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EL SECRETO DE LINNORÊL
Capítulo 3
Muerte en Vida
Por inwen_lindonar
 
Linnorêl lloraba mirando a su amor surgido de entre la espesura. Un extraño sentimiento comenzó a surgir en su corazón. ¿Esperanza quizás?
- Has venido... -susurró Linnorêl.
"Así que era verdad -pensó fríamente el amante mientras miraba a la joven"
Él había oído de la joven y su embarazo pero prefirió no acercarse a ella.
Conocía de su angustia y tristeza vividas, pero no le importó lo más mínimo.
Aquel día la había visto salir huyendo despavorida de la ciudad, y, aunque al principio la dejó ir con desdén, finalmente se había decidido y la había seguido.
Encontró su rastro a través del bosque y lo siguió... hasta que había dado con ella, allí, en aquel lugar, justo momentos después de que la pantera se llevara a la primera criatura y el halcón alzase el vuelo...
Había observado a Linnorêl mientras daba a luz a la segunda criatura. Y había decido salir una vez que comprobó que su mente se perdía en la locura.
Se sentía satisfecho de su obra y quería que ella lo supiese.
Sonreía, pero no era una sonrisa alegre sino dura, fría y despiadada.
Linnorêl al ver aquella sonrisa comprendió que él nunca la había querido, que para él tan solo fue un juego, un entretenimiento. Las lágrimas surcaban el rostro de Linnorêl mientras observaba al que fue su amor. Preguntándose como pudo amarlo alguna vez.
Él se acercó y sacó una brillante daga de color plateado. En la empuñadura tenía labrados unos reptiles que parecían querer atacar hacia la hoja... en sus ojos brillaban unas piedras de color rojo... también tenía la daga una piedra verde en el nacimiento de la empuñadura, entre las colas de los reptiles, que brillaba obstinadamente con la luz del sol.
Linnorêl no podía dejar de mirar aquella piedra...
Con habilidad cortó y anudó el cordón al niño recién nacido y lo envolvió en un trapo negro que portaba. Muy suavemente dejó al niño en el suelo.
Posó una mano sobre la frente de la madre y muy lentamente le acarició el rostro.
- Linnorêl... -habló él- Eres lo último que queda de mi vida pasada... Aquel tiempo que pasé contigo fue un error... un tremendo error... Todo aquello ha quedado atrás. Y tú también debes quedar atrás. -dijo bajando la voz.
Ella se estremeció a medio camino entre la pasión y el miedo. Cerró los ojos y comenzó a temblar. Nuevas lágrimas comenzaron a surcar sus mejillas.
- Adios, Linnorêl -dijo mientras tomaba la daga nuevamente y, sin quitar su mano izquierda de la frente de la elfa, realizó un certero movimiento con su mano derecha, la mano que portaba la daga, rebanando el cuello a la que fue su amante.
La sangre comenzó a brotar de la herida llevándose la vida de Linnorêl cuyo último pensamiento antes de morir fue: “¿Porqué tuve que enamorarme de él?”
Linnorêl expiró.
Cuando el espíritu de Linnorêl abandonó su cuerpo fue a los salones de Mandos. Y allí habló y su voz fue escuchada. Antes de que Mandos pudiese hablar comenzó ella:
- Señor, se que los elfos que acuden ante vos no han de permanecer entre estas paredes para siempre necesariamente... pero yo quisiera rogaros... suplicaros -dijo cayendo de rodillas- que me pertierais quedarme aquí... para siempre... pues no deseo encontrarme con nadie afuera... -habló mientras las lágrimas resbalaban por su rostro- Mi existencia está condenada para siempre y es mejor permanecer aquí que tener que ver sus rostros... hablar con ellos... sentir sus miradas... no sabría que decirles y no querría mentir... Mi espiritu está roto. No deseo volver a ver la luz. -y alzó su mirada hacia Mandos. Mandos escuchó a Linnorêl, meditó aquellas palabras nacidas de dentro y accedió a su petición. Por lo cual Linnorêl nunca abandonaría Los Salones de Mandos. Y allí fue donde la encontré y donde me contó su historia. Esta historia.
***
Cuando le pregunté que fue de sus hijos pocas noticias me pudo dar, pues de la niña nunca supo que fue de ella... en cambio el futuro de niño si le fue mostrado, pues su amante tomó al niño en sus brazos y se lo llevó de allí.
Decididamente, sin dudas ni remordimientos, abandonó el lugar dejado el cuerpo de Linnorêl abandonado en medio del bosque.
Tenía muy claro lo que iba a ser de aquel niño...
No lo llevaría a Osh-in-Edhil ni a ninguna otra ciudad élfica.
No lo llevaría a ninguna ciudad humana.
Ni a ninguna ciudad de los pueblos libres de la Tierra Media.
En lugar de ello dirigió sus pasos más allá de montañas, más allá de bosques, más allá de fronteras... hasta el interior mismo de Mordor, bordeó el monte del destino y se dirigió al lugar donde se alzaría durante miles de años la Torre de Barad-dûr y allí, en sus mismos cimientos creó una cámara donde dejar al niño. Buscó una humana y la encerró allí, con el niño, para que se encargara de él, al fin y al cabo era su hijo y no podía permitir que muriese... ni podía hacer que lo matasen... y tampoco podía matarlo él mismo... pero tampoco permitiría que viviese libremente.
Así fueron pasando los años y cuando la humana moría buscaba otra.
Cuando el niño creció lo suficiente para estar solo dejó de enviarle humanas y tapió la entrada dejando tan solo una abertura por la que introducia la comida que le suministraba.
Lo único que permaneció con el niño tras ser tapiada la entrada fue el puñal, aquel puñal con el que su padre había arrebatado la vida a su madre cuando no era más que un bebé. Un puñal que fue dejado allí con la intención de que el niño pudiese acabar con su vida sin ayuda de nadie... cuando estuviese cansado de aquella vida de soledad y oscuridad.
Así fue como se crió aquel niño fruto de una oscura pasión, en una habitación cerrada, sin salida, un ser que recordaba vagamente el sonido de las voces... pero no tenía nombre ni identidad, un ser que nadie miraba ni hablaba ni tocaba y del que nunca nadie supo su existencia.
Pues aquel niño en realidad no era otro que el hijo que tuvo Sauron cuando fingiese ser Annatar en la ciudad de Ost-in-Edhil.
Un hijo al que nunca dio nombre.
Un hijo al que nunca mencionó.
Un hijo del que se desconocía la existencia.
Y al que encerró en lo más profundo de su torre en los mismos cimientos de Barad-Dûr.
FIN
 
inwen_lindonar
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 22-01-2005 Hora: 14:38
Sí, también pienso que de un bombazo así se le podría haber sacado mas jugo, pero bueno, el relato ha estado bien e intrigante hasta el final.

Fecha: 16-01-2005 Hora: 00:25
El final lo explica todo. No está mal, aunque habría mejorado profundizando en ciertos momentos: el encuentro en el bosque, mandos, la vida del niño...