Ir a Posada de Mantecona
 


Osgiliath
Por vito_brando
 
No, no y no. Eso no puede ser. tiene que haber otra solución. Se han vuelto locos,; que su majestad no se comporta como una persona cabal hace ya mucho que ocurre, y está peor desde que se encontró el cuerno de su querido y hijo y querido capitán del ejército más poderoso de la Tierra Media, pero con graves problemas últimamente para acabar con las hordas de orcos que cruzaban el río sin descanso hacía nuestras tierras; pero su hijo menor, el actual y cauto capitán nos está mandando a una muerte segura.
¡Para que queremos reconquistar una ciudad destruida y asediada de orcos! No me ha dado tiempo de abrazar a mis hijos (de los que me he perdido como crecieron, cuando dijeron su primera palabra) ni me amada esposa (no he podido casi ni besarla) y ya marcho otra vez, sobre mi caballo, hacia una muerte segura.
Presiento tras de mí la mirada de los habitantes de la ciudad, preguntandose lo mismo que mis compañeros soldados : ¿por qué?, pero ya es demasiado tarde, algo me dice que será una batalla menor, si, pero importante para el transcurso de la guerra. quizás es solo para convecerme de que no vamos a morir por nada.
Empieza la carga. retumban los cascos contra el suelo. Se levanta una gran nube de polvo y tierra, nuestro capitán grita de rabia como nunca antes se había oído gritar a nadie en toda la Tierra Media.
Silban las primeras flechas negras orcas. Aciertan a mis compinches de batallas, otras a sus caballos, se caen sus jinetes. Éstos tienen que esquivar a los demás que siguen a la carga. tros caen y ya no se levantan.
Noto un profundo corte en el muslo. Una flecha orca, negra y gruesa, me ha alcanzado. Puedo aguantar el dolor. Pero al poco mi caballo cae inesperadamente; le han alcanzado entre los dos ojos 8¡que hermoso y valiente animal que me me llevó siempre a mil y una batallas sin ninguna clase de temor en sus movimientos!)
Cuando levanto del suelo, alrededor mío solo se puede la ver la barbarie de una batalla: muerte, sangre y dolor. Cooro para ayudar a mi capitán; él solo no podrá con todos, no veo su caballo ni a él. No pude ser, no puede haber muerto...
Un golpe brutal sacude mi espalda. Estirado en la tierra observo como un gran orco lleva en una de sus manos una enorme maza de la cual gotea mi propia sangre. Me mira burlonamente y antes de que otro orco, de mayor estatura se acerque y blande mi espada sobre mi cuello no puedo dejar de pensar: mi capitán sigue vivo.


 
vito_brando
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 18-02-2005 Hora: 14:20
Un fragmento demasiado narrativo como para tener fuerza por sí sólo. Está muy bien y tal, pero no puede desprenderse de ser parte de algo mayor.

Fecha: 13-02-2005 Hora: 17:24
No esta nada mal, XD otra historia agradable de vito

Muy bien!!! una pinta para celebrarlo

Saludos ithilien