Ir a Posada de Mantecona
 


"Mientras llovia" continuidad de Tinúviel.
Por Ithilien
 
Jadeó, cansado. Llevaba más de tres horas en la profundidad del bosque, practicando con el arco. Se había esforzado al máximo para lograr cansar su cuerpo y los sentidos. La conversación que había tenido con su padre esa mañana le martilleaba el cerebro. “Una reunión para decidir a quién elegimos como representante de los elfos en el Concilio de Elrond” había dicho Thranduil, pero él ya creía saber que había querido decir con eso.
Iría él, y seguro que estaba decidido de antemano, pero aún no quería darlo todo por perdido. Quizás, después de todo, escogían a cualquier otro.
Una diana casera yacía en el suelo, con cinco flechas clavadas justamente en el centro de la diana.
Su puntería había ido mejorando últimamente debido a esa costumbre que había adquirido de practicar con el arco siempre que se sentía agobiado, o cuando demasiadas preguntas llenaban su cabeza. Un suave viento agitó su cabello, y del mismo modo, una a una todas las hojas que aquél bosque, provocando una única e irrepetible canción. Cerró los ojos, y elevó su cabeza hacia el cielo. Poco a poco, finas gotas de lluvia fueron cayendo, mojando su rostro. Respiró hondo. El ambiente silencioso previo a la tormenta le relajaba, y en esos momentos ya no quería sentir nada más. Sabía que dentro de poco la lluvia incrementaría de intensidad, pero no se movió, y permaneció allí, en silencio, bajo las hojas y el incesable goteo.
Como predijo, la lluvia se hizo mucho más fuerte, y truenos y relámpagos comenzaron a cruzar el cielo, estallando e iluminándolo. La tormenta se desató justo sobre él, pero no importaba. No le asustaba en absoluto. Bajó la vista, y observó el suelo que, a sus pies, se volvía barro. Un gesto de disgusto se dibujó en su rostro.

-¿Qué voy ha hacer?- se preguntó a si mismo, sabiendo que no encontraría una respuesta hasta que llegara el momento.

Entonces, agudizó sus oídos. Oía unos pasos agitados, rápidos, que se fundían entre el murmullo de las gotas de lluvia, y volvían a sonar, acercándose más y más. No podían ser los de una bestia, pues sonaban demasiado ligeros, pero tampoco parecían los pasos de una persecución. Giró la vista a su espalda, y volviéndose hacia el bosque, clavó sus ojos entre el denso follaje, esperando que apareciera aquello que se dirigía a él.
De repente, una figura vestida blanco apareció, empapada y jadeante, agotada, con las mejillas teñidas de un leve color rojizo, y el cuerpo tembloroso.-¿Ithilien?- preguntó el elfo, aunque ya sabía que efectivamente era su amiga la que se hallaba frente a él. La chica avanzó un par de pasos hacia el elfo, aún respirando con dificultad.-¿Qué haces aquí?

-Te... estaba buscando.- dijo entrecortadamente la joven elfa, deteniéndose a bastante distancia de su amigo. Las formas de su cuerpo se insinuaban bajó la tela mojada, que se pegaba a su piel, y Legolas no pudo evitar que sus ojos quedaran fijos sobre ella.- Tenía... que hablar contigo.- siguió, entre suspiros.

-¿Qué ha pasado algo?- preguntó el príncipe elfo, preocupado. Aún no recordaba haber visto a Ithilien tan alarmada como aquél día. Ella negó con la cabeza.

-Llevo horas buscándote.- Se llevó una mano al pecho, y respiró profundamente, sintiendo como, poco a poco, iba recuperando el aliento, aunque cada vez se sentía más nerviosa.

-¿Para qu...?- No pudo acabar la frase, que Ithilien le interrumpió, elevando la voz, mientras cada vez su rostro se ruborizaba más, y ya incluso su voz temblaba.

-Te quiero, Legolas.-dijo, pero no le pareció suficiente. Sus ojos se pasearon nerviosamente, y acabaron posándose en el suelo.- Me gustas, pero no como me puede gustar mi padre o mi madre, si no como hombre...-agarró firmemente la tela del vestido entre sus manos, intentado frenar el impulso y deseo de salir corriendo.- Creo que estoy enamorada de ti.- Una creencia a ciencia cierta.

Su amistad había pasado a un sentimiento más grande desde hacía tiempo, pero nunca había encontrado valor para decirlo. Buscaba una respuesta, pero sólo obtuvo silencio.

Durante unos minutos, no se oyó nada más que la lluvia caer incesantemente- ¿Y bien? ¿No dices nada?- preguntó, asustada. Estaba preparada para una negativa, pero no a eso. Legolas la miró fijamente, y de inmediato, bajó el rostro. ¿Qué iba a decir?...
Sí, sabía lo que sentía, pero no creía que pudiese decir nada.
Pensó y pensó, acobardado, sin saber que palabras pronunciar. Tenía tan poco y tanto que decir a la vez que se asustó incluso de su propia reacción. ¿Podría hacerla feliz? ¿Y si fallaba? Cuando volvió a levantar la mirada, atraído por un leve ruido de pasas, tan solo pudo observar como ella, llorando, desaparecía entre los árboles, y la música de la lluvia, sin dejar de cesar, le decía adiós.

* * * * * * * * * *
Había pasado un día, y todo el Bosque Negro desprendía el dulce aroma que se encuentra tras una tormenta. Legolas apresuraba sus pasos, en dirección a la casa de Ithilien. Se había comportado de una forma que no deseaba, y aunque iba a verla, aún no sabía que le diría exactamente. La hierba húmeda le manchaba de rocío las botas, cuándo de pronto se detuvo. Frente a él, Ithilien, le miraba, sonriendo, con los ojos enrojecidos, y las mejillas algo mojadas.

-Hola.-dijo, y enseguida Legolas comprendió que actuaba como si todo aquello no hubiese ocurrido. Había sido rechazada, pero no por eso quería perder su amistad.-¿Algo interesante?- Legolas negó con la cabeza, e intentó sonreír para aliviar a la chica.-Ahora me iba con Lindórië y Melian a pescar al río, ¿te quieres venir?
* * * * * * * * * * *


 
Ithilien
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 17-03-2005 Hora: 17:56
Vale, me rindo no está mal. Aún así creo que tu Legolas podría mejorarse, sobre todo lo cuidando lo que dice, cosas como "¿Qué ha pasado algo?" quedan muy mal. Creo que sigues autocomplaciéndote mucho, pero que aún así juegas muy bien con las palabras.

Fecha: 11-03-2005 Hora: 16:41
agua!!! no se si es lluvia o que! pero estoy segura de que estoy empapada!@!!! AAAAAAAAAAAAAAH!!! XDDDDDD me encanta... y esque haces sentir todo, niña, es una pasada. creoq ue es uno de los mejores relatos que he leido junto con aranel. ^^

Fecha: 23-02-2005 Hora: 20:26
Ithilien te pongo una notaza La conjunición del ambiente lluvioso y la sensibilidad con la que lo retratas y un momento tan crucial como ese me parece fantástico.