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Amarthwen
Capítulo 1
"La fiesta"
Por Ithilien
 
Caminaba por las mojadas calles de la ciudad. La noche anterior había llovido con fuerza, y esa mañana, el ambiente estaba cargado de un agradable aroma a hierba mojada. El aire era fresco, por esa razón, se cubrió con un elegante manto. Vivían en un poblado de hombres, cercano a la importante ciudad de Gondor. Con un par de días de camino, se podía llegar. Eso si, sin tomarse apenas tiempo para descansar.
Ella, hija de un herrero, no era precisamente miembro de una familia adinerada, pero afortunadamente, había nacido en el seno de una familia justa y honrada, y de ese modo había sido educada.
Pero, en un profundo rincón de su corazón se sentía descontenta.
Desde pequeña le habían estado repitiendo su papel como mujer en esa sociedad. Debía esperar a que un buen hombre, fuerte y valeroso, honrado, la tomase como esposa. Entonces, podría abandonar su casa, y a sus propios padres si era necesario, y consagrarse a la feliz vida matrimonial. Tener hijos y cuidar de su esposo y de su hogar.
Lanzó un suspiro de desagrado. No estaba preparada para eso, desde luego.
Sus pies se estremecieron ante el contacto del agua fría. Acababa de pisar un charco de agua helada, distraída al andar sumida en sus pensamientos.
Desde el inicio de la calle Mayor, miró arriba y abajo, intentando recordar dónde se hallaba la tienda que deseaba encontrar.
Gritos de júbilo y alegría llenaban el ambiente, junto a una alegre música. Toda esa avenida estaba decorada con guirnaldas de papel de colores, y veía como un par de chicos y chicas, ofreciendo un espectáculo, bailaban una danza popular en medio de la gente.

-Me encanta el ambiente de las fiestas.- susurró la joven, mientras una niña pequeña que andaba por allí repartiendo coronas de flores, le colocó una alrededor de su melena castaña. La muchacha sonrió amablemente, mientras la niña seguía corriendo calle abajo, regalando más coronas a los ciudadanos. Animada, bajó la calle Mayor, repleta, más que nunca, de jóvenes.

-¡Arien! ¡Ahora mismo estaba pensando en ti!- gritó una muchacha de cabello oscuro y liso, largo hasta más abajo de su grácil cintura.-¿Has venido a la fiesta?

-Hola Vairë.- saludó educadamente la joven.- He venido a comprar unas cosas que necesita mi madre.

-Vaya.- murmuró la chica, a la vez que su rostro se entristecía.-Pensaba que habías venido para pasear un poco, y tal vez, te hubiese gustado acompañarme a la feria.- Se apartó con la mano el flequillo de delante de la cara, y siguió hablando.- Pocas oportunidades de pasárnoslo bien tenemos a diario...- Por su expresión, parecía fatigada y agobiada.

-¿Sigues prometida con Bauglir?- Vairë asintió con la cabeza.

-Y así será por mucho tiempo, si no es que mis padres cambian de opinión- Pero entonces, la chica morena volvió a sonreír, tímidamente.- Pero no te preocupes. Bauglir es un buen chico, y me trata muy bien. Seguro que me hará feliz.

-Eso espero- dijo Arien a su compañera, deseando de todo corazón que eso se cumpliera.

-¿Y tu qué, amiga? ¿Ningún chico especial?- preguntó burlonamente, guiñándole un ojo a la joven.

-¡No! ¡Claro que no!- gritó Arien, mientras sacudía la cabeza fervorosamente.- Y mejor así, por que de momento, no tengo ninguna gana de casarme con alguien.

-Eso dices ahora, pero ya verás. El día que menos lo esperes te enamorarás, y entonces todo cambiará para ti.- Añadió Vairë, acomodándose el largo cabello- Dicen que eso siempre pasa, tarde o temprano.

-Mejor que sea tarde, entiéndeme... Ahora soy libre, y puedo hacer, dentro de lo que se puede decir, lo que quiera.- La muchacha sonrió, y el frío aire acarició sus mejillas.- Quizás algún día conozca a alguien especial, pero de momento, no...

