Ir a Posada de Mantecona
 


Historias escondidas
Capítulo 2
Por Irwin
 
Feliz fue mientras apreciaba la majestuosidad de aquel hermoso lugar, y en donde, una tarde paseando por los alrededores del castillo, conoció a un animal que más tarde se convertiría en su más fiel compañera, Lómë (que en quenya significa “noche”), una pantera que era tan oscura como la noche, pero su corazón brillaba aún más que la mismísima luna.
Gracias a las enseñanzas de Gandalf, Irwin entendía el idioma de los animales y conversaba largas horas con aquella pantera, que era también joven en ese tiempo. Lómë le enseño caminos, aunque sin que se entere el gran mago, pues no se le estaba permitido alejarse de Isengard a la medioelfa.
Después de varios años la maldad cubrió con un velo a Isengard, pues el cielo se cubrió de nubes negras, y el corazón de Saruman se lleno de oscuridad. Ya no paseaba por los bosques y se pasaba el día entero encerrado en su torre haciendo cosas de las que nadie sabía.
Irwin se dió cuenta de que algo había cambiado y que un gran abismo crecía entre ella y aquel a quien ella había tomado como padre y maestro. Y un día notó en sus ojos la maldad y tuvo miedo, porque en la maldad no hay lugar para el amor y no tuvo otra opción que huir nuevamente de lo que consideraba un hogar.
El mago estaba tan ocupado con sus planes que no presto atención a la ausencia de "la dama de la noche", como la solían llamar, pues le gustaba pasear por las noches, oír los sonidos que esta traía y disfrutar de la luz de la luna y de las estrellas.
Sin saber a donde ir, camino sin dirección, hacia algún lugar seguida de Lómë. Su destino la llevó hacia Rivendel, el lugar donde vivió desde ese entonces en el cual pudo adaptarse y seguir ampliando su aprendizaje en aquello que todavía quedaba por aprender.
Conoció a Adiras, un viejo amigo de su padre, el mismo que juró a Amior jamás contar la verdad acerca de lo que pasó con su esposa y madre de sus hijos, pero vio tan perdida y triste a Irwin que decidió contarle todo. - Irwin- le dijo, -quienes mataron a tu madre fueron los orcos. Tu padre dijo haberla matado para que ustedes se fueran sin regresar a buscarlo porque temía por su seguridad. Y hace mucho llegaron aquí tus hermanos, pero partieron para buscarte y nunca regresaron- dijo el elfo.
Felicidad y tristeza se mesclaron en el alma de la medioelfa al saber que sus hermanos estaban vivos.

Muchos elfos marchaban a las Tierras Imperecederas, entre ellos Adiras, que le había ofrecido a la dama ir con ellos, le había tomado cariño y no deseaba dejarla sola, pero esta rechazo sutilmente la invitación quedándose en Tierra Media.
Después de conocer la verdad acerca de su padre, algo se encendió en su corazón, sentía una sensación rara. Sin pensarlo dos veces, marcho sin rumbo fijo en busca de Irhomir y Erhistor, en busca de la felicidad, y siempre acompañada por Lómë y bajo su protección.
Así llegó a Bree, a una posada llamada El Poney Pisador. Se detuvo a descansar en esa acogedora posada, pero su descanso se hizo eterno, y permaneció allí sin saber porque, con una esperanza que le llenaba el corazón.

Una noche, Irwin se encontraba sentada en una mesa que estaba alejada de las demás, su única compañía era Lómë, que siempre permanecía leal a la mediaelfa. Por un instante, toda la posada parecía haber quedado en silencio, y fue en ese momento en el que se abrió la puerta dejando entrar a dos figuras totalmente cubiertas con capas negras.
Ambos seres se dirigieron a Mantecona, quien los atendió con la misma calidez que lo identificaba.
Irwin escuchó a uno de ellos pedir alojamiento y unas pintas, en ese momento, la voz de aquel ser le trajo a la mente muchos recuerdos y un alivio inmenso. Cuando los medioelfos desviaron sus miradas hacia el interior de la posada, ella reconoció sus ojos, pasmada por la sorpresa dejó caer lágrimas de alegría, rápidamente se levantó y corrió hacia ellos, eran sus hermanos, Irhomir y Erhistor. Los estrecho en sus brazos.
-Bendito sea este día en que nos volvemos a encontrar, y eterna sea la unión de los hermanos- Dijo Erhistor soltando una sonrisa.
Mantecona conmovido por el reencuentro, los invito unas pintas y compartió con ellos el festejo.
Horas más tarde del reencuentro se encontraban los tres hermanos conversando.
-Nuestro padre nos mintió, el solo quería nuestra seguridad-. Dijo Irwin después de que las dudas de Irhomir y Erhistor fueron despejadas al saber la verdad. Estos se miraron y volvieron su vista una vez más hacia ella, las lágrimas se asomaban en sus ojos
-¿Qué sucede? ¿Por qué lloran?- Preguntaba asustada.
-Nuestro padre murió, Irwin.- contestó Irhomir ocultando su rostro tras su capa.
-Murió en una batalla, no sabemos donde fué ni cuando- siguió Erhistor .-Conocimos a un elfo sobreviviente que venía de ella y era compañero de Amior. Murió por salvarle la vida a ese elfo-
Un silencio se volvió a sentir en la posada.
Desde aquel día, su refugio fue la posada El Poney Pisador, en Bree, donde el tiempo les confesó diferentes destinos a cada uno de los hermanos, aún así la unión de los hermanos siguió tan fuerte como si fuera un juramento que no se rompe.
 
Irwin
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 25-12-2004 Hora: 02:22
Una sola escena no puede ser un capítulo. Al menos no si encima la escena es tan precipitada. Parece que lo cuentes sin ganas...