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Satsuro
Capítulo 1
Una Aldea a Orillas del Anduin
Por satsuro
 
Cuando apenas era una niña perdí la memoria, es por eso que entre otras cosas he olvidado mi verdadero nombre, las personas de la aldea donde vivo me llaman Satsuro, que significa “sin nombre”.

He vivido en ésta aldea desde hace 10 años y no tengo ningún recuerdo de mi vida pasada antes de llegar aquí. Todo es confusión en mi mente y esto se debe a la herida que recibí en la cabeza antes de llegar casi desfallecida a este lugar. (Ver Ficha Satsuro).

Mis únicos recuerdos son de miedo, de tener la sensación de ser perseguida por algo terrible, algo que estuvo a punto de darme alcance; pero al mismo tiempo que todos estos recuerdos obscuros y deprimentes, cuando creo que no podré resistirlos más, aparece una luz que disipa las tinieblas de mi mente, esa luz es la imagen del hombre que me ayudó.

La bondad que reflejaba su rostro, aunque con una mezcla de angustia, alivia un poco la ansiedad de mi corazón cuando la sensación de miedo se apodera de mí.

En los días que siguieron después de haber llagado a este sitio y de que mis heridas estuvieran del todo curadas (eso en lo que se refiere a las heridas físicas), pude levantarme de la cama y dar un paseo por la aldea que me había adoptado como miembro de su comunidad.

Este agradable lugar se llama Beorthan, es una aldea de origen Beórnida, se encuentra ubicada en los valles del curso superior del Anduin cerca del vado de Carroca. Desde este sitio puede verse en la lejanía, por un lado, la majestuosidad de las Montañas Nubladas y por el otro, la belleza del Bosque Negro.

A través de estos 10 años, he escuchado muchas historias asombrosas, un ejemplo de ellas, es lo que ocurrió en la época que llaman la Tercera Edad, cuando los Beórnidas se encargaban de custodiar el vado de Carroca y el Paso Alto, no dejando pasar a seres malvados como los Orcos, a los cuales detestaban.

Las personas de este lugar son fuertes, un tanto bruscas pero amables y honradas. Me he sentido realmente cómoda en este sitio.

Debido a que no tengo familiares, o mejor dicho no se si los tenga, la anciana que me encontró a las afueras de Beorthan, cuyo nombre es Beordrim, me ha adoptado como su hija. Beordrim tenía una hija que murió siendo aún muy joven debido a una epidemia que azotó la aldea. Al sentirse sola por ésta perdida decidió hacerse cargo de mi, desde entonces ha sido como una madre para mi. Es una persona noble y cariñosa pero últimamente he notado que su semblante ha adquirido cierto tinte de tristeza el cual es inusual en ella.

Por mi situación tan peculiar, mi personalidad ha llegado a ser un tanto retraída, sin embargo las personas a mi alrededor siempre me han demostrado su amistad y cariño. He aprendido sus costumbres, creencias y cantos. Cuando escuchaba contar la historia del Anillo de Poder y la batalla contra Sauron, siempre me había gustado imaginar como sería el conocer las tierras que existen y se extienden más allá de la aldea, aunque también pensaba que mi imaginación nunca se ligaría con la realidad. Creía que toda mi vida la pasaría en esta aldea, viviendo tranquilamente y admirando de lejos las Montañas Nubladas; esto creía hasta hace solo unos días cuando me sucedió algo inesperado.

Desde que vivo en Beorthan he tenido un sueño, más bien una pesadilla recurrente, que me lleva al día en que encontré a ese hombre a caballo, es decir, el día en que perdí la memoria, pero esta pesadilla nunca la había sentido tan real ni tan vívida como la de estos últimos días, algo ha cambiado en ella. En éste sueño experimento de nuevo la persecución de mis recuerdos, pero ésta vez es como si hubiera regresado en el tiempo y sintiera la misma angustia y terror de aquel día.

En mi pesadilla estoy huyendo por el bosque hasta que me encuentro con el hombre a caballo, pero ahora hay algo diferente en él, lo veo rodeado de un alo de luz tenue, una luz protectora.

Subo al caballo con su ayuda, y el hombre, hablando primero a la oreja del animal en un idioma que nunca he escuchado, toma las riendas y nos alejamos de aquel sitio a todo galope.

El caballo dando todo de sí, corre con toda la energía que se puede exigir en un animal de su especie, pero a pesar de eso, lo que me sigue es más veloz, se acerca, se acerca a cada momento y mi angustia y mi miedo van en aumento.

El bosque es muy extenso y espeso, los árboles son tan altos y frondosos que apenas dejan pasar los rayos del sol. Huimos rodeando con destreza los árboles que se interponen en nuestro camino, por lo cual puedo darme cuenta de la gran habilidad como jinete que tiene el hombre. Seguimos sin detenernos, de pronto a lo lejos, llego a distinguir entre los árboles una luz a la cual nos estamos acercando, esa luz significa que estamos a punto de salir del bosque, lo se porque el hombre al ver esa luz le habla otra vez con esa lengua extraña al caballo y éste corre con mayor velocidad que antes. Estamos solo a unas cuantas yardas de salir del bosque y por alguna razón inexplicable volteo hacia atrás; había evitado hacerlo, tenía miedo, pero lo hago, volteo y en ese momento siento como si algo cayera sobre mí.

