Ir a Posada de Mantecona
 


Narmorne el elfo negro
Capítulo 2
pensamientos en la altura
Por narmorne
 
La batalla continuaba y aunque habíamos diezmado mucho sus filas no había sido suficiente para ganar la batalla, la balanza estaba todavía equilibrada, parecían que se reproducían como ratones, debíamos pedir refuerzos.
Mandé la orden de que varios elfos galopasen lo mas rapido posible hacia la ciudad mas cercana para pedir refuerzos y preparar las defensas, me temía lo peor, porque esto solo era el principio de la batalla, y todo acabaría cuando terminase con la vida de mi hermano.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Necesitaba soledad para pensar y me dirigí fuera del campamento hacia mi montura para volar y despejarme, de repente, sentí una mano en mi hombro.
-¿Donde te crees que vas?
-Aiya Turdil, necesito despejarme un rato, ¿vienes?
-Tus y tus preocupaciones, ya te dije que el cargo era demasiado grande para ti, pero tu como siempre no me hicistes caso.
-Jejeje, no me hagas reir, te fastidia porque te lo arrebate y no porque fuese peor que tu precisamente, anda monta y hablemos mientras volamos.

Me monté con mi amigo en mi montura y nos dispusimos a volar bien alto, como antaño hacíamos; Turdil era un viejo amigo, lo conocí durante las guerras del norte contra angband, cuando servíamos al reino de tharanduil, le salvé de la muerte y desde entonces no ha habido orco que se haya atrevido a aguantar nuestra aplastante marea de muerte.

-Me preocupa mi hermano.
-¿Todavía piensas en eso? el hermano que tu conocistes ya no existe, el ser que ahora habita su cuerpo no es mas que otra criatura de morgoth, sus pensamientos son impuros, solo cabe muerte y venganza en su cerebro.
-¿Acaso no es lo mismo que tenemos nosotros en mente? siempre estamos luchando dando muerte, a seres que decimos que se lo merece, pero como dice un buen amigo mio, ni el mas sabio de los sabios puede dar la vida, ¿acaso puedes desear tu la muerte cuando no puedes tampoco dar vida?, y yo tambien busco la venganza, ¿no es lo mismo?
-En cierto modo si, pero hay una gran diferencia, tu buscas la justicia ante todo, sientes placer por la muerte ajena, pero ese placer proviene de erradicar el mal en esta tierra.
-¿Y que se considera bien o mal?
-Pues...-Turdil se quedó largo rato meditando mientras el viento chocaba en nuestros rostros- el mal es aquello que es injusto que solo se rigen por la muerte y por la desgracia del otro, eso es lo que hace el señor oscuro y su hueste, solo buscan sembrar el mal en esta tierra, ¿crees que si lograse tomar el poder de esta tierra ibamos a ser libres? nos esclavizaria y nos torturaria, el mundo viviria en un alo de muerte, traiciones y mentiras, y todo lo bello que conociamos sería destruido por el simple echo de ser bello, eso es el mal.
-Si, pero pensando, eso es lo que nosotros llamamos mal, pero segun el punto de vista de un orco, a lo mejor nosotros somos el mal, porque hacemos lo contrario a sus principios, no me comprendo ni yo, pero tengo esa gran duda, ¿estamos haciendo lo correcto?¿es correcto matar a mi propio hermano?
-¿Eres imbécil? ¿ya se te ha olvidado el por qué de nuestra lucha? estamos defendiendo a los pueblos libres, sin nosotros, los que luchamos, largo tiempo hubiese estado el mundo bajo el triste y pestilente poder del señor oscuro, ¿y tambien se te ha olvidado la muerte de tu madre en manos de tu hermano?¿y como te traiciono casi dandote tambien a ti la muerte?¿se te ha olvidado el juramento que le hicistes a tu madre?
-Lo siento amigo, es verdad lo que dices, tengo una responsabilidad muy grande y eso me hace pensar mucho, bajemos ahora que necesitaran nuestra ayuda en el campo de batalla.

Tiré de oronwë para que bajase hacia el camo de batalla, desde las alturas se veía perfectamene nuestra victoria aplastante, aún quedaba mucho rato para dar por vencida la batalla pero se veía claramente que habíamos abierto por muchos puntos brechas en la defensa del enemigo, solo era cuestión de tiempo.

Nos encaminamos hacia la parte donde la batalla estaba mas reñida, un punto donde solo un centenar de elfos estabn defendiendo su puesto, Oronwë aterrizó no sin antes haber arrancado uans cuantas cabezas de orco con sus potentes garras. Cogiendo con las dos manos mi hacha y dando un salto de mi montura caí a los pies de un orco enorme, levantándome y esquivando su golpe le revané el brazo y con una finta me coloqué en sus espaldas y le hinqué mi hacha entre craneo y craneo.

La batalla continuó, y parecía que se había quedado atascada en una lucha sin avance, cuando los primeros rayos de sol empezaron a iluminar nuestras caras la esperanza volvió, el nuevo día amanecía y más esperanzas encontramos cuando escuchamos al otro lado del enemigo el sonido de cuernos que no eran precisamente de orcos. miles de jinetes, junto con caballeros de hipogrifos surcaron el campo de batalla arrastrando tras de si una marea de muerte, con gritos y con maldiciones en élfico iban pasando por encima de los desventurados orcos como un soplo de aire por encima del mar, los orcos sorprendidos por la llegada y por ese extraño idioma que no entendían y que lo vinculaban a la magia empezaron a huir y solo algunos pocos, valerosos hay que admitirlo, defendieron hasta la muerte.
 
narmorne
 
 
 

412 personas han leído este relato.

CAPITULO ANTERIOR
SIGUIENTE CAPITULO
Haz click sobre las esquinas abiertas para avanzar o retroceder de capítulo

  

Comentarios al relato:
Fecha: 09-06-2005 Hora: 15:50
En el primer párrafo dices batalla tres veces. Tonterías así son las que restan calidad a la narración. De todas formas, el nivel sube, al mismo ritmo que se profundiza en el argumento, con ese "ser o no ser" del protagonista. El final en este caso está bastante conseguido y creo que deja al relato en un momento muy consolidado e interesante. Dices que esta parte no es tan buena... yo creo que esta parte empieza a hacer buena la historia.

Fecha: 09-06-2005 Hora: 14:19
aqui va la segunda parte, no tan buena como la primera, debido a el estres de los examenes, pero espero que guste tanto como la otra, os fijareis que la llegada de los jinetes se parece un poco a la llegada de los rohirrim en el pelennor, pero es un homenaje a esa gran escena que tanto me gusta, tanto del libro como de la peli. el primero que comente queda invitado a una refrescante y sabrosa