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Mas allá del olvido
Capítulo 2
El Comienzo del Viaje
Por Ithilien
 
Aquella noticia cambia el curso de mi vida. Los dos días que me quedaban por estar aquí, se me hicieron interminables. Me encerraba en mi habitación mirando cada rincón para grabar en mi memoria los objetos y los bosques para recordar cada aroma y cada sonido que recibía mis oídos.
Siempre me acompañaba Airlinel, detrás de mí, silenciosa. Desde que le dije la noticia la encontraba triste, intentaba sonreírme pero no conseguía apartar la tristeza de su corazón. Sabia que me marchaba y que tal vez no nos volveríamos a ver, éramos muy amigas y ahora perdería a la única que tenia...

- ¡Vamos Airlinel! No estés así, me encantaría quedarme, pero es una orden de mi padre y pobre de mí que no lo hiciera – Le dije para que me hablara.
- Ya lo sé, sé que es muy importante pero ¿Qué voy a hacer yo sola sin ti? – Me dijo mientras se paraba en un árbol y se sentaba en el suelo.
- Pues... – No sabia que contestarle – Yo vendré lo mas pronto que pueda, no te preocupes. Tu acuérdate de los momentos felices que hemos pasado juntas y así siempre te acordaras de mí con una sonrisa en la cara – Le dije dibujando una sonrisa.
- ¡Ojala pudiera ir contigo! – Me dijo.
- A mí también me gustaría que me acompañaras, pero no me dejan llevar a nadie, salvo los dos guardias que me acompañan por la orden de mis padres – Le explique.
- Bueno... – dijo mirando el cielo – Disfrutemos de los días que nos quedan para estar juntas y llevarnos buenos recuerdos en la memoria ¿No? – Me dijo guiñando el ojo.
- ¡¡Ja, ja! ¡Vale! – Le dije sonriendo.

Nos cogimos de la mano corriendo por el bosque como cuando éramos pequeñas olvidando los días oscuros que nos venían.


Llego el día en que partiría de mi pueblo, el día 10 de Julio. Empecé a vestirme, Airlinel me había confeccionado el traje para el viaje.

- Tenga señorita Nirnaeth, espero que le venga bien el traje – Me dijo mientras me metía las mangas.
- ¡Cuantas veces tengo que decirte que no me llames señorita!- Le dije a Airlinel.
- Solo una ultima vez, señorita Nirnaeth – Dijo sonriendo.

Airlinel a pesar de ser mi mejor amiga tenia la costumbre de decirme señorita. Mis padres no soportaban que me llamara por mi nombre solamente y ella le costaba decirme mi nombre cuando no había nadie con nosotras.
El traje me quedaba perfecto. Era un vestido con mangas largas que me llegaba por encima de las rodillas de color azul cielo. Llevaba unas botas cortas y un cinturón plateado. El pelo lo recogía con una cinta del mismo color que el vestido.

- ¡Te queda genial! Iras cómoda porque el vestido no es largo y no te molestara para montar. Las botas son cómodas para largos caminos. – Me dijo
- ¡Muchas gracias Airlinel! – Le dije mientras lo miraba.
- Te he hecho otro por si lo necesitas, te lo he metido en un paquete, tus guardianes se lo han llevado con todas las provisiones – Dijo Airlinel mientras me cogía el pelo con la cinta.
- ¡Tu siempre tan precavida!

Después de acabar de vestirme cogí las armas que mi padre me había entregado. En el cinturón me metí un cuchillo pequeño y afilado. Detrás de mi espalda me puse el carcaj con las flechas y dos espadas cortas. Por ultimo cogí el arco de madera con grabados en plata y un mapa de donde debía dirigirme. Me dispuse a bajar hacia la puerta de entrada de nuestra casa. Allí me esperarían los guardias que iban conmigo, mis padres y detrás me seguía Airlinel.

- Bien, ya es hora que marche – Les dije con voz entrecortada.

Me acerque a mis padres. Mi madre intentaba aguantar las lagrimas, mi padre sin en cambio se mantenía serio y sereno. Él se me acerca...
- Ten mucho cuidado y sobre todo ya sabes a quien tienes que proteger – Me dijo mi padre Marhari abrazándome.
- Si padre, lo haré – Le dije mientras me apartaba de él.

Fui hasta mi madre que me cogió las manos con las suyas.

- ¡Cuídate mucho Nirnaeth y sobretodo no olvides tu promesa. ¡Ten! Quiero que lleves esto contigo, me lo dio la elfa que domina el bosque más hermoso, la más sabia de las hechiceras el día que tu naciste. Espero que algún día la veas y te dé su protección. ¡Hasta pronto cariño!- Me dijo mi madre Elenna abrazándome al cuello con lagrimas en los ojos.
- ¡Tranquila madre, volveré! Y siempre llevare este regalo conmigo.

Era un broche con una cadena de plata. El broche tenia la forma de una hoja. Me puse la cadena al cuello y me dirigí a Airlinel.

- ¡Bien Airlinel, cuídate y hasta pronto! – Le dije dándole un beso en la mejilla y abrazándola fuertemente.
- Vuelve Nirnaeth ¿Vale? – Me dijo llorando.
- ¡Claro que sí! – Me había llamado por mi nombre después de tantos años.

Monte en mi caballo blanco, Haleth, detrás iban los guardias que me seguían. Despidiéndome con la mano abandone mi casa dirección a La Comarca.
 
Ithilien
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 29-12-2004 Hora: 16:02
Este capítulo está más finamente escrito que el anterior, mejor formalmente, sin faltas de ortografía (escepto el garrafal "sin en cambio" que duele a la vista). Pero ocurre que no se avanza absolutamente nada en el argumento, pues aquí sólo hay una conversación y una despedida. ¿qué nos aporta esto? ¿por qué no incluiste esto en el siguiente capítulo? Hay que aprender a seleccionar bien qué partes de la historia queremos presentar como capítulos independientes y qué no.