-No estás por la labor.- interrumpió su amiga.- Y lo entiendo... Bueno...- drásticamente, cambió de tema.- Acompáñame a la feria, vamos, anda... por favor...- suplicó Vairë, y no se detuvo, hasta que Arien hubo aceptado.

* * * * * * * * * *

La gente en la feria estaba espacialmente aglomerada, y pese al frío y el viento gélido que soplaba de cuándo en cuándo, las muchachas incluso comenzaban a tener calor.

-¿Perdone señorita, le apetecería bailar conmigo?- un chico rubio se detuvo frente a Vairë, atraído por su hermosa melena y sus penetrantes ojos. En cambio, ella sonrió.

-Sí, pero dudo que a mi prometido le haga gracia.- Entonces, se giró hacia su amiga, que intentaba que ningún golpe de viento arrancará la corona de flores de sobre su claro cabello.- Seguro que mi amiga estará encantada.- El chico, muy feliz, se giró hacia Arien, y le tomó la mano.

-Es realmente preciosa... ¿le gustaría bailar conmigo?

-Mu... muchas gracias, pe.. pero...- Vairë sonrió, viendo lo avergonzada que se había puesto su amiga en cuestión de segundos.- Yo también estoy prometida.- dijo, provocando que el chico, algo decepcionado, decidiera abandonar el propósito de sacarlas a bailar.- ¡Vairë! ¡¿Cómo se te ocurre...?!- La chica de cabello oscuro se comenzó a reír, y provocó que al final, Arien se le uniese, estallando en carcajadas.

-Ven- la muchacha cogió a su amiga de cabello castaño de la mano, mientras tiraba de ella.- Me han dicho que hay unos tenderetes de dulces más abajo. Venden pan con especias, miel, manzanas azucaradas y hojaldre.- Con sólo esas palabras, a las dos chicas se les abrió, de golpe, el apetito, y desearon probar todas y cada una de aquellas delicias.

-¿A que esperamos, pues?- corriendo como niñas, por unos instantes, olvidaron sus responsabilidades y preocupaciones, y se entregaron de lleno a la alegría típica de las ferias y de las celebraciones. A toda prisa, bajaron hasta los tenderetes de dulces, y una vez allí, cada una compró lo que más se le antojó.

-Mmmm....- Vairë no pudo reprimirse, y una gran sonrisa apareció en su rostro, mientras masticaba.- Hojaldre con jarabe de frambuesa...¡Está delicioso!

-Te comportas como un cría.- riñó, bromeando, Arien a su amiga, mientras comía también, con cara de placer, galletas con nata.- Incluso tienes la nariz manchada de jarabe.- Vairë, en lugar de apresurase a limpiarse, se comenzó a reír.

-Pues ahora no te dejo dar ni un mordisco.

-¡No es justo! Yo te he dejado probar mis galletas...- murmuró disgustada.

* * * * * * * * * *

Ya había anochecido. Con los bolsillos mucho más vacíos, pero notoriamente más alegres, caminaban por las aún llenas calles de gente, mientras las melodías de la fiesta retumbaban en sus oídos.

-Espero que mis padres no estén muy preocupados...- susurró Arien.

-Tranquila. Ya eres mayor. Además... no has estado fuera tanto tiempo.- dijo Vairë, intentando aliviar a su amiga.- Que extraño...- murmuró, deteniéndose, como si de repente, se hubiese dado cuenta de algo- Ya no se oye música.- Rápidamente, las dos chicas se giraron, y vieron como, de repente, la calle había quedado desierta.

-¿Qué demonios está pasando?- su rostro tomó una actitud mucho más seria que de costumbre, a la vez que tensa. Una suave brisa provocó que las vestimentas de las dos muchachas ondearan al viento.

-Arien...- la aludida se giró, y siguió con la mirada, la dirección que le señalaba su amiga con el dedo. Allí, apoyada en una puerta, había una silueta, similar a una anciana encorvada, cubierta con una capa grisácea.

-¿Queréis saber que os depara el destino?- preguntó una voz, que sin duda, provenía de una vieja.

-Queremos saber por que estamos aquí.- dijo Arien, llena de valor.

