Ir a Posada de Mantecona
 


Balshu
Capítulo 2
La pequeña niña...
Por Tuilere
 
En el ruido común de la caverna se pudo oír el llanto de una niña pequeña... Nacida en un frío jueves 11 de Narvinyë, Balshu la pequeña albina...
Cuando ya contaba con dieciséis años escasos sus padres fueron muertos brutalmente y ella se marchó del pueblo esa misma noche. Jamás encontraron al culpable y todos pensaron que Balshu había sido muerta también, pero nadie conocía la verdad...
Esa mañana, Muxnimeri, el padre de Balshu, salió como todo los días a recolectar los frutos de los árboles de su huerta. Balshu estaba sola en la casa, ya que Aluflixu, su madre, había salido a casa de una vecina. La pequeña niña estaba acostada y, al oír el ruido de la puerta principal cerrarse de un golpe, se sentó escuchando atenta. Miró por la ventana y pudo ver a su padre recogiendo frutos y verduras entre las luces de las antorchas.
- Ag. . .- murmuró. Nunca le habían gustado las frutas, quería comer carne y beber sangre en lugar de agua.- Verduras...
Se puso en pie y se dirigió a la habitación de su madre.
- ¡Madre! ¡Madre! ¡Padre está recogiendo otra vez frutos!- gritó mientras se acercaba.- ¿No podríamos ir a cazar algún bicho en lugar de comer...- cuando entró en la habitación y la encontró vacía se calló. - ¿Madre?- pero nadie le respondió. Sobre la manta había un libro forrado en cuero. Balshu jamás había visto ninguno, ya que los albinos rara vez escribían, pues no tenían tiempo. Las historias se contaban de boca en boca mientras trabajaban. Balshu lo cogió intrigada y lo abrió por la mitad. Las hojas estaban cubiertas de runas extrañas para la niña.- ¿Elfos?- se preguntó. Sabía por las historias que había escuchado, que los elfos eran criaturas maravillosas y, a su entender, estarían buenos para preparar de cena.- ¿Enanos?- Demasiado peludas como para comérselos según ella... Se llevó el libro a su habitación y comenzó a mirarlo sentada en el suelo. En las páginas finales había dibujos de personas. Eran hombres de Gondor, pero la pequeña que nunca había oído nada acerca de ellos, pensó que se trataba de elfos. Nunca había comprendido porqué utilizaban esas extrañas vestiduras duras de colores brillantes. Los albinos no necesitaban armaduras ya que eran muy rápidos y ni el más rápido de los elfos lo podría herir con facilidad.
Su madre llegó en ese momento. Al verla con su libro sentada en el suelo se lo arrebató de las manos y dijo:
- ¿Cuántas veces te tengo que decir que no tomes mis cosas?
- Madre, no tienes derecho.- respondió enojada intentando volver a cogerlo, pero su madre era muy alta y Balshu no llegaba a alcanzarlo.
- Sí que lo tengo. Este libro es mío. Yo se lo quité a uno de esos despreciables enanos que llegaron aquí hace años. Ahora mejor será que me ayudes en la cocina,- agregó caminando por el estrecho pasillo.- tu padre ya ha traído las cosas. Mejor será que comencemos a preparar la comida.
Mientras las dos estaban en la cocina cortando las frutas y verduras, Balshu dijo de pronto:
- ¡Quiero ver un elfo, en persona!
- Bueno, eso será complicado,- dijo su madre a la que ya se le había el enfado y sonriendo continuó.- ya que no bajan muy a menudo,- en ese momento se acordó cuanto les había costado atrapar a los últimos elfos que habían llegado, cuando ella era solo una niña.- pero cuando alguno baje hasta aquí, te avisaré y podrás ver a uno en persona.
- ¡Pero yo no quiero ver uno muerto! ¡Yo quiero ver uno vivo para poder hablar con él!- dijo mientras picaba unos frutos de color violeta y aroma putrefacto.
- Eso lo veo muy difícil.- su madre frunció el ceño en parte por el aroma de la fruta y por sus pensamientos.- Dudo mucho que dejen vivir un condenado elfo solo para que tú lo puedas ver.- colocó la última fruta en la bandeja y la llevó a la sala. Al regresar explicó.- Ya sabes como es el tirano ese del maldito del jefe. Toda la carne fresca la gasta y no deja nada para los demás... ojalá muera pronto...
Cuando estaban ya comiendo sentados en el suelo alrededor de la bandeja con comida Balshu volvió a sacar el tema de sus preocupaciones:
- Quiero conocer a un enano.
- B’eno,- dijo su padre- parece ser que lios del norte han teni’o una visita ioy mismo, así que si qu’eres luigo, a la noche te acompauaré y podrás ver uno.
- ¡Pero yo no quiero ver un enano muerto, yo quiero conocer uno vivo!- exclamó indignada Balshu.
- ¡¡¡¡Y dale nomás con la chiquilla y sus caprichios!!!! Yia t’he dichio m’hija que eso se mu difícil.
- Pues si ellos no llegan hasta aquí vivos,- mordió un trozo demasiado grande de fruta y se atragantó. Escupió el trozo, cogió otro y siguió hablando.- Quiero ir yo hasta arriba.
Sus padres se pusieron en pie asustados,.
- ¿Estás loca?- gritaron ambos a la vez.
- ¡Si subes a la superficie te matarán!- dijo la madre histérica.
- Nio irás!- dijo su padre pegándole una bofetada.- ¿Cómo sie te courre pensar un instante ne irte? ¡Aira vete a diormir y olvídate d’esas locuras!
Balshu se fue refunfuñando, sin terminar de comer, a su habitación.
A media noche todos dormían ya cuando Balshu aprovechó para levantarse.
- Lo quieran o no, me iré.- murmuró mientras ponía en la manta las pocas cosas que tenía. Se acercó sin hacer ningún ruido a la puerta. La abrió lentamente y estaba saliendo ya cuando vio el machete de su padre y...
 
Tuilere
 
 
 

387 personas han leído este relato.

CAPITULO ANTERIOR
SIGUIENTE CAPITULO
Haz click sobre las esquinas abiertas para avanzar o retroceder de capítulo

  

Comentarios al relato:
Fecha: 08-01-2005 Hora: 16:36
Escucha bien lo que te dice Laeron, pues no es baladí. Sin embargo, los que te hemos leído antes, vemos bien que has evolucionado, ahora encuentro más intencionados tus relatos. Siguen teniendo ese toque de casuales, y esa narración despreocupada, pero en esta ocasión, y con un argumento entretenido, le dan simpatía a la historia.

Fecha: 07-01-2005 Hora: 01:32
He visto algunas cosas inconexas y que hacen que el relato tenga poca solidez. No pretendo desanimarte, solo aconsejarte con algunas cosas que me parecen. Por un lado creo que deberías ambientar el mundo de estas criaturas de una manera mucha, aportando argumentos que parezcan realistas, xq por ejemplo no entiendo eso de que los albinos no escriban porque no tienen tiempo. Luego está ese lenguaje algo "paleto" del padre que no se muy bien lo que pinta, pues tampoco consigo hacerme una idea de como realmente quieres mostrar a estas criaturas. Creo que les falta mayor profundidad en sus motivaciones, miedos, creencias, metas... Espero no haber sido muy duro. Espero que sigas escribiendo!