Ir a Posada de Mantecona
 


La leyenda de Isilaiko
Capítulo 2
2ª Parte
Por inwen_lindonar
 
El joven luchó contra el río y su corriente que pretendía acabar con su vida y que estuvo a punto de vencerle pero cuando el joven ya se encontraba exhausto la corriente le lanzó hacia una orilla, consiguió agarrarse a una rama con sus últimas fuerzas y salir del cauce del río. Una vez fuera apenas logró dar unos pasos cuando su cuerpo renunció a seguir moviéndose y cayó al suelo insensible e inconsciente.
Permaneció allí recostado durante unos largos momentos tras despertar finalmente. ¿Cuánto tiempo habría transcurrido? No tenía modo de saberlo y cuando se recuperó lo suficiente continuó su camino.
Sin embargo no se percató de que una sombra seguía sus pasos. Era una sombra nocturna que lo vigilaba esperando su momento, al acecho.
Cuando aquella noche se durmió volvió a soñar con la doncella desconocida. Soñaba con ella todas las noches y cada vez estaba más enamorado de la doncella de su sueño. Sin embargo no comprendía como podía haberse enamorado de un sueño.
Sentado junto a una hoguera pensaba estas cosas e intentaba decidir hacia donde dirigirse, mirando como las llamas jugueteaban con las maderas en su vigorosa danza. De improviso la sombra cayó sobre él por la espalda y le inmovilizó con increíble firmeza, después el joven sintió como la vida abandonaba su cuerpo, hasta caer en la inconsciencia, en el sueño eterno de la muerte.
Pero su muerte no le llevó a los salones de Mandos sino a la muerte en vida y su existencia quedó ligada a la sangre que debía extraer con regularidad de sus victimas humanas pues quien le había atacado no era otra que la sombra de Thuringwethil, que tras la destrucción de su amo quedó vagando por la Tierra Media, esperando ansiosa la aparición de quien pudiera asimilar su influencia. Cuando le observó por primera vez supo que tenía posibilidades y decidió convertirle en una criatura de la noche. Así había transformado al joven en un vampiro con forma humana.
El pasado del joven se borró y desde ese día no tuvo otro nombre sino el que ella le dio y ese nombre fue Fuion. Desde ese día se convirtió en un sirviente de Sauron, sin escrúpulos ni remordimientos. Se convirtió en un destructor, en un asesino frío, cruel y calculador. Y comenzó a ser conocido como El Señor de la Noche.
Sin embargo algunas veces en su mente volvía a aparecer el rostro de una hermosa joven a la cual nunca había conocido y por la cual había comenzado aquel viaje.
Así transcurrieron los años, casi dos mil años, cuando Sauron le encomendó la misión de vigilar las fronteras del refugio de los elfos de Imladris y hacia allí se dirigió junto con un grupo de orcos.
Los días pasaban junto con sus noches sin descanso. Veían salir elfos en grupos, a los que solían dejar pasar, pero si alguno aparecía solo o eran muy pocos les acechaban para terminar con sus vidas.
Así sucedió que un atardecer una doncella apareció en el campo de visión de los orcos que acechaban, pues Fuion no se dejaba ver mientras el sol brillase en el cielo. La joven era una hermosa medioelfa de ojos grises y cabellos dorados que llevaba traje de viaje y un hatillo. Era evidente que dejaba el lugar. Llevaba en sus manos un gazapo de color gris que estaba herido y al cual curó con maestría mientras los orcos la observaron esperando el mejor momento para atacar.
Cuando vieron alejarse al gazapo, y comprobaron que no había más elfos en los alrededores atacaron. La lucha fue terrible. La joven era hábil luchadora pero los orcos eran muchos. Uno de los orcos la hirió en un brazo, otro en una pierna, pero aún así continuaba resistiendo, luchando, combatiendo. La sangre comenzó a salir de su cuerpo, su vida comenzaba a irse de su lado. No se daba por vencida. Pero antes de que se desangrara otro orco le clavó su espada en el corazón. Una herida mortal. Sus ojos quedaron en blanco y su cuerpo cayó desplomado, sin vida, sobre el suelo con un golpe sordo. El sol se escondió finalmente en el horizonte.
Los orcos se quedaron mirando un momento el cadáver, satisfechos de su acción, justo en ese momento apareció Fuion que se acercó al cadáver de la joven y le miró el rostro. Una sombra de dolor cruzó su oscuro espíritu y una pequeña llama brotó en su corazón. Aquella que tenía delante era la joven de sus sueños la doncella de cabellos dorados y era real. Pero ahora estaba muerta. No queriendo que sus orcos destruyeran aquel cuerpo ordenó que lo tirasen a un precipicio cercano. Fuion lanzó el hatillo de la joven que la siguió en su caída. Recogieron las cosas y se marcharon.
Aquella noche mientras vigilaba el lugar Fuion recordaba a la joven que había muerto aquella tarde y si aquella era real ¿no lo sería también la de cabellos y ojos castaños y por la cual comenzó aquel viaje? Con aquel secreto y aquélla esperanza naciendo dentro de él un poco de luz comenzó a brotar en su espíritu. Sin embargo no se lo reconoció a si mismo y permaneció combatiendo del lado de las sombras de Sauron.
 
inwen_lindonar
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 26-12-2004 Hora: 01:13
Provocas un terremoto que rompe con el primer capítulo convirtiendo al muchacho en un vampiro. Muy rápido pasa todo... pero bueno, te vas reponiendo conforme avanza el capítulo, y parece que tienes una claridad de idea que ayuda a la trama desarrollarse.