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Prisionera de su destino
Capítulo 3
Por Driad_de_Einar
 
Ian la vió atravesar el patio, hacia los centinelas, con paso firme. Mil pensamientos se agolpaban en su joven mente. La imagen de Alethea en la ventana. Su desnudez. pero sobre todo, su voz que repetia su nombre una y otra vez, mientras recordaba el tacto de sus labios sobre la frente.Dificilmente podria olvidar a aquella joven dama.
"Que los hados os sean propicios, Alethea". pensó para sus adentros.

No podía ver el paso de los centinelas. Pero respiró tranquilo al comprobar que, a lo lejos, una figura menuda embozada en una capa de lana gris, tomaba el camino de la izquierda, tal y como él le había dicho.

Ahhh aquello era fantástico.

Libertad ¿cuantas noches no había llorado Alethea soñando con lo que ese concepto podía llegar a significar?. Y ahora la sentía, la veía, la cantaba, estaba corriendo por un campo verde que en su memoría no aparecía.

Gracias Ian, me has salvado , en todos los sentidos en los que puede salvarse a una persona.

Alethea fue a muchos comercios del reino, aunque no tenía dinero ni apenas sabía lo que era eso, y le agradaba ver como la trataban como a "una persona cualquiera". Era genial escuchar a los demás, oir sus voces, sonreir cuando ellos sonreían. Cada ser humano, incluso los más pobres o ancianos, le parecía una flor en el momento mismo de abrirse, en su apogeo.

Llegó de súbito a una tienda de animales y vió allí en las jaulas a las distintas especies. Eso y nada más que eso había sido ella todos aquellos años, un ser enjaulado, limitado. De pronto unos pájaros empezaron a cantar entre las rejas. Una lágrima se deslizo por las mejillas de Alethea. Porque efectivamente aún había algo que pese a los barrotes no podían quitar a esos animales, su canto. Y también habían existido muchas cosas que no pudieron quitar a Alethea por su encierro.

Salio fuera de la ciudad y dormito en una colina. Pasadas unas horas, se presentó ante sus ojos un espectáculo colosas, inenarrable, que por la posición de la ventana de la torre nunca había visto antes: El amanecer. De nuevo rompió a llorar.

No dejaba de pensar en que debía volver a la torre (no pensaba permitir que Ian permaneciera encerrado más tiempo y además, tarde o temprano le descubrirían. Pero no volvería para quedarse, se llevaría a Ian pero no permitiría nunca más que la encerraran. No le importaba a lo que tuviera que enfrentarse, no sabía las atrocidades que tendría que ver ni los horrores que el destino deparaba a su saber... pero convencido estoy de que, de haberlo sabido, igualmente hubiera tomado la misma decisión.

Se dirigió de camino a la torre. Había resuelto llevar algunas ropas para Ian. Aquello fue fácil, las lavanderas, extendían las ropas junto al rio para que estas se secasen y parloteaban sin cesar mientras hacían nuevas coladas.
Eligió una camisa, calzas y jubón. tal vez fuesen un poco grandes...pero bastarían.

A punto estaba de tomar el sendero hacia la entrada del castillo, cuando el ruido la detuvo. Los soldados de la torre, rodeados de curiosos, se dirigían hacia la villa que acababa de abandonar. Llevaban custodiado a alguien... Ian!!! pensó con temor... ¿a donde le llevaban?.

Pese a lo peligroso que pudiera resultar se unió a la comitiva. Ni siquiera Ian se percató de su presencia. sus vestiduras de muchacho la hacían irreconocible.
"¿qué ha ocurrido? preguntó a un chiquillo que correteaba divertido.
"se ha escapado ¿sabes?, la prisionera de la torre..la peligrosa...el estaba en la torre y ella no. Ahora tendrá que contárselo al Conde Mahogany...

Mahogany...aquel nombre le resultaba tremendamente familiar... Debía ser el señor del castillo que estaba al oeste de la villa. Imponente sobre una colina. Protegiendo con su visión las villas de alrededor.

