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Mas allá del olvido
Capítulo 1
El comienzo del viaje Capitulo 2
Por Ithilien
 
Abrí los ojos a la luz de un nuevo día, de una mañana del mes de Julio. Bajo mi ventana, caían los primeros rayos del sol que cegaban mis ojos, todavía nublados de un sueño profundo.
Me incorpore, estirando mi cuerpo con los brazos en el aire, asomándome a la ventana, donde podía ver un bosque profundo y unas montañas cubiertas por un color gris oscuro a lo lejos. Cuando lo miraba me daba la calma y la alegría de empezar un nuevo día, pero algo me hizo despertar de aquel estado...

- ¡Buenos días, señorita Nirnaeth!
- ¡Ah! ¡Buenos días Ailinel!

Ailinel era la mejor amiga que tenia, aunque mi familia la trataba como si fuera mi sirvienta, y así lo era, pero yo no la trataba así todo lo contrario, la trataba como la hermana que hacia muchísimo tiempo que no teníamos noticias de ella, mi hermana...

- Ya es hora que se vista señorita Nirnaeth, tu familia te esperan en el comedor, dicen que no tardes, tienen algo importante que decirte.
- Supongo que debe ser muy importante Ailinel, últimamente siento algo extraño, pero una sombra en mi interior no me deja saber que es, supongo que alguien ya habrá informado a mis padres del problema.

Nos quedemos mirándonos las dos en silencio, pensando en que podía ser en gran problema que llevaba a casi todo nuestro pueblo asumido en la duda y la intranquilidad.

- Bueno yo voy bajando, vuestra madre no me deja estar mucho con usted Nirnaeth. Voy a seguir trabajando.
- De acuerdo. ¡Hasta luego Ailinel!

