Ir a Posada de Mantecona
 


Prisionera de su destino
Capítulo 2
Por Driad_de_Einar
 
Tres días habían pasado desde que su nombre le hubiera sido revelado. Tres días desde que conociera una de las razones por la cual estaba sometida a aquel encierro. tres dias en los cuales, las noticias no habían significado demasido para ella.Pues nada le hacía recordar situaciónalguna, por la que debiera considerarse maldita.
Pero amanecía de nuevo y una vez más los cantos de aquel ave, su único compañero, la despertaron. El ala estaba curada, y pronto marcharía. Retiró los vendajes. Pero antes de soltarla, Alethea, cortó un mechón de su pelo, con el que, a modo de trenza, enganchó en la capucha de cuero que coronaba la cabeza del pájaro.

Asiéndolo delicadamente, lo llevó hacia el gran ventanal de su torre y tras besar su plumaje, estiró el brazo hacia el exterior diciendo:
"Vuela, pequeño!!, disfruta de tu libertad"

Siete veces rodeó el pájaro la torre antes de partir. y con su partida, Alethea se sintió, más y más sola. Las paredes de la torre, que desde siempre había siodo su morada, parecían estrecharse a su alrededor.
Miró hacia el exterior. A sus pies las ruinas del castillo, y el foso, de aguas oscuras que rodeaba el castillo.

Por un momento pensó en saltar. La profundidad debía ser suficiente para amortiguar su caida... pero ¿sabria nadar?
la duda la detuvo.
Miró al horizonte, más allá de las ruinas, miró las verdes montañas bañadas por el sol del invierno, y decidió para sus adentros que sí sabía nadar, aún a riesgo de equivocarse...
No pasaría ni un día más en aquella celda.
Subió al alfeizar. Por un momento pensó que tenía alas. respiró. respiró profundamente y miró hacia las mortecinas aguas.Saltaría.

La puerta se abrió sin que Alethea hubiese escuchado ruido alguno. El muchacho había vuelto.Vio a Alethea sobre el alfeizar. La luz del sol dibujaba su silueta con los brazos extendidos y la hacía parecer un ángel.

El muchacho comprendió, lo que iba a ocurrir. Sin duda se mataría. Corrió hacia ella
"Alethea no!!!, no saltéis!!!
La voz la sobresaltó y le hizo perder el equilibrio. Caía. O eso creía. Notó la mano del muchacho asiendo su brazo con fuerza, pero pronto comenzó a ceder. Si no la soltaba pronto, él también caeria al lago.

"Suéltame, te lo ruego!"-gritó Alethea.
Y se encontró con los ojos del muchacho, y vió en ellos que no la soltaría...

El muchacho pensó que sus fuerzas habían llegado a su fin, pero no se rindió y al cabo de unos segundos una de las suaves manos de Alethea se aferraba fuerte al alfeizar, consiguiendo ascender al cuarto.

-"¿Acaso habéis perdido la razón? ¡Muerte y no más que eso es lo que encontraríais en ese salto", vociferó el joven, enfadado.
-"Quizás lo desee, cuidador desconocido mío, porque quizás la misma muerte no sea algo peor que una jaula como esta. Pienso en algo que mis sueños apenas pueden concebir, que quizás nunca he conocido, de la cual no tengo más que meros vestigios, vagos y aislados.... codicio la libertad para mi alma",respondió ella.

El chico se quedo sin palabras , reflexionaba absorto sobre aquella mujer que siempre había considerado fragil y desválida. Ahora comprobaba que no solo era hermosa, como él mismo ya había opinado antes en sus pensamientos, como una flor, sino bella y dura, impenetrable en sus deseos como una montaña que cruzara el mar, coronada de relámpagos. Y por primera vez desde que la conoció, sintió mucho miedo. Miedo por ella.

Alethea de pronto abrió la boca con gran sorpresa al comprobar que el chico era más o menos de su altura, con cara aniñada y una similar complexión física. Una idea alocada comenzó a bullir en su largamente olvidada mente. ¿Y si fuera posible vestirse con la ropa del muchacho y así escapar, aunque fuera por un breve rato, un efímero día a la luz del sol? ¿Aceptaría él? y sobre todo ¿Tendría ella el valor suficiente como para cruzar esa puerta, más lejos de lo que quizás había ido en muchos años?.

Alethea se acercó al joven, escrutándole sin pudor alguno, tocó sus brazos y midió su frente con la de él. Tocó su barbilla, sin asomo de vello y sonrió.

El joven, no sabía que hacer o que decir. Jamás había visto a ninguna dama comportarse de aquel Modo. Pero por lo que él sabía, Alethea no era una dama común. Había estado a punto de morir, y allí estaba, palpándole y exultante de alegria.
"Dioses" exclamó Alethea triunfante "Como no lo pensé antes... muchacho, me ayudarías a abandonar este lugar?" "Tu y yo, no somos tan diferentes, podría ponerme tus ropas y ...salir...salir de este encierro que agota mi ser"

"Milady" dijo el chico "no puedo hacer eso. Vos no podéis salir de aquí... sois un peligro...podriais dañar a los aldeanos...y..."