Un hombre se unió a la conversación. "tendrá suerte-dijo- si el conde es benevolente con él. pero lo dudo. Y más estando en plena temporada de cacería y ante tan ilustres invitados...incluso el Duque de Dunloire ha venido este año para la caza del ciervo..."

"Pero ¿que podría pasarle?-preguntó Alethea.
"Como ya te he dicho zagal, eso depende del humor del conde. Por cierto-dijo mientras observaba a Alethea- ¿Tu no eres de por aquí verdad? "

"no , no -acertó a decir la joven- estoy de paso..también iba hacia el castillo"
"ah claro-sonrió- tu debes ser otro de esos juglares o poetas que va a entretener a la nobleza... Estos días se ven muchos por aquí... Pero tu no llevas instrumento...."

"No lo necesito-acertó a responder con rapidez- mi instrumento es .... mi voz"
"Está bién muchacho-dijo el hombre pasandole el brazo por su hombro y riendo abiertamente- tal vez yo pueda contarte alguna bonita historia para nutrir tu repertorio..."

"Contadme algo sobre la prisionera que se ha escapado"
el hombre dejó de reir y retiró el brazo.
"Jamás- dijo en tono severo- jamás hables con nadie de la prisionera. trae mala suerte. Ahora disculpa. Tengo que adelantarme, voy a unirme al servicio del castillo. Estos días andan faltos de sirvientes...por la cacería... si no encuentras hueco como poeta...ve a las cocinas...pregunta por Ambrose. él dirige al servicio"

El hombre se marchó apresurado. Ellos siguieron caminando. El sol brillaba con la fuerza del medio dia cuando llegaron a las puertas del castillo del conde Mahogany.

Alethea se sentó en una roca, descansando de su camino al castillo. En su mente bullían los pensamientos de alguien que durante toda su vida fue ignorado a posta por todos. Ahora tenía libertad, podía hacer lo que deseara. Marchar y buscar fortuna en otras tierras, donde nadie la conociera, parecía ser lo mas sensato.

¿Porque iba a pensar en Ian en este momento? Tenía ganas de liberarlo pero ¿Porque arriesgarse a que volvieran a atraparla?. De pronto la respuesta voló a ella "Recuerda quien te dio las llaves de esta libertad que tanto amas, quien se arriesgó tanto por ti" . Ian no merecía morir.

Se arriesgaría, iría a ver a ambrose fingiendo ser un joven chico de provincias y le sacaría información. Aún así, todo parecía mucho más fácil de decir que de llevar a cabo, ya que alethea en realidad no estaba muy segura acerca de donde provenían sus conocimientos y cuanto sabía de la vida en realidad.

Tenía el presentimiento de que sabría que hacer en los momentos oportunos. Quería ver al conde y saber la verdad de su encierro... pero le daba miedo. En cierto modo creía conocer a esa persona y sabía que mirarla sería como comprender... cosas oscuras que no quería que volvieran
 
Driad_de_Einar
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 19-09-2008 Hora: 10:04
la historia esta muy bien, pero en este capitulo hay un pequeño error. al inicio del capitulo se dice que la chica toma el camino de la izquierda (como le indica el chico), pero al final del capitulo anterior, el chico le dice que salude con la izquierda y tome el camino de la DERECHA

Fecha: 25-03-2007 Hora: 06:41
¿Que pasará con Ian???
La verdad es que el personaje me cae muy bien, se me hace una parte importante de la historia, la amistad que nacio entre él y Alethea desde el primer momento (creo yo), y quien sabe tal vez algo más, le dan un toque especial a la historia...

Fecha: 17-05-2006 Hora: 15:27
Sí, la verdad es que continúa enganchando. Está bien escrito y la lectura es amena... veamos como sigue!

Fecha: 22-08-2005 Hora: 16:03
En este capítulo no hay elementos argumentales fuera de lugar. Además, estás contando el relato de una manera perfecta: capítulos cortos, claros y que avanzan un paso cada vez. Hay elementos atractivos: la chica disfrazada, el pobre inocente, la libertad o el riesgo... no está nada mal.