Después de eso hay obscuridad en mi sueño, cuando comienza a disiparse, soy transportada a otro lugar de la misma pesadilla. Estoy de pie y hay sangre y muerte a mi alrededor, no puedo distinguir los rostros de las personas muertas, pero de algún modo se que están relacionadas conmigo. El dolor de mis heridas en el brazo izquierdo y en la cabeza es tan intenso que tengo que arrodillarme para no caer, pero a pesar del dolor y el horror que me causa todo eso, no puedo alejarme de ahí, es como si yo misma no deseara separarme de aquel lugar de muerte y destrucción. Mis fuerzas se debilitan y al mismo tiempo que pierdo la conciencia escucho una voz; no me cabe duda que es la voz del hombre que me ha ayudado, la cual me dice en un tono débil y apenas audible "… ve a Bree, busca a Bardach y muéstrale la espada, él sabrá que hacer y podrá ayudarte…", y es en ese momento cuando despierto sobresaltada y con las palabras del hombre sonando aún en mi cabeza. En estos últimos días siempre es el mismo sueño, sin cambiar el más mínimo detalle. La angustia es tan terrible a cada despertar, que he decidido hacer lo que se me pidió, iré a Bree para averiguar cual es la razón de esos sueños, quién soy y que sucedió ese día.

***

Ha pasado una semana desde que decidí partir, no le he comentado sobre mis pesadillas a la anciana Beordrim para no preocuparla y además porque veo que la tristeza marcada en su rostro se ha vuelto cada día más profunda.

Los últimos dos días de esa semana los dedique a los preparativos de viaje. Como nunca he salido fuera de la aldea desde que llegue, no estoy muy segura qué camino debo tomar para llegar hasta Bree. En Beorthan a finales de la Tercera Edad se guardaron mapas que muestran el territorio donde estoy, la parte que corresponde a las Montañas Nubladas y al Bosque Negro, y se habla del elevado Paso del Norte sobre las Montañas Nubladas que conduce a un lugar llamado Rivendel. Por las historias que he escuchado, es un lugar en el que habitan los Elfos, aunque nunca he visto alguno. Creo que tengo que llegar a este sitio y allí averiguar cual es el camino que me conducirá hasta Bree.

***

Al otro día de terminar los preparativos de viaje, decidí decirle a Beordrim que me iba a alejar por algún tiempo de la aldea. La encontré en la pequeña salita de la cabaña, sentada junto al fuego, con la mirada fija en las llamas pero con esa expresión de tristeza de la que he hablado. No tuve que decir nada, sin levantar la mirada del fuego, me dijo en un tono triste "Vienes a despedirte ¿verdad?", sorprendida por sus palabras le respondí "Sí, pero cómo...", la anciana levantando la vista y mirándome con gravedad me respondió que ella ya lo sabía, que sabía que tarde o temprano me iría de allí, lo supo desde el primer día que me conoció. Y empezó a contarme algo que había callado por 10 años.

El día que me encontró y me llevó a su casa y después de que el doctor me revisó y curó mis heridas, tuve una fiebre muy alta, debido a eso empecé a delirar y en mi delirio mencioné lo que había visto en mis más resientes pesadillas y también que debía ir a Bree. Después, la fiebre fue cediendo y cuando desperté se dio cuenta que no recordaba quien era ni lo que había dicho en mi delirio. Beordrim llorando me contó que no me había mencionado esto porque pensó que al perder la memoria no necesitaría ir a ese lugar y me quedaría en la aldea viviendo una vida tranquila y agradable junto a ella.

De la sorpresa que me provocaron sus palabras, pase al pesar y pensé que si hubiera sabido esto antes, hubiera marchado en busca de mi origen desde hace mucho tiempo; pero mirando los cabellos blancos de Beordrim sentí compasión por ella al comprender que la anciana lo había hecho porque pensaba que era lo mejor para mi. La abracé con ternura diciéndole que no se preocupara, que regresaría y juntas viviríamos esa vida tranquila y agradable que había planeado para las dos. Beordrim me miró sorprendida, pero sonriendo me dijo que me esperaría.

Al otro día me despedí de la anciana y montando sobre mi caballo “Satsu”, el cual he tendido desde hace 8 años, me dirigí a ese elevado Paso del Norte sobre las Montañas Nubladas que conduce Rivendel.

Al empezar a alejarme, Beordrim me llamó, volteé a verla pero ella titubeando me miró y solo dijo "…no, no es nada...". Extrañada por su actitud mire su rostro y me pareció por un instante que era el rostro de alguien que había decidido revelar algo de gran valor pero que al final se había arrepentido. No le tome en ese momento mucha importancia y sonriéndole me aleje despidiéndome de ella con la mano.

Y así he empezado mi viaje, no se que me depare el futuro, ni se si encontraré lo que busco, pero lo que si sé es que si no hago esto no podré resistir una vida llena de temores y pesadillas. Ahora me dirijo a Bree en busca de la verdad de mi vida.
 
satsuro
 
 
 

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Comentarios al relato:
Fecha: 14-08-2005 Hora: 23:11
La mención entre paréntesis a la ficha está de más, y es que un relato debe poder leerse por sí solo, aunque se puedan encontrar datos en otras fuentes.
Mi opinión es que el argumento se hace un tanto típico, debido al uso de tópicos como la pérdida de memoria, los sueños reveladores... pero bueno, se lee bien y si el desarrollo en posteriores capítulos es interesante, este se dará por bueno.