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La historia de Elanor Gamyi
Capítulo 4
Mañana y mediodía
Por Eardilen
 
Elanor estaba delante de la Reina, radiante como siempre. Llevaba un traje azul oscuro, de tela aterciopelada, y una túnica, también de tela aterciopelada, pero de color granate, En la cabeza portaba una ligera corona élfica, que lanzaba destellos con las primeras luces.

El Rey también estaba radiante, parecía uno de los antiguos Reyes de Númenor. No llevaba su corona, y ninguna cana adornaba su cabellera negra como la larga noche. Iba vestido con una preciosísima camisola élfica, y un peto bordado también por los elfos, aparte de unos pantalones de viaje, muy cómodos para viajar.

El gélido viento de la mañana azotaba los cabellos del Thain, el Alcalde y Elanor cuando comenzaron a desayunar con los Señores de Gondor y Arnor.
-Elanor, ¡te ves espléndida!-dijo la Reina tomándole la mano a Elanor y sonriendo-Seguro que ya tienes a más de un hobbit encandilado de ti… Hablando de eso, el Rey y yo te hemos traído un pequeño regalo, y a tus hermanos otros tantos. ¿Quieres abrir el tuyo?
-Sí mi señora, me encantaría. Adoro los regalos-dijo Elanor.

Arwen sacó lo que parecía un paquete envuelto en telas. Se lo puso en las manos a Elanor, que con mucho cuidado deshizo todos los pliegues del paquete. Entonces observó el regalo.
Era una flor de cristal, no muy grande. Las hojas eran esbeltas y delicadas, y los pétalos terminaban en una débil fuentecilla, muy débil. El tallo era liso, y el cristal muy suave.

Elanor levantó el rostro, y sonrió.

-Es una elanor de cristal, ¿verdad mi señora?-preguntó Elanor.
-Así es Elanor, veo que tu padre no erró cuando te las describió. ¿Te gusta? Fue elaborada por los elfos que ahora viven en la bella Ithilien.
-Me encanta, mi señora. No sé cómo agradecerlo-dijo Elanor sonrojándose.
-No tienes que hacerlo, sólo queríamos darte un gusto-dijo Arwen.

Mientras Elanor contemplaba su bella flor, el Rey Elessar y Sam conversaban, y Pippin comía.
-Mi señor, insisto en ignorar tal ley y que entréis en la bella Comarca-suplicaba Sam.
-Mi querido Sam, ¡no puedo incumplir una orden que yo mismo dicté! Recuerda que cuando mi reinado comenzó, di orden a todos los Atani que viven en la Tierra Media de que no traspasaran las fronteras de la tierra de los Medianos-razonaba Aragorn.
-Pero no evitar sentirme mal cuando pienso que estáis aquí, durmiendo a la intemperie, cuando yo estoy al lado, durmiendo en las cómodas estancias de Casa Brandi…
-¡A la intemperie dices! Sam, ¿ya no recuerdas los campamentos de la Comunidad? Comparado con esa época, ¡ahora mismo duermo en un palacio!-dijo riendo el Rey.
Sam rió con el Rey.
-Pero al menos se me permitirá ofreceros una verdadera comida hobbit cuando llegue el mediodía, ¿no?-dijo, sin parar de reír.
-Eso por supuesto. En Minas Tirith se come bien, pero nunca rechazaría un rico manjar hobbit-respondió Elessar.

La mañana pasó rápida, y todos los hijos del Alcalde, su mujer, el señor de Casa Brandi, y el hijo del Thain fueron llamados.
Aquí resumo lo que de Gondor fue traído por sus soberanos para los niños hobbits, y familia:
A Frodo le fue entregada una espada forjada especialmente para su mano, que poseía caracteres Adunaicos, y que recibió con gran regocijo.
A Rosa, la tercera de los hermanos, se le entregó una flor de cristal, pero esta vez copiada de una ninphredil, y que ella observó con gran curiosidad.
A Merry y a Pippin, les fueron entregados dos emblemas del Árbol Blanco, que brillaban con el sol del medio día.
Rizos de Oro recibió un precioso vestido de primavera, de color verde, y con muchos motivos de hojas.
Hamfast, Margarita y Prímula fueron obsequiados con unos libros de cuentos de la Tierra Media, sin duda extraídos de los relatos de los Primeros Días.
Y por último, Bilbo, Rubí y Robin recibieron cada uno un colgante con un precioso emblema élfico, y el bebé Tol fue obsequiado con un colgante, pero con un emblema diferente.

El Thain recibió un estandarte de Gondor, Merry uno que había sido enviado por Éomer desde Rohan-y que recibió bendiciendo esa bella tierra-, el Alcalde un libro con relatos de la Tierra Media escritos por un historiador elfo olvidado, Rosita un glamoroso vestido de Gondor, y el hijo del Thain, Faramir, otra espada de Gondor, que había sido de un soldado de la Guardia.
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NOTA: Este relato no será continuado hasta que encuentre los bocetos que hice sobre él hace tiempo, ya que tenía otro capítulo escrito, pero mientras tanto publicaré algún otro, así que gracias por leerme. ¡Namarië!
 
Eardilen
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 05-01-2007 Hora: 16:25
Justo en la mitad del relato, el el esenlace de la historia, cuando la vida de Elanor iva cambienado... Se te perdieron los capitulos, espero que los encuentres por que la historia esta bien buena...

Fecha: 15-03-2005 Hora: 00:01
Parece un capítulo de transición. Las conversaciones son demasiado banales, y acabas enumerando los regalos, consciente de que son detalles que no hacen avanzar la historia.
No será el capítulo que más se recuerde, pero imagino que es la antesala de algo movido.