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Mas allá del olvido
Capítulo 3
¿Amigos o enemigos?
Por Ithilien
 
El camino que emprendíamos, era un camino profundo. Viajábamos hacia el sur hasta encontrar el “Camino del Bosque” dentro de “Rhovarion” Íbamos despacio pendiente de cada sonido. Llevábamos todo el día cabalgando y ahora empezaba a anochecer...

- Señora, cabalgaremos hasta altas horas de la noche. ¿Se encuentra cansada para parar? – Me pregunto Echelion unos de los guardianes que me acompañaban.
Echelion era un joven elfo que mi padre le salvo la vida de una muerte segura. Desde entonces se ofreció a servirle por agradecimiento. Era rubio, su pelo era ligeramente ondulado y sus ojos verdes fuertes, color oliva. Su carácter era serio pero muy amable. De cuerpo ágil y delgado, hábil en el arco pero más en espada, la gran espada larga y afilada que llevaba en el lado izquierdo de su cuerpo.

- No, Echelion. Sigamos adelante – Le dije.
Echelion marcho delante de mí, detrás iba Gwaeron. Este elfo era sabio en curaciones y hábil en el arco. Había tenido la vida más feliz, hasta ahora. Su mujer y su hija fueron muertos a manos de unos orcos cuando él se encontraba fuera de las tierras del bosque. Desde entonces juro matar hasta el ultimo orco y sus dos superiores Saruman y Sauron. Por eso había formado parte de este viaje. Era rubio, sus ojos negros profundos, alto, de constitución fuerte y un poco robusto. Su carácter agradable y bondadoso a veces demasiado hablador, pero si se enfadaba había que temerle.
A medianoche estábamos en el Camino del Bosque. Un camino que partía el Bosque Verde aunque ahora lo llamábamos el Bosque Negro. Si se cruzaba hacia el oeste te llevaba hasta el Viejo Vado. La luz de la luna nos acompañaba. Nosotros nos resguardábamos con las capas elficas. La noche era silenciosa aunque a veces el viento movía las hojas de los árboles y hacia pequeños ruidos.
De madrugada seguimos por aquel camino y cuando amaneció nos encontremos al oeste del principio de nuestro bosque...

- Ya es hora de parar. Tengo que coger unas plantas curativas – Dijo Gwaeron.
Recogió pequeñas plantas que después las cortaba en trozos y las guardaba en una bolsita que llevaba en el cinturón. Mientras yo y Echelion le dimos de comer y beber a los caballos y descansar debajo de un árbol, comiendo un trozo de lembas.
- Ahora el camino es abierto, no nos protegerá ningún árbol ni arbusto hasta llegar y cruzar el Viejo Vado y el Río Anduin. ¿Todo va bien Nirnaeth? – Me pregunto Echelion.
- Si, aunque echo de menos a mi familia – Le dije intentando sonreír.
- Te comprendo pero ¿Sabes lo que te digo? Ya eres lo suficiente mayor para vivir tu propia vida y además ¡No hay quien aguante al cascarrabias de tu padre! – Salto de repente Gwaeron cuando venia a comer un poco de lembas.
- ¡Ja,ja! En eso tienes razón. Mi padre es muy serio y se enfada con facilidad incluso conmigo. – Les dije riendo.
Los dos elfos se rieron mientras comíamos y mirábamos el amanecer.
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Una vez preparados y listos para emprender de nuevo el camino. Salimos por el oeste dirección al viejo Vado. Nos encontrábamos en una gran llanura donde ningún árbol nos podía cubrir, así que avanzamos con el mayor sigilo posible, pero yo no estaba tan tranquila, algo me decía que tendríamos problemas. Cerraba los ojos y veía orcos escondidos en unos arbustos en el borde del río apuntando ha alguien pero no podía ver a quien apuntaban. Cabalguemos todo el día, queríamos llegar de noche al Río Anduin para descansar y adelantar algunos días de viaje...

- Echelion, presiento algo extraño – Le dije preocupada por aquel estado de agonía que tenia.
- Ya sabemos que tienes el don de la premonición señorita Nirnaeth, pero no es plan que se lo calle y nos encontremos con el problema cuando lo tengamos delante de las narices – Salto Gwaeron en tono de burla.
- ¡Cállate Gwaeron! ¡Esas no son maneras de hablarle! ¿Qué veis Nirnaeth? – Pregunto Echelion.
- He visto el borde del Anduin, hay unos orcos escondidos apuntando a alguien que no consigo ver en mi visión – Les dije.
- ¡Ja! ¡Lo que nos faltaba! Ahora no ve si somos nosotros o otras personas – Dijo Gwaeron riendo.
Echelion lo miro con cara de odio...
- Nirnaeth sois la única que podéis ver la visión y poseéis una gran vista, ordenad lo que debemos hacer y el camino a seguir ¿Cambiamos de rumbo? – Pregunto Echelion.
- No, sigamos así. Intentare saber quien es la persona a la que apuntan los orcos. Si somos nosotros cambiaremos el rumbo cuando crea oportuno y si es alguien iremos iremos en su ayuda – Les dije.
- ¡Estupendo! ¡Salvadores nos van a llamar! – Dijo Gwaeron alzando las manos.

Antes de llegar, en el camino iba cerrando los ojos intentando encontrar una solución a mi premonición. Poco a poco conseguí ver la silueta de dos figuras de tamaño más pequeño que nosotros, iban caminando sin darse cuenta de la presencia enemiga.
- ¡Parad! Ya sé lo que hemos de hacer –Les comente.
- ¿Has podido ver quien era? – Pregunto Gwaeron.
- Si, no somos nosotros, son dos y de tamaño más pequeño que los elfos, debemos ir a ayudarles. –Les dije
- Tal vez sean las personas que buscáis, como se llaman ¿Hobbits? – Pregunto Echelion.
- No, no lo creo. Mi padre me dijo que no salían muy lejos del sitio donde viven. No perdamos tiempo esta oscureciendo debemos llegar antes que se ponga el sol. –Les dije mientras le hice galopar a mi caballo.
Así fuimos hacia el Río Anduin.

continuara, cualquier cosa escribirme

besos ithilien
 
Ithilien
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 29-12-2004 Hora: 16:18
Ya vamos conociendo la destrezas de la protagonista, así como la personalidad de sus acompañantes, pero la poca destreza del narrador hace que los personajes queden poco redondos, los diálogos mediocres y el argumento discreto.