Alethea le miró "¿todavía crees que soy un peligro? ¿De veras crees que estoy maldita? ¿Y que pasa contigo? ¿por qué nada te ha ocurrido?"
Tenía razón. El muchacho había roto las dos reglas que le dió su predecesora, a riesgo de su propia vida: No hablar con la prisionera, y jamás tocarla.

Por lo que él sabía hacía muchos años que la tenían en la torre, pero Alethea era joven, muy joven a decir verdad. Pues aparentaba su misma edad o poco más. una de dos. O en verdad era una hechicera poderosa y conocía el secreto de la eterna juventud, o debieron encarcelarla de muy niña. Aquello no tenía ningún sentido... y aquellos ojos... no podían pertenecer a nadie maligno.

"Muchacho" dijo Alethea tomando su mano y mirándole fijamente a los ojos. "¿Me ayudarás?Tu tienes la llave, podrás salir cuando oscurezca y para entonces yo ya estaré lejos de aquí , nadie sabrá que fuiste tu quien me sacó de este encierro, lo prometo"

No pudo decir que no. Áhora entendía el poder de Alethea. Pues nadie podría negarse a su petición. Nadie que tuviera corazón.
"Os ayudaré Milady. Si os dais la vuelta me desvestiré y os daré mis ropas".
Alethea se giró aunque no sabía por qué debía hacerlo. y ella también comenzó a desvestirse.
Cuando el joven se dió cuenta la piel de Alethea estaba tan solo cubienta por una fina camisa de lino. No mostraba rubor alguno, ni parecía sorprenderse de verle unicamente con sus calzas. Una vez más el sol dejó adivinar las curvas de su hermoso cuerpo. Ella le miraba curiosa y le pidió que la ayudara a vestirse.
Se recogió el cabelloy se embozó la capucha del joven.
En verdad, de aquella guisa, nadie sería capaz de tomarla por otra cosa que no fuera un muchacho.
Estaba lista. Pronto cruzaría aquella puerta.
"no hay guardias en la torre" dijo el joven. "Solo a la salida del antiguo castillo encontraréis dos centinelas. Saludad con la mano izquierda. pues soy zurdo. despues marchar y tomad el camino de la derecha. Es el que tomo siempre. Cuando lleguéis al bosque, evitad la aldea, pues alguien podría reconoceros. Dirigíos hacia el norte. Tras las montañas está el Condado de Dungloire. Allí estaréis a salvo."

"Gracias muchacho"-dijo Alethea sumida en la emoción "me has dado alas. Me has hecho libre. Estaré eternamente en deuda contigo. Si supiera tu nombre..."

"Ian, milady. Ian Roughs".
"Ian, me has devuelto la vida"Dijo Alethea.Se acercó al joven y besó su frente. Luego atravesó aquella puerta y dejo atras el único hogar que conocía. Sin mirar atras. descendiendo por la escalinata de piedra. Hasta el patio.
 
Driad_de_Einar
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 25-03-2007 Hora: 06:46
Hasta el momento me ha gustado mucho la historia, a pesar de que tiene algunas pequeñas lagunas creo que la manera en como la relatas hace que inevitablemente te atrape y te impulsa a querer leer más (que es lo que voy a hacer)... :z
De verdad que eres una escritora excelente, no solo nos deleitas con unas bellisimos poemas, sino que ademas nos regalas una buena historia, de verdad que toda mi admiración..

Fecha: 17-05-2006 Hora: 15:21
Bueno, la verdad es que me está gustando, pero realmente no me llego a creer del todo la situación... creo que si llevara años encerrada sin hablar con nadie, su caracter debiera estar bastante más agriado , pero de todos modos la historia engancha, sigo leyendo!!

Fecha: 22-08-2005 Hora: 15:46
Sí, coincido con Laeron. El relato engancha y te mantiene en vilo, pero tiene algunas lagunas, que si no fuera por la credibilidad del narrador, serían sospechosas. ¿Por qué la tienen tan tremendamente encerrada si luego sólo la vigila un chiquillo que entra y sale como quiere? ¿Nadie previó una treta tan simple como el cambio de ropa? incluso que la chica agrediera al chaval y se fugara con su ropa.

Fecha: 17-04-2005 Hora: 15:56
Si que mantiene la intriga, si, yo ya tengo que leerlos todos!!

Fecha: 06-04-2005 Hora: 23:19
Si te pones a pensar, ¿por que la chica intenta lanzarse de la torre despues de recibir el unico rayo de luz en forma de informacion despues de su alargado viaje en un tunel oscuro? ¿No esperaria quizás mejor a una nueva llegada del chico para conocer mas cosas? ¿por que agotar la ultima salida cuando tenia otras esperaznas quizas? En este capítulo creo que se suceden dos acontecimientos que posiblemente podían haberse separado más y haber hecho todo mas tragico. Me refiero en haber dejado mas espacio entre que la chica intenta tirarse de la torre y el hecho de que se le ocurra escapar con las ropas del chico. Tambiñen es algo raro que de repente el chico se haga una idea tan íntima de la chica a simple vista ("impenetrable en sus deseos"). De todos modos, el relato sigue correcto y manteniendo la intriga.