-Eso no os lo puedo decir, pero puedo ver muchas cosas... sobretodo de ti, jovencita.- Vairë sintió, egoístamente, un ligero bienestar al ver que no se dirigía a ella.- Acércate, a no ser que me tengas miedo.- Ciertamente, Arien estaba aterrorizada, pero, orgullosamente, se acercó hasta la anciana, seguida muy de cerca por su amiga, que se aferraba a su mano como si estuvieran a punto de morir.- Dame la mano.- Intentando dejar de temblar, se la entregó. La anciana tomó la mano de la muchacha con las suyas propias, que extrañamente, eran blancas, limpias y suaves.

-¿Qué ve?- preguntó la chica, haciendo un alarde de valentía.

-Primero de todo... veo muchas cosas. Veo el fallecimiento de tus padres, veo dolor y muerte, sufrimiento.- dijo la anciana.

-Basta...- susurró Vairë, asustada, cerrando los ojos con fuerza. Nunca le había gustado la brujería ni la adivinación.

-¿Algo más?- interrumpió Arien, haciendo caso omiso de sus palabras.

-También veo... un hombre. Alto, fuerte, muy noble. Algo arisco, tal vez...- el dedo de la anciana acarició la palma de la mano de la chica.- Las estrellas le guiarán hasta ti. Tú sólo podrás ver un par de impenetrables ojos, del mismo color que el cielo.

-Tonterías.- la voz de Arien se alzó por sobre la de la vieja adivina.- No creo que usted pueda adivinar nada.

-Y que tal si te digo... que tú estás destinada a ser la futura reina de Gondor...- Las pupilas de Arien se dilataron, y entonces, sintió un fuerte golpe. Vairë se resbaló, pisando su propio vestido, y ambas acabaron rodando por el suelo. Como pudieron, se levantaron, adoloridas y asustadas.

-¡Vairë!¿Estás bien?- gritó la chica, a la vez que se levantaba.

-Sí, ¿pero que ha pasado?- preguntó, mientras agarraba a su amiga con sus manos temblorosas.

-No lo sé...- susurró Arien, mientras miraba que, a su alrededor, la gente había vuelto a reaparecer, y muchos jóvenes las miraban, allí, arrodilladas en el suelo.

-¿Se han hecho daño?- preguntó una bonita doncella, pero las dos amigas negaron con la cabeza.

-Vámonos...- imploró Vairë- Esto es demasiado extraño.- Arien asintió con la cabeza, y levantándose, ayudó a su amiga, que apenas podía alzarse debido al temblor de sus piernas.

* * * * * * * * * *

Esa noche no pudo dormir. Apenas creía lo que había pasado ese mismo atardecer en la feria. Había sentido miedo, mucho miedo, pero a la vez, un inconfesable deseo de saber que le depararía el futuro. Pero no podía creer esas palabras, aunque sabía del cierto en que jamás las olvidaría...
¿Reina de Gondor?...
Todo eso eran tan sólo sueños, de esos que acabas por despertarte, tras un duro golpe, y son más dolorosos cuanto más fervientemente crees en ellos.

-Tonterías.- susurró una vez más.

 
Ithilien
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 11-03-2005 Hora: 18:12
mmmm muy bonico, pero un tanto raro en algunas partes, que paso con el recado de la madre???

Fecha: 26-02-2005 Hora: 15:38
Muy bueno Ithilien. Yo destacaría la facilidad que tienes para describir el ambiente de la ciudad y la fiesta. Lo de la vieja que aparece para decir tu futuro y luego desaparece es algo típico, pero bueno. Tu tranquila que no me pierdo tus relatos.

Fecha: 26-02-2005 Hora: 15:37
ithilien, me pareció bastante bueno. Casi puedo imaginarme a la perfección la calle, el hojaldre...Y la caída. Te felicito. ¡Sigue escribiéndolo, está muy interesante!

Fecha: 26-02-2005 Hora: 00:25
Muy evocador. Me gusta la tranquilidad que desprende. La narración podría afinarse un poco a veces, sobre todo por la puntuación, pero es correcta. El mayor éxito radica en la organización de las partes y párrafos, que dosifican muy bien la información. el argumento promete.