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Historia de los Ómalië
Capítulo 4
Un encuentro en el bosque
Por inwen_lindonar
 
Lissiel solía salir a pasear para disfrutar del campo y la compañía de los animales. Era una bella humana de diecisiete años que no tenía prisa y cantaba mientras todo lo que la rodeaba parecía seguir su melodía. Aquel día había salido de casa cuando vio llegar a Mihion, un joven de su misma edad al que conocía desde niña y que pretendía casarse con ella. Pero ella, aunque le consideraba una buena persona, no le veía como pareja, para ella era más como un cómplice de la infancia, alguien con quien recordar el pasado pero nunca alguien con quien vivir el presente o el futuro. Cuando le vio llegar a su casa se marchó de allí pues cada vez que se encontraban lo pasaba muy mal y así, poco a poco, esa antigua amistad se estaba deteriorando.
El viento mecía sus finos y oscuros cabellos cuando un soplo anidó en ellos.
Sus pasos por el bosque la llevaron hasta una pequeña cascada donde la joven vio a un hermoso elfo que se estaba bañando. Al principio se volvió para no perturbar su intimidad pero muy pronto volvió la cabeza de nuevo para mirarle. Era lo más hermoso que había visto jamás. Tenía los cabellos dorados como el sol y brillaban, al igual que también brillaba su perfecta piel con los reflejos del agua, que estaba bronceada de un suave y uniforme tono, quizás debido a su costumbre de nadar. Le contempló mientras sentía como la sangre se agolpaba en su rostro. Pero aun así no pudo dejar de mirar.
Entonces debió hacer algún tipo de ruido, una rama, un movimiento, daba igual, pero el elfo la descubrió y con un movimiento súbito recogió su arma y se abalanzó sobre la joven espada en mano.
- ¿Quién eres y porqué me espías? –dijo el elfo encolerizado.
Ella le miró a los ojos y sus miradas se cruzaron por vez primera. Los ojos grises de la joven eran tan pálidos que parecían perlas y lucían como si en ellos se hubiesen escondido pequeñas estrellas. El elfo viendo aquellos ojos estrellados quedó hechizado, dudó y bajó un tanto su arma aunque todavía estaba enfadado.
- Lo lamento –dijo ella- Caminaba por el bosque y mis pasos me trajeron hasta aquí. No pretendía molestaros ni espiaros –continuó ruborizándose y bajando ligeramente la mirada- Pero vuestra belleza me tenía hechizada y no me podía ir ni dejar de miraros –terminó muy seria y volviendo a alzar sus sinceros ojos y clavándolos en los hermosos ojos violetas del elfo.
El elfo se sintió turbado, ¿no acababa de decir que era bello? Y de pronto fue plenamente consciente de que no llevaba ropa alguna y que se encontraba frente a una joven humana realmente hermosa y dulce, y cuyos ojos estaban comenzando a atrapar su corazón. El elfo se sonrojó como antes se había sonrojado la joven. Volviéndose la dijo:
- Si esperas aquí volveré pronto y podremos conversar más cómodamente sentados en una cabaña no muy lejos de aquí.
El elfo se fue a buscar su ropa y se vistió.
Cuando regresó la humana le estaba esperando.
- Mi nombre es Mahtarion –dijo el elfo a la humana cuando volvió a su encuentro- ¿Vos cómo os llamáis?.
Ella le miró y con una encantadora sonrisa le respondió.
- Lissiel.
- Lissiel –repitió el elfo suavemente- Me gusta vuestro nombre –dijo mirándola con una sonrisa.
Lissiel se sonrojó y miró al suelo. Los ojos del elfo la ponían nerviosa, pero a la vez le gustaba tenerlo cerca.
Mientras caminaban por el bosque conversaron muy animadamente. Descubrieron que tenían gustos e intereses comunes a pesar de ser tan distintos, aunque eso no quiere decir que estuvieran de acuerdo en todo. Cuando llegaron a la cabaña se quedaron hablando toda la noche hasta que vieron el amanecer. Dialogaron y rieron. Debatieron temas y expusieron opiniones. Allí se contaron sus vidas. Hablaron de sus familias y amigos. De sus sueños y deseos. Mahtarion había ido allí a pensar ya que su familia deseaba que se casara y dejara de viajar puesto que su madre, que era viuda y no tenía más hijos, sufría mucho por él y su espíritu languidecía rápidamente. Había varias doncellas elfas que le miraban con buenos y ojos y se sonrojaban e incluso suspiraban al verlo pasar y su madre le pedía que escogiera alguna de ellas y se quedase a vivir con ella y la diera nietos que devolvieran un poco de vida a su ajado espíritu. Así pues había ido a la cabaña a pensar y reflexionar sobre sus sentimientos porque no estaba seguro de estar enamorado.
Estuvieron una semana hablando y al final se conocían y comprendían tan bien como si se conociesen de toda la vida. Su complicidad floreció y, prácticamente con un gesto, podían saber lo que pensaba el otro.
Pero llegó el momento de la despedida. El tiempo pasó y cada uno debía volver a retomar su vida. Se despidieron y partieron en direcciones opuestas, con cada paso que daban sintieron que una parte de ellos quedaba allí. Sin embargo no pararon hasta llegar a sus hogares.
 
inwen_lindonar
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 04-03-2005 Hora: 23:38
No tengo pegas con la narración, es normal, correcta, sin destacar.
El argumento ahora lo veo forzado. ¿por qué se está bañando tan tranquilamente en cueros el elfo? ¿por qué huele tanto a enamoramiento típico a primera vista?
Lo mejor es el final, que resuelves con sencillez la separación y dejas buen pie a seguir.

Fecha: 04-03-2005 Hora: 17:06
El relato está muy bien escrito, es más, es el relato que mas me ha gustado de los tuyos hasta ahora, pero todavia espero que todas las historias se enlacen...