Cerro la puerta, mientras yo me vestía y me envolvía en mis propios recuerdos...
Yo y mi familia, vivíamos en “Rhovanion” al norte, mas conocido como el “Bosque Verde” cerca podría ver el pequeño “Río del bosque” que nacía del norte de las montañas de Ered Mithrin (montañas Grises) y su final era en Esgaroth.
Éramos un pequeño pueblo de elfos. Nuestra piel era clara, los ojos azules y una vista que podíamos ver muchas millas de donde estábamos. Nuestro cabello era rubio, como los rayos del sol y vestíamos túnicas color granate para las mujeres, grises para los hombres. Éramos hábiles en las armas, pequeñas espadas, pero más hábiles en el manejo de los arcos que utilizábamos para cazar y defendernos de algún peligro. Pero yo había salido totalmente diferente a ellos. Mis cabellos eran de un color castaño, liso que me llegaba hasta los hombros. Mis ojos eran de color miel. La piel era clara ligeramente tostada por los rayos del sol. Mi estatura no cambiaba al resto de los elfos de mi pueblo, alta y esbelta.
Como os decía mi padre, Marhari, había hecho que nuestro pueblo saliera a delante y pudiéramos vivir durante algunos años con tranquilidad y prosperidad. Pero últimamente, crecía rumores de que un nuevo mal se propagaba por la Tierra Media y nosotros desconocíamos el que y él porque, hasta hoy...
Baje las escaleras dirección al comedor, allí me esperaban mi padre, mi madre Elenna y seis elfos que estaban a la orden de mi padre.
- Siéntate Nirnaeth – Me ordeno mi padre en tono alto y severo.
Me senté enfrente de toda aquella gente, deseando que todo lo que debieran decir, fuera lo más rápido posible.
- ¿Qué pasa padre? ¿Por qué me habéis llamado? – Le pregunte apretando los puños en mi vestido.
- Nirnaeth, como sabrás últimamente en nuestra tierra están sucediendo hechos muy extraños. Seres horribles se esconden en nuestro bosque y a veces tenemos que hacerles frente, perdiendo a muchos seres queridos de nuestra aldea.
- Lo sé padre – Le respondí cada vez más nerviosa.
- Hemos recibido noticias, acerca de un hecho que creíamos que había desaparecido para siempre, el Anillo Único.
Al oír aquel nombre me estremecí. Sabia perfectamente la historia de ese Anillo y de los Anillos de Poder...
- ¿Sabes que te hablo Nirnaeth? – Me pregunto mi padre con la mirada fija en mi.
- Si, Sauron creo unos anillos padre. Tres anillos para los reyes elfos, siete para los señores enanos, nueve para los hombres mortales y uno para el Señor Oscuro.
- Sí Nirnaeth. Se sabia que Sauron habitaba en los dominios de nuestro bosque pero ahora se ha establecido en la Torre Oscura de Mordor.
- Pero padre, ¿Todos los anillos que he nombrado, donde se encuentran? – Le pregunte para aclarar mis dudas.
- Nosotros los elfos ocultemos los tres Anillos que Sauron jamás los toco. Los Reyes Enanos poseían siete, tres los recupero el Señor Oscuro los otros los devoraron los dragones. Los nueve de los Hombres mortales fueron dominados por Sauron y ahora son los espectros del Anillo, sus sirvientes más terribles, que espero que jamás te los encuentres por el camino –pronuncio mi padre.
- ¿Qué has querido decir con eso?
- Nirnaeth, hija mía- Hablo mi madre Elenna – El Anillo único fue quitado de las propias manos de Sauron por Isildur, el cual, no destruyo el anillo y este lo destruyo a él llevándolo a la muerte. Con el tiempo fue encontrado por la criatura Gollum que lo corrompió. Hasta que el anillo fue a parar a manos de un hobbit. Ahora nos han llegado noticias que Gollum a sido capturado y torturado por los sirvientes de Sauron y han conseguido saber que este hobbit se apellida Bolsón y vive en la Comarca.
- ¿Y que tengo yo que ver con eso madre?- Le pregunte levantándome de la silla-
- Nirnaeth, yo y tu madre nos debemos quedar aquí para proteger nuestro pueblo, pero tu partirás con dos de mis mejores guardianes – Dijo mi padre.
- ¡Pero padre, yo no quiero irme, quiero quedarme aquí con vosotros! ¿Y donde debo partir? ¿Para que deseáis que me vaya? – Les dije con ojos llorosos.
- A nosotros nos encantaría que estuvieras a nuestro lado. Pero mi pequeña hija, el bosque ya no es seguro y no queremos que te pase nada. Pero nos queda nuestra ultima esperanza y esa reside en ti. Queremos que vayas a Hobbiton y busques a ese hobbit apellidado Bolsón y le protejas para que consiga hacer desaparecer el Anillo Único y consigamos la paz de nuestro pueblo y de otros lugares de esta tierra. – Me decía mi madre emocionada.
- Yo no me considero buena en las armas para poder protegerlo – Les dije.
- Si lo eres – respondió mi padre- Desde pequeña te hemos enseñado, tienes buena puntería y buena vista, así que no hay mas que hablar. Partirás dentro de dos días. – Dijo en tono serio mi padre.
Se levanto y con él todos los demás abandonado la sala, mi madre se me acerco cogiéndome de los hombros.
- Cariño sé que lo conseguirás. Aquí no estas segura por eso queremos que ayudes a Bolsón para que algún día vuelvas sana y salva. ¿Verdad que volverás? ¿No te perderemos como a tu hermana? – Me dijo llorando.
- Volveré madre, te lo prometo. Haré todo lo que este en mis manos.
Nos abracemos emocionadas. Mas tarde volví a mi habitación donde debía preparar todo para partir en dos días. Me asome a la ventana... ¿Volveré a ver aquel paisaje alguna vez mas?


 
Ithilien
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 03-10-2004 Hora: 19:59
Hay frases mal construidas que enreversan el desarrollo de la historia. Parece que tienes un pequeño problema con la primera persona del plural del pretérito perfecto simple (ej: abracemos, quedemos...).
En cuanto al argumento, podría ser interesante si estuviera más justificado (si quieren proteger a la hija por qué la mandan con el hobbit más buscado de la tierra media?)y le dieras un poco más de transfondo (cómo saben tanto de frodo y aún así toman esa extraña desición?). Ten en cuenta que la época de la guerra del anillo está muy documentada, y la historia de sus protagonistas es conocida por todos.

Fecha: 01-10-2004 Hora: 19:45
Ayla Ithilien. No está mal. Pero repasa el relato antes de escribirlo..saludos

Fecha: 26-09-2004 Hora: 06:10
Aiya
ya e leido tu relato y me parece muy bueno no se porque el bosque que describes me suena conocido no sera el gre=an bosque negro en el que pase los primeros dias de mi infancia si lo es verdad has escrito detalles muy importantes que dicen la ubicacion de la ciudad de el rey espero que ninguno de los enemigos lo note jajajajaja , esta muy bien cuando tengas la segunda parte me abisas vale.
zaida