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Prisionera de su destino
Capítulo 6
Por Driad_de_Einar
 
Sin quererlo, Alethea calló en un profundo sueño, del cual despertó a la mañana siguiente.

Por su mente seguía cruzando una y otra vez la leyenda tan cara para su pasado y para su corazón. Era un ser absolutamente ingenuo e inocente... pero lleno de un poder aterrador. La potencia de los cuatro elementos fundamentales rebosaba en ella y, según había comprobado, su más pequeña manifestación de ira resultaba letal para aquel que la provocara.

Su única esperanza para rescatar a Ian era aquel noble que había dicho que la ayudaría. Pero, poníendose en el mejor de los casos (lográndo rescatar al joven) ¿Que haría después?. ¿ Que mínima esperanza podía albergar para su felicidad llevando dentro de sí aquella fuerza indómita?.

Ahora todas las horribles piezas comenzaban a encajar. Su madre y más personas tuvieron que morir para que ella existiera, en el transcurso del antiguo conjuro. Todo ello por la mente abyecta de un hombre que quizás solo vivía por la guerra. Recapacitanto, Alethea se dio cuenta de que no solo quería rescatar a Ian, también pretendía encontrarse con el Conde cara a cara antes de que todo hubiera terminado. Si, entonces ajustaría cuentas con él.... ajustaría cuentas con todo el mundo.

Cualquiera que la hubiera observado en ese momento solo habría creído ver a una joven presa de la vida a la intemperie, pero totalmente inofensiva. Ella misma podía jugar a ignorar todo lo que sabía y olvidar por unos instantes su trágico destino. Sin embargo, aún notaba en su interior ese inmenso poder... agazapado... como un enorme animal indomable que esperara solo la más mínima oportunidad para saltar al ataque.

Unos pasos la sacaron de sus cavilaciones... el duque había regresado.

Veo que estás despierta- dijo el duque con una sonrisa- mejor así. Te he traído unas ropas. No puedes volver al castillo vestida de muchacho, pues todos buscan al halconero.
El duque Dio un hatillo a Alethea donde había una Vesta de hilo azul, con el blasón de la casa Dungloire en el pecho, y una toquilla con la que recogerse el cabello.
Aquel debía ser el uniforme de los criados, pensó Alethea. Mientras se ocultaba tras unas matas junto al rió, no pudo evitar sentirse observada por el duque y se ruborizó. Esa sensación, al igual que tantas otras era completamente desconocida para Alethea. Por primera vez se sentía avergonzada de mostrar su cuerpo a un hombre. Con Ian fue tan natural... que aquella nueva experiencia la hacía sentir intranquila.

La joven se vistió y trenzó su cabello, recogiéndolo bajo la toquilla, imitando la manera en que la anciana que la había estado cuidando en los primeros años de su encierro lo llevaba.
Así, vestida de mujer, aún era más bella, pensó el duque. Iba a ser muy difícil que nadie reparase en ella.
Los sonidos de trompetas a lo lejos le sacaron de sus pensamientos. Y mirando hacia las montañas que dibujaban la entrada al valle apremió a Alethea.
-Vamos muchacha, esas trompetas anuncian la llegada del convoy de mi madre. Debemos unirnos a ellas antes que alcancen el claro.
Alethea sin mediar palabra subió a la grupa del caballo del duque. Galoparon sin descanso durante un buen rato, hasta que encontraron las carrozas de Dungloire.
El duque se apeó y ayudó a bajar a Alethea. Ambos se dirigieron a la carroza central, profusamente decorada, y guardada por seis soldados.
Todos ellos desmontaron y saludaron con cortesía al duque. Uno de ellos abrió la puerta y de ella descendió majestuosa, la Duquesa viuda de Dungloire.
Siobbhan de Dungloire, debía rondar la cincuentena. Era una mujer hermosa de cabellos rojos como fuego, que la edad parecía no haber podido apagar, sus ojos castaños la dotaban de una gran calidez, que pese al rictus severo que intentaba aparentar, no evitaba trascender la emoción que le causaba ver de nuevo a su hijo.
Él, solícito, fue hacia ella y tras reverenciarla como merecía la abrazó gozoso.
- Celebro verte madre.
- También yo hijo mío... estas temporadas de caza se me hacen cada vez mas largas... afortunadamente este año nuestro anfitrión ha adelantado las festividades...

Viendo aquella imagen, Alethea no pudo evitar sentir pena por la madre que no había llegado a conocer... jamás podría abrazarla como el duque lo hacía con Lady Siobbhan. La mano dulce de la Duquesa sobre su rostro, la sacó de sus pensamientos.

-Vaya vaya, así que tú eres, la razón de tanto misterio. Veo que te sientan bien los colores de Dungloire, ¿no crees hijo mío? – ni siquiera esperó respuesta. Tomó a Alethea de la mano y la invitó a subir al carruaje.- Sea lo que sea que estéis tramando, me lo contareis por el camino pequeña... no debemos demorarnos más. Y tú, querido- dijo dirigiéndose al duque- será mejor que te adelantes, mientras lady...
-Alethea-contestó ella con una sonrisa.
-Mientras Lady Alethea, me informa de que es eso tan importante que me ha hecho prescindir de mi más querida dama de compañía para tenerla a ella en su lugar.
Dicho esto, la Duquesa dio orden de avanzar al convoy, y pronto se puso de camino hacia el cada vez más cercano castillo del conde Mahogany.

En el trayecto Alethea le contó todo lo ocurrido a lady Siobbhan. LA duquesa, conocía la historia de la madre de Alethea y las leyendas acerca de su muerte. Mientras la joven hablaba, la madre del duque, no pudo evitar pensar que aquella joven pese a su aparente candidez, si todo lo que había oído era cierto, podría significar, no solo la muerte del conde, que a buen seguro era lo que la muchacha tramaba... sino la destrucción de todos ellos. La avaricia y sed de poder del conde no le agradaban. Su esposo temió durante muchos años que las alianzas con la brujería de su vecino, pudieran arrasar su reino. Pero, por lo que ella sabía el poder de Alethea era incontrolable. Ahora... tan solo esperaba que su hijo no hubiese cometido ninguna imprudencia al tomar partido por aquella desconocida.

De nuevo las cornetas y el bullicio de la gente. Habían llegado al castillo. Lady Siobbhan tomó las manos de Alethea entre las suyas y susurró...
-Todo irá bien pequeña ... todo irá bien.
 
Driad_de_Einar
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 25-03-2007 Hora: 06:29
mmmm .... ya me saboreo el siguiente capitulo que estoy a punto de leer, hasta ahorita he de decir que la historia a estado sencillamente...

Fecha: 07-07-2006 Hora: 19:23
Esto.... si mis calculos son exactos, ya deberia estar aqui la nueva entrega..... princesaaaaaaaa por favor no permitais que siga la angustia de esta espera.

Fecha: 25-11-2005 Hora: 23:43
Interesante la reflexión inicial, la toma de conciencia, aunque pasa actura el hecho de que todo el secreto se desvelara demasiado de golpe en el capítulo anterior.
el duque sí que toma partido, sí. Se ve demasiado inocente... o bien trama algo y la inocente es Alethea.