Ir a Posada de Mantecona
 


Historias escondidas
Capítulo 1
Por Irwin
 
Detrás de lo que sucedió en Tierra Media, la guerra y la paz, miles de historias comenzaban, seguían, terminaban, el tiempo corría, y con el, pasaba la vida de todos los seres que ahí habitaban.
Esta vez, solo me limitaré a contar una de esas tantas historias.
Irwin era su nombre, hija de Amior, un elfo silvano, y una mujer dúnadan llamada Hadhara, sólo con saber las razas de sus padres podemos deducir que se trata de una mediaelfa, igual que sus hermanos Irhomir y Erhistor.
Cuando uno es muy joven, casi un niño, generalmente busca la supervivencia huyendo de todo lo malo, así lo hicieron estos tres hermanos, que huyeron al escuchar las palabras de su padre:
-El mal me ha enceguecido, y en un momento de locura maté a su madre, temo hacerles daños hijos míos, pero mi amor por ustedes no muere, ni nunca morirá-.
Fue difícil tomar esa decisión, pero fue lo único que se le ocurrió a Erhistor, para proteger a sus hermanos. Juntaron algunas provisiones para el camino y aguardaron a la noche, y cuando esta llegó se marcharon sin más vueltas.
Habían caminado mucho, pero se encontraban a medio día de Lórien porque su marcha era lenta, y angustiante era la idea de dejar su hogar.
Se sentaron a descansar unos minutos pero sintieron que no estaban solos, y así fue, detrás de los árboles había un grupo de orcos que salió a su encuentro. El mayor de los hermanos sacó una espada que fue el regalo de los elfos para su entrenamiento, y se dispuso a luchar. –Corran- gritaba a Irhomir y a Irwin. Su hermana hizo caso y corrió tan rápido como el más ágil de los elfos y sin rumbo alguno, pero Irhomir no tuvo el valor de separarse de su hermano y mucho menos de dejarlo solo luchando contra esas bestias tan desagradables. Para suerte suya, los orcos no eran muchos y pudieron derrotarlos aunque les fue bastante difícil y recibieron muchos golpes y heridas a causa del encuentro.
Cuando se volvieron para buscar a Irwin, no la encontraron. Recorrieron los terrenos cercanos pero ni siquiera encontraron rastro alguno que los llevase a ella. Decidieron viajar hacia Rivendel y pedir ayuda a los de su raza para que los oculten de su padre y los ayuden a encontrar a su hermana. Pero apenas llegaron, salieron nuevamente en compañía de elfos que se ofrecieron a acompañarlos a recorrer las tierras, pero en vano fue su búsqueda por que no la hallaron, y los días que siguieron, en su marcha encontraron más enemigos que amigos, y la esperanza murió porque era aún una niña y no podría sobrevivir en Tierra Media, donde criaturas malvadas vagaban matando a todo ser que se cruzaba por su camino.

*****************

En ese tiempo, en las fronteras de Gondor, se encontraba un anciano sobre su caballo dirigiéndose hacia quien sabe donde, y en su camino pudo observar que alguien se acercaba a paso lento. El anciano bajo de su caballo a socorrer a aquel ser que se acercaba, y cuando se dirigió a su encuentro pudo apreciar una escultura élfica, la cual cayó después de fijar su mirada en los ojos del anciano, que no podía ser otro que Gandalf el gris.
La dama despertó en un lugar mágico, si así se lo puede llamar, pues mágico era en esos tiempos. El anciano se encontraba sentado a un lado de la cama, y, tras una sonrisa comenzó a hablarle, - Buenos días dulce niña, bienvenida a Isengard. Aquí puedes descansar hasta recuperar tus fuerzas-. Luego la invadió con preguntas, pero lo único que logro saber era su nombre, Irwin.
La medioelfa sentía un gran dolor porque pensaba que sus hermanos habían muerto en mano de los orcos, así que guardando sus sentimientos muy dentro suyo, decidió esconder sus orígenes a aquel anciano de simpática apariencia. No tenia nada, y debía esconderse de su padre, esa era una buena oportunidad, por lo menos mientras pensaba que hacer.
Gandalf junto con otro anciano, Saruman, tomaron la decisión de dejarla en Isengard, en donde podría ser educada y entrenada en el arte de la magia y aprendería las costumbres de los de su raza si ella así lo quisiera.
Al principio Irwin tomó como buenos maestros a los magos, pero un cariño inmenso creció dentro de ellos, y más hacia el gran Mago Blanco con el que pasaba más tiempo juntos, y aprendió de el hechizos, costumbres que aún no conocía de su raza; pero de Gandalf aprendió el arte del combate y el uso de las armas, el idioma de los animales entre otras cosas, y también escuchaba las historias que el contaba sobre Arda y sobre lo que en ella había ocurrido mucho tiempo atrás.
 
Irwin
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 25-12-2004 Hora: 02:20
Creo que está escrito en poco tiempo y con poca reflexión. Así s imposible hacer buenas historias, desarrollarlas.

Fecha: 11-11-2004 Hora: 16:38
Bueno, vamos por partes:
En primer lugar me gusta como enfocas el relato, aunque creo que los escibiste muy apresurado. Has resumido tu vida en cuatro párrafos y eso da la sensacion de que solo pasaste por ella, no que la viviste.
En segundo lugar debo decirte una cosa, tienes que cuidar mas tu redacción. (vaya y eso lo dice la campeona en faltas de ortografia!)
Cuando explicas algo tienes que controlar que los verbos estén todos en el mismo tiempo verbal o sinó en un tiempos compatibles.
No te preocupes por lo que ya escribiste ¿Sabes que puedes corregirlo aunque ya lo hayas mandado?