchar la voz siseante que siempre le hablaba...

"Ahora ella no volverá a intentar traicionarte. Volvemos a ser sólo tú y yo. Volvemos a ser una sola. Soy lo único que tienes, recuérdalo. Me debes todo lo que tienes."

Y Mirë lloró, porque pensaba que era cierto lo que oía. ¿Cómo podría confiar en alguien, si ni tan siquiera podía confiar en ella misma? La voz que escuchaba en el interior de su mente la llevaba a pensar que estaba loca... Pero ¿cuántas veces le había ayudado esa voz a sobrevivir? Siempre. Y eso era algo que no podría olvidar. Pero esa elfa... Esa Ithil... Era tan hermosa... Lamentaba tanto haberse cruzado con ella, haberle hecho daño... Y lloró por ella, pidió a los Valar que acogiesen su alma allá en las Tierras Imperecederas, para que pudiese olvidar la traición y ser feliz al fin. Finalmente sintió el cansancio de la caminata y de haber estado llorando media tarde. Su cuerpo y su alma se rindieron al sueño, que lejos de ser reparador, la sumió en un mundo de pesadillas que confundían la realidad con la fantasía...

"Caminaba lentamente hacia la figura del trono. Se había quedado dormido. Era el momento de vengar la muerte de su familia. Sus padres y sus hermanos habían muerto a manos de ese oscuro y sanguinario amo, al que ahora servía como un perro. No seguiría sirviéndole, porque se había acercado lo suficiente como para poder matarlo. Alzó la daga, dispuesta a hundir la daga en su pecho, aunque las voces decían que esperase, que no era el momento. Pero era tan... fácil... Sólo tenía que levantar la mano y descargar su ira sobre el cuerpo de su señor. Entonces sus recuerdos se volvían borrosos y su mente mezclaba extrañas imágenes. Su amo no dormía, esperaba para tenderle una trampa. Se convirtió en un demonio aterrador que desenfundó su espada y se la clavó en el vientre. Sangrando y con la guardia sobre los talones huyó sobre su caballo, hasta que estuvo lo suficientemente lejos de la vista de la guardia y pudo bajarse a pesar del dolor, dejando seguir al caballo para que sus perseguidores le perdiesen la pista. Se alejó del camino, internándose en el bosque, mientras un reguero de sangre marcaba su destino. Cayó y se desmayó, temiendo una muerte segura, mientras las voces le recriminaban su imprudencia."

Entonces despertó, zarandeada por unas suaves y cálidas manos. Consiguió despegar sus párpados para contemplar la belleza de una elfa morena. Despegó sus labios, cortados por el frío de la intemperie para susurrar:
- Eres hermosa... Ithil.
Y una lágrima huyó de sus ojos, recordando de golpe cómo le había clavado el cuchillo. Todavía seguía soñando, porque ella había muerto bajo sus manos, que todavía estaban manchadas con su sangre.
- Ithil... Siento haberte matado- sollozó-. Siento haberte matado...
La elfa sonrió con dulzura y levantó su cuerpo para llevarla al lomo de un caballo, donde la acomodó para iniciar un viaje apresurado. Cuando estaba sobre el animal, sintió cómo un líquido cálido empapaba sus ropas. No era un sueño, ella no había muerto y herida como estaba, seguía intentando ayudarla. Antes de desmayarse, dejó que una lágrima solitaria resbalase por su mejilla.
 
Cala_Ithil
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 05-01-2005 Hora: 02:44
Me encanta, ¿tiene continuación? me quede muy metida con el relato, me gustaría leer más.

Fecha: 29-12-2004 Hora: 22:26
Muy bueno Cala Ithil, manejas muy bien los momentos